Acá va el próximo capítulo. Rochii1683, leí tu review y me alegra que te guste la historia.
Disclaimer: todos los personajes de la saga le pertenecen a Stephenie Meyer.
Jasper se encontraba en su cuarto completamente enfurruñado.
—¡NADIE ME GANA! —gritó molesto—. NADIE Y MENOS EDWARD, YA VERÁ. OH SI LA VENGANZA SERÁ DULCE, MUY DULCE Y TERRIBLE. MI AMIGO, JUNTOS HAREMOS QUE EDWARD Y EMMETT PAGUEN… AMBOS PAGARÁN MUY CARO POR ESTO —dijo Jasper mientras sacaba de debajo de su cama la guadaña y se quedó observándola unos cuantos segundos—. Emmett y Edward desearán NUNCA haber nacido. —Sonrió maléficamente mientras volvía a poner su arma en su lugar y se acostaba en su cama con una sonrisita malvada dibujada en el rostro.
En la mañana siguiente, los Cullen se levantaron como cualquier día normal y se juntaron en la cocina para desayunar.
—¿Es que tú nunca estás enojada? —preguntó Emmett a Alice, que estaba que irradiaba emoción por todas partes.
—Lo siento Emmett… pero no… no puedo estar enojada y menos hoy —rió Alice.
—Parece que alguien se levantó con el pie izquierdo hoy —apuntó Edward sonriente hacia Jasper pero éste ni siquiera se inmutó.
—¿Jasper? ¿Hola? Llamando tierra a Jasper, ¿estás aún ahí o has perdido todo contacto con la tierra? —dijo Emmett.
—Te escuché perfectamente hermano —comenzó el rubio—. Solo quería decirles que he estado pensando en lo que ocurrió ayer y quiero que sepan que… realmente estoy arrepentido por todo y que voy a remediarlo de alguna forma —dijo luego de un largo suspiro.
—Oh, ¿en serio, Jazz? —preguntó Esme sorprendida.
—Sí, lo siento… es que… no sé qué es lo que me pasó ayer. o siento mucho Emmett, no debí hacerte esa broma tan pesada, perdón —Murmuró Jasper con la vista baja.
—No habla en serio… ¿O sí? —desconfió Edward cruzándose de brazos—. Nadie puede ser tan bipolar —agregó el chico, pero todos se quedaron en silencio— ¡Como sea!—Dijo éste al fin.
—Eres un buen hermano Edward. Siento haberte gritado y para Rose también, me comporté muy mal con ustedes, lo siento —se disculpó Jasper sufrido.
—Oh, Jazz no te preocupes hijo, todos tus hermanos te perdonan —sonrió amablemente Carlisle.
—Sí, pero no creas que te salvarás de tu castigo señorito —dijo Esme seria.
—Lo sé… y esa jamás fue mi intención mamá, el castigo lo tendré de todas formas ya que lo tengo bien merecido —respondió Jasper.
—Bien, bien, será mejor que ya vayan yendo a la escuela si no quieren llegar tarde—Dijo Esme y todos sus hijos se despidieron de ella y de Carlisle y fueron hacia el garaje.
—Oye… ¿Fue cierto eso? —preguntó Emmett deteniendo a Jasper antes de que pudiera entrar en el Porsche de Alice.
—¿Tú qué crees querido Emmett? —sonrió dulcemente, Jasper y luego entró en el auto cuando con la duende.
—Lo sabía, es un mentiroso —agregó Emmett indignado mientras se subía a su Jeep.
—¡BELLA! —gritó Alice sonriente mientras se arrojaba sobre su amiga, en el estacionamiento de la escuela—¿Estás emocionada? ¿Nerviosa? ¿Quieres que hablemos de algo en especial que tengas dudas?—rió ella.
—Oh, hola Alice, eh… no gracias pero…—comenzó Bella.
—¿Sí? —preguntó irradiando alegría.
—Pues… debo decirte algo y es muy importante —respondió Bella y dio un largo suspiro
—Mira, cuando le conté a Charlie acerca del viaje, yo… bueno… no le dije que iría con Edward ya que si no, jamás me hubiera dejado ir… así que le dije que… uh… bueno que iría contigo —dijo al fin escondiendo la cabeza entre los hombros.
—Oh… bueno ¿y qué hay con eso? —dijo la duende nerviosa.
—Nada, en realidad… mañana tendrías que venir por mí, ya sabes, para que sea más creíble y para que Charlie no sospeche nada —respondió Bella.
—Ay Bella vas a matarme, pero no puedo ir por ti mañana —dijo Alice con los nervios de punta.
—¿¡Qué?! —preguntó ella desesperada abriendo los ojos como platos.
—Lo siento, es que quedé con Jazz, tenemos que… uh… hacer algo —respondió al fin y su amiga entrecerró los ojos.
—¿Tan temprano? —preguntó Bella—. El vuelo es a las ocho de la mañana. ¿Qué tienen que hacer tú y Jazz entre las cinco y seis de la mañana? —dijo ella cruzándose de brazos.
—Eh… no creo que quieras saberlo… además, tarde o temprano te enterarás —sonrió maliciosamente, la duende.
—Por algo no te creo Alice —indagó Bella.
—No te mentiría —dijo ella y suspiró—. Mira, lo que vamos a hacer esto: esta tarde luego de clases iré a tu casa y le explicaré a Charlie el porqué yo mañana no podré ir por ti y por qué Edward lo hará, además necesito corroborar que llevas todo lo que te he comprado —sonrió pícaramente.
—Sí Alice, llevo todo —respondió Bella cortante y su amiga rió.
—En fin, ven, vamos a clases —dijo Alice y ambas entraron al edificio.
—¿En serio Alice y Jasper le hicieron eso a Emmett? —preguntó Bella mientras ella y Edward se dirigían juntos a su clase de biología.
—Si… aunque después los descubrí e hice que confesaran delante de toda la familia. Así que ahora, Jasper ya no tiene más coronita en casa, Esme y Carlisle lo castigaron y lo tienen vigilado —agregó Edward sonriendo.
—Oh… ¿Qué le has hecho? —preguntó Bella intrigada.
—Pues… solo tomé prestada la remera que usó cuando le jugó la broma a Emmett… aunque es más complicado… me refiero a que tomé esa remera y la foto que Alice le tomó a Emmett y fui a la sala, donde estaban todos discutiendo y… simplemente lo hice perder en su propio juego. Due genial aunque Alice también está castigada.
—¿Ambos? —Preguntó ella—. Pero, oye Edward… escucha, yo… —dijo Bella mientras entraban en el aula y se sentaban en sus lugares—… No le he dicho a Charlie que tú viajarás conmigo… ya que… bueno jamás me hubiera dejado ir, así que le dije que Alice vendría —comentó con algo de nervios.
—Oh, qué bueno que me has avisado, en fin, bueno Alice irá por ti mañana entonces, ¿Te parece bien?
—Si… aunque ella dijo que no podía, dijo que tenía cosas que hacer con Jasper…
—¿Cosas que hacer? —le preguntó mirándola con el ceño fruncido.
—Ella dijo eso. ¿Qué crees que sea?
—No tengo idea. Además, están castigados, no creo que Esme y Carlisle les dejen hacer mucho… —respondió el chico encogiéndose de hombros.
—Sí, es verdad —dijo ella más para sí.
Una vez ya concluidas las clases, todos los alumnos se dirigieron hacia la cafetería de la escuela.
—Oye Edward… —dijo Emmett codeando a su hermano.
—¿Qué quieres Emmett? —preguntó éste mientras se dirigían a su mesa.
—Es sobre Jasper… él... ¡Nos ha mentido! No está arrepentido.
—Si hermano, ya lo sé. No me digas que te dejaste llevar por sus mentiras —dijo Edward como si estuviera explicando lo obvio.
—Puede ser… que me haya engañado un segundo —dijo serio y se sentaron en la mesa, donde ya se hallaban sentados el resto de los Cullen.
—Mentiroso —le dijo Emmett a Jasper, quien lo miró sorprendido.
—Oh Emmett, ¿por qué dices esas falsedades acerca de mi persona? —preguntó Jasper ofendido.
—¡Ya deja de fingir y acepta que eres un embustero! —Gritó—. ¡Te ganamos y encima sigues y sigues! No tienes límites, eres el peor ¿Por qué no puedes asumir tu derrota limpiamente? —chilló molesto.
Jasper sonrió al ver la frustración grabada en el rostro de su hermano —Gracias por el cumplido, Emmett, lo tomaré en cuenta. —Ensanchó su sonrisa diabólica.
—Hasta que por fin lo aceptó —rió Rosalie, que se encontraba sentada al lado de Emmett.
—¿Qué ocurre Alice? No estás desquiciada ni has abierto la boca hasta ahora—intervino Edward de repente, sospechando.
La chica lo miró y suspiró—Es que tengo muchas cosas en mente ahora Edward, no me puedo permitir distraerme…
—¿Oh en serio… como qué? —preguntó.
—Pues… —vomenzó ella nerviosa.
—Admítelo Alice, estás escondiendo algo y no solo a mí, a todos.
—No sé a qué te refieres Edward —dijo Alice desesperada mientras intercambiaba una mirada cómplice con Jasper.
—¿Así? Pues entonces dime ¿Por qué no puedes ir por Bella mañana? —indagó curioso.
—Uh… ella te contó de eso —sonrió nerviosa—. Simple, asuntos personales Edward.
—¿Y qué papel juega Jasper en tus "asuntos personales"? —preguntó el chico haciendo comillas con los dedos.
—¿Desde cuándo te has convertido en policía o detective Edward? Deja de molestarnos de una vez por todas y de meterte en asuntos que no son de tu incumbencia, hermano —dijo Jasper seriamente.
—No te hablé a ti, sino a Alice —lo cortó de mala manera.
—Son asuntos personales que incumben a Jasper, ¿Contento Edward? —respondió Alice al fin.
—No —sonrió insatisfecho.
—Qué mal, porque no pienso decirte nada más —dijo ella indiferente y su hermano suspiró.
—Solo espero que no sea ninguna estupidez… —aclaró.
—Claro que no lo es —Sonrió ella y se incorporó—. Nos vemos afuera, ¡Vamos Jazzy! Tenemos cosas que hacer —agregó y los dos salieron de la cafetería.
—Esos dos me dan mala espina ¿Qué haremos? —preguntó Emmett.
—No lo sé. Ya descubriremos que se llevan entre manos —respondió Edward encogiéndose de hombros.
—¿En dónde está Alice?—Preguntó Bella mientras se acercaba a Edward en el estacionamiento de la escuela.
—Ni idea… de seguro que haciendo planes malévolos, o más bien diría, estúpidos junto con Jasper—Respondió.
—Sí, para conquistar al mundo—Terminó Emmett la frase por su hermano, que rodó los ojos al oírlo.
—Claro Emmett… claro—Dijo Rosalie negando con la cabeza.
—¡Bella!—Dijo Alice saliendo de la nada.
—¿Y ustedes de dónde aparecieron? —Preguntó la rubia al ver aparecer a su hermana junto con Jasper.
—De ningún lado Rose, somos brujos —Rió Alice pero al ver que todos se le quedaron mirando suspiró—Era una broma, genios —Agregó enfurruñada—. Bueno Bella, ¿Estás lista?
—Es que tengo muchas cosas que hacer.
—Oh… claro, será mejor que vayamos yendo entonces Alice—Dijo ella mientras asentía.
—Bueno… nos vemos mañana entonces… para despedirnos—Dijo Emmett con un tono misterioso en la voz que hizo a Bella dudar un par de segundos.
—Adiós, Bella—Saludaron él y Rosalie y se dirigieron hacia sus respectivos autos.
—¿Vienes conmigo, Jazzy?—Preguntó Alice.
—No, iré a casa, yo también tengo… cosas pendientes por hacer—Respondió el rubio mientras miraba de reojo a Emmett— Si… cosas importantes…
—Oh, está bien.
—Bien, nos vemos luego, adiós Bella—Se despidió Jasper y se encaminó hacia Rosalie—. ¿Te importaría llevarme Rose?—Preguntó.
—En absoluto, ven entra Jazz —Sonrió ella.
—Gracias—Respondió él mientras entraba en el convertible rojo a toda velocidad.
—Entonces… supongo que nos veremos mañana —Dijo Edward tomando a Bella de la mano.
—Si… —Se limitó a decir ella.
—¿Estás nerviosa? —Preguntó el chico sonriendo.
—Este… yo… pues… si… —Admitió sonrojada.
—Oigan, tienen TODO el fin de semana para estar juntos y demás—Los interrumpió Alice, bruscamente.
Edward rodó los ojos—Bien, bien… ¿Entonces… prometes NO molestar con llamadas estúpidas, ni cosas como esas? —Preguntó.
—Claro que lo prometo Edward, no tocaré el teléfono en todo el fin de semana… —Sonrió la duende maléficamente—. Bien, es hora de irnos Bella, vamos. —Dicho esto, tomó a su amiga y la arrastró hacia su camioneta.
—¡Paso por ti a las seis y media, Bella! —Dijo Edward y la chica asintió.
—Bien, nos vemos en tu casa —Sonrió Alice y corrió hacia su Porsche.
Bella arrancó el auto y se dirigió a su casa, seguida de Alice, que iba detrás de ella en su Porsche amarillo.
—¿Cómo crees… que lo tome? —Preguntó Bella una vez que ya ambas se encontraban sentadas en los sillones de la sala de la casa de Bella.
—Pues… no es la muerte de nadie el hecho de que Edward supuestamente solo vaya a llevarte a casa—Respondió Alice y su amiga asintió—. Y dime… ¿Cómo te sientes?
—No lo sé… me siento rara… supongo que se debe a la mezcla de estar completamente nerviosa, emocionada y feliz —Dijo avergonzada y Alice rió—. Ay Alice… no sé que hacer… no sé si esté lista para… bueno… uh… tú ya sabes… no sé si pueda estar a solas con Edward este fin de semana —Admitió Bella sonrojada.
—¿¡Estás echándote atrás Bella?!—Gritó Alice con los ojos abiertos como platos—. No seas cobarde, todo estará bien… además Edward no te obligará a nada… eso espero… en fin, si llega a comportarse fuera de lugar, tú sabrás ubicarlo de un buen sopapo –Rió la duende maléficamente.
—Oh… no sé si tendré la suficiente fuerza de voluntad… Alice estoy muy asustada, tal vez este viaje no sea la mejor idea…—Dijo Bella ahora temblando de nervios.
—Bella son dos días y además a Las Vegas… no es que te vas por tres meses a Paris… no hagas tanto escándalo, además, conmigo no debes hablar esto —Aclaró ella con calma.
—¿Insinúas que debo hablarlo con Edward?—Preguntó Bella incrédula y Alice asintió con toda la tranquilidad—. ¿¡ESTÁS LOCA?! JAMÁS ALICE, J—A—M—Á—S —Recalcó.
—Bien, bien, como desees, pero será con él con quien tendrás que compartir el cuarto —Dijo ella encogiéndose de hombros y vio como Bella se ponía más pálida que un muerto—¿No lo sabías?
—No…—Respondió ella con la voz quebrada.
—No será tan malo Bells, tranquila —Alice hizo una pausa, en la cual, las dos se quedaron en pleno silencio, hasta que de la nada se largó a reír como loca.
—¿Alice? ¿Te sientes bien hoy? —Preguntó Bella—. ¿Cuál es la broma, Alice? ¿De qué me perdí?—Insistió.
—De nada —Respondió muerta de risa—. Todo está bien, lo siento, es que recordé algo —Agregó ya recuperándose poco a poco.
—Eres rara, Alice…— Dijo Bella seria y su amiga la miró.
—Lo sé, Bella… lo sé.
Las dos se quedaron toda la tarde charlando y riendo, mientras que lentamente, el día fue transcurriendo, hasta que llegó la noche.
Bella y Alice estaban viendo televisión en la sala cuando de repente Charlie abrió la puerta principal.
—Hola Bella, parece que tenemos visitas… ¿Cómo estás, Alice? —Preguntó entrando en la casa mientras saludaba a ambas con la mano.
—Hola papá… y si, Alice ha venido —Sonrió ella nerviosa.
—Buenas noches, jefe Swan… —Saludó la duende formalmente.
—¿Te quedas a cenar, Alice? —Preguntó Charlie sonriendo.
—Oh… pues… claro, ¿Por qué no? —Le devolvió la sonrisa.
—Genial, iré a pedir una pizza entonces, así no tendrás que cocinar Bella —Agregó Charlie mientras se dirigía al teléfono.
—¿Cómo le dirás? —Preguntó Bella.
—No lo sé, no es un discurso que traigo escrito en mi bolsillo Bella —Respondió Alice.
—Listo chicas, la pizza ya viene—Sonrió Charlie—. Y bien Alice… ¿Qué cuentas? ¿Cómo está tu familia? ¿Cómo está… Edward? —Preguntó ahora algo serio.
—Oh… todos están de maravilla, gracias por preguntar jefe Swan.
—Qué bueno, mándale mis saludos a tus padres.
—Así será… ¿Jefe Swan? —Preguntó la duende con suma cautela.
—Dime Alice.
—Pues—Comenzó ella intercambiando miradas con Bella—, hay algo que debo decirle acerca de mañana. Se ha hecho un cambio.
—¿Un cambio? ¿Qué clase de cambio? —Preguntó ahora Charlie sospechando.
—No podré venir por Bella mañana, así que Edward lo hará. Él la llevará hasta mi casa y Esme y Carlisle nos llevarán hasta Seattle, donde tomaremos el avión —Explicó.
—Oh… bueno… está bien Alice.
—¿En serio? —Preguntó Bella incrédula.
—Claro, ¿Por qué habría de haber algún inconveniente? Edward solo te llevará hasta su casa, no viajará contigo, eso si que sería un problema… uno grave—Dijo entre dientes, Charlie.
—Oh, si claro… eh… —Rió Bella nerviosa y en ese momento tocaron el timbre de la casa de los Swan.
—La pizza —Dijo Charlie y se dirigió hacia la puerta principal.
