Que sepais que estoy enfadada, por los pocos reviews que he tenido... por eso he tardado más en actualizar, por que hace días que termine de escribir el capitulo, así que quiero más reviews para actualizar más pronto! Y gracias a los que si habéis dejado reviews :)
9.- UN PROFESOR NUEVO
-¡DRACO TE NECESITO!- gritó Mary desde la sala donde estaba Harry. Bronwyn y Draco corrieron hacía allí.- No respira.- dijo dándole diversas pociones. Bronwyn se puso blanca y empezó a llorar, Selene la sacó de allí y se puso a ayudar a Draco y Mary.
Bronwyn estaba en algo similar a un shock, se había quedado donde Selene la había dejado, no había intentado ver a Harry, no podía moverse, ni siquiera era consciente de si respiraba o no, solo estaba allí, mirando a ninguna parte, llorando y terriblemente triste. No oía lo que pasaba a su alrededor, ni la importaba, solo podía mirar la puerta cerrada de Harry.
Unos brazos la rodearon, pero esto solo fue un consuelo mínimo, ni siquiera sabía a quien pertenecían esos brazos, solo sabía que no eran de Harry, y eso es lo único que importaba. Si él moría sería por culpa de ella, debía haber ordenado la retirada, pero estaba demasiado ocupada jugando con Tate, sintió que la furia la embargaba, y trato de ir a por Tate, pero alguien se lo impidió, la separó las manos para evitar que usara el anillo para desaparecer.
-Suéltame.- dijo la chica furiosa.
-Relájate, respira, muriendo no ayudarás a Harry.- la voz de Sirius trató de consolarla, aunque era incapaz de ver al hombre.
-Es por mi culpa, ¿qué haré ahora?
-No es tu culpa, tú no eres Voldemort, ni Tate y si sigues hablando así te hechizaré para que duermas.
-Si le pasa algo, jamás me lo perdonaré.
-No le pasará nada, no puede pasarle nada.- dijo una voz detrás de Bronwyn, ella se giró para ver a Lily, que se abrazaba a James.
-Oh, Lily, lo siento tanto, ahora que habéis vuelto, por mi culpa… por mi culpa…- se echó a llorar de nuevo, sin poder terminar.
-No es tu culpa y pase lo que pase se pondrá bien, ha salido de cosas peores.
-Estaba débil, no debería haber dejado que fuera, se supone que yo tengo que protegerlo, no matarlo.
Lily se acercó a Bronwyn y la abrazó demostrando su desacuerdo con la chica, Bronwyn soltó a Sirius y se aferró a ella, necesitaba a alguien más que respirar, se sentía culpable y a la vez, no quería alejarse de la mujer, pero si algo le pasaba algo a Harry por su culpa…
-Draco, pásame la poción.- el chico obedeció la orden de Mary, normalmente era dulce y tranquila, pero cuando había un paciente cerca, se olvidaba de todo y demostraba porque estaba allí y porque se merecía ese puesto.
Habían conseguido que Harry volviera a respirar, otra cosa era poder estabilizarlo lo suficiente para curarle las heridas. Tenía una gran herida en el pecho, Selene había tenido que salir, porque no aguantaba más el olor a sangre. Y mientras Draco tapaba la herida, Mary le administraba las pociones que Draco la iba dando.
-No creo que haya dañado ningún órgano.- dijo Mary.
-Tal vez deberíamos llevarle a San Mungo.- dijo Draco.
-Si le movemos ahora, se desangrará.
Pasaron largo rato allí, curándole, administrándole pociones y lavando las heridas, finalmente pudieron cerrarle la del pecho, tuvieron que darle puntos y una poción para que recuperara parte de la sangre perdida. Finalmente le vendaron el pecho y Draco pudo salir de la sala, se sentía agotado, pero al salir pensó que prefería volver a entrar.
La gente corría de un lado a otro, curando a algunos y ayudando en todo lo que podían, todo era un ir y venir, la gente estaba agotada, y por todos los lados había alguien gravemente herido, esa batalla había causado más bajas de las que había causado ninguna otra batalla que él recordara.
Fue hacia la puerta, dispuesto a darse una ducha y tratar de curarse sus propias heridas. Pero vio a Bronwyn llorando, abrazada a Lily y no pudo evitar ir hacia ellas. La chica ni siquiera le vio, pero James sí, y fue rápidamente hacia él.
-¿Cómo está?
-Grave, Mary sigue con él, pero hemos conseguido estabilizarle y parece que se pondrá bien.
Bronwyn despertó de su ensoñación y fue hacia la habitación rápidamente, necesitaba comprobarlo por si misma. Draco solo pensaba en una ducha de agua caliente y una cama mullidita, ya no le importaban las heridas, solo quería dormir. Pero de nuevo interrumpieron su camino.
-Draco.- llamó Kiara.- Ven.
-Claro.- él fue donde estaba ella, sorprendido, hacía años que ella no le llamaba Draco.
-Quítate la camiseta.- dijo Kiara.- Y túmbate.
-¿Qué?- preguntó Draco sorprendido.- Bueno ya se que me quieres, pero no me parece el momento ni el lugar.- dijo con una sonrisa picara.
-No seas tonto, te vi caer contra ese escaparate. También he visto los gestos de dolor que llevas haciendo desde ese momento. Así que te voy a curar, quieras o no.
-Bueno si me obligas.- dijo él chico sonriéndola con gratitud.
Se quitó la parte de arriba y se tumbó boca abajo, tenía un profundo corte en el brazo, en el que aún se podían ver trozos del cristal y varios pequeños en la espalda, aunque no parecía nada grave.
-Vaya, que aguante tienes, te debe de doler muchísimo.
Los dos chicos se quedaron callados después de eso, ambos pensando en el otro, generalmente discutían y se llevaban mal, pero durante los combates llegaban a un acuerdo de no agresión, que solía durar varias horas después de las batallas, hasta que uno de los dos hacía o decía algo que al otro no le gustaba, y todo volvía a ser como antes.
Ni siquiera recordaban cuando habían empezado a discutir, un día todo iba bien, y al día siguiente, no se soportaban, ninguno de los dos había intentado arreglarlo, las cosas entre ellos no funcionaban así, había una época en la que habían estado juntos, pero él estaba en Hogwarts, junto con un montón de chicas y ella estaba allí, con muchos chicos a los que enseñaba a luchar y los que la enseñaban a ella. Y los celos habían acabado con su relación, y el amor se había convertido en odio…
-Había olvidado esto.- dijo Draco con suavidad.
-¿El qué?, ¿Qué las heridas duelen?- preguntó Kiara, pero no con burla como lo haría normalmente, sino con el mismo tono suave que había usado él.
-No, que serías capaz de perdonar al mismísimo Voldemort, si él te pidiera ayuda.- dijo Draco girando la cabeza desde su posición para mirarla.
Ella no contestó, se limitó a mirarle con una pequeña sonrisa, bueno quizás a Voldemort era algo exagerado, pero si Draco la pidiera cualquier cosa, se lo daría sin dudar, sin preguntar y sin cuestionar al chico.
Shido dio una patada a la camilla, moviéndola de su lugar, mientras se paseaba de un lado a otro, y de vez en cuando aprovechaba para patear algo, estaba en el fondo de la enfermería, pateando todo lo que se ponía por delante, había cerrado las cortinas, para que nadie le viera, pero no había funcionado, porque Hermione había aparecido a su lado.
-¿Qué te pasa?- le preguntó la chica en un susurro.
-Es culpa mía, debí haber ordenado la retirada, maldito Tate, me timó bien, aparecieron por detrás, y nos encerraron como pensábamos hacerlo nosotros con el ejército de Voldemort. Cuando solo vi mortífagos supe que algo tramaba Tate, en ese momento debí a ver ordenado la retirada, pero tenía que hacerme el maldito héroe.
-Si hubieras ordenado la retirada no hubieras salvado ni a SJ ni a Ginny. ¿Eso hubiera sido mejor?
-Han muerto 15 personas, hay 5 gravemente heridos y tu mejor amigo se está muriendo, ¿Eso es mejor?
-No obligaste a esa gente a luchar, Harry hubiera ido por su cuenta si no hubiera estado aquí, y el resultado hubiera sido peor.
-Eso no cambia nada.
-Lo cambia todo.
Los ojos de Shido habían pasado del color azul, que tenían siempre, a un extraño color rojo, como la sangre.
-Tus ojos…- susurró Hermione.
-No te preocupes, no es nada, me pasa cuando estoy furioso.
-Me dejas más tranquila.- dijo ella con ironía.- Por mucho que te culpes no revivirá nadie, si sigues luchando contra el mal, salvaras a cientos de personas que aún no han muerto.
-Se supone que tengo que proteger a Harry… Y a la primera de cambio…- susurró él, sentándose en la cama.
-Él estará bien, es fuerte, sobrevivió a cosas peores. Y esta vez no nos decepcionará.
-¿Cómo puedes estar tan segura?- Hermione se sentó al lado de Shido.
-Porque él es casi como un hermano, necesito pensar que estará bien.
Shido pasó un brazo alrededor de los hombros de Hermione, simplemente ese gesto, no sabía que decirla, puesto que el mismo necesitaba consuelo, no era capaz de darlo, miró a los ojos de la chica, que estaban aguados y ella se fijó que los de él volvían a ser azules, le sonrió con un poco de dificultad y se juntó más a él, que estrechó el abrazo.
Un día pasó tras otro, sin gran relevancia, Ron, Hermione y Bronwyn parecían zombies, iban a clase al salir hacían rápidamente los deberes, iban a ver a Harry, estaban allí un rato y Shido o Selene volvía a llevar a Ron y Hermione a Hogwarts y Bronwyn se quedaba allí toda la noche, hasta que por la mañana, Lily y James tomaban el relevo.
Pero Harry no despertaba, mejoraba poco a poco, pero no despertaba, ni daba ningún tipo de señal de ser consciente de lo que sucedía a su alrededor, habían decidido esperar un par de días más y si no enviarle a San Mungo.
Ese día no parecía tener ninguna diferencia con otro, era miércoles, asistieron a todas la clases, comieron poco y después de hacer los deberes, fueron a "The Charmed", la tarde pasó silenciosa, James y Lily estuvieron con ellos, hasta que Susan y Shido aparecieron. Shido obligó a Ron y Hermione a volver a Hogwarts, aunque Bronwyn como cada noche, se negó a moverse de allí.
-Mamá, ¿podemos hablar?- preguntó Bronwyn cuando se quedaron solas, Susan había obligado a ir a James y Lily a dormir.
-Claro, cariño, dime.
-¿Cuándo se lo vas a decir a Sirius?
-¿Decirme qué?- preguntó una voz desde la puerta.
Susan se puso pálida y Bronwyn se sintió un poco mal, sabía que Sirius iba hacia la enfermería, había notado su aura, pero quería que su padre supiera lo del bebé, no la gustaba que le ocultaran que iba a tener un hijo.
-Nada.
-No puedes ocultarlo para siempre.- dijo Bronwyn agarrándose a la mano de Harry, le necesitaba tanto…
-No creo sea el momento.
-Nunca va a ser el momento.- susurró Bronwyn.
-¿Qué pasa? Habláis como Lily y tu cuando estabais embarazadas.- dijo riéndose con su característica risa profunda.
-Bueno…- Susan y Bronwyn intercambiaron una mirada preocupada.
-¿Me vais a decir que pasa?
-Sí, bueno… verás…- Susan no parecía capaz de decir nada más, seguiría así indeterminadamente, si alguien no la ayudaba.
-Venga mamá, no es tan difícil, ya lo hiciste una vez.
-En realidad se lo dijo Selene, él se toma mejor las cosas cuando Selene está por medio.
-¿La llamo?- dijo Bronwyn con burla.
-¿Me lo contáis ya?- dijo Sirius que empezaba a sospechar y sus sospechas no le gustaban.
-Mañana te lo cuento.- dijo Susan saliendo apresuradamente del lugar.
-¿Me lo cuentas tú?- preguntó Sirius sonriéndola con cariño, en un intento de converncerla.
-No, te lo tiene que contar ella.
-Oh, vamos Bronwyn, yo finjo sorprenderme, pero dímelo, ¡si sabes que eres mi hija favorita!
-Soy tu única hija, y no te lo voy a contar, así que búscala, y oblígala a hablar.- dijo Bronwyn sonriendo, cuando el hombre salió murmuró.- al menos de momento soy su única hija.
Bronwyn se sentó en la silla, como hacía cada noche y apoyó la cabeza en la cama, cerró los ojos y el cansancio la pudo, llevaba demasiadas noche en vela, y ya no podía más, por lo que al "tumbarse" se quedó dormida al instante. La despertó una mano que la agitaba suavemente.
-Cinco minutos más.- susurró Bronwyn sin abrir los ojos.
Pero siguieron agitándola hasta que ella abrió los ojos y se sentó recta en la silla, bastante molesta. Miró alrededor, pero no había nadie, pero como alguien tenía que haberla agitado, miró al único ocupante de la habitación. Harry tenía los ojos entreabiertos y la miraba con una pequeña sonrisa.
-Agua.- susurró con la boca seca.
Bronwyn hizo aparecer un vaso con agua y se lo dio, despacio para evitar que se atragantara, aunque él que estaba demasiado sediento trato de beber rápidamente, cuando acabó de beber, se sintió mucho mejor.
-Harry, te he echado tanto de menos, será mejor que vaya a buscar a Mary, estábamos todos tan preocupados, ahora vuelvo.- y Bronwyn desapareció por la puerta, dejando a un pensativo Harry mirando la puerta.
Bronwyn fue en busca de Mary todo lo rápido que pudo, entró en su habitación, sin pensar que ella estaría dormida o que querría algo de intimidad, la despertó moviéndola suavemente mientras decía: "¡Harry se ha despertado!"
-Enseguida voy.- dijo la mujer completamente despierta.- Llama a Lily y James.
La chica no dijo nada, simplemente salió corriendo hacia el lugar indicado, cuando llegó a la puerta ni siquiera llamó, sino que la abrió con brusquedad, James y Lily saltaron de la cama, demostrando el ligero sueño que la preocupación los causaba.
-¿Qué pasa, Bronwyn?- preguntó James.
-Harry…- susurró Lily preocupada por la salud de su hijo.
-Harry se ha despertado.
Lily y James no necesitaron nada más para salir de la habitación hacia la enfermería, de forma apresurada. Bronwyn fue a despertar a sus padres, ya que sabía que estaban muy preocupados por Harry.
Fue primero a la habitación de Sirius, pero estaba vacía, luego se encaminó a la de Susan, preguntándose donde estaría su padre, pero no tuvo que cuestionárselo durante mucho tiempo, al abrir la puerta de la habitación de su madre, se resolvió el misterio, los dos estaban en la cama, abrazados, y hablando entre susurros, o al menos habían estado así hasta que Bronwyn irrumpió en la habitación tan bruscamente como lo había hecho en la de James y Lily.
-Harry se ha despertado.- dijo antes de salir tan bruscamente como había entrado, prefería no hacer ningún comentario sobre lo que había visto, aunque sonrió feliz.
Volvió apresuradamente a la enfermería, aún sonriendo, pero una vez allí paro de sonreír, James y Lily estaban en la puerta de Harry, abrazados, Sirius y Susan llegaron justo después de Bronwyn, demostrando la prisa que se habían dado.
-¿Qué pasa?- preguntó Sirius que tenía ganas de entrar a ver a Harry.
-Mary le está haciendo algunas pruebas, para comprobar que no hay nada dañado, dijo que esperáramos un poco y enseguida podríamos entrar a verle.
-Esta bien.- dijo Bronwyn.- no puede estar mal.- susurró, después que se había despertado había dado por hecho que todo saldría bien, pero después de las palabras de James, había vuelto a dudar.
-¡Eh! Claro que estará bien.- dijo Sirius fingiendo estar ofendido.- Harry se enfadaría si supiera que dudáis de su fuerza para recuperarse.- Lily y James se relajaron un poco ante las palabras de Sirius, pero Bronwyn no, cosa que su padre notó.
La puerta se abrió y Mary salió sonriendo por ella, la cerró con suavidad y se giró hacia los allí reunidos.
-Seguro que se recupera, si observáis algún cambio en el avisadme, aunque iré a verle en un rato.
Todos entraron a la sala, y Lily se abalanzó hacia su hijo, sonriendo y llorando a la vez, mientras le besaba la frente y le abrazaba con toda la fuerza que podía. Los ojos de Harry se llenaron de lágrimas, pero ocultó su rostro entre el pelo de su madre, para evitar que se viera ese detalle, nunca en su vida había sentido algo así, había necesitado tantos abrazos en su vida y había tenido tan pocos…
Hubo algunos abrazos más, y muchas palabras de afecto a Harry, pero finalmente acabaron como se puede esperar acabar, cuando los merodeadores están de por medio, Bronwyn había ido a llamar a Remus y Selene, que también estaban muy preocupados por Harry, y todos acabaron haciendo bromas y recordando viejos tiempos.
-Harry, ¿Sabes que voy a ser padre?- dijo Sirius con orgullo. Harry miró para otro lado con disimulo, si lo sabía, pero no quería decírselo a Sirius por si le molestaba.
-Ya eres padre.- puntualizó James mirando a Bronwyn con una sonrisa.
-Sí, bueno, me refiero a que voy a ser padre otra vez.
-Si casi se ha desmayado al enterarse.- dijo Susan riéndose.
-Eso es mentira, es que… bueno yo que sabía, no soy adivino sabes, esa es tu hija.
-Pero que manía de meterme en todas las discusiones, siento la vida que le vais a dar al pobre niño, menos mal que yo no os tengo que soportar.
-¿Cómo sabes que es niño? Además, ¿soy el último en enterarme del embarazo?
-No, yo tampoco lo sabía Sirius.- dijo James.- Y Lily tampoco.
-Bueno, yo un poco si que lo sabía.
-Yo no se si es niño o niña, solo era por decirlo de alguna manera.
-¿Y tú como lo sabías? Y lo más importante, ¿Por qué no me lo has dicho?- dijo James fingiendo estar molesto, la verdad es que entendía perfectamente a su mujer.
-Bueno, cariño, Sirius es tu amigo, ya sabes…- dijo Lily algo incomoda.
-¿Tú también lo sabías Harry?- preguntó Sirius, el chico se dejó de reír de ellos, para mirar a Sirius.
-Sí, algo había oído. Pero no era yo quien te lo tenía que contar.- Sirius le miró con orgullo y una pequeña sonrisa.
-¿Por qué siempre me entero de todo el último?
-Porque no eres muy observador que digamos.
Y la discusión se alargó más de lo que los presentes notaron, hasta que llegó Mary y los echó de allí, con cara enfadada, pero en el fondo se alegraba mucho de la felicidad de todos los presentes, y del brillo que había aparecido en los ojos de Harry a causa de la felicidad, parecía tan triste el día que le había conocido, que dejaría a sus padres allí toda la noche si pudiera, pero era hora de descansar y ya habían estado todos allí demasiado tiempo, eso sin contar los gritos que daban, que habían causado quejas de otros pacientes.
-Venga que parecéis niños, todos a la cama, Harry tu poción, Bronwyn tu también, a Hogwarts, esta noche solo quiero aquí a enfermos, venga, venga.- todos se despidieron de Harry y salieron de allí.
Bronwyn esperó a que todos salieran, y se acercó a la cama del muchacho, Mary la iba a echar otra vez, pero la pidió un minuto a solas con Harry, y Mary después de mirarla unos segundos, los dejo solos.
-¿Estás bien de verdad?
-Me duele un poco el pecho, pero no es nada grave.
-Estoy ayudando a mi tío a encontrar a Regulus, sin necesidad de Melinda, lo vieron en la batalla, de parte de los demonios.
-Vaya.
-A partir del sábado mi tío se va a dar de baja. Va a ir a perseguir a Regulus, y le he pedido que si le encuentra le sonsaque información de Peter. Si encuentra a Peter iré a por él.
-Iremos.- corrigió Harry.
-No, no podré soportar que te vuelva a pasar algo así por mi culpa.
-Bronwyn acércate.
La chica se acercó un paso, pero Harry la tuvo que decir: "más" ya que seguía demasiado lejos, cuando se acercó lo suficiente, la agarró de la muñeca y la obligó a tumbarse a su lado en la cama, aunque ella no opuso mucha resistencia, la besó con suavidad, paseando sus manos por la espalda de la chica, cuando se separaron, Harry susurró:
-Nunca vuelvas a decir que es culpa tuya, porque en ese caso, me enfadaré, y la que se quedará en Hogwarts, mientras yo persigo mortífagos serás tú, yo entendí hace tiempo que no puedo evitar que te pasen cosas malas, por eso me gusta luchar contigo, no puedo evitar que vayas, pero estoy tranquilo teniéndote a mi lado, yo tomo mis decisiones, decido ir a las batallas y esto- señaló su pecho y la venda que lo cubría.- son cosas que pasan, y seguirán pasando, porque no voy a dejar de luchar, es mi destino, ¿de acuerdo?
-Eres un suicida.
-Llevas razón, daría mi vida por ti, pero eso no cambia el hecho de que tal vez deba darla por otros, pero te aseguro que eres la primera de mi lista.
-Te odio.- susurró Bronwyn tratando de levantarse, pero él la sujeto por la cintura, para evitar que se moviera.
-Yo no te odio, te necesito, porque sin ti no podría seguir, no ahora que mis padres y Sirius están aquí, me gustaría encerrarme en algún lugar con todos vosotros, y no salir jamás, pero no puedo ¿entiendes? Y no necesito que me lo pongas más difícil, sino que me ayudes a luchar.
-No me puedes pedir que te prepare para morir.
-No, te pido que me prepares para vivir.
-¡Pero no puedes ganar a Voldemort y a Tate!
-Claro que puedo, con tu ayuda.
Ella no contestó simplemente se aferró a él y lloró, no, no le odiaba, al contrarió, nunca había dudado de que le quería, pero ahora estaba segura que estaba enamorada de él, y no podía mandarle a una muerte segura, si él moría…
Los labios de Harry sobre los suyos interrumpieron sus pesimistas pensamientos, haciéndola temblar ligeramente, sabía que no podría vivir sin él, pero ¿y si no la quedaba más remedio?
Y no supieron en que momento se quedaron dormidos, pero Mary entró a darle la poción a Harry, y los dos estaban dormidos y abrazados, en la pequeña cama de la enfermería.
Mary sabía que Harry debía tomar esa poción, no es que quisiera estropear ese momento, habían pasado tanto tiempo intentando que Bronwyn dejara de ser esa persona fría y desdichada en la que se había convertido, que parecía increíble el cambio que Harry había producido en ella.
Le despertó con suavidad, intentando no despertar a Bronwyn y le dio la poción a Harry que se tomó de un trago, le preguntó en un susurró que debían hacer con Bronwyn, pero Harry solo la abrazó un poco más y negó con la cabeza, indicándola que no la despertara.
Harry se pasó horas mirando a Bronwyn dormir, no tenía sueño, después de todos los días que había estado dormido, su rostro aún estaba algo mojado por las lágrimas, pensó en secárselo, pero no quería despertarla, él también sentía ese miedo cuando ella iba a luchar, pero debía hacerlo, para eso estaban allí, era su deber.
Finalmente se durmió cuando empezó a entrar el sol por la ventana, Bronwyn se despertó un rato después, para ver como ya era completamente de día y llegaba tardísimo a clase.
-Luego vuelvo Harry.- susurró besándole los labios con suavidad, el chico se movió un poco en sueños y ella desapareció sonriendo.
Se apresuró a cambiarse de ropa, se puso el uniforme y corrió a clase, llegaba tarde a transformaciones, y esa mujer no la tenía gran aprecio, a saber lo que Dumbledore contaba de ella por ahí, bueno después de todo había secuestrado a Harry, tampoco esperaba un trato cordial por parte de la orden del Fénix.
El domingo después de desayunar Hermione, Ron y Bronwyn, fueron a "The Charmed". Mary iba a dar el alta a Harry ese día y querían ir a por él, para volver a Hogwarts todos juntos.
En la enfermería todos estaban reunidos en la puerta de Harry, mientras Mary acababa de echar el último vistazo a Harry y el chico se vestía.
Cuando salió de la habitación, miró sorprendido a toda la gente que estaba allí, prácticamente toda la gente que conocía de "The Charmed" estaba allí hablando entre ellos, y todos saludaron a Harry a la vez, mientras algunos se acercaban a abrazarle y besarle.
Finalmente y por las peticiones de James y Sirius, todos pasaron allí el día, un día feliz y sin preocuparse, Harry y Bronwyn fingieron haber olvidado la conversación de la noche en la que Harry volvió a despertar, pero la conversación estaba muy presente en la cabeza de los dos.
-Si lo sé no te lo cuento.- Susan puso un gesto de fingido enfado, mirando a Sirius, que no dejaba de presumir de su habilidad para crear niños.- Además creó recordar que no creías que era tuyo.
-Sí, pero fue cosa del shock.
-Sí que han cambiado las cosas en estos años.- dijo James.- Remus profesor y Sirius quiere tener un hijo. El mundo se acaba.
-Sirius ya tiene una hija.- puntualizó Lily, detalle que su marido y Sirius parecían haber olvidado.
-Bueno Lily, no te ofendas Bronwyn,- la chica hizo un gesto con la mano para restarle importancia, ya había hablado de eso con él, el día anterior.- pero a ella apenas la vi crecer, ya sabes Azkaban y tal y siempre me han gustado los niños.
-Vaya, parece que estas madurando y todo.- dijo Susan con ironía.
-Si madurara te sacaría demasiada ventaja, así que prefiero quedarme a tu nivel.
Selene que estaba en una esquina, tratando de recordar algo de su infancia, y es que pensó que ahora que James y Lily habían vuelto, podrían volver algunos recuerdos a su mente, como pasa con la amnesia, pero nada había llegado allí, simplemente dolor, por no poder compartir esos momentos, donde sabía que había estado.
Sintió la llamada de Tate y desapareció tan silenciosamente como solía hacer, tanto que los presentes en la sala tardaron unos minutos en descubrir su desaparición. Llego al lugar desde donde la llamaba Tate antes de lo que el hombre esperaba.
-Te ofrezco un cambio.- dijo el hombre sin esperar más.
-¿Qué cambio?- Selene volvió a ponerse esa mascara de frialdad que solía usar en público y que sabía que a Tate le encantaba.
-Tengo entendido, que hay una tal Alice en "The Charmed" que es aliada de Voldemort, la quiero en mi bando, pero no vendrá voluntariamente, ¿lo entiendes?
-Sí, ¿Qué gano yo?
-Tu alma.- Selene no esperaba algo así, había estado mirando al vacío sin interés, como la pasaba con todo en los 16 años que llevaba siendo vampiro, nada la interesaba, pero eso… era más de lo que podía esperar, miró a Tate con tanta brusquedad que se hubiera hecho daño en el cuello de haber sido humana.
-No te creo.
-Bueno no tienes nada que perder, solo es una niñata, encima esta de parte de Voldemort, y tu recuperaras tu vida, ¿Qué otra cosa quieres?
-Creo que es una recompensa demasiado grande para algo tan sencillo como traer a una cría, además de que sería más lógico que se lo encargaras a Shido.
-Voy a ser sincero contigo, esa cría no es tan inofensiva como os hace creer, ha matado a tres de los míos, Shido es demasiado valioso para arriesgarle, además, se que tu estarás de mi lado con alma o sin ella, y con ella será mas humana, no podrá contigo. Piénsatelo, pero cuanto más tardes en traerla, más tardaré luego en devolverte tu alma.
Selene desapareció del lugar, apareciendo en un bosque y una casa medio destruida, allí la habían convertido en vampiro, esa casa derruida era el primer recuerdo que tenía, y un bebe llorando, que la atormentaba noche tras noche, aún no sabía que había pasado, sabía que esa casa era de James y Lily, sabía que Sirius la había llevado a su casa, pero aún no podía explicar porque la habían mordido, ni porque había aparecido allí.
Necesitaba sus recuerdos, pero no podía ofrecer a Alice, a fin de cuentas a ella no la había hecho nada, sí, era una traidora, ¿pero ella misma no lo había sido al principio? Sabía de quien era hija Alice, Sirius se lo había contado, y de nuevo, no podía traicionarla, pero necesitaba sus recuerdos, saber que había pasado realmente y no saberlo por boca de los demás.
Se puso en el lugar exacto donde se había despertado y lloró y gritó durante lo que la parecieron horas. O quizás eran horas de verdad. Recordó ese llanto de bebé, había entrado en la casa, mientras recordaba fue entrando a la casa, y haciendo exactamente lo que había hecho ese día, había visto el cuerpo sin vida de un hombre, que aún mantenía un gesto de lucha en la cara, subió las escaleras con torpeza y se encontró a una joven pelirroja, protegiendo a un bebé que lloraba en su cuna.
La cuna seguía en esa habitación, había sentido deseos de alimentarse de ese bebé, de beber su sangre, en ese momento otro hombre entró en la habitación y habló dirigiéndose a ella, supuso la mujer, aunque no podía recordar su nombre.
Selene miró la cuna vacía, si no hubiera sido por Sirius, no sabía que había pasado, Sirius había sido su ayuda durante toda su vida, la habían contado cosas de Hogwarts y él había estado allí desde siempre, incluso cuando estuvo en Azkaban, así que decidió pedirle su ayuda a él una vez más.
Miró la cuna una vez más, desde aquel día, no se había acercado a nadie lo suficiente como para sentir deseos de morderle, a menos que fuera imprescindible, pero aún se sentía tan culpable con Harry… Sabía que con alma no necesitaría sangre para vivir, pero también sabía que había muchos vampiros que habían recuperado el alma y se habían suicidado al no ser capaces de perdonarse lo que habían hecho.
Apareció en la sala de reuniones, de la cual se habían apoderado antes para pasar el día y de donde Selene había desaparecido misteriosamente. Todos la miraron aliviados, incluso Susan, porque esa mujer parecía odiarla y Selene no conocía el motivo, como de otras muchas cosas.
-¿Dónde estabas?- preguntó Remus enfadado, que había sido el primero en notar su desaparición.
-Con Tate, lo siento, no avise por no interrumpir vuestra conversación. ¿Sirius puedo hablar contigo?
-Claro.- los dos salieron de la sala y entraron en la habitación de Bronwyn que era la que más cerca estaba. Allí le contó el trato que le había ofrecido Tate.- ¿En qué consistiría recobrar tu alma?
-Pues volvería a ser como antes de que me mordieran, es decir, volveré a recordar todo, si antes era una antipática y agresiva volveré a serlo, y si era todo lo contrarió también volveré a ser así, pero seguiré teniendo algunas cosas de vampiro, como la fuerza y la resistencia, aunque no me afectara la luz solar.
-No deberías dar a alguien bueno a cambio de algo que no sabes si obtendrás, ni siquiera es seguro que aunque recuperes tu alma, vuelvas a tener recuerdos.
-Lo sé.- Selene agachó la cabeza, sabiendo que Sirius tenía toda la razón.
-Pero Alice no es buena y si Tate la quiere para su bando, no la hará daño, pero entiende que yo no debo decidir por ti.
-¿Que debo hacer Sirius?
-Bueno, Alice está en su dormitorio si no me equivoco, pero yo no puedo decirte que lo hagas porque podrían acusarme a mí, ya sabes que no tengo muy buena fama.- el hombre salió y la guiño un ojo haciéndola sonreír.
Harry se despertó con dolor de cabeza, había dormido poco, después de una semana durmiendo, y ahora madrugaba para ir a clase, definitivamente preferiría quedarse en la cama, pero probablemente Bronwyn vendría a ingresarlo de nuevo, lo único bueno es que tenían defensa contra las artes oscuras, sonrió con suavidad, no, Bronwyn seguramente no le obligaría a ir a esa clase.
Se levantó con pereza y se arregló, llamando a Ron varias veces, hasta que consiguió despertarle, los dos salieron corriendo porque llegaron tarde y comprobaron que las chicas aún les esperaban hablando en susurros entre ellas, se levantaron al verlos y todos fueron al Gran Comedor.
Comenzaron a desayunar, Ron le dijo a Harry que al día siguiente había entrenamiento de Quidditch, siguieron hablando del deporte mágico, mientras Hermione y Bronwyn hablaban del trabajo que Snape les había puesto en pociones. Bronwyn miró una vez más a la mesa de los profesores donde el sitio de su tío estaba vacío y sonrió ligeramente al recordar quien era el sustituto, aunque aún no había llegado.
Las puertas del Gran Comedor se abrieron, causando las miradas algunos alumnos, más por costumbre que por interés, pero los que no habían mirado fueron codeados por sus compañeros para que miraran y pronto todo el alumnado, junto con los profesores, miraban al lugar.
-Le gusta llamar la atención.- dijo Harry a Bronwyn con diversión.
Ella rió suavemente, rompiendo un poco el silencio que se había creado en el lugar, y muchas chicas empezaron a soltar risas tontas y suspiros, causando malas miradas en Hermione.
Dumbledore se puso en pie y recibió al recién llegado con una sonrisa, intercambiaron algunos murmullos, y Shido pasó a la parte de la mesa donde estaban los profesores.
-Queridos alumnos, como habréis notado, vuestro profesor, Alexander MacArran ha tenido que ausentarse por unos problemas personales, así que Shido ocupará su lugar lo que dure esta baja.
Casi todas las chicas se pusieron en pie y comenzaron a aplaudir, aunque nadie permaneció indiferente, estaba claro que este profesor era muy diferente al anterior, irradiaba un aire… diferente, eso sumado a que Dumbledore no había pronunciado apellido, causo el interés de todo aquel que no le conocía, y que no se había enamorado de él nada más verle.
-Ahora tenemos defensa contra las artes oscuras.- dijo Hermione sin despegar su vista de las chicas que seguían de pie y aplaudiendo. ¡Si hasta había Slytherin!
-Parece tranquilo, yo no estaría así si diera clases por primera vez ahora, y tuviera a todas esas chicas babeando por mi.- dijo Ron y ante la mirada furiosa de Hermione sus orejas enrojecieron.- ¿Qué he dicho?- preguntó cuando la chica salió del gran comedor con una rapidez asombrosa.
Harry se encogió de hombros, pero Bronwyn miró la puerta por donde había desaparecido Hermione y luego a Shido que también miró la puerta unos instantes antes de mirarla a ella y guiñarla un ojo, aunque sin sonreír.
La gente empezó a ir hacia la clase, sobretodo las chicas que tenían defensa contra las artes oscuras, así que Harry, Ron y Bronwyn se encaminaron también hacia el lugar. La puerta estaba cerrada y todos permanecían alrededor de ella, demasiado excitados, por lo que no paraban de hablar.
La puerta se abrió con suavidad, sin nadie que la moviera, aunque eso no era extraño en Hogwarts, cuando todos entraron la puerta se cerró con la misma suavidad, Hermione iba a arrastrar a sus amigos a primera fila, pero Harry y Bronwyn iban dispuestos, no se perderían eso por nada del mundo, y Ron se encaminó detrás de ellos algo molesto, en su opinión se veía y oía igual desde la última fila.
-Bueno días.- dijo una voz desde detrás sobresaltándolos a casi todos, solo Bronwyn y Harry se habían esperado algo así de Shido.- Vuestro anterior profesor a tenido que ausentarse, como ya os explicó Dumbledore.- Shido fue paseando entre los alumnos hasta llegar al principio de la clase.- Y como no he podido hablar con él…
-Y aunque hubiera podido tampoco lo hubiera hecho.- le susurró Bronwyn a sus amigos. Shido la guiñó un ojo dándola la razón.
-No se por donde os quedasteis.- Shido parecía encantado allí.- Pero tengo entendido que lo que habéis dado desde que entrasteis en Hogwarts son básicamente hechizos de defensa, y ya que estos valen para más bien poco, empezaremos con los de ataque.
-Quitad las mesas, aprenderemos a defendernos de los vampiros.
-¿Es verdad lo que dicen?- preguntó una voz desde el fondo de la clase, que resultó ser la de Pansy Parkinson.
-Si no se lo que dices es difícil saber si es verdad.- dijo Shido con su arrogancia típica.
-Dicen que al anterior profesor le afectó la maldición que recae sobre tu actual puesto.
-¿Y cual es esa maldición?- preguntó Shido cada vez más cansado de las tonterías de la chica, Bronwyn y Harry cruzaron una mirada, sabiendo que lo mejor para Pansy era dejar el tema ahí, pero la chica no era tan avispada.
-Bueno ningún profesor dura más de un año en este puesto, y por lo visto el antiguo ni siquiera a llegado al año, yo si fuera profesor de ese puesto en Hogwarts, me preocuparía.
-Pues yo, si fuera tú, me preocuparía por las notas, que tengo entendido que el año pasado dejó bastante que desear señorita Parkinson.
Hermione miró a Shido, sorprendida y de cierta forma decepcionada, por el golpe bajo del profesor a la alumna, se mordió el labio pensativa, mirándole el perfil mientras él miraba a Pansy. Finalmente él la miró y Hermione pudo ver en sus ojos y durante unos segundos sorpresa, antes de que su rostro volviera a ser inescrutable.
