16.- NAVIDAD

Bronwyn miró a un molesto Harry antes de salir por el retrato, la chica no quería ir a pociones y Harry pensaba que era porque no quería ver a Snape, después de que este les hubiera tenido castigados limpiando las mazmorras, pero Bronwyn no quería decirle a Harry que el verdadero motivo por el que no quería ir, era porque trataba de descubrir quien le mandaba esas cartas.

Lo único que había averiguado hasta el momento era que no era un Slytherin el que mandaba las cartas, había ido varias veces a la lechucería, pero esa maldita lechuza iba a buscar a su dueño para recoger la carta, así que había optado por lo más probable, vigilar la sala común de Slytherin para ver si la lechuza pasaba por allí, pero esta no fue allí y nuevamente Harry recibió una de esas cartas.

Había notado el rastro de alguien en la lechuza y sabía que había sentido ese mismo rastro en alguien de Hogwarts, pero no estaba segura de quien era, por lo menos sabía que quien fuera estaba en el colegio.

Entonces vio a la lechuza revoloteando hasta meterse en un aula en desuso, Bronwyn miró alrededor y no vio a nadie, así que supuso que quien fuera a encontrarse con la lechuza estaría dentro. Abrió la puerta de golpe y lo que vio la sorprendió más de lo que esperaba.

-¿Qué…?- pero se quedó sin palabras coherentes para acabar la frase.


-¿Qué te pasa, Harry?- preguntó Hermione sentándose al lado de Harry.

-No lo sé, ¿no notas a Bronwyn extraña? Últimamente desaparece todo el rato y no dice donde va…

-Bueno, ya sabes como son…- susurró Hermione.

Le contó lo que había pasado hacia unas noches con Bronwyn y Shido, evitando decirle a Harry que había estado en la cama de Shido, alteró un poco la historia para que pareciera que solo estaba consultando unas dudas de clase con el hombre, aunque Harry no pareció del todo convencido, pero no dijo nada.

Ron apareció en ese momento, Snape le había obligado a quedarse después de la clase para echarle la bronca por su mala poción y le había dicho a Harry y Hermione que le esperaran en el gran comedor.

-Odio a Snape, menos mal que solo queda hoy para tener vacaciones. Aunque os echaré de menos chicos.- dijo Ron con sentimentalismo.

-Iré a veros.- dijo Harry.

En ese momento Shido se levantó de la mesa de profesores y salió a paso rápido, aunque sin correr, del Gran Comedor, el trío de Gryffindor cruzó la mirada sorprendida, preguntándose de forma silenciosa si había pasado algo, aunque ninguno supo responderse.


La sala común era un hervidero de nerviosismo, gente andando de un lado a otro recogiendo cosas que se habían dejado, buscando a sus amigos para pasar unos minutos juntos antes de irse de vacaciones.

Harry, Ron y Hermione ya tenían todo preparado, estaban sentados en un sofá de la sala común, esperando a Bronwyn, si es que esta aparecía, porque llevaban sin verla desde la mañana y no parecía que fuera a aparecer pronto, Shido había desaparecido del Gran Comedor, había faltado a clase y no había dado ninguna explicación.

En ese momento Bronwyn entró en la sala común, cojeando y con una herida en la mejilla, el pelo algo revuelto y la ropa descolocada. Miró al trío allí presente, que se la quedó mirando, aunque no fueron los únicos, la mayor parte de la sala común centró su mirada en ella.

Bronwyn sonrió a sus amigos para tranquilizarlos y se dirigió a su habitación, pero Harry la cortó el paso mirándola el corte de la mejilla con atención, Bronwyn se apartó ligeramente y volvió a encaminarse a la habitación.

-¿Qué ha pasado, Bronwyn?

-Nada, luego hablamos, voy a preparar las cosas.

Bronwyn subió a los dormitorios y Harry volvió al sofá con sus amigos, comenzaron una conversación a la que ninguno prestaba demasiada atención. Y poco a poco las conversaciones del resto de la sala común volvieron a la normalidad.


Harry, Ron y Hermione estaban en Kings Cross despidiéndose entre ellos, Bronwyn estaba un poco separada de ellos, hablando con su madre y con Josh en brazos, el niño dormía ajeno al bullicio de su alrededor.

Hermione se fue con sus padres, había quedado con Shido en su casa, el chico iría a buscarla para pasar unos días en The Charmed, pero antes iba a hablar con sus padres, Hermione se preguntaba como se había dejado convencer, pero ya no había marcha atrás, lo peor es que no sabía ni cuando iría a buscarla el chico.

Ron estaba rodeado por su enorme familia, los gemelos invitaron a Harry a su tienda, este aceptó la invitación, aunque sin asegurar cuando iría, finalmente todos partieron en diferentes direcciones y Harry se fue con Bronwyn y Susan.

Salieron de la estación, Remus les esperaba allí, en un coche bastante moderno que sorprendió a Harry, pero Bronwyn parecía conocer el coche porque entró en él sin dudar y sin mirar a Harry.

De hecho llevaban sin hablarse desde que la chica había entrado en la sala común, con la mejilla herida y cojeando. Ninguno prestaba demasiada atención al otro, al menos en apariencia, porque se iban mirando de reojo, pero ninguno estaba dispuesto a dar su brazo a torcer.

-¿Qué os pasa?- preguntó Susan sobresaltándolos a los dos.

-Nada.- susurraron los dos a la vez, sin mirarse.


Harry miró a la chica, ¿su novia, su amiga, tal vez? Ya no estaba seguro de lo que eran, solo sabía que había ido tras ella buscando una explicación y ella había pasado de él, aunque no había pasado literalmente de él, había hecho algo que Harry consideraba peor, le había mentido.

Su excusa para sus heridas es que había estado entrenando, pero eso no explicaba porque se había ido sola, o porque había llamado a Shido, porque algo en la cara de preocupada resignación de Shido le indicaba que le había llamado Bronwyn, cuando salió del gran comedor a toda prisa.

Sabía que Bronwyn le mentía, pero no tenía pruebas de ello y la última vez que lo había mencionado la chica había salido de la habitación en la que se encontraban con un airado:

-Si no confías en mí, no tengo nada más que decirte.- aunque la culpabilidad estaba pintada en sus ojos grises.

Y allí estaban ahora, comiendo juntos, con ambas familias y los dos callados, sin mirarse más que un par de veces antes de sumergirse de nuevo en sus pensamientos. Sus respectivos padres habían llegado a la conclusión de que era un enfado infantil y que ya se les pasaría, pero a ninguno de los dos parecía pasárselo.

Elektra miró a su antiguo compañero de viajes, antes de dirigir la mirada a los que supuestamente eran sus padres, Selene y Remus, ni Selene ni ella comían, pero estaban con los demás por el puro placer de estar con más gente, Selene por comprobar que podía estar rodeada de gente y no matarlos, Elektra porque no tenía nada más que hacer, pero había una idea que se estaba creando en su cabeza, volver al bosque, aquel era su hogar, y no este rodeado de gente que la tocaba a cada instante, odiaba que la tocasen, quería volver a la libertad que los árboles la otorgaban, pero sabía que no la dejarían irse.


Hermione había perdido toda esperanza de que Shido fuera a buscarla tal y como había prometido. Tres días eran demasiado con el "par de horas" que el chico había prometido. Suspiró mientras terminaba de lavarse el pelo, oyó a sus padres llamarla desde el piso de abajo, así que salió de la ducha, se envolvió en la primera toalla que cogió y al quinto grito de: "Hermione" llegó a las escaleras, se sorprendió al ver a sus padres en el final de estas, se preguntó si habría pasado algo malo, por lo que comenzó a bajar los escalones de forma más apresurada.

-¿Qué ha pasado?

-Preguntan por ti.- dijo su padre mirando el atuendo poco apropiado de su hija, es decir la toalla enroscada a su cuerpo.

Hermione giró la cabeza hacia el lugar al que ahora miraban sus padres. Shido estaba allí, mirándola de la cabeza a los pies con una sonrisilla.

-¿Qué…?- Hermione olvidó lo que estaba diciendo antes de poder apenas empezar a pronunciarlo. No pudo evitar fijarse en la herida bastante reciente que tenía en el labio y el moretón que ennegrecía su ojo.- ¿Qué te ha pasado?

Hermione se acercó a él rápidamente y pasó su mano sobre la herida del labio, él hizo un gesto de dolor mientras apartaba la cara.

-Un pequeño accidente, en un entrenamiento, ya sabes.- dijo Shido de forma bastante convincente, pero Hermione no le creyó.

Un par de recuerdos acudieron a la mente de la chica, mientras una idea que no la gustaba nada se forjaba en su mente.

-Vístete Hermione, a tu amigo no le importará esperarte un par de minutos.- razonó su madre.

Hermione asintió ligeramente y subió por las escaleras lanzándole una última mirada a Shido para asegurarse de que el chico realmente estaba ahí, Jane Granger subió tras su hija a la habitación, mientras la miraba con una mezcla de pena por que su niñita parecía estar creciendo demasiado rápido y preocupación, porque Shido tenía un aspecto algo salvaje, definitivamente no era de los que se sentaban a tomar el té y ver las noticias.

-Hermione, cuando nos dijiste que pasarías fuera unos días con un chico de Hogwarts no pensamos que sería tan… mayor.

-No es tan mayor.- dijo la chica mientras iba a toda prisa de un lado a otro en busca de su ropa.

-¿Cuántos años tiene?

-Pues…. No lo sé, la verdad.- reconoció Hermione arreglándose un poco el pelo, la edad de Shido no la importaba en absoluto.

-Pues yo creo que es demasiado mayor, ¿qué sabes de él?- trató de razonar Jane.

-Sé lo que tengo que saber mamá.- Hermione se sentó al lado de su madre y la abrazó con dulzura, quería mucho a sus padres, pero no necesitaba que la protegieran de Shido.- Habla con él, entenderás a lo que me refiero.

Hermione volvió a bajar, temblando un poco, mezcla del frío de diciembre y su pelo mojado y del nerviosismo, solo de pensar que Shido hubiera preferido irse, que no hubiera soportado las preguntas y miradas inquisidoras de su padre, pero el chico la miró con una sonrisa de medio lado, quitando todas las dudas de la chica. Deseó abrazarle y besarle, pero suficiente tenía sus padres como para encima ver eso.

Hermione se sentó enfrente de su exprofesor de defensa contra las artes oscuras, detalle que no pensaba contar a sus padres. Pero no le devolvió la sonrisa, le miró con gravedad preocupándole un poco, la sonrisa de él vaciló un poco, hasta desaparecer completamente.

-¿Qué pasa?- preguntó el chico.

Hermione cogió aire para emprender la dura batalla de hacer a Shido hablar. Los señores Granger le invitaron a comer y ante la vacilación del chico Hermione asintió por él, así que los padres de la castaña los dejaron solos con disimulo mientras preparaban la comida.

-Dijiste que vendrías hace tres días.

-Hubo problemas. Vengo de casa de los Weasley.

-¿Qué les ha pasado?

Hermione se puso de pie de golpe, sabía que algo pasaba con los Weasley, porque Ron siempre la mandaba una carta los primeros días de vacaciones, y había recibido una de Harry, pero nada había llegado de los Weasley. Shido agarró a la chica de la mano y la obligó a sentarse sobre su regazo, la beso un momento el cuello, pero cuando notó la tensión de ella no pudo mentirla, se suponía que no debía decir nada, pero no era capaz de dejarla así, se la veía tan preocupada.

-Están bajo vigilancia.

-¿¡Qué!?- exclamó la chica.- Espera, Bronwyn y tú desaparecisteis y aparecisteis horas más tarde, y con heridas y a Ginny la vi en el andén, tenía una herida en la frente, ¿tiene algo que ver con la vigilancia, Shido?

-No deberías ser tan lista, me das demasiados problemas…- susurró Shido y Hermione detectó orgullo y una ligera nota de dolor, tal vez tristeza en su voz.- Tate la engaño, Hermione, llevan semanas, tal vez meses, viéndose, pero debes entender que Tate la hechizó, no debéis alejaros de Ginny por esto, no queremos condicionaros en contra de ella.


Bronwyn salió del lugar, sin mirar a ninguno de los presentes, Harry no pudo verla la cara antes de que esta saliera, por lo que no sabía si la pasaba algo o simplemente no quería estar más tiempo cerca de él.

Sirius hizo el intento de levantarse, pero Susan se lo impidió, le dijo que ella quería estar sola, Harry notó varias miradas sobre él. Pero miró su plato y no prestó más atención, no quería ver el reproche en los ojos de Sirius o Susan por el daño que Bronwyn y él se estaban haciendo o el dolor en los ojos de sus propios padres por que su hijo no fuera feliz. Selene y Remus por suerte eran los que menos le juzgaban por lo de Bronwyn, pero Elektra se había negado a hablar con él hasta que hiciera las paces con la chica.

Entonces Harry notó una quemazón en el pecho, miró a Elektra, pensando que el collar solía reaccionar cuando esta estaba en peligro, pero Elektra miraba por la ventana tranquilamente, entonces oyó algo que ya había oído en una ocasión, a alguien llorando, recordó que la vez anterior había sido Bronwyn la que había causado esa reacción al collar.

Y de pronto Harry desapareció de donde estaba y apareció donde estaba Bronwyn, aunque más bien fue el collar el que causó eso, aparecía al lado de Bronwyn cuando esta lloraba y al lado de Elektra cuando estaba en peligro, cada vez comprendía menos la magia del collar.

Pero no soportaba ver a Bronwyn así, necesitaba hacer algo, no quería seguir mal con ella, aunque ella no hubiera confiando en él, una y otra vez le había demostrado que si no le contaba algo en un primer momento lo contaba después, y siempre por una buena razón, así que no entendía por qué le cabreaba tanto esta vez.

La chica estaba tumbada en su cama, boca abajo, sus hombros temblaban debido al llanto, Harry se acercó a la cama y la puso una mano sobre la espalda, lo de consolar nunca se le había dado especialmente bien, la chica se sobresaltó y le miró, pero al ver quien era se apresuró a limpiarse las lágrimas y ponerse de espaldas a él.

-Bronwyn.- susurró Harry.

La chica no le respondió, siguió de espaldas temblando ligeramente, aunque trataba de disimularlo. Harry se sentó detrás de ella y la obligó a tumbarse sobre él. La chica trató de resistirse, pero Harry tenía bastante más fuerza que ella. Así que acabó tumbada sobre él.

-Vete Harry.- susurró la chica tratando de contener las lágrimas.

-No quiero irme, quiero estar bien contigo, te amo.- susurró el chico besándola.

-No puedo contártelo todo.

Harry la acunó unos segundos entre sus brazos, mientras enterraba la cabeza en el cuello de Bronwyn, ella se acercó más a él, buscando profundizar el contacto. Y Harry por supuesto no se negó a abrazarla con más fuerza, la mordisqueó con suavidad el cuello provocando una risita de la chica.

-No pretendo que me lo cuentes todo, pero quiero que confíes en mí.

Aunque lo que iba a responder Bronwyn no lo supieron, porque Kiara apareció en la habitación, dejándose caer de rodillas en el suelo. Bronwyn y Harry se levantaron rápidamente y se pusieron al lado de ella.

-¿Qué te pasa Kiara?- preguntó Bronwyn, mientras Harry la levantaba del suelo y la llevaba hasta la cama. La chica tenía múltiples heridas que preocuparon a los chicos.

-Es tan horrible, chicos… Se enfadaron cuando salí a ver a Robert,- Harry vio el gesto de dolor en cara de Bronwyn, el hombre no había muerto, pero estaba en coma y una maquina le mantenía vivo.- dijeron que yo había ido a delatarles…

-¿Delatarles?- preguntó Harry que se daba cuenta de que el asunto era grave.

-Llamad a Shido rápido, os lo contaré a los tres.


Shido estaba en medio de la comida "familiar" con los padres de Hermione cuando notó la llamada urgente de Bronwyn, debió cambiarle la cara, porque Hermione le miró fijamente, pero él fingió que nada pasaba la sonrió y volvió a su comida.

Hermione miró a Shido fijamente, había notado su cara contraerse por la sorpresa, pero su gesto volvió a ser el de siempre tan rápido que pensó que se lo había imaginado. Sus padres le estaban acribillando a preguntas, y él respondía con elegancia, aunque sin dar demasiados detalles. Acabó su plato antes de levantarse y disculparse, pidiéndole a Hermione que le indicara el camino al lavabo.

Shido siguió el camino señalado por la chica, se aseguró de que los tres Granger estaban en el salón y desapareció en medio del pasillo, asegurándose de cerrar la puerta del lavabo para que pensaran que estaba allí. Apareció juntó a Bronwyn, que le dirigió una mirada malhumorada.

-Como para una urgencia.- murmuró la chica enfadada.

-¿No es una urgencia? Porque estaba en una misión.- Shido entonces vio a Kiara, que seguía arrodillada en el suelo, se había negado a moverse.

-Están entrenando un ejercito Shido…- susurró ella.- En el cuartel de América en el que estoy.

-¿Un ejercito para qué?- preguntó Shido cogiendo a la chica en brazos y sentándola en la cama, se arrodilló delante de ella y la sujetó la cara con las manos.

-De demonios, para luchar con Tate, están cambiando las cosas allí abajo Shido, es peligroso, empieza a haber una jerarquía, y a los que no se posicionan en su bando… Los matan. Yo lo he visto Shido, como torturan demonios para que estén en su bando y si no lo consiguen, los matan.

-No vas a volver allí.

-Ahí más…- susurró ella. Aunque con algo de esfuerzo, parecía tener dificultades para hablar.

-¿Qué pasa?

-Están trasformando magos en demonios, quieren hacer el ejército más poderoso, Shido ¿lo entiendes? Magos brillantes, después de Harry… han visto lo poderoso que se ha vuelto, ahora nada los detendrá.

-¿Trataron de hacerlo antes?

-Sí, salió mal. Sé algunos nombres.


Elektra salió de la sala con disimulo, no la apetecía estar ni un solo día más allí, quería mucho a Harry, pero no lo soportaba, quería ser útil, y la única forma de la que era útil era siendo un vampiro, allí encerrada, solo era una niñita asustada, no quería que Harry siguiera preocupándose por ella.

Selene la había contado que ella estaba infiltrada entre los demonios, que a veces tenía que hacer misiones para ellos, pero que había salvado muchas vidas, que se alimentaba de demonios y solía ser la encargada de sonsacar información a los demonios traidores.

Así había descubierto recientemente que Tate la quería a ella, nadie sabía porque el joven jefe de los demonios, quería a una chiquilla, aunque parecía ser que tenía alguna relación con lo de ser un vampiro y un hombre lobo a la vez. Bueno pues si Tate la quería, Tate la iba a tener, pensaba Elektra con convicción, pero nunca se había atrevido a hacer nada.

Pero se aburría, estaba condenada a la vida eterna, al menos quería vivirla sin un montón de demonios y vampiros persiguiéndola, haría lo posible por acabar con esa estúpida e inútil guerra.


Shido apareció en el lavabo de Hermione, se miró a un espejo, tratando de calmar su ira, Kiara había dado los nombres de la lista que Hermione y él habían encontrado, así que sabía quien era la próxima a la que tratarían de convertir en demonio, tenía que sacarla de allí como fuera.

Volvió al salón, donde estaban tomando ya el café, le ofrecieron uno a Shido que rechazó con amabilidad, pensando como convencer a esa encantadora pareja de que tenía que llevarse a su hijita fuera del país. Aunque Hermione le sacó a rastras de allí y dejó de pensar en todo, se centró solo en ella.

-¿Me vas ha decir que pasa?- preguntó la chica.

-¿A qué te refieres?- preguntó el chico fingiendo no entenderla.

-Tú me enseñaste a rastrear auras ¿recuerdas? Dices que vas al baño y desapareces, apareces un rato después con los ojos rojos y una expresión de ira que jamás había visto en ti. Deja de mentirme Shido.

El chico se sentó en la cama de Hermione, la rodeó con el brazo la cintura y la obligó a sentarse sobre él, la acarició el pelo con la mano libre y la besó con dulzura, al principio ella trató de resistirse, pero duró poco, simplemente se dejó hacer por él. Como siempre, sabía que le confiaría hasta su vida.

-Te lo contaré, pero no aún, por ahora solo confía en mí.


Harry y Bronwyn se miraban en silencio, no habían logrado detener a Kiara, que había dicho que debía volver allí, entonces la chica había desaparecido, dejando en completo silencio a los dos presentes, que no sabían que decirse, Shido había desaparecido también, entre palabras malsonantes.

-¡Ah!- una exclamación de dolor escapó de los labios de Bronwyn. La chica se tambaleó ligeramente y casi se cayó.

Harry se apresuró a abrazarla, sujetándola para que no cayera. Por un segundo pensó que entraría en la visión de ella, pero no lo hizo, simplemente estaba allí sujetándola, sin que nada a su alrededor cambiara. Por un segundo se extrañó, pero cuando vio la sangre salir en un ligero chorro saliendo de la nariz se olvidó de la visión y llevó a la chica a la cama.

La chica pareció luchar entre la consciencia y la inconsciencia un tiempo que a Harry le pareció eterno, quería buscar ayuda, pero no pensaba dejarla sola, Bronwyn comenzó a abrir los ojos aunque con bastante dificultad.

-Harry.- susurró ella.- Han atacado The Charmed.

-¿Qué? Será mejor que vaya a ayudar.

-Ya es tarde, Jhon ordenó la retirada, eran demasiados, pero ahora somos débiles, hay algo más Harry, algo que debes hacer, yo no tengo fuerza…

-¿Qué pasa, pequeña?- susurró Harry acariciándola la frente.

-Siento no habértelo contado, pero hay una lista… Hermione es la siguiente, ella… la quieren hacer lo mismo que a ti Harry, Shido está allí, pero la han localizado, debes hacer algo, avisa a Shido, que se lleve a los Granger a Escocia, solo allí estarán seguros, y la daga, salvad la daga.

Harry no preguntó, no la juzgo, no dijo absolutamente nada, solo la miró con preocupación, un segundo antes de desaparecer. Apareció en el salón de los Granger, los señores Granger estaban tomando el té.

-¿Dónde está Hermione?- preguntó Harry con el corazón latiéndole en la garganta por la preocupación.

-Arriba, con un amigo del colegio.- dijo Jane, su marido gruño con protesta ante la palabra "amigo"- ¿Quién eres?

-Soy Harry Potter. No sé si Hermione les ha hablado de mí.

-Claro que sí, en sus cartas siempre te menciona, junto con Ron.

Harry hablaba con los Granger mientras llamaba a Shido por el anillo de forma insistente para que bajara con Hermione, los chicos bajaron apresuradamente en cuanto Shido sintió la llamada de Harry, habían estado a punto de perderle tantas veces, que ahora hacían caso a cualquier cosa que él quisiera, pese a que había interrumpido un momento bastante interesante de la pareja.

-¿Qué pasa, Harry?- preguntó Hermione mientras se abrazaba a él con cariño.

-Me temo que traigo malas noticias.- dijo alejándose algo de la chica y mirando a Shido.

-Han atacado "The Charmed" Jhon ordenó la retirada pero tarde, ha habido muchas bajas, estamos muy diezmados, y los demás han huido, nos costará volver a reunirnos… y "The Charmed" ya no es un lugar de reunión…

-Mierda… que perfecto es todo…- murmuró Shido entre dientes, mientras sus ojos se enrojecían.

-Pero hay algo más, Shido. Ellos han localizado a Hermione, vienen para acá, Bronwyn quiere que saques de aquí a los Granger y a la daga, y que los lleves a escocia.

-¿Dónde está la daga Hermione?

-Arriba.

-Tráela, Harry acompáñala, ¿cuanto tardarán en llegar?

-No vas a luchar Shido, haz caso a Bronwyn.- dijo Harry, podía ver los ojos rojos del chico, y sabía lo que sentía, esas ganas de matar, de destruir, de arrasar con cuanto pudiera.

En ese momento Bronwyn apareció en el lugar, Hermione subió corriendo a por la daga sin Harry, él no le hacia falta para coger la daga. Además Shido le había hablado del dominio que ejercía la daga sobre personas con maldad, y por mucho que le pesará Harry ahora tenía un lado oscuro.

Harry sujetó a Bronwyn que cayó al suelo nada más aparecer, sin fuerzas, pero la chica no podía sostenerse por si misma, así que Harry la cogió en brazos y la beso la frente con dulzura.

-Están ya aquí, lo he visto… Tardarán menos de 5 minutos en entrar, Shido no te quedes, son muchos, te matarán, son muy fuertes.

-La tengo, Shido.- dijo Hermione bajando de nuevo, no se veía la daga por ningún lado, pero obviamente se refería a eso.

-Cambio de planes, Hermione va a escocia y sus padres a mi casa, si no le molesta a nadie claro, veréis a Hermione todos los días, pero es más seguros para ustedes no estar con ella, ella se puede defender sola, pero si os encuentran a los tres juntos…

-Queremos lo mejor para Hermione.- dijo Jane.

En ese momento la puerta estalló en mil pedazos, Shido abrazó a Hermione protegiéndola de los trocitos de puerta que volaban por la habitación, Bronwyn saltó de los brazos de Harry y se acercó a los Granger, Harry se apresuró a llevárselos de allí, para que Bronwyn no tuviera que hacer un sobreesfuerzo. Ambos sabían que Shido no se iba a ir de allí hasta que no hubieran salido los demás.

-Hermione…

-¿Qué?- preguntó la chica a Shido.

-Han puesto un bloqueo, no podemos desaparecer.

-¿Qué?- gimió la chica demostrando miedo.

Shido la besó la nuca, que era lo único que tenía al alcance y la arrastró detrás del sofá, haciendo que la chica se agachara. Se asomó para comprobar que nadie estaba cerca, los demonios habían ido directamente al piso de arriba, donde el rastro de Shido era más claro porque había estado allí más tiempo. Aunque había mortífagos vigilando la parte de abajo.

-Hermione escúchame.- susurró Shido y cogió la cara de la chica entre sus manos para obligarla a mirarle.- Tenemos que alejarnos de la casa para poder desaparecer, tienen mi magia bloqueada, al menos la demoníaca, que es la única que pueden bloquear, tienes que correr hacia la puerta y alejarte lo máximo posible, coge tu varita por si necesitas defenderte, en la puerta hay dos vampiros, no dejes que te cacen aléjate lo máximo posible y ve por las áreas de luz, yo me encargo de los mortífagos para que no te persigan, los demonios están arriba, ¿vale?

Asintió con la cabeza, tenía la boca seca como para hablar, el miedo se la secaba y la roja mirada de Shido no ayudaba, si la cazaban… no quería ser como había sido Selene.

-Hermione… has superado cosas más difíciles, olvida todo, y solo corre ¿vale? Ten cuidado, si te pasa algo me muero. Saldré yo delante ¿vale? Sal cuando puedas, no te preocupes por el ruido que hagas, te oirán igual.

-Está bien.

Shido se iba a levantar, pero la abrazó por la cintura y la besó, un amargo beso de despedida, al menos a Hermione se lo pareció.

-No será el último.- le prometió.

-Así me gusta, pequeña.- la guiñó un ojo, salió de detrás del sillón y hizo aparecer su ancha espada escocesa en su mano derecha.

Hermione esperó a oír la lucha de Shido para poder salir, no sabía cuando salir, tenía miedo, pero la espera la mataba, así que salió de allí detrás velozmente, y corrió hacia la puerta, un demonio estaba en la puerta del salón, Hermione trato de esquivarlo, pero el hombre la hizo una raja en el estomago con la espada, por suerte no era profundo.

Hermione se sujetó la herida, y siguió corriendo, esquivó a los dos vampiros por unos centímetros y salió a la calle, se alejó corriendo por el sol, como Shido había indicado, sintió unos brazos abrazándola por la espalda, trato de luchar contra ellos, pero tenían más fuerza que ella.

-Hermione, soy yo tranquila.- dijo Shido antes de desaparecer de allí con ella abrazada.

Shido apareció directamente en Escocia, con Hermione abrazada a él, o mejor dicho Shido tenía abrazada a Hermione por la espalda, la chica se había recostado contra él de forma inconsciente, relajada por fin, de la tensión que había supuesto los vampiros, demonios y mortífagos que habían asaltado su casa.

Pero la alegría duro un par de segundos, nada más aparecer en Escocia vieron la muchedumbre rodeándoles, con las espadas en ristre. Hermione tembló ligeramente en los brazos de Shido, que al notarlo la abrazó más fuerte.

-Bajad las armas es Shido.- dijo una voz femenina.

Hermione miró a la que había hablado, llevaba una camisa apretada, parecía que los botones iban a reventar en cualquier momento, pero no era precisamente por gordura, por que la chica era extremadamente delgada, aunque los pechos llenaban de sobra la camisa, una falda que estaba claro que ella misma había acortado, porque parecía más un cinturón que una falda, y las botas hasta las rodillas, Hermione tembló ligeramente de nuevo, pero esta vez por el frío, no pudo evitar preguntarse si la chica no tendría frío.

Shido también la mirada, y podía ver en sus ojos algo que no le gustaba ni un pelo, la conocía de sobra, desde que era pequeño, su nombre era Tabita y conociéndola como la conocía solo quería alejarse de ella, y por supuesto poner a Hermione lejos. Pero no iba a ser posible, la chica se acercó a ellos meneando las caderas, empujó a Hermione de forma descarada y se abrazó al cuello de Shido, se puso de puntillas porque Shido era más alto que ella y le plantó un beso en los labios.

Hermione exclamó molesta ante el empujón, pero poco más pudo hacer porque se dio cuenta de la herida que sangraba aún en su estomago, se lo taponó con la mano, pero la sangre seguía saliendo de allí, empalideció por el miedo y el dolor, y poco a poco se desplomó.

No llegó al suelo porque Shido había apartado a Tabita y la cogió a tiempo, Tabita miró a Hermione como un mosquito al que aplastar, aunque por suerte ni Shido ni Hermione la vieron.


Bronwyn, Harry y los padres de Hermione habían aparecido en la sala destinada a aparecer que tenían en el castillo de Susan, era un castillo fuertemente vigilado, y los miembros de la familia y demás habitantes de la casa trataban de aparecer y desaparecer siempre allí, para no preocupar a los demás, si las apariciones eran en esa sala es que todo iba bien.

Bronwyn iba apoyada en Harry, la fallaban las fuerzas, y los señores Granger los seguían, Draco se cruzó en su camino y se apresuro a ir hasta Bronwyn, la sujeto de los brazos y la agitó ligeramente.

-Empiezo a hartarme de secretitos, ¿Qué pasa con Kiara?

-Ahora no Draco.- susurró Harry tratando de proteger a Bronwyn.

-Llévales hasta la sala de reuniones, yo hablaré con Draco.- dijo Bronwyn llevándose al chico lejos de los Granger.

-¿Qué le pasa a Kiara? He notado su magia, está mal.

Bronwyn procedió a contarle todo lo que Kiara había dicho, saltándose detalles sobre Hermione, mejor no involucrar a más gente en ese tema. Draco solo la miraba, no la interrumpió ni una sola vez, cuando la chica terminó de hablar él no respondió, simplemente desapareció de allí.

Bronwyn le hubiese seguido, pero no tenía fuerzas, se sentó en el suelo y se apoyó contra la pared, notaba la sangre que la salía de la nariz, sabía que era por la cantidad de magia que había perdido rápidamente, si seguía así no podría soportarlo.

Draco apareció en el cuartel de Estados Unidos, pensaba sacar a Kiara de allí como fuese. Las alarmas saltaron en cuanto puso un pie allí, de pronto se vio rodeado, Dirigió un vistazo alrededor, no había ni rastro de Kiara, buscó su magia, y la notó como la había notado en Inglaterra unas horas antes, alterada.

-¿Dónde está Kiara?

-No eres bienvenido aquí.- dijo una voz detrás de Draco. El chico miró al hombre, era el jefe del lugar, le recordaba de la otra vez que había estado allí.

-Me iré, pero tengo que ver a Kiara.

-No es posible, está en una misión.

-Esperaré a que vuelva.- dijo Draco con un gesto amenazante.

-Matadle, es un mortífago.

Draco tuvo que desaparecer a toda prisa, puesto que un montón de armas se dirigían hacia él. Trato de perseguir la magia de Kiara, pero habían bloqueado las apariciones en toda la zona en la que estaba Kiara, sin conocer el lugar no podía hacer nada más, así que se dirigió a "The Charmed" a su cuartel.

Partes del edificio estaban derrumbadas, y había cuerpos de mortífagos y de magos de "The Charmed" por todas las partes, se dirigió hasta al lugar que el día anterior había sido la biblioteca, era la sala que estaba más intacta, sabía porque estaban aún allí todos esos cadáveres, nadie quería ir allí por miedo a que siguieran por allí demonios, Draco sabía que era bastante probable que aún hubiese demonios por allí, por eso estaba prevenido para desaparecer.

Sabía que en la biblioteca había planos de todos los cuarteles, podría hechizar alguno de ellos, para que fuera como el mapa del merodeador, y poder ver donde estaba Kiara, agradeció en silencio a los merodeadores por la idea, aunque no pensaba dársela en voz alta, encontró los mapas sin gran dificultad, la biblioteca era el lugar donde más tiempo había pasado.

Saco el plano que necesitaba y lo plegó guardándolo en el bolsillo, oyó un gemido justo cuando iba a desaparecer, dudó un segundo, los demonios solían hacer ese tipo de trampas, pero se preguntó si no sería alguno de los suyos que seguía con vida.

-¿Quién está ahí?- no obtuvo respuesta, pero ahora que escuchaba podía oír una respiración acelerada, aunque en un tono bajito.

Ando despacio, con precaución y con la varita preparada, podía hacer magia sin ella, pero no quería que nadie lo supiera, nadie ajeno a sus amigos claro. Otro gemido se escuchó, pero parecía de miedo más que de otra cosa. Venía de detrás de la última estantería.

Al girarla vio a alguien que yacía en el suelo, le tomo el pulso pero no tenía, se preguntó de donde procederían los gemidos entonces, si no eran de esa mujer, que recordaba haberla visto por "The Charmed" aunque no sabía su nombre.

Oyó de nuevo el gemido, parecía venir de encima de su cabeza, miró hacía arriba y vio encaramada encima de la estantería a Melinda. Que lloraba abrazando sus rodillas, casi en completo silencio.

-¡Melinda!- exclamó el chico, Melinda le miró por primera vez.

-¡Draco!- gritó la niña.

Draco oyó ruidos en el pasillo y la puerta de la biblioteca se abrió de golpe, miró hacia el lugar, los demonios debían haber oído el grito de la niña. Estaba seguro de que esa mujer había protegido a la niña mediante magia, por eso no la había notado él al entrar, por eso los demonios no la habían encontrado antes.

-Mel, tienes que saltar aquí conmigo, yo te cogeré, te llevaré con Harry y Bronwyn ¿vale? Pero salta rápido.

La niña dudaba, y los demonios cada vez estaban más cerca, Draco no esperó más se subió a la primera balda de la estantería y agarró como pudo a la niña, por suerte él era bastante alto, por lo que la pudo agarrar y desaparecer de allí justo en el momento en el que los demonios giraban hacia la estantería.


Hermione apretó molesta los ojos por la luz que la daba en ellos, pero seguía molestándola así que los abrió, una mujer bastante arrugada estaba al lado de ella, mezclando algún tipo de hierba, Hermione se levantó sobresaltada, de la cama en la que estaba tumbada.

-¿Dónde está Shido?

-Me alegra ver que estás bien.- la mujer hablaba con marcado acento, mirándola de frente parecía aún más vieja de lo que había parecido en un primer momento.- Shido está fuera de la habitación, he tenido que echarle, mi nombre es Morag.

-El mío es Hermione. ¿Puedo ver a Shido?

Morag abrió la puerta y Shido entró rápidamente como si hubiese estado esperando, y probablemente así era. Se sentó en la cama al lado de ella y la abrazó con cariño. Hermione le devolvió el abrazo pero al hacerlo un ligero olor a perfume femenino la llamó la atención y poco después recordó lo sucedido cuando llegaron a Escocia. Hermione se separó de él.

-¿Quién era esa mujer?

-Se llama Tabita. No hay nada entre nosotros Hermione, yo la gustaba y es su forma de darme la bienvenida, no tienes que preocuparte.

Shido trató de besar a Hermione, pero esta se apartó, no es que no le creyera, es que le había dolido demasiado la forma en que la chica le había "saludado" y el echo de que él no se hubiese separado, aunque no estaba muy segura de lo sucedido porque acto seguido se había desmayado.

-Shido sal de aquí, la chica debe descansar.- ordenó Morag.

-Haz caso a Morag, Hermione, es una doctora muy buena.- dijo Shido antes de salir.


-Quiero formar parte de tus filas.- Tate miró al lugar del que procedía la voz y sonrió al ver a la dueña de esta, sabía que Selene ahora no le iba a ser demasiado útil, pero Elektra, allí presente no había formado parte de sus planes.

-Será un placer tenerte con nosotros Elektra.

-Con una condición.- dijo la chica, formando sus propios planes en su cabeza.

-¿Cuál?

-No quiero tener nada que ver con Voldemort.

-Trato echo pequeña.


Bronwyn se había levantado como había podido y había ido a la sala de reuniones, sus padres, los de Harry, los de Hermione, Remus y Selene estaban allí. Bronwyn se sentó con pesadez en una de las sillas libres, mirando a los presentes, aunque no intervino en la conversación en la que explicaron a los padres de Hermione todo lo que estaba pasando en el mundo mágico.

Draco apareció en la sala, portando a Melinda, contó donde la había encontrado aunque no quiso explicar porque estaba él allí, Melinda se abrazó a Bronwyn, la chica quería llevarla a alguna habitación para que se bañara y acostara, pero no tenía fuerzas.

-¿Sirius, James y Remus podéis venir conmigo? Quiero hablar con vosotros.

Los tres adultos siguieron al chico mirándole con curiosidad, aunque era una mirada que poblaba toda la sala. O casi toda, a Melinda se la cerraban los ojos y los señores Granger estaban demasiado confusos.

Susan se llevó a Melinda pese a las quejas de la niña, que quería estar con Bronwyn y Harry.


Kiara había sentido la magia de Draco en el lugar, gritó su nombre varias veces, pero sabía de sobra que no podía oírla, lloró con fuerza estaba encerrada en aquel lugar, no podía desaparecerse, sabía porque estaba allí, no la iban a dejar ir, también iban a experimentar con ella, por "traidora".

Pero su trabajo era defender a los demás, sabía que ella no era tan fuerte como Harry, que sucumbiría al mal si se lo inoculaban, pero merecía la pena cualquier cosa que la pasase a ella si conseguía proteger a algún inocente, lo único que la molestaba es que no iba a poder despedirse de sus amigos, sobretodo a Draco.

-Feliz navidad.- se dijo abrazándose a si misma, acababa de recordar que ese día era navidad, seguramente su última navidad.

Imaginó a sus amigos celebrando la navidad en sus casas, aunque se equivocaba, todos sabían que era navidad, pero parecían haber llegado a un acuerdo silencioso de no mencionarlo, debido al ataque de "The Charmed" y al de algún poblado muggle que se había llevado a cabo en los últimos días.


Los únicos que estaban celebrando la navidad eran los Weasley, más o menos, Ginny estaba en su dormitorio, pensando en Tate, en lo que él la había enseñado, extendió la mano y una gran bola azul se formó en ella, sonrió encantada con sus nuevos poderes, alguien llamó a la puerta y estuvo apunto de lanzar la bola por la sorpresa, pero la hizo desaparecer justo a tiempo, la puerta se abrió y Ron miró a su "hermanita" últimamente estaba muy extraña y pasaba mucho rato encerrada sola, cosa que empezaba a preocupar a su numerosa familia.


Hola!! Bueno he tardado mucho en subir este capitulo, pero la falta de reviews, un trabajo que me exclavizaba demasiado.... y otros problemas familiares me han impedido escribir, quiero dedicar este capitulo a "NTde Lupin" y "Allie Danger.." que han sido las dos personas que me han animado a escribir este capitulo, quiero decir que no voy a dejar la historia a medias, siento lo que tardo en actualizar, pero es que no tengo apenas tiempo, pero voy a seguir actualizando, aunque tarde en escribir un año cada capitulo pero voy a seguir, si sigo teniendo algun review claro, porque escribir para nadie es tonteria, espero que lo entendáis jeje

Y espero que os guste el capitulo!!!!!

Por cierto en el próximo capítulo sabremos mucho del pasado de Shido!!!! jajajaj (me encanta la pareja de Shido-Hermione y Draco-Kiara, por si acaso notáis que esta muy centrado en ellos jajaja)