15.- EL JUICIO
Harry sintió que la furia le llenaba y le rodeaba, pero en un sentido más explícito de lo normal. Cosa que le hubiera preocupado si no hubiera estado en el estado que estaba.
-¿Harry?- preguntó Bronwyn con suavidad, mirando el aura oscura que se arremolinaba alrededor del nuevo demonio.
Pero él no respondió, ni siquiera dio señales de haberla oído, Harry estaba arrodillado en el suelo, con la cabeza gacha, y toda la oscuridad de la zona parecía ir hacia él, uniéndose a su aura, Bronwyn estaba al lado de él, tratando de que la escuchara. Y Shido se encargaba de que nadie más se acercara, de que si su magia se descontrolaba no afectara a nadie, no sabían lo que podía salir de él.
-Voy a ir.- dijo Harry de pronto sin moverse ni un ápice.
-Es una trampa Harry.- trató de razonar Bronwyn.
-Da igual. Me quieren a mí, me tendrán, así dejaran de haceros daño.
-Shido.- susurró Bronwyn mirando al chico, él comprendió enseguida y se cambiaron los puestos.
-Harry, si no dejas de atraer magia oscura a ti, voy a tener que desmayarte.
-¿Qué?- preguntó Harry que no se había dado cuenta de lo que hacia.
Shido se arrodilló a su lado, y le obligó a levantar la cabeza, consiguió evitar un gesto de disgusto al ver los ojos del chico completamente negros, el poder oscuro que Harry tenía era mayor de lo que había imaginado, y como no le enseñaran a canalizarlo pronto, explotaría, y de forma bastante gráfica.
-Salid de aquí.- pidió Shido a los demás, que obedecieron a regañadientes.- Ahora Harry,- comenzó Shido cuando Bronwyn salió cerrando la puerta tras de sí.- debes respirar pausadamente ¿vale? Tu patronus fue muy bueno, eso es que tienes capacidad de poder traer hasta ti un recuerdo agradable, pues ahora tienes que hacer algo similar, piensa en cosas agradables, y deja que ellas te llenen.
-No puedo…
-Si puedes, Harry. Eres el mejor mago que he conocido en mi vida, y mira que conozco a muchos, desde Dumbledore hasta Voldemort, y tú eres mejor que ellos, incluso mejor de lo que lo soy yo, y yo puedo dominar la maldad que inocularon en mí.
-¡Pues yo no puedo!- exclamó Harry aunque Shido pudo notar el dolor en la voz de él.
-Mira Harry… ahora mismo hay tres posibilidades, la maldad explota y tú y yo morimos, controlas tu magia y nos salvamos, te desmayo y pasaras unos días inconsciente.
-Pues desmáyame o vete, no quiero que te pase nada.
-Contrólalo si no puedes te desmayo.
Harry hizo caso al chico, pensó en Bronwyn, en la genial noche que habían pasado juntos, pensó en Hermione y Ron, en Elektra y por supuesto en sus padres, en Sirius, Remus, Susan y Selene, en el magnifico día que habían pasado todos juntos.
-Muy bien Harry, sigue así.- animó Shido.
-Es… muy difícil.
-Lo estás haciendo genial Harry, casi has conseguido dominar toda esa magia oscura, ya es más de lo que yo conseguí la primera vez.
-Deja de compararme contigo.- rogó Harry, no quería ser mejor, no quería destacar por encima de Shido, Shido siempre había sido más poderoso que él. Pero volvió a concentrarse en sus padres…
Giró por una esquina mal iluminada, dentro de aquel gran caserón que no había vuelto a pisar desde hacia cinco años, pese a todo, podría haberlo recorrido con los ojos cerrados, se había jurado que nunca más iba a pisar esa casa, pero también se había jurado proteger a la persona que amaba.
-Vuelve.- dijo cuando encontró a la persona que buscaba.
-Hola, hijo mío, yo también me alegro de verte.
-Ojala pudiera decir lo mismo, pero no es alegría lo que siento, por otro lado, necesito que vuelvas a dar clase en Hogwarts.
-¡Shido!- exclamó una menuda mujer, su madre, abrazándose a él.
-No he vuelto para quedarme.
El pasado de Shido le golpeó provocando el dolor dentro del chico, cinco años atrás a él también le habían hechizado, como a Harry y había huido para no dañar a los que quería, paro no había ido al bosque como Harry, si no que había ido con su tía, a "The Charmed" donde le habían tratado de enseñar a canalizar sus poderes, aunque la mayor parte la consiguió solo.
Pero ahora su familia estaba en "The Charmed" nada se le había perdido aquí, no había querido volver nunca, el dolor y la vergüenza por sus actos le atormentaba, pero no podía dejar que Krum siguiera siendo profesor, y él no podía volver, no quería tener más cosas que le avergonzaran y le atormentaran y no haría ningún bien a Hermione tenerle allí todo el día.
-Yo no volveré a Hogwarts.
-Pero…
-No Shido, fui allí para encontrar a Melinda Warren, ya que Bronwyn no me dejará acercarme a ella, sigo un buen rastro hacia Regulus.
-Nunca le encontraras.- murmuró Shido molesto contra su padre.
-¿Qué pasa Shido?- preguntó su madre sentándose frente a él. Shido la quería muchísimo, siempre tan dulce y segura, autoritaria pero siempre con una sonrisa, por lo que Shido supo que si su madre se ponía al mando todo se solucionaría.
Harry estaba en la enfermería, por obligación de Bronwyn, no es que se encontrara mal ni nada, simplemente la chica quería que le "hicieran unas pruebas" pero Harry estaba muy ocupado pensando como para protestar.
Había notado todo el poder que su cuerpo había generado, aunque más que generar, la palabra sería recoger, pero lo que más asustaba a Harry, era que no había podido dominarlo, que ese poder le había dominado a él, aumentando sus ganas de "matar y destruir" casi como si fuera otra persona.
Había tratado de parar ese poder pensando en cosas bonitas como Shido había dicho pero nada podía detenerlo, pero entonces un pensamiento se había colado en su cabeza, un pequeño pensamiento como una luz, Josh, el hijo de Sirius y Susan, Harry había pensado en el pequeño bebe y todos los malos poderes y sentimientos oscuros que se agolpaban en Harry, habían desaparecido…
Harry estaba tumbado en la camilla mirando al techo y perdido en sus pensamientos, no quería pensar en sus tíos ni en su primo, tenía miedo de que hubieran muerto por una guerra de magos, después de lo mucho que odiaban la magia, no era justo que esta acabara con su vida.
Por otro lado tampoco quería pensar en Robert, porque pensar que podía morir y lo muy unidos que estaban él y Bronwyn, probablemente Bronwyn estaba en San Mungo, después de haberle obligado a ir a la enfermería ella había desaparecido.
-¿Cómo estás, Harry?
El chico miró a su madre, esta le sonrió y Harry echó de menos haber tenido más de esas en su vida, entonces su mente viajó de nuevo hasta los Dursley. Causando un gesto de dolor en su cara.
-Mejor que los Dursley sin duda.- murmuró Harry mirando de nuevo al techo.
Lily le apartó un poco las piernas y se sentó en la cama, enfrente de su hijo, respiró profundamente y afrontó la primera conversación seria que tendría con su hijo.
-Petunia y el chico… ¿cómo se llamaba…?- dijo de forma pensativa Lily.
-Dudley.- Harry miró con aprensión a su madre.
-Petunia y Dudley están vivos Harry, a tu primo le han cortado un par de dedos, pero nada grave, podrá vivir con ello. Tu tío sin embargo…
-Si ha muerto no quiero oírlo.- murmuró Harry clavando la vista en el techo de nuevo.
-Harry… no es culpa tuya.
-Lo sé.- mintió el chico, la verdad es que se sentía bastante culpable.
-No Harry, todos dicen que te pareces a James, pero no saben cuanto… a tus abuelos, los padres de James, también los mataron los mortífagos.
Harry miró con atención a su madre, había oído muchas historias de sus padres, pero ninguna de sus abuelos, y ninguna de tanta gravedad como esa.
-¿Qué pasó?- preguntó Harry con la garganta seca.
-Estábamos en séptimo, la madre de James estaba enferma por lo que dejaron a James irse a casa unos días antes de tiempo. Sirius removió cielo y tierra hasta que le dejaron irse con James.- recordó Lily con una sonrisa, aunque volvió a ponerse seria enseguida.- Entonces atacaron a sus padres, antes de que llegaran de Hogwarts.
-Cuando Sirius y yo llegamos los mortífagos seguían dentro de casa.- James acababa de entrar y tomó la palabra sobresaltando a madre e hijo.- ¿Ahí un hueco para mí?- Harry se apresuró a recoger las piernas para que su padre se pudiera sentar al lado de su madre.
-¿Los pillasteis?- preguntó Harry.
-No, eran 6, y salieron por la puerta de atrás cuando nos oyeron entrar, conseguí capturar a uno, pero se suicido, a los demás solo los vimos irse.
-Vaya…- murmuró Harry con tristeza.
-James volvió a Hogwarts más prepotente y más "bromista" que nunca.
-¿Por qué?- preguntó Harry sorprendido, pensaba que eso habría hecho madurar a su padre.
-Porque pensaba que era culpable Harry, si hubiera llegado cinco minutos… solo cinco minutos antes…
-Entonces habrías muerto con ellos.- dijo Harry.
-Alguien me hizo comprender eso. ¿Entiendes lo que queremos decirte, Harry?
-Pero no es lo mismo, ellos odiaban la magia, si no hubiera sido por mí nunca habrían estado en contacto con un mago, no es justo que mueran por ello.
-¿Es justo que Voldemort tratara de matarte desde que naciste, Harry?
-¿Es justo que te arrebataran a tu familia, a la gente que te quería y te obligaran a vivir lejos de tu mundo?
-No, nada de eso es justo, pero ya me he acostumbrado…- susurró Harry pero pensó que era mejor cambiar de tema.- ¿Cómo está Robert?
-Bastante grave…
-¿Y Bronwyn donde está?
-En San Mungo, no quiere volver hasta que sepa que pasa con él.
-Quiero ir con ella.
-Pídeselo a la enfermera.- dijo James con una sonrisa, sabía lo severa que era esa mujer, casi, pero solo casi, podría competir con la Señora Pomfrey.
-Mary.- llamó Harry, si su padre creía que se iba a quedar allí por no hablar con Mary, es que aún no le conocía.
-No, Harry, Bronwyn me ha dicho que si te vas me mata…
Shido acababa de salir de casa de sus padres, porque a ese lugar no lo consideraba su casa, y ahora estaba en la puerta del despacho de Jhon, había llegado a un buen entendimiento con su madre, porque su padre le había negado cualquier tipo de ayuda.
Lo malo del acuerdo con su madre, es que él tenía que ser profesor una semana, si ella no conseguía convencer a su padre o Shido no lograba encontrar nada más fiable de Regulus, ella daría las clases, por suerte Shido aún tenía toda la semana y la navidad por delante.
Shido entró sin llamar, costumbre adquirida de Bronwyn, allí estaban Dumbledore y Jhon, seguramente hablando de Harry porque cuando él entró ambos se callaron.
-Siento molestar, pero me gustaría hablar con vosotros, pensaba ir después a Hogwarts, pero así me ahorráis trabajo.- Shido entró, cerró la puerta tras él y se sentó en una silla al lado de Dumbledore.
-Pasa y ponte cómodo, Shido.- dijo Jhon con ironía.- ¿Qué quieres?
-Bueno lo primero, entrenar a Harry, Ron y Hermione, Harry tiene un gran poder y Ron y Hermione no se van a quedar a un lado mientras su amigo lucha, todos lo sabemos, por lo tanto yo me ofrezco voluntario para entrenarlos.
-¿Qué sacas con ello?- preguntó Jhon con sorpresa, Shido no hacía nada sin un beneficio.
-Potter tiene mucho poder Jhon, yo soy el único que tiene un poder así, nadie más podrá ayudarle, y ya has visto lo que pasa cuando no se controla, si no se hubiese dominado a tiempo, no estaríamos vivos.- razonó Shido "también me gustaría proteger a la persona que amo más que a nada en el mundo" pensó para si mismo. "Me estoy volviendo demasiado sentimental" se reprendió seguidamente a si mismo.
-Está bien.- cedió Jhon que sabía que Shido lo haría igual.- ¿Eso es todo?
-No, tuve que dejar Hogwarts de una forma un tanto apresurada… quiero volver.
-No puedes dejarlo y volver a tu antojo.- dijo Dumbledore.
-Lo sé, pero verá, sé que el nuevo profesor, creo que el nuevo profesor ha sufrido un pequeño accidente, además no era el indicado para el puesto, y si tengo que entrenar a Harry, Ron y Hermione, podré hacerlo mejor si estoy en Hogwarts.
-¿Le has hecho algo al nuevo profesor, Shido?- preguntó Jhon mirándole fijamente.
-No es mi estilo, ya sabes, si estuviera muerto podrían culparme.- dijo Shido guiñando un ojo a Jhon.
Harry había conseguido salirse con la suya, y allí estaba en San Mungo con Bronwyn abrazada a él. La chica no lloraba, pero estaba temblando y Harry no podía dejar de abrazarla, y aunque hubiera podido tampoco habría querido.
Draco apareció en ese momento, se acababa de enterar y pensó que tal vez necesitaran algo, y para su desgracia deseó no haberlo hecho.
-Draco.- murmuró Alix, la mujer de Robert.- ¿Puedes hacer una cosa por mí?
-Claro, cualquier cosa, por eso estoy aquí.- susurró el chico, acercándose a la mujer un poco para darla su apoyo.
-Kiara… no nos perdonaría que no la avisáramos, pero ninguno de nosotros quiere moverse además que tú eres el único que puedes saber donde está.
-Trataré de encontrarla, aunque no te prometo nada.- susurró el chico antes de desaparecer.
-Harry.- susurró Bronwyn aún entre los brazos del chico.
-Dime.
-Mañana es el juicio ¿Vas a ir?
-Supongo… -susurró Harry- ¿Y tú?
-Quiero ver como condenan a ese…
-No pienses en eso ahora, Bronwyn.- susurró el chico abrazando un poco más fuerte a la chica.
Draco tenía una ligera idea de donde estaba Kiara, por lo que fue allí, en América solo había dos cuarteles de "The Charmed" así que si no estaba en uno tenía que estar en el otro.
Todos los cuarteles de "The Charmed" eran de forma similar, estaban hechos a propósito para que si eras de uno pudieras encontrar las zonas básicas en cualquiera de ellos. Así que se encaminó al despacho del jefe de aquel lugar, fuera cual fuese.
Llamó a la puerta del jefe, cuando este le dio paso entró a la sala, mientras cogía aire y se preparaba para ver de nuevo a Kiara.
-¿Quién eres?- preguntó el hombre mirando a Draco fijamente. El chico notó el intento del hombre de entrar en su mente.
-Busco a Kiara Revedoune, ¿está aquí?
-¿Quién la busca?
-Draco Malfoy, es muy urgente se lo aseguro, sino no estaría aquí. ¿Puedo verla?
-Le preguntaré si quiere verle.- dijo el hombre saliendo del lugar.
Draco salió del despacho para esperarla fuera, no le parecía bien quedarse solo en el despacho, además seguro que se negaba a verle, ¿por qué iba a decir que sí, si le odiaba? Pero esperaba que por lo menos la picara la curiosidad y bajara.
Y así fue, poco después bajó la chica, se acercó a él mirándole con curiosidad, aunque pareció recordar de pronto su hostilidad y le miró mal.
-Espero que sea algo grave de verdad.- dijo la chica con voz dura.
-Es por Robert, él…
-¿Qué le pasa?- preguntó Kiara acercándose más a Draco.
-Él está peor. Alix me ha mandado a buscarte, están en el hospital.
Los ojos de Kiara se llenaron de lágrimas, aunque luchó para que estas no salieran, Draco la abrazó para reconfortarla y ella le devolvió el abrazo con fuerza.
El médico salió en ese momento, a la sala de espera, todos le miraron fijamente, esperando una buena noticia, aunque nadie creía que esta fuera a llegar realmente.
-¿Quién es Bronwyn?- preguntó el médico.
-Yo.
-Robert quiere verte.
-¿A mí?
-Sí y mejor entre rápido, no creo que pueda hablar mucho tiempo. Está empeorando.
Bronwyn obligó a Alix a entrar con ella, no quería que Robert muriera sin ver al menos a su mujer, no sería justo que solo lo viera ella, así que al final entraron las dos.
-Bronwyn, -susurró Robert sin fuerzas para hablar más alto.- Ya tenéis dos amuletos pero os faltan otros dos para poder abrirlo y solo los verdaderos herederos podrán tocarlos. Uno está en posesión de su dueño entre los mortífagos, el otro fue robado por demonios, aunque podréis recuperarlo.
-Vale.- susurró Bronwyn incapaz de hablar más. El hombre se giró a su mujer y Bronwyn consideró que era el momento de dejarlos solos.
Eran las ocho de la mañana, Harry se encontraba en el ministerio de magia, más concretamente en las salas de tribunales. De forma inconsciente se había colocado al lado de Sirius, que le había pasado un brazo por el hombro en señal de apoyo, todos estaban nerviosos, pero ninguno podía entender como se sentían Harry y Sirius, la culpabilidad, el dolor y los malos recuerdos acudían a la mente de los dos, por suerte abrieron la sala pronto y no tuvieron que pensarlo más.
Lily, James, Susan, Remus, Selene, Ron, Hermione, Bronwyn, Sirius y Harry entraron juntos y se sentaron juntos, protegiéndose mutuamente, los adultos se comportaban como hermanos y no necesitaban decirse nada para saber que necesitaba cada uno. Y Ron, Hermione y Harry siempre se habían cuidado entre ellos sin darse cuenta, sin pararse a pensarlo, simplemente era así. Y ahora habían aceptado a Bronwyn en su grupo protegiéndola, sin siquiera pensar.
Fudge "presidía" el juicio, Peter estaba en la silla central, atado con las cadenas, temblando y probablemente llorando porque se oía su gimoteo. Un elfo domestico se acercó con un vaso para cada uno, Bronwyn cogió el suyo con sospecha y lo olió, esperó a que el elfo se fuera y les susurró a los demás.
-Es veritaserum, mejor no os lo bebáis, hay cosas que no queremos que sepan, ¿no?
-Se aseguraran de que nos lo bebamos.
Harry se llevó el vaso a los labios ante la sorpresa de los demás, pero el líquido no llegó hasta su boca, antes lo desvaneció, aunque hizo como que tragaba y volvió a dejar el vaso.
-Sois magos, ¿no?- preguntó Harry con burla, todos parecían haberse olvidado de la magia.
Así que todos siguieron el consejo no pronunciado de Harry e hicieron desaparecer la bebida de su vaso, volviéndolo a dejar en su lugar, Hermione miró con disgusto como el elfo volvía para llevarse los vasos.
Fudge comenzó a preguntar a Peter, pero este no dijo nada, solamente lloriqueaba, causando el asco de sus antiguos amigos, Fudge lo intentó un par de veces más, pero finalmente tuvieron que retirarle para que el juicio pudiera seguir.
Le pusieron en una silla similar a la de antes, pero en un lado y llamaron a Sirius a testificar, que fue algo tembloroso, se jugaba mucho en ese juicio, estar encerrado le estaba matando, y en un sentido demasiado literal.
Fudge comenzó el interrogatorio, Sirius contestó a todo lo que pudo, evitando cosas demasiado personales con bastante habilidad. Todos testificaron tarde o temprano, contando lo sucedido 15 años atrás y finalmente Harry contó la participación de Peter en la vuelta de Voldemort.
-¿Qué crees que le harán?- preguntó Bronwyn abrazándose un poco más fuerte a Harry.
-Fudge dará una palmadita en la espalda a Peter y condenará a Sirius de por vida, sino no sería él.- dijo Harry con burla, pero deseaba equivocarse con todas sus fuerzas.
Estaban esperando fuera, pero Sirius y Peter estaban dentro, esperando sentencia, junto con Fudge y demás trabajadores del ministerio, entonces fue cuando Harry lo sintió, otra vez el collar calentándose, dejó que este volviera a llevarle, y desapareció de allí.
Apareció en un bosque, miró sorprendido a su alrededor, Bronwyn apareció tras él y le miró mal por haberla dejado atrás.
-¿Qué pasa?
-No sé.- Harry se encaminó por un tenue camino que estaba bajo sus pies.
Bronwyn se agarró a su mano y fue con él, mirando a su alrededor con atención, entonces Harry vio el motivo por el que el collar le había trasportado, el mismo motivo que la primera vez, Elektra estaba rodeada por dos demonios y un mortífago.
-¿Otra vez, Elektra?- preguntó el chico casi con una sonrisa.
-Tenía hambre.- dijo la chica encogiéndose de hombros como si fuera muy fácil de entender.
-Vaya, vaya si es Potter.- dijo el mortífago, pero fueron sus últimas palabras ya que Elektra se abalanzó sobre él y comenzó a "alimentarse".
-Preferiría no haber visto eso.- susurró Bronwyn.
-Sí, suele resultar desagradable de ver, pero es delicioso, ¿no estabais en el juicio?
-Sí, pero creo que el collar consideró que estabas en peligro y me trajo hasta aquí.
-Tranquilo estoy bien.- como si quisiera dar credibilidad a sus palabras mató a uno de los demonios. Y fue hacia el otro.
-Espera, espera.- el demonio se bajo la capucha y se apartó del alcance de Elektra.
-Demonio cobarde.- susurró la chica.
-No soy cobarde, es que no quiero luchar contra ti, no es esa mi misión.
-¿Y cual es tu misión?- Harry se acercó al demonio para distraerle, mientras Bronwyn llamaba a Shido, habían reconocido perfectamente a Regulus Black, como para dejar que se escapara.
-Llevarme a la chica, pero como veo que no lo voy a conseguir.- hizo una exagerada reverencia.- Ha sido un placer veros… Potter, Black y Lupin.- Regulus demostró que también los conocía a ellos, lo que los sorprendió demasiado como para evitar su huída.
Shido apareció en el lugar justo a tiempo para verlo desaparecer y oír la última frase del demonio y ex mortífago, se giró hacia Harry y Bronwyn.
-Es Regulus.- explicó la chica.
-¿Y por qué habéis dejado que se fuera?
Shido desapareció sin dejar tiempo a respuestas, siguiendo el aura de Regulus, pero no podía ser un demonio ¿o sí? Aunque cuando llegó al inframundo comenzó a convencerse de que si lo era, un demonio bastante musculoso cortó el paso a Shido.
-El señor está reunido.- dijo con voz grave.
-¿Tate?- preguntó Shido sorprendido, Tate solía cambiar su "guarida" allí debajo cada día o menos, para evitar que le encontraran "indeseables", pero no entendía que podía tener Regulus con Tate.
-Más respeto niñato.
Shido sacó la daga con disimulo y se quitó al "forzudo" de su camino, por suerte el demonio se sorprendió demasiado como para gritar, Shido entró sin hacer ruido y se situó lo bastante cerca para escuchar, aunque se aseguró un escondite.
-Sigo pensando que es un traidor.- dijo la voz de Regulus.
-Es uno de mis mejores hombres.- respondió Tate.
-Pero estaba con ellos.
-No trates de encubrir tu error, Regulus, fallaste, no trajiste a la niña.
-Esa niña mató a dos de mis mejores aliados con un par de movimientos.
-Es importante que la tengamos.
-Lo sé mi señor, pero Shido está con ellos y no te la trae, es un traidor.
Harry y Bronwyn habían dejado a Elektra en "The Charmed" de nuevo y habían ido al juicio, cuando llegaron todos estaban abrazados, por lo que Bronwyn y Harry tuvieron un momento de terror al pensar que podían estar despidiéndose o algo así, por eso se sorprendieron cuando Sirius se lanzó a abrazarlos y empezó a gritarles.
-Soy libre, soy libre, gracias a vosotros chicos.
-En realidad, gracias a Harry.- dijo Bronwyn sonriendo a su novio.
-Un placer ayudar.- dijo el chico encogiéndose de hombros.
-Vamos a celebrarlo, os invito a tomar una cerveza de mantequilla, o mejor a comer o…
-Relájate o te va a dar un infarto, que ya estas mayor.- dijo Susan riéndose de él.
-Ni tú puedes molestarme hoy, "amor".- dijo Sirius sonriendo a Susan.
Harry dio otra vuelta en la cama, llevaba despierto un par de horas, no podía volver a dormirse y no sabía por que, aunque dejó de intentarlo y se metió en la ducha, cuando salió de ella se anudó la toalla a la cintura y se miró al espejo, aunque su vista se centró en el collar, no entendía porque le hacia viajar así, de un lado a otro.
Siempre en busca de Elektra y siempre con ese calor recubriendo su pecho, no lo entendía, pero le preocupaba que el collar fuera tan peligroso, como una vez había dicho el Señor Weasley: "No confíes en cosas que tengan la capacidad de pensar pero de las cuales no sepas dónde tienen el cerebro." Y ese collar definitivamente parecía uno de esos artículos a los que se refería el padre de su mejor amigo.
Se vistió y despertó a Ron para bajar a desayunar, que le miró un poco molesto por lo temprano que era, cuando bajaron a la sala común vieron con sorpresa a Bronwyn y Hermione.
-¿Por qué habéis madrugado tanto?- preguntó Harry a las chicas sentándose al lado de Bronwyn, esta se apoyó sobre él y se quedó medio dormida otra vez.
-Por lo visto ayer volvió Shido a dar clase, y Parvati y Lavender llevan dos horas despiertas y "arreglándose" no son precisamente silenciosas.- Hermione bostezó y se acurrucó un poco más en el sofá.
-¿Vamos a desayunar?
Todos apoyaron la idea y salieron de la sala común, Bronwyn estaba medio dormida así que Harry prácticamente la llevaba a cuestas, Ron y Hermione iban delante de ellos, hablando.
Cuando estaban llegando se encontraron con Shido, que miró mal a Ron por lo "cerca" que iba de Hermione y se acercó a ellos.
-Esta tarde después de las clases venid al aula de defensa.- pidió el chico antes de entrar en el Gran Comedor.
Los cuatro entraron tras él y se sentaron en su lugar acostumbrado en la mesa de Gryffindor. No hablaron demasiado mientras desayunaban y observaban como el Gran Comedor se iba llenando lentamente, la misma lechuza malhumorada de siempre se poso frente a Harry que le quitó la carta con disgusto y la guardo en su mochila, sin abrirla.
-¿Vamos a clase?- Harry no esperó respuesta, se levantó y se dirigió hacia las mazmorras.
Draco estaba ya en la puerta de pociones, con sus "amigos", Harry trató de quedarse alejado de él, no quería discutir en ese momento, pero Draco, tras unas palabras de Pansy, se encaminó a él.
Harry dormitaba en su silla, con disimulo, pero Bronwyn no era tan disimulada, tenía la cabeza apoyada en la mesa y la boca ligeramente abierta por el sueño. La profesora McGonagall la miraba con disgusto, aunque no la dijo nada.
La clase finalizó sobresaltando a Bronwyn, y provocando las risas de sus amigos, la profesora McGonagall había pedido a los Gryffindor que se quedaran después de clase. Cuando todos salieron se dirigió a sus alumnos.
-Bueno hace un par de semanas les pedí los permisos para abandonar el colegio en vacaciones o para quedarse en el colegio, así que vayan dejándolos en mi mesa antes de salir.
Harry, Ron y Bronwyn se miraron entre ellos, con todo el jaleo de Harry, ninguno había pensado en que solo faltaba una semana para que acabaran las clases, así que no tenían ni idea de que iban a hacer. La única que entregó el permiso fue Hermione que con todo lo de los padres de Harry estaba deseando ver a los suyos.
-Black, Potter, no se preocupen por sus permisos, me los mandaron por lechuza urgente sus padres, para que pasen las navidades con ellos. ¿Weasley?- preguntó McGonagall mirando a Ron.
-Pues supongo que me iré con mis padres, pero no he hablado con ellos, ¿puedo traérselo mañana?
-Mañana como muy tarde Weasley.
-Sí.
-Harry.- dijo Ron al moreno cuando salieron de la clase.- ¿No puedes llevarme en un momentito a la madriguera?
-Claro. Decidle a Shido que enseguida volvemos.- Harry y Ron desaparecieron y Hermione y Bronwyn se encaminaron al aula de Defensa donde habían quedado con el primo de la segunda.
-¿Y Harry y Ron?- preguntó Shido nada más verlas entrar, con él estaba Elektra que miraba a Shido con una sonrisa.
-Ahora vienen. ¿Qué querías?
-Jhon y yo coincidimos en que es hora de que volváis a entrenaros, y ya que estamos entrenando supongo que se puede ampliar, cuanto más gente mejor.- guiñó un ojo a Elektra.
Hermione estaba en la biblioteca, haciendo los deberes, sus amigos habían optado por irse a dormir, estaban demasiado cansados por la ausencia de sueño y el entrenamiento con Shido.
Aunque Hermione no lograba concentrarse, su mente viajaba hasta Shido, y en las miradas cómplices de este con Elektra, tal vez solo se lo estaba imaginando, pero no le gustaba sentirse así.
Salió de la biblioteca para dormir, estaba muy cansada para seguir pensando, aunque el motivo de su cansancio la agarró de la cintura y la metió en un aula vacía antes de que Hermione pudiera llegar a su sala común.
-Hola preciosa.- le susurró al oído, aún detrás de ella.
-No te acerques mucho, puede que te despidan.- dijo con burla Hermione, aunque la dolió pronunciar esas palabras.
-Me fui del trabajo para estar contigo.
-Pero has vuelto.- susurró la chica.
-Para que no estuviera Krum.- susurró Shido, mirando de frente a Hermione.
-Será mejor que me vaya a la cama.- dijo Hermione tratando de salir.
Shido abrió la boca para replicar, pero cambio de idea a mitad de camino y la beso con dulzura, abrazándola con cariño, Hermione se resistió al principio, pero al final cayó a los encantos del chico y le abrazó por el cuello. Respondiendo a su dulce beso.
-Quédate conmigo a dormir, por favor.- susurró el chico al oído de Hermione, causándola un estremecimiento.
-Pero si te descubren…- empezó otra vez Hermione con acritud.
-Me da igual, solo quiero estar contigo.
-¿Qué vamos a hacer en navidades?- Bronwyn y Harry acababan de llegar del entrenamiento con Shido y estaban agotados.
-Sorpresa.- dijo Sirius riéndose de la cara de fastidio que pusieron.
-Por lo menos nos podéis decir donde vamos.
-Sorpresa.- dijo esta vez James.
-¡Mamá!- se quejó Bronwyn.
-A mi no me metas, es idea de los dos locos estos.- dijo Susan con su hijo en brazos, evitando mirar a los chicos para que no la sonsacaran nada.
-¿Pero saldremos de aquí?- preguntó Harry.
-Sí.- respondieron James, Lily, Sirius y Susan a la vez, estaban deseando salir del lugar.
-¿Por qué estás tan serio, Harry?- preguntó Remus provocando que todos fijaran su atención en el chico.
-Solo… pensaba en los Dursley. ¿Dónde están?
-En San Mungo, aunque ellos piensan que es un hospital muggle.- respondió Lily.
-Quiero ir a verlos.
-No creo que sea buena idea…- dijo James.
-Pero…
-No, Harry, ellos tampoco querrán verte.- dijo Lily tratando de no sonar demasiado dura.
-Será mejor que volvamos a Hogwarts.- susurró Harry antes de desaparecer.
-Ha visto la noticia del ataque en el profeta, y está un poco trastornado, se le pasará pronto.- dijo Bronwyn, aunque más que verla alguien se la había mandado con una inscripción "por tu culpa".- Será mejor que yo también me vaya.
Bronwyn se despidió de su gran "familia" y apareció en Hogwarts pero apareció en la lechucería. Iba a descubrir quien le estaba haciendo eso a Harry.
Hermione no sabía como había acabado en la cama de Shido, aunque solo estaban durmiendo, o el chico dormía, ella no podía dejar de mirarle, se le veía tan tierno y dulce dormidito…
Hermione pensó que ya era hora de volver a su sala común, por lo que trató de levantarse, pero la mano de Shido sobre su cintura la obligó a tumbarse de nuevo, el chico la miró unos segundos y volvió a cerrar los ojos.
-Tengo que volver, Shido.
-Solo un minuto más.- susurró Shido abrazándola más fuerte.
Hermione se dejó abrazar un rato, pero su parte responsable volvió a salir y volvió a tratar de levantarse, pero Shido la abrazó de nuevo, causando la mirada molesta de la chica.
-¿Por qué tanta prisa? Aún es temprano.- se quejó Shido.
-Porque no puedo dormir, prefiero irme a mi cama.
-¿Qué vas a hacer en navidades?- la cambió de tema Shido.
-Ir con mis padres…- entonces Hermione se dio cuenta de que no sabía nada de Shido o sus padres, aparte de que Alex era su padre y no se llevaba nada bien con él.- ¿Y tú que harás?
-Nada…- susurró el chico, fingiendo indiferencia, pero el tono le delató.
-¿No vas con tus padres?
El dolor se pudo ver unos segundos en el rostro de Shido, Hermione pensó que había tocado un tema delicado, el chico forzó una sonrisa y la besó con dulzura en la frente, abrazándola aún con más fuerza.
-Mis padres y yo… no estamos muy unidos…- susurró Shido.
Hermione notó su malestar y no pudo evitar besarle, él la devolvió el beso, abrazándola con dulzura, dándola todo el amor que no había compartido con sus padres. Besándola como si no hubiera mañana.
Bronwyn había encontrado la lechuza que le mandaba las cartas a Harry, cuando alguien tocaba algo, un objeto, un animal, incluso a otra persona, dejaba una marca sobre él un rastro mágico, que desaparecía con el tiempo.
Demasiados rastros mágicos se confundían en el lugar, aunque Bronwyn se dio cuenta de que era algo obvio, todo el mundo tocaba las lechuzas y entraba en aquel lugar a buscarlas. Se dirigió hacia la de cara malhumorada y la fue a agarrar para poder sentir mejor el rastro que llevaba. Pero la lechuza la dio un picotazo y emprendió el vuelo golpeándola la mano con las alas.
Un intenso dolor de cabeza sacudió a Bronwyn haciendo que se olvidara de la lechuza, aunque no por mucho tiempo. La visión llegó de la misma forma dolorosa que siempre, pudo ver unas manos escribiendo con letra clara "Por tu culpa", por la parte de atrás de una foto, pero eso no fue lo que sorprendió a Bronwyn. Cuando la persona de su visión dio la vuelta a la foto pudo ver a Hermione, era una foto del profeta y un artículo anunciaba la muerte de la chica.
Bronwyn salió de la visión con un estremecimiento, tardó un par de minutos en asimilar lo que había visto y salir del trance en el que se había sumido y fue a buscar a Shido, necesitaba contar con la ayuda de alguien y lo último que necesitaba era hundir más a Harry.
Apareció en la habitación de su primo, había una vela encendida y Shido y Hermione estaban tumbados en la cama, hablando entre susurros. Bronwyn se dio la vuelta con una sonrisa, le gustaba ver a su primo feliz, se lo merecía, después de todo su vida había sido todo menos fácil.
-Fingiré no haber visto nada, pero tengo que hablar contigo Shido, es muy urgente.
Shido le dio un beso a Hermione y salió de la habitación con su prima, una vez fuera Bronwyn le contó su visión, la reacción del chico fue peor de lo que Bronwyn había esperado, le dio un puñetazo a la pared y se enfureció notablemente.
-Malditos sean Tate y Voldemort.- susurró en un siseo furioso.- No pudiste ver la fecha o donde sucedió… algo Bronwyn.
-No, pero puedo tratar de tener más visiones.
-¿Y a qué esperas?
Bronwyn le dirigió una mala mirada a su primo, pero lo hizo, forzó su mente al máximo sabía que no debía hacer eso, tener una visión así… Pero no podría perder a Hermione, eso sería peor que el fuerte dolor de cabeza que tendría. Se centró en el periódico, trató de verlo en su mente. Y otra visión vino a su mente, junto con un intenso dolor de cabeza.
Bronwyn sintió que la cabeza se la partía, pero trató de leer el periódico, solo unas palabras y sabría lo que necesitaba, oyó la voz de Shido gritándola que parara, pero no podía estaba tan cerca. Entonces lo vio, en la primera línea del artículo: "Durante las vacaciones con su familia muggle Hermione Granger falleció de forma trágica por…" Pero no pudo leer más porque Shido la sacudió con fuerza.
-¿Qué demonios haces, quieres matarte?- preguntó Shido sobresaltándola.
-¿Por qué dices eso?
Pero el sabor metálico de la sangre llegó a su boca, mientras que no taba el calido líquido resbalando desde su nariz, dándola a la respuesta, nunca la había pasado eso.
-Vamos te llevaré a que te vea Mary.
-Ya se cuando será.- le dijo lo que había leído y Shido la obligó a ir a la enfermería de "The Charmed"
Después de dejarla volvió junto a Hermione y la abrazó, ahora con una nueva preocupación en su cabeza, no había querido dejarla sola después de encontrar aquella lista, en un principio había pensado que era Alice la que mataba a la gente de la lista y que ahora Hermione estaría segura porque Alice estaba muerta, pero la gente seguía muriendo.
-¿Qué pasa Shido? Me estas preocupando.
-Nada… he pensado que podríamos ir a escocia unos días, es precioso te va a encantar.
-¿Con tus padres?- preguntó la chica con el ceño fruncido.
-Sí. Solo unos días luego te dejaré en tu casa, lo juro.- el chico puso una sonrisa inocente y Hermione tenía la sensación de que él iba a convencerla como siempre.
El chico la puso una sonrisita inocente, pero ella sabía que la ocultaba algo, le había oído gritar a Bronwyn que saliera de la premonición y si Bronwyn volvía a forzarse para tener premoniciones era algo serio, además el repentino interés de Shido de llevarla a escocia la desconcertaba, ¿pasaría algo con ella?
Bueno este capitulo no me gusta demasiado, pero es que me voy unos días de vacaciones y no iba a poder actualizar, pero tranquilos que seguiré escribiendo y actualizare pronto de nuevo, y como me voy no tenía tiempo para andar cambiando cosas del capitulo... jajajaja
Gracias por todos los reviewsss, alguien a mencionado que no esta bien amenazar por reviews, pero si no amenazo no me los dejáis, así que vuelvo a amenazar, que ya que yo me esfuerzo en escribir que os cuesta dejarme un review!!! jajajajajaj Y ya que en el capitulo pasado recibi 6 quiero otros seisss, alegrarme las vacaciones que os cuesta???? ajajajjaa solo 6 que no tardais nada y gracias a los 6 del capitulo anterior, espero que os haya gustado este capitulo.
