12.- OSCURIDAD
-¡Cuidado!- Harry se agachó justo en el momento que un hechizo pasó por donde antes había estado su cabeza.
-Gracias.- respondió Harry a Draco que le hizo un saludo militar antes de mandar otro hechizo.
Harry miró alrededor, Bronwyn "hablaba" con Tate, lo cual ya parecía una costumbre, Voldemort no estaba allí, lo cual era bastante extraño, normalmente le gustaba ver la destrucción que causaba, así que Harry supuso que o estaba planeando algo más importante, o no esperaba una batalla, simplemente matar unos cuantos muggles.
Aunque Harry se equivocaba, Voldemort había perdido todo su interés en matar muggles, eran demasiado inofensivos, como aplastar una hormiga, él estaba centrando toda su atención en matar los magos que trataban de impedir que él fuera poderoso, matarlos o volverlos a su favor, como muy bien había sugerido Tate.
Bronwyn miró a Tate por última vez antes de empezar a atacarle, le había dado la oportunidad de redimirse, de volver con ellos, pero él simplemente se había reído, la había dicho que no quería cambiar de bando, pero que ella aún podía ir con él.
Comenzaron una lucha con espadas, olvidándose de lo de su alrededor, solo ellos, una lucha por sobrevivir, por demostrar quien era mejor, pero Bronwyn olvidó una norma básica, nunca te olvides de lo que hay a tu alrededor si estas rodeada de demonios y mortífagos, dos seres traicioneros.
Un hechizó la alcanzó por la espalda, todo se volvió negro ante ella, y cayó al suelo, Harry vio a Bronwyn caer y corrió hacia donde estaba ella, pero antes de llegar unas cuantas maldiciones cortaron su paso, pudo esquivarlas, y trato de seguir adelante, pero Tate se interpuso en su camino.
-Ella estará bien Potter, aunque no se puede decir lo mismo de ti.
Una bola negra salió de su mano y alcanzó el pecho de Harry antes de que este pudiera reaccionar. Miró un momento hacia abajo, donde la bola negra empezaba a rodearle todo el pecho, de forma bastante preocupante, antes de que un zumbido sustituyera el ruido de la batalla y su visión fuese remplazada por algo muy negro.
-Ha sido un fracaso, un absoluto y…- un quejido salió de los labios de la chica.- Cuidado mamá.
-Tienes un chichón, habrá que ponerte hielo.
-Se me ocurren formas menos dolorosas de hacerlo. Si ya me has torturado suficiente me voy a buscar a Harry.
-No vas a ningún lado, Shido a dicho que iba él, fíate de él.
-¡Pero si es un demonio!
-¿Desde cuando desconfías de él por ser un demonio?- preguntó Selene que parecía muy afectada por no poder hacer nada.
-No desconfió de él, pero yo también quiero ir.
-Solo molestarás.- trató de razonar Sirius con ella.
-Si lo que quiere Tate es a mí, iré.- trató de convencerles Bronwyn.
-Sí, claro, venga bonita duerme un rato.- dijo Sirius empujando a Bronwyn de nuevo a la cama.
-No me hables como si tuviera cinco años, Sirius, claro que a lo mejor no sabes que no los tengo, con lo oportunamente que desapareces siempre…- Bronwyn habló con bastante frialdad, pero nada más acabar de pronunciar las palabras se tapó la boca con arrepentimiento.- Lo siento, estoy nerviosa.
-Ya si, será mejor que duermas un poco.- Sirius se había quedado más pálido de lo que había estado anteriormente, lanzó una mirada a los presentes y salió de la habitación.
Harry abrió los ojos, aunque podía haberlos dejado cerrados, porque todo estaba oscuro, parpadeó varias veces tratando de que sus ojos se acostumbraran a la oscuridad. Pero no funcionó, todo siguió oscuro y ahora notaba el frío por sus brazos y su pecho y espalda. Poco a poco fue tomando conciencia de donde estaba, o más bien de cómo estaba, tenía los brazos atados a una fría pared de piedra y no llevaba camisa.
Le habían quitado todas las armas, pero para su sorpresa llevaba puesto el collar y el anillo de la orden, podía ser porque el que le había despojado de las armas no sabía para lo que valían el anillo y el collar o porque por algún motivo no se los podían quitar.
Oyó otro ruido proveniente del lugar en el que estaba, aunque no estaba muy seguro de donde estaba. Alguien parecía haber despertado también, porque se oyeron pequeños gemidos doloridos. Harry deseó tener la varita para poder hacer un lumus, tardo unos segundos en recordar que sabía hacer magia sin varita, así que murmuró el hechizo.
-Lumus.
La sala se iluminó tenuemente, miró a su alrededor, estaba metido en una celda y en el otro lado de la celda había una chica, la reconoció, era de la orden "The Charmed" aunque nunca había hablado con ella, la había visto en la pelea.
-¿Estás bien?- le preguntó Harry a la otra chica.
-No hagas magia.- dijo la chica con los ojos desmesuradamente abiertos por el miedo.
-¿Por qué?-pregunto Harry apagando el hechizo.
-Ellos pueden verlo…
-¿Cuánto llevamos aquí?
-Creo que 6 o 7 horas, pero no lo sé. Estuve inconsciente, luego desperté hice un lumus como tú y entonces llegaron y me hicieron algo y volví a caer inconsciente.
-¿Quiénes son?- preguntó Harry, tratando de comunicarse con "The Charmed" por el anillo, pero era incapaz.
-Voldemort.- susurró la chica.
-¿Cómo te llamas?
-Abie.
-Vale Abie, yo soy Harry, ¿llevas tu anillo?
-Sí, pero no me deja ponerme en contacto con nadie, Harry… - la chica iba a decir algo, pero se calló antes de pronunciarlo.
-¿Qué pasa?
-Creo que te han hecho algo, tu aura esta negra y los ojos también. Creo que te han lanzado un hechizo de…
-Vaya, vaya, que chicos tan charlatanes tenemos aquí.- dijo una voz desde fuera.
-Tenemos un problema.- dijo Shido.- Lo tiene Voldemort, no podemos llegar hasta él, de momento no piensa dañarle, está tratando de ponerle de su parte.
-No lo conseguirá.- susurró Bronwyn, todos estaban reunidos en torno a Shido.
-No lo hace con palabras. Le ha hecho lo mismo que a mí.
Todos los presentes entendieron lo grave de la situación y todos se quedaron callados, sin saber que hacer, Bronwyn se paseaba de un lado a otro, nerviosa.
-Tenemos que hacer algo.- gritó la chica nerviosa.-No podemos dejarle allí con ellos, sabéis lo que viene ahora.
-El sacrificio.- susurró Susan abrazándose ella sola, toda esta situación era superior a ellos. Shido trató de contactar con desesperación con Harry mediante el anillo, pero este no funcionaba.
-Bueno Harry, diría que es un placer verte, pero no lo es.- ahora Harry reconoció la voz.
-Alice.- susurró con odio.
-Sí.-una tenue luz iluminó el lugar, Alice abrió la puerta de la celda, las manos de Harry quedaron sueltas, mientras Harry se acariciaba las muñecas doloridas, Alice ni le miró y se acercó a Abie.- me temo que has hablado más de la cuenta, te lo advertimos.
Alice movió la mano con una rapidez sorprendente, mientras murmuraba la maldición imperdonable que acabó con la vida de Abie, Harry reaccionó sin darse cuenta, movió la mano para detenerla, en un acto un tanto estúpido, pero una bola negra salió de entre sus dedos y dio en la espalda de Alice, provocando que esta cayera al suelo sin vida.
Harry se acercó a las dos chicas, para comprobar si estaban vivas, pero las dos yacían muertas, con los ojos abiertos y Alice tenía un gesto de dolor en la cara. Lo que indicaba que su muerte no había sido tan rápida como había parecido…
Harry miró sus manos sorprendido, y asqueado por lo que había hecho, se apartó de los cuerpos con rapidez, preguntándose desde cuando tenía ese tipo de poderes, tal vez era lo que Abie había intentado decirle, trató de volver a hacerlo, pero un ruido le sobresaltó, Voldemort estaba en la puerta de la celda.
-Vaya Harry, ¿Qué has hecho?, ¿Has matado a dos chicas inocentes?
-No, yo no he sido, Alice mató a Abie.
-¿Seguro?- preguntó Voldemort, sembrando la duda en Harry.
-Claro, yo vi a Alice lanzar la maldición imperdonable…
-¿Y donde esta su varita?
-Alice podía hacer magia sin varita.
-No, no podía.
-Pero ella… yo…
-¿Cómo te sientes después de matar a una chica inocente Harry? Una chica que daba todo por salvar a los muggles, como tú, como Bronwyn, y una vez que lo pruebas no puedes parar. ¿Cómo sabes que no mataras ahora a tus amigos? Una vez que empiezas no puedes parar. Te llegó un hechizo oscuro, ahora no podrás dejar de matar, pero puedes elegir como hacerlo Harry, yo te ofrezco mi ayuda… Déjame ayudarte.
-No… jamás estaría de tu lado…
-Pronto no podrás resistirte a la magia Harry, lo sabes, forma parte de ti, ya estas notando como te invade, porque no te quedas aquí y lo piensas, volveré luego.
Harry cayó de rodillas y comenzó a vomitar, todo eso era demasiado para él, dejó que las palabras de Voldemort lo invadieran unos segundos, no sabía si era verdad, pero hasta que estuviera seguro no pensaba acercarse a Bronwyn, rozó el collar que colgaba de su cuello, y este se calentó de golpe, sorprendiendo a Harry, que instintivamente se levantó del suelo y quitó la mano del collar, aunque este seguía calentando su pecho, ardía, de pronto una voz pareció surgir del collar directamente a su cabeza.
-Ayúdala.- su vista se nubló unos segundos y el paisaje a su alrededor cambio rápidamente.
La tenue iluminación de la celda fue sustituida por el sol de medio día, que cegó a Harry, por lo visto Abie se había equivocado respecto al tiempo que llevaban allí, debía haber pasado toda la noche y parte de la mañana.
Harry se cubrió los ojos con el brazo para que no le cegara el sol, esperó a acostumbrarse un poco antes de destaparse, miró alrededor estaba en medio del claro de un bosque, caminó un poco sin rumbo fijo, hasta que oyó un gritito ahogado.
Una chica estaba tumbada en el suelo, mientras un hombre la agarraba de los brazos y otro estaba inclinado sobre ella, Harry se acercó rápidamente, sin estar muy seguro de que hacer, levantó la mano de forma inconsciente y el hombre que estaba inclinada sobre la chica, cayó sin vida a un lado de ella, le había alcanzado otra de esas bolas negras.
-Ayúdame.- gritó la chica mirando a Harry, mientras el otro hombre seguía agarrándola las manos. Harry miró al hombre y enseguida le reconoció era Peter Pettigrew.
Harry levantó la mano hacia él, pero en su lugar había una rata, que desapareció rápidamente entre los arbustos, Harry la iba a seguir pero pasaron varias cosas a la vez.
La chica se levantó del suelo a una velocidad imposible para un humano, o un mago, y se abalanzó a los brazos de Harry, mientras se lo agradecía con efusividad. Y alguien trató de ponerse en contacto con Harry mediante el anillo. Harry se lo quitó y lo tiró a un lado.
Sabía que con sus nuevos poderes podía desaparecerse, así que lo uso para alejarse del anillo, pero la chica seguía abrazada a él, por lo que viajó con Harry. Este desapareció de un lado a otro varias veces, para dificultar que le siguieran, acabó otra vez en un bosque, pero se aseguró de estar lejos del primer lugar.
-Gracias, gracias.- seguía diciendo la chica.
-De nada.- dijo Harry separándose de ella.- Ahora déjame, viajo solo.
-No, no me dejes, ellos volverán a por mí, protégeme…
-Soy peligroso para ti.
-¿Tienes una estaca?- preguntó la chica enseñándole los dientes, o más bien los largos colmillos a Harry.- Me llamó Elektra ¿Tú?
-Harry… Pero sigo queriendo estar solo.
-Pero me matarán… ¿Qué mas da que lo hagas tú o ellos?
-Joder, ¿por qué siempre tengo que salvar el mundo?
-Bueno no te pongas así, no hace falta que te quedes conmigo, ya me buscaré la vida, es lo que llevó haciendo desde que nací…
-Harry, ha salido de allí, el anillo vuelve a funcionar, está en escocia.- dijo Bronwyn segundos antes de desaparecer, cuando llegó vio algo brillando en el suelo, lo cogió al descubrir que era el anillo de Harry, notó la magia del chico y trato de seguirla, pero Harry había escondido bien su rastro, así que se perdió pronto y no pudo seguirle.
Bronwyn volvió a "The Charmed" y convocó una reunión de emergencia, cuando todos estuvieron sentados puso el anillo en la mesa y lo empujó al centro, miradas sorprendidas se pudieron ver por toda la sala, y Bronwyn explicó lo ocurrido.
-¿Crees que habrá funcionado?- preguntó Selene entristecida.
-No lo sé…- susurró Bronwyn.
-Harry es más listo que eso.- dijo Shido, mirando mal a Bronwyn y Selene.- Y me parece increíble que dudéis así de él.
-Nadie duda de él, pero está claro que está huyendo de nosotros, y si no es porque el hechizo le ha afectado, ¿por qué va a ser?- dijo Draco.
-Es porque teme hacernos daño, esta confundido, algo dentro de él está cambiando, no sabe qué y según lo que nos has dicho había un mortífagos muerto, ¿cómo es sentiríais si cada vez que levantáis la mano muriera alguien?- dijo Shido con frialdad, mientras chispas rojas brillaban en sus ojos, se había levantado sin darse cuenta.- Ahora nuestra prioridad es encontrarle para poder ayudarle.
-Por lo visto Potter se ha acostumbrado pronto a sus poderes, porque lo primero que ha hecho ha sido transportarse.
-Eso no lo hicieron los poderes que le dimos, fue otra cosa, estaba recibiendo ayuda externa, pero no entiendo como. Y quiero saberlo.- la voz de Voldemort hizo estremecerse a todos sus subordinados.- Quiero que me traigáis a Potter antes de que lo encuentre otro.
Voldemort se perdió en sus pensamientos hasta que alguien apareció sobresaltándole, aunque eso no era algo que pensara reconocer. Tate le miraba echando chispas por los ojos.
-¿Cómo se te ha podido escapar un niño?
-Tenía ayuda, creo que de él… Te dije que no dejaría que lo hiciéramos…
-Deja de balbucear como un quinceañero Voldemort, él está muerto, hace años que murió ¿vale? Solo se ha acostumbrado muy rápido a sus poderes.
-Sí, tal vez sea eso, será mejor que le busquemos.
-Pues si tan bien se te da buscarte la vida, hazlo, pero lejos de mí.- dijo Harry cabreado, no quería seguir siendo un héroe, no quería hacer daño a esa chica.
La chica empezó a andar alejándose de Harry, sin volver a mirarle, Harry la miró fijamente para asegurarse de que se alejaba, la chica andaba en línea recta, dirigiéndose hacia el sol, Harry recordó que a los vampiros les dañaba el sol, y que ella era un vampiro, por lo que pensó que era una especie de suicidio.
-Para.- la gritó Harry.
Ella frenó aún con un pie en el aire, y se giró para encararle, Harry vio su actitud digna, parecía dolida por el despreció de Harry, pero aún así le miraba con la cabeza levantada, sin avergonzarse ni dejarse intimidar.
-¿Quieres algo?- le preguntó con frialdad.
-El sol, tú…- Harry se sintió ligeramente avergonzado, sin saber que decir, se suponía que no le importaba lo que le pasara a ella, aunque obviamente no era verdad.
-Ah, era eso, no te preocupes, nací vampiro.
-¿Y…?- preguntó Harry que deseaba haber preguntado más a Selene.
-Pues que tengo alma, ¿tú que eres?-preguntó Elektra que parecía haberse relajado un poco, aunque seguía teniendo esa actitud tensa.
-Un mago.
-¿Entonces por qué te rodea magia negra? ¿Te lanzaron uno de esos hechizos? Sí una vez conocí a alguien así, será mejor que aprendas a dominarlo antes de que te domine a ti.
Harry la miraba boquiabierto, había sabido todo sin darle tiempo a responder, entonces una pregunta acudió a su mente, y no pudo evitar pronunciarla en voz alta.
-¿Sabes como controlarlo?
-Claro, pero tú no me quieres contigo, así que si me disculpas.
Elektra sonrió y desapareció, Harry se sintió mal, si hubiera sido un poco amable con la chica ahora tendría ayuda, de pronto el bosque le pareció enorme para estar solo, además no podía estar mucho tiempo allí, pronto alguien le encontraría.
Para sorpresa de todos, el más afectado por la desaparición de Harry era Shido, nunca había demostrado gran interés en Harry, solo era un mago más, le tenía aprecio pero no hasta el punto de encabezar la búsqueda por encima de Bronwyn o de James y Lily.
Habían pasado 4 días ya, nadie sabía nada de él, Shido se metía entre los demonios y Mortífagos y sabía que ninguno sabía nada, a menudo se le veía hablando en susurros con Selene, que parecía la única capaz de seguir su nivel sin quejas.
-No sabremos nada de él, al menos no hasta que él quiera que le encontremos, lo hace bien, no deja rastro apenas y lo que deja lo confunde con otros antiguos.- Shido estaba al mando en la reunión, dando parte a los presentes.
-¿Y que sugieres que hagamos?- preguntó Draco.
-No pienso quedarme de brazos cruzados mientras Harry está por ahí.- Bronwyn se levantó para encararse con Shido.
-Nadie te ha pedido eso, pero pienso que lo mejor es asegurarnos de que nadie le encuentra.
-Prefiero quedarme sin hacer nada que ayudarle en su huida.- dijo Sirius.
-¿Y si le encuentran los Mortífagos? Yo voto por no dejar que se acerquen a él.- dijo Shido mirando a los presentes de uno en uno.
-¿Cómo haremos eso?
-Maldito Potter, siempre le ha gustado llamar la atención, pero nunca pensé que hasta este punto.
-A ti se te escapó, Voldemort, si no aparece te haré directamente culpable, ahora averigüemos que saben los magos.
Tate llamó a Shido y esté apareció un par de segundos después, últimamente se cuidaba mucho de no disgustar a su "jefe". Más que nada por la información que podía sacar de Tate y Voldemort, aunque el segundo parecía desconfiar de él.
-¿Qué quieres, mi señor?
-¿Cómo está la cosa por "The Charmed"?
-Empieza a cundir el pánico señor, están bajando sus defensas, tal vez esté bien que Potter no aparezca, los muggles ya no cuenta con "The Charmed" como defensa, o al menos no como siempre.
-¿Qué propones que hagamos?- dijo Voldemort con la mano debajo de la túnica, agarrando su varita sin duda.
-Mi trabajo no es proponer, Lord, mi trabajo es informar de lo que sé.
El tiempo pasaba, Harry no podía asegurar lo que llevaba huyendo, ¿2 días? Tal vez 5… No tenía ni idea, había tanta gente siguiéndole que no tenía tiempo apenas para descansar. Dormía una hora o menos antes de volver a huir.
Aunque su huída se había convertido más bien en una búsqueda, en la búsqueda de Elektra, esa chica sabía algo y él quería saberlo también.
Hasta el momento no había usado más magia involuntaria pero igualmente seguía desconfiando de si mismo, ¿cómo podía saber lo que le pasaría una vez estuviera con más gente? No podía arriesgar la vida de Bronwyn, ni de Ron, Hermione o cualquier otro de sus amigos.
Se sentó en el suelo, apoyado contra un árbol, apoyó la cabeza en el árbol y decidió echarse una "siesta". Tuvo sueños intranquilos en los que huía continuamente y sin motivo, de un lado a otro y sin parar.
Cuando se despertó era de noche otra vez, en eso se había convertido su vida, huir, dormitar, y matar demonios, porque había decidido usarlos de blanco para tratar de controlar su nueva magia eran los demonios, y entre una cosa y otra buscaba a Elektra.
Desapareció de nuevo, de un lado a otro, para borrar su rastro, finalmente llegó a una cueva en la que se había quedado alguna noche, era extraño pero allí se sentía bien al principio no sabía porque era, pero pronto lo supo, Bronwyn había pasado por allí y allí se sentía más cerca de ella.
Oyó un ruido extraño al final de la cueva, algo que nunca antes había oído en aquel lugar, pensó en desaparecer, por si era alguien buscándole, pero realmente parecía alguien en problemas y él no pudo resistirse a avanzar un poco por el lugar.
Lo hizo lentamente y con la mano preparada para lanzar un hechizo, pero lo que vio le sorprendió tanto que no hubiera podido lanzar el hechizo de haber querido, un lobo estaba en una esquina de la cueva, lamiéndose una pata herida y gimoteando. Harry tardó unos 20 segundos en comprender que lo que veía no era un lobo, si no un licántropo.
Harry pensó que el animal le atacaría cuando le viera, pero este le miró y volvió a lamerse la pata, Harry movido por una especie de pena y curiosidad se acercó al animal con la mano levantada para indicarle que no iba a hacerle nada.
El animal era mucho más pequeño que Lupin, por lo que debía ser más joven, el animal miró la mano de Harry y trató de levantarse pero la patita herida, una de las traseras, se lo impidió, al parecer no era capaz, volvió a gimotear adolorido, Harry se arrodilló a su lado, con cuidado y despacio, para que el "animal" no se asustara.
-Hola bonito, ¿cómo te llamas? Genial Harry como si te fuera a responder…
-Grrrr…- el lobo rugió un poco, pero no de forma amenazadora, más bien parecía querer responderle.
-¿Entiendes lo que digo?
-Grrrr…- movió el hocico ligeramente de arriba a bajo, acto seguido volvió a dedicar su atención a su pata herida, le sangraba algo pero no parecía grave.
-¿Puedo ayudarte?- Harry movió su mano hacia la pata herida para mirar que tenía con más seguridad, pero el lobo gruño y lanzó un mordisco a la mano de Harry.
-Vuelve a estar en la cueva.- Bronwyn estaba en una cama de la enfermería, nadie sabía como lo estaba haciendo, pero tenía premoniciones continuas con Harry, lo que la estaba dejando agotada.
-Si te matas, el nos matará cuando vuelva.- dijo Hermione con su habitual lógica.
-Déjala que se mate, así aprenderá a hacer su trabajo.- dijo Shido mirando mal a Bronwyn, desde la desaparición de Harry estaban algo distanciados.
-¿Yo? Si tú le hubieras enseñado en vez de pasar de él…
-Es que no debería haber salido de Hogwarts, allí estaba seguro.
-Sí, claro, segurísimo, ¿no ibas a mandar a tu amiguito Tate a por él?
-¿Qué dices?- dijo Shido sorprendido.
-No sé, no me cuadra esa gran preocupación que sientes por él cuando nunca te ha importado, así que tal vez al final si estés de parte de Tate.
-Que alguien me avise cuando deje de decir gilipolleces.
Shido desapareció dejando a Hermione y Ron un poco descolocados. Supuestamente él iba a llevarlos a Hogwarts, Bronwyn suspiró y se giró hacia Hermione y Ron.
-Ron, ¿Podemos probar otra vez? Por favor…- suplicó Bronwyn, estaban probando si Ron podía meterse en sus visiones como había hecho Harry, aunque no tenían demasiado éxito.- Hermione, ¿Puedes ir a hablar con Shido? No creo que me dejen llevaros a mí, esta en la sala de entrenamientos.
Hermione salió de allí, por suerte se conocía ya los caminos del lugar, llamó antes de entrar en la sala de entrenamientos. Nadie la respondió así que abrió la puerta, Shido estaba de espaldar a la puerta, con una espada en la mano, y sin camiseta, dando golpes a un palo con la espada y alguna patada ocasional.
Hermione se aclaró la garganta para llamar la atención de Shido, pero el chico ni se enteró. Hermione cerró la puerta con fuerza y el ruido por fin llamó la atención de Shido, aunque de forma demasiado ruda para alegrar a Hermione. El ruido le había sobresaltado por lo que se giró y puso la espada contra el cuello de Hermione.
-No funcionaba con Harry de casualidad, cielo.- dijo Susan que acababa de entrar a la enfermería, para ver el experimento de su hija.
-Tenía que probarlo…
-No vas a poder sustituirle, ni tu ni ninguno de nosotros, estáis unidos Bronwyn, desde antes de nacer, y nada cambiará eso.
-¿Y cuando consigan que le maten? Vamos si está tratando de acariciar a un licántropo herido.
-¿Qué?- preguntó Lily sorprendida.
-Pues eso… no os preocupéis. No le va a hacer daño.- lo dijo más para tranquilizarlas a ellas, que por que fuera verdad, porque lo último que había visto era el intento del lobo de morderle.
-Están aquí, estoy seguro.- Harry pudo oír una voz masculina al principio de la cueva, el lobo le dio con el hocico en el brazo para llamar su atención.
Harry dudó un momento, el lobo le miraba con sus grandes ojos marrones, pidiendo ayuda, no sabía si sacarlo de allí, ya había tenido problemas por no ayudar a Elektra, no quería que volviera a pasarle nada así.
Agarró al lobo por el pelaje y desapareció, que fuera lo que Merlín quisiese, hizo lo que acostumbraba a hacer, aparecer y desaparecer de un lado a otro para borrar el rastro, finalmente paró en otra cueva, el lobo quedó tumbado como había estado antes, entrecerró los ojos y apoyó la cabeza en una de sus patas delanteras, parecía agotado.
-Joder, no se os ocurre formas mejor de llamar mi atención que tratar de matarme del susto.- dijo Shido mirando a Hermione con el ceño fruncido.
-Bueno la que tiene una espada contra la garganta soy yo así que si haces el favor de apartarla…- dijo Hermione con la voz temblorosa.
En el momento que Bronwyn la había mandado a buscar a Shido había querido matarla, estaba tan ensimismada en buscarle un sustituto mágico a Harry que se había olvidado de que lo último que Hermione quería era estar a solas con su profesor más popular.
-Lo siento.- dijo Shido guardando la espada en su cinturón.- ¿Querías algo?
-No… Sí.- "qué te pongas un poco nervioso como me pasa a mí cuando te veo" grito la mente de Hermione, aunque por suerte pudo controlarla.- Bronwyn quiere que nos lleves a Ron y a mí a Hogwarts.
-Está bien.
Shido se encaminó a la puerta y la abrió dejando a Hermione salir delante, algo que hubiera resultado caballeresco si no hubiera mirado todo el tiempo a un punto situado a tres metros sobre la cabeza de la chica.
-Shi… Esto… Bueno que si necesitas hablar con alguien…- dudo en llamarle por su nombre, eso implicaba una confianza, que ya no existía entre ellos.
-Gracias Hermione, pero no creo que sea necesario.
-Llevas razón, porque ir apuntando a la gente por solo cerrar una puerta es muy lógico.
-Pensé que no querías saber nada más de mí.- susurró Shido, con esa extraña cualidad suya de hacerlo tan cerca del oído que conseguía hacer que se estremeciera.
-Fuiste tú el que no quisiste nada más de mí.- dijo Hermione dolida, andando más rápido para llegar a la enfermería cuanto antes.
Shido la agarró del brazo y abrió la primera puerta que encontró en su camino, obligándola a entrar y entrando él detrás. La acorraló contra una de las paredes y cerró la puerta con la pierna, quedando tan cerca el uno del otro que podían sentir sus respectivas respiraciones en la cara.
-No vuelvas a decir eso Hermione, yo de ti lo quiero todo, quiero besarte cada día, y que me sonrías y verte feliz, abrazarte y pasar todo el día contigo, alejados del mundo, solos tu y yo… Pero no es posible, pronto, te lo prometo, pero no ahora.
-Pronto puede ser tarde, Shido.
-No lo será.- el chico se acercó a ella y la beso con pasión, jugueteando con su lengua en los labios de ella, Hermione se dejó llevar por la calidez y experiencia de él y le abrazó por el cuello, Shido se separó poco a poco.- No será tarde mientras los dos sintamos lo mismo, y yo nunca dejaré de sentirlo.
Hermione miró a otro lado, pensativa, pero algo desvió el rumbo de sus pensamientos, una mancha negra en la pared y un papel en el suelo, debajo de la marca.
-¿Qué es eso?- preguntó Hermione.
Shido miró al lugar señalado por la chica y se dirigió allí a coger el papel, al leerlo dijo una palabrota que Hermione no había esperado oír en los labios del chico, y después la respondió.
-Es una lista, y la mitad está tachada.
-¿Una lista de qué?- preguntó Hermione, sabía que no era algo bueno, si no Shido no se hubiera puesto así.
-Pues algún demonio, algún muggle y sobretodo magos.
-¿Puedo verla?
-No.- respondió Shido rápidamente apartando la lista de ella.
-¿Quién sale que no puedo ver?
-¿Por qué tienes que ser tan lista? Déjame investigar que es, luego te la enseño, de verdad.
-Quiero verla ahora.
Harry se quedó despierto hasta el amanecer, tenía miedo de que el lobo se fuera, no sabía porque, pero quería quedarse con él. Esperó con ansia el amanecer, quería saber quien era, y no iba a descansar hasta averiguarlo.
El lobo gimoteó cuando empezó a amanecer, y empezó la dolorosa experiencia de transformarse en humano, Harry procuró no mirarle para darle intimidad, pronto los aullidos animales se transformaron en gemidos humanos.
-No deberías haberme sacado de allí.- dijo una voz adolorida que Harry reconoció perfectamente.
-Eres tú.- dijo Harry mirando a Elektra, se dio cuenta que estaba desnuda y se sonrojó aunque a ella no pareció importarle demasiado, Harry se quitó la camisa y se la dio.
-Que listo, tú también eres tú.
-¿Eres un licántropo y un vampiro?
-Y una mujer.- dijo al notar que Harry había hablado en masculino.- Pero si lo soy, por eso no me afecta la luz del sol.
-¿Qué tal tu pierna?
-Creo que tengo una bala dentro, por lo demás bien.
-¿Quién te ha disparado?
-Un cazador, que quería llevarse al lobo de recuerdo, pero no te preocupes, no volverá a disparar a nadie.
-¿Te curo?- preguntó Harry no queriendo más detalles de lo que había hecho la chica.
-No hace falta, no quiero deberte nada.
-Ya me debes algo, te salvé la vida.
-Y luego me echaste y por tu culpa casi me mata un cazador, si hubiera estado contigo no me hubiera pasado nada. Así que empate.
-Te saqué de la cueva.
-Nadie te lo pidió.
-Pero… Déjalo…- susurró Harry confundido.
-Si Harry no vuelve no podrán entrar.
-¿Eso es todo lo que te preocupa?- preguntó Susan a Selene.
-Pues… él es capaz de cuidarse solo, pero mucha gente morirá si no hacen lo que tienen que hacer.
-¿Estás bien, Susan?- preguntó Lily a su amiga, últimamente parecía tener dolores por el bebe, pero fingía estar bien, aún la quedaban un par de semanas para salir de cuentas, pero Lily había hablado con la enfermera y pensaban que se la iba a adelantar el parto.
-Sí, me voy a descansar.
Susan se levantó y se encaminó a la puerta, pero no llegó a ella, se paró y se agarró la tripa, con un gesto adolorido, Sirius se levantó de su silla y la agarró antes de que se cayera.
La llevaron a la enfermería rápidamente, y echaron a todos de allí, como acostumbraban a hacer.
-Tengo frío.- susurró Elektra abrazándose a si misma.
Harry la pasó un brazo por los hombros y la frotó con las manos los brazos, la había curado la herida, la había sacado la bala, y la había echado un par de pociones, pero había perdido mucha sangre y parecía agotada y helada.
-¿Quién eres?- preguntó Harry.
-Elektra, ¿tan mala memoria tienes?
-¿Qué haces en el bosque?- preguntó Harry.- ¿De quién huyes?
-Es una historia muy larga…- susurró ella.
-Tenemos tiempo.- dijo Harry abrazándola un poco más fuerte para darla calor.
-Pues supongo que todo empezó antes de que naciera, el hombre que me crió, Alfred, un vampiro, se dedicaba a secuestrar chicas y aterrorizarlas antes de violarlas y beberse su sangre, este vampiro tenía dos mujeres a las que no mataba, las usaba para ayudarle a secuestrar y retener a las chicas, esas dos mujeres también eran vampiresas, se llamaban: Anthea y Elizabeth. Si te aburres dímelo.
-No me aburro, sigue.- dijo Harry sonriéndola.
-Pues a una de las chicas que secuestraron, resultó estar embarazada, luchó con uñas y dientes para proteger al bebe, por lo que Anthea se apiadó de ella y decidió protegerla frente a Alfred, la mordió para que Alfred perdiera su interés en ella, y la protegió hasta que el bebe nació, ella se pasó la mayor parte del tiempo inconsciente y cuando despertó después de tener al bebe no recordaba nada y consiguió escapar, así que yo me quede con Anthea.
Harry miró a Elektra, parecía contar la historia como algo ajeno, como si no tuviera nada que ver con ella, miraba fijamente la pared, pero se podía ver la tristeza en sus ojos.
-Eso no explica que haces aquí.
-Ahora iba. Alfred decidió que era más fácil torturarme a mí que buscar a chicas de la calle, así que me encerró en un calabozo y…- Elektra se levantó y se desabrochó la camisa de Harry que aún llevaba puesta, se puso de espaldas a él y le enseñó profundas cicatrices que cruzaban su espalda.- No hace falta que digas nada.- dijo ante la cara de Harry mientras se volvía a abrochar la camisa y se sentaba.
-No dejaré que te vuelvan a hacer eso. ¿Y por qué te siguen?
-No prometas lo que no puedes cumplir. Alfred mandó a sus amigos a por mí, yo soy la recompensa a su duro trabajo.- dijo con la misma frialdad de antes.- ¿Cuál es tu historia?
Harry empezó a contar su historia a la chica, mientras ella escuchaba atentamente, y así pasaron los días, juntos hablando, descansando a ratos, entrenando, y matando a los demonios que conseguían encontrarlos.
Hermione había conseguido coger la lista y había visto su nombre en ella junto con otros muchos que no conocía y algunos que sí, habían decidido no contárselo a nadie hasta que supieran que significaba, Shido había empezado a investigar quienes eran las personas de la lista.
Eso sumado a la desaparición de Harry hacia que cada día fuera más difícil hacer vida normal, cada día se oían comentarios más fantasiosos sobre donde estaba Harry, al principio habían intentado cubrir su desaparición diciendo que estaba enfermo, pero pronto dejó de ser factible.
En Hogwarts los rumores volaban y Hermione había oído todo tipo de comentarios, desde que Bronwyn le había asesinado, hasta que se había puesto de lado del Señor Oscuro, esa era la que más fastidiaba a Hermione y Ron, y a Bronwyn cuando estaba por allí, pero eso no era demasiado tiempo.
Hermione bajó despacio los escalones de la sala común, aún era temprano y no quería despertar a nadie, cogió el libro y se sentó en un sofá a leer, como hacía días que no podía hacer, había sacado el libro de la sala secreta, al entrar en aquella sala con Harry, Ron y Bronwyn, lo había cogido, suspiró, los echaba de menos.
Recordó lo que habían visto en la sala antes de ponerse a leer:
Al final la que respondió a la mayor parte de preguntas fue Hermione, y la mayoría de respuestas estaban en historia de Hogwarts, entraron cuando el cuadro se abrió y vieron una gran sala, con sillones de los colores de las cuatro casas de Hogwarts, estanterías con libros antiquísimos y mesas y sillas junto con velas para iluminar de noche, aunque había grandes ventanales para el día.
Hermione se dirigió a las estanterías para ver los libros, y Ron se dejó caer en el sillón rojo y dorado, este se desplazó ligeramente bajo su peso y Ron se levantó sobresaltado. Hermione vio una hoja sobresaliendo entre los libros y la cogió.
-La siguiente pista es: Introduce tu suerte debajo de tu casa. No te equivoques o las consecuencias serán terribles.- leyó Hermione a los demás.
Al oír esto supusieron que por casa se refería a los sillones, así que los movieron, pero el suelo parecía normal, Harry pasó las manos por encima y descubrió una tabla suelta, así que la levantaron y vieron una hendidura redonda. No se habían atrevido a meter nada en ella, por lo que Hermione había cogido unos cuantos libros para investigar y habían salido de allí.
-¿Me quieres?- preguntó la chica sorprendida.
-Claro que si, Ginny, no he podido dejar de pensar en ti desde la primera vez que te vi. Déjame que te lo demuestre, déjame besarte.
Ginny titubeo poco pero finalmente se acercó a Tate y dejó que él la besara, la abrazó por la cintura y junto sus labios con los de ella, aprovechando para lanzarla un silencioso hechizo de dependencia.
-Yo también te quiero… Te necesito.- susurró Ginny cuando se separaron.
Hermione acabó de leer el libro con los ojos desmesuradamente abiertos por la sorpresa, lo cerró con cuidado, por muy sorprendida que estuviese, ese libro tenía tantos años como el castillo, más o menos.
Se dirigió a la habitación de los chicos y abrió la puerta sin molestarse en llamar, los chicos ya se estaban levantando y la miraron mal.
-¿Qué haces Hermione?
-Ya se como funciona, ya se lo que hay que poner.
-¿El qué?
-No esperaras que te lo cuente aquí. ¿No?
-Espérame, bajo en 10 minutos.
El Gran Comedor estaba repleto de estudiantes desayunando, las lechuzas entraron en ese momento dejando periódicos y cartas a sus dueños, Hermione cogió el Profeta sin muchos ánimos para ver una foto de Harry de hacia dos años, cuando estaban en el torneo de los tres magos y el titular rezaba: Harry Potter: héroe o villano.
-Se empiezan a repetir.- dijo Hermione enseñándoselo a Ron.
Pero el chico no lo vio, miraba a la puerta del Gran Comedor, como cada día con la esperanza de que Harry volviera, pero nunca era así.
-¿Esa no es Kiara?- dijo Ron llamando la atención de Hermione.
Kiara se dirigió a la mesa de Slythering, llamando la atención de la gente a su paso, aunque no pareció importarla en exceso, había hablado con Dumbledore antes y la había dado su permiso para entrar.
Se acercó a Draco y le pidió hablar con él, cuando él se negó le dijo que sería la última vez que hablaran y consiguió picar la curiosidad de Malfoy por lo que se levantó y la siguió fuera del Gran Comedor.
-¿Qué quieres decir con la última vez?
-Me voy Malfoy, me han trasladado a América, no volveremos a vernos.
-¿Por qué te vas?
-Porque aquí no me retiene nada ya, no me lo hagas más difícil, es lo mejor.
-¿Dejarás de ayudar a Harry?
-No puedo hacer nada por él.
-¿Abandonas? Eres una cobarde…
-No abandono, allí también hay magos oscuros…
-¿Entonces que quieres de mí?, ¿Qué te de una palmadita en la espalda y te desee suerte? No pienso hacerlo.
-Solo quería que lo supieras, ¿Puedes…?, ¿Puedes besarme por última vez?
Aquí está por fin el capítulo, intentaré subir el próximo más rápido, aunque ahora tengo un par de semanas de examenes... Dejadme reviews!!!!
Espero que os guste ;)
