Bueno si no me equivoco este capitulo es el segundo más largo que he escrito jajaja, así que no tendréis queja ¿no? No me ha dado tiempo a revisarlo, porque ahora me tengo que ir, y como no lo subiera, a saber cuando lo iba a poder subir, espero no haber soltado ninguna pedrada rara jajaja.

Antes de que se me olvide, lo que esta en cursiva son los recuerdos de los merodeadores, Selene y los demás...

10.- LOS MERODEADORES

La clase sin duda iba a ser recordada durante mucho tiempo en Hogwarts, estuvieron ensayando hechizos contra vampiros, Shido había hecho aparecer unos muñecos que simulaban vampiros, por suerte y alivio de los que le conocían, solo eran muñecos y no vampiros de verdad, lo cual era bastante probable que Shido, usando su influencia con Tate, pudiera llevar a la clase.

Hermione se estaba empezando a frustrar, no la salía el hechizo, se resistía, no quería funcionar, pero sin duda, no era culpa suya, o al menos eso se decía ella para consolarse. Shido era tan reclamado por tantas chicas, para pedirle su ayuda, que Hermione no tenía la oportunidad de ser ayudada.

Miró a Shido de nuevo, con algo de disimulo, tal como llevaba haciendo toda la clase, este hablaba con Harry y Bronwyn en susurros, cuando se separó de ellos miró a Hermione, que fingió estar realizando el hechizo, pero nuevamente solo salieron unas chispas de la punta de la varita.

Se sobresaltó cuando alguien desde atrás la agarró la mano derecha, donde sujetaba la varita y se la movió creando el movimiento preciso para que el hechizo funcionara, Hermione se tensó al oír la voz del chico susurrándole al oído.

-Los magos y sus varitas, solo os atáis y ni siquiera os es suficientemente útil.- Hermione miró alrededor, pero todos estaban demasiado ocupados como para mirarlos.- quédate al final de clase.

-¿Por qué?- preguntó Hermione sorprendida, desde el día en que habían herido a Harry apenas habían vuelto a hablar.

-Aún tienes la daga, debemos hablar sobre ella, pero solo tú y yo, que nadie se entere.- él la guiñó un ojo y se encaminó de nuevo al lugar donde le reclamaba una chica de Ravenclaw.

Y la clase siguió su curso normal, para frustración de Hermione que solo sacaba chispas de esa varita que la odiaba, sin duda. Miró al resto de la clase, ninguno parecía tener muchas dificultades para hacer el hechizo, algunas chicas fingían no saber hacerlo, pero en cuanto Shido no miraba, lo hacían perfectamente.

-¿Cómo vas?- preguntó Harry sobresaltándola.

-Mal, creo que hoy no es mi día.- dijo Hermione enfadada.

Harry trató de ayudarla, pero la chica estaba demasiado frustrada para hacer nada a derechas, así que se alegró bastante cuando la campana que anunciaba el final de la clase sonó en todo el colegio.

La mayoría se fueron apresuradamente hacía la puerta, Hermione se retrasó un poco, con disimulo, aunque cuando Ron la llamó, no supo que contestar. Por suerte Shido la pidió que se quedara un momento y la sacó del apuro. El resto de la clase fue saliendo poco a poco, aunque algunas chicas miraron mal a Hermione porque se iba a quedar con el nuevo y llamativo profesor.

-¿Qué pasa?- preguntó Hermione mirando al chico, con algo de malhumor porque no la salía el hechizo.

-No te estreses, es un hechizo difícil.- dijo Shido riendo con suavidad, ante la cara de frustración de la chica.

-Pero a todo el mundo le ha salido, no acostumbro a ser la única en fallar al hacer un hechizo.

-Si quieres después de las clases pásate por aquí y te ayudaré a hacer el hechizo, ya verás como luego te parece facilísimo. Pero no era de eso de lo que te quería hablar. La daga tiene un aura oscura, y todo lo que pasa demasiado tiempo en contacto con ella se impregna y cualquiera que busque la daga sabe reconocer esa aura.

-No la llevo ahora.- dijo la chica sin terminar de entenderlo.

-Pero la has llevado, ¿verdad?- la chica asintió con suavidad y Shido la sonrió con dulzura.- Pues poco a poco va tiñendo tu aura de negro, de oscuridad, tristeza, maldad y eso se puede percibir desde fuera, para quien sepa hacerlo por supuesto, a parte de que si estas demasiado en contacto con ella, puede contagiarte su maldad…- Shido no consideró que hicieran falta más explicaciones, porque la despidió con un par de palabras y desapareció guiñándola un ojo.

Hermione se quedó unos instantes demasiado impresionada como para reaccionar, ese chico era muy extraño, decidió salir antes de llegar demasiado tarde a la siguiente clase, aunque ya iba tarde y tenía clase McGonagall.

Se juntó con los demás y pasaron un día entretenido, charlando, apenas dieron clase, solo se dedicaron a hablar con Harry y a ayudarle continuamente con cosas tontas como sacar los libros, pese que el chico entre sonrisas insistía en que estaba bien, al principio se enfadó un poco, pensando que sus amigos no le consideraban capaz ni de tomar apuntes, pero luego se alegro de tener tan buenos amigos, y paso por alto el hecho de que Bronwyn le mojara la pluma en el tintero, por que eso era moverse demasiado.

Y cuando iban al gran comedor a cenar, Hermione se despidió de ellos diciendo que tenía que ir a la biblioteca, que los alcanzaría en un rato, después de que Harry se quejara por décima vez de que Ron llevara dos mochilas, sintió una llamada de Selene, y por la cara de Bronwyn, ella también lo había notado, los dos se miraron unos segundos antes de dirigirse hacía el lugar de la llamada, había demasiada gente para desaparecer allí, así que agarraron a Ron y se dirigieron a una clase vacía.


Hermione había mentido a sus amigos, era consciente y no estaba segura de porque lo había hecho, simplemente no quería las molestas preguntas de Ron, ni los comentarios divertidos de Bronwyn, ni la mirada inquisitiva de Harry y por evitarse esas cosas, les había dicho que iba a la biblioteca.

Cuando llegó a la puerta de la clase de Defensa esta se abrió sola como había hecho por la mañana y después de que ella entrara se volvió a cerrar, Shido estaba sentado de espaldas a ella en la mesa que Hermione se había sentado por la mañana, cuando la oyó entrar se levantó y la miró sonriendo.

La chica estaba segura de que esa sonrisa la había visto poca gente, no parecía acostumbrado a sonreír, a ella la gustaba que él la dedicara sus sonrisas, sus miradas, incluso su tiempo.

-¿Me ayudas con el hechizo?- preguntó Hermione nerviosa, sin saber que decir.

-Por supuesto, ven aquí.- ella se aproximó temblorosa a él, aunque sin ningún motivo aparente para su temblor.

Shido hizo aparecer un muñeco, como los de por la mañana, la agarró con una mano la cintura y con la otra la agarró la muñeca y en susurros, ya que por la distancia no necesitaba gritar más, le explicó como hacerlo.

A Hermione le costó algún tiempo que su varita reaccionara y dejara de echar chispas, pero finalmente lo consiguió y realizó un hechizo, como Shido lo clasificó: perfecto. Ella se dio la vuelta emocionada y se abrazó a él, sin darse cuenta, realmente solo había sido una reacción instintiva, pero él la devolvió el abrazo haciéndola sentirse cómoda.

-¿Por qué no pruebas otra vez?

Shido se arrepintió de sus palabras, ya que ella se dio la vuelta y se separó de él. Hermione pensó que habría incomodado al chico y por eso quería que se separara, pero el hechizo le volvió a salir perfecto dos veces más y ella se volvió a girar hacia Shido, con una pequeña sonrisa, aunque esta vez, para desgracia de los dos, no le abrazó.

-Gracias, eres un profesor genial.- dijo Hermione sonrojándose un poco.

-Con alumnas como tú, es muy fácil.- dijo guiñándola un ojo, en un gesto muy característico suyo, se acercó a ella el paso que les separaba y la acarició el brazo derecho, haciendo que ella sintiera un escalofrío.

Shido agachó un poco la cabeza, inclinándola hacia ella, poniendo su otra mano en la cintura de la chica, ella parecía demasiado sorprendida para reaccionar, aunque se acercó un poco más a él, sin duda de forma inconsciente. Shido terminó de acortar las distancias y la beso con una mezcla de dulzura y brusquedad. Se separaron poco a poco, cuando volvieron a necesitar aire, él la miró con una pequeña sonrisa, y ella se sonrojó de forma que podría competir con el pelo de Ron.

-¿Aprecias mucho a Harry?- preguntó Shido riendo de la cara de desconcierto de ella.

-Bastante ¿por qué?

-Porque lleva un rato llamándome será mejor que vayamos.

La agarró con suavidad la mano y aparecieron en la habitación de las chicas, donde Ron, Harry y Bronwyn miraban hacia el techo con el ceño fruncido, o al menos los dos últimos, Ron miraba encantado.

Shido y Bronwyn miraron hacia el lugar, allí estaba Selene, subida al palo de la cama, donde se sujetaban los doseles, y cada vez que se movían, estos crujían, sin duda por el peso.

-¿Qué hace ahí arriba?- preguntó Shido bastante divertido.

-¿Qué hacéis vosotros dos juntos?- preguntó Ron que no parecía llevarse bien con Shido.

-La encontré de camino a la biblioteca, estaba saliendo cuando Harry me llamó y no vi nada malo en traerla.- dijo Shido mintiendo con naturalidad. Hermione le agradeció con una mirada la mentira.- ¿Qué hace ahí Selene?

-Bueno dice haber recordado su escondite secreto, sabe que estaba relacionado con ese lugar.- Harry no dio más explicaciones, siguió mirando a la chica por si caía poder sujetarla.

-¿Recordado?, ¿Tate lo ha hecho?

-¿Lo sabías?- preguntó Selene girando con brusquedad para mirarle.

-Sí, me lo comentó, pero pensé que tú debías decidir, no quería influenciarte, pero elegiste bien.

-¿Qué has hecho?- preguntó Bronwyn con el ceño fruncido.- Si fue idea de Tate, no tiene que ser buena.

-Nada.- dijeron dos voces a la vez, causando la mirada de sospecha de Harry y Bronwyn.

-Esto es tan raro… hay un recuerdo que viene a mi mente continuamente, pero no puedo continuar, que frustrante.- se paseó un poco más por el palo que seguía crujiendo mientras hacía memoria.

-Baja de ahí.- dijo la voy de una Lily adolescente.- Algún día te caerás y te harás daño, y ni siquiera puedes bajar sola, siempre nos haces ir a por Black.

-Déjala, con un poco de suerte se romperá la cabeza.- dijo Susan desde abajo sacándola la lengua.

-Si no me dejáis concentrarme no acabaré por lo que he subido y no podré bajar. ¿Alguien puede ir a buscar a alguno de los chicos? Me da miedo bajar sola.

Y en ese momento ella levantaba las manos para agarrarse al techo, y sus recuerdos se cortaban, miró un momento al techo, y entonces lo notó, una de esas piedras debían ser falsas, elevó las manos como solía hacer cuando estudiaba en Hogwarts.

Apoyo sus manos en todas y cada una de las piedras que había allí y que estaban a su alcance, pero todas estaban igual de frías y duras, trato de recordar donde estaba ella en su recuerdo, así acotaría un poco por donde buscar. Entonces una de esas piedras cedió, y se elevo apartándose sola del lugar, ante la mirada sorprendida de todos los presentes y la aliviada de Selene. Metió la mano en el lugar y sacó una caja que pasó a Shido, mientras ella bajaba de un salto ágil.

Volvió a tomar la caja como si fuera algo frágil y la limpió el polvo con una mano, una bonita luna estaba gravada en la superficie de madera. Sonrió con dulzura y se giró hacia los chicos con ojos cristalinos.

-¿Por qué no vamos a "The Charmed" y lo vemos con los demás? Seguro que también les interesa.- Selene les sonrió con dulzura.

-La caja es preciosa.- dijo Hermione mirándola fijamente.

-Me la regaló Remus en las navidades de segundo, tardé años en entender por qué.

No dijo más, simplemente desapareció, todos sabían donde iban, así que si querían seguirla tenían vía libre. Harry y Bronwyn cruzaron una mirada y no necesitaron más, simplemente consultaron a Ron y Hermione que también quisieron ir.

-Espero que ya lo recuerdes.- dijo Susan con su ya habitual antipatía.

-Lo que he recordado es que antes no eras tan borde.- dijo Selene algo mosqueada con ella.

-Ya vale.- dijo Sirius causando la sorpresa de los presentes, los recién llegados se habían acomodado en sus sitios habituales, y para desgracia o alegría de Hermione Shido se había sentado al lado de ella, provocando que se sonrojara.- Es por el bien de mi hija.

-¿Hija?- preguntó Bronwyn divertida.

-Sí, es que la primera se parece demasiado a su madre, quiero una que siga mis pasos.

-Yo no me parezco a mi madre.- dijo Bronwyn haciendo un falso pucherito.

-¿Cuántas bromas has hecho en Hogwarts desde que ingresaste?- pregunto Sirius.

-Entre hace un mes…- se quejó ella.

-Nosotros nos ganamos el odio de Filch la primera semana.- dijo James con una sonrisa nostálgica.

-No deberías sentirte tan orgulloso.- dijo Lily mirándole mal, aunque se podía leer la diversión en sus ojos verdes.

-Claro que me siento orgulloso.- dijo James, aunque ante la mirada de ella buscó el apoyo de Sirius.

-Yo no digo nada, que siempre os estáis metiendo conmigo.- dijo Sirius con un gesto de orgullo, aunque se podía ver una pequeña sonrisa en sus labios.

-Oh…- Selene había pasado de la situación que se estaba dando a sus alrededor, y había abierto la caja, por lo visto una foto había sido la causante de su frase.- Acabo de recordar que tú y yo…- se sonrojó mirando a Remus, que la sonrió con dulzura.

-¿Vosotros… qué?- preguntó Bronwyn sorprendida.

-Nada.- dijo Selene mirando a otro lado para disimular, y su mirada se posó en Harry, atrayendo varias miradas más hacia él.

-Quita esa cara.- dijo Lily aunque se la veía divertida, Harry hasta el momento había tenido una expresión concentrada, pero en ese momento la miró, fingiendo sorpresa.- es la misma cara que ponían tu padre, Sirius y Remus cuando estaban planeando una broma.

El chico miró a su madre fingiendo inocencia. Pero su madre había visto esa expresión demasiadas veces como para que funcionara. Pero es que el comentario de Sirius sobre las bromas le había hecho pensar.

-¿Qué piensas hacer?- preguntó Bronwyn y con una sonrisa divertida y cruel le dijo.- ya sabes que ahí que ser responsable no salir del colegio y cumplir las normas.

-¡Dejad de mirarme así!- dijo Harry ya que se sentía como un animalillo con el que iban a experimentar, todas las miradas estaban puestas en él.- Ya tengo suficientes problemas sin buscar más.

James, Sirius e incluso Selene le miraron un tanto decepcionados. Pero Hermione, Ron y Bronwyn seguían mirándole sabiendo que si tenía pensado hacer algo y sin duda algo que los incluía a ellos también.

-¡Vaya!- dijo Selene, centrando la atención de todos los presentes, de nuevo en ella.

-¿Qué has encontrado ahora?- dijo Susan con tono condescendiente, Selene la recordaba a cuando llegaban los regalos de navidad y se pasaban horas descubriendo los nuevos secretos que contenían.

Era una carta, que pasó a Lily por encima de la mesa, la chica la cogió con curiosidad y rió suavemente cuando terminó de leerla y se la pasó a su marido, que la cogió con curiosidad y también sonrió.

-¿Qué es?- preguntó Harry a Sirius que la tenía en ese momento.

-Bueno, una de las veces que tu padre pidió salir a Lily, se ve que a la pelirroja no la sentó del todo bien, y James fue de cabeza al lago con el calamar gigante.

-Solo te ha faltado contar que era noviembre y el agua estaba muy fría.- dijo Selene, visiblemente contenta de volver a recordar.- James se pasó 3 días en la enfermería. Y le mandó esta carta a Lily para decirla que se estaba muriendo por su culpa y que merecía que fuera a darle un beso al menos, para morir en paz.

-¿Y qué hiciste?- preguntó Bronwyn mirando a Lily.

-Baje a la enfermería y le dije que antes de darle un beso prefería tirarme yo misma al lago.

-Y James se pasó una semana sonriendo porque su pelirroja había bajado a la enfermería a verle.- dijo Remus también divertido.

-Sí, pero al final la conseguí.- dijo James abrazando a Lily y besándola la mejilla con dulzura.

-Todo eso es muy bonito, pero no es eso lo que tienes que recordar Selene.- dijo Susan.

-Lo intento, pero no es tan fácil. No dejamos muchas pistas sobre aquello ¿No?- dijo Selene en el mismo tono arisco que Susan.

Selene sacó otra foto de la caja, que saltaba a la vista que estaba ampliada mediante magia, porque seguía tan llena como al principio. La foto esta vez era de Peter, un Peter con 16 años, sonriente, al que si no hubiera sido por la reacción de los presentes, Harry, Ron y Hermione no le hubieran reconocido. Sirius gruñó como un perro furioso.

-Pese a todo, fue uno de los merodeadores.- trató de tranquilizarle Selene.

-Solo un maldito traidor.

-Defendió a los suyos, la pena es que olvidó en que lugar estaban.- dijo Susan el ambiente del lugar se había enrarecido.- Siempre os defendió, pese a no ser tan bueno en magia como vosotros, como aquella vez…- Susan empezó a contar una historia con ayuda de Sirius y James.

James y Sirius estaban en el bosque oscuro junto con Fang, cumpliendo el castigo que les habían puesto, Remus y Peter estaban en alguna otra parte del bosque junto a Hagrid.

-Solo a Dumbledore se le ocurre mandarnos al bosque sin varita.

-Según él, no hay peligro, además nos conocemos el bosque mejor que el castillo, ¿Qué problema puede haber?

-Yo.- dijo una voz detrás de ellos, que lejos de sobresaltarlos les hizo gracia.

-Tú no eres un problema, Snivellus, eres nuestra diversión.- dijo Sirius dándose la vuelta con prepotencia.

-¿Sin vuestra varita?- dijo Snape apuntándoles con la suya.

-No nos hace falta varita Snivellus, no eres rival para nosotros.

Snape los apuntó con la varita, y empezó a pronunciar algún tipo de hechizo a la vez que movía la varita, pero no llegó a hacerles nada, porque otra voz se oyó detrás de él.

-Expelliarmo.- Peter apareció y agarró la varita de Snape en el aire.- Deberíais recordar que sois merodeadores y no dejaros la varita por ahí.

-Y lo que pasó después con Snivellus, os lo contaremos cuando seáis magos adultos.- dijo Sirius con una sonrisa prepotente.

-¡Mirad!- Selene sacó una foto de ella misma y Sirius, estaban en un pasillo en el que se veían varios cuadros, pero Selene no miraba la foto, si no la inscripción de detrás.-"El tercero a la izquierda te dejará llegar, siempre que sepas contestar."

-Genial. ¿Qué significa?- preguntó Sirius, antes de que Susan dijera algo, seguramente ácido.

-No lo sé, pero estoy segura que indica donde está la entrada a la sala.- le pasó la foto a Harry.- Suerte chicos, ahora será mejor que volváis al castillo, creo que no conseguiremos más pistas de aquí.

-Dijisteis que Sirius sabía entrar.- recordó Bronwyn una antigua conversación.

-No, Selene me lanzó un obliviate porque según ella, la información estaba a buen recaudo, supongo que se refería a esa foto.- dijo con algo de burla, Selene le sacó la lengua y siguió investigando en la caja de sus recuerdos.

-Vamos, como profesor no debería dejaros salir del castillo.- dijo Shido rodando los ojos.

-Harry, ¿puedo hablar un momento contigo? - preguntó Sirius, aunque no parecía una pregunta, más bien una afirmación.

-Claro.- sabía que no se podía negar, pero tampoco pensaba hacerlo.

Los dos salieron de la sala, mientras Bronwyn le decía que le verían en Hogwarts. Entraron a la habitación de Bronwyn y Harry se sentó en la cama con una naturalidad que hizo que Sirius frunciera el ceño, tendría que tener una charla con Harry respecto a lo que hacía con su niña, después de todo, había oído cosas que no le habían gustado nada.

Harry no miró a Sirius a los ojos, no le había mirado a los ojos desde que le habían encontrado en el velo, no podía hacerlo, se sentía demasiado culpable, si no hubiera sido por él, Sirius no habría muerto.

-¿Por qué me evitas desde el Velo, Harry?

-Lo siento Sirius.

-Tengo la sensación de que lo que sientes no es no mirarme a los ojos, en realidad debería estarte agradecido, bueno lo estoy, por haber ido aquella noche al ministerio, sin ti, tus padres no estarían aquí Harry.

-Pero…- Harry le miró por primera vez a los ojos, y de verdad podía ver allí agradecimiento.- Por mi culpa no estuviste con Bronwyn en navidad el año pasado, y te perdiste un montón de tiempo para estar con ella.

-No vivía de verdad Harry, escapé de Azkaban para matar a Peter, y te encontré a ti, tan parecido a James, no sabía distinguiros, supongo que Molly llevaba razón, me consumía estar aquí sin ellos, la culpabilidad me podía, realmente quería ir a cada batalla, a ver si una acababa conmigo de verdad.

-¿No pensabas en Remus, Susan o Bronwyn?- dijo algo molesto por la confesión del hombre, por sus planes de egoísta suicidio.

-En cada momento, en ellos y en ti, solo era un reflejo de mí, no podía más, estaba muerto en vida, solo quería quitaros un problema, un quebradero de cabeza, quería estar junto a James y a Lily, porque aquí me sentía inútil, una carga para los demás, estaba avergonzado de en lo que me había convertido.

-¿Y ahora?

-Decídelo tú, da el primer paso Harry, habla con tus padres, ¿les llamó? Están deseando hablar contigo pero no quieren presionarte, James se está empezando a desesperar, por suerte Lily tiene paciencia por los dos, pero es tu madre, y la duele que estés tan lejos aún estando tan cerca. Me preguntaban por ti continuamente en el Velo ¿Sabes? Están muy orgullosos de ti, aunque evite contarles algunos detalles… dolorosos de tu vida, eso te corresponde a ti.

-No se que decirles…

-Entonces deja que hablen ellos. Solo demuéstrales que estás dispuesto a aceptarlos.- Sirius esperó un poco y cuando el chico asintió sonrió y con una última frase salió en busca de los padres del chico.- Ah, y cuidado con lo que haces con Bronwyn, después de todo es mi niña, y no te gustaría lo que ha aprendido en el poco tiempo que hemos pasado juntos.


Bronwyn dejó a Hermione y Ron a cuidado de Shido, para que los llevara de nuevo a Hogwarts, y ella desapareció en otra dirección, donde iba siempre que Harry estaba ocupado en otra cosa, no quería preocuparle, no quería que Harry tuviera más problemas, ni preocupaciones.

Ya conocía perfectamente esa habitación del hospital de magos, pasaba allí mucho tiempo, aunque menos del que le gustaría, aquel hombre había sido su padre en ausencia de Sirius, la había enseñado todo cuanto sabía, había cuidado de ella y la había protegido y ahora la dolía demasiado verle allí, sin estar vivo, sin estar muerto…

Sonrió a Alix, la mujer de Robert, que estaba allí, si esa mujer también había sido como su madre, mientras Susan estaba demasiado ocupada lamentándose por el destino de sus amigos y de si misma, no había sido una vida fácil para ninguno de los merodeadores, ni de los que habían estado a su alrededor.

-Vuelve a Hogwarts, cariño, te avisaré si hay algún cambio.

-Solo un minuto, Alix.

-Está bien, ¿puedes quedarte con él mientras voy a comer algo?

-Claro, siempre que quieras.- Bronwyn se arrepintió después de pronunciar esas palabras, daba a entender que Robert no se iba a recuperar, pero la sonrisa agradecida de Alix demostró que no se lo había tomado a mal.

Bronwyn se aproximó a la cama, quería a sus padres, pero sentía un respeto hacía Robert mayor que hacía ellos, quizás porque había crecido con él. Con sus enseñanzas y su ayuda.

Le sujetó la mano entre las suyas, mientras saladas lágrimas recorrían sus mejillas, ella no hizo nada por contenerlas, simplemente se abrazó a él y lloró amargamente, estuvo así hasta que oyó a Alix volver, se despidió de ella en un susurró, sin mirarla y desapareció.

Apareció en su habitación de Hogwarts, la cual estaba desierta, e hizo lo que solía hacer cuando era más pequeña y quería desahogarse sin que nadie lo supiera, se metió en el baño, cerró mediante magia la puerta, abrió el grifo de la ducha, y se metió debajo, completamente vestida, se sentó en el suelo de la ducha y dejó que el agua cayera sobre ella, mientras lloraba con amargura.

De pronto tantas cosas volvieron a su mente, que solo pudo llorar más y más con desesperación, con todo lo que había retenido tanto tiempo dentro de ella.


Harry se sentó a esperar a que volviera Sirius con sus padres, no sabía que hacer, que decir, ni como actuar ante ellos, estos no tardaron en llegar, cuando volvieron para desgracia de Harry, Sirius no venía con ellos, siempre era más fácil hablar cuando Sirius estaba delante.

-Hola…- tartamudeó Harry con timidez, no se le ocurría nada mejor que decir, pero para su madre pareció suficiente, se abrazó a él con fuerza.

-Le vas a asfixiar.

-Voldemort estaría encantado de que le ayudaras.- dijo Harry con un humor muy negro. Una exclamación de horror escapó de los labios de su madre.

-No digas eso ni en broma Harry, no dejaremos que Voldemort te haga daño.

-Lo ha hecho durante años.

-Pero nosotros no estábamos.- dijo Lily mirándole con dulzura.

Los adultos se sentaron, cada uno a un lado de Harry, y comenzaron a hablar con tranquilidad, como si tuvieran mucho tiempo y tal vez era así. Después de hablar de varias cosas sin importancia a James se le ocurrió otra idea que hizo que sus ojos brillaran.

-¿Y qué tal con las chicas?- preguntó su padre guiñándole un ojo.

Harry se sonrojó, recordando los besos que había compartido con Bronwyn, en esa misma cama, pero aunque solo habían sido besos, no pensaba compartirlo con sus padres, no sabía como hacerlo, nunca había contado algo así.

Su madre cambió de tema, por el evidente sonrojo de su hijo, pero Harry no la escuchaba, había oído otra cosa, que le había hecho levantarse sobresaltado de la cama, solo era un sollozo, alejado, no sabía de donde salía, sus padres se habían cayado y en ese momento intercambiaban una mirada.

-¿Estás bien Harry?- preguntó James preocupado.

-¿No oís eso?

-¿El qué?- preguntó Lily.

Harry recordó su segundo año en Hogwarts, y el basilisco, solo lo oía él, pero esta vez no era un basilisco, era alguien llorando, pensó que podía ser Voldemort, tratando de engañarle, pero no notaba nada en la cicatriz, el ruido venía de su pecho, dirigió la mano allí y agarró el collar que colgaba de él, entonces lo oyó más fuerte, un sollozo desgarrador.

-Bronwyn.- susurró, solo podía ser ella, solo ella compartía aquella unión.

-¿Qué la pasa?- preguntó Lily tratando de saber si su hijo se había vuelto definitivamente loco.

-¿Eh? Nada, que me está llamando, seguro que está preocupada por mí, mañana son las pruebas de Quidditch, me pasaré después por aquí.- Harry desapareció sin dar tiempo a sus padres a decir nada.

Harry se dejó guiar por el collar, le apretó con fuerza y deseó aparecer junto a Bronwyn, cuando llegó se quedó helado, la chica no parecía haberle visto, estaba sentada en el suelo de la ducha, con el agua abierta, y sollozos desgarradores escapaban de sus labios.

-¿Qué te pasa Bronwyn?- dijo Harry aproximándose a ella y cerrando el agua de la ducha, después de comprobar que salía helada.

-No la apagues, me estaba duchando.- se quejó ella, aunque sin fuerza.

-Vaya, ¿Ahora te duchas vestida?

-Sí, ¿algún problema?

-Habla conmigo, desahógate.- susurró Harry tendiéndola la mano, ella le cogió la mano y dejó que él la levantara y la aplicara un hechizo de secado, aunque seguía helada y él lo había notado.- Ven conozco un buen lugar donde entrar en calor y que nadie nos encontrará.

Harry la agarró con suavidad de la mano, y apareció en el lugar donde la puerta de la sala de los menesteres aparecía cuando se la necesitaba, pasó tres veces por el pasillo, imaginando lo que quería, mientras Bronwyn le miraba como si se hubiera vuelvo loco.

La puerta apareció sorprendiendo a Bronwyn, Harry la volvió a agarrar de la mano y la hizo entrar sonriéndola, para tranquilizarla, en la sala había aparecido una gran chimenea, y varios sillones alrededor y en medio una mesita.

Harry cerró la puerta tras él y llamó a Dobby, le mandó traerle algo de chocolate, y después de que el elfo domestico casi llorara por poder ayudar a Harry desapareció, Harry llevó a Bronwyn hasta la chimenea y la obligó a sentarse delante.

-Ahora cuéntame que te pasa.- no era una petición, ni una pregunta, Bronwyn lo había notado, era una orden.

-No es nada, Harry de verdad.- pero aún así no se atrevía a contárselo, se sentía mejor por el calor, pero no podía contarle que… no, no podía.

-Está bien, si no me lo quieres contar, responde a mis preguntas ¿vale?- ella asintió con suavidad, feliz de no tener que contárselo, a él no se le ocurriría preguntarle sobre Tate, aunque Bronwyn se equivocaba.- ¿De que conoces a Tate?

-Bueno yo estoy en una organización que lucha contra demonios y él es el jefe de ellos, no es precisamente un desconocido.- dijo Bronwyn después de pensarlo un poco y ponerse muy blanca.

-Pero, ¿ya lo conocías de antes?

-Sí.- susurró Bronwyn mirando al fuego.- Cuando yo tenía 10 años, encontramos un registro de magia altísimo, era él, tenía 15 años, nadie le había enseñado magia, simplemente cuando se enfadaba o asustaba, su cuerpo generaba magia, cuando llegamos al lugar, vimos dos muertos, y a él en una esquina, llorando.

-¿Tenías 10 años y ya ibas a misiones?

-Sí, bueno, aquí lo de la guardería no se lleva, o eres útil, o no vales.

-Vale, continua.

-Por lo visto los dos hombres le estaban intentando robar, incluso le habían pegado, recuerdo que tenía el labio roto y un ojo morado, parecía tan desconsolado… me acerque a él, me pidió que no le denunciara, me dijo que no tenía casa, estuve un montón de tiempo hablando con él y finalmente le convencí de que no era un monstruo, que la magia era algo normal y que viniera conmigo.

-Quien diría que es la misma persona.- Bronwyn sonrió con tristeza, aún mirando fijamente el fuego.

-Solo dejaba que yo me acercara a él, nadie más. Solo yo podía enseñarle, era muy bueno, en un par de años aprendió todo lo que yo había aprendido en toda mi vida. Después volvimos a detectar una subida de magia, no es algo tan raro, pero pocas veces nos mandan a nosotros a algo así, además que suelen ser niños menores de 11 años que luego van a Hogwarts…

-¿Por qué vosotros no fuisteis a Hogwarts?- la interrumpió Harry.

-Bueno para ir a Hogwarts hay que demostrar magia antes de los 11 años, a él le llegó después, y cuando me llegó la carta, aún le estaba enseñando a él, pensé que sin mí estaría solo, puesto que no dejaba que nadie más se acercara.

-Vaya…- susurró Harry, su vida había sido dura, pero Bronwyn hablaba con tanta tristeza que se preguntó que más la habría pasado de pequeña.

-Pues en ese otro aviso era una chica la que estaba haciendo magia, pero era una de las nuestras, estaba rodeada de demonios, y Tate la salvó la vida, pero matando a esos demonios, nuevamente tarde un montón en hacer que se perdonara. La chica era una de las hijas de Robert, tiene un montón.- dijo Bronwyn con una pequeña sonrisa.- Se llamaba Claire. Después de eso Tate dejó que Claire entrenara con nosotros, parecían muy unidos…

-¿Por qué no entraste en Hogwarts, ya se tenían el uno al otro?

-Cuando cumplí 14 años,-Bronwyn fingió no haber escuchado a Harry.- Tate tenía 19, me dijo que estaba enamorado de mí, entonces empezamos a salir, o algo parecido, no fuimos más allá de unos besos- cortó Bronwyn a Harry que había abierto la boca para decir algo.- entonces un día descubrimos la daga, encontramos un libro que decía donde estaba y como atraerla, lo hicimos, y apareció, Tate la tomó le dije que me la dejará a mí, pero dijo que era demasiado poder para alguien tan pequeño.

-Creí que tú le habías enseñado todo lo que sabía.

-Y así es, pero había algo diferente en él, desde que tocó la daga, tenía la misma mirada que Voldemort, una mirada sedienta de poder, en ese momento no me lo tomé enserio, pensé que bromeaba, pero sus ojos no eran los mismos.- de los ojos de Bronwyn comenzaron a caer gruesas lágrimas, Harry se situó detrás de ella abrazándola por la espalda, aún sentados en el suelo.

-¿Qué pasó después?

-No se como Tate descubrió donde estaba el antiguo jefe de los demonios, Claire y él querían ir a matarle, "con la daga será facilísimo" decía Tate, y Claire le daba la razón, creo que estaba enamorada de él. Así que dos a uno, ellos ganaron, fuimos a por él. Tate le quitó los poderes con la daga, yo me aseguraba de que ningún demonio se acercara y Claire era la encargada de matar al jefe demonio.

-¿Qué paso?

-Tate quitó sus poderes al demonio, pero no los dejó en la daga, se los cogió para él, Claire mató al demonio, y al ver lo que Tate había hecho me llamó para que hiciera algo, cuando llegue un montón de demonios se colaron, Claire trato de detenerlos, y lo hizo bastante bien pero eran demasiados, Tate empezó a atacarme, yo quería ayudar a Claire, pero Tate no me dejaba, entonces la oí gritar, la habían rodeado, y la estaban atacando, y no pude hacer nada, Tate me sacó de allí, me llevó al antiguo cuartel de "The Charmed", aún puedo recordarlo, como si hubiera sido hace un rato:- Bronwyn empezó a contar la historia.

-Ahora tienes dos opciones Bronwyn.- dijo Tate.

-¡Déjame volver a por ella Matt!- dijo una Bronwyn de 14 años.

-Ya es tarde. Ahora decide, lucharás conmigo o contra mí.

-Jamás me uniré al mal Tate.- Bronwyn empezó a llamarle por su apellido, estaba claro que no era el mismo Matt que ella conocía.

-Es una pena, podríamos haber dominado el mundo, juntos, ahora morirás. Aunque te daré un tiempo para que lo pienses, mientras me acostumbró a mi nuevo poder. Recuerda que por tu culpa morirá mucha gente, a parte de Claire, ¿cómo quedará eso en tu conciencia?

Bronwyn no pudo continuar, empezó de nuevo a sollozar, se arremangó la túnica y le enseño las muñecas a Harry, había muchos cortes en ellas, y la mayoría muy profundos. Harry la miró boquiabierto, no se esperaba eso de Bronwyn, parecía todo lo contrarió a una persona que quisiera acabar con su vida.

-No fue tu culpa, tú hiciste lo que pudiste.

-Me encontró mi madre, hasta ese día parecía que no recordaba que yo existía, me criaron Robert y Alix, pero mi madre me encontró medio muerta en el césped, llorando y rodeada de sangre, me salvó la vida. Estuve meses en la enfermería hasta que me curé, Sirius vino a verme, y me echó la bronca del siglo. Y después volvió contigo…

-Lo siento.- susurró Harry.

-¿El qué?- preguntó Bronwyn mirándole por primera vez, tenía la cara empapada en lágrimas, Harry la limpió un poco, pero seguía muy triste.

-Que no tuvieras a tu padre por mi culpa.

-Oh Harry, no seas tonto, él venía conmigo cuando no estaba contigo, yo le pedí que te cuidara, después de lo de Tate, tú fuiste mi nuevo protegido, se suponía que desde cuarto tenía que estar contigo, desde que Tate se alzó como nuevo demonio y Voldemort volvió pero no tenía fuerzas. De hecho estuve dos años sin hacer ninguna misión, simplemente me entrenaba, noche y día, hasta que caía agotada, entonces me ingresaban me alimentaban y me obligaban a descansar, hasta que me recuperaba.

-¿Y qué cambió?

-La muerte de Sirius, en ese momento mandé a Remus a protegerte, como antes lo había hecho Sirius, pero los informes de Remus no eran como los de Sirius, mi padre me lo pintaba todo muy bonito, pero Remus quería que despertara, así que me contaba la verdad, por eso decidí ir a verte, necesitaba ver si era verdad, en ese momento el Velo era mi obsesión, quería a mi padre aquí de nuevo, pero cuando te vi, deje el Velo y a Sirius de lado, necesité protegerte, sentí algo que no había sentido hacía mucho tiempo, quería cuidarte Harry.

-¿Significa algo que Tate y Voldemort volvieran el mismo año?

-No volvieron el mismo año, volvieron el mismo día, Tate ya se comunicaba con Voldemort, por eso sabía donde contactar con el jefe de ellos, no fue casualidad, lo hicieron aposta.

-¿Cuantas veces has intentado suicidarte Bronwyn?

-Bueno la que te he dicho y cuando me enteré que Sirius había muerto, pero me arrepiento de verdad… Si lo hubiera conseguido…- dejó la frase en el aire.

Harry la obligó a apoyar la espalda contra él, de pronto las palabras quedaron olvidadas, no quería preguntar nada más, la acarició las muñecas donde aún se veían los profundos cortes a la luz del fuego, ella suspiró apoyándose más contra él, feliz de haberse librado de la carga, de haberle contado la verdad, se giró para verle la cara, él la sonrió con dulzura y sin saber quien había empezado comenzaron a besarse.


Shido llevó a Ron en primer lugar, le dejó en la habitación de los chicos y volvió a dar la mano a Hermione, pero para sorpresa de la chica no la llevó a su habitación si no al despacho de él.

-¿Qué haces?- preguntó Hermione con curiosidad.

-Bueno antes nos han interrumpido pero pensé que podíamos hablar.

-Claro.- dijo Hermione sonrojándose furiosamente.

-Hermione.- dijo el chico mirándola con cariño, sabiendo que ella no iba a decir nada.- El beso de antes ha sido muy especial para mí, pero para mi desgracia sigues siendo mi alumna, como Dumbledore se entere me echa, y como Dumbledore me eche Bronwyn me mata.

-¿Entonces?- preguntó Hermione mirándole sorprendida, no esperaba eso, sentía una gran opresión en el pecho.

-Habrá que esperar hasta que mi padre vuelva.

-¿Quieres decir que finjamos que no somos nada?- dijo Hermione, que sentía como sus ojos se llenaban de lágrimas.

-Es lo mejor, lo siento, pero Alex volverá pronto, de verdad, pero siempre puedes aprender oclumancia y así podríamos vernos cuando no haya nadie.

-Tengo que hacer deberes, nos vemos luego…- susurró Hermione.

Se dio la vuelta y salió corriendo de allí, ocultando sus lágrimas al chico. Verse a escondidas no es lo que ella quería, llegó a su habitación y después de asegurarse de que no había nadie se metió en la cama cerró los doseles y lloró evitando hacer ruido.

Se sentía tan estúpida, por un momento pensó que todo iba a salir bien, pero solo había sido eso, un sueño. Por un momento la pareció oír la voz de Shido llamandola, sollozó un poco mas fuerte al darse cuenta que solo era otro sueño, pero se equivocaba.

-Hermione, no estes triste, conseguire que todo se arregle, pero ahora hay demasiadas cosas en contra.

-Quiero estar sola.- susurró la chica pero deseando que él no se fuera.

-Cuando quieras hablar, solo búscame.- susurró Shido, desapareciendo, mientras notaba la llamada de Tate.


Harry y Bronwyn estaban abrazados aún, tumbados sobre el suelo y besándose, se habían olvidado de todo, solo existían ellos dos. Pero todo lo bueno se acaba y definitivamente eso era muy bueno.

-Te amo, Bronwyn, no quiero que nada nos separe, no creo que pudiera vivir sin ti. Tengo miedo de perderte, suelo perder a todo el que me importa.

-No me perderás Harry, siempre te protegeré y no solo porque sea mi misión, no dejaré que nada malo te ocurra.

-¿Me protegerás como tu novio, o tu protegido?

-¿Cómo quieres que lo haga?

-Como tu novio.

-Pues pídemelo.- dijo ella sonriendo.

-¿Quieres ser mi novia?

-Por supuesto que sí.- dijo ella sonriendo y besándole de nuevo.- Harry- susurró cuando se volvieron a separar.

-Dime.

-¿Mañana me puedo presentar a las pruebas de Quidditch?

-Claro, son libres además el capitán será Katie Bell, deberías decírselo a ella en todo caso, pero las pruebas son libres.

-Nunca he jugado al Quidditch.- confesó Bronwyn sonrojándose ligeramente.

-¿Y eso?- preguntó Harry sorprendido.

-Bueno entre matar demonios y entrenarlos no he tenido mucho tiempo libre.- dijo con una pequeña sonrisa.

-¿Pero sabes montar en escoba?

-Bueno, un poco.

-Ven.

-¿Dónde?

-Al campo de Quidditch, a adelantar las pruebas, o al menos las prácticas para ella.- dijo Harry sonriendo.


Bueno y hasta aquí el capítulo, sé que el final para Hermione es un poco deprimente, y me gustaría decir que hay un buen motivo... pero no lo tengo, pura crueldad jajaja, que tal pareja hace con Shido? espero vuestras opiniones!!! bss

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