Ok, ok. Lo acepto, mentí con respecto a escribir el capítulo rápido. Pero es que de verdad tenía que ver mi trámite de titulación y de entrada a posgrado, ay, quiero volver a ser estudiante otra vez jaja ok no pero sí. Han sucedido muchas cosas y en conjunto con mi mala manía de dejar mis actualizaciones para lo último jaja, lo siento de verdad lo siento. Espero que aún haya alguien leyendo por aquí. Asumo que me faltan 2 capítulos más para concluir a menos de que alguna idea más venga a mi cabeza.

Ah si, feliz año nuevo xD

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"Haven't you heard that? I'm the new cancer, I've never looked better and you can't stand it"(P!ATD).

Ch 5. Así

Soy un hombre de negocios.

Me gustan las cuentas claras, las cosas que funcionan, los negocios que benefician a ambas partes... me gustan los acuerdos, los beneficios, no dejar cabos sueltos.

No suelo mezclar negocios con placer, pero si tengo la oportunidad de que la diversión funcione tan bien como lo hacen los negocios, creo que es excelente. Sobre todo si no tengo que preocuparme por sensibilidades y solo voy a obtener lo que quiero.

Sé que al principio tenía muchas dudas con respecto a Ivanov. No es tan fácil confiar en alguien, sobretodo en alguien como él que parece tan enigmático e ir siempre un paso adelante. Supongo que es esa mezcla de inteligencia y esa mirada que sabes que te está desvistiendo mientras te mira, lo que lo hace tan atrayente y mortal; pero he de decir que todo estaba funcionando a la perfección entre los dos, puedo afirmar que estaba pasando por un excelente momento en mi vida.

El trabajo iba muy bien, cada vez conseguía más clientes y aunque él tratara de evitarlo, mi "amistad" con Ivanov no había pasado desapercibida con los demás. Aquello me hizo popular de algún modo, gente venía a preguntarme como era él o como había conseguido que se dignara a mirarme ¿cómo podría decirlo? Me había dado popularidad. Constantemente recibía invitaciones y eso me hacía crear más contactos, mis objetivos profesionales se hacían cada vez más tangibles a la par de que sabía que podía ir a saciarme con un pelirrojo sexy cada vez que quisiera.

Sexo, éxito, peligro etc. Si esto no era vida ¿qué lo es?

-Pareces feliz –comentó Ivanov mientras compartíamos la bañera después de una sesión particularmente buena por la mañana del domingo -¿ha pasado algo?

Lo miré y observé las gotas de agua que se deslizaban de su cabello y caían por sus hombros. Siempre he pensado que la forma en la que Yuriy se peina es bastante inusual, pero a la vez le da algo de drama a su persona y eso iba mucho con su personalidad. Pero cuando lleva todo su cabello sin peinar, es cuando me parece más sexy aunque pareciera imposible y más si se encontraba como ahora, mojado y rebelde; lo prefería así, incluso algo tan simple como su cabello podía ser excitante.

-Nada en particular –contesté mientras me relajaba sonriendo estirando un poco los hombros –he tenido unas buenas semanas.

-Quizá alguien te está satisfaciendo como se debe en las últimas semanas –pude sentir la planta de sus pies tanteando mis piernas.

-Quizá y me he encontrado con una bestia insaciable últimamente –sonreí y él me sonrió de vuelta alzando la ceja juguetonamente. No tuve que moverme porque él mismo se acercó sentándose en mi regazo para comenzar la acción otra vez.

Eso era lo que me gustaba de esta relación y si, eso era lo que me gustaba de Yuriy. Todo su cuerpo exudaba sexo y todo era directo sin miramientos. Le gustaba lo que le gustaba y lo conseguía; era esa iniciativa la que lo hacía tan irresistible o simplemente que era él. No creo haber conocido a un ser tan sexual en mi vida, tan insaciable y tan resistente. Debo admitir que con él había sentido cosas que no había alcanzado jamás y que probablemente solo fueran posibles con su cuerpo. Era para volverse loco.

Pude sentir que movía sus caderas para rozar mi entrepierna que estaba más que despierta simplemente con su presencia, masajee toda el área de espalda con mis manos utilizando a veces las uñas como sabía que a él le gustaba, emitió un suspiró.

-Se supone que tomamos un baño para asearnos –cuestionó mientras tomaba mi miembro entre sus manos y comenzaba a acariciarlo de arriba abajo –si lo hacemos aquí no estaríamos cumpliendo el objetivo de esta tarea.

-Quizás –contesté contra su cuello mientras lo delineaba con mis dientes cuidadosamente porque me había prohibido dejarle marcas –luego podríamos pasar a la ducha.

-Y luego terminaríamos haciéndolo en la ducha –inquirió mientras dirigía mi miembro hacia su entrada -¡qué chico tan listo!

Si hay algo que nunca me canso de ver, es la expresión que Yuriy pone en su cara cuando es penetrado; el sonrojo que involuntariamente aparece le hace lucir inocente, una expresión entre el éxtasis y la desesperación, la forma en la que abre los labios y puedes leerle una grosería inaudible mientras sabes que disfruta la sensación de sentirse lleno. Miré sus ojos profundos y azules, me devolvieron una mirada irritada.

-¿Vas a comenzar a moverte o tendré que hacerlo todo yo solo?

Sonreí antes de fundirme apasionadamente en sus labios y darle aquello que pedía.

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-Sécame el cabello, bastardo –dijo mientras me tiraba una toalla –es lo menos que podrías hacer después de obligarme a hacerlo en la bañera.

-¿Obligarte? ¿de verdad? ¿También yo te obligué a chupármela una vez que salimos de ella?

-Calla –contestó riendo animadamente –haz lo que te digo.

Me gustaba incluso los ratos que pasábamos después del sexo, esos momentos tranquilos después de la tempestad, la tensión de que la tormenta podía desatarse en cualquier momento. Sequé su cabello como me dijo, primero rudamente para hacerlo enojar a lo que me respondió con un golpe y después a un ritmo más suave y tranquilo. Podía ver la base de su cuello níveo y ese punto donde blanco y rojo se unían mezclándose, involuntariamente acaricié un poco esta área con las yemas de mis dedos haciendo a Ivanov ronronear. A pesar de lo que dijera, le gustaba mucho ser mimado. Seguí delineando sus límites con los dedos y alzó el cuello para darme mayor acceso. Sin pensarlo deposité un beso superficial y tierno en sus labios.

Como si eso hubiera roto la atmósfera, se movió sobresaltado y se volteó mirándome directamente con una expresión confundida.

-¿Qué rayos fue eso?

-Un beso ¿qué más crees que fue? –me miró no muy convencido –fue un impulso cabrón ¿qué no te he besado antes?

Asintió y seguí secándole el cabello, aunque el ambiente se mostró incómodo. No era la gran cosa, no sabía que pensaba cuando reaccionaba de aquella manera. Lo mejor que podía hacer era distraerlo hasta que la tensión cesara.

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-Ah, olvidaba decirte que no podremos reunirnos por dos semanas –soltó de repente mientras me veía acomodarme el saco en la entrada de su casa.

-¿De nuevo? –Repliqué haciendo mala cara -¿dos semanas?

-No seas impaciente –contestó acomodándome la camisa –me comunico contigo cuando acabe mi compromiso.

-¿Me dirás al menos de que va tu compromiso?

-Adiós Bryan –se despidió con su típica sonrisa seductora.

Me dirigí a la salida, busqué mi auto y me dirigí a casa. Había sido un buen fin de semana, excepto por el aviso de la falta de sexo por dos semanas. No es como si tuviera prohibido acostarme con alguien más o me faltara alguien, en realidad nunca habíamos hablado de eso, pero me molestaba un poco esa extraña manía de desaparecer sin explicaciones cada cierto tiempo. De los meses que llevábamos juntos si así se le pudiera decir de esa manera, cada determinado tiempo, aproximadamente un mes, él se ausentaba por al menos 1 semana ¿a dónde iba? No sé ¿qué hacía? Tampoco sé, cuando lo cuestioné me dijo que no iba a decírmelo primero porque no quería, segundo porque no tenía porque y... tenía razón, no tenía que decirlo aunque siendo sincero, me gustaría que lo hiciera.

Llegué a mi casa y lo limpia que estaba reflejaba que últimamente pasaba poco tiempo ahí. Al menos iba a habitarla por estos días, suspiré resignado, supongo que no me queda otra cosa más que dormir y utilizar estas semanas para el trabajo y recobrarme para cuando terminara todo. Ya buscaría algo divertido con que cobrársela.

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Me desperté con entusiasmo, más del usual. Había dormido muy bien y el día vaticinaba bien, hoy tenía juntas importantes con algunos clientes que podrían hacerme subir de rango y pronto a pesar del poco tiempo que llevaba en la empresa, podría ser acreedor de un ascenso, me arreglé especialmente ese día para dar una impresión todavía mejor de la que suelo dar cada día si eso era posible, pensé mientras me veía en el espejo con seguridad.

Llegué y caminé confiado hacia la entrada, saludé y en el ascensor coincidí con un empleo de confianza de Boris, nos saludamos amablemente y con confianza ya que habíamos salido a comer en alguna ocasión; era uno de esos peces gordos que tenía en la mira y en los que solía usar mi encanto profesional.

-¡Qué elegante te veo Kuznetzov! –halagó mientras me daba golpecitos en la espalda –Ese traje te queda realmente bien.

-Gracias... –pero antes de que pudiera contestar alguna cosa más él se adelantó.

-He escuchado que eres muy buen amigo de Ivanov ¿vas a conocer a su prometida hoy? ¿por eso tan arreglado?

-¿Su prometida? –sentí una punzada en el estómago pero intenté no parecer sorprendido, hasta sonar natural.

-Pensé que estaba por la ciudad, ah, me bajo aquí –dijo deteniéndose en la puerta –no te preocupes, ya lo verás cuando te la presente. Es una joven encantadora si tienes suerte, podría presentarte a alguna de sus amigas.

Una vez que la puerta se cerró dejé escapar la expresión que en verdad reflejaba lo que sentía ¿prometida? ¿Ivanov tenía una prometida? No era de extrañar que la tuviera, era un heredero y la mayoría solía utilizar el matrimonio para crear alianzas pero ¿él no era gay? ¿Iba a casarse a pesar de eso? ¿Por qué no me lo había dicho?

No es que eso cambiase lo que hubiera entre nosotros, pero ¡puta madre! Si hubiera sabido que tenía una prometida, nunca hubiera hecho lo que hice o eso creo. Yo... no sabía porque esto me afectaba tanto, es cierto que mi padre había engañado a mi madre en un par de ocasiones y juré que incluso si me casaba por compromiso no haría eso, pero esta sensación no parecía consecuencia de mis recuerdos sentimentales de la infancia.

Como no tenía tiempo de pensar y mucho trabajo por hacer, decidí que iba a intentar en lo posible no pensar en eso y luego le preguntaría a Ivanov en persona.

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Ivanov como era de esperarse no vino a trabajar como me había dicho. Probablemente, eso quería decir, que cuando se ausentaba era porque estaba con ella. Todo tenía sentido ahora. Él no me había mentido, solo no me había contado toda la verdad. No es que debiera importarme, no me importaba. Solo éramos dos personas maduras pasándolo bien, sin ataduras, no es como si fuéramos amigos y tuviéramos que compartir detalles de nuestra vida.

Así siguieron varios días en la nada, pensando en lo mismo, me convertí en el cliché de aquello que jamás había sido antes, me sentía como la típica colegiala esperando a que un chico la llame, me dije que había que parar o sino pronto comenzaría a sentir asco por mi mismo. Marqué en varias ocasiones el número de Ivanov solo para corroborar que no me respondía. Lo habitual. No sabía de que otra manera localizarlo, nunca le pregunté nada de él porque nunca pensé que un día querría buscarlo. No es que estuviera desesperado por respuestas, pero por mi bien mental debía encontrarlas pronto.

Fue así como comencé a indagar en el pasado de un desconocido, que a la vez conocía demasiado. La magia del internet reside en poder hacer una búsqueda en segundos, en tener toda la información recopilada lista para ser tomada. Siendo el hijo, heredero de un gran magnate era lógico pensar que habría miles de páginas de internet acerca de su vida y así fue. Miles de páginas, todas ellas relatando la feliz historia de un huérfano al que la vida le había sonreído, sus padres lo abandonaron pero a cambio un hombre millonario lo había acogido dándole una familia, educación y todo lo que pudiera necesitar. Una historia conmovedora, de esas que sirven para dar esperanza, las circunstancias pueden parecer que todo es negro, pero siempre al final del túnel puedes ver una luz de salvavidas.

Me pregunté si Ivanov había leído alguna vez el enfoque que le daban a su vida y si ello no lo hacía querer vomitar. Probablemente nunca se había detenido a pensarlo siquiera.

Entonces descubrí, las cosas que todos sabían. Todos tenemos un lado oscuro y eso es obvio, hay partes de nosotros mismos que no queremos que nadie más sepa. Ya sea por vergüenza o por disfrutar del conocer algo que nadie más conoce. De eso se valía Ivanov, de una doble vida, una donde era lo que tenía que ser y otra, donde hacía lo que quería y venía en gana. En la vida pública era un hijo intachable, eso era claro y también tenía una prometida como bien me había enterado. Una griega heredera de astilleros, una mujer de negocios, inteligente y sumamente imponente con su belleza. Un ejemplo del éxito de las mujeres, en una página de revista de corazón podías verlos en una alfombra roja muy cerca del otro. Él vestido impecable con un traje negro de marca llevando con una mano en la cintura, a una rubia de cabello larguísimo enfundada en un traje blanco que se ajustaba a un cuerpo perfecto. Juntos, muy cerca, posando para las cámaras. Ella incluso tenía un anillo de compromiso en el dedo que según la publicación, había sido diseñado por el novio y hecho en una de las casas joyeras con más prestigio en el mundo. No había fecha para la boda, ellos aún tenían horarios irreconciliables gracias al gran éxito de sus carreras, pero esperaban que fuera muy pronto ¿cómo se conocieron? Fue deseo de sus padres presentarlos por la gran amistad que tantos negocios en conjunto habían compartido los negocios de ambos y fue simplemente amor a primera vista. Sus familias no podían estar más encantadas.

A pesar de todo, Ivanov lucía radiante en las fotos, mostrando orgulloso a su chica. Él que había sufrido porque su amor, heredero también, había decidido casarse porque su abuelo así lo quería e iba directo al mismo destino. Me pregunté si su novia conocía aquella historia, esa en la que él había amado a un hombre queriendo dejarlo todo, esa en la que la que su prometido cazaba a hombres por diversión y le gustaba ser dominado encima de un escritorio. Incluso ella podía tener algo más oscuro que ocultar.

Dejé mi búsqueda y me quedé pensando ¿qué podía deducir de todo esto? ¿Quién era yo en toda esta historia? ¿Quién quería ser yo en toda esta historia? Ivanov sabía cubrir sus huellas, no era tonto, entonces, yo no era nadie, no existía.

Terminaron las dos semanas y no recibía ninguna señal de vida de Ivanov. Comencé, creo que comencé a preocuparme un poco ¿seguía con ella? Me acosté en mi cama el día 17 sin tener noticias de él solo para encontrar que me encontraba demasiado excitado, mi cuerpo ya acostumbrado al sexo constante no podía con esa sequía, aunque fuera una sequía breve. Imagine a Ivanov de traje y jugando con su corbata, pensé en lo mucho que me molestaba esa ausencia y en como quería hacerle pagar. Delicioso. Comencé a masturbarme porque ya estaba demasiado caliente para dejarlo así, imagine su cuerpo tonificado encima del sofá, en la bañera, en su escritorio, en la cocina... lo imaginé recibiéndome en la cara, lo imaginé saboreando mientras me miraba con esa mirada de "soy una puta ¿y qué?". Intenté tocarme de la forma desesperada y a la vez profesional en la que suele encenderme, su trasero encima de mi miembro, mirándome mientras se muerde el labio... El clímax vino eventualmente, pero de la misma forma, mi cuerpo me pidió más, porque cuando quería, siempre quería más... repentinamente vino a mi mente la palabra prometida seguida de la imagen de ambos ¿se acostaría con ella? ¿sería capaz? Eso alcanzó para enfriarme por completo ¿qué carajos está pasando conmigo?

Yo no era homosexual, es decir, no lo soy. Solo estoy enojado por la falta de sexo y las mentiras.

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No estaba orgulloso de lo que estaba a punto de hacer. Era de noche y me encontraba en frente de la casa de Ivanov. Habían pasado más de tres semanas sin que se comunicase, sin ir al trabajo, simplemente sin tener noticias suyas. Me había convencido que los motivos para estar aquí era que de algún modo yo merecía algún respeto, pero conforme me acercaba y ahora frente a su puerta, bueno, mi voluntad había flaqueado bastante.

No sabía que rayos estaba haciendo ni los motivos que me traían aquí, no sabía si eran celos, tenía un grave problema de obsesión o simplemente estaba enojado. No tenía idea, pero preferí hacer algo a volverme loco, a quedarme sentado esperando a que apareciera como si mi vida girara alrededor suyo ¿quién rayos se cree que es?

Sabía que verme lo haría enojar y me traería problemas, quizá lo único que quería saber era si yo le importaba algo, si mi presencia le provocaba algo. Si me miraría como un respiro de esperanza al estar tanto tiempo junto a ella o me miraría con fastidio. Había entrado por la reja con la llave que tenía, pero no iba a entrar a la casa con mis llaves, no llegaría a tanto. Sentí algo dentro en el momento en que me decidí a tocar el timbre, lo escuché desde adentro, de repente deseé con todas mis fuerzas que nadie abriera.

La empleada doméstica me abrió y sin preguntarme quien era me invitó a pasar, la miré un poco perplejo pero obedecí. Me dirigió al recibidor y esperé nervioso ¿qué estaba haciendo ahí? ¿qué esperaba obtener? Esto había sido un error.

-¿Qué haces aquí?

Un grave error.

-Yo, eh yo...

-Creí decirte que yo te llamaría.

Estaba ahí en su habitual bata blanca, frente a mí. Su rostro no mostraba enojo, al contrario mostraba indiferencia, quizá decepción. Decepción.

-Yo este... tienes razón-contesté poniéndome de pie intentando ocultar el ligero temblor que me invadió, entonces apareció...

-¿Ya llegaron amor? Oh...

Amor. Ella en bata blanca, su cabello rubio desparramado por toda su espalda, larguísimo, humedecido, sus mejillas sonrojadas. La familiaridad con la que ella acortó la cercanía entre los dos, yo conocía ese tipo de interacción...

-¿Te acuestas con ella? –lo dije sin pensar. Sin poder pensar en las consecuencias de lo que había hecho, solo salió, mi voz tembló y esperé que ninguno de los dos pudiera notarlo.

El ceño de Yuriy se tensó pero ella no se sobresaltó, al contrario, se acercó más al pelirrojo y él espontáneamente paso el brazo por su cintura, ella no se veía intranquila. Esto no podía ser más confuso.

-¿Él es el juguete en turno? –dijo examinándome de arriba abajo -es lindo pero me parece ruidoso –sonrió y me miró de forma maliciosa –siempre escoges aquellos que no entienden su lugar.

¿Ella sabía? ¿Ella sabía? Sentí como mi expresión cambiaba pero no podría explicar, lo que estaba sintiendo por dentro. Miré al pelirrojo intentando encontrar alguna respuesta en sus ojos pero él solo me lanzó una mirada despectiva y tomó la mano de la rubia dirigiéndose a la escalera.

-Sabes donde está la salida. –fue lo último que escuché y los miré perderse a lo lejos.

Salí y una vez en la acera me derrumbé en el piso ¿qué rayos había pasado ahí dentro? Sentí lagrimas involuntarias caer por mis mejillas y me las limpié mirándolas deslizarse entre mis manos impávido.

¿Qué rayos estaba pasando conmigo?

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Continuará...

El capítulo fue corto, I know, pero es hasta donde quería dejarlo y para lo que mi cerebro dio. La prometida de Yuriy me agrada, aunque Bryan sufra y creo que seguirá sufriendo porque particularmente me gusta hacerlo sufrir jaja ¿Bryan siente amor? No sé, quizá, aún no lo decido ok no, ya lo decidí pero soy mala y no lo diré. Acepto toda clase de ideas y sugerencias para el fanfic si es que aún hay alguien por aquí, el final se acerca podría ser en el siguiente capítulo o dentro de dos, todo depende de la extensión que alcance; pero ya veremos, siempre digo que las cosas solo van a durar 3 capítulos y ya voy por el 5 jaja.

Espero que en verdad les haya gustado y que la espera haya valido un poquito la pena.

L.A.~