¡Aparecí!
Se estarán preguntando a dónde me fui jajajaja. Ni yo sé, es que ya no tenía más inspiración para seguir escribiendo la historia y además con el colegio se me hacía más complicado actualizar. Así que pido mil disculpas a todos por la eterna espera.
Pero bueno acá les dejo el cap 61 a toda la hermosa gente que lo estuvo esperando y gracias por seguir leyendo. Gracias a todos los alerts, favoritos, y a toda la gente que después de los meses que pasé sin actualizar, siguen entrando al fic para ver si lo actualicé.
Sin más demoras, el cap:
Disclaimer: Los personajes de la saga son propiedad de Stephenie Meyer.
Una vez que ya habían llegado todos a la escuela, entraron a sus clases. Ese día a Emmett le tocaba compartir su clase de matemáticas junto con Jasper. Así que los dos chicos se dirigieron hacia el salón y se sentaron en sus respectivos lugares.
Al comenzar la clase, la profesora pidió que todos sacaran sus tareas hechas y las dejaran sobre el banco. Luego comenzó a pasar pupitre por pupitre para asegurarse que todos habían hecho sus deberes.
Cuando llegó al banco donde Jasper se encontraba, no vio ningún papel sobre el escritorio. —¿Señor Hale? — Cuestionó la profesora algo molesta y éste se volteó a mirarla.
—¿Si? —Preguntó el chico, que se encontraba bastante distraido.
La mujer frunció el entrecejo, ya con los nervios de punta. —¡La tarea! —Exigió con tono demandante y Jasper miró a Emmett.
Emmett rió y se encogió de hombros, pero al ver la mirada asesina de su hermano habló.
—En tu mochila hermanito — Susurró Emmett riendo mientras la señalaba, y el rubio se lanzó a buscar sus tareas dentro de la mochila.
Pasaron como cinco minutos en los que Jasper revolvió hojas, sacó cuadernos, capetas, libros y la cartuchera sin tener éxito alguno. Hasta que al fin encontró la tarea que deseaba. Las hojas estaban algo arrugadas, pero eran comprensibles después de todo.
—Aquí tiene —Dijo Jasper sacando de adentro de su mochila los ejercicios y entregándoselos a la señora.
La mujer observó las hojas con recelo y suspiró. Se dedicó a observar por unos segundos el trabajo hecho y cuando terminó dejó las hojas bruscamente sobre el pupitre.
—¿Usted me toma por tonta señor Hale? — Casi gritó, cruzándose de brazos y Jasper la miró sorprendido, sin comprender de qué iba la situación.
—No, ¿debería? —Preguntó aún sin entender, y la mujer lo fulminó con la mirada.
La profesora se acerco y señaló las hojas que recién había terminado de chequear.
—¡Esta letra es de su hermano, el señor Cullen! —Gritó señalando las hojas con el dedo índice.
La clase se sumió en un completo silencio. Todos los alumnos tenían la vista fija en la escena que estaba teniendo lugar. Jasper, no sabía que decir, estaba confuso. Esa tarea era suya aunque Emmett la hubiese hecho. Suspiró frustrado y dijo lo más sabio que se le vino a la cabeza.
—Uh… No es cierto — Agregó sin saber qué decir para salvarse de la situación.
La mujer comenzó a ponerse roja del enojo. La mayoría de los estudiantes presentes, observaban atónitos cómo la profesora perdía los estribos en aquella conversación. La señora suspiró intentando calmarse, pero no resultó del todo bien.
—¿Cree que estoy mintiendo? ¿Por qué no compara la letra de la tarea con la del señor Cullen?—Gritó molesta perdiendo el control una vez más. Miró a Emmett y le señaló que buscara sus tareas. El chico asintió y se puso de inmediato a rebuscar en su mochila, pero terminó con las manos vacías.
—Lo siento, pero mi tarea no está aquí —Comentó cuando había dejado la mochila de lado.
Al oírlo, la profesora se cruzó de brazos y miró victoriosamente a Jasper, que no daba crédito a sus oídos.
—Eh… ¡Ésta es mí tarea! —Dijo Jasper en su defensa al ver la mirada que le dedicaba la mujer.
La profesora rodó los ojos, ya harta de aquella tonta discusión que no llevaba a ningún lado. —No lo creo. De hecho, es la tarea de su hermano. Lo siento señor Hale, pero tendré que escribirles una nota a sus padres para que estén al tanto de que usted no hace sus deberes y que además, miente acerca de ello —Explicó con una sonrisita en el rostro.
Jasper puso los ojos como platos al escuchar eso. Luego la mujer le pidió el cuaderno de comunicaciones, pero él se negó rotundamente a dárselo. Hasta que la profesora dijo que si no lo hacía iría a detención. El rubio bufó molesto y le entregó el cuaderno a la mujer. Ésta sonrió victoriosa una vez más y se alejó hacia su banco en el frente del aula.
Una vez que se había alejado lo suficiente, y ya se encontraba escribiendo el llamado de atención, Jasper se volteó a ver a Emmett, con una mirada asesina implantada en la cara.
—No me mires así, yo solo hice lo que tú me pediste. Te hice la tarea, no puedes reprocharme nada —Se defendió Emmett con tranquilidad y su hermano abrió la boca para contestar, pero se arrepintió y se removió inquieto en su silla.
—Esto no es justo…—Susurró para sí, mientras Emmett sonreía en su lugar.
-.-
—¿Por qué Jazzy está allá solo? —Preguntó Alice, cuando ya todos se encontraban en el receso, al ver al chico alejado en una punta del patio con cara de pocos amigos.
Su hermano, Emmett, se volteó en la dirección que la duende observaba y sonrió. —Oh, es por que al niño aplicado no le fue bien del todo en su clase de matemáticas —Respondió riendo a carcajadas.
—Hay Emm, ¿Qué es lo que le has hecho ahora? —Preguntó Rosalie, que se encontraba con ellos.
El muchacho rió nuevamente. —¿Yo? Nada, él me dijo que le haga la tarea y así hice, pero como estaba hecha con mi letra la profesora creyó que era mi tarea en vez de la de Jasper —Contó entretenido y las dos chicas rieron al escucharlo.
—Eres malvado Emmett — Añadió Alice al oírlo.
Su hermano la miró no del todo convencido y se dedicó a defenderse. —Oh si claro. Mira quien lo dice, la reencarnación del mal, luego de Jasper—Aclaró con tono burlón.
—Hay, pero yo no soy mala Emmett, soy traviesa o a lo sumo algo loca, pero no mala —Sonrió la duende dulcemente y su hermano la miró extrañado.
—¿Algo loca? ¿O completamente? —La molestó riendo y ella lo fulminó con la mirada.
Alice se acercó a su hermano y le dio un golpecito en el brazo. —¡No te pases! — Dijo con tono amenazador y Emmett rodó los ojos.
En eso, recordó que le debían una explicación acerca de la noche pasada. Algo extraño había ocurrido y tenía que saber de qué se trataba. —Oye, ¿Se puede saber por qué estabas tan misteriosa la otra noche? —Comenzó.
Su hermana le dedicó una mirada confusa, ¿a qué se estaba refiriendo? —¿Qué? ¿De qué hablas? —Preguntó Alice confundida, frunciendo el ceño.
—Carlisle te entregó algo anoche, ¿qué era? —Intervino Rosalie al ver que no había captado la idea.
Al oírla, abrió mucho los ojos. No podía creer que la habían descubierto. Se intentó serenar, pero se la veía un tanto tensa. —¿Cómo…? ¿Cómo saben de eso? —Dijo asombrada.
—Las paredes escuchan Alice —Acotó Emmett encogiéndose de hombros con una expresión angelical.
—¡Nos espiaron! Malditos —Gritó ella molesta.
Emmett interrumpió cualquier tipo de queja o protesta por parte de su hermanita y fue directo al grano. —¡Quiero una explicación Alice! ¿De qué se trataba todo eso? —La interrogó, cruzándose de brazos.
—De nada, yo… — Intentó sacarse de encima a sus hermanos, pero ninguna excusa venía a su mente hasta que vio a Jasper nuevamente, sentado en un rincón del patio. —Oh miren, voy con Jazz que está tan solo —Lanzó la chica de repente, y corrió hacia él.
Emmett suspiró frustrado. Alice no iba a escaparse. Y él iba a averiguar qué era lo que la duende tramaba. —Ah no, de esta si que no se salva —Dijo siguiendo a su hermana junto con Rosalie.
A todo esto, Edward y Bella se encontraban a unos metros de dónde se hallaban los demás Cullen. Observaron cómo Alice corría hacia Jasper y se escondía detrás de él. Segundos luego, Emmett y Rosalie se acercaron y comenzaron a pedirles una explicación a ambos. Y después de un rato insistiendo, la morocha accedió a decirles con pocas ganas. Intercambió miradas con Jasper y les dijo que se reunieran en círculo.
—¿Edward? —Preguntó Bella, que se encontraba junto con el chico, en el patio.
El muchacho se volteó a verla, intrigado. —¿Si Bella?
—Eh, ¿qué les pasa a tus hermanos? —Cuestionó ella dudosa y Edward los buscó con la mirada hasta encontrarlos hablando en murmuros, en círculo, en una punta del patio. De vez en cuando miraban en su dirección y luego retornaban sus miradas al círculo.
Edward se encogió de hombros, ya que no tenía una respuesta a aquella pregunta. Sólo la misma de siempre, "están locos".
Se quedaron mirándolos un buen rato, algo entretenidos hasta que comenzaron a escuchar gritos provenientes del grupo.
— ¡¿Qué? —Gritaron de repente Emmett y Rosalie a la vez, llamando la atención de varias personas en el patio.
La duende negó con la cabeza al ver la poca sutileza que sus hermanos tenía.
—¿Cómo no nos dijeron nada acerca de esto, Alice? —Se quejó Emmett indignado ahora alzando los brazos en el aire.
Alice no aguantó más. Necesitaba callar a Emmett de una manera u otra. — ¡Cállate Emmett! —Dijo la duende dándole un golpecito en la cabeza. Pero eso no calmó al chico, que demandaba atención.
—Pero Rose y yo también queremos, ¿o no Rosie? —Añadió Emmett haciendo un puchero.
—Claro que si Emmett, Alice ¿Por qué no nos dijeron nada al respecto?
Su hermana iba a comenzar a decirles, pero notó como Edward y Bella tenían la mirada fija en ellos. Dudó por unos instantes hasta que se decidió por hablar —Les explico en otro lugar —Contestó Alice aún con la vista pegada en aquel par que no le sacaba los ojos de encima.
—Oh… —Susurró la rubia al darse cuenta de lo mismo. —Bueno vamos entonces —Agregó y los cuatro se alejaron hacia adentro del edificio para terminar su charla sin curiosos alrededor.
Bella y Edward intercambiaron una mirada confusa. Se quedaron en silencio observando el puerta por la cuál los Cullen habían abandonado el patio.
—¿A qué se referían? — Preguntó Bella confundida, sin entender la situación.
El chico se quedó un momento callado hasta que respondió. —No tengo idea. Debe ser alguna de sus locuras —Contestó Edward encogiéndose de hombros.
-.-
Cuando el timbre que marcaba el fin de las clases sonó, Edward salió del aula y caminó por los pasillos para ir a buscar a Bella a su salón de clases. En el camino se cruzó por el pasillo a su hermano, que se le veía feliz y emocionado hasta que lo vio. En ese momento se notó como se ponía nervioso.
— Oye Emmett, ¿dónde están los demás? —Preguntó el chico de cabello cobrizo una vez que se había acercado lo suficiente a su hermano.
Emmett comenzó a balbucear y a titubear, sin saber qué contestarle. —Uh… eh… ¿Los demás? ¿Quiénes? —Dijo con tono nervioso intentando sacarse a Edward de encima.
El chico rió y dio un suspiro. —Pues, Alice, Jasper y Rosalie. A no ser que tengamos otros hermanos de los cuales Esme y Carlisle jamás me han hablado —Contestó Edward irónicamente, como si estuviera explicándole lo obvio.
Emmett rió falsamente y asintió. —Ah, si es verdad. Jazz y las chicas… uh, ¿por qué habría de saber en donde están? —Balbuceó con nerviosismo en la voz.
—No lo sé. Hoy estabas con ellos en el patio, y tal vez… —Comenzó a explicarse Edward, pero fue interrumpido por su hermano.
—¿Disfrutas el interrogarme, Edward? —Gritó Emmett exaltado, de repente.
Algunos de los alumnos que pasaban por el corredor se voltearon a mirarlos y comenzaron a cuchichear entre ellos. El chico los miró algo avergonzado por las acciones de su hermano, pero decidió proseguir la charla e ignorar a los demás. Edward lo miró confundido, frunciendo el ceño por un rato antes de seguir. —No te interrogo, solo quiero saber… —Empezó a intentar hacerle entender a su hermano, pero éste lo interrumpió nuevamente.
—¡Yo no sé nada! —Gritó Emmett y se fue hacia la cafetería dejando a Edward completamente anonadado en su lugar.
Emmett estaba muy nervioso. Eso quería decir que algo escondía y algo grande. Edward se quedó un momento allí, observando como su hermano se perdía entre la gente que transitaba en el pasillo. Una vez que decidió seguir con su camino, se dirigió a buscar a Bella a su última clase.
Se quedó esperando a que la chica saliera del salón apoyado contra la pared del pasillo. Al verla salir una sonrisa se dibujo en su rostro, ella sí sabía como alegrarle el día. Se acercó a ella y la recibió con un dulce beso. —¿Cómo te fue? — Preguntó una vez que ya se habían separado.
Bella, que estaba roja como un tomate, rió nerviosamente. —Um… bien, supongo. Tuve un examen, espero que me haya ido bien —Contestó ella. Edward asintió y los dos comenzaron a encaminarse hacia la cafetería. Caminaron en silencio y Bella notó que Edward se notaba muy pensativo, así que decidió indagar. —¿Pasa algo? —Agregó al ver la expresión del chico.
—Es que me encontré con Emmett hace un rato y estaba actuando muy raro. No sé que clase de locura se lleven entre manos, sólo espero que no sea nada malo —Contestó Edward luego de un suspiró.
Caminaron de la mano hasta llegar al lugar. Allí el chico acompaño a Bella a buscar su almuerzo. Y antes de irse a su mesa a almorzar, ella le sonrió amablemente, pero el chico la tomó suavemente por la cintura y la volvió a besar dulcemente. Bella se sonrojó y se alejó con su bandeja en manos. Luego, Edward retiró su bandeja y se dirigió hacia su mesa, donde sus hermanos ya se hallaban sentados.
—¿Dónde está mi silla? —Preguntó el chico al llegar, al ver que no sobraba ninguna silla para él.
Los hermanos intercambiaron miradas de complicidad hasta que Alice rompió el hielo.
—Fue idea de Emmett —Contestó ella encogiéndose de hombros, restándole importancia al asunto.
El chico puso los ojos en blanco y le dedicó una mirada asesina. —Gracias Alice, muchas gracias por mandarme al frente —Comentó Emmett en un murmuro.
—De nada —Rió ella feliz.
Edward observó atónito a sus hermanos y negó con la cabeza sin creer lo que estaba pasando. —Pues… me gustaría saber el por qué no está mi silla —Exigió saber de pie, al lado de la mesa de los Cullen.
—Lo siento Ed, pero es necesario que no te sientes con nosotros hoy —Dijo Emmett con tono serio, lo cuál no era frecuente en él. Algo se llevaban entre manos.
Edward bufó, ya se encontraba irritado. ¿Por qué estaba excluyéndolo así como así? No era justo. —Miren, fui yo quien eligió está mesa cuando nos mudamos de Alaska. Fui yo quien entró primero en la cafetería y dijo: !Esta será la mesa de los Cullen". Fui yo quien… —Comenzó a decir Edward pero Jasper lo interrumpió repentinamente.
—Edward, Alice quiere que seas su nuevo modelo. Eso es todo, Emmett solo intentaba protegerte — Comentó Jasper con tranquilidad desde su sitio.
A la duende le brillaron los ojos al escuchar eso. Lanzó un gritito de felicidad y aplaudió feliz. —¿En serio? —Gritó Alice sonriendo mientras aplaudía y Jasper asintió seriamente y siguió con su almuerzo.
—Uh… ya veo…—Dijo para nada convencido Edward, quién seguía de pie al lado de la mesa de los Cullen.
—Si, si, así que VETE, FUERA, ¡SHU! —Lo echo Emmett a su hermano.
—Está bien, está bien… —Contestó Edward.
Seguía sin entender nada de lo que estaba ocurriendo, ¿desde cuándo lo echaban de su mesa? Y él no pensaba ser el nuevo "modelo" de Alice, si es que era cierto. El chico se volteó y buscó la mesa de Bella con la mirada hasta que la divisó al otro lado de la cafetería. Suspiró y se alejó hacia allí a paso lento.
Mientras tanto en la mesa de los Cullen, observaban como Edward se alejaba de ellos. Se sentían aliviados ya que su hermano no los molestaría durante el almuerzo.
—Que inteligente Jasper —Sonrió Rosalie felicitando a su hemano, que llevaba una mueca de superioridad en el rostro.
—Si es verdad, pensé que jamás se iría —Agregó Emmett nervioso luego de un suspiro.
Jasper rió y agradeció a sus hermanos por los cumplidos.
—Hay Jazzy es el mejor —Casi gritó Alice entre risitas y se acercó y besó a Jasper tiernamente. Llevó sus brazos hacia los hombros del chico y lo abrazó, acercándolo más a su cuerpo.
—¡Por favor! Hay niños presentes —Los interrumpió Emmett con tono burlón al verlos.
—Oh, ¿Lo dices por ti Emmett? Mira que no es difícil de creer en lo que acabas de decir, ya que tu capacidad mental no ayuda mucho a creer que eres un adolescente —Dijo Jasper al separarse de Alice.
—Ya cállate chico delicado… —Dijo Emmett en su defensa.
Jasper sonrió victorioso y volvió a besar a Alice.
Para ese entonces, Edwars se hallaba de pie al lado de la mesa donde Bella y sus amigos estaban almorzando.
El chico aclaró su garganta, ya que todos en la mesa se veían enfrascados en sus mundos. —Eh… almorzaré aquí hoy —Dijo una vez que ya había obtenido la atención del grupo.
—¿Cullen? ¿Qué haces aquí? —Preguntó Mike observando como Edward tomaba asiento al lado de Bella, ya que el lugar se encontraba vacío.
—Mira no estoy aquí por que quiera Newton...—Aclaró de mala gana y prosiguió— mis hermanos me echaron de la mesa —Contestó Edward consternado -aún sin poder creer en sus propias palabras- haciendo que toda la gente en la mesa se pusiera a cuchichear en voz baja.
Cuando ya todos estaban de vuelta en sus asuntos, Bella se puso a charlar con Edward. —¿Qué ha ocurrido? —Preguntó Bella asombrada al escuchar lo que su chico había contado.
—No tengo idea… —Acotó Edward encogiéndose de hombros. —Emmett no me dejó sentarme en la mesa. Jasper dijo que como Alice quería que yo la ayudara con el modelaje, Emmett estaba tratando de "protegerme". No sé que clase de enfermedad tenga mi familia solo espero que no sea contagiosa… si no, yo estaré perdido también —Respondió.
—¿Emmett no te dejó sentarte en la mesa? —Preguntó Bella confundida, sin creer lo que había escuchado.
—Si, no sé que sea lo que le pueda llegar a pasar. Olvídalo…—Contestó él encogiéndose de hombros.
-.-
Una vez terminado el almuerzo todos los Cullen y Bella se encontraron en el estacionamiento de la escuela.
—Y… ¿Ahora qué? —Preguntó Jasper aburrido.
—Esme y Carlisle no estarán muy felices con saber que su hijo prodigio no hizo sus tareas de matemáticas —Rió Emmett y Jasper se volteó a mirarlo.
El rubio lo fulminó con la mirada por un momento. —Oh, no te atreverías Emmett… —Lo amenazó con tono macabro.
—Oh yo creo que si —Gritó y corrió hacia su Jeep seguido de con Jasper pisándole los talones.
—¡No me delatarás Emmett! —Gruñó mientras tironeaba del brazo de su hermano que reía a carcajadas mientras se deshacía del agarre del rubio y cerraba la puerta de su jeep y lo encendía.
—¡Edward! —Llamó Jasper mientras corría hacia su hermano.
—¿Qué…?—Comenzó el chico, pero Jasper no le permitió terminar ya que lo había tomado por el cuello de su camisa y lo arrastró hacia el Volvo.
—¡Conduce! —Gritó de forma salvaje haciendo que Edward abriera la puerta de su auto y se metiera en el asiento frente al volante, seguido de Jasper que se sentó a su lado, en el asiento del copiloto.
Edward encendió el auto bajo la mirada satánica de Jasper y partió rumbo a casa, detrás del Jeep de Emmett.
—Eso fue… extraño —Dijo Rosalie observando la escena con el ceño fruncido. —En fin, adiós Bella —Se despidió la rubia con una sonrisa mientras se dirigía hacia su convertible rojo.
—¿Qué ha pasado Alice? —Preguntó confundida Bella.
—Oh Bella, Jazz y Emm solo tienen que arreglar asuntos de pareja —Respondió con una sonrisa de oreja a oreja.
—Uh… está bien. Mejor voy a casa, debo decirle a Charlie que el viaje es este mismo sábado… —Dijo Bella sin ganas y hasta con algo de miedo en la voz.
—Oh es verdad, suerte en eso y no te preocupes. Sea cual sea su reacción irás, sea como sea, pero irás —Aseguró Alice maléficamente— Adiós Bella, nos vemos —Sonrió la duende mientras le daba un amistoso abrazo a su amiga y se encaminaba a su Porsche.
Bueno gente linda lo dejo por acá, a ver qué me dicen del regreso.
Devuelta les pido mis disculpas por la demora, ya era hora de actualizar... mejor MUY tarde que nunca ¿no?
Muchos besitos a todos y espero que pasen muy lindas fiestas y les deseo un comienzo de año genial :)
Pau.
