¡Hola a todos!
Lamento decir que, desde ahora, los caps van a tener que ser un poquitín mas cortitos xD (Ojo, puede haber excepciones).
Sin más vueltas acá lo sigo: ¡Disfruten!
Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer.
En el almuerzo, Bella se sentó junto con sus amigos y se puso a conversar un rato hasta que se volteó a ver hacia la mesa de los Cullen. Desde su mesa vio como Emmett la saludaba con una mano y ella le devolvió el gesto. Luego observó a Rosalie. Ella la estaba observando fijamente desde su lugar de brazos cruzados. Y de repente, vio como la chica se incorporó y se acercó a su mesa a paso lento. ¿Qué querrá ahora? Pensó, al verla acercarse.
—Bella —Dijo ella y no solo Bella, si no todos en la mesa la miraron.
—¿Si Rosalie? —Preguntó de mala manera, la chica.
La rubia la inspeccionó por unos segundos y suspiró —Estuve pensando —Comenzó ella y vio como todos en la mesa la observaban. —Estuvo mal lo que hice y lo reconozco. De todas maneras no voy a decir que no lo merecías. Flirteaste con Emmett en mi cara, así que no me arrepiento del todo, pero de todas maneras fue demasiado y eso si lo admito. Ahora, lo que quiero dejarte en claro, es que si quieres tener algo con Emmett, que sea lejos de mí, ya que como sabes, Emmett y yo estuvimos juntos. Y no te pido que lo hagas por mí, simplemente hazlo por respeto. Creo que sabes que es —Dijo la rubia con asco.
—Lo intentaré, Rosalie —Respondió Bella con el mismo tono mientras la miraba con rabia y la rubia le sonrió falsamente mientras se alejaba de la mesa. Una vez lejos, se volteó a mirar a la chica de mala manera una vez más y salió de la cafetería.
Bella suspiró en su lugar, ya harta de la actitud de la chica. Quería matar a Rosalie. ¿Cuánto le costaba por lo menos ignorar su presencia? Bella siempre lo hacía y a veces funcionaba.
Después del almuerzo, Bella se despidió de sus amigos y se fue al estacionamiento, hacia donde se encontraban los Cullen, esperando a Carlisle. Al verla, Rosalie bufó y miró en otra dirección.
—Hey Bells, ¿Todo bien? —Preguntó Alice de buen humor y ella sonrió.
—Claro que está todo bien y más ahora que nos arreglamos —Contestó Emmett por ella y la abrazó.
—Emmett —Susurró Bella mirando a Rosalie. Emmett captó el mensaje y la soltó a regañadientes mientras ponía los ojos en blanco.
—Bueno Bells, nos vemos mañana, ya llegó Carlisle —Dijo Alice dándole un abrazo a su amiga, luego de ver a su padre estacionar el auto a unos metros de ellos.
—Claro, adiós. Nos vemos chicos —Una vez que su amiga la soltó, saludó a todos con la mano y se alejó hacia su camioneta.
Al llegar a su casa, Bella salió de su camioneta y entró. Se quedó un par de segundos pensando en qué podía hacer mientras entraba y cerraba la puerta principal. Ese día había sido algo extraño por el suceso con Rosalie.
Subió las escaleras hacia su cuarto, aún pensativa. Hasta que se decidió por hacer sus deberes, ya que eran bastantes.
Una vez dentro de su cuarto, tomó su carpeta y sus libros y se dejó caer en su cama, lista para comenzar con sus quehaceres. Se pasó toda la tarde haciendo tareas de la escuela y pensando en qué le habrían dicho Esme y Carlisle a Charlie.
Al caer la noche, Bella oyó a Charlie entrar a la casa, y dejar sus cosas.
—¿Bella? —Llamó su padre.
—Estoy en la cocina —Contestó y su padre se dirigió hacia allí. —Hola papá, en un momento la cena estará lista —Dijo al verlo entrar por el umbral de la puerta.
—Bella… —Comenzó con tono serio. —Hoy el doctor Cullen y su esposa vinieron a hablarme y debo decir que lo siento, hija —Admitió, incómodo.
—Está bien —Aseguró ella mientras asentía con la cabeza.
—No, no está bien. No confié en ti, te lo recompensaré de alguna forma.
—Claro que no papá, no quiero nada —Protestó ella sonriendo.
—Como quieras. Pero si cambias de opinión…—Dejó la frase en el aire y continuó. —Iré a conectar tu teléfono—Dijo y volvió a salir por la puerta de la cocina y subió escaleras arriba, hacia el cuarto de su hija.
Luego de la cena, Bella se dio un baño y se fue a la cama. Ese día había sido agotador.
A la mañana siguiente se despertó, se cambió y bajó a desayunar. Se quedó unos instantes pensando en lo ocurrido el día de ayer y en lo que podía llegar a ocurrir hoy, mientras preparaba su desayuno. Una vez listo, se sentó a comer sin ganas, haciendo tiempo para llegar a la escuela en horario.
Una vez lista, salió de su casa. Se metió en su camioneta, la encendió y fue hacia la escuela.
-.-
—¿Por qué Rosalie va en su auto y nosotros no? —Se quejó Alice al ver que la rubia se metía en su auto.
—Por que si Alice, ahora sube —Dijo su padre, que después del problema de ayer no se encontraba del todo contento con la idea de que Rosalie fuera en su auto y no fuera a terapia… pero que otra alternativa tenía, ya que no había sacado turno para ella.
La próxima vez será. Pensó luego de un suspiro y se metió en su Mercedes.
Cuando llegaron a la escuela todos bajaron y se despidieron de Carlisle.
—Bella —Saludó Alice, sonriente como siempre, cuando se acercó a su amiga, en el estacionamiento de la escuela.
—¡Hola!
—¿Qué paso con Charlie ayer? —Preguntó intrigada mientras la observaba.
—Se disculpó y todo—Contó sin muchos ánimos. —¿Pasó algo con Rosalie?
—Bueno, Emmett habló con ella. No sé que dijeron, pero no se hablan desde entonces —Dijo ella y el chico se acercó a ambas.
—Hey señoritas, eh, digo señorita, ya que Alice es un monstruo abominable —Burló Emmett riendo y la chica le dio un golpe en el brazo. —No hagas eso Alice, ¿Qué quieres?, ¿Matarme con esos bracitos? —Agregó riendo y su hermana le sacó la lengua.
—Ya déjate de molestar Emmett —Le reprochó ella y el chico rió.
—No tienes sentido del humor, duende malvado. Vas a corromper a Bella.
—No me metan en sus locuras, por favor —Pidió riendo al ver como sus amigos se molestaban mutuamente.
Los tres se dirigieron adentro del edificio riendo y bromeando, pero cada uno se dirigió a su respectiva clase una vez que el timbre de inicio de clases, comenzó a sonar.
En los recreos, Emmett se la pasó molestando a Alice, diciéndole que era un monstruito temible y que si Bella seguía siendo su amiga, terminaría como ella.
Cuando entraron en la cafetería, Alice ya estaba harta de las burlas de Emmett, pero decidió que lo mejor, era ignorarlo. Se sentaron en la mesa junto a sus hermanos, que ya se encontraban almorzando.
—Ya déjala en paz —Intervino Jasper, al ver como Emmett no se dejaba de molestaba a Alice.
—¿Y tú desde cuando tienes voz? Alice no te autorizó para hablar —Apuntó Emmett y su hermano lo fulminó con la mirada.
—Además estamos estrictamente enojados con ambos —Aclaró la duende, molesta, cruzándose de brazos.
—Ali —Dijo Jasper con tono de súplica, pero la duende se tapó los oídos y comenzó a gritar.
—¡Bla bla, bla, bla!—Vociferó, causando que varias personas se voltearan a verla, extrañados.
—Alice, por favor, ya no me ignores. No puedes hacerme esto. Sabes cuanto te amo, por favor, perdóname —Rogó Jasper con tono dramático, tomando una de las manos de la chica y ésta se volteó a verlo de reojo.
—Está bien, te perdono —Dijo ella al fin, luego de unos segundos, y Jasper sonrió complacido y dio un suspiro, mucho más calmado. —Pero te advierto, un desfile se acerca. Así que es mejor que estés preparado —Finalizó sombríamente y la sonrisa del rostro de Jasper se esfumó por completo.
—Ja, pobre de ti hermano. Me apiado —Dijo Emmett riendo en tono burlón mientras miraba la expresión de sufrimiento que su hermano tenía en el rostro.
—Después de hoy, dudo que volvamos a casa —Comentó Edward y Alice lo observó, extrañada y algo confusa.
—¿A qué te refieres? —Interrogó sin comprender y Jasper le pegó un codazo al chico y le hizo un gesto para que no siguiera. —Nada, nada. Olvídalo Alice —Dijo Edward al ver la indirecta de su hermano. No quiero imaginar que pasaría si Alice se acuerda que hoy vamos a terapia… Pensó alarmado y luego, se estremeció.
La duende simplemente se encogió de hombros ante aquella respuesta y se dedicó a terminar su almuerzo como si nada hubiera pasado.
Una vez que salieron de la cafetería, se dirigieron hacia el aparcamiento, donde se despidieron de Bella, que luego de despedirse, se dirigió a su camioneta.
Los hermanos Cullen se dirigieron hacia el auto de su padre a paso lento, mientras hablaban entre ellos.
—Rose, nos vemos en casa —Dijo Carlisle desde el interior del auto, con la ventanilla baja.
La rubia asintió y se metió en su BMW a toda prisa, mientras que la duende observaba la situación algo confundida.
—¿A qué se ha referido Carlisle con eso?, ¿No vamos a casa también? —Preguntó Alice sumamente confundida.
Pero ninguno de sus hermanos contestó ya que no querían que Alice se pusiera a gritar en el medio del estacionamiento… otra vez.
—¿Por qué no nos vamos con Rosalie a casa? —Preguntó la duende una vez más, mientras entraba en el auto de su padre.
—Alice, ¿Lo has olvidado? Hoy tienen que ir a terapia —Contestó Carlisle mientras salía hacia la carretera, una vez que todos sus hijos ya se encontraban dentro del auto.
—¿¡Qué?! —Gritó Alice histérica. —Carlisle Cullen más te vale que estés bromeando, porque yo no pienso ir a ese lugar —Agregó enojada.
—Ali, tranquila. No será tan malo —Jasper intentó calmarla, tomando su mano, pero ella se soltó bruscamente.
—¿No será tan malo? ¿Tan malo dices? ¡Será pésimo, Jasper! —Gritó y comenzó a balbucear cosas in entendibles para los oídos de sus hermanos y su padre.
El viaje hacia el consultorio fue silencioso y algo incómodo. Rara vez alguno de los hermanos Cullen, menos Alice, intercambiaban palabras entre ellos. La chica simplemente se dedicó a maldecir en voz baja durante el trayecto hacia el consultorio.
Una vez que Carlisle estacionó su auto frente a la puerta del centro médico, todos bajaron menos Alice, que se quedó sentada en su lugar, dentro del auto.
—Mary Alice Brandon Cullen, bajas del auto en este instante —Ordenó Carlisle una vez que todos estaban parados en la vereda, esperando a la más bajita.
—Ni lo pienses—Susurró y se cruzó de brazos.
Carlisle suspiró y miró a sus hijos, buscando ayuda.
—Oh, vamos Ali. Si vienes te hacemos un regalito —Sonrió Emmett pero Alice le sacó la lengua a través del cristal de la ventanilla.
—Oh…—Susurró él, al ver la reacción de su hermana.
—Alice si bajas vamos de compras —Comenzó Jasper. —Recuerda que aún tenemos la salida pendiente —La tentó, pero Alice no se movió ni un solo centímetro de su lugar.
—Bueno, si no sale con eso, no saldrá con nada —Dijo Jasper a Carlisle.
Carlisle miró a sus hijos y abrió la puerta del asiento trasero para tomar a Alice, la llevaría de los pelos si era necesario.
Dentro del centro médico, la recepcionista estaba verificando un par de turnos con unos pacientes, mientras que unos doctores se encontraban tomando un descanso en una esquina de la recepción. Todo estaba en calma hasta que, desde afuera, comenzaron a escucharse gritos algo alarmantes.
Jasper fue el primero en entrar al lugar. Abrió la puerta de la recepción, entró y la mantuvo abierta. Unos minutos después, Carlisle entró tomando a Alice por los brazos mientras Emmett y Edward la sostenían por sus tobillos.
—¡¡Suéltenme en éste instante!! Están locos, ¡Déjenme ir!, ¡¡Carlisle suéltame! —Gritó Alice con todas sus fuerzas mientras pataleaba e intentaba soltarse del agarre.
—Si, para el doctor Robert Dawson —Dijo Carlisle elevando un poco la voz ya que los alaridos de Alice aún eran bastante fuertes.
—Eh… —Dudó la recepcionista ante tal escena —Si claro doctor Cullen, eh, es la última puerta a la derecha —Dijo con los ojos clavados en Jasper, quien se sintió algo incómodo.
—¡¿Y tú que miras, eh?! —Gritó Alice a la recepcionista quien se asustó ante aquel grito y miró para otro lado.
—Carlisle, ¿Necesitas ayuda? —Preguntó un doctor, que contemplaba la escena algo extrañado.
—No gracias. Además estoy seguro que dentro de un rato se calmará, gracias de todos modos —Contestó a uno de sus colegas y se dirigió al pasillo, aún sosteniendo a Alice por los brazos mientras ella pegaba alaridos para que la soltaran.
El doctor Robert Dawson se encontraba leyendo los expedientes que contenían todos los datos de los hijos de Carlisle, quien se había tomado la molestia que llenarlos él mismo, ya que sabía que sus hijos no lo harían ni aunque les pagara.
En eso, comenzó a escuchar gritos en el pasillo. Pero levantó la mirada hacia la puerta, en cuanto escuchó que golpeaban para entrar.
—Pase —Dijo y la puerta se abrió de repente. Carlisle entró aún cargando a Alice con la ayuda de Edward y Emmett, luego de ellos, entró Jasper y cerró la puerta.
Carlisle depositó a Alice sobre un sillón y le ordenó a sus hijos que la vigilaran, ya que ella aprovecharía cualquier tipo de distracción para lanzarse hacia la puerta y salir corriendo.
—Hola Robert, muchas gracias por esto —Saludó Carlisle estrechando la mano del doctor, que aún se veía algo consternado por la escena anterior.
—No es nada, Carlisle —Dijo.
Edward y Emmett se encontraban sentados en el sillón con Alice en el medio mientras que Carlisle y Jasper tomaron asiento en sillas, frente al escritorio del doctor.
—Bien —Comenzó dejando los cuatro expedientes de los chicos Cullen sobre su escritorio. —Antes de comenzar, me presento soy el doctor Robert Dawson, soy psicólogo y como bien deben saber, aquí podrán contarme acerca de sus problemas, molestias o preocupaciones —Contó con una sonrisa, intentando alentarlos.
Todos los chicos asintieron, menos Alice que estaba cruzada de brazos, enfurruñada.
—Bueno, para comenzar haremos unas sesiones individuales para entrar en confianza, luego con el tiempo restante haremos una grupal, ¿Está bien, Carlisle? —Preguntó.
—Si, me parece bien, ¿Y a ustedes, hijos? —Contestó Carlisle asintiendo mientras se volteaba a ver a sus hijos.
Todos emitieron una especie de "si", que sonó como un gruñido, menos Emmett, quien se veía bastante divertido.
—¿Por quién empezamos? —Preguntó Carlisle aún mirando a sus hijos.
—¿Qué tal… Alice? —Dijo al tomar y ojear el expediente de la pequeña duende.
Alice les lanzó una mirada asesina al doctor y a su padre.
—Vamos Alice. Mientras antes empieces, más rápido terminarás —La animó el doctor, con una sonrisa.
Alice bufó y susurró algo como "si, si lo que digas".
—Si serían tan amables de aguardar en la sala de espera…—Comenzó el doctor —Yo le indicaré a Alice quien es el siguiente, cuando termine— Agregó antes de que los demás se marcharan.
Carlisle y sus hijos, se incorporaron y salieron de la oficina, cerrando la puerta a sus espaldas.
Hasta acá. El próximo cap: la sesión de Alice.
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Saludos a todos :) siempre se les agradece muchísimo por leer y dejar reviews.
Pau.
