POV Rose
La comida estuvo completamente deliciosa. Vieiras, pasta con champiñones, atún con berenjenas y tomates, brownies y champagne. Dimitri estaba sentado de mi lado derecho y mientras comía, los platillos que dicho sea de paso jamás había escuchado antes, me miraba con atención y no seguía adelante con su propia comida hasta que se daba cuenta que me había gustado lo que probé. Lissa me murmuró en una oportunidad en que estaba distraído que había sido él quien eligió cada plato. Sin pensarlo dos veces, dejaría que el ruso decidiera siempre lo que me llevaría a la boca, en todos los aspectos. Reí mentalmente ante la idea.
El baile había empezado hacía rato. Nos habíamos enloquecido y más que danzar parecía que estábamos invocando a los dioses en un ritual de sacrificio. Janine nos veía seria desde la mesa y el viejo hablaba de algo con Adrián, se notaban bastante interesados en su conversación. Capté el cambio de música unos segundos antes de ver a Dimitri llegar hasta mí y tomarme de la cintura para empezar a bailar.
La canción no la conocía pero su ritmo era ideal para nosotros, la voz del cantante se metió entre mi piel y me hizo vibrar. Nuestro primer baile juntos, eso era. Dimitri se movía elegante y sensual. Como el agua, era fluido y limpio en sus pasos, y me adaptaba con perfección inaudita a su cuerpo y a sus movimientos. Éramos el uno para el otro en todos los sentidos. A su lado me sentía volar, todo era posible para mí cuando él me sostenía.
-Te amo, Roza. Cada momento contigo es el mejor que he vivido. Al principio, cuando me di cuenta lo que empezaba a sentir por ti pensé que había tenido la peor de las suertes en encontrar a la única persona en el mundo que podría hacerme escogerla frente a todo y a todos justo en mi estudiante. Intenté por todos los medios alejarme y poner el deber primero pero, gracias a Dios, nada funcionó. Ahora sé que estar junto a ti, que tenerte en mi vida y poderte llamar "mi Roza" es lo mejor que pudo haberme sucedido. Te amo, te amo, te amo, te lo repetiré cada día de mi vida y pase lo que pase jamás voy a separarme de ti ni permitiré que te alejen de mí. Voy a protegerte, respetarte y amarte hasta mi último aliento y aun después de eso. Rosemarie Hathaway, esa es una promesa. Renunciaría a cualquier cosa por ti excepto a amarte.-
Las lágrimas cayeron por segunda vez en mi rostro. Perfecto, en verdad lo era.
-Te amo, Dimitri…-
No pude decir nada más pues sus labios me atraparon en nuestra propia dimensión. Me apretó contra su pecho y yo pasé mis manos sobre su cuello. Si tan solo pudiéramos fundirnos en un solo cuerpo estaríamos completos porque ya éramos un solo corazón y una sola alma. Unos fuertes brazos rompieron el momento y me alejaron del amor de mi vida. Miré confusa a la responsable y me percaté de algo sumamente importante, Dimitri no había dicho esas hermosas palabras a mi oído ni como un susurro sino que las había pronunciado con el volumen necesario para que todos lo escucharan. Janine se colocó delante de mí, interponiéndose entre Dimitri y yo. Y le habló con el tono más enojado que le había escuchado nunca.
-Guardian Belikov, ¿qué demonios cree que hace?-
Dimitri dudó pero cuadró los hombros y encaró a mi madre. Los dos se veían majestuosos y poderosos, como dos titanes.
-Lo que debí hacer cuando me di cuenta de lo que sentía. Aceptar el amor que siento por Rose.-
Mi madre respiró pesado.
-Ha perdido por completo la cabeza. Es una niña, además de su alumna. Cómo se atreve a hablarle de amor y…-
-Entiendo que le parezca una locura pero no lo es. Lo que siento por Roza es profundo y sincero. Sé que soy mentor y que no será bien vista nuestra relación pero, ya lo dije antes, lucharé contra quien sea y renunciaré a todo lo necesario por estar con ella.-
-Está muy equivocado si piensa que voy a permitir semejante disparate. Usted está fuera de lugar y le juro que llegaré a las instancias necesarias para mantenerlo apartado de mi hija.-
No soporté más. Salí de detrás de mi madre y me coloqué junto a Dimitri, donde era mi lugar, y lo tomé de la mano. Janine enfureció más y se puso en posición de ataque. Toda su pose de guardiana quedó en el pasado, iba a hacerlo, iba a golpearlo. Le hablé como nunca antes, firme, contundente y seria.
-Janine, no te atrevas a ponerle una mano encima porque te juro que jamás volveré a siquiera considerar llamarte madre, dejarás de existir para mí. Amo a Dimitri y él me ama a mí, soy mayor de edad y tomo mis propias decisiones, fin del asunto.-
-Eres muy joven, demasiado y…-
-Y estoy enamorada del hombre más maravilloso del mundo. Un hombre que es capaz de gritar a los cuatro vientos que me ama a riesgo de perderlo todo y de enfrentarse a la Guardiana Hathaway sólo por mí. Deberías estar feliz de que lo haya encontrado.-
Janine se cruzó de brazos y nos vio a Dimitri y a mí y a nuestras manos entrelazadas con desprecio.
-Eso nunca.-
-Bien, pues ese es tu problema.-
-De hecho, el problema es de él.-
Janine, Dimitri y yo vimos aparecer al viejo que se puso junto a mi madre y miró a mi novio, qué emoción poder llamarlo así libremente, con odio. A diferencia de Janine, Abe sí me provocó escalofríos con su mirada. Presentía que él no se andaba por las ramas, le rodeaba un aura de peligro que decía "soy el hermano vengativo y retorcido del diablo". Dimitri también debió darse cuenta de eso porque apretó más fuerte mi mano y se vio obligado a removerse inquieto en su lugar.
-¿Viejo, a ti quién te dejó intervenir? Te apareces después de dieciocho años ¿y te sientes con derecho para inmiscuirte? No lo creo, mejor regresa a tu lugar.-
-Roza, ¿quién es él?-
-Yo soy, Ibrahim Mazur, el padre de Rose, o, como los que son como usted suelen llamarme, "Zmey"-
-¿Los que son como yo?-
-Así es, los que están en mi lista. De hecho, es una lista muy corta pues ya sólo queda vivo usted, Guardián Belikov. En fin, linda fiesta, lástima del final tan abrupto. Espero verlos de nuevo. Rose, mi regalo te llegará pronto.-
Sin más, dejando la amenaza en el aire, se retiró y, después de echarme una última mirada desaprobatoria, Janine fue tras él.
-Lo siento tanto, Roza, no quería arruinar tu cumpleaños, te juro que…-
-Shh, shhh, camarada. No arruinaste nada, al contrario, me diste el mejor regalo de todos.-
Le di otro beso pero nos volvieron a interrumpir, sí los demás seguían ahí aunque se habían retirado hasta el extremo más alejado seguramente temerosos de que Janine terminara de perder el control. Lissa abrazó a Dimitri igual que Mia y Jill, Adrián hizo un chiste pésimo sobre la situación, y Christian y Eddie le dieron unas palmadas en la espalda no sin antes advertirle de los peligros con el fuego y los golpes directos a la cara si me hacía sufrir, en conclusión cada miembro de mi pequeña familia le dio la bienvenida y estaba muy feliz por eso, y también muy asustada. La salida del viejo seguía rondándome la cabeza.
