Hola, ya no tengo idea si la gente seguirá o no leyendo este fic. La verdad es que me re olvidé de que existía. Tengo algunos caps en la computadora que nunca subí. Si todavía hay alguien que le interese acá va un capítulo que tenía guardado por ahí. Espero que les guste, gracias.

Disclaimer: todos los personajes de la saga le pertenecen a Stephenie Meyer.


Bella se metió dentro de su camioneta y partió rumbo a casa, estaba completamente nerviosa, ya que no tenía idea de cómo iba a tomar Charlie las nuevas noticias. Al llegar lo único que pudo hacer es ir a su cuarto y ponerse a hacer sus tareas para intentar distraerse, hasta que, de pronto, recordó la condición que debía cumplir para ir al viaje, debía llamar a su madre.

—¿Mamá?—dijo Bella cuando atendieron el teléfono.

¡Bella! Qué sorpresa hija, ¿cómo estás?—preguntó Reneé emocionada al oír a su hija.

—Bien gracias mamá, ¿Cómo están tú y Phil?

Muy bien, ¿Qué necesitas? —preguntó amablemente.

—Uh… bueno, Charlie dijo que habló contigo acerca del viaje y me dijo que debía hablar contigo acerca de esto y… bueno ya sabes… —contestó Bella avergonzada.

¡Oh es cierto! ¿Cuándo es el viaje?

—Este sábado…

Qué bueno que llamaste Bella, ¿Charlie sabe que es este sábado?

—No… es que no me enteré hace mucho que era pasado mañana… en fin…—dijo sin ánimos.

Oh… ya veo, bueno, ya eres una chica grande Bella y sé que te sabes cuidar sola, siempre dije que has nacido con treinta y cinco años —rió Reneé al otro lado del teléfono.

—Si, es verdad —sonrió también Bella.

¿Entonces… Emmett irá contigo también? Charlie me dijo que irías con tu amiga Alice, pero tal vez… —comenzó Reneé pero Bella la interrumpió.

—Em… mamá, terminé con Emmett —dijo Bella.

¡Oh! ¿No tienes novio entonces?

—No… bueno… si… no… es que… eh —se intentó explicar la chica—... ¿Recuerdas a Edward?

Mmm —Se quedó pensativa unos segundos—... ¡Ah sí! El hermano de Emmett, si que lo recuerdo, ¿Qué hay con él?

—Bueno… estoy con él ahora. Sé que suena raro pero a Emmett no le molestó para nada ya que él ahora está de novio también o algo así, a lo que me refiero es a que estoy saliendo con Edward ahora —explicó.

Ah, bien ¿Entonces Edward irá contigo también? —preguntó.

Bella pensó unos segundos en contarle o no la verdad a su madre.

—Si, Edward vendrá conmigo pero… eh… este… bueno en realidad Alice no me va a acompañar—Admitió al fin.

¡Estarán solos en Las Vegas, recuerda protegerte cariño! —rió Reneé.

—¡Mamá! —gritó Bella indignada.

Está bien, está bien, pero hablo en serio —dijo.

—Si, si, de acuerdo, por favor no le digas a Charlie que Alice no irá, si no le agarrará un ataque, por favor mamá—Rogó Bella.

No te preocupes Bella, tu secreto está a salvo conmigo hija.

—Gracias… em… bueno, ya debo colgar, tengo tarea que hacer y también debo comenzar a preparar la cena.

Si está bien hija, llámame cuando llegues por favor y recuerda protegerte, te quiero mucho —advirtió.

—Si yo también, adiós mamá —dijo ella mientras colgaba el teléfono.

Bella suspiró ya más aliviada, no había sido tan terrible como había pensado que sería.

Una vez ya terminadas sus tareas bajó a la cocina y se puso a hacer la cena para aquella noche.

Mientras esperaba a que Charlie llegara se le ocurrió llamar a Alice, solo para ver en que andaban en la casa Cullen. Tomó el teléfono y marcó el número del celular de su amiga, que para su sorpresa se tardó más de lo esperado en contestar.

—¿Alice? —Preguntó Bella cuando atendieron el teléfono, pero solo se oían carcajadas provenientes del otro lado.

—¿Alice…? ¿Estás ahí? —Preguntó Bella confusa.

—Ay Bella lo siento, emm ¿Qué sucede? —Preguntó Alice aún riendo.

—¿Qué ocurre? ¿Por qué las risas?

Es que… la hermosa pareja está peleando otra vez, y Jazzy se ha enfurecido porque Emmett les mostró a Esme y a Carlisle la nota que le puso la profesora de matemáticas por no hacer sus tareas y ahora ambos le dijeron que no le comprarán el auto hasta nuevo aviso, puedes imaginarte que ahora Jazz si le habla a Emmett es para decirle lo mucho que lo odia, en fin, hasta le ha preguntado a Carlisle si tenemos una motosierra… —Comentó Alice entre risotadas.

—¿Para matar a Emmett? —Preguntó Bella con tono irónico.

Nop… sino para cortar su cama en dos, para no tener que estar compartiéndola con Emmett, pero también creo que, al tener una motosierra en manos, no se podrá resistir a la dulce tentación de descuartizar a Emmett vivo.

—Ah… ya… veo…

¿Y qué hay de ti? ¿Le has contado a Charlie ya?

—No... aun no llegó del trabajo, pero ya llegará… oye em… ¿Cómo está Edward?

¿Por qué preguntas?

—No lo sé… solo quiero saber cómo está —Contestó impaciente.

Oh, bueno, está bien, al igual que Rose y yo, está disfrutando del espectáculo —respondió Alice.

—Ah, pobre Jasper, Alice, yo creo que deberías apoyarlo, es tu novio y siempre está sufriendo—La reprochó Bella.

—Ay por favor Bells, Jazz ya está acostumbrado al sufrimiento. Además, él sufre solo, no tiene motivos para sufrir—Dijo la duende indiferente.

—Si, claro…—Susurró la chica y en eso escuchó como su padre abría la puerta—. Bueno Alice, ha llegado el momento de decirle a Charlie las buenas nuevas…

Oh, suerte entonces con eso—Dijo la duende y ambas cortaron el teléfono.

Bella suspiró e intentó relajarse mientras oía como su padre se acercaba a paso lento a la cocina.

—¡Hola Bella!—dijo Charlie al verla.

—Hola papá, ¿Cómo te ha ido?

—Bien gracias… —Sonrió mientras tomaba asiento frente a la mesa.

Bella se volteó y comenzó a servir la comida ya lista.

—¿Papá…? —comenzó ella nerviosa mientras cenaban.

—Si dime, Bella.

—¿Recuerdas el viaje a Las Vegas? —preguntó ella con suma cautela.

—Si, como olvidarlo —respondió con tono irónico, su padre.

—Eh, bueno… ¿Te he dicho la fecha del viaje? —inquirió ella y su padre negó con la cabeza.

—Bueno… es pasado mañana —susurró Bella en un murmuro apenas audible.

—¿Qué? —preguntó Charlie, que no había llegado a oír.

—Que es pasado mañana, el sábado —respondió Bella más alto y miró el rostro incrédulo de su padre—. Llamé a mamá y hablamos, le conté y dijo que no había problemas —agregó y vio como el rostro de su padre se suavizó.

—Ah, ya veo, bueno está bien, aunque ¿cómo harán con Alice? ¿Ella vendrá por ti… o tú por ella? ¿Ya han arreglado todo…?

—Eh… si claro… eh… yo… iré por ella… y… eh… Esme y Carlisle nos… llevarán hasta el aeropuerto… —contestó al fin Bella temblando de nervios.

—Oh… bien… —dijo Charlie observando las reacciones de Bella.

—Um… no tengo hambre, me voy a dormir papá, nos vemos mañana —dijo Bella dejando su plato en el lavavajillas y corrió escaleras arriba.

En el estacionamiento de la escuela, al día siguiente, Bella se encontró con sus amigos, como todos los días.

—¡Bella! —sonrió la duende, más feliz de lo habitual.

—Hola Alice… te ves muy feliz hoy… aunque no puedo decir lo mismo de Emmett y Jasper —dijo Bella al ver como ambos se evitaban todo lo que podían y se mantenían lo más alejados del otro.

—Hola Bella —la saludó Edward con una sonrisa para luego darle un dulce beso.

—Hola... —se limitó a decir al separarse.

—Bien, bien si ya han terminado su escena, hay que ir a clases —exclamó Alice arrastrando a su amiga dentro de la escuela.

—¿Ustedes dos piensan seguir así todo el día? —dijo Rosalie a Emmett y a Jasper.

—No sé a que te refieres Rose —aclaró Emmett serio y la chica rodó los ojos.

—Olvídalo, vamos —agregó mientras entraba al edificio.

Las clases se pasaron lentas para todos, el día fue bastante pesado y aburrido, cuando por fin, sonó el timbre que marcaba el fin de las clases Bella tomó su mochila y salió del aula, donde se encontró con Edward esperándola sonriente.

—¿Te fue bien? —preguntó el chico.

—Si gracias… ¿Y a ti?

—También… oye Bella, quiero hablar de algo contigo.

—Uh, claro, dime… —dijo ella algo nerviosa.

—Ven —sonrió mientras le tomaba la mano y caminaron por los pasillos ya vacíos, ya que todos habían ido a la cafetería.

—¿Qué querías decirme Edward? —preguntó Bella.

—Bueno —comenzó sonriente el chico—, nunca me contaste que fue lo que Alice te compró —dijo con tono seductor mientras tomaba a Bella por la cintura.

—Oh… era eso... eh… ¿Por qué quieres saberlo? —dijo ella nerviosa.

—No lo sé… solo tengo curiosidad —contestó con el mismo tono de antes.

—Em… yo, eh, yo —titubeo Bella sin saber que decir.

—Solo dime algo, por favor, lo que sea —rogó haciendo un puchero.

—Es que… yo no… eh… —se intentó explicar ella.

—¡EDWARD ANTHONY MASEN CULLEN! —chilló Alice mientras corría a toda velocidad hacia la pareja.

—¿Estás loca Alice? —dijo Edward al ver como la duende le arrancaba a Bella de los brazos.

—TE VOY A MATAR —gritó Alice enfurecida mientras se abalanzaba sobre su hermano.

—¡Alice, Alice! Tranquila —dijo Bella mientras intentaba frenarla.

—¿¡LE HAS DICHO ALGO?! CONTÉSTAME BELLA —gritó la duende histérica—. ¿QUÉ FUE LO QUE TE DIJO, EH? ESCÚPELO MASEN —dijo ahora hacia Edward, que la miraba consternado por su actitud.

—Em… Alice, no me dijo nada… —apuntó Edward.

—¿¡EN SERIO?! —refunfuñó Alice desconfiando.

—Si, enserio Alice —asintió con la cabeza, Edward.

—Ah, que bueno, me alegro por eso, y hermanito, te dije que NO incitaras a Bella a decirte lo que le compré —le reprochó.

—Uh… ¿Lo siento? —dijo el chico.

—Mucho mejor, ahora, vamos a almorzar que muero de hambre —agregó la duende tironeando del brazo de su amiga, mientras Edward las seguía rendido.

—Bien Bella, ve a almorzar… —dijo Alice y lo tomó por la oreja y comenzó a arrastrarlo hacia su mesa.

—¡Suéltame Alice! —gruñó el chico.

—Silencio Masen.

—¡¿Pero qué diablos te pasa, estás en tus días o qué…?! —gritó Edward en el medio de la cafetería haciendo que medio mundo se volteé a verlos, impresionados.

—¡CÁLLATE EDWARD NO ESTOY EN MIS DÍAS…! ¡AHH, TE ODIO —gritó y se arrojó sobre Jasper, sobresaltando al chico por completo.

—¿Qué sucede, Ali? —preguntó incrédulo.

—¡EDWARD ME ESTÁ MOLESTANDO, JAZZY! —gritó y el rubio miró a su hermano desafiante.

—Oye, no me mires así, no es mi culpa si la loca y neurótica de Alice se pone aún más loca —dijo Edward en su defensa.

Alice se sentó en su silla y fulminó con la mirada a su hermano.

—¡Emmett, Jasper! Les encomiendo la tarea de vigilar a Edward hasta el sábado, no debe acercarse a Bella en un radio de tres kilómetros —exigió la duende.

—Pft, yo con… éste no voy ni a la esquina —dijo Emmett cruzándose de brazos.

—Digo lo mismo —coincidió Jasper.

—Chicos —comenzó Alice—... ustedes dos no pueden estar realmente peleados… hablando en serio, siempre fueron el ejemplo de los verdaderos mejores amigos, siempre estaban el uno para el otro cuando se necesitaban. Jazzy, cuando Emmett se puso triste por que Esme no le dejó ir a sus prácticas, tú lo animaste —sonrió la duende.

—Uh… ¿Cómo sabes eso? Tú no estabas presente Alice… —dijo Jasper frunciendo el ceño confundido.

—Jazz… yo sé muchas cosas… muchas… —respondió ella con tono macabro.

—Oh… —susurró el rubio al oírla.

—En fin y tú Emmett, también… la otra vez estuviste dispuesto a disculparte con Jasper y es más hasta te sentiste mal por herirlo supuestamente —murmuró y Emmett rodó los ojos—. Bueno, pero el punto es que ustedes dos se necesitan y se quieren mucho, aunque no lo quieran admitir. Así que ¿podrían hacernos el favor de hacer las pases de una vez y volver a ser amigos de vuelta? —preguntó ella luego de un suspiro.

—Bueno… creo que podemos hacer una tregua mientras vigilamos a Edward —dijo Jasper, mientras que Edward los miraba atónito de pie, al lado de la mesa.

—Si, supongo… pero solo una tregua de dos días, nada más —dijo Emmett.

—Pft, ¿Qué crees? ¿Que quiero que la tregua dure más? Ni loco, solo estos dos días y nada más —dijo Jasper serio y Emmett asintió.

—Bien, dos días —aclaró y las chicas sonrieron.

—Por lo menos es algo —dijo Rosalie.

Al salir de la cafetería Alice reunió a Bella y a todos sus hermanos en un círculo en el estacionamiento.

—¿Alice? —preguntó Rosalie intrigada.

—¡Sh! Escuchen… —la calló—. Tú, Emmett—dijo la duende señalando a su hermano con el dedo— Vas a vigilar a Edward TODO el día. Síguelo al baño si es necesario, o vigílalo mientras se baña, lo que sea, pero NO lo pierdas de vista —anunció.

—Estás loca de remate Alice, ¡Yo no me pienso bañar con Emmett al lado mirando! —gruñó Edward indignado.

—Lo mismo digo, no creas que me agradaría tener que verte… uh… —dijo Emmett asqueado y se tapó la cara con una mano—. No puedes Alice, esto es… maligno.

—¡Cállate Emmett! Es preciso… ya sabes qué pasará si no haces lo que digo —lo amenazó la duende.

—Um… ¿Qué pasará? —preguntaron Bella y Edward al mismo tiempo y todos se quedaron en pleno silencio intercambiando miradas.

—Em… no es importante —dijo Alice intentando cambiar el tema.

Edward entrecerró los ojos, desconfiado.

—En fin, Emmett tú estarás tras Edward TODO el día y Jazzy… —dijo ahora la duende mirando al rubio—Tú en cambio vigilarás a Bella.

—Ah…—Dijo sin inmutarse.

—¿Ves Emmett? ¿Por qué no eres como Jazzy-Jazz que se toma todo con calma? Tú eres un desesperado —le reprochó Alice.

—Pero… Alice… —comenzó Jasper y la duende se volteó a verlo con una mirada amenazadora.

—Yo de ella retiro lo dicho —rió Rosalie por lo bajo.

—¿Si Jazz…? ¿Qué tienes para decir…? —dijo Alice con tono amenazador.

—¿Pero qué se supone que haga todo el día en casa de Bella? —preguntó Jasper.

—¡Jugar cartas! Que sé yo, ya pensarás en algo —respondió perdiendo la paciencia.

—Bien, adiós, yo ya me voy, nos vemos Bella —dijo Edward y se acercó para darle un beso a Bella pero entre Alice y Emmett lo frenaron.

—¡¿Por qué haces lo que ella te dice, Emmett?! —gritó Edward cuando lo alejaron de Bella.

—Uh… no lo sé, supongo que no tengo nada que hacer, ya que ahora estoy en tregua con la parca… —dijo y al ver la mirada maligna de Jasper agregó—. Ups… digo el adorable, tierno y aterciopelado de Jazzy-Jazz. —Al oírlo, el rubio rodó los ojos.

—¡Hey! Recuerden que han hecho una tregua —dijo Alice.

Edward bufó y se metió dentro de su Volvo.

—Adiós Bella, nos vemos —saludaron Alice y Emmett mientras cada uno corría hacia su auto.

—¡Alice! —gritó Jasper deteniéndola.

—¿Qué sucede Jazzy?

—Y… ¿Qué hay de mí? —preguntó con tono dramático.

—Pues… vete con Bella en su camioneta, y diviértete —sonrió la duende y se volteó a ver a su hermana—. ¡Ven, vamos Rose! Tenemos mucho que hacer —agregó y la rubia sonrió y asintió, luego se metió en su auto.

—Uh… —dijo Jasper una vez que en el estacionamiento solo quedaban él y Bella.

—¿Estás… bien Jasper? —preguntó Bella al ver el estado del chico.

—Si, lo estaré… mejor vámonos —dijo y ambos se dirigieron hacia la camioneta de la chica.

-.-

—Bella, ha habido algo que he querido preguntarte…—dijo Jasper una vez que ya ambos habían entrado a la casa de la chica.

—Eh… claro, dime —medio sonrió ella.

—Muy bien —dijo él y tomó asiento en el sillón de la sala seguido de Bella, que se sentó a su lado—. Imagina que yo, voy a la tienda de electrodomésticos y tú eres una empleada —comenzó él—. Al entrar te pregunto si venden moto-sierras… ¿Qué me contestarías?

—Uh… ¿Qué sí? Creo… se supone que no debo mentirte si eres un cliente —dijo Bella confundida.

—Bien… y si te pido de comprar una… antes debo aclararte que, decir que mi expresión reflejaría un… éxtasis casi enfermizo sería… muy poco… así que puedes imaginarte… ya sabes, la expresión en mi rostro… lo que sería —sonrió el chico—. ¿Me la venderías de todos modos? —preguntó con un misterioso tono travieso.

Bella observó el semblante maniático de Jasper y se alejó un poco de él.

—No, no creo —dijo y al ver como el rubio fruncía el ceño, agregó—, pero por que conozco tus motivos y además sé que es lo que harías —respondió.

—Oh… ¿En serio?

—Hablé con Alice ayer… me contó que querías una moto-sierra para matar a Emmett o algo así, pero ¿Alice no dijo que ustedes habían hecho una tregua? —preguntó confusa.

—Oh Bella, no seas ingenua, mentí y por favor, no le digas a Alice, además, te puedo asegurar que Emmett también mintió… —sonrió maliciosamente, el chico.

—Ah… ya veo, bien no diré nada.

Jasper sonrió—. Entonces… ¿No me la venderías no? —insistió.

Bella lo pensó dos segundos.

—No… lo siento —aclaró y Jasper suspiró.

—No, está bien, entiendo, además, solo quería tu opinión —respondió—. Oh y debo aclarar que, primero que nada, con la moto-sierra, destruiría la parte de la cama en la que Emmett durmió y la quemaría hasta reducirla a cenizas…—agregó con tono macabro y Bella pudo imaginarse por unos segundos a Jasper, en plena noche, en el medio del bosque al lado de una enorme fogata, riendo mientras agitaba los brazos y saltaba como un loco maniático salido de un loquero.

—Uh… claro… —dijo ella mientras trataba de quitarse esos pensamientos.

—¿Qué tal el libro? —preguntó inesperadamente Jasper, de manera amable.

—Eh… yo… no lo he comenzado aún… ya sabes, es preferible comenzarlo cuando uno tiene tiempo y así se concentra más… —sonrió nerviosa.

—Sé exactamente a que te refieres —coincidió el chico cordialmente.

Bella asintió… esa tarde sería larga, muy larga.

—Y… ¿Qué quieres hacer?—preguntó Jasper aburrido mientras cambiaba de canal una y otra vez sin ver nada en realidad.

—No lo sé… estoy aburrida —admitió la chica por fin luego de un suspiro.

—Si, yo también… —concordó.

Bella se frotó los ojos con las manos y se acomodó en el sillón.

—¿Qué tal si vamos a casa y molestamos a Emmett hasta hacerlo explotar? —Saltó Jasper de la nada, con emoción, mirando a Bella, sonriente.

—Oh, Jazz, lo siento, pero primero: si pretendes que Alice no se entere de que has mentido, será mejor que no molestes a Emmett y además, pensé que debía estar alejada de Edward en un radio de tres kilómetros…

—Ah es verdad… —dijo Jasper haciendo un puchero y se dejó caer en el sillón y la sala se inundó en un silencio absoluto, ya que la televisión estaba en un volumen bastante bajo.

—¿Y QUÉ TAL SI…? —gritó Jasper de repente pero Bella lo interrumpió.

—Nada que tenga que ver con molestar a Emmett, Jazz —dijo Bella sin inmutarse y el rubio se calló al instante y volvió a sumirse en un pleno e incómodo silencio.

Mientras tanto en casa de los Cullen, Edward se encontraba sentado completamente aburrido en uno de los sillones de la sala mirando la nada.

—¿Te importaría… dejarme en paz, Emmett? —preguntó Edward perdiendo la paciencia al ver como Emmett tenía la mirada fija en él.

—No, es divertido verte frustrado —rió Emmett.

Edward bufó— ¿Por qué no te vas con Rosalie por ahí, o con Alice a planear otras estupideces? —agregó.

—Oye, aun que los planes de Alice sean algo locos… bueno MUY locos y retorcidos, no quiere decir que no sean divertidos y créeme que el torturarte es una de mis prioridades y mis actividades favoritas —sonrió Emmett maliciosamente.

—Hola niños, ¿Qué hacen?—Les sonrió maternalmente Esme, al entrar en la sala y encontrarse a sus dos hijos.

—Nada en realidad, solo intento convencer a Emmett para que me deje en paz —respondió Edward.

—Oh Emmett, ¿Qué has hecho ahora? —preguntó Esme.

—Yo no hice nada, la líder es Alice, habla con ella, yo solo sigo sus órdenes —sonrió Emmett.

—Eres un dominado, Emmett—Susurró Edward.

—Oye, Alice es mi hermanita y con tal de ver como enloqueces haría lo que fuera—rió.

—Emmett, no pelees con tu hermano, o sino tendré que hacerte compartir el cuarto con Ed y no creo que a Jazz le agrade tener que compartir su cama también con Edward—Dijo Esme seria y Emmett palideció.

—Me callo —respondió ante el comentario de su madre, y ésta sonrió y se alejó hacia las escaleras.

—No tienes remedio, en fin, si no te molesta, iré a darme un baño y que ni se te ocurra seguirme o te mato —advirtió Edward serio y subió las escaleras a toda prisa.

—¿O no dije que con tal de verlo frustrado y loco estaba dispuesto a todo? —pensó en voz alta, con malicia, Emmett.

Edward preparó su ropa en su cuarto y luego se dirigió hacia el baño, al salir al pasillo se fijó que su hermano no estuviera a la vista, al no verlo se metió en el baño lo más rápido que pudo y cerró la puerta sin hacer ruido.

Edward se dirigió hacia la bañera pero al abrir las mamparas se quedó helado.

—¡EMMETT! —Gritó al ver al chico sonriendo.

—Hola —rió.

—FUERA —Lo echó Edward señalando la puerta con el dedo.

—Uh, bueno, bueno, pero estaré afuera, debo vigilarte —dijo Emmett y salió de la bañera y salió del baño cerrando la puerta a sus espaldas.

—¡Emmett!—exclamó Alice encontrándose a su hermano sentado en el suelo, en el pasillo, en la puerta del cuarto de baño.

—Oh, hola duende, ¿Cómo van tus macabros planes?—preguntó Emmett sonriendo.

—Bien, bien gracias por preguntar pero… ¿Y Edward?

—En el baño—Respondió señalando la puerta que estaba a sus espaldas.

—¿Y por qué no estás dentro vigilándolo?—dijo Alice molesta.

—Lo estaba, pero me echó, así que aquí estoy—respondió.

—¡PERO NO ES SUFICIENTE EMMETT! ¿TE IMAGINAS DE QUIÉN SERÍA LA CULPA SI EDWARD SE ESCAPA POR LA VENTANA Y VA A CASA DE BELLA Y MATA A MÍ JAZZY-JAZZ Y OBLIGA A QUE ELLA LE CUENTE QUE FUE LO QUE LE COMPRÉ? ¿EH? ¿TIENES IDEA? —chilló Alice tan rápido que las palabras se mezclaron unas con otras.

—Uh… ¿Te refieres a que si Edward escapa de aquí será mi culpa? —preguntó Emmett nervioso y Alice rodó los ojos y abrió la puerta del baño.

—¡EMMETT TE DIJE QUE NO ENTRARAS! —gritó Edward, que ya había salido del baño y se encontraba tapado con una toalla alrededor de su cintura—. ¿Alice? ¿QUÉ CREES QUE HACES? VETE A OTRO BAÑO. —La echó Edward mientras se sostenía la toalla.

—¡Cállate! Ya que Emmett es un inútil, yo misma te voy a vigilar, no te perderé de vista ni un solo segundo —dijo ella parándose en el marco de la puerta.

—Oye, yo no soy un inútil, no es mi culpa que no respetes el espacio personal de cada uno—se quejó Emmett.

—¡Es verdad!—Gritó Edward— Que extraño suena coincidir con Emmett…—Agregó en un murmuro.

—¡Cierra la boca, eres un idiota Emmett! ¡Ni siquiera sirves para algo tan simple como vigilar a Edward! Si te digo que vigiles una tostadora ¿Podrías llevar a cabo esa tarea? Lo dudo, sería demasiado para ti… —dijo ella cruzándose de brazos ahora mirando a Emmett.

—Oye hermanita, no me ataques así. Además sería absurdo vigilar una tostadora, ¿Para que querrías que lo haga? Sacando el hecho de que el estar sentado mirando a un electrodoméstico todo el día no daría una buena imagen mía —se defendió Emmett.

—Tu imagen ya estaba arruinada desde mucho antes, querido hermano. Lo que debería preocuparte es la manera en que sigues arruinándola constantemente —sonrió Alice.

—¡Qué mala eres Alice! Demonio malvado… —dijo Emmett pero su hermano lo interrumpió.

—Esperen un segundo—Dijo Edward— ¿Alice estás comparándome con una tostadora?—Dijo Edward sin comprender y su hermana pensó unos segundos y terminó por asentir sonriendo— Y segundo, ¿Cómo creen que podría llegar a escaparme de aquí? Primero que nada estoy… desnudo, solo tengo esta toalla que me cubre y…—prosiguió Edward pero Emmett lo interrumpió.

—Bueno Eddie, no nos sigas dando información acerca de tu desnudez, que de por si ya es notable. No todos somos Bella que quieren ver cosas prohibidas y que realmente la dañarían psicológicamente —rió Emmett burlándolo.

—Oh por dios, Emmett ha aprendido una nueva palabra, debe ir a mi diario —dijo Alice entre dientes.

—Lo que sea, a lo que me refiero es a que, sería muy… estúpido por mi parte escaparme desnudo del baño, además está el hecho de que estamos en un segundo piso y me gustaría saber como es que podría hacer para bajar por la ventana sin matarme o perder la toalla en el camino —agregó Edward.

—Eso sería horripilante…—susurró Alice sintiendo un escalofrío.

—Si… Atención Forks, tenemos a un loco descerebrado pervertido que anda corriendo desnudo por los bosques… cierren las puertas y ventanas y si tienen una hija llamada Bella, escóndanla bajo llave para su propia seguridad —rió a carcajadas Emmett, mientras imitaba la voz de un locutor de radio.

—¿Les molestaría dejarme solo unos segundos? —pidió Edward.

—¡No! —aulló Alice.

—En fin, si ya no me necesitan, yo me voy —dijo Emmett y se dirigió hacia su cuarto.

Edward suspiró y se dirigió al suyo seguido de Alice.

—Mira Alice, déjame cambiarme, ¿Si? ¿O pretendes que ande desnudo por toda la casa con solo esta toalla cubriéndome? —dijo el chico.

—Bueno… sería una muy buena manera de molestarte y… frustrarte —rió maliciosamente Alice.

—Realmente tienes problemas —dijo y entró en su cuarto y lo cerró con llave.

—¡EDWARD ANTHONY MASEN CULLEN! ABRE LA MALDITA PUERTA —gritó Alice golpeando la puerta con sus puños.

—¡Una vez que me haya cambiado Alice!—gruñó Edward.

—Te odio —murmuró ella y se quedó allí parada esperando a que su hermano saliera.

Pasó un largo rato en el que Alice no se movió de su lugar.

—¿Cuánto tardas en cambiarte Edward? —insistió ella golpeando la puerta con su puño pero no recibió respuesta.

—¡¿Edward?! —gritó de nuevo, pero al ver que no respondían pegó un fuerte alarido y corrió hacia el cuarto de su hermano.

—¡EMMETT! ¡EMMETT! —chilló ella entrando.

—¿Qué pasa Alice? —preguntó éste.

—¡ES EDWARD! ¡NO ESTÁ EN SU CUARTO! SE HA ESCAPADO Y VA POR BELLA, TENEMOS QUE HACER ALGO —gritó Alice.

—¿Uh? ¿Se escapó? Pero pensé que la tarea de vigilarlo era muy fácil para ti Alice, ¿Cómo puede ser que se te haya escapado y lo hayas perdido de vista?

—No juegues conmigo Cullen, por que no sabes con quien te metes. YO sé muchas cosas, muchísimas cosas que podrían hundirte —lo amenazó su hermana.

—Oh, bueno ¿Entonces que propones que hagamos? —preguntó intentando cambiar el tema.

—¡Tenemos que buscarlo y encontrarlo y…! —gritó ella pero Emmett la interrumpió.

—¿Y matarlo? —rió entre dientes y Alice rodó los ojos.

—Estaba pensando en torturarlo para que nos diga que es lo que sabe, pero consideraré tu idea, Emmett —expuso Alice—. ¡Manos a la obra! Hay que encontrarlo—dijo ella pero su hermano la detuvo—¿Qué pasa?

—Espera Alice, estamos tratando con un loco pervertido que anda desnudo, deberíamos prepararnos por si nos ataca…

—Si es verdad, bueno nos encontramos aquí en cinco minutos, iré a prepararme —dijo ella y corrió hacia su cuarto.