Lienzo de amor

Disclaimer: Hetalia no es mío ni sus personajes, sólo esta historia.


Capítulo 2: Bocetos de un lugar desconocido.

Y ahí se encontraban, Rómulo y Feliciano, "dialogando", sí así se le podía decir, pues, en un principio platicaban sobre el gran hecho ocurrido reciente, el menor de los Vargas había obtenido el reconocimiento en una escuela alemana abstraída en artes. Pero acabaron divagando sobre qué tipo de pastas podría cocinar cuando llegara a aquel país extranjero, era algo importante, o por lo menos para ellos ¡No en todos los lugares encuentras los ingredientes perfectos para la cocina italiana!
Al darse cuenta Rómulo, que estaban discutiendo sobre un tema insignificante, que ni tenía nada que ver con el viaje y planes próximos, decidió parar la absurda conversación.

— El punto aquí es que hablaré con mi amigo para que pueda darte hospedaje.

— ¡Nonno! ¿Qué pasará si no quiere?— Si no quisiera el amigo de su abuelo... su viaje y objetivo se arruinarían por completo, o por lo menos le costaría más quedarse en Alemania ¡Sería una desgracia! Se hospedaría en algún condominio o algo, ¿Y si fuesen costosos? no sería bueno, por lo pronto sólo debía interesarse en sus proyectos y tesis, los problemas económicos debían ser cosa a parte.

El contrario simplemente rió con ganas como siempre lo hacía. —¡Va a aceptar! ¡Te lo aseguro! — Argumentó convencido. Rómulo no había dejado de ser alguien tan alegre y acogedor, con una personalidad cálida, que sin duda toda la familia había heredado (Sólo Lovino era algo malhumorado). Infalible que cualquier individuo que conociese no le quisiese, más si era alguien que había tratado de años.
Caminó hacia el teléfono de la casa, que se encontraba en una mesilla, Feliciano dejó a su abuelo hablar con privacidad. Caminó a la cocina donde Bianca fue a abrazarle.

— ¡Auguroni, mi Feli! No sabes cuánto estoy orgullosa de ti. —La mujer sonreía ampliamente. El mencionado sólo reía para recitar con un "Hera, hera".

—Siempre es lo mismo…— Murmuró Lovino, frunciendo el ceño.

Su madre soltó a Feliciano y le jaló de la oreja al mayor. —Me gustaría que subieras tu promedio en la Universidad y tan si quiera ayudaras un poco más en casa.

— ¡Pides demasiado! Además, ¿¡Acaso un ocho de calificación no es ya bastante!?

—No, debería ser más, he visto que andas papaloteando desde que llegó tu amigo Antonio como alumno de intercambio el año pasado. —Acentuó bastante la palabra "amigo".

— ¡Uhg! ¡Q-qué mierda insinúas! — Sus mejillas comenzaban a enrojecer y tuvo que voltearse para que nadie le viese.

— ¡Waaah~ ya no peleen! —Pedía Feliciano, temiendo que su familia no se volviese a hablar en un tiempo y después Lovino se fuese de casa...

A veces podía ser bastante dramático.

— ¡Ya! ¡Me largo a dormir! —El hermano mayor se fue bufando, aún era temprano pero era mejor mantenerse lejos de cualquier malentendido.

La mujer sonrió divertida, y eso que ni había dicho nada aún, quería a sus dos hijos por igual, pero a ambos los trataba diferente.

Pasó aproximadamente media hora.

— ¡Me ha dicho que sí! —Apareció Rómulo después de unos minutos canturreando porque sabía que su amigo, por más serio que fuese nunca se negaría a tal favor. —¡Ya tienes dónde quedarte! —Sonrió con todos los dientes y levantó el pulgar.

—¡Grazie nonno! — Fue a abrazarle.

Bianca se unió al abrazo grupal. —¡Celebremos con algo de pizza para cenar hoy!
Los dos hombres presentes respondieron con un energético "Sí".


Ya estaba todo listo, en cuanto acabasen las vacaciones de fin de curso, unos días antes se iría. Faltaba tan poco que a Feliciano se le pasaban escalofríos por la espalda de la emoción.

Habían pasado la última semana volando, el viaje se haría mañana en la mañana, la curiosidad le estaba ganando de tal manera que ni si quiera pudo pegar ojo en la noche. ¿Cómo sería Alemania? En internet existían muchas fotos con esta etiqueta… Pero ¿Qué se sentiría estar ahí? La bella ciudad a la que llegaría ¿Cómo sería la comunidad al recibir un extranjero? ¡Seguro muy amables! ¿Habría chicas lindas? ¿Dónde dormiría? ¡Que no fuera en el piso por que ha oído que hace mucho frío!
Muchas preguntas, con respuestas imaginativas llenaban e cerebro del italiano. Parecía un niño, pero ¡No se podía evitar exaltarse! Sería un nuevo territorio, nueva gente que tratar, nueva escuela, ¡Y las grandes personas que le habían permitido hospedarse en su casa! ¿Cómo serían?
Eran bastantes cosas y una noche no le alcanzaría para cuestionarse tanto. Debido a que no podía dormir, entró al cuarto de Lovino y se acostó junto a él lo menos brusco posible.

Aun así un quejido se escuchó de parte del otro.

—Ve~ , perdona fratello.

— ¿Podrías callarte? Trataba de dormir.

— ¿Tampoco podías dormir? —Preguntó algo risueño.

—Algo así, sólo cállate.

— ¿Por qué? Dime~— Mala señal, cuando Feli empezaba a ponerse de pesado no se lo quitaría de encima.

—¡Por nada! —Se cubrió totalmente con la cobija.

—Dime~, dime~—Le dio toquecitos.

Le tendría que decir, su paciencia no sería mucha, menos en la noche— ¡Bueno, ya! Es porque me inquieta que vayas solo, digo, esos alemanes no son de fiar… Son unos bastardos. Ya lo dije ¿Feliz?

—Ve~ no creo que sean así~. — Sonrió, le alegraba que su hermano se preocupara por él.

—Cree lo que quieras… ¡Ahora, cierra la boca que tengo sueño!

Se escucharon unas pocas risas por parte del menor que poco a poco acallaron.

Miró el techo del cuarto, se alcanzaba a ver a pesar de que aún la oscuridad cubría la ciudad. Reflexionó ...¿Qué pasaría si su hermano tenía razón? Tal vez no debería confiarse tanto…Sólo esperaba que todo lo positivo que hace un momento había juzgado fuese cierto. Al final prefirió no impacientarse y dejar que pasara el tiempo.


Beep, beep.

Es muy temprano…

Beep, beep.

Apenas son las 6:00 AM...

Beep, beep.

Deberían dejarle dormir un poco más, que mañana tiene que irse a…

… ¿Mañana… ya era…?

...

¡Ya era muy tarde!

Feliciano se alarmó, se levantó de la cama (o en todo caso del suelo, que ya estaba tumbado, no dormía tan tranquilo...) y se vistió como rayo. Casi lo primero que encontró, una camisa amarillo limón, con una chaqueta encima color café claro, unos pantalones negros y una frazada, su favorita, una color verde-azul pegándole a lo turquesa. Aquel pitido venía de su celular puesto con /delicadeza/ en el piso.
Tomó las maletas que había preparado un día antes, no sabía si podría con todas. Literalmente las arrastró hasta la puerta, dónde, al salir Rómulo agarró parte del equipaje y lo metió dentro del auto.

—¡Corran, que se hace tarde! —Gritó su madre.

Su hermano no estaba. Lovino no había ido con ellos debido a que tenía que presentarse a la Gakuen dos días antes del inicio del ciclo escolar, para reorganizar todos los grupos y demás preparativos. Le hubiese gustado verle un poco más antes de que se fuese, aún así se mantendrían en contacto.


Tantas personas amenorando el paso les provocó dificultades en la estación. Llegaron con una mujer que estaba atendiendo a los pasajeros, a la cual Rómulo trató de cortejarle, pero que al final no lo hizo porque sino su nieto perdía su vuelo (también porque su hija le reclamaba que dejara de andar /jugando/). Apenas lograron llegar a tiempo, en el último minuto, bueno, era de esperarse de la familia de los Vargas.

Feliciano viró a su querida mamma y nonno. Agitó el brazo con fuerza, unas lagrimillas se salían de sus ojos, al igual de los de su abuelo.

—¡Ciao!

—¡Arrivederci! ¡Cuídate cariño~!—Bianca estaba al borde del llanto.

—¡Ciao! ¡Ése es mi Feli!

Así fue su triste despedida, no era tanto por lo que exagerar no se verían hasta las próximas navidades.

Feliciano iba un poco nervioso en el avión, nunca se había subido a uno, y por poco me refiero a que sólo temblaba mucho, si hubiera estado /muy/ nervioso seguro habría salido corriendo del transporte antes de que éste despegara de la tierra, aun así resistió a tal impulso.


Vuelo 16. Ha aterrizado.

Le despertaron las bocinas, había dormido lo que no pudo en la mañana. El vuelo duró aproximadamente unas dos horas, con suerte no hubo problemas.

Antes de bajar del avión revisó si tenía todo.

No lo podía creer, ya estaba en Alemania. Respiró profundamente, inhalando el olor del nuevo lugar.
Avanzó por los largos alfombrados pasillos del aeropuerto de Desdre, era algo grande, las personas iban de aquí para allá, con destinos distintos y lenguajes distintos, el pobre italiano apenas e intentaba entender todo lo que la muchedumbre decía.

Salió del aprisionante lugar y pudo verlo. La hermosa nación. Le rozó un aire por la cara un tanto frío.
Dos carriles se encontraban después del de taxis, algunas banderas amarillas puestas, un estacionamiento más adelante y árboles que empezaban a florecer por la época primaveral. Caminó hacia el área de taxis y tomó uno, el conductor era experto en turistas por lo que le entendió a la perfección hacia dónde quería ir. En sus manos tenía el papelito que le dio Rómulo con la dirección de su amigo.

"Georg-Schumann-Straße 10
Dresden, Alemania"

Luego de un rato de viaje en coche, Feliciano llegó a un lugar dónde había varios edificios con departamentos, muy lindos, pintados de un rojo y azul opaco, grandes, con coches estacionados al rededor, calles con individuos y grupos de personas andando, a lado de las construcciones había árboles casi desojados, plantados en pequeños terrenos de pasto. El clima era ligeramente más helado que en Italia, pero era un lugar bastante hermoso del cual admirar. Le pagó al taxista y vio como poco a poco el auto desaparecía entre las estructuras. Arrastró como pudo, su gran equipaje. Tocó el botón de la entrada, el del apartamento número 09. Como le habían dicho.

Ja? —Contestaron.

—E-ehh… S-soy yo, Feliciano… nieto de Rómulo Vargas… —Esperaba que no se hubiese equivocado, oh, se metería en un tremendo lío ¡Oh! ¡Que no, que no!

—¡Ah! —Parecía que gritaban, esto le alteró más. —Sí, pasa por favor.

Suspiró, al parecer estaba en el lugar correcto. Y hablaban en un idioma entendible. Sólo había un problema. — Uhhh… ¿Me ayudaría a subir mis maletas?

—¡Aber gewiss! ¡Ya voy, espera por favor!

Un hombre muy sonriente abrió, saliendo a ayudarle inmediatamente.

No parecía de la edad de su abuelo, mucho menos, era joven, ¿Acaso tendría amigos de esta edad? y antes de que pudiese resolver alguna de sus dudas, el alemán habló.

—¡Guten tag! ¡Mucho gusto Feliciano, yo soy Gilbert Beilschmidt! Kesesese.


¡Fin del Segundo capítulo!
Uf, al fin.

Gracias a todos por apoyarme, That makes me happy.~ ; ;
Me he esforzado bastante, muchas gracias por seguirme, un lindo día/tarde/noche/lo que sea.

Traducciones:

Nonno- Abuelo

Auguroni- Felicidades/Felicitaciones

Grazie- Gracias

Fratello- Hermano

Mamma-Mamá

Arrivederci- Hasta luego

Ciao- Es saludo y despedida en italiano.

Ja- Sí

Aber gewiss- Claro que sí/ Pero claro

Guten tag- Buenos días, en alemán.

¿Review~?