11.- SIGUIENDO SUS PASOS

Harry y Bronwyn se encaminaron hacia el campo de Quidditch, pero alguien interrumpió su camino, Cho Chang apareció delante de Harry, sonriente, miró un momento a Bronwyn pero la descartó con rapidez.

-¿Podemos hablar, Harry?

Se notaba el tono de autoridad en la chica. No es que quisiera hablar con ella, pero Bronwyn le guiñó un ojo, se acercó a su oído y le susurró:

-Te espero en el campo de Quidditch y luego podemos ir a la sala de los menesteres otra vez, quedaba algo de chocolate de Dobby.

Entre el tono susurrado y lo cerca de la zona sensible de su cuello, no se quiso negar, aunque si hubiera querido, tampoco hubiera podido, la chica le miraba con unos ojitos que eran irresistibles para Harry. Bronwyn le beso los labios y se fue dirigiéndole una última mirada de desinterés a Chang.

Chang le dirigió una mirada de odio a Bronwyn, antes de girarse hacia Harry con una encantadora sonrisa, aunque él había visto la mirada que le dirigió a Bronwyn y no le gustó nada el cambio tan rápido en los gestos de Cho.


Shido miró a Hermione por última vez antes de desaparecer, no quería dejar así, pero Tate parecía impaciente, le maldijo en su cabeza y apareció ante él, inclinando la cabeza.

Tate era otro de los motivos por los que no podía estar con Hermione, si el hombre se enteraba querría tenerla de su lado, y no iba a permitir que Matt tocara a Hermione y más teniendo en cuenta que ella cuidaba la daga.

-¿Qué deseas Tate, no puedo venir cuando se me antoje? Creo que me vigilan- Shido era tan bueno mintiendo a Matt, que hasta él se creía algunas de sus mentiras, y Tate no dudaba de nada de lo que Shido dijera.

-Que sabes acerca de Weasley.

-Pues va al curso de Potter y Bronwyn, esta enamorado de Granger…- empezó Shido por primera vez interesado por lo que quisiera "su jefe".

-Ese Weasley no, la niñita pelirroja.

-No se mucho acerca de ella, la hija pequeña de Arthur y Molly Weasley, tiene 6 hermanos mayores, si no me fallan las cuentas…

-¿Me vas a dar también su historial médico? Lo que yo quiero saber es si es accesible o se asustará si me vuelve a ver.

-Casi la matas, no creo que te reciba con los brazos abiertos. Pero no es de las que se asustan fácilmente.

-Eso quería saber, será mejor que vaya a hacer una visita a Hogwarts, nos veremos pronto Shido.

El chico sabía que eso era una invitación a que se fuera, así que con una leve inclinación de cabeza volvió a su despacho en Hogwarts con una nueva preocupación en la cabeza, Ginny Weasley, él no podía protegerla, ya que Tate sabría su traición, así que solo quedaba la capacidad de autoprotección de la chica.


Ron salió de su habitación cuando Shido le dejó allí, bastante furioso con el nuevo profesor, no sabía que tenía con Hermione, pero últimamente siempre aparecían y desaparecían juntos, y a Ron no le convencía las historias del hombre, por muy creíble que fuera.

Salió de la sala común y se encaminó sin rumbo, esperando toparse con Shido, para gritarle que se alejara de Hermione, sí eso haría, no es que Ron quisiera nada con Hermione, pero nadie tenía derecho a acercarse a su amiga.

Iba tan concentrado pensando en que decirle a Shido, que al girar la esquina no vio a alguien que venía de frente, tan concentrado como él. Así que el choque fue inevitable, por suerte tenía buenos reflejos adquiridos en el Quidditch y pudo sujetar a la chica antes de que llegara al suelo.

-¡Mira por donde vas!- le recriminó la chica, pero entonces levantó la vista y vio a Ron, se sonrojó ligeramente y volvió a hablar.- lo siento, yo también debería mirar por donde voy, estaba pensando en… otra cosa.

-No pasa nada.- dijo Ron confundido por el cambio de la chica, nunca entendería a las mujeres.

-¿A dónde ibas tan pensativo?- preguntó SJ mirándole con una sonrisa.

-A ningún sitio, solo paseaba.- mintió Ron, pero sus orejas se pusieron del mismo tono que su pelo, mientras recordaba que tenía que matar a Shido.

-¿Por qué no me acompañas? Iba al lago.- dijo la chica, pero no le dio tiempo a contestar, le sujetó la mano, y le arrastró tras ella, mientras no dejaba de parlotear, sobre cosas sin sentido para Ron.

-Pero yo…- SJ ni siquiera le escuchó por lo que Ron desistió y la acompañó al lago.


Cho dirigió a Harry hacia un aula vacía, al chico no le hacia mucha gracia estar allí, prefería estar con Bronwyn en el campo de Quidditch, pero lo que Cho tenía que decirle parecía importante, porque jugueteaba con sus manos en un gesto nervioso.

-¿Qué quieres, Cho?- preguntó él mirándola con intriga.

-Bueno Harry, ya no es necesario que sigas disimulando, sé que solo estás con esa niña para darme celos, pero ya no es necesario, puedes volver conmigo si quieres.

Harry abrió la boca, para contestarla, pero las palabras se quedaron atascadas en su garganta, sin saber que decir, volvió a cerrarla.

-No estarás hablando enserio, ¿Verdad?- preguntó Harry, mirando hacia la ventana, para no ver la cara de la chica.

-Claro que no Harry, se que tú me amas, no me mientas.- susurró Cho Chang antes de acortar la distancia que los separaba y besó a Harry, este tardó un par de minutos en reaccionar, pero cuando pudo se separó de ella con brusquedad.

-Cho, no estoy con Bronwyn para darte celos, estoy con ella porque la quiero de verdad, y no la voy a dejar por ti, además no es una niña y espero que no la vuelvas a insultar.

-¿Eso es una amenaza?

-Harry no te haría nada, pero yo si, espero no oírte decir nada más de eso a mi novio. ¿Vamos Harry?


Ginny paseaba por el castillo, pensando en lo sucedido hacia una semana y un par de días, pensando en Matt, puede que no fuera de los buenos, pero nadie podía negar que fuera muy guapo.

Se convenció de que debía dejar de pensar en él, SJ se había distanciado un poco de ella, debido a que no quería dejar de hablar de Tate, y eso era algo que SJ no quería recordar, claro que la chica tampoco dejaba de hablar de Draco.

En un principio había ido a la biblioteca, pero como no se podía concentrar, salió de ella y empezó a vagar por el castillo mientras pensaba en cosas como: Matthew Tate, demonios, magos…

Y en eso estaba cuando un ruido la hizo sobresaltarse, se dio cuenta de que se había metido por un pasillo poco transitado, no la gustaba meterse por esos pasillos sola, pero no se había dado ni cuenta. Miró a su alrededor, buscando de donde provenía el misterioso ruido, pero al no ver nada aceleró el paso.

Una puerta frente a ella, a uno de los lados del pasillo, fue abierta, pero ella no estaba en Griffindor por su cobardía, así que en vez de darse la vuelta, agarró su varita y se encaminó a la puerta. Había alguien allí, de espaldas a ella, mirando por una de las ventanas.

Era un chico alto, con el pelo castaño claro, casi rubio, no podía verle la cara, pero sabía quien era, su corazón se había acelerado, iba a salir en silencio, pero la puerta se cerró tras ella, con un fuerte golpe, el hombre la miró y la sonrió con suavidad.

-Hola Ginny.- susurró el hombre.

-Déjame irme, y no te haré nada.- dijo la chica aunque la mano con la que sujetaba la varita estaba temblando.

-No quiero hacerte daño, solo hablar contigo.

-¡Me secuestraste! Entiende que no me apetezca mucho ser tu amiga.- dijo con burla.

-No vengo a ofrecerte mi amistad, la amistad no sirve para nada, vengo a ofrecerte algo mejor.- dijo Tate mientras de acercaba peligrosamente a Ginny.


Harry y Bronwyn habían estado sobrevolando el campo de Quidditch durante un buen rato, solo tenían la escoba de Harry, por lo que debían turnarse, habían cogido prestada una del colegio, pero se iba demasiado, y ante el riesgo de que derribara a la chica, Harry prefirió que no la usaran.

Cuando la chica volvió a tierra mientras Harry la miraba atentamente lo hizo con una expresión de felicidad que el chico olvidó que la iba a echar la bronca por un giro muy cercano a una de las gradas que podía haber acabado con la lesión de la chica.

Los ojos de Bronwyn brillaban, y su pelo ligeramente alborotado eran los únicos testigos que quedaban del vuelo de la chica, pero aún les quedaba solucionar un pequeño problema, si quería presentarse a las pruebas necesitaría una escoba. Pero la solución solo estaba a unos cuantos kilómetros de allí.

-¿Vamos a ver a Sirius?- propuso Bronwyn.

-¿Para qué?- preguntó Harry algo preocupado por la reacción de su padrino cuando se enterara de que "su niña" tenía novio y que precisamente era él.

-Tal vez me compre una escoba.

Harry no dijo nada, le parecía improbable que Sirius la comprara una escoba así porque si, sobretodo teniendo en cuenta que las pruebas eran al día siguiente. Pero ante la carita de ilusión de la chica, le compraría la escoba el mismo, aunque no le gustara los arriesgados giros que la chica había aprendido a hacer.

La pasó un brazo por la espalda y desaparecieron juntos, para ir en busca de Sirius, aunque seguro que era mejor pedirle la mejor escoba del mercado que decirle que su niña tenía novio, pensó Harry con algo de amargura.


Cho Chang se había quedado en el mismo lugar que Harry la había dejado, y no pudo evitar pensar con amargura que todo era culpa de esa niña, que le había arrebatado a su novio, primero le quitaron a Cedric y ahora a Harry, pero no iba a dejar que se llevaran al chico sin más, no sin luchar, y sabía quien estaba tan deseoso de dañar a Harry como para ayudarla aunque hubiera que mentir un poquito.

Salió de la clase y se encaminó hacia las mazmorras, preguntó a varios Slytherin donde podía encontrar al rubio, hasta que al final dio con él, Draco Malfoy la miró un momento, sabía de su relación con Harry, sin duda no le iba a gustar lo que la chica quería decirle.

-Necesito tu ayuda, sé que odias a Harry Potter.

-Pensé que erais novios.- dijo Draco con curiosidad.

-Lo éramos, hasta que esa niñata se metió entre los dos, ahora necesito tu ayuda para que me lo paguen.

-¿Qué tienes pensado?- preguntó Draco, estaba claro que esa chica estaba loca, pero sentía curiosidad.


-¡Papi!

Harry dejó de sentir el abrazo de Bronwyn en el momento que llegaron a la sala de reuniones y esta se había lanzado a los brazos de su padre, que cambiaba su mirada de Harry a Bronwyn extrañado.

-¿Qué le has hecho a mi hija?-preguntó Sirius con un tinte divertido en la voz, aunque se leía la clara amenaza.

-Nada, lo juro.- dijo Harry y se apresuró a sentarse al lado de su madre, lo más lejos de Sirius posible. Su madre sonrió y le pasó una mano por los hombros.

-Me compras una escoba papi.- preguntó Bronwyn con una dulce sonrisa a la que nadie podía negarse…

-No.- dijo su padre con rotundidad, tal vez porque esa sonrisa la había heredado de él, pero para sorpresa de todos pudo negarse, aunque ante los pucheritos de Bronwyn tuvo que cambiar su respuesta.- Pídesela a James, es tu padrino, yo se la compré a mi ahijado.

-James.- dijo Bronwyn cambiando su mirada de Sirius a James, si alguien pensaba que se iba a cortar porque no era Sirius, se equivocaba.

-Bueno creo que Harry tiene ahora nuestra cámara en Gringotts.- el hombre trató de pasar el bulto.

Harry miró hacia otro lado, sabía que Bronwyn podía convencerle de eso, y de cualquier cosa, así que fingió que con él no iba la cosa antes de que Bronwyn usara su cara de niña buena para convencerle.

Y la estrategia pareció funcionar, porque todos comenzaron a mirar el techo como si allí se encontrara algo maravilloso y único.

-Me rindo.- dijo Selene para sorpresa de todos.- ¿Qué escoba quieres?

-Eh… pues…

-Te preguntaré de otra forma, ¿qué escoba conoces?

-Creo que la Saeta de Fuego de Harry, y la Nimbus 2001 de la que se pavoneaba Draco hace unos años…

-Bueno yo me encargo.- dijo Selene guiñándola un ojo con diversión y no quedó ninguna duda de que estaba planeando algo.

-¡Te quiero Selene!- dijo Bronwyn agradecida.- Más que a toda esta panda de tacaños juntos.- dijo con dignidad antes de desaparecer sin esperar a Harry.


Hermione seguía metida en su cama, con los doseles cerrados, había dejado de llorar, aunque de vez en cuando se la escapaban algunas lágrimas, sus dos compañeras estaban ya durmiendo, solo faltaba Bronwyn.

Al acordarse de Bronwyn la imagen del primo de esta llegó sin querer a su cabeza. Shido, suspiró antes de que unas lágrimas rebeldes volvieran a recorrer su cara. No pudo evitar sollozar, se sentía engañada por el chico, primero fingía quererla y luego la dejaba, volvió a sollozar con más fuerza.

En ese momento Bronwyn apareció en la habitación, Hermione la hubiera oído si sus sollozos no hubieran sido tan fuertes. Bronwyn se iba a meter en su cama, pero al oír los sollozos dudó un momento, no estaba muy segura de que cama provenían, pero al acercarse a la de Hermione no quedó ninguna duda.

Abrió los doseles con suavidad tratando de no asustar a la chica, pero por lo visto no fue muy efectivo, porque Hermione se sobresaltó, y se apresuró a limpiarse las lágrimas, Bronwyn frunció el ceño, preguntándose que le habría pasado a Hermione para estar así.

-¿Qué te pasa?

-Na… nada.- dijo ella con voz temblorosa.- Vete a dormir es tarde.

-No me voy a ningún sitio, es obvio que necesitas hablar con alguien, supongo que preferirías hacerlo con Ron o Harry, de hecho puedo ir a buscarlos si quieres.

-¡NO!- exclamó, lo último que la faltaba es a Harry o Ron por allí, eran demasiado sobrepotectores, sobretodo Ron.

-Así que mi primo ha hecho algo ya ¿No?

-¿Cómo lo sabes?

-Bueno es obvio, vi como os mirabais, vuestras desapariciones repentinas y que aparecierais juntos… ¿Qué ha pasado? Tal vez yo pueda ayudarte.

Hermione se mordió un labio, ella era la prima del chico, a lo mejor se ponía de parte de él, Bronwyn la apartó un poco de la cama y se tumbó a su lado, mientras volvía a cerrar los doseles y los insonorizaba con un hechizo, lo último que la apetecía es que todos supieran lo que había pasado, y con las compañeras de habitación que tenían, mejor no jugársela.

-Bueno él y yo nos besamos, y pensé que sentía algo por mí, soy estúpida, entonces me dijo que no podíamos tener nada.- dijo Hermione mientras se echaba a llorar de nuevo y se abrazaba a Bronwyn.

-¿Qué motivo te dio?- Bronwyn pensaba que eso no era normal, Shido no besaba a una chica cualquiera, así que debía sentir algo por Hermione, entonces, ¿Por qué la dejaba?

Hermione entre lágrimas la contó los motivos de Shido, lo que había dicho sobre que era su alumna y Dumbledore le podría despedir, también la contó lo que había dicho el chico sobre la oclumancia.

-¡Qué panda de idiotas tengo por primos!- dijo Bronwyn.- Pero no te preocupes, que no estás sola.


-¿Has visto a Harry o Bronwyn?- preguntó Draco por décima vez aquel día.

La chica a la que había preguntado se encogió de hombros y siguió su camino, allí nadie tenía mucho tiempo para charlar. Sabía que no estaban en Hogwarts, y sabía que habían ido a "The Charmed" pero donde se habían metido una vez allí era un misterio.

-Se han ido otra vez.- dijo una voz detrás de él.

-Maldita sea.- dijo Draco girándose.- Pues paso de ellos, por mí como si Chang les espera con 100 dementores en la entrada de Griffindor.

-Bueno a lo mejor prefieren a los 100 dementores antes que hablar contigo, yo lo prefiero.- dijo Kiara recordando con una ligera punzada de dolor que había sido el chico quien había roto su tregua, como siempre…

-Pero no todo el mundo es tan soso como tú.

-¿Y qué harás ahora que Alice a desaparecido? ¿Lloras en la cama porque te has quedado sin donde meterla?

-Si sabes que para "meterla" no me faltan voluntarias, ¿no lo dejamos por eso?

-¿Qué vas a meter?- preguntó una inocente vocecita desde detrás del chico. Draco se puso muy rojo y se giró, al ver a Melinda y confirmar sus sospechas se agachó al lado de ella para quedar a su altura, pero no supo que responderla.

-Que se le ha gastado la tinta Mel, y no sabe donde meter la pluma para que le escriba.

La niña se fue diciendo a todo aquel que estaba en su camino que Draco no sabía donde "meterla". Draco miró mal a Kiara, como si fuera la culpa de ella lo que Melinda había oído.

-Que excusa más mala.- dijo el chico mirándola con burla.

-Al menos no me he quedado mirándola como si fuera idiota, aunque supongo que cada uno mira como lo que es.

Draco se aproximo a ella amenazante, pero la chica no retrocedió, le miró con odio o al menos lo intentó. Draco la acorraló contra la pared, sin que la chica supiera como habían llegado a esa situación.

-No vuelvas a llamarme idiota, mejor aún no vuelvas a dirigirte a mí, entiendo que sigas enamorada de mí, pero no quiero tener nada más que ver contigo, ¿te queda claro?

-Clarísimo, pero te aseguro que si siguiera enamorada de ti me habría suicidado.


-Tengo una idea genial.- susurró Harry a sus amigos durante el desayuno.

Hermione tenía los ojos rojos y algo hinchados, pero dijo que se había quedado estudiando y todos la creyeron, ahora escuchaban a Harry, aunque el chico no llegó a exponer su idea porque tuvieron que irse a clase.

Tuvieron pociones, la poción de Harry salió perfecta lo que molestó mucho a Snape, claro que el hombre lo compensó metiéndose con la poción de Hermione, la chica no se había concentrado mucho y la poción había resultado un poco desastrosa.

Todos se alegraron de salir de aquella clase, Snape había estado más ácido que de costumbre, por suerte ya había acabado la tortura, aunque no para todos, Hermione miró el horario por última vez, se lo sabía de memoria, pero había preferido asegurarse, y no se equivocaba, tocaba defensa contra las artes oscuras.

-Recuerda lo que hablamos.- la susurró Bronwyn a Hermione.

-Es difícil.- dijo Hermione bajando la mirada.

-Bronwyn…- la llamó Harry desde atrás.

La chica no se molestó en mirarle, no estaba enfadada, claro que no, pero la molestaba que Harry hubiera mirado para otro lado, no pretendía que el chico la comprara una escoba, pero como mínimo la podía haber mirado ¿No?

-¿Qué os pasa?- preguntó Ron.

-Nada.- contestó Harry, mirando la espalda de Bronwyn.- A mí, al menos, no me pasa nada, lo que le pase a ella es otra cosa.

-Que no me pasa nada Harry, no estoy enfadada, déjalo ya.

Pero si Harry la iba a contestar nunca lo supieron, porque Cho Chang apareció delante de ellos, con una sonrisa encantadora, Bronwyn ni siquiera la miró, pasó de largo ignorándola, Hermione fue con ella, porque estaba demasiado distraída como para darse cuenta de la tensión del momento.

-Hola Harry.- dijo la chica mirándole con lo que sin duda ella consideraba un gesto seductor.

-Hola Cho.- respondió él, mirando la espalda de Bronwyn que estaba girando la esquina, sin ni siquiera mirarle.

-¿Podemos hablar?

-Ahora no tengo tiempo lo siento.- dijo él tratando de escaquearse. Ron le palmeó la espalda y se fue con las dos chicas.

-Oh, vamos, ella no va a desaparecer, dedícame dos minutos.

-Llego tarde a clase.

Ron no escuchó más, compadecía al pobre Harry por el acoso de la chica, pero no era algo que a él le apeteciera presenciar. Bronwyn parecía cabreada, y Hermione estaba ausente, ¿Qué pasaba con sus amigos últimamente?

-¿Por qué no haces nada?- preguntó Ron a Bronwyn.

-¿Nada de qué?

-Pues Harry y tú estáis juntos, y Cho va claramente detrás de él, deberías defender lo que es tuyo.

-No digas tonterías.- dijo Bronwyn aunque en parte sabía que Ron llevaba razón.- Harry no quiere nada con ella, ¿qué importa lo que quiera ella?

-Debería preocuparte tiene un buen plan.- dijo Draco, ya habían llegado a la puerta de defensa contra las artes oscuras y él estaba allí.

-¿Qué quieres decir?- preguntó Ron molestó, aún no tragaba a Draco.

-Ahora nada.- Draco miró alrededor y Bronwyn entendió perfectamente el mensaje, aunque Ron al parecer no.

-¿Tratas de hacerte el interesante o qué?- dijo Ron acercando peligrosamente la mano a la varita, por suerte la puerta de la clase se abrió, aunque a juzgar por la expresión de Hermione, de suerte nada.

Hermione suspiró y entró a la clase, se intentó sentar en última fila, pero Bronwyn la llevó a rastras hasta su sitio habitual, causando la mirada molesta de la chica.

-No quiero sentarme aquí.- se quejó ella, pero Shido apareció al frente de la clase y Bronwyn no la contestó.


-Llegó tarde Cho.- se quejó Harry por décima vez, mínimo.

-Oh Harry, pero tenemos que hablar de lo nuestro.- dijo Cho poniendo cara de pena.

-No hay nada entre nosotros y por mucho que me lo preguntes no va a cambiar.

Cho le miró un momento, y se alejó de él cabreada, Harry miró a la chica antes de irse hacia clase de Defensa Contra las Artes Oscuras. Se alegro de que el profesor fuera Shido y no Snape, el chico solo sonrió y le dejó pasar.

La clase resultó tan impresionante como la primera, solo dieron un par de minutos de teoría y lo demás fue toda práctica, las chicas volvieron a reclamar a Shido, y Hermione se puso lo más lejos de él posible.

Harry y Ron habían notado el extraño comportamiento de su amiga, pero ninguno dijo nada, Bronwyn se acercó a Shido y le susurró algo, poco después a Harry le quedó claro lo que la chica le había dicho, porque puso a practicar juntos a Draco y Bronwyn.


-Esto no va a funcionar.- dijo Bronwyn en medio de un desierto pasillo.

-Que sí, ya verás como sí, confía en mí.- dijo Harry escondiéndose bajo la capa de invisibilidad.

-Claro tú haces lo fácil…- susurró la chica antes de echar a andar.

Se paró frente a una puerta, cogió aire varías veces, expulsándolo lentamente y levantó el puño para llamar a la puerta, pero antes de que sus nudillos llegarán a la puerta, esta se abrió, dando pasó a Snape, que la miró con odio. Antes de mostrar sus dientes amarillos en una cruel sonrisa.

-No está permitido a los alumnos venir aquí.

-Si no recuerdo mal, Dumbledore dijo que aquí había una lista sobre las cosas que no estaban permitidas, por lo tanto si está aquí habrá que venir a verla.- Bronwyn se tuvo que contener antes de sonreír aliviada porque Hermione hubiera comentado ese detalle.- Además quiero hablar con el Señor Filch.

Filch la miró sorprendido desde detrás de Snape, sin duda no estaba acostumbrado a ese respeto por parte de los alumnos, probablemente tampoco los profesores le trataban con respeto, solo era "la fregona".

-Bien, Snape, luego nos veremos, gracias por tú ayuda, pasa niñita.- dijo Filch echando a Snape sin mucho disimulo, Snape miró con odio a Bronwyn antes de irse.

Bronwyn sonrió, alegre de haber fastidiado a Snape, el amor por el Quidditch no era lo único que Sirius le había contagiado al escapar de Azkaban, también le había pegado ese odio intenso por Snape.

-Quería hablar con usted sobre ese Peeves.- dijo Bronwyn, sabía que había fascinado a Filch con su respeto hacía él, así que había decidido explotarlo.

-¿Qué ha hecho ahora ese…?- Filch no pudo encontrar una palabra que le describiera.

Bronwyn puso su sonrisa más dulce, el hombre la miró fijamente esperando una respuesta, la chica se relajó un poco, ese hombre se iba a creer todo lo que ella dijera, así que ya no había motivo para estar nerviosa, aunque se preguntaba porque había estado allí Snape, seguro que tramaba algo.

-Ha llenado un pasillo de alguna especie de sustancia verde.

-¿Qué pasillo?

-Pues no se cual es, pero se llegar a él, puedo llevarle.- dijo Bronwyn con su dulce sonrisa de nuevo.

-Vamos muchacha, esta vez no se librará, le cogeré y le echaré.

Bronwyn salió detrás de Filch, notó la ligera presión en su brazo, que significaba que la segunda parte del plan estaba en marcha, Harry estaba allí, el chico la miró desaparecer al final del pasillo, tenía la sensación de que últimamente siempre la veía irse, suspiró por última vez y entró al despacho de Filch.

Recordaba la conversación con los gemelos Weasley durante su tercer curso, habían sacado el mapa de un cajón en el despacho de Filch en el que se leía "confiscado y altamente peligroso".

Más de una vez se había preguntado si había algo más de su padre, Sirius y Remus en aquel cajón, era el momento de comprobarlo, se quitó la capa de invisibilidad, y abrió el cajón, miró dentro algo preocupado, si no había nada, había arriesgado a sus amigos a un castigo sin motivo.

Pero el cajón estaba repleto, había frasquitos, de aspecto inofensivo, pergaminos, incluso un par de libros encogidos, Harry se apresuró a guardar todo en la mochila, que por suerte llevaba, porque si no le sería imposible trasportar todo eso.

Cuando solo le quedaban un par de frasquitos por guardar, oyó pasos apresurados en el pasillo que daba al despacho, lo guardó todo, y se escondió junto a la mochila bajo la capa de invisibilidad, tratando de controlar sus respiraciones para no delatarse, mientras cerraba el cajón de forma silenciosa.

Se abrió la puerta y Harry esperó ver a Filch, pero no fue él quien entró, sino Colin Creevey, Harry abrió ligeramente la boca, sorprendido, el chico miró a su alrededor, Harry se tapó la boca para evitar hacer ningún ruido que le delatase.

Colin dejó algo en la mesa y salió corriendo, llevando su famosa cámara enganchada al cuello, como siempre, Harry volvió a destaparse, y se encaminó a la mesa, para ver que había dejado allí el chico, era una nota, con letras recortadas, al parecer del profeta, se podía leer: "Lo sé todo, esto no quedará así"

Harry cogió la mochila se puso la capa y se dirigió a la puerta, pero antes de poder abrirla esta se abrió sola y no dio a Harry en la cara de casualidad, el chico se apartó un poco y miró a los recién llegados, Filch iba cubierto de una especie de moco verde, de la cabeza a los pies, y Bronwyn iba detrás de él, completamente limpia y aguantándose la risa.

-Cuando pille a Peeves, te juró que lograre que esta vez lo expulsen, tú declararás en su contra ¿verdad?

-Bueno tengo que pensármelo, no quiero que tome represalias en mi contra.- dijo Bronwyn saliendo.

Harry se apresuró a salir detrás de ella, y cuando doblaron la esquina, desde donde Filch, que se había quedado mirando como Bronwyn se iba, no podía verlos, abrió la capa y metió a Bronwyn bajo ella, abrazándola por la cintura y dándola un mordisquito en el cuello.

-¡Harry! Lo que te has perdido, espera que estemos todos, ya verás que risa.- los dos fueron todo lo deprisa que la capa les dejaba, hacia la sala de los menesteres donde habían quedado con Ron y Hermione.

Ron estaba en el suelo retorciéndose de risa, y Hermione trataba de disimula, pero no podía evitar la sonrisa que adornaba su rostro. Harry preguntó que había pasado, pero Bronwyn también había empezado a reírse y ninguno parecía en condiciones de poder explicar nada.

-¿Hermione?- preguntó el chico ya que era la única que estaba en mínimas condiciones de hablar.

-Pues verás, estábamos llenando el pasillo de la cosa esa verde, cuando ha llegado Peeves, parece que le ha hecho gracia la broma, nos ha quitado la poción y a seguido manchando todo él.

-Entonces llegue yo con Filch.- tomó la palabra Bronwyn.- Empezó a gritar a Peeves que le iba a expulsar y un montón de cosas más. Y Peeves cansando de sus gritos, le roció del moco verde ese.

-Deberías haber visto la cara de Filch.- dijo Ron entre risas.

-¿Qué has encontrado?- preguntó Hermione con curiosidad.

Harry comenzó a sacar las cosas que había cogido del cajón, Hermione cogió los libros, ampliándolos, comenzó a ojearlos con curiosidad. Bronwyn se encaminó hacia las pociones cogió una de ellas y la abrió, oliéndola y mirando su color y consistencia… Ron miró los pergaminos, al igual que Harry.

-Pero eso no es todo, ha pasado una cosa rarísima.- dijo Harry contándoles lo de Colin.

-¿Qué sabrá?- preguntó Hermione sorprendida. Pero ninguno encontró respuesta así que Ron cambio de tema.

-¿Serán como el mapa, Harry?

-No lo sé, pero debemos investigar después, ahora tenemos que ir al campo de Quidditch.

-No le digáis nada de esto a los Merodeadores hasta que descubramos como funciona todo.- pidió Bronwyn.

Ante el nombre de los Merodeadores uno de los pergaminos reaccionó y unas letras aparecieron en él, que Ron se apresuró a leer en voz alta:

"Los señores lunático, colagusano, canuto y cornamenta, les informan de que si han encontrado esto tienen el deber de seguir nuestros pasos y usarlo para dar un dolor de cabeza a los profesores y un motivo para reír a sus compañeros, esto no dejará indiferente a nadie. Nos leemos pronto"

-Será mejor que lo guardemos, ya investigaremos más tarde.

Bronwyn, Ron y Harry se encaminaron hacia el campo de Quidditch mientras Hermione guardaba las cosas y las llevaba a un "lugar seguro".

Los tres chicos iban muy nerviosos, aunque la que más nerviosa iba era Bronwyn, había volado con Harry el día anterior, y alguna vez en la moto de Sirius, pero nunca con tanto público.

Cuando llegaron al campo de Quidditch ya estaban allí los aspirantes y Katie Bell que era la nueva capitana del equipo, Harry iba a hablar pero Bronwyn le dio un golpe en el brazo para captar su atención y señaló hacia el otro lado del campo de Quidditch.

Los dos se encaminaron hacia allí rogando porque no fuera lo que ellos pensaban, pero no tuvieron suerte, Selene estaba tumbada al sol con una sonrisa, al lado de una escoba, y al otro lado de la escoba había un perro y un ciervo.

-Al final todos participaron para comprarte tu escoba.- dijo Selene con una sonrisa aún más pronunciada.


Harry fue a "The Charmed" acompañado de Bronwyn, la miraba continuamente, pero ella no parecía haber reaccionado aún.

-¿Tan poco os gusta el colegio? No lo pisáis…- dijo Susan como saludo cuando entraron en la sala de reuniones.

-Yo le tengo alergia.- dijo Bronwyn con una sonrisa, sentándose al lado de su madre.

-¿Te han cogido al final?- preguntó Sirius nervioso, habían visto las pruebas, pero no sabían a quien había cogido.

-Claro.- dijo Bronwyn como algo obvio.- ¿Qué te creías?

-¿Te ha gustado la escoba?- preguntó James, recordando la Saeta de Fuego de la que les había tocado pagar una parte.

-Sí. Es genial, gracias a todos.

Kiara abrió la puerta de la sala de Reuniones, miró un momento a los presentes, con los ojos ligeramente enrojecidos, sin duda había estado llorando, miró a Bronwyn y la preguntó con la voz algo temblorosa:

-¿Tienes un minuto, Bro?

-Claro.- dijo algo sorprendida, saliendo tras ella.

-Yo voy a mirar unas cosas a la biblioteca, ¿Vienes Susan?- preguntó Remus haciéndole un gesto a Sirius.

-Será mejor que vaya yo también, no me fió de ti.- dijo Sirius sonriendo.

-Me apunto, no se me ocurre una mejor forma de pasar la tarde que en una biblioteca.- dijo Selene riéndose.

Así que los cuatro adultos salieron entre risas dejando a Harry a solas con sus padres, sintió que se le secaba ligeramente la boca, sin saber que decir. Por suerte James habló primero.

-Eres muy bueno volando.

-Gracias.

-Vuelas mejor que Sirius, y casi podrías competir conmigo.- dijo el hombre riéndose.

-¿Casi? Eso habría que verlo.- dijo Harry sonriendo a su padre.


-¿Qué pasa, Kiara?- preguntó Bronwyn al entrar en la Sala de Entrenamientos tras ella.

-Me voy.

-¿De misión?- preguntó Bronwyn sorprendida, aunque algo la decía que no era eso a lo que se refería la otra chica.

-No, me voy de aquí, a otro país, aún no estoy muy segura de donde, pero me voy la semana que viene, he hablado con Jhon, esta haciendo los trámites para que me pueda incorporar en otro grupo.

-¿Por qué te vas?

-No soporto más estar cerca de Draco, no aguanto sus burlas ni sus insultos…

-Bueno precisamente tú tampoco te callas a su lado.

-Pero no puedo seguir aguantando que después de una batalla esté encantador y luego se olvide y me vuelva a tratar como si no valiera nada, como si fuera lo peor…

-Te quiere.

-Pues no quiero que me quiera así, no quiero quererle.- dijo llorando.

-¿Y tu familia?, ¿Tus amigos?, ¿Has pensado en nosotros?

-Continuamente, pero ya no tengo familia Bronwyn, no se quienes son mis padres, Robert nos adoptó, pero ahora se está muriendo, lo sabes, ya no está y desde que Claire murió, la familia está separada, pienso constantemente en mis amigos, en vosotros, pero nos seguiremos viendo, ¿vale? No es el final, pero necesito tiempo, lejos de Draco.

-Si eso te va a hacer feliz.

-¿Es posible ser feliz aún?

-Sí, lo conseguirás, ya lo verás.

-¿Y tú?, ¿Serás feliz?

-Ya soy feliz.- susurró Bronwyn.

-No lo eres.

-No lo seré mientras Tate viva.- reconoció Bronwyn.

Kiara sabía que Bronwyn no descansaría hasta acabar con el chico, solo esperaba que ella sobreviviera, que Tate no la matara y que el poder no la corrompiera como le había pasado a él.


Harry llevaba la capa de invisibilidad en la mochila, junto a la foto de Sirius y Selene, aquella que llevaba la nota detrás, después de darle muchas vueltas creían saber donde estaba la sala, y después de las clases, mientras todo el mundo iba a comer, pensaban ir a buscarla.

Bronwyn llevaba todo el día ausente, no escuchaba y no hablaba, estaba pensativa. Ron estaba demasiado nervioso para hablar y cada vez que alguien le hablaba se sobresaltaba y se le ponían las orejas rojas y Hermione iba con uno de los libros de los merodeadores, leyendo por los pasillo, de forma ávida, tanto que Harry llegó a pensar que el libro tenía un hechizo que hacía que Hermione no pudiera dejar de leerlo.

La campana que daba fin a la clase sonó y los cuatro saltaron a la vez en sus sillas, sobresaltados, antes de mirarse con nerviosismo, salir de la clase y esperar a que la gente pasara, Shido pasó en ese momento y miró a Hermione fijamente, antes de seguir su camino, ante la mirada dolida de la chica.

Después de andar un par de minutos, llegaron a un pasadizo, en el que estaba tomada la foto, había cuadros a ambos lados y una iluminación bastante deficiente. Leyeron otra vez la inscripción de la foto: "El tercero a la izquierda te dejará llegar, siempre que sepas contestar."

Caminaron hasta el tercer cuadro a la izquierda, y se plantaron los cuatro delante de él. Pero este les miró con curiosidad, de pronto pareció comprenderlo y se echó a reír.

-Os equivocáis de cuadro niños.

Harry volvió a mirar la foto, entonces lo comprendió no era el tercer cuadro desde la entrada, si no desde donde estaban Sirius y Selene en la foto. Se dirigió ahora si al tercero a partir de los chicos, y se plantó frente al hombre que lo miraba fijamente, sus amigos se pusieron a su lado.

-¿Preparados para entrar?

-Sí.- contestó Harry sin dudar.

-Entonces responder a mis preguntas y os dejaré pasar.


-Solo quiero saber que pasó esa noche Susan.

-Pero deja de meter a Harry y Bronwyn, es imposible que ellos se acuerden de nada.

-Pues ayudadme vosotros.

-Está bien.- dijo Sirius.- Susan y yo habíamos discutido, así que Remus la acompañó a ella y a Bronwyn a casa y yo te llevé a ti para que habláramos.

-¿Entonces porque volví?

-A mi me dijiste durante la cena que querías hablar conmigo, pero luego Sirius te estuvo convenciendo para que hablaras con él y le acompañaste.- dijo Lily

-¿Qué paso después Sirius?

-Susan y yo habíamos discutido por Peter ella pensaba que él era el traidor.

-Y no me equivoqué.- dijo Susan con amargura.

-Entonces yo te dije que era una suerte que tu fueras el guardián y no él, porque actuaba de una forma muy extraña.- recordó Selene.

-Entonces lo supe, supe que él era el traidor y fui a buscarle a su guarida.

-Y yo fui a hablar contigo Lily, pero no recuerdo de que.

-Tal vez la ibas a contar lo de Peter.- sugirió Susan.

-No, ella ya sabía que quería hablar durante la cena, si hubiera sido de Peter y su traición, no hubiera esperado a después.


Ginny miró por última vez el lugar del que había desaparecido Tate y sonrió, desde hacia dos días Tate había ido ya cuatro veces a verla, quizás no era tan malo después de todo.

Ginny estaba convencida de que si Matt la había secuestrado había sido culpa de Bronwyn, él solo quería hablar con ella, y ella no quería, solo había intentado contactar con ella, no definitivamente estaba segura de que no era malo.


Bueno y hasta aquí el capítulo, no me gusta el título, probablemente me ha costado más escribir el título que el capítulo en sí, y no me gusta nada jajjaa, bueno he actualizado relativamente pronto teniendo en cuenta que he estado de examenes, no hay quejas ¿no? jajaja

Espero vuestros Reviews y opiniones, y espero que os guste el capítulo!!!