Últimamente he estado leyendo muchas novelas y mangas yaoi, bárbaramente que son un inspiración xD. De ahí que vengan a mi mente toda clase de pensamientos extraños, que mejor manera de sacarlos que en este fic! Si tienen alguna novela o manga que recomendarme, háganlo, ya ven que sirve. Creo que he tenido demasiadas vacaciones.

Seducción

Lucrecia Arctica~

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Ch 3. Caer

Una vez, en algún lugar… leí que tener preferencias homosexuales tiene que ver con el amor propio.

Perteneces a un género y biológicamente te complementas con el otro, porque son distintos, porque te da lo que no eres. Pero cuando te atrae alguien de tu mismo sexo podría interpretarse como que buscas más de ti, quieres más de ti. Te gustan los que son iguales a ti, porque tú te amas.

Mi amor propio es tan grande, que un día de estos podría simplemente no caber más en este mundo. Sin embargo, es bien sabido que las cosas que influyen en una preferencia sexual no tienen solo un origen e incluso aún hay cada día más teorías postulándose. Detalles como el crecimiento y el simplemente ser lo que eres influye. La influencia del ego no es ni siquiera una teoría o una suposición comprobada.

Pero si lo analizas un poco, tiene lógica.

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Yo me pregunto ¿cómo puede la gente no ver cuando se va a meter en un problema? O si lo aterrizo a mí ¿¡Cómo rayos me metí en esto?!

Salí a almorzar solo, porque tenía que pensar un poco, me fui a un restaurante familiar retirado del trabajo, para alejarme del ambiente, para alejarme del pelirrojo que no hacia estas semanas más que asediar mi mente, para atormentar, para no dejarme vivir tranquilo.

Sentado con un apetecible almuerzo y ahí estaba, casi frente mío, comiendo con un joven de traje, bien parecido, moreno, de rasgos inusuales. Pero él estaba de espaldas, porque Ivanov estaba con la cara hacia a mí y ya me había visto ahí, pero sonrío con picardía y continuó con su plática que parecía interesante.

Podría pensar que si él estaba antes de que yo llegara había sido una cruel casualidad, pero nada con Yuriy Ivanov es simple casualidad. Es un peligroso planeador y manipulador de las circunstancias, un monstruo.

Me miraba y se mordía el labio inferior, me miraba a los ojos mientras su compañía continuaba hablando y lo relamía, queriendo provocarme. Se halaba la corbata para liberar un poco su cuello, alzaba la cabeza para que pudiera ver la longitud de este, la blancura escondida, se tocaba delicadamente haciéndome ver que podían mis manos ser las suyas… colocaba nuevamente sus dedos en su boca, delineándola.

¡¿Cómo rayos su acompañante podía seguir hablando mientras él hacía eso?!

Ivanov sonrío al ver mi conmoción complacido. A pesar de que recién habían traído mi comida pedí que la embalaran para llevar, me retiré de ahí y pude ver que el pelirrojo continuaba sonriendo como si hubiera logrado un objetivo ¿Qué es lo que estaba pensando? No importa lo que fuera, era demasiado.

Ya llevaba una semana así, no sé a donde nos llevará esto. Pero si sigue así, a mí probablemente, me llevará a la ruina.

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Flash Back

-Alguna vez tu condición –el pelirrojo alzó claramente la ceja al escuchar aquella palabra –bueno perdón, tu preferencia ¿Dañó a alguna persona?

-Esa es una pregunta rara, pero si, dañó a una mujer, fue totalmente mi culpa, creo que no podré perdonármelo jamás

-¿Una mujer?

-Sí, una vez intenté tener una relación con una

-¿Cómo se llamaba? ¿Cómo fue?

-Dame un poco más de café y continuo

Desde el día en que Ivanov se había aparecido y sincerado conmigo comenzó a hacerlo con frecuencia, en las dos semanas que habían transcurrido tras ese suceso, venía casi todos los días después del trabajo (ambos por separado claro está) y traía algún postre o merienda para compartir un café. Contestaba mis preguntas, a veces me hacía alguna cuestión sobre mi trabajo o algo pequeño, nada personal, parecía disfrutar del dejar que yo quisiera descubrirlo con mis preguntas, disfrutaba mi curiosidad.

-Ella era una amiga mía a quien yo apreciaba en demasía. Era una mujer hermosa, teníamos 16 años, un año antes de irme a la universidad. A esa edad, yo ya sentía inclinaciones por otros hombres, pero jamás las había concretado. Antes de saber que era homo, así que en ese entonces podrían haberme gustado ambos sexos.

"Ella y yo nos hicimos amigos al entrar al instituto, a pesar de tener la misma edad yo estaba adelantado, así que no estábamos en el mismo curso. Nos conocimos mientras esperábamos una larga fila en la biblioteca, yo iba por material y ella solía leer libros que solo podían conseguirse ahí; descubrimos que teníamos gustos en común y me pareció muy agradable, así que le pedí su número. Resultó que al igual que yo, ella era bastante mala para tratar con las personas, así que comenzamos a reunirnos a la hora del almuerzo para acompañarnos y platicar de lo que quisiéramos; cuando tenía tiempo libre le hablaba, todo trato que hice con ella fue en la escuela porque no quería que Boris se enterase y especulara cosas que no eran."

"Ella creció ante mis ojos o quizá yo no lo había notado. De pronto escuchaba a chicos hablar de ella, no de la forma romántica en la que yo la veía. En ese momento, yo pensaba que era preciosa, tenía unos ojos oscuros enmarcados con un brillo que no se desvanecía, un cabello largo y rubio en bucles bien formados; era casi tan alta como yo, su cara era bonita, con una gran sonrisa; era inteligente, analítica y alegre. Sabía lo que quería y hacia cosas inusuales, destacaba solo por ser ella. Siempre me gustó que al caminar pareciera tan altiva, como si supiera que el suelo no merecía que ella lo tocara. Yo la apreciaba y la admiraba también."

-Hablas como si estuvieras enamorado de ella –me reí de su descripción, como si hablara de la mujer perfecta. Todos sabemos que no existe.

-Lo estuve, a pesar de que ya no la quiero, supe apreciar lo que era –me rebatió –no por nada en un momento dado, la quise para mí

"Un día, por escuchar las pláticas de otros hombres, decidí hacerme una visión más amplia de ella. Era mi amiga y solo la miraba como tal, pero entonces descubrí y puedes llamarme estúpido por no haberlo notado; que era una ardiente mujer también. Tenía largas piernas torneadas por el deporte que solía practicar, una cintura bien formada, unos pechos grandes y una cadera que no podía evitar contonear cuando caminaba. Una mujer hecha y derecha, esa mujer se acercaba a mí y me consentía como si fuera su pareja, guardaba en mí sus secretos. Ella me confesó que nunca había sido tocada por un hombre, ni siquiera había besado a alguno. Fue por lo obvio y por su inocencia que comencé a desearla, comencé a soñar con ella, sueños húmedos como cualquier adolescente. Me excitaba en sobremanera la idea de ser el primero en tocar su cuerpo, en marcarlo por primera vez, hacerla perder la razón y arrebatarle el control que tenía con tanta seguridad. Pero yo la quería como una amiga de modo sincero, apreciaba su ser interno. No podía echarlo a perder solo porque cada vez que la veía solo pensaba que quería llevármela a la cama y follármela, no fue tan simple, realmente no quería perderla."

"La oportunidad surgió sola, yo seguía intentando no evidenciar los deseos de mi cuerpo. Entonces, ella me pidió que la besara. Me sorprendí a decir verdad, se explicó diciendo que para ella era humillante estar a punto de cumplir 17 y que no lo hubiera hecho. Así que lo hice, quizá y debí ser delicado, pero no pude a pesar de que contuve, me pidió que la quisiera y seguí besándola; me dijo que si la quería estuviera con ella, porque ella me quería y confiaba en mí. En mi pensamiento de adolescente pensé que si la quería por como era y si deseaba su cuerpo, seguro era amor. Era una relación y no lo era al mismo tiempo porque no lo aclaramos así. Me comportaba como un novio para ella, tomaba su mano, le decía lo que sabía que las mujeres querían escuchar y cuando podía me dedicaba a descubrir su cuerpo y a dejar que ella descubriera el mío, era excitante. No tuve sexo enseguida aunque quería porque ella no sentía lista, yo era considerado."

"Me fui a la universidad y ella se quedó, ella sabía que no vendría con frecuencia pero decidió en si misma dejar esa cuasi relación en pausa. Me fui y sucedió lo de Kai, cuando regresé ella me estaba esperando. Me citó en mi departamento, con un vestido negro completamente ceñido y que se pegaba a los contornos de su cuerpo que se habían desarrollado más de forma perfecta. Cuando la vi pensé que ella se veía espectacular, no me dejó ni halagarla porque se fue sobre mí y me dijo que quería que quería acostarse conmigo; estar juntos otra vez, que me había extrañado mucho. Entonces, estaba esa mujer a la que había deseado con una locura desenfrenada, en ese vestido entregándose y dispuesta; y yo no quería ponerle un dedo encima."

-¡Qué desperdicio! –respondí a Ivanov enfadado –yo no hubiera dejado ir esa oportunidad

-Muy pocos lo habrían hecho, era mi amiga y en el interior seguía queriéndola locamente. Pero ya no me atraía, cuando la rechacé realmente estuvo sorprendida, entiendo que se sintiera humillada. Pero era mejor que destrozarle un poco la vida

-¿Destrozarla?

-Ella seguía siendo virgen, dime que tal le hubiera sentado saber que con quien estuvo por primera vez, era homosexual –pausó –estoy seguro de que la hubiera decepcionado y se hubiera lamentado siempre, era mejor así

-Ella te dejó entonces, aunque bueno, te dejó sin ser estrictos con la idea

-Así es, no quiso saber de mi por un tiempo y cuando quiso acercarse de nuevo no la dejé –puse una expresión de sorpresa –no quería que supiera que la había rechazado porque prefería a los hombres, la conocía, ello la hubiera herido profundamente. La quise indomable y altiva, no quería que perdiera ello. Así que la dejé ir, estoy convencido de que cuando estuve con ella estaba enamorado, pero las cosas debieron seguir su curso.

Ivanov me resultaba tan extraño, a veces tan considerado, otras haciendo solamente su voluntad. Era realmente fascinante, la forma en que contestaba a mis preguntas también lo era, su presencia cada vez me era más familiar. Me estaba acostumbrando a su peculiaridad, a las expresiones tan absolutistas de su rostro y a su cabello rojo.

-Ahora me toca a mí ¿no? –dijo acomodándose en su asiento y riendo divertido, como si tramara algo entre manos.

En realidad él nunca preguntaba nada que no pudiera contestarle. Sus preguntas eran más banales y menos personales, a veces pensaba que era quizá porque ya sabía todo al investigar de mi vida y no necesitaba saber más… o quizá las preguntas eran un acto egocéntrico donde él disfrutaba ser descubierto, sabiendo que a pesar de todo siempre tendría más secretos que esconder, que yo no podría siquiera adivinar.

La noche de preguntas terminaba temprano esa noche, porque debíamos trabajar al día siguiente y si algo había dicho Ivanov, es que él no podía prescindir de sus horas de sueño, "me pongo como una bestia, me entra un mal humor tremendo y si de por si parece que odio al mundo, sin dormir lo necesario en verdad que lo odio más". Así que se puso su ropa de abrigo mientras yo llevaba las cosas a la cocina, regresé y lo acompañé a la puerta.

-Bueno, la he pasado bien hoy –dijo sobre el umbral a punto de retirarse

-Yo igual, siempre me sorprende las respuestas que me das. Siempre que creo que te conozco un poco, me demuestras que no es así –se rió un poco de mi respuesta

-Eso podría cambiar…

No lo vi venir o me hice al tonto. Pero al terminar su frase, se acercó a mí y me besó. Colocó sus brazos en mi cuello para acercarme a él y hacer el beso aún más profundo, él no fue con rodeos, era lascivo. Podía sentir su lengua recorrer la mía, sus labios con los míos, respirando tranquilamente como un experto. Al tomarme por sorpresa correspondí el beso instintivamente, luego regresé al mundo real y logré a apartarlo a pesar del placer. El maldito pelirrojo era un excelente besador, de eso no cabía ninguna duda; era de esos que si les daba espacio, podrían lograr que las piernas te temblaran al besar.

-Pero ¿qué haces? –lo separé poniendo mi mano en su pecho, de tal forma que no tuviera otra opción más que respetar mi espacio personal

-¿Qué hago? Es obvio ¿no? –respondió enojado –no me pongas esa cara, que sé que deseas esto incluso más que yo

-¿Desearlo? –rebatí muerto de la risa –¿En qué te basas para decir esas estupideces? Yo no te deseo, que te quede claro

-¿Ah no? ¿Y qué ha sido todo eso? Esos coqueteos entre pláticas, que me esperes aquí cada noche, las preguntas que haces, la forma en la que me miras ¿Vas a decirme que es inconsciente? –alargó la mano y tocó mi hombría encima del pantalón -¿Vas a decirme que cuando me ves no piensas en ese escritorio?–comenzó a mover su mano de arriba hacia abajo -Tú y yo, encima de él…

Su caricia estaba sacándome de control, rayos que era bueno por las manos. Pero a pesar de que parte de lo que dijera era verdad, había decidido que esta relación solo iba a ser cordial, quizá de amigos, pero lo que había pasado antes era un error que no debía volver a ocurrir.

-Claro que no, no pienso en eso –dije retirando su mano para que no notara que sus caricias tenían efecto en mí – te aclaro de una vez que eso fue un impulso y no fue nada placentero para mí. A mi únicamente me gustan las mujeres y no creo que tú seas una

-Ah sí –contestó con una sonrisa de autosuficiencia –entonces, porque desde que comencé a venir a tu casa, no te has acostado con ninguna

-¿Me estás espiando? –lo que decía era verdad, yo no me había sentido de ánimo. Había recibido llamadas, pero las había evadido alegando el trabajo, también tenía derecho a no estar de humor

-Solo cuido mis intereses

-Pues interésate en otra cosa, no significa nada que no haya salido con ninguna. Así que puedes irte, ve a buscar a otro que si le interese la idea de darte por atrás

-¿Luchando contra tus deseos? Me gusta, podría ser divertido

-No tengo ningún deseo por ti

-Eso ya lo veremos

Fin Flash Back

Supe por la cara de autosuficiencia que puso al subir del elevado que traía algo entre manos. Solo que no me imaginé lo siniestro que esto podría ser. Dejó de ir a mi casa en la noche y comenzó el juego, siempre que lo veía de alguna u otra manera se encargaba de hacer insinuaciones excitantes. El pasado día cuando fui a almorzar a la cafetería del consorcio, estaba él, que nunca salía y evitaba comer acompañado. Sentado estratégicamente cerca de mí, cuando alcé la vista me hizo una clara seña con la boca imitando sexo oral ¿En serio nadie se daba cuenta de lo que estaba haciendo? Quizá y en verdad era el único que lo veía, volví la vista y él se relamía los labios como si simulara acabar ¿o era yo el que lo imaginaba? Esto no podía ser ¿en serio él estaba tan mal? No debía dejarme arrastrar, eso era seguro.

A veces sus maneras eran más sutiles y suaves. En esa ocasión entro a mi oficina mientras hacía una llamada telefónica que no podía interrumpir, era importante, seguro que lo sabía, solo se puso detrás de mí y comenzó a trazar círculos con sus dedos en mi espalda, trazó una línea y dibujó mi columna. Su toque era preciso y comenzaba a surtir su efecto, antes de que le gritara que se largara, que podría estar a punto de arruinar un importante negocio. Se acercó, puso su boca cerca de mi oído y susurró "ríndete". Acto seguido, se fue de la oficina.

Su carta obvia era la seducción, sabía que era demasiado sexual a mi vista e intentaba llevarme al límite, como esa ocasión en que no tuve más que tomarlo sobre el escritorio. No me mentiría, él tenía un efecto importante en mí, no sabía si me estaba volviendo bisexual o era solo él, pero no quería averiguarlo. Era mejor seguir con la duda, pero no me la estaba poniendo fácil.

Llegué a la oficina y me dispuse a almorzar, como no quería saber si su plan macabro me seguía hasta aquí decidí comer dentro de mi cubículo, donde nadie me molestaría y estaría en profunda paz. Cuando abrí el embalaje, había una tarjeta dentro doblada, la abrí.

"Esto se puede acabar cuando tú quieras, tú sabes como"

Sin duda no podría ir a ese restaurante nuevamente.

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El fin de semana llego y lo tomé como una tregua. Con Ivanov lejos sentí que mi alma descansaría, nada de situaciones que me pusieran caliente al menos, no provenientes de él.

Pasé un día agradable, salí desde temprano e hice la compra para abastecer el refrigerador, me espanté especialmente cuando pensé en quizá comprar té earl grey porque había mencionado que le gustaba. Giré enérgicamente la cabeza diciendo que no y lo dejé en su sitio, no debía darle entrada nunca más a mi casa. Ya había visto las consecuencias de hacerlo.

Aproveché y de igual forma compré algunas otras cosas, fui al centro comercial y me compré un traje nuevo, camisas, corbatas. Decidí comer por ahí, continué la salida y pasé por la librería. Un día tranquilo, el día tranquilo que añoraba ¿Por qué entonces me sentía tan apesadumbrado? No sabía donde vivía Ivanov, fue algo de lo que caí en cuenta cuando regresaba a casa, dispuesto a tener una tarde de comida chatarra: sofá, película, palomitas, chucherías, bebidas carbonatadas. Esas cosas deliciosas que no hacen más que engordar, me lo merecía, había estado trabajando duro en más de un sentido esta semana. Conocía a pesar de todo, muy poco de él, quizá nada, solo lo que me había permitido ver, era un poco deprimente si lo pensaba así. No era recíproco

-Él solo juega conmigo –me dije en voz alta –no sabe lo que me podría costar a mí, para él todo es un juego

Después de haber comido y limpiado todo, continué viendo la película aburrido. Pensando que debía cambiar esto, nunca antes había pensado que quizá y mi vida era monótoma. Quizá y hacía falta algo muy importante, que llenara el vacío. Eran las 2:00 am, eran las 2:00 am y el timbre sonó.

Nadie que conocía realizaba visitas a esta hora, las mujeres que solían visitarme no venían sin ser llamadas ¿quién podría ser? Abrí la puerta y me insulté mentalmente por no haber pensado antes quien se encontraba en la puerta.

-¿Qué haces aquí? ¿No puedes dejarme tranquilo ni en fin de semana?

-Túuuuuuu, pedazooo de mieerdaaaa

Ahí estaba el sensual pelirrojo, con las mejillas algo rojas y tambaleándose un poco. Con un ceño enojado, mirándome con cierto odio.

-¿Estás ebrio?

-¿Esttás eebriioo? Quee pregunttaa más estúuupida, claaroo quee estooyy ebrioo ¿noo me vees? Imbbbecillll –dijo empujándome con su pulgar hacia adentro e invitándose a entrar. Era gracioso, verlo así, descontrolado, sacando sus emociones sin ser calculador.

-¿De qué te ríes? ¿Esto te parece gracioso? –dijo mientras se quitaba el abrigo y lo tiraba al suelo –he venido a que te hagas responsable –acto seguido me empujo contra el sofá en el que yo había estado sentado

-Pero ¿qué crees que haces? –Ivanov se agachó y comenzó a quitarme los pantalones, muy dedicadamente, desabrochó el cinturón y abrió mi bragueta –para, te he dicho que pares

-Jodido idiota –su voz se escucha mucho más clara, estaba obviamente molesto aunque el licor aún podía escucharse en sus palabras -¿cómo te atreves a menospreciarme? He visto tu cara todos estos días, he estado provocándote ¿cómo te atreves a rechazarme? No puedees hacerloo ¿comprendes? Nadie nunca lo ha hecho y no empezaré ahora –siguió con su lucha logrando bajarme los pantalones hasta la rodilla debido a mi sorpresa –te crees chistoso dejándome caliente e ignorándome, te lo haré pagar, yo soy quien decide, no tú

Sin darme derecho a réplica asaltó mi hombría y sin preguntas se la metió a la boca. Completa, de un solo jalón, la sensación me llevó hasta las estrellas y me evitó oponerme. Hacía tanto tiempo que no tenía sexo y estaba bastante contenido. Ivanov no se contentó solo con eso, con su mano jugaba con mis testículos mientras paladeaba con la lengua, estaba en el éxtasis. No pude evitar gemir fuertemente cuando comenzó a chupar especialmente la punta, sentí que todo el placer contenido. Él era realmente bueno en eso, como para castigarme comenzó a rasparme un poco con los dientes, era rudo pero se sentía bien. La imagen de él chupándomela era todavía más excitante. Comenzó a sacarla y meterla como si lo follara, eso me llevó al límite y cuando él me dirigió la mirada, mientras hacia su trabajo, el clímax llegó y me vine en su boca. Me sentí exhausto, había sido magnífico.

Aprovechó mi debilidad y me recostó completamente de espaldas en el sofá. Se quitó los pantalones, la ropa interior y se sentó encima de mi sexo desnudo. Mi mirada aún nublada por el orgasmo anterior se vio nuevamente ennegrecida al sentir mi sexo siendo oprimido al vaivén en círculos de las caderas de Ivanov. Este comenzó a despertarse de nuevo, preparado para lo que siguiera. El pelirrojo se relamió los labios como tantas veces lo hubiera visto esta semana y me puso aún más duro, se metió los dedos a la boca y se preparó el mismo. El sonrojo de la invasión, junto con el del alcohol lo hacía ver ardiente, era la representación del sexo insaciable en ese momento, no podía quitarle la mirada de encima. No tardó mucho y tomó mi pene entre sus manos y comenzó a introducirse el solo. Gimió fuerte ante eso, se sentó y me introdujo completo, parecía abrumado en su propio placer. Yo me sentía tan apretado, caliente, que podría venirme ahí mismo, entonces Ivanov comenzó a marca el ritmo comenzando a moverse abajo y hacia arriba. Se sentía realmente bien, él gemía de vez en vez mientras cerraba los ojos y respiraba entrecortadamente. Lo mismo pasaba conmigo, el ritmo comenzó a marcarse doloroso, la posición y el sofá no permitían moverse libremente. Era demasiado lento.

Algo animal en mí, tomó el mando de la situación y de una forma que no sé explicar invirtió lugares. Postré a Ivanov bocabajo, apoyando la cabeza en el sillón y con las caderas levantadas, yo hincado dentro de él tomé el mando y comencé a salir de control. Esta era la velocidad, era… delicioso. El pelirrojo perdió el control de si mismo también, si pensaba que antes estaba disfrutando, era obvio que no se encontraba en la posición correcta. Comenzó a gemir al grado que sus gemidos eran más gritos, pidiendo más, más… era insaciable. Tomé su sexo entre mis manos y comencé a masajearlo, sus gritos eran descomunales y mi placer era incalculable, estaba tan excitado, tan lleno. Ivanov se vino en mi mano y al sentirlo dejando escapar un gemido ronco de mi garganta me vine yo también dentro de él. Me dejé caer sobre él exhausto, escuchando como él también intentaba recuperar la respiración.

-Imbécil –susurró entre dientes

Me sacó de sí y pude sentir que me temblaban las piernas. Intentó levantarse pero no sé si la borrachera o la debilidad en la espalda se lo impidió.

-Idiota –volvió a susurrar enojado

-No seas niño, no puedes irte así, sino quieres verme mínimo ve a la habitación…

No tuve que decírselo dos veces, se levantó como pudo y se dirigió hacia ahí, cerrando la puerta de un portazo. Primero aparece borracho, me insulta, me viola y después se indigna en mi propia casa. El piso y el sofá estaban manchados de semen, rayos, pero estaba demasiado agotado para preocuparme.

-La próxima vez para variar, deberíamos hacerlo en una cama, es más fácil cambiar sábanas… -pensé para mi mismo.

Abrí grandemente los ojos y abandonando la sensación de éxtasis cayendo en cuenta de lo que había pensado y peor aún, de lo que había hecho.

Continuará….

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Todo es culpa de Bryan que no tiene un poco de autocontrol, bien que dice que no, pero le encanta jajaj xD muchas gracias por leerme. Nos vemos pronto.

L.A.