Holis :)

Perdón que el cap anterior haya sido tan corto xD

Bueno acá actualizo, espero que les guste.

Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer.


—¡Amiga! —La llamó la rubia, sacando a la castaña de sus pensamientos.

—¿Sí, Rose? —Contestó ella algo perdida aun.

—¿Vamos?

—¿Eh, a dónde? —Preguntó Bella sin prestar mucha atención.

—Al centro comercial tonta, ¿Ya lo olvidaste? —Se rió falsamente, Rosalie.

—Ah, es verdad. Vamos —Dijo y ambas salieron de la cafetería seguida de dos amigas de Rosalie que iban conversando atrás.

Al llegar al estacionamiento, las cuatro chicas se subieron al BMW de Rosalie y se dirigieron hacia Port Ángeles.

—Rose…—Comenzó Bella con algo de timidez.

—¿Si?, ¿que ocurre Bells? —Preguntó con la vista al frente.

—Eh… ¿Cómo fue que convenciste a Esme sobre esto? —Indagó, curiosa.

Rosalie dudó—Bueno, le dije a Esme que saldría contigo, y como ella está muy entusiasmada con que ahora seamos amigas me dio permiso para salir—Mintió y dirigió su mano hacia la radio del auto para encenderla.

—Ah, ya veo—Comentó Bella en respuesta a lo que Rosalie había dicho, mientras observaba como la rubia subía el volumen mientras cantaba la canción que la radio estaba sintonizando.

Rosalie manejó el coche hasta Port Ángeles y, cuando llegaron, lo estacionó cerca de la entrada del centro comercial.

—Muy bien chicas, a hacer la compra del día -Ordenó Rosalie a las demás cuando se bajaron del BMW. La rubia se acercó a Bella y la tomó del brazo— Quédate al lado mío, no te vayas a perder—Agregó riendo mientras entraban al centro comercial.

—Bien —Dijo ella no muy convencida.

Después de un rato de estar dando vueltas y paseando por el lugar, entraron a una tienda de Gucci a ver accesorios. Mientras Rosalie estaba sentada en un mini-sillón del negocio, sus amigas estaban viendo los productos que había.

—Bella, ¿Por qué no me das tu bolso? Así vas a ver tranquila la tienda —Dijo la rubia ofreciendo su mejor sonrisa falsa.

—Está bien —Se limitó a decir su compañera, con algo de nerviosismo, entregando el bolso y alejándose.

Ni bien Bella estuvo bien lejos, Rosalie tomó el celular de la chica, que se encontraba dentro del bolso, y se lo guardó en uno de los bolsillos de su saco. Luego, también tomó unas cosas que tenía en manos, del negocio Gucci, y las puso dentro del bolso de Bella mientras sonreía de una manera no muy amigable.

Pasó un rato en el que las chicas se pasaron mirando la tienda y todas se reunieron donde estaba Rosalie sentada, esperándolas.

—¿Listo chicas? —Preguntó ella sonriente.

—Sí —Contestaron todas a coro.

—Entonces vamos —Ordenó nuevamente la rubia y le devolvió el bolso a Bella, luego de incorporarse del sillón. Pero cuando iban a salir, la alarma de robos sonó en cuanto Bella quiso pasar por la puerta.

La chica se quedó paralizada en su lugar, sin saber que decir o que hacer. No tenía idea de porque había sonado la alarma. En eso, observó como Rosalie y sus amigas la contemplaban con miradas frías y maliciosas.

—¡Ladrona! —Gritó Rosalie mientras la señalaba con el dedo. —Estabas intentando escapar con nosotras del local para que no te descubrieran —Acusó la rubia con rabia.

Bella no entendía nada. No sabía que tenía en el bolso, no sabía que estaba pasando y ni siquiera entendía porque Rosalie estaba gritando.

—Permítame ver su bolso señorita —Pidió un guardia, que se había acercado a ella.

—Sí, señor—Asintió Bella y le pasó el bolso aún mirando a Rosalie, desconcertada.

—Me temo que tendrá que acompañarnos señorita —Aclaró el guardia al sacar todas las prendas que se encontraban dentro del bolso.

Ni bien escuchó eso, a Bella le cayeron todas las fichas del asunto. Rosalie le había tendido una trampa para hacerla quedar como ladrona y ahora tendría que dar buenas explicaciones a todos en su casa y en la policía. En cuanto la liberaran iba a matar a Rosalie, lo juraba.

Mientras la rubia la miraba como si fuera una extraña, a Bella se la estaba llevando el oficial, se suponía que a la comisaría para tomarle los datos. En ese lapso de tiempo, un celular sonó. Era el de Bella. Rosalie lo había tomado de su bolso para que no se pudiera comunicar con nadie.

¿Bella? —Preguntó Emmett del otro lado del teléfono cuando ella atendió.

—Emmett, soy Rosalie —Contestó la rubia, algo sorprendida al ver quien estaba llamando a Bella.

¿Y qué haces con el teléfono de Bella? —Preguntó él, resignado.

—¿No es obvio? Ella no quiere hablar con alguien como Emmett Cullen —Dijo ella con desprecio. —Es más, lo está pasando hermoso con nosotras y dice que no quiere ir a ningún lado con alguien como tu —Finalizó Rosalie sonriente.

No te creo —Sentenció su hermano, del otro lado del teléfono.

—Muy bien. No me creas Emmett. Tampoco me importa mucho —Y dicho esto, le cortó al Cullen, dejándolo perplejo.

Emmett tenía muchas dudas. Si estaban en el centro comercial, ¿Cómo era que ella tenía el celular de Bella y no lo poseía su dueña?, ¿Por qué había atendido su hermana? ¿Y si Bella no lo quería ver más? Él siguió haciéndose ideas erróneas sobre Bella y su actitud de 'dejarlo plantado', según Emmett. Sentía enojo, decepción, y más enojo. Se sentía engañado por Bella y no quería volver a hablarle o verla, había tomado esa decisión.

Mientras tanto un par de guardias se llevaron a Bella a la estación de policía de Port Ángeles, donde allí se comunicaron con su padre, Charlie, quien casi muere de un infarto al oír lo que su hija 'supuestamente' había hecho.

Manejó lo más rápido que pudo hasta Port Ángeles y al llegar, se dirigió a la estación de policía.

Al entrar vio a Bella sentada en una punta. Su cara estaba roja, aún que no sabía decir si era de vergüenza o de ira.

—Gracias oficial. A partir de aquí, yo me encargo —Dijo Charlie al oficial mientras miraba a Bella decepcionado y ambos salieron de la comisaría y se dirigieron al coche patrulla.

Una vez dentro del auto de policía, Charlie habló.

—¿Y? ¿No vas a ni siquiera a explicarme lo que ocurrió, Isabella? —Interrogó molesto mientras encendía el auto.

—No tiene caso que intente explicártelo, ya que no me creerás —Contestó Bella mirando por la ventana. —Fue culpa de Rosalie. Ella metió todas las cosas dentro de mi bolso para que esto pase —Contó sin entusiasmo.

—¿Rosalie Cullen? —Preguntó Charlie.

—Sí, sí ella —Respondió con asco.

—¿Por qué Rosalie Cullen habría de hacer algo así, Bella? Además tú te llevas de maravilla con esa familia —Dijo Charlie.

—Pero no con ella precisamente —Aclaró Bella, enfurruñada.

El resto del camino fue silencioso, hasta que llegaron a casa. Ambos bajaron y entraron a la casa.

—Bella, aún sigo sin entender por que lo has hecho —Comenzó su padre —¿Cuál era la necesidad?

—Papá, cálmate. Además no he hecho nada, ya te lo dije, fue culpa de Rosalie —Dijo Bella.

—Isabella, ¿Cómo quieres que me calme? Mi propia hija… ¿Una ladrona? Es una vergüenza, además no sé como no te sientes consternada acerca de todo esto. Has robado y da gracias a dios que aún eres menor de edad. Si hubieras cometido este crimen dos meses en el futuro hubieras ido a la cárcel, ¿Entiendes lo que intento decirte hija? —Dijo molesto y desesperado.

—Ya te he explicado todo papá. Yo no hice nada —Insistió.

—A tu cuarto y no quiero más excusas —Dijo su padre señalando las escaleras.

Bella bufó y subió hacia su habitación. Sí, estaba confirmado, iba a matar a Rosalie.

Se pasó todo el día completamente aburrida, ya que Charlie le había sacado su computadora y le había desconectado el teléfono, porque no podía encontrar su celular por ningún lado.

A la hora de hacer la cena, Bella bajó de su cuarto y comenzó a prepararla a regañadientes y sin ganas. Una vez hecha llamó a su padre y la sirvió.

—Papá —Comenzó para romper aquel incómodo silencio.

—No hay nada que hablar Isabella y está mucho más que claro que no saldrás en el fin de semana, ¿Quedo claro? —Planteó la idea, con tono serio.

Ella bufó —Pero si fue Rosalie quien…—Dijo pero su padre la interrumpió.

—Deja de culpar a esa chica Isabella. Asume la responsabilidad de tus actos —La interrumpió.

Bella, sin más nada que decir, se sentó a cenar en pleno silencio.

Mientras tanto, unas horas más tarde Rosalie volvió a casa en su BMW. Al entrar vio a Emmett y a Jasper sentados en el sillón de la sala.

—Rosalie, me debes una explicación —Dijo Emmett incorporándose.

Ella rió —No hay nada que decir Emm, pero si insistes.

—¿Qué fue exactamente lo que Bella te dijo? —Preguntó, serio.

Rosalie suspiró —No creo que quieras oírlo —Comenzó ella con un tono inocente.

—Rose, de verdad si quiero oírlo —Insistió Emmett acercándose a la rubia.

—Está bien. Bella…—Comenzó a decir pero Emmett la interrumpió.

—Espera un momento… ¿Cómo sabes que Bella y yo íbamos a salir? —Cuestionó.

—Bella… ella me lo contó en el almuerzo —Balbuceó ella.

—¿Emmett? — Dijo Edward entrando en la sala, seguido de Alice, quien se veía nerviosa.

—¿Si Ed? —Preguntó él algo molesto por la interrupción.

—¿Tú? ¿Y Bella? Ja, ja —Rió irónicamente —Debe ser una broma —Siguió.

—Pues no. No es ninguna broma Edward, Bella y yo íbamos a salir —Dijo.

Edward negó con la cabeza —No es verdad.

—¿Alguien está celoso? —Susurró Jasper lo bastante alto como para que todos lo escuchen.

—Cierra la boca Jasper, si alguien está celoso aquí debes ser tú seguro —Se defendió Edward, son éxito alguno.

—Si, si claro.

—Rosalie, nuestra charla aún no terminó —Dijo Emmett al ver que Rosalie se encaminaba a las escaleras, ella se volteó, caminó hacia él y lo enfrentó.

—¿Tanto quieres saber que fue lo que dijo? Bien, Bella me dijo que simplemente estaba tomándote el pelo. O sea que te mintió y simplemente te ilusionó Emmett. A ella jamás le gustaste, es más, sólo dijo que si saldrían por lástima. En el almuerzo arreglamos la salida al centro comercial e imagina para que fue… solamente para evitarte y dejarte plantado —Sonrió Rosalie.

Emmett la observó dolido sin poder dar crédito a sus oídos —¿Qué? —Susurró aún atónito.

—Lo que escuchaste Emmett. Tú querías saber, ahí tienes la verdad hermano —Dijo.

—¿Y tú la ayudaste? ¿Por qué Rose? —Susurró con los ojos cristalizados.

Ella dudó unos segundos —Simplemente por el hecho de que eres un desconsiderado, ¿O debo recordarte todas esas veces que flirteaste con ella en mi cara? ¿Eh? —Aclaró, molesta.

—Rose… yo —Comenzó pero ella lo cortó.

—Olvídalo Emmett, te lo mereces —Sonrió ella triunfante y subió a su cuarto, dejando a los hermanos Cullen, en un incómodo silencio.

Un rato después, Emmett subió a su cuarto también. Tomó su teléfono y marcó el celular de Bella, pero estaba apagado, así que llamó a su casa.

¿Hola? —Preguntó Charlie del otro lado.

—¿Jefe Swan? ¿Se encuentra Bella?

¿¡Eres ese tal Edward!? —Gritó.

—Eh —Dudó unos cuantos segundos. —No señor, Soy Emmett Cullen—Contestó.

Ah… ¿Qué quieres? —Preguntó con tono amargo.

—Me preguntaba si podría hablar con Bella.

Lo siento, pero Bella no va a hablar con nadie, está castigada —Contó serio y algo cortante.

—¿Castigada? ¿Pero por qué? —Cuestionó Emmett algo sorprendido.

No es de tu incumbencia, Cullen —Respondió.

—Oh, entonces sólo dígale que la llamé—Pidió Emmett.

Bien, yo le aviso, adiós —Dijo Charlie y colgó el teléfono.

Emmett intentó llamar un par de veces más al celular de Bella, pero éste aún seguía apagado. Y no podía parar de preguntarse el porque ella no atendía y el porque estaba castigada.

Unas pocas horas más tarde Emmett bajó a cenar a la cocina. Al entrar, ya todos estaban sentados cenando.

—Hola hijo —Sonrió Carlisle al verlo.

—Ah… hola —Susurró algo ausente y se sentó a comer.

—¿Y bien?, ¿Cómo te ha ido?, ¿Han salido con Bella? —Preguntó Esme entusiasmada.

Emmett observó a sus padres, atónito sin poder creer lo que oía.

—¿Ustedes que saben? —Preguntó él.

—Oh… bueno Alice nos contó un poco —Respondió Esme sonriendo.

Emmett se volteó a ver a Alice quien simplemente estaba concentrada en su plato.

—¿Y tú como se supone que sabes eso, Alice? —Preguntó Emmett de una forma no muy amable haciendo que Jasper entrecerrara los ojos, molesto por la actitud de su hermano hacia Alice.

—Bella me había comentado algo… —Admitió sin levantar la vista del plato.

—¿Entonces salieron? —Volvió a preguntar Esme.

—No, no salimos nada. Voy a mi cuarto, no tengo hambre —Dijo Emmett y se incorporó y se fue de la cocina, aún dolido y molesto, a su cuarto.

Al entrar, tomó su celular e intentó hablar a Bella, cosa que no pasó ya que su celular seguía apagado. De verdad no quiere hablar conmigo. Pensó triste y se dejó caer en su cama.

Alice aún no creía lo que Rosalie había dicho sobre Bella. La conocía muy bien como para que ella haga algo así. Tiene que haber una explicación. Pensó ella.

—¿Mamá? —Preguntó Alice una vez que ya todos habían terminado de cenar y habían subido a sus cuartos.

— ¿Si hija? —Dijo Esme.

—¿Puedo ir a la casa de Bella? —Pidió, haciendo un puchero.

Esme dudó unos segundos.

—Por favor, es realmente importante que hable con ella —Rogó el pequeño duende.

—Bien Alice, ve, pero me llamas ante cualquier cosa.

Alice sonrió y abrazó a su madre, luego se alejó dando saltitos hasta llegar al garaje. Allí se metió en su auto amarillo y salió hacia la casa de Bella.

Luego de manejar un rato, estacionó su auto frente a la casa de Bella. Se bajó, tocó timbre y esperó.

—¿Si? —Dijo Charlie abriendo la puerta.

—Hola jefe Swan, ¿Se encuentra Bella? —Preguntó Alice.

Charlie dudó —Sí. Ella está en su cuarto, pero está castigada Alice —Explicó el hombre.

—Oh, pero enserio es de suma importancia que hable con Bella, solo será un rato —Rogó el duende haciendo un pucherito.

Charlie suspiró y abrió del todo la puerta para dejarla pasar —Bien, pasa Alice —Dijo rendido.

Alice dio unos aplausos de felicidad y entró a la casa. Al entrar, Charlie le indicó el camino escaleras arriba. Alice asintió y subió hacia al cuarto de su amiga.

—¿Bella? —Pidió permiso, tocando la puerta.

—¿Alice? ¿Qué haces aquí? —Preguntó ella una vez que ya había abierto la puerta.

—Vine a verte un rato —Sonrió en respuesta. —¿Puedo pasar?

—Claro, entra —Dijo haciéndole lugar a su amiga para que entrara.

Alice se adentró en la habitación y se sentó en el pie de la cama mientras que Bella se sentó en una silla, a su lado.

—Bells…—Comenzó— Necesito respuestas y es urgente —Finalizó Alice.

Bella la observó expectante mientras asentía levemente.

—¿Me puedes explicar el porque dejaste a Emmett plantado hoy? —Cuestionó Alice.

Emmett. Pensó Bella. —¡Emmett! —Gritó de la nada. —¡Hoy íbamos a salir! Se lo prometí. ¡Es todo culpa de Rosalie!, ¡Ella planeó todo! —Agregó desesperada.

—Bella cálmate, debes decirme que ocurrió —Dijo Alice.

Bella se tranquilizó un poco y comenzó. — ¿Recuerdas que Rosalie se había disculpado conmigo? —Preguntó y Alice asintió —Bueno, fue un trampa. Ella quería que olvidara mi salida con Emmett hoy —Siguió.

—Pero, podías haberte comunicado con Emmett —Intervino ella.

—No Alice. Rosalie tiene mi celular. Me lo quitó apropósito para que no dijera nada de lo que me hizo pasar—Explicó ella con asco.

—¿Qué ocurrió? —Preguntó intrigada.

Bella suspiró —Luego del almuerzo fui al centro comercial en Port Ángeles con ella y sus amigas. Al llegar a una tienda Rosalie se ofreció para sostenerme el bolso un buen rato mientras yo miraba la tienda —Contó Bella pero se detuvo al ver la cara expectante de Alice agregó —No Ali, no compre nada ni pensaba hacerlo —Y al oírla, Alice rió.

—¿Y qué pasó después? —Preguntó.

—Nada… Rosalie aprovechó que tenía mi bolso y me quitó el celular. Y también puso algunas prendas para hacerme quedar como ladrona, lo cual logró —Prosiguió Bella.

—¡¿Qué Rosalie hizo qué?! —Gritó Alice anonadada.

—Lo que oíste Alice. Aún no puedo creer como es que dejé que ella llevara mi bolso.

— Pero, ¿Y Charlie?, ¿Qué dijo?, ¿Le has contando que fue Rosalie, no es cierto?

—Pues claro que lo hice pero es obvio que no me creyó. Piensa que me estoy encubriendo al culpar a Rosalie —Contó.

—La voy a matar Bella. Te juro que la mato, es más, junto con Emmett idearemos un plan maestro que no fallará y te juro por lo que más quieras en el mundo que la mataremos —Dijo Alice con una sonrisa demente en el rostro.

—Alice, mejor deja las cosas como están. No creo que quieras pasar los siguientes años en prisión…—Aclaró Bella.

Alice la ignoró y rió por lo bajo.

Ambas se quedaron un rato más hablando hasta que Alice ya debía volver a casa porque se le estaba haciendo tarde. Le prometió a su amiga que encontraría su celular y se lo devolvería.

Bella la acompañó hasta el porche de la casa, en donde se despidió de Alice, y a su vez, la duende se despidió también Charlie y partió rumbo a su casa.


Dejo hasta ahí. Espero sus lindos reviews ;)

Besos a todos,

Pau.