Bueno, esta vez no tarde tanto ¿a qué no? jejeje, pues aquí tienen la segunda parte, me vienen muchas ideas para este fic. Agradezco mucho a mis adorables lectoras, que esto es para ustedes :) (Muchos saludos a GabZ! Que no sabía de ella hace tiempo, te extraña mom!).

Título: Seducción

Por: Lucrecia Arctica

Disclaimer: Beyblade no es mío, sino probablemente habría sacado como chorrocientas mil temporadas más.

Summary: -Todo es acerca de seducción –me decía mientras jugaba inocentemente con su corbata –podrías tenerme si quisieras. Tragó hondo, sabía lo que significaba, si daba el siguiente paso él se convertiría en una terrible adicción y las adicciones son para toda la vida.

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Chapter 2: Yuriy

El problema no es consumir drogas, el problema es que te vuelves adictas a ellas al poco tiempo.

Un vendedor sabe que no te harás adicto a la primera inhalada, no, es un trabajo y un arte la adicción. Primero te dejará una probada, lo mejor de la mercancía, dejará que veas lo buena que es, su textura, su olor, su sabor. Entonces empezará el enganche, el recuerdo de la sensación vivida bajo sus efectos, un recuerdo es bueno pero no es suficiente.

Aquí él puede manejar varias estrategias, esperar, pronto irás a preguntar deseoso, pensando que una vez más no da problema, al fin y al cabo solo quieres recordar, solo eso, no hacerte un consumidor frecuente. Él te dará quizá un poco, te dirá que ha habido escasez, pero como eres agradable te dará lo poco que tiene por menos de lo que vale.

Ahí ya ha comenzado a engancharte.

Un clásico es que cuando vuelvas a pedirle droga bajo el mismo pretexto, te diga que como te había mencionado la anterior vez que viniste, escasea y por lo tanto no hay nada que ofrecerte. Te irás decepcionado, pensando que te han arruinado la noche, el día, quizá la semana.

Pero volverás, porque el recuerdo no basta.

Entonces intentarás con otras cosas más sutiles, pero no es lo mismo, querrás la original e irás de nuevo desesperado, entonces te dirá que no hay, pero que le caes bien, podría conseguirte de otro proveedor a un precio más elevado. Escasea, ya te lo ha dicho antes. La tentación es muy fuerte, ¿qué vida es vida sin obtener lo que deseas?

Bingo, estás enganchado.

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Llegó a casa abrumado. Quizá deprimido.

Al día siguiente era sábado, por lo que tenía todo el fin de semana para reponerse de todas esas emociones que no hacían más que hundirlo en un lugar dentro de su ser que no sabía que existía. Que sin duda lo espantaba mucho.

Fue directo a la cama, durmió hasta el día siguiente al mediodía. Abrió los ojos y cayó en cuenta que no tenía porque salir de ahí, ni tampoco las ganas de salir, no tenía hambre, ni sed de alguna forma, solo quería quedarse ahí acostado sin moverse, sin tener que pensar en ninguna cosa que pudiera llevarlo hacia un pelirrojo. Pasó por su mente que quizá el pelirrojo no quería ser olvidado, pero no le importaba, era cuestión de él y de nadie más, que le den al puñetero Ivanov Yuriy.

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El timbre le molestó alrededor de las 6 de la tarde, se levantó de la cama y tenía un aspecto lamentable pero no le importó, así la persona que hubiera venido quien sabe con que razones a importunarlo se iría porque su facha era la clásica de "vienes en un mal momento".

Al abrir la puerta lo único que pasó por su mente era que de verdad, era tremendo idiota al no haber deducido quien se encontraba del otro lado.

-Hola –dijo el pelirrojo tímidamente

Rodó los ojos demostrando que su llegada no era agradable, pero le invitó a pasar de todos modos, lucía ¿cómo decirlo? Adorable, vestía una gabardina negra y una bufanda color azul que combinaba con esos ojos de lobo preocupado, eso llamó su atención sin dudas.

Él pasó y se sentó, Bryan no pudo evitar notar que estaba bastante ansioso, como si toda su seguridad se hubiera perdido quizá dos segundos antes que abriera la puerta, eso despertaba su curiosidad, le daba igual que el pelirrojo lo viera despeinado y vestido como un guiñapo, al fin y al cabo era por su culpa, mas valiera que se enterara de lo que ocasionaban sus jueguitos mentales.

-Quieres algo de tomar o…

-Bryan, no he venido con la idea de incomodarte –mientras lo decía su voz temblaba y era obvio todo, no era algo que hiciera a menudo, su cara de convicción era como un adolescente que prepara su declaración frente al espejo –yo solo quería hablar y… saber como estabas y pues si te espero, digo, nos vemos el lunes o qué piensas hacer.

-¿Cómo sabías donde vivo? –le preguntó con una sonrisa al descubrir que al estar en su casa el pelirrojo estaba en su territorio, en su hábitat, bajo sus reglas.

-Soy un stalker ¿recuerdas? –dijo con una sonrisa tímida y señalando su cabeza con la mano

-Podrías empezar a hablar desde ahí o irte de mi casa –el pelirrojo lo miró con sorpresa, olvidó claramente que Bryan no era parte de su ensayo -¿querías hablar no? Entonces hablarás y yo preguntaré, esas son las condiciones.

Yuriy pareció sopesarlo por un momento, considerando pros y contras dentro de esa mente matemática y empresarial ¿cuánto perdería por esta conversación? Pero por sobretodo y era algo que Bryan se moría por saber ¿qué era lo que esperaba ganar?

-Ok, tú ganas, preguntarás y yo contestaré. Quiero un café con leche para comenzar y traje bocadillos, ponerlos en un plato de centro y que comas un poco no estaría mal.

Bryan sonrío, aquello fuera lo que fuera, iba a hacer interesante.

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-Bueno es una pregunta difícil –contestó mientras revolvía sus manos nerviosamente alrededor de su taza de café –bueno, en realidad es que nunca había hablado con alguien sobre esto

-¿Lo supiste desde siempre?

-No, no, fue un descubrimiento extraño. No planeado he de decir –dio un sorbo –para ello pues he de remontarme en mucho. No sé quienes son mis padres, soy adoptado, eso ya lo sabrás. Yo fui abandonado y crecido en una abadía bastante religiosa, de por si ser adoptado es un proceso difícil y él que tus captores sean un grupo que se lo piensan demasiado para dar a un niño a otra persona, bueno no ayuda.

Levantó la ceja involuntariamente.

-No, no, no –dijo moviendo las manos rápidamente –no estoy diciendo que haya demasiado cuidado para velar por la seguridad de un niño, es solo que ahí el trato era demasiado. Para poder ser parte de la lista tenías que tener una conducta ejemplar como niño y los padres tenían que cumplir con requisitos económicos muy altos, además de que debían mostrar una apariencia decente de acuerdo con su comportamiento que me temo es más de la edad media que de nuestros días y por lo mismo, no dejaban que escogieran a quien querían o siquiera se enamoraran de su hijo al verlo, les deban al que pensaban, más merecía ser adoptado y salir de ahí. Bueno, con su excepción, la cual es mi caso.

Su voz era segura pero a la vez temblorosa y queda, no sabía si era una buena idea orillarlo a confesar aquellos recuerdos que no sabía si eran amargos o le eran indiferentes, el pasado de una persona siempre tiene esos tintes y suelen ser aquellos momentos los más recordados y los que mejor marcan la vida de cada uno. Pero, el pelirrojo se lo debía y él a su vez, debía escucharlo.

-Boris es un magnate como ya sabes, tiene y ha tenido muchos millones desde siempre, gran parte debido a su inteligencia y forma de manejarse, y la otra porque decidió hacer de eso su vida y se olvidó de su familia y futuro. Siempre pensó en ganar dinero, luego tuvo un accidente que casi lo mata y vio la cara de la muerte y de sus cercanos, que sin saber su estado ya estaban repartiéndose sus bienes como siempre ocurre. Pensó que él creó su empresa de la nada y por ende, ninguno merecía más ello que alguien, que no tuviera nada, las personas que han vivido con todos los lujos y sin necesidades viven pensando que de algún modo alguien siempre vendrá al rescate, no han experimentado la carencia los que sí, tienen más cosas que perder.

Aquel comentario dejó a Bryan pensativo, ese era su caso, siempre tuvo todo lo que quiso y nunca había pensado en la posibilidad del fracaso, quizá e inconscientemente pensó en que siempre tendría el respaldo de sus padres, era algo que debía analizar con calma.

-Eso llevo a Boris a nuestra abadía ¿por qué la nuestra? Era famosa por lo estricto y eso le pareció adecuado, con todo el dinero que tenía fue fácilmente aceptado para adoptar y eso fue lo que hizo.

-Entonces tú eras a los ojos de ellos él que merecía irse con el multimillonario

–No, no hubiera tenido tanta suerte – se rió – Boris dijo que quería escoger al chico, le dijeron de las políticas pero el explico que no quería verlo sino escogerlo en base a una prueba, explicó que sería su heredero, quería al más apto. Eso les agradó y le permitieron hacer la prueba.

-Me imagino fuiste entonces el elegido

-Sí pero no por ser el más genio, fui el segundo de hecho, el primero de hecho fue primera, una mujer. No es que Boris sea machista, no lo es en realidad, él interrogó a los encargados ahora sobre la personalidad de ella, las mujeres son duras y capaces de levantar imperios así como destruirlos, solo que Irina, mi compañera era muy dulce, la forma religiosa de nuestra educación la hizo suave. Boris no quiso arriesgarse y optó por el segundo, ellos le dijeron que yo era retraído y casi no trataba con nadie; un incomprendido. De todas formas aunque él hubiera deseado a Irina la política de la abadía no iba a permitir que se la llevara, no era casado y dejar a una adolescente con un hombre soltero, creo preferiría morir antes. Boris se vio en mí y entonces un día lo vi en la puerta de su limosina con una maleta en mano, a mi nuevo "padre".

Le miró y sonrió con tristeza, él hizo un gesto para que continuara y el pelirrojo lo hizo.

-Boris no quería un hijo, quería un heredero y eso era lo que iba a obtener. Yo tenía 14 años cuando se hizo cargo de mí, él me habló y me instó a decirle por su nombre yo era su socio no su hijo y se encargaría de darme todo siempre y cuando me lo ganara. Me envío a clases de muchas cosas además del colegio privado, idiomas, piano, técnicas de lectura rápida, estimulación de la inteligencia y toda clase de cosas. Me quedó claro que éramos supervivientes, y esto era algo a lo que tenía que sobrevivir. Me llevaba a la empresa para empezar mi instrucción y me puso a dirigir a partir de los 16, era su empresa, podía darle cargos a un bebé si podía.

Hizo una sonrisa nostálgica, como si mientras lo contara pudiera ver todo pasando frente a sus ojos. Se preguntó que escondía esa sonrisa, que tiempo, que sentimientos.

-Cuando entré a la universidad, fue a los 17, apliqué a una universidad extranjera como Boris quería, fui admitido pero pasó algo no previsto, no fui el primero, fui el segundo otra vez. Un japonés, Kai Hiwatari me superó en el examen de admisión por un rango de 2 puntos, eso ya era malo para Boris por sí mismo sino fuera que era nieto de su gran enemigo empresarial desde el comienzo de la carrera, peor aún él abuelo no pudo evitar telefonear a Boris y regodearse de eso. Ahí fue la primera vez que perdió los estribos y me gritó de todo, me quitó mi parte de la empresa y me dijo su clásico.

-¿Su clásico?

-Sí, su clásico regaño "debí escoger a la niña". No sabía si lo decía porque no estaba conforme conmigo o porque eso quizá me heriría, doy gracias a que me escogiera a mí, él hubiera destrozado a Irina simplemente con no pasar tiempo con ella, a mí esas cosas no me importaban.

-Se oye difícil

-Lo fue, el objetivo entonces fue terminar la universidad ganándole al tal Kai, pero ahí las cosas se salieron de control. Boris me obligó a tomar sus mismas asignaturas y a perseguirlo, durante un año estuvimos entre que le ganaba y me ganaba. Él no me desagradaba, al contrario nos llevábamos bien, pero a Boris no le gustaban esos ganes a medias. En segundo año no sabía la razón logré ganarle en todas las asignaturas y pensaba que Boris iba a dejarme en paz finalmente, yo no llevaba una vida universitaria común así que quizá y me daría un respiro; pero en el proyecto empresarial, debí saber que por eso no le ponía todo en sus asignaturas, en su proyecto empresarial Kai me destrozó. Fue impresionante, todo, incuestionable y mis logros se vieron opacados, el reconocimiento que le dieron fue desbordante, le invitaron a participar en una actividad únicamente de grandes empresarios, a él a un estudiante, sabía que Boris estaría furioso e hice lo que nunca antes, salí a un bar y me emborraché.

-¿Eso era inusual? –rió con ganas

-Era un heredero ¿qué pensabas? ¿qué es tan fácil? –rió también –siempre había querido hacerlo, mi vida universitaria apestaba por Boris incluso sin Boris siseando mi sombra. Kai era con él que más convivía inusualmente o con él que más me veían hablando porque no pasábamos mucho tiempo juntos, así que cuando no pude mantenerme en pie por mí mismo, le hablaron a él para que fuera a llevarme a mi casa. Fue por mí, más me llevo a la suya, yo estaba borracho y solo sabía que era él por su voz. Le dije que lo odiaba porque era perfecto, era rico, agradable y atractivo. Me preguntó si yo pensaba en verdad que era atractivo.

-¿Y entonces ahí fue cuando?

-Así es, cuando le dije que sí él me besó, yo me dejé llevar. Nunca había pensado en relaciones de ningún tipo ni nada, solo era un heredero e hijo de un magnate que a veces quería cambiarme por una niña. Que me daba todo y me recordaba que podía quitármelo cuando quisiera. No se aprovechó de mí si es lo que piensas, estuve consciente en todo el rato y sabía lo que hacía, era algo nuevo y bastante liberador, no solo por el acto, sino porque era una cachetada del destino con quien lo llevaba a cabo.

-Contrariar a tu padre, el clásico

-Contrariar a mi socio, al que siempre estaba decepcionado, una delicia –Bryan alzó una ceja, no sabía si lo decía por la traición o por el acto, pero no se atrevió a preguntar –Kai era bisexual y se sentía atraído a mí desde tiempo antes, él odiaba a su abuelo y si me superaba era solo para poder llamar mi atención, le gustaba la idea de que yo ocupara parte de mi tiempo pensando en él. Idiota. Terminó como jamás lo imaginé, la primera y hasta ahora única relación de mi vida, no nos enamoramos enseguida. Al principio ambos pensamos que había sido el momento y nos dejamos llevar, Kai me traía ganas y yo estaba enojado. Pero ese momento comenzó a repetirse con demasiada frecuencia y luego surgieron dependencias, ahí formalizamos algo, en secreto, imagina cualquier relación heterosexual eso era lo nuestro. Terminó por como terminan también las parejas heterosexuales, mentiras.

-Osea que él rompió tu corazón

-Observador –se rió –el amor puede hacerte más fuerte o más débil, depende de como seas. Pronto fui superando a Kai y adelantando materias, él se rezagó un poco, estaba demasiado concentrado en nosotros porque también era su primera relación con un hombre, todo era nuevo, en el fondo era bastante sentimiental, de esos que cuando sienten que son felices lo pierden todo porque se ensimisman en esa felicidad. El abuelo lo supo por las burlas de Boris, lo instó a cambiarse a modalidad en línea, regresar y herederar la empresa de una vez, eso haría más ruido que sus grandes fracasos escolares como les decían. Aunque para ello debía casarse.

-Entonces te dejó por una mujer a la que no amaba eso es común, ¿pero no por eso deja de quererte no?

-Si dejaras de interrumpir te enterarías –hizo mueca de cerrar la boca, sonrío por ello –obviamente le dije a Kai que luchara, éramos nosotros y un año de relación pero, la verdad a medias también es mentira. El abuelo le ofreció algo que era imposible rechazar, conocía a su nieto, sabía de sus gustos, sabía sus secretos. Consiguió una esposa de fachada y le ofreció al amor de su infancia, ese con él que no tuvo la oportunidad por irse al extranjero a estudiar. Kai había estado enamorado de un hombre desde que tenía memoria, había tenido novias esperando a que él terminara con la suya y cuando pasaba, no podía atreverse a decirle lo que sentía. Pensó que era imposible y un día, descubrió que era un pensamiento que también estaba en él, ahí los descubrió el abuelo y lo mando lejos. Kai no dudó en aceptar la oferta, le venía bien y yo, me había amado pero el primer amor y su familia pudieron más que yo. Después de eso perdí comunicación con él, no supe que fue de su vida ni tampoco lo busqué. Regresé a casa después de la universidad con Boris levantando los brazos para recibir al hijo del que se sentía orgulloso. Nunca tuve una relación nuevamente, solo aventuras rápidas, intenté con mujeres y ahí descubrí que solo me interesaban hombres. Tengo la ventaja de que Boris no ve a la familia como algo fundamental para los negocios, por lo cual nunca me cuestiona de mis cosas personales. Cumplo mi papel de heredero, esa es mi vida.

-¿Por qué yo entonces? No pareces ser de los que usan el trabajo como zona de cacería

-No lo sé, solo te vi y ahí estabas acosándome, claro que laboralmente hablando, al principio creí que sabías de mí e intentabas invitarme de esa manera. Luego entonces te estudié y mandé a investigar, las cosas no coincidieron pero habías levantado mi curiosidad. Así que quise llevar las cosas más lejos, quería saber quién eras y que sucedía.

-Ahora ya sabes quién soy

-No, pero al menos ya sabes quién soy yo. Aunque no fuera algo que hubiera planeado.

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Él respondió todas las dudas del platinado, no sin reservas y durante horas. Eso no pasó desapercibido, a la vez Bryan sintió miedo, porque cada respuesta lo llevaba a una persona cada vez más interesante, a una persona que quería seguir conociendo aunque no podía permitírselo, no más. Eso no dejaba de hacerlo difícil.

Al caer en cuenta de la hora y por unos cuantos bostezos, Yuriy decidió irse a casa. Eran las 3 am y él se veía bastante apaleado, más emocionalmente que físicamente. Se dirigió a la puerta y Bryan lo siguió más calmado como un anfitrión.

-Pues eso es todo, yo… espero que estés bien –le tendió la mano para darle un apretón de despedida.

Bryan le devolvió el apretón de manos y Yuriy acomodando su preciosa bufanda dio unos pasos hacia el elevador, suficiente para Bryan reaccionara sin saberlo.

-Quédate –le dijo al pelirrojo que volteó sorprendido –es tarde y tengo salón de invitados, no soy un maldito para mandarte fuera con este frío.

Así el pelirrojo ingreso nuevamente a la casa y los tormentos de Bryan con él.

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Decidió ser él quien se quedara en el cuarto de invitados, le prestó ropa a Yuriy y se retiró para que no pudiera objetar nada. Se preguntó a si mismo por qué lo había hecho, sobretodo por lo que él envolvía ¿estaba devolviendo su confianza con un poco de la suya? No lo sabía. A pesar de haber dormido toda la tarde, se acomodó en la cama del cuarto y durmió nuevamente, estaba muy cansado.

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Yuriy se envolvió en las sábanas de la gran cama en la que se encontraba. Con ropa prestada y un delirante olor que inundó sus fosas. Al sentirlo sonrío instantáneamente, el olor de un buen perfume varonil siempre lo hacía sentir tranquilo y feliz, entre tanto olor el suyo se desaparecía o se agrupaba. Cada respiración era como si la más pura calma entrara en su interior y entendió el riesgo.

Se preguntó si estaba siendo feliz por las razones equivocadas.

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-¿Y te vas sin despedirte? –le gritó el pelilavanda al pelirrojo que ya tenía puesta la ropa que trajera el día anterior y se aproximara a la puerta -¿sin desayunar?

El pelirrojo suspiró resignado y se acercó a donde sin notarlo el pelilavanda ya comenzara con la obra del desayuno, la verdad que todo lucía delicioso y se sentó a esperar ser servido, ya que Bryan había insistido en que él no moviera un dedo.

-Me gustan los huevos benedictinos –dijo sacando de su ensoñación a Yuriy –es mi desayuno preferido, complementado con bagels con zarzamora y durazno ¿qué puedo decir? Es como si el cielo hubiera caído en la tierra.

Yuriy sonrío y se preguntó porque le decía esas cosas, quizá era por corresponder a su gesto del día anterior o simplemente, porque como había notado, el ambiente no era tan pesado y quizá, podían ser amigos a pesar de todo.

-Sin jugo de naranja mi día es pésimo –dijo Bryan –no soporto no tomarlo, mi madre me lo daba cada mañana hasta que me fui de casa, es como si iniciara mal el día y me pongo insoportable, hasta que tomo mi dosis en el almuerzo o entre comidas y ahí sí, ya vuelvo a la normalidad.

-Creo que no tengo una comida favorita

-Pues deberías –interrumpió Kuznetsov –siempre es la solución para un mal día

Comieron entre risas como si fueran un par de camaradas, como si lo dicho la noche anterior no hubiera pasado, como si su inicio hubiera sido diferente. Conversaron un rato más perdidos en el tiempo hasta que Yuriy observó su reloj y Bryan notó eso ¿Estaba aburrido? ¿Qué debía decir?

-Pues bien ¿qué harás? –dijo antes que un haremos se le fuera de los labios

-Debo irme –anunció –tengo comida con Boris y pronto se preguntará porque no he llegado con anticipación para tomar un café como a él le gusta.

-Es exigente ¿no?

-Ni te lo imaginas –sonrío y ambos se dirigieron a la puerta.

El deja vú de la despedida solo que esta vez ninguno podría detenerse, era todo.

-Pues bien, gracias por tu hospitalidad

-Gracias por la visita –dijo dándole la mano para despedirse de un apretón de manos como en la vez anterior.

Yuriy tragó hondo y recalculó lo que haría, le dio la mano a Bryan y lo jaló hacia sí dándole un beso en la mejilla que envolvió en un suspiro.

-Adiós –fue corriendo al elevador sosteniéndole la mirada a Bryan que lo miraba desde la puerta de su apartamento sorprendido pero no enojado

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Bryan no se sentía enojado por lo que había hecho, a decir verdad lo esperaba. Cuando lo vio llegar a casa pensó que había llegado con una clara invitación sexual porque en su mente aún resonaba su "podrías tenerme si quisieras", pensaba que apenas él comenzara su juego lo sacaría a rastras de su casa. Es por eso que al verlo tan comunicativo, se extrañó, pasó la noche en su casa y no sucedió nada ¿Era una tregua? Ese beso acababa de indicar que no, no lo era, Yuriy iba a por todas y quería que lo supiera. Solo pensaba. Que pensaba que iba a obtener de esto, después de la plática había pensado que estaba bien el ser amigos, él era agradable, pero no sabía que pensar de lo demás. No sabía si quería entrar a un mundo no planeado que al igual que los ojos azules del otro podría ser su perdición.

Su celular sonó indicando que tenía un mensaje de texto.

"Gracias. La pasé bien ayer y también hoy. Y."

No pudo evitar carcajear al ver el mensaje, no de burla, le pareció tan infantil, un mensaje así para una persona a la que le había contado su vida y con la que había tenido un encuentro en la oficina. Ivanov era un adolescente tardío, eso era adorable y a la vez los adolescentes no saben lo que hacen ni lo que pueden perder.

Tal vez también era un adolescente porque el mensaje lo había hecho feliz.

Continuará…

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Pues ahí está, ya saben, se aceptan toda clase de críticas. ¡Nos leemos pronto!

Lucrecia Arctica~