14.- POR TU CULPA
Harry había vuelto a clase sin mucho entusiasmo, pese a lo bonito que estaba Hogwarts, había comenzado a nevar, y los terrenos se empezaban a cubrir de blanco, echaba de menos la libertad que el bosque le otorgaba, además no quería separarse de Elektra, no se fiaba de que ella huyera, no soportaba los espacios cerrados o con mucha gente y la había dejado en "The Charmed" donde un montón de personas iban a controlar donde iba, cuando y por que.
Iban camino del gran comedor, Ron iba expresando en voz alta sus teorías sobre el nuevo profesor, que ocuparía el lugar de Shido, pero no tuvieron que esperar a tener esa clase para averiguar quien era el nuevo profesor.
-Hermione.- se oyó detrás de ellos alguien arrastrando las erres. Todos se dieron la vuelta y menos Bronwyn habían descubierto ya quien era el que había hablado.
-Viktor.- dijo Hermione mirando a su antiguo novio, Viktor Krum.- ¿Qué haces aquí?- preguntó Hermione temiéndose lo peor.
-Soy vuestro nuevo profesor de defensa.
-Vaya eso es…- empezó Hermione.- Genial.- terminó la frase aunque sonó bastante sarcástico, sarcasmo que Krum no debió entender, porque se acercó más a ellos.
-Hace mucho que no contestas a mis cartas.
-Sí, es que he estado muy… ocupada.- dijo Hermione mirando suplicante a sus amigos.
-Bueno Hermione.- cortó Bronwyn en respuesta a su muda suplica.- ¿Me puedes acompañar al baño?
-Claro. Nos vemos por ahí Viktor.
Hermione y Bronwyn fueron al baño de verdad, Hermione se iba riendo, aunque parecía una risita histérica, Hermione la condujo al baño de Myrtle la llorona y sus dos amigos aparecieron poco después.
-¿Por qué ha tenido que contratar Dumbledore a ese idiota?- preguntó Ron que no le perdonaba los flirteos que había tenido con Hermione.
-¿Qué pasa con él?
-Hermione estuvo saliendo con él hace dos años.- explicó Harry, pues Hermione solo seguía riéndose.
-Es verdad Hermione, nunca nos has contado que pasó al final con él.
-Pues al final se puso muy pesado, quería conocer a mis padres y "formalizar la relación" y ahí lo dejamos, aunque por lo visto no le quedó muy claro. ¿Bronwyn le puedes decir una cosa a tu primo de mi parte?
-¿Qué se ha lucido?- dijo Bronwyn anticipándose al comentario de Hermione, esta asintió.- Mejor mándale una carta, no nos hablamos…
-Muy bonito.- se oyó una voz espectral y llorosa saliendo de los retretes, aunque pronto la tuvieron delante, causando el sobresalto de Bronwyn que no la conocía.- ¿Vienes ha reírte de mí? Largaos.
-Harry, ¿Sabes que el sábado hay partido contra Hufflepuff?- informó Bronwyn en un susurró ya que estaban en la biblioteca.
-¿Qué?- exclamó el chico sorprendido, ganándose algunas malas miradas de un par de Ravenclaw y de Hermione.
-Pues eso, esta tarde ahí entrenamiento.- se unió Ron a la conversación.
-El último antes del partido.
-Genial… ¿Quién está en mi puesto?
-Nadie, Ginny no quiso y nadie era suficiente bueno. Estamos con un reserva malísimo, no vería la snitch ni aunque se la pusieran delante de la nariz.
-¿Por qué no me habéis avisado antes?- preguntó Harry mirando mal a sus amigos.
-No sé. Tal vez estabas ocupado… ¿Huyendo?- dijo Bronwyn enfadada y salió de la biblioteca causando demasiado escándalo y provocando más malas miradas de los Ravenclaw's.
-Creo que sigue enfadada.- dijo Ron en un susurro.
-Ya se le pasará.- dijo Harry mirando con cierta preocupación la puerta, pero no pensaba ir tras ella.
Los tres siguieron con sus deberes, fingiendo que no había pasado nada, estaban tan concentrados que se sobresaltaron cuando Hermione volvió a hablar.
-¿Qué pasará con Colagusano y Canuto ahora?- preguntó Hermione mirando a Harry.
-Pues supongo que harán un juicio a Colagusano y si consiguen que Canuto salga inocente él volverá a salir, sino todo seguirá como hasta ahora.
-¿Quieres que vayamos con ellos?- preguntó Hermione haciendo clara alusión a los padres de Harry y a Sirius y Remus.
-No importa.- Harry no quería contarle a sus amigos que no quería estar con su "familia" porque se avergonzaba de su comportamiento. Suficiente duro era ver la mirada de sus amigos cada vez que surgía un tema del tiempo que él no había estado, ver el dolor en el rostro de sus amigos o los comentarios hirientes de Bronwyn, no necesitaba estar con nadie mas, suficientemente mal se sentía.
Harry bajó tarde a desayunar, se había quedado dormido al igual que Ron, por lo que los dos corrían para poder desayunar antes de pociones.
Se sentaron enfrente de las chicas y ambos cogieron gran cantidad de bollos y zumo y empezaron a devorarlo como si no hubieran comido en su vida, pero el tranquilo desayuno de Harry fue interrumpido cuando las lechuzas hicieron su aparición, una se posó frente a Harry con cara malhumorada, lo que causó las risas de Ron.
Harry desató la carta sin mucho interés, la lechuza volvió a emprender el vuelo perdiéndose entre las demás, abrió la carta y lo que vio le dejo helado, allí estaba Cedric sonriéndole, era una foto bastante antigua, pero no por ello menos impactante.
Harry dio la vuelta a la foto para que sus amigos no la vieran, pero hubiese preferido no verlo, una notita estaba escrita por detrás, con letra clara y concisa, solo tres palabras que presionaron el corazón de Harry: "Por tu culpa"
Harry se sentó al lado de Bronwyn en pociones, aún no habían hablado y él se empezaba a cansar de la actitud infantil de la chica.
-Bronwyn…
-No estoy enfadada.- cortó ella.
-Genial, ¿Entonces porque llevamos sin hablarnos desde ayer?
-No lo sé.- murmuró la chica.- últimamente todo es confuso… Creo que va a pasar algo terrible Harry, lo noto, me duele el pecho, como si tuviera un gran peso en el corazón y no se lo que es… solo… no podría soportarlo si te pasara algo.
-Bronwyn…- dijo Harry pero Snape le interrumpió.
-20 puntos menos para Gryffindor y fuera de mi clase, Potter y Black, no creáis que porque vuestros padres estén muertos se os va a consentir hablar en mi clase.
-Vete a…- empezó Bronwyn, Harry la pisó para que se callara, cogió sus cosas con una mano y con la otra mano cogió lo de Bronwyn y la arrastró fuera de clase.- Suéltame que le voy a echar tantas maldiciones seguidas que hasta se le va a quitar la grasa del pelo.
-Quieres estarte quieta, vas a conseguir que nos castiguen.
-Por cierto,- la puerta de pociones se abrió detrás de ellos.- estáis castigados, antes de la cena en mi despacho.
Bronwyn iba a protestar por suerte Snape cerró la puerta de la clase antes de que le diera tiempo a decir nada, Harry la sujetó de la mano y se la llevó de allí a "The Charmed".
-¿Relájate quieres? El sábado hay partido y Snape estará encantado de prohibirnos jugar, así que no le des motivos.
-No había pensado en eso…- susurró la chica.
-¿Qué ha pasado con Quejicus?- preguntó una voz en algo parecido a un ladrido.
-Nos ha castigado.- admitió Harry.
Sirius, Susan, James, Lily, Remus, Selene y Elektra estaban allí. Harry no se había dado cuenta de que estaban hasta que Sirius había hablado, Harry aprovechó y se sentó al lado de su madre, le gustaba estar al lado de sus padres, se sentía querido, los necesitaba, y los había visto muy poco desde que ellos habían vuelto, Harry sonrió a Elektra que le devolvió la sonrisa y movió los labios en un "hola" sin sonido.
-¿Qué habéis hecho?- preguntó Remus. Bronwyn se sentó al lado de Sirius y este la pasó un brazo por los hombros, Sirius siempre había sido muy cariñoso y a Bronwyn le encantaba.
-Solo estábamos hablando y de pronto ha venido nos ha quitado puntos y nos ha echado de clase, y cuando nos íbamos nos ha castigado.- Bronwyn se giró hacia su padre, recordaba lo mal que le había hablado el día que Harry desapareció y ya iba siendo hora de disculparse.- Siento lo que te dije aquel día, papá.- Sirius entendió perfectamente a lo que se refería su hija.
-No pasa nada, todos estábamos mal.- la revolvió el pelo y la dio un beso en la frente.
-Yo me he perdido.- reconoció James.- ¿Quién es Quejicus para castigaros?
-Nuestro profesor de pociones.- dijo Harry y la reacción de su padre no se hizo esperar.
-¿¡Qué!?, ¿Ahora aceptan mortífagos como profesores?
-James, no hay pruebas de que siga siendo mortífago…- dijo Remus.- Además Snape es el menor de los problemas de Harry en Hogwarts.
"Gracias, Remus" pensó Harry mirando al hombre lobo con cara de pocos amigos, el había intentado ocultar el "sufrimiento" no porque no quisiera contárselo, si no por no hacerles sufrir y porque no quería revivir esos malos momentos, la cara de Cedric en la foto que había recibido en el desayuno volvió a su cabeza… "por tu culpa"
-¿A que te refieres?- preguntó Lily sin estar muy segura de preguntar.
-¿No les has contado lo de la piedra filosofal?- preguntó Sirius con una sonrisa pícara.
-Bueno… no he tenido mucho tiempo…
-¿Ni los maltratos de los Dudley?- apoyó Bronwyn ganándose la mala mirada de Harry.
-¿Basiliscos?- preguntó Susan.
-Como salvaste a Sirius y perdonaste la vida a Peter.- añadió Selene.
-Ni como te enfrentaste al dragón.- dijo Elektra con timidez.
-Oye… apóyame un poco…- se quejó Harry mirando a Elektra.
-Solo me integro.- le susurró la chica como si fuera un secreto.
-Ya puedes empezar a contarnos todo eso.- dijo Lily.
-De hecho no te mueves de aquí hasta que lo sepamos todo.- apoyó James.
La puerta se abrió en ese momento y Jhon entró por ella, Harry pensó que le erigiría una estatua si conseguía librarse de dar detalles a sus padres, de hecho lo intentó con todas su fuerzas, pero Jhon no le ayudo por lo que podía dar por perdida su estatua.
-Qué pena… no voy a poder contároslo… ¿Qué quieres Jhon?
-No, solo os molesto un minuto. El lunes es el juicio a Pettegrew, quiero que vayáis todos, en caso de que no te den la libertad Sirius o haya algún problema con vosotros,- miró a James y Lily.- os sacaremos de allí así que no os preocupéis. Y ya os dejo seguir hablando.
-Traidor.- susurró Harry causando la risa de Bronwyn, Sirius y Elektra.- ¿Por dónde empiezo?- dijo sabiendo que no había más remedio.
-¿Dónde estarán Harry y Bronwyn? Va a empezar la clase…
Hermione y Ron estaban en la puerta de defensa contra las artes oscuras, esperando a que llegara el profesor, Hermione no estaba segura de poder aguantar la clase entera sin reírse, Shido se iba porque no veía bien la relación alumna-profesor y traían a Viktor Krum, el cual se había dedicado a acosarla desde que se conocieron.
-Podéis pasar.- Hermione se tensó al oír la voz, pero disimuló, en ese momento llegaron Harry y Bronwyn y los cuatro entraron a la clase Bronwyn les obligó a ir a primera fila, no quería perderse detalle.
-¡Qué cruel eres!- se quejó Hermione.
La clase fue larga y tediosa para Hermione, Krum no dejaba de mirarla y la preguntaba todo el rato, cosa que en condiciones normales no la molestaría, pero es que Krum la llamaba "Herms" todo el rato, cosa que a la chica estaba venga a poner de los nervios…
-Y ya podéis salir.- fueron como un soplo de aire fresco para Hermione, pero el sueño se convirtió en una pesadilla.- Herms quédate.
-¿Qué pasa?- preguntó la chica cuando todos habían salido.
-¿Te pasa algo conmigo?
-No, solo que tengo hambre.- mintió la chica, después de todo ¿cómo se le dice a un profesor que no te acose?
-Hermione.- susurró el chico acorralándola contra una mesa, Hermione trató de retirarse, pero la mesa se lo impidió.- Me vuelves loco…
La chica trató de retirarse, pero la mesa no quería moverse de su lugar, Krum aprovechó para rodearla con sus brazos musculosos y besarla, Hermione trató de resistirse y las manos de Krum volaron al trasero de Hermione pero no se conformó con eso y una de sus manos empezó a subir. Hermione le apartó de un empujón, que seguro que él no esperaba y salió de allí.
Hermione fue rápidamente al gran comedor, necesitaba estar con sus amigos, se sentó entre Ron y Harry, por suerte los dos estaban entretenidos con la comida y ninguno se dio cuenta, aunque al parecer no iba a tener tanta suerte con Bronwyn.
-¿Qué quería?
-Nada.- mintió la chica.
Harry miró a Hermione, le había temblado la voz al contestar, pero la chica le sonrió, por lo que dio por hecho que habían sido imaginaciones suyas. Una lechuza se posó delante de Harry, el chico la reconoció por la cara malhumorada, cogió la carta que le entregaba y la guardó sin mirarla. No le apetecía saber lo que había en ese momento.
El sábado llegó más rápido de lo que Harry, Ron y Bronwyn querían, los tres estaban en el equipo de Gryffindor y los tres tendrían que subirse a sus escobas en media hora, con el frió que hacía.
El tiempo pasó tan rápido que Harry estuvo sobre la escoba antes de darse cuenta, miraba a las tres cazadoras, Bronwyn y Ginny se habían adaptado perfectamente al puesto y los leones ganaban 60-40 pero Harry estaba deseando encontrar la Snitch y bajarse de la escoba, pues los dedos se le estaban entumeciendo, debido al frío y la ligera llovizna que amenazaba convertirse en nieve.
Harry vio un ligero destello abajo, y se lanzó a por él, pero una vez allí no había nada, debía ser solo una mala jugada del frío, miró al buscador de Hufflepuff que parecía tan perdido como él, pero de pronto la mirada del otro buscador se fijó en algo y se lanzó a por ello. Harry también lo vio, estaba justo entre los dos, ahora todo dependía de habilidad.
Harry espoleó su escoba pero esta parecía resistirse a correr más, Harry estiró la mano y sus dedos rozaron la pequeña y resbaladiza pelota, Harry cerró la mano desesperanzado y notó algo duro en ella, se miró la mano y vio la pequeña pelota dentro de ella.
La que se montó en Gryffindor fue digna de recordar, la gente había perdido toda esperanza de ganar con la desaparición de Harry, pero él había vuelto para demostrar que era el mejor. Aunque no estaba muy contento, pero nadie parecía darse cuenta, Harry se escabulló en un momento de distracción general.
Salió de la sala común y comenzó a andar sin rumbo, sus pies anduvieron solos hacia la "sala de los fundadores". Se sentó en una de las mesas y sacó un sobre de su bolsillo, había guardado todas las fotos en uno de los sobres y las llevaba siempre encima, no quería que nadie las viera.
Puso todas las fotos encima de la mesa, le habían mandado una foto en cada desayuno, comida y cena, desde aquella primera de Cedric, en todas con el mismo mensaje por detrás: Por tu culpa.
Miró las caras sonrientes de las fotos, algunos conocidos como Cedric, Sirius, James y Lily, y otros totalmente desconocidos para Harry, pero parecían fotos del profeta, por lo que tal vez también habían muerto por su culpa.
No era justo, él no quería que esa gente muriera, pero al parecer todo el que estaba cerca de él acababa muerto, asesinado por Voldemort por apoyar a Harry, por estar cerca de él o simplemente por querer librarse de Voldemort.
-¿Estás bien, Harry?- preguntó una voz al lado del chico sobresaltándole.
-Sí, Bronwyn.- dijo reconociendo a la chica mientras trataba de ocultar las fotos, pero Bronwyn fue más rápida y cogió una.
-¿Esto es lo que has estado recibiendo?- Bronwyn leyó la nota.- ¿De quién es?
-Ojala lo supiera.- suspiró Harry cogiendo la foto y volviéndola a guardar con las demás.
-Lo descubriremos.- le dijo Bronwyn abrazándole.
-Seguramente sea la nueva estrategia de Voldemort.- sugirió Harry devolviéndola el abrazo.
-No te preocupes Harry, no estás solo.
Juntos se dirigieron al sofá, Harry se tumbó en el sofá y tumbó a Bronwyn sobre él, ella se dejó hacer y besó a Harry con dulzura, como hacía más de un mes y medio que no se besaban.
-Volví por ti.- susurró el chico.- No soportaba estar más tiempo lejos de ti, pese a que aún tengo miedo de lo que pueda haceros… me siento tan estúpido.
-No hables más.- susurró Bronwyn y le volvió a besar con dulzura.
Hermione no había salido de la sala común en toda la tarde, por suerte la excusa de la fiesta por haber ganado el partido la valía para quedarse en la sala, y después subió a dormir diciendo que no tenía hambre para ir a cenar.
Se metió en la cama y se acurrucó abrazándose a si misma, mientras pensamientos pesimistas rondaban su mente. Había conseguido librarse de Krum un día, pero ¿qué haría al día siguiente? O cuando tuvieran clase… no podía evitarle de por vida…
Pensó en contárselo a Shido, pero no tenía porque meterle en eso, además de que él no podría hacer nada, Hermione dio varias vueltas en la cama, pero el sueño no llegaba. Y con cada mínimo ruido se sobresaltaba.
Harry separó un segundo a Bronwyn de sí, la chica le miró con un gesto interrogante, la mayor parte de la ropa entre los dos había desaparecido y ahora estaban en el sofá muy acaramelados.
-¿Estás segura?- preguntó Harry por última vez.
La chica asintió y Harry volvió a besarla, con más pasión que antes si eso era posible, pero ninguno de los dos iba a parar en ese momento…
Una lechuza repiqueteó en la ventana, despertando a Hermione, que por fin se había dormido, se dirigió a la ventana y la abrió, la lechuza entró y la tendió una carta que Hermione cogió más dormida que despierta. La leyó algo preocupada por si había pasado algo:
Hermione:
Necesito hablar contigo, es muy urgente, te espero en el pasillo de encantamientos, no dejes que te vean.
Harry
Hermione se preguntó que le abría pasado a Harry, Bronwyn había ido tras él, deberían estar juntos… Pero Hermione no dudó más, si Harry la necesitaba… Salió de la habitación y bajó hacia el pasillo de encantamientos.
-He estado investigando, Selene. Es ella.- dijo Shido a Selene en un susurro.
-Lo sabía... Tengo una hija… ¿Ahora que hago, Shido?
-De momento alejarte de Tate, y alejar a tu hija, él la quiere, por eso quiso devolverte tu alma, para que recordaras donde estaba.
-¿Por qué la quiere?- preguntó Remus desde la puerta.
-Ella es única.- dijo Shido, pero Selene le interrumpió.
-Es mitad licántropo, mitad vampiro… hay poca gente así, normalmente una cosa mata a la otra, es como tener un ojo azul y uno verde. Pero tranquilo, no esperamos nada de ti, es mi responsabilidad.- dijo Selene.
Shido salió de la sala de reuniones, apretando el brazo de Remus cuando pasó al lado de él, para darle su apoyo.
-También es mi hija…- susurró el lobo.
-Solo de genes.- dijo Selene con una falsa sonrisa.- No quiero que te acerques a ella.
-No puedes impedírmelo. Tengo el mismo derecho que tú.
-¿Nunca nos entenderemos?- preguntó Selene.
-Selene…
-Ninguno de los dos tiene responsabilidad sobre mí.- dijo Elektra desde la puerta sobresaltándoles.- Soy suficientemente mayor como para cuidarme sola y si no lo fuera no querría ser una carga ni un motivo de discusión para nadie. Suficientemente mal lo he pasado en mi… existencia. Como para que dos desconocidos discutan sobre quien me quiere más…
Shido se aburría mortalmente, había tratado de investigar sobre la lista, pero había mandado a Draco y era conveniente no interferir en la investigación de otra persona, por si alguien sospechaba, no quería que los relacionaran.
Pero no tenía nada mejor que hacer, estaba en su habitación, mirando el techo, nunca había sentido especial interés por dormir, de pequeño se despertaba al amanecer y se acostaba tarde, dormir le aburría.
Alguien llamó a la puerta y esta se abrió sin esperar respuesta, Melinda entró por ella, y se acercó a Shido con una sonrisa en su infantil rostro.
-¿Se puede?- preguntó riéndose.
-Cualquiera te dice que no enana.- dijo Shido agarrando a Melinda subiéndola a la cama y haciéndola cosquillas.
-Para.- rogó la niña, Shido se detuvo unos instantes mientras ella recuperaba el aliento.- ¿Te puedo preguntar una cosa?
-Claro, renacuaja.
-¿Tú no tienes novia?
-No, supongo que no, ¿y eso?
-Es que Sirius y James dicen que te gusta Hermione, yo creo que hacéis buena pareja.
Shido se quedó demasiado impresionado como para responder… Él cuando tenía la edad de Melinda no opinaba sobre las relaciones de sus mayores, de hecho no sabía casi nada de relaciones, y allí estaba Melinda, dando su opinión sobre él y Hermione. Shido iba a responderla que era muy pequeña para esas cosas, pero no pudo hacerlo.
La niña se pasaba entre adultos todo el día, sin otro niño con el que jugar, sin sus padres para enseñarla a divertirse… ¿cómo no iba a meterse en cosas de adultos? Si era todo lo que tenía a lo largo del día… Solo estaba con adultos no sabía ser una niña, "eso habrá que cambiarlo" pensó Shido algo triste por la infancia que se estaba perdiendo la niña y lo rápido que la estaban obligando a madurar.
-¿Quieres una rana de chocolate?- preguntó con una sonrisa Shido.
-¿Bronwyn no se enfada?
-¿Por qué se va a enfadar?
-Porque siempre me las da ella.
-No, no te preocupes no se enfada.- Shido dio al rana a la niña, y Melinda se fue todo contenta a "dormir".
Shido echó de menos a la niña según salió esta por la puerta, porque volvió a quedarse sin nada que hacer, encima le había hecho pensar en Hermione y ahora no podía sacársela de la cabeza.
Así que decidió ir a verla, no soportaba más la agonía de estar lejos de ella y encima sin nada que hacer, no tenía que haber dejado el trabajo de profesor, por lo menos la tenía cerca.
Desapareció sin pensarlo más y apareció en la habitación de las chicas de Hogwarts, Parvati y Lavender estaban durmiendo pero ni Hermione ni Bronwyn estaban allí, así que se dispuso a volver a "The Charmed".
Bronwyn se había quedado dormida entre los brazos de Harry, mientras este le acariciaba la espalda desnuda con un dedo, haciéndola una especie de masaje. Harry hizo aparecer una manta y arropó a Bronwyn que empezaba a quedarse fría.
-¿Harry?- susurró la chica adormecida, demostrando que no estaba tan dormida como parecida.
-Dime, cielo.
-¿Mañana vamos a volver a "The Charmed"?
-Claro.
-¿Con Ron y Hermione? No quiero que los dejes de lado, te han echado mucho de menos.
-Lo siento.
Bronwyn levantó la cabeza con los ojos medio cerrados por el sueño, Harry la miró con verdadero arrepentimiento, ella subió un poco y le beso con dulzura.
-No te lo hecho en cara mi vida, entiendo que te fueras, solo… no vuelvas a hacerlo.
-Suéltame.- ordenó Hermione aunque realmente no sentía la valentía Gryffindor de la que tanto presumía.
La carta era una trampa, se la había mandado Krum, sabiendo que ella no se negaría a ir si un amigo la llamaba, y la había arrastrado hasta la clase de defensa contra las artes oscuras.
Hermione estaba tumbada entre el suelo y Krum, mientras este trataba de meterla mano y la metía la lengua en la boca, provocando las nauseas de Hermione.
Trato de resistirse, pero solo se ganó que Krum la hiciera más daño, él la desgarró la ropa dejándola solo con la ropa interior, mientras el trataba de quitarse los pantalones sin soltarla.
-Suéltala.- se oyó una voz tras él. Provocando el alivio de Hermione al reconocer de quien era.
-¿Y tú quien eres?
-Tu peor pesadilla.- dijo Shido dando una patada en el costado de Krum lanzándole hacia un lado y agarrándola la mano a Hermione para ayudarla a levantarse, Shido se quitó la camiseta y se la tendió a Hermione para que se vistiera un poco.
-Hijo de…
Pero Krum no terminó de hablar, ya que Shido se adelantó a él y le dio un puñetazo devolviéndole al suelo de donde se acababa de levantar con la intención de pegar al chico.
-Vete de aquí Hermione.- ordenó Shido.
-Ven conmigo.- pidió la chica con los ojos llenos de lágrimas, pero sin dejar que estas salieran.
-Hermione sal.- repitió Shido mirándola. Hermione se fijó en los ojos de él, su iris estaba rojo, en vez de azul.
-No, no sin ti. No quiero que te pase nada por mi culpa.
Krum se había vuelto a levantar, y se dirigió a Shido con el puño en alto, lo que no esperaba era encontrarse con la espada del chico antes de poder darle a él.
-Hermione sal.- volvió a ordenar Shido cada vez más enfadado.
-Cobarde.- musitó Krum.
Y si había algo que Shido no soportaba era que le llamaran cobarde. Le tendió la espada a Hermione, esta la cogió dubitativa y Shido la mandó a una esquina del aula, con la espada preparada por si Krum se acercaba.
-Cuando quieras.- dijo Shido con una pose bastante chula.
-¿Señor? Ya está todo preparado, cuando quiera puede dar la orden.
-Aún es muy temprano, quiero que estén juntos… Sino no servirá de nada.
-Pero cuanto más esperemos más gente podrá vernos.- dijo el demonio con insolencia.
-Pues los matáis a todos. ¿Tate no os entrena para esas cosas?
-Nosotros somos libres, no necesitamos que nos entrenen.
-Entonces va siendo hora de que aprendas. Crucio.
Harry se había quedado dormido en algún punto de la noche, con Bronwyn aún entre sus brazos, la chica parecía tan pequeña entre sus brazos, normalmente parecía fuerte, mandona y autosuficiente pero ahora se la veía tan… tan inocente y débil. Aunque se despertó un rato antes que la chica.
Harry la rozó los labios con un dedo, causando que ella se pasara la mano por encima por las cosquillas, Harry rió con suavidad, y la vibración de su pecho despertó a la chica, que le miró con despiste.
-¿Qué hora es?
-Tarde seguramente. Porque ya ha amanecido y tengo hambre.
-¡Qué glotón! Pues yo estoy muy a gustito aquí.- dijo la chica.
-Bueno te puedo comer a ti, quitarme el hambre y así te puedes quedar tumbada donde estás.
-Tentador…- murmuró la chica.- Pero nos esperan para desayunar.
-¿Quién?
-Los merodeadores y familia, ¿nos duchamos tú buscas a Ron y yo a Hermione y quedamos en la sala de reuniones dentro de media hora?
-Es que eres muy bestia.- dijo Hermione a Shido.
Después de la pelea de Krum con Shido, aunque prácticamente fue la pelea de Shido con su saco de boxeo vivo, Shido había llevado a Hermione a su habitación, la chica se había vestido y ahora estaba curando las manos de Shido, que era la única herida que tenía, por los golpes dados a Krum.
-¿Ese era el nuevo profesor?
-Sí.
-Siento haberme ido Hermione, pero te prometo que no volverá a dar clase.
-No si lo que me extraña es que sigas respirando.- Hermione trataba de hacerse la dura, pero si no hubiera sido por el chico ahora estaría muy mal, y aunque se había pasado un poco con el método, le alegraba la intervención del chico.
La puerta se abrió sobresaltándolos a los dos, pero "solo" era Bronwyn, que los miró extrañada un momento pero prefirió no hacer comentarios.
-Vamos a ir a pasar el día a "The Charmed" ¿Venís?
-Claro.- dijo Shido y luego miró a Hermione que asintió encantada de alejarse de Krum.
-¿La llevas Shido?- preguntó Bronwyn.
-Claro.- dijo el chico sonriendo a Hermione.
-Yo voy a ducharme y luego voy, hemos quedado en media hora en la sala de reuniones.
-La ducha está aquí.- puntualizó Shido con una sonrisa, ya que le estaba curando en el baño.
-Ya… pero por no echaros, ya me busco otra ducha.
Bronwyn sonrió y rastreó el aura, ahora más oscura que un par de meses atrás, de Harry, se aseguró de que no hubiera nadie más y apareció junto a él, el chico estaba en ropa interior apunto de meterse en la ducha por lo visto y la miró sorprendido al verla aparecer.
-¿Ha pasado algo?- preguntó preocupado.
-Es que Shido y Hermione están en el baño de nuestra habitación y se veían tan tiernos que no he querido echarlos, además de que me quedan un par de preservativos que me regalo Sirius.- dijo la chica recordando a Harry la vergüenza al descubrir que los preservativos que habían usado se los había dado Sirius a su hija, para "no ser abuelo".
Cuando Bronwyn, Ron y Harry llegaron allí se dieron cuenta de que solo Shido y Hermione estaban allí, por lo que se sentaron con ellos a esperar a los demás, Lily, Susan, Selene y Elektra fueron las siguientes en llegar, Elektra se lanzó sobre Harry nada más verle, y el chico la abrazó con dulzura, la había echado de menos.
-Tengo hambre.- susurró la chica causando las carcajadas de Harry.
-Que novedad en ti.
La chica le sacó la lengua y se quitó de encima de él para sentarse al lado en otra silla, en ese momento entraron James, Remus y Sirius, pero estos no se sentaron, si no que movilizaron a los demás.
-He pensado.- dijo James.
-Mentira lo he pensado yo.- cortó Sirius.
-Que vayamos a la sala de entrenamientos que se está mejor.- los cortó Remus, provocando las malas miradas de sus amigos.
Todos se levantaron para hacer caso a los merodeadores, la verdad es que con la gran mesa en medio tenían que casi gritar para poder participar todos en una conversación decente.
Bronwyn y Harry salieron los últimos, dados de la mano, ahora que volvían a estar juntos no querían separarse, Sirius y James estaban en la puerta de la sala de entrenamientos, esperando a que todos entraran para cerrar la puerta tras ellos.
Cuando Sirius entró agarró a Bronwyn de la barbilla con suavidad, y la obligó a mirarle a los ojos, esta alzo una ceja a modo de pregunta pero Sirius siguió mirándola fijamente, provocando que Susan se acercara a su hija a ver que la sucedía.
-¿Por qué te brillan tanto los ojos?- preguntó Susan dándose cuenta de lo que miraba Sirius con tanta curiosidad.
-Bueno… veréis.- Harry la miró asustado pensando que iba a contar algo y a ella se la veía tan seria…- Es que me drogo.
Los presentes se rieron de la cara de Sirius y Susan, pero a estos no pareció hacerles tanta gracia, porque la miraron muy mal.
-En realidad yo creo que es eso que no sientes nunca… como se llama…- dijo Sirius con burla.
-¿Felicidad?- dijo Susan con el mismo tono que Sirius.
-Sí, eso que vosotros os empeñáis en fastidiaros mutuamente.- Bronwyn volvió la burla en contra de sus padres.
Todos se sentaron en círculo, poniéndose bastante juntos, pero entonces las tripas de Sirius reclamaron comida. Y ya que nadie quiso bajar a pedir comida, le tocó a él.
Sirius tardó bastante poco en bajar a pedir comida y volvió a subir a grandes zancadas, sentándose en su lugar anterior, James, Remus y él cruzaron una mirada cómplice y Remus empezó a hablar.
-Bueno teniendo en cuenta la situación actual, hemos considerado que hay que tener una charla necesaria.
-Sobre sexo.- cortó Sirius la perorata del licántropo.
-¿Qué queréis que os contemos?- preguntó Shido causando la risa de todos menos de los tres merodeadores.
-El caso es que la charla la vamos a dar nosotros…- dijo James.
-Bueno yo ese terreno lo tengo dominado, así que ¿puedo irme a hablar con mi padre?- dijo Shido.
-No, tú aquí con los demás.- ordenó Sirius cortando las esperanzas de todos de poder huir.
-Bueno.- siguió James como si no hubiese habido interrupción.- Sabemos que tenéis una edad en la que las hormonas os controlan y no tratamos de impedir que mantengáis relaciones sexuales.
-Pero no lo hagáis.- dijo Sirius mirando a su hija y a Harry sin disimulo. Estos se sonrojaron y miraron para otro lado, como si la cosa no fuera con ellos.
-Sirius… No seas crío, tú a su edad estabas cada semana con una…- dijo Susan.
-Pero no me acostaba con todas.
Todos los adultos le miraron, con un gesto de incredulidad, y James carraspeó ligeramente, Sirius miró mal al "traidor" de su amigo.
-Bueno pero no era lo mismo…
-¿Y en que se diferencia?- preguntó Bronwyn.
-Que yo no puedo quedarme embarazado.- dijo el hombre triunfal, como si hubiera descubierto la forma de ganar a la chica.
-Así que el objetivo de la charla es decirnos que usemos condones. Mensaje captado.- dijo Bronwyn sonriendo con burla a Sirius, la gustaba cuando se ponía en plan sobre protector.
-Bronwyn… que tú eres muy pequeña para hacer esas cosas…- dijo Sirius, ya sin argumentos.
-Cuarto curso, Mariam Rose, Hufflepuff, sala de los menesteres. ¿Tú no eras joven, Sirius? Bronwyn al menos va a sexto.- dijo Selene.
-¿Sabes? Me gustabas más cuando no te acordabas de nada.- se quejó Sirius mirando a su mejor amiga.- Pero use protección.
-¿Quieres decir que tenías tu varita cerca, no?- preguntó James con burla y diversión hacia su amigo, casi se hermano.- Porque te pasaste dos meses diciendo que la veías más gorda y que estaba embarazada.
-Hasta que la chica te gritó delante del gran comedor que la dejaras en paz, que no estaba embarazada.- recordó Remus riéndose.
-Y, no te ofendas Bronwyn, pero hemos tenido dos hijos sin buscar ninguno.- dijo Susan.
-Vale, vale, se que os gusto, la gente quiere Sirius y le dais Sirius, pero ahora sigamos con la charla.
Pero la charla propiamente dicha no se la llegaron a dar, porque los chicos cuestionaban todo lo que decían los adultos y solían acabar dejando mal a uno de los merodeadores con sus experiencias pasadas.
El desayuno llegó poco después, cosa que sorprendió a Hermione que se esperaba un montón de elfos domésticos, pero la comida fue traída por gente, que la dejó entre ellos y volvió a salir de allí. La sorpresa de Hermione se debió reflejar en su rostro, porque Harry se lo explicó.
-Aquí no hay elfos.
-La gente trabaja aquí para pagar sus estudios de magia.- aclaró Shido.
-Podían hacer lo mismo en Hogwarts.- sugirió Hermione.
-¿Tú te pondrías a cocinar para que 4 alumnos ricos que pueden pagar la matrícula no tuvieran que hacer nada?- preguntó Susan.
-Pues…
-A ella la darían una beca.- dijo Harry guiñando un ojo a su amiga.
Poco a poco el tiempo fue pasando entre bromas y risas, como si de verdad fueran una familia unida y feliz, con muchísimos miembros, Elektra estaba apoyada sobre Harry mientras se reía de lo que Sirius estaba contando.
-Entonces llegué a casa de Lily y James y allí estaba Bronwyn, fue la primera vez que usó magia y tenía solo un año.- contó Sirius con orgullo.
-¿Hasta con un año huía de ti?- preguntó Bronwyn con inocencia.
Bronwyn se rió cuando su padre la lanzó un cojín, de los muchos que habían hecho aparecer ya con ese propósito. La chica agarró el cojín y se lo lanzó de nuevo a Sirius, aunque el hombre lo esquivó. Entonces algo rompió la tranquilidad de la tarde.
Bronwyn se llevó la mano a las sienes, con cara de dolor, como siempre la pasaba cuando tenía una visión, Harry la agarró con intención de calmarla, ya había olvidado que se podía meter en las visiones de la chica, pero volvió a repetir ese hecho, por lo visto algo insólito.
Harry reconoció la calle que tenía alrededor, era Privet Drive, un demonio estaba en la puerta de la casa, tardó un par de segundos en reconocer a Tate, mirando al número cuatro con fijeza como si temiera que fuera a escapar de allí. Entonces aparecieron 6 encapuchados, dos llevando a cada uno de los Dursley.
Los obligaron a arrodillarse frente a ellos y Tate hizo una mueca de repugnancia al verlos lloriquear, Dudley trató de revelarse, pero solo consiguió que le dieran un golpe en la cabeza, dejándole inconsciente.
-¿Dónde está Harry Potter?
-No lo sé.- lloriqueó Petunia.
-Tengo una idea,- dijo Tate con maldad, Harry estaba seguro de que no había pensado nada bueno.- se lo voy a preguntar otra vez, si no me da la respuesta que quiero… le cortaré un dedo a su hijo. Cuando se quede sin dedos, le mataré.
Harry soltó a Bronwyn saliendo de la visión de golpe, esta le miró con lástima y Elektra saltó hacia atrás mirando a Bronwyn y Harry alternativamente.
-¿Qué ha sido eso?- preguntó la chica.
-Hay que ayudarles.
-Harry…- empezó Bronwyn sin saber muy bien como decirlo.
-¿Qué? Muévete ahí que hacer algo.
-Ya… ya no se puede hacer nada… era una visión del pasado…
En ese momento la puerta se abrió y dio paso a la enfermera de "The Charmed", Mary. Que miró a los presentes mientras el aire volvía a sus pulmones, luego habló, causando aún más conmoción entre los presentes.
-Robert… han llamado de San Mungo, está peor…
Y hasta aquí el capítulo, quería agradecer los reviews que me habéis dejado!! ;) y visto que la amenaza del capítulo anterior funcionó para subir el próximo capítulo quiero al menos 4 reviews, ya lo tengo casi escrito así que cuanto antes tenga los 4 reviews antes subiré el próximo.
Espero que os haya gustado el capítulo ;-)
