17.- UNA AYUDA INESPERADA
Bronwyn miraba por la ventana fijamente, aunque sin ver demasiado, un movimiento abajo la hizo dirigir su mirada, un lobo corría entre un perro y un ciervo, la chica miró al cielo, donde reinaba la luna llena, se preguntó donde estaría Elektra, ya que también debía estar convertida en lobo.
La mayor preocupación de Bronwyn realmente no era Elektra, Harry seguía recibiendo esas cartas, la última había llegado a medio día, y Bronwyn estaba segura de que iba a llegar otra en breves momentos, por eso miraba por la ventana de Harry mientras este dormía placidamente en la cama, ayudado por unas gotitas de poción que Bronwyn había deslizado en su bebida. Él necesitaba descansar, y ella necesitaba descubrir quien era el que enviaba las cartas.
Entonces la chica vio lo que llevaba tanto tiempo buscando, algo recortado en el cielo, se notaba más puesto que tenía la luna blanca y llena a sus espaldas, Bronwyn abrió la ventana y se puso la capa de invisibilidad sobre si misma. La lechuza entró y dejó una carta sobre la mesilla de noche de Harry, la lechuza volvió a salir, Bronwyn se subió sobre la escoba y la siguió con una sonrisa triunfal.
Cuando Hermione se levantó de la cama, ya era de noche, la tal Morag la había dado un preparado de hierbas extrañas para Hermione, que la había dejado dormida durante todo el día.
Buscó la daga debajo de su ropa, y al no encontrarla se asustó ligeramente, Shido estaba sentado al lado de la cama, mirándola fijamente, no parecía preocupado por la alteración de ella.
-¿Dónde está la daga?
-La tengo yo no te preocupes. Estás preciosa cuando duermes.
-¿Tú no duermes?
-No, no tengo sueño, ¿quieres que demos un paseo?
-¿No es tarde para paseos?
-¿Quieres seguir durmiendo?
-No, no, salgamos.
Shido obligó a Hermione a abrigarse bien, y ella entendió el motivo en cuanto salió a la calle, las calles estaban cubiertas de nieve, solo la luna iluminaba las calles, la falta de luz hacia que el frío pareciera mayor.
Shido la abrazó por los hombros, no parecía haber nadie por las calles, las casas parecían apunto de caerse y todo en conjunto parecía demasiado pobre comparado con la zona de Inglaterra de la que ella venía.
Un hombre salió corriendo de una de las casas, sobresaltando a Hermione, Shido la escondió parcialmente detrás de su espalda, el hombre se encaminó a ellos, cuanto más se acercaba más claro quedaba para Hermione que el hombre tenía alguna deficiencia psicológica.
-Shido, Shido, estuvo aquí…- dijo el hombre cuando llegó a su altura.
-¿Quién?- preguntó Shido, parecía algo molesto, pero no se movió.
-Regulus, se llevo a la pequeña, haz algo, haz algo.- el hombre se echo a llorar, luego centró la atención de sus ojos llorosos en Hermione.- ¿Es ella? La pequeña Elizabeth… ¿La has traído?
-No Acair, ella es una amiga.
-Tienes que encontrar a Elizabeth, era una niña tan bonita…
-La encontraré Acair, pero ahora tengo que seguir mi camino.
-Yo buscaré a la pequeña Elizabeth, yo la encontraré.
Shido agarró a Hermione de la mano y se la llevó prácticamente a rastras, ya que el tal Acair estaba en el suelo llorando con ganas y no quería dejarle solo, tumbado en la nieve. Shido finalmente la levantó en brazos y se la llevó de la ciudad, pasando por al lado de un profundo acantilado, hasta un bosque, no profundizó demasiado en el bosque, en un saliente rocoso, la soltó con suavidad y encendió un fuego mediante magia.
-¿Me vas a contar quien es Elizabeth? Confía en mí de una vez Shido.
-Elizabeth es mi hermana, te contaré todo lo que quieras saber Hermione.
Ron miró a la puerta cerrada de su hermana, llevaba muy rara desde que habían vuelto de Hogwarts, siempre encerrada en su habitación, haciendo ruidos muy extraños, siempre sola, no quería hablar con nadie, al principio salía para comer y cenar, pero ya ni eso.
Ron suspiró y se fue hacia la cocina, a comerse lo que su madre había dejado para él, solo estaban Ginny y él en la casa, los demás se habían ido al cuartel de la orden del Fénix, aunque nadie quiso decirle que había pasado.
Cuando bajaba las escaleras alguien llamó a la puerta de la calle, así que cambió su rumbo para abrir, algo preocupado, normalmente allí la gente entraba por la chimenea no por la puerta, abrió algo dudoso, con la varita en la mano, esperando ver a algún mortífago, o algo peor, ya no sabía lo que podía encontrar en el mundo mágico.
SJ estaba al otro lado de la puerta, llorando y con varios cortes en la cara y brazos, gimió con fuerza y se abrazó a Ron cuando este abrió la puerta, el chico la devolvió el abrazo con algo de torpeza, estaba claro, que como Hermione había dicho muchas veces, consolar no era lo suyo.
-¿Qué pasa, SJ?
-Mortífagos, entraron en mi casa, salí por una ventana, pensaba que me iban a matar.- se echó a llorar de nuevo.- ¿Me puedo quedar aquí?
-Claro.- Ron la hizo pasar a la casa y cerró la puerta.- ¿Quieres cenar?
-Vale.
Draco había vuelto a América, agradeció en silencio la ayuda prestada a los merodeadores, ahora tenía un mapa que marcaba el nombre y posición de todas las personas del lugar, tenían bastante vigilancia, llevaba rato observando la vigilancia, cada diez minutos alguien se acercaba a la puerta, que es detrás de la cual él estaba escondido.
Sabía que no podía entrar, que le reconocerían al instante y si le reconocían podía olvidarse de entrar, porque aumentarían la vigilancia del lugar. En la entraba había tres hombres, esperó a que dos de ellos se alejaran de la puerta, el otro estaba al lado de la puerta, Draco hizo bastante ruido asegurándose de que el hombre lo oyera.
El hombre se acercó a la puerta, un poco más, escuchando el ruido, Draco sabía que los otros dos estaban andando de espaldas a la puerta, así que aprovechó cuando el hombre abrió la puerta para mirar que era lo que provocaba ese ruido para sujetarle por el brazo y sacarle a la fuerza, le arrancó un pelo y lo echó en la poción multijugos que llevaba con ese propósito. Le desmayó y lo ató alejándole de la puerta, se tomó la poción multijugos, cogió aire con fuerza y escondió el mapa. Entró y vio a los otros dos hombres mirándole.
-¿Qué ha pasado?
-No sé, oí un ruido, creo que hay alguien ahí fuera.
Los dos hombres se apresuraron a sacar la varita y salieron fuera, Draco los siguió, varita en alto también, los hombres se encontraron con el primero que Draco había desmayado.
-¿Qué…?- dijo uno de los hombres, mirando a Draco y seguidamente al otro.
Draco levantó la varita y los desmayó, entro velozmente a la casa, por suerte, la poción le hacía tener la apariencia del otro hombre y también su esencia, así que las alarmas no saltaban al sentirle.
Miró el mapa una vez dentro, pero no encontraba a Kiara en él, otro nombre llamó su atención. Se dirigió hacia aquel nombre que sabía que había oído con anterioridad, pero lo que más delató fue su apellido.
Tuvo que forzar la puerta, pero consiguió entrar sin demasiados problemas, se sorprendió al ver a Kiara, encogida en un rincón, llorando abrazada a sus piernas.
-No me toques por favor.- lloró la chica, a Draco le costó entender, pero recordó que su aspecto era el de un tal Gerald.
-Soy yo, soy Draco.- el chico la enseño los restos de la poción multijugos.
-Solo es una trampa más.- susurró Kiara.
-Mira.- Draco le tendió el mapa.
-Este mapa está mal, yo no me llamo así, así que si tú realmente eres Draco, ¿Por qué aparece otro nombre indicándome a mí?
-Ven, te lo explicaré, si miras el mapa verás que esos dos hombres que hacían la guardia vienen a por mí.
La chica le tendió la mano y juntos desaparecieron de allí, Draco la abrazó con fuerza, no le gustaba nada el cambio de situación.
-Lo que te voy a contar jamás se lo he contado a nadie… Me cuesta demasiado hablar de eso… Elizabeth y yo solíamos venir aquí cada día, me pedía que la enseñara magia y que la contara historias del mundo mágico, un día, cuando yo tenía 15 años más y menos y ella unos 8, estábamos aquí, con Acair, le gustaba venir con nosotros a veces, él tenía unos años más que mi hermana, pero creo que siempre estuvo enamorada de ella. Cuando estábamos aquí, ese día, Regulus y varios Mortífagos más aparecieron, Regulus sujeto a mi hermana y desapareció con ella antes de que yo pudiera apenas reaccionar, cuando intenté ir contra los demonios…
Shido se abrió la camisa, enseñándole a Hermione una larga cicatriz que cruzaba su pecho, Hermione ya se la había visto con anterioridad, pero no sabía como se la había hecho, ahora suponía que se la habían hecho esos malditos Mortífagos, apretó una mano con rabia y con la otra acarició el pecho de Shido.
-¿Qué pasó después?
-Me hirieron, pude ver como lanzaban un hechizo a Acair antes de desmayarme, le volvieron loco, cada día piensa que es aquel día, vuelve a revivirlo una y otra vez, pasé días luchando por despertar, a mí también me hicieron algo, soy incapaz de recordar la cara de mi hermana, soy incapaz de recordar si era alta o baja, si era delgada o no… no puedo recordarla. Al final Morag me salvó la vida, con sus plantas medicinales, cuando me recuperé, venía a este lugar cada día, intentando recordar a mi hermana, aproximadamente un año después Regulus volvió, con demonios esta vez, me dijo que mi hermana se había escapado, y me hechizaron igual que a Harry, metieron los poderes demoniacos en mí. Pude escapar de ellos gracias a esos poderes. Cuando volví a casa estuve a punto de matar a mi padre, así que desaparecí, me fui de aquí, Susan me ayudo y me llevó a The Charmed, donde aprendí a dominar bastante bien mi magia.
-¿Por qué te hechizaron?
-Porque pensaban que así mataría a mi padre, supongo, y dejaría de seguirlos, pero pude dominarlo a tiempo, o tal vez solo por ver que pasaba. No soy muy buena mago, me dieron un arma perfecta para luchar contra ellos. Allí en "The Charmed" conocí a Tate, él estaba con Bronwyn siempre, pero cuando ella no estaba, él me observaba entrenar, creo que le fascinaban mis poderes, él y yo tenemos más o menos la misma edad, nos llevábamos bien. Cuando Matt se volvió oscuro, yo seguí a su lado, era mi amigo, pensaba que podría hacerle volver, la daga le consumió, ahora sé que no puede volver, no tengo los mismos ideales que él, pero cierta parte de mí necesita aquello, el inframundo, necesita la magia de Tate cerca. Él sabe que mi lealtad está con Bronwyn pero igualmente sabe que nunca le mataría.
-¿Y te deja permanecer junto a él, sabiendo que estás con Bronwyn?
-Aquello es diferente Hermione, él se divierte pensando que manda, pero no lo hace, nadie está por encima de nadie allí, obviamente él es el demonio más poderoso, el resto de demonios se acercan a él buscando sus favores, pero nadie le debe fidelidad realmente, él lo sabe, promete muy buenas recompensas a los que le ayudan, pero no está de acuerdo con el sistema de Voldemort, allí abajo todos somos libres, pocos entienden esto, pero es así, yo le ayudo y él me premia, si estoy contra él alguna vez, no me puede castigar, porque no soy su subordinado, ¿entiendes?
-Es fascinante.- dijo Hermione.
-Sabía que eras un traidor.- dijo una voz entre los árboles.
-¿Yo soy el traidor? Tú juegas en todas las bandas solo para obtener tu beneficio, si yo soy un traidor tú eres una sanguijuela.
-Traté de matarte y solo conseguí hacerte más fuerte.- dijo la voz saliendo de la oscuridad de los árboles, poniéndose al otro lado del fuego.
-Y no sabes lo fuerte que soy ahora.- dijo Shido guiñándole un ojo.- Porque no me cuentas donde está mi hermana Regulus.
-Esa pequeña zorra se escapó, por suerte la borre la memoria antes, así que esté donde este no sabrá quien es.
Ginny creó de nuevo la bola de energía, cada vez las podía hacer más fácilmente, las cortinas podían dar testimonio de ello, sabía que sus padres estaban preocupados por ella, pero no entendía el por qué, si ella se sentía muy bien, quería ver a Matt otra vez, pero le era difícil contactar con él, en realidad no estaba segura de cómo hacerlo, pero sabía que necesitaba verle.
La pelirroja bajó las escaleras, para cenar algo, pero unas voces en el piso inferior la hicieron parar, pensaba que estaba sola con su hermano, pero por lo visto había alguien más, sabía que sus padres y hermanos no volverían hasta el día siguiente, bajó un poco más, movida por la curiosidad, las palabras que escuchó la hicieron detenerse por la sorpresa.
-Era Tate, Ron, el atacó a mi familia, pude huir por una ventana, pero le vi claramente, querían encontrarme a mí, lo sé.
-¿Por qué a ti, SJ?
-Porque mi padre, Regulus Black, quiere encontrarme, pero si me encuentra… no puede encontrarme ¿lo entiendes?
-Sí, claro, voy a llamar a Harry y Bronwyn, ellos sabrán que hacer.
Ginny apretó las manos con fuerza, sabía que Matt no había echo eso, siempre le culpaban a él, y si lo había hecho a ella no la importaba, a fin de cuentas solo quería reunir a una hija con sus padre ¿no? Por qué iba a ser eso algo malo…
Elektra olisqueó el aire, había algo que la llamaba la atención, no era un olor a comida, ni a nada que se le pareciera, al contrario, era un olor mágico, un misterio que quería resolver, por supuesto estaba convertida en su forma lupina, bajo la influencia de la luna llena.
Estaba en la guarida de Tate, él la había pedido que se quedara para ver su transformación, pero luego se había tenido que ir, apresuradamente, Elektra olisqueó el ambiente de nuevo, siguió el rastro, un pequeño agujero en el suelo comunicaba dos salas, pasó por él, por suerte en forma de lobo era más fácil deslizarse por agujeros.
Un pedestal en medio de la sala llamo la atención del lobo, saltó puesto que estaba demasiado alto como para alcanzarlo con su altura actual, y eso que el lobo era muy alto, derribo con las patas la cúpula que había allí, se rompió en pedazos en el suelo, en medio quedó un collar, que Elektra había visto con anterioridad, pero no estaba segura de donde, lo cogió entre sus dientes y desapareció de allí.
Bronwyn miró por la ventana por la que acaba de entrar la lechuza que llevaba los anónimos a Harry, nunca se había esperado que fuera ella, siempre había pensado que Cho Chang iría contra ella, no contra el chico del que decía estar enamorada, se mordió el labio, pensando que hacer, había pensado en que hacer cuando descubriera al culpable, pero no había pensado que podía ser ella la culpable, suspiró y miró a la chica acariciar la lechuza, de forma distraída.
-¿Has hecho tu trabajo, bonita?- le dijo a la lechuza antes de darle una chuchería para lechuzas.
Bronwyn le dio la vuelta a la escoba y volvió a su casa, podía aparecerse y tardar mucho menos, pero la apetecía un vuelo para relajarse un poco. Finalmente llegó al castillo, volvió a entrar por la ventana de Harry y guardó la capa de invisibilidad. Se tumbó al lado de Harry y se abrazó a él, el chico la devolvió el abrazo, aún dormido, por la poción.
Nada más tumbarse notó la llamada de Ron en el anillo, de forma algo exagerada, suspiró y desapareció de la cama, apareciendo en el salón de la madriguera.
Ginny iba a bajar a ponerle las cosas claras a Ron y a SJ, a decirles que si Matt había ido allí que era por el bien de la chica, pero una mano sujetándola el brazo se lo impidió.
-No me defiendas Ginny.- susurró una voz en su oído haciéndola estremecer.
-Pero no es justo.- se quejó la chica también en un susurro.
-Me vale con que tú lo sepas. Mira.
Ginny miró de nuevo al salón, o a lo que veía de él desde su posición, Ron y SJ estaban sentados en el sofá, SJ parecía dormida y Ron la miraba atentamente.
-¿Qué estoy mirando?
-Sí realmente yo la hubiese atacado, si quisiera algo de ella, ahora mismo bajaría y me la llevaría sin problemas, creo que esa chica está enamorada de mí, Ginny, no deja de pensar que todo lo que la pasa es por mí, está loca, no creo si quiera que la hayan atacado.
-Llevas razón.- dijo Ginny, Bronwyn apareció en la sala en ese momento.- ¿Me llevas a dar una vuelta?
-No, te tienes que quedar, tengo que arreglar algunos asuntillos, ya sabes, lo malo de ser el jefe.
La besó y desapareció, dejando a Ginny sola, la verdad es que se la había quitado el hambre con el asunto de SJ por lo que volvió a su habitación.
Bronwyn miró hacia arriba justo en el momento en el que desapareció Tate, sabía que estaba allí, por eso se había dado más prisa en aparecer, sabía que no estaban en peligro real, había gente vigilando la casa, sabían todo lo que pasaba allí, el aumento de la magia de Ginny, las apariciones en la casa de Tate. Y Tate sabía que le tenían vigilado cuando entraba allí, por eso no había ido a por SJ, por eso y por no perder la confianza que Ginny tenía en él.
-¿Qué ha pasado?
SJ les contó de nuevo la historia, aunque ahora parecía más dormida que otra cosa, debía haber sido un día agotador para ella. Bronwyn se mordió el labio inferior, dudando que hacer con la chica.
-¡No!- exclamó Hermione mirando a Shido, pero era tarde, Regulus estaba muerto, en el suelo frente a ellos.- ¿Por qué le has matado?
-Porque no me seguía a mí, te seguía a ti, estaba en tu casa cuando atacaron, nos siguió hasta aquí, y el idiota pensaba que te iba a traer aquí desprotegida, de todas formas no esta muerto, pero estará inconsciente unos días, se lo daré a mi padre para que se divierta.
-¿Qué quieres decir con desprotegida? Estoy contigo está claro que no estoy desprotegida.
-Escocia no es como Inglaterra Herms, aquí no vas a estar sola nunca.- el hombre silbó y cinco hombres vestidos a la moda escocesa, es decir con falda, camisa y zapatos hasta las rodillas, saltaron de los árboles, uno de ellos se acercó a Hermione.
-Mi nombre es Ian, para cualquier cosa que necesites sílbanos, siempre estaremos cerca.
-¿Por qué tanta seguridad?
-Bueno, porque eres la chica de Shido, él es el…-Shido contó a Ian con una mala mirada.
-Estamos en guerra con nuestros vecinos, Hermione, esto es algo peligroso, pero tranquila es una guerra muggle.
-No es una guerra.- se quejó uno de los chicos que habían bajado de los árboles, el más joven de ellos.- Es una pelea amistosa, ellos nos roban una vaca, nosotros le matamos tres vacas.
-Sí, te voy a dar la razón, es una pelea de chiquillos, pero les gusta secuestrar chicas y llevarse vacas a cambio, como rescate.- dijo Shido con una sonrisa.
Draco apareció en ese momento con Kiara sujetada con su brazo derecho, la chica parecía medio doblada por el dolor, pero cuando llegó allí centró su vista en el fuego que aún ardía en el suelo, hubo una pausa en la que ninguno supo muy bien que pasaba, Ian se había puesto delante de Hermione, aunque parecía algo relajado, como si supiese que Draco y Kiara no eran un peligro.
Kiara pasó la vista del fuego a Shido, le miró fijamente, Ian adopto una postura más defensiva, pero la chica no estaba para atacar a nadie, miró a Draco de nuevo. Shido hizo un gesto a Ian y este se alejó un poco de ellos, vigilando el camino o dándoles intimidad desde el punto de vista de Hermione.
-¿Me podéis explicar que pasa?- preguntó Shido acercándose hacia Kiara, para examinar sus heridas.
-Elizabeth.- dijo Acair saliendo entre los árboles y corriendo hacia ellos.- Sabía que estabas bien, lo dije, la has encontrado Shido.
Ian detuvo al hombre, le sujetó del brazo, impidiéndole andar y le obligó a retroceder unos pasos, Hermione miró al hombre, preguntándose si llevaría razón, giró la cabeza hacia Kiara, solo podía referirse a ella, la chica tenía que tener más o menos la edad de Elizabeth, pero Hermione dudaba seriamente que Regulus hubiese dejado viva a la niña y de ser así que pudiese haber estado tanto tiempo cerca de ellos sin que nadie la reconociese.
-Ian, que dos de tus hombres lleven a Regulus a una de las celdas de alta seguridad, otro que acompañe a Acair a su casa, y otros dos que sigan con nosotros.
Ian dio órdenes en un idioma que Hermione no conocía, Shido hizo un gesto a Draco, que cogió a Kiara en brazos, ya que la chica parecía demasiado cansada y dolorida como para andar por ella misma.
Shido, Hermione, Draco y Kiara, la última aún en brazos de Draco, se encaminaron juntos de regreso por el camino que Hermione y Shido habían hecho un rato antes, tardaron un poco menos que la otra vez en recorrerlo, ya que tenían algo de prisa por llegar a cobijarse, donde hiciera algo más de calor.
Hermione iba algo más rezagada, Shido parecía pendiente de todo, menos del camino que iba siguiendo, Hermione le miró con curiosidad, preguntándose que le pasaría, pero como siempre el chico la sorprendió, llegó a su lado antes de que Hermione se diera cuenta, la abrazó por detrás y deposito un beso en su mejilla, Hermione le miró extrañada, no solía tener esa muestras de afecto en privado, mucho menos en público.
-Es este lugar, me hace sentirme de nuevo como un chiquillo inexperto.- aclaró Shido susurrándola al oído.- Pero estar contigo me hace sentirme como siempre.- finalizó guiñándola un ojo.
-No creo que nunca hayas sido un chiquillo inexperto.- dijo Hermione con una sonrisa. Shido miraba al frente, la casa de la que habían salido unas horas antes volvía a darles la bienvenida.
-Bienvenidos al castillo de Larenston.- dijo Shido, con una sonrisa irónica.
Hermione miró el "castillo", Shido se refería a la casa que estaba frente a ellos, no era precisamente un castillo, parecía a punto de caerse, como el resto del pueblo, aunque más grande que el resto de casas y de dos plantas, pero tenía algo más que las demás, un porte majestuoso, tal vez solo eran imaginaciones suyas.
Kiara también miraba la casa fijamente, pero cuando todos reemprendieron la marcha volvió a esconder la cara en el hombro de Draco, no quería pensar en lo que había visto en el mapa, pero sabía que en unos minutos tendría que enfrentarse a ello.
Bronwyn miraba a SJ y a Ron de forma alternativa, la chica estaba dormida sobre el joven Weasley y él la miraba con cara de embobado, Bronwyn no sabía que hacer con ella, normalmente se la hubiera llevado a "The Charmed" pero ya no había "The Charmed" para llevarla.
Suspiró de nuevo y comenzó a dar paseos como llevaba haciendo toda la noche, Ron la miró otra vez, no entendía el dilema de la chica, solo tenía que llevársela a un lugar seguro, pero lo que no sabía era que ya no había un lugar seguro al que llevársela, podría llevarla a su casa, pero allí estaban los padres de Hermione, no podía arriesgarse a llevarla allí y que Regulus fuera a buscarla, unas 200 personas, la mayoría muggles, aunque conocedoras de lo que los magos podían hacer, vivían en aquella casa, eran demasiados para arriesgarlos por la chica, porque si la llevaba allí SJ tampoco estaría a salvo.
Los Weasley's aparecieron en ese momento, parecían algo exaltados, sin duda por la noticia del ataque en "The Charmed" y en casa de Hermione, imaginaba que ese era el motivo de la reunión, a la cual Jhon la había convocado y ella no había aparecido, era hora de dejar de ser la amiga nueva del colegio y empezar a ser quien era realmente, una guerrera de "The Charmed".
-¿Qué pasa?- preguntó la señora Weasley.- ¿Y Ginny?
-Ginny está arriba, me temo que han atacado a la familia de SJ, señores Weasley, normalmente cuando atacan a alguien así, les llevamos a "The Charmed" pero como ustedes ya sabrán, ese lugar ya no existe.
-¿Entonces que haremos con ella?- preguntó el señor Weasley.
-La segunda opción sería llevarla a casa de mi madre, pero como también sabrán, después del ataque a los señores Granger ellos están allí, junto con unos 100 muggles más, no puedo arriesgarme a que quienes la buscan vayan allí, demasiada gente no se puede defender.
-¿Qué propones entonces?- dijo Ron que conocía a la chica mejor que sus padres, si estaba debatiendo el asunto es que los Weasley iban a tener algo que ver.
-Que se quede aquí un tiempo, hasta que volvamos a Hogwarts.
-¡Ni hablar!- exclamó la señora Weasley.- Si tu no te atreves a poner a tu familia en peligro yo no voy a poner a la mía en peligro, lo siento mucho por ella pero se tiene que ir.
-¡No!- dijo Ron molesto, llevando la contraría a su madre por primera vez en su vida.- No la vamos a echar, si ella está en peligro nosotros la protegeremos, de eso se trata la orden del Fénix ¿no? De proteger a los más débiles.
-Pero…- empezó Molly, pero Bronwyn la cortó.
-En realidad, ahora mismo la madriguera está protegida por un ejercito prácticamente, nadie entra ni sale sin que nos enteremos.
Shido se sentó en el pequeño salón al que había conducido a los otros tres chicos, sabía que pasaba algo serio, pero no le gustaba la cara de desesperación de Kiara. Miraba a todos los lados con los ojos muy abiertos, como si todo la asustara.
-¿Qué pasa, Draco?
-Veréis…- les explicó que Kiara estaba retenida en estados unidos, que el había creado un mapa como el de los merodeadores, cosa que fascinó a Hermione, y finalmente mencionó el nombre que aparecía en lugar del de Kiara.- Elizabeth MacArran.
-Tal vez el mapa se equivoca.- dijo Shido mirando fijamente a la chica, a su hermana por lo visto, no podía recordarla, pero no quería pensar que siempre había tenido a su hermana al lado y no la había reconocido.
-El mapa no se equivoca.- dijo Hermione recordando que ellos habían pensado lo mismo al aparecer Peter en el mapa en su tercer año.
Shido se puso de pie, pensando en ello, sabía que su madre estaba cerca, sonrió ligeramente, pensando que si su madre no había aparecido aún era porque había reconocido el aura de Kiara, y les estaba dando tiempo para aceptarlo.
Miró a Hermione que miraba el mapa móvil que Draco les había enseñado, parecía fascinada por él. Incluso le pidió a Draco que le enseñara a hacerlo, Shido los ignoró, aunque se hizo una nota mental de advertir a Draco que se alejara de su chica y miró de nuevo a su hermana, la chica tenía la cabeza escondida entre los brazos que tenía apoyados en la cabeza.
Shido se acercó y se arrodilló frente a ella, la obligó a mirarle, ella levantó la cabeza algo dudosa, Shido vio sus ojos llenos de lágrimas, pero no se le ocurrió que decirla, era raro, normalmente sabía tratar a las chicas, sabía que decirlas a cada momento, pero no sabía que decirle a su hermana, la culpabilidad aún le llenaba, Kiara se lanzó a sus brazos, casi le derribó, y comenzó a llorar en su cuello.
En ese momento Aila, la madre de Shido y de Kiara, entró en la sala, se sentó en la silla que Shido había dejado libre, y miró a sus hijos fijamente. A Hermione le pareció una mujer extraña, cualquier madre que reencontrara a su hija estaría abrazándola o algo parecido, no mirándola como si la viera todos los días.
-Pediré que os preparen un par de habitaciones.- dijo Aila sobresaltando a Kiara que seguía abrazada a Shido.
-Puedes usar la habitación que le asignaste a Hermione, ella se quedará en mi cuarto.
-Yo me voy a Hogwarts otra vez.- dijo Draco.
-Ni hablar, acepto lo del cambio de habitación de Hermione, pero os quedáis aquí esta noche, mañana va a ser un día muy largo.
-Yo…- dijo Kiara pero se calló al sentir todas las miradas fijas en ella, miró a Draco con desesperación, ella no recordaba haber tenido nunca familia, todo eso la quedaba grande.
-Nos gustaría quedarnos en la misma habitación.- dijo Draco, la chica le miró agradecida, pero la mirada que Shido clavó en él, no fue para nada de agradecimiento.
Todos abandonaron la sala, dejando a Hermione y Shido solos allí, el chico la abrazó por la cintura y se quedó allí, abrazado a ella, sintiendo su calor sin decir nada.
-Shido…
-Dime.
-Acabo de recordar que falta poco para empezar en Hogwarts otra vez y me dejé los deberes en mi casa.
-Tranquila Hermione, teniendo en cuenta los sucesos ocurridos en tu casa te perdonaran que no lleves los deberes, y más siendo tú.
Hermione frunció el ceño, no la gustaba nada la idea de aparecer en Hogwarts sin los deberes, por muy buena que fuera su excusa, Shido se rió al ver su gesto, pero no dijo nada más, la cogió en brazos y la besó con dulzura y se la llevó al dormitorio en brazos depositándola con suavidad en la cama, siguió besándola.
Harry subió las escaleras mirando extrañado alrededor, no estaba muy seguro de donde estaba, siguió subiendo, oía el llanto de un niño, tal vez habían atacado los demonios, a lo mejor el collar le había vuelto a transportar, siguió el llanto del niño por el pasillo de la casa, una de las puertas estaba entreabierta, y el llanto parecía proceder de allí.
Empujó la puerta, la escena le sobresaltó, una mujer pelirroja, a la que ahora reconocía perfectamente, era Lily, estaba tumbado en el suelo, sin vida, Harry se lanzó al suelo y la tomó el pulso, no podía perderla, otra vez no, el llanto del niño se hizo más fuerte, Harry miró a la cuna de donde procedía el llanto, pero ya había alguien inclinado en ella, Voldemort estaba allí, aunque tenía más aspecto de persona de la que tenía la ultima vez que Harry le vio.
Ahora Harry estaba seguro de estar metido en un recuerdo, o algo parecido, por lo que se concentró en los detalles más que en su madre, le costaba no mirarla, pero prefería no recordar eso, miró a Voldemort, aún parecía humano, un collar colgaba de su cuello, collar que Harry reconoció nada más verlo.
-Avada Kedavra.- Harry no estaba preparado para el rallo verde que llenó la sala.
Lo siguiente pasó muy rápido, Voldemort estaba allí y de golpe era una sombra que huía a toda prisa del lugar. Al lado de la cuna estaba el collar de los herederos, uno de los dos que faltaban, Harry se inclinó y trató de cogerlo, pero su mano lo atravesó, como si fuera humo.
La puerta se abrió de nuevo sobresaltando a Harry, miró hacia allí y una imagen de Selene le sobresaltó, estaba sucia y herida, unos colmillos asomaban por sus labios entreabiertos, se dirigió hacia la cuna y tropezó con el collar en el camino, lo levantó, pero salió humo en cuanto lo tocó, gimió por el dolor y soltó el collar de golpe, este cayó debajo de la cama. Selene ignoró el dolor, y siguió su camino hacia la cunita, estiró los brazos hacia Harry, mientras sus colmillos se hacían más grandes.
-Selene.- dijo la voz de Sirius desde detrás, Harry se volvió a sobresaltar, y miró a su padrino.
-¿Me conoces?- preguntó con la voz ronca.
-Selene, ¿estás bien? Claro que te conozco, ¿te han herido?- Sirius en ese momento miró a Lily, Harry vio el rastro de lágrimas en su cara.- Oh, Lily, tu no.- gimió Sirius llorando.
-Aquí hay un bebe, ayúdale, tiene sangre.- dijo Selene relamiéndose.- Protégelo.- musitó antes de correr hacia la ventana y saltar por ella.
-¡Selene!- exclamó Sirius corriendo hasta la ventana, Harry se asomó también y vio a un vampiro sujetándola y llevándosela de allí.
El llanto de Harry sobresaltó a Sirius que fue hacia él de nuevo, le sacó de la habitación y le limpió la sangre con cuidado, curándole la herida. Hagrid apareció en ese momento y Harry se despertó de nuevo en su cama, sudando y con lágrimas cubriendo todo su rostro.
-Te ofrezco todo el poder que puedas imaginar, a cambio de una pequeña cosa.- dijo Tate, mirando a su nuevo "afiliado".
-Acepto, ¿Qué tengo que hacer?
-Traerme a esa niña… Granger.
-¿Hermione?
-Sí.
-Encantado.- dijo el chico con una sonrisa.
-Es un placer hacer tratos contigo, Krum.
-Gracias.- dijo Kiara mirando a Draco con los ojos entrecerrados, realmente tenía sueño.
-¿Por qué?
-Por salvarme… y por quedarte conmigo.
-¿Por qué volviste Kiara? Sentí tu magia en casa de Susan y volviste a America.
-No pensé que me fueran a encerrar, me estaban esperando cuando llegué, les dije que había ido a ver a Robert, pero no me creyeron y me encerraron.
Draco la abrazó, sabía lo mal que lo estaba pasando la chica, ella le devolvió el abrazo, el chico la obligó a tumbarse en la cama y la arropó, sabía que necesitaba dormir, la beso la frente con dulzura y se tumbó a su lado.
-Ahora descansa Kiara, yo me aseguraré de que no te pase nada nunca más.
-Gracias… te debo la vida…
-No me debes nada pequeña.
Bronwyn se dejó caer al lado de su padre, era el único que estaba en la mesa, el más madrugador sin duda, los demás seguirían acostados, su padre la llenó un vaso con zumo de calabaza y la acercó las tostadas.
-Tienes cara de sueño.
-¿Sí? Será porque he pasado toda la noche buscando donde dejar a tu sobrina.
-¿SJ?- aunque pareciera mentira Sirius estaba al corriente de su familia, lo había estado incluso en Azkaban, o al menos de la parte de su familia a la que apreciaba.
-Sí, atacaron a los magos que tenían su custodia, mande un equipo allí, están muertos, ella escapó por una ventana y fue a casa de los Weasley. ¿Qué está pasando, Sirius?
-¿A que te refieres?
-¿Por qué tantos ataques, por qué ahora?
-No lo sé, Voldemort está nervioso, pero no se porque.
-He visto algo.- dijo Harry entrando a la sala.
Lo primero que hizo fue abrazar a Sirius, no podía expresar en palabras el dolor que había sentido en ese sueño, sabiendo que solo era un recuerdo, no podía imaginarse cómo se había sentido Sirius… Si eso le pasase a él… No podría soportarlo.
Sirius le devolvió el abrazo, cuando se separaron Harry repitió el proceso con Bronwyn, aunque un beso en el cuello y un te quiero susurrado en el oído de la chica marcó la diferencia entre ese abrazo y el de Sirius.
-¿Qué te pasa?- preguntó Sirius aunque no parecía molesto por el abrazo, si no todo lo contrario.
-Tuve un sueño, aunque creo que más bien fue un recuerdo creo…
Shido miró una vez más a Hermione, que dormía tranquilamente, se levantó de la cama y salió de su habitación mientras se vestía, se dirigió a la habitación de al lado, donde dormía Ian, entró sin llamar, el chico se levantó de la cama, con el pelo algo despeinado, y le miró con una ceja alzada.
-Voy a hacer unos recados, vigila a Hermione.
El chico no preguntó ni nada, simplemente se levantó y se puso la manta escocesa. Shido salió de la habitación, y desapareció de la casa, apareciendo en la casa de la chica, sabía que Tate estaba allí, había esperado a que desapareciera para aparecer, pero ya que no lo había hecho, decidió ir allí.
El jefe de los demonios estaba sentado en el sofá, mirando la tele, Shido apareció delante de él. El hombre le miró sobresaltado, sin duda no esperaba compañía.
-¿Qué pasa?
-Creí que teníamos un acuerdo.
-¿Te refieres a tu chica? Yo no la ataqué.
-Había demonios Tate.
-Lo sé, es Voldemort, él está tratando de hacerse con mis poderes, de quitarme de mi lugar, quiere ser el rey de los demonios, no se conforma con ser un "lord"- acabó con burla.
-Él no puede ser el jefe de los demonios, no entendería nuestro sistema.
-Lo sé. Ayudaré a Potter a matarlo, se ha pasado de listo.
-Transmitiré tu mensaje a Harry. ¿Quién atacó "The Charmed"?
-Él también, tiene trato con magos, en América, está robándome demonios, esa maldita Alice es la que les dio la clave.
-Alice está muerta.
-No… no lo está, me traicionó, era mía y le contó todo a Voldemort, mis debilidades, mis poderes… todo.
-¿Ellos están convirtiendo a magos en demonios sin tu colaboración?
-Así es, nos llevan ventaja, ofrécele a Bronwyn y a Potter mi ayuda por favor.
-Lo haré.
Shido dirigió una última mirada a Tate, sabía que él decía la verdad, no entendía que le pasaba a Voldemort, pero sin duda quería más poder, subió a la habitación de Hermione y recogió sus cosas, las encogió y se dirigió a casa de Susan.
Elektra estaba de nuevo en su habitación, convertida en persona, gimió estirando sus miembros doloridos, odiaba convertirse en lobo, su parte de vampiro era divertida, pero la de lobo era más dolorosa que otra cosa.
Pero luego un pensamiento cruzó su mente, a ella la dolía convertirse en lobo, pero su parte de vampiro amortiguaba muy bien el dolor, la permitía tener conciencia mientras se convertía, pero Remus no tenía ninguna de esas ayudas, así que debía dolerle muchísimo más, además de que su edad era superior y su forma física peor que la de ella.
Se levantó de la cama, guardó el collar que había encontrado, y se dirigió a la habitación de su "padre", entró en silencio, el hombre dormía, Elektra se sentó a su lado, se sobresaltó al sentir a alguien más en la habitación, un murciélago observaba al hombre desde el otro lado de la habitación, Elektra lo miró con curiosidad, y ante sus ojos, el vampiro se convirtió en Selene.
-¿Cómo haces eso?
-Bueno, Sirius y James se convirtieron en animagos cuando descubrieron lo que Remus era, yo tenía muy buena relación con ellos así que siempre estuve al corriente de cómo se hacía, cuando me secuestraron y mordieron, creo que me salió solo, cuando desperté me convertí en un murciélago sin darme cuenta para irme de allí, fue sin querer, algo innato supongo.
-Así que el tercer collar está en casa.- dijo Lily, se habían juntado en el desayuno James, Lily y Susan, con Sirius, Harry y Bronwyn que ya estaban allí.
Shido apareció en ese momento, sobresaltando a los presentes, se sentó y tomó algo de leche, los presentes le miraban, el cogió un bollo con tranquilidad, le gustaba ver la cara de desesperación, que ponía Bronwyn.
-¿Qué pasa?- preguntó Bronwyn, los señores Granger entraron en ese momento y se sentaron a un lado.
-Pues nada. ¿Por qué tiene que pasar algo?
-¿Está bien Hermione?- preguntó el señor Granger.
-Sí, está perfectamente, en realidad se trata de Matt.
-¿Qué le pasa?
-Quiere ayudaros contra Voldemort.
-¿Qué?- dijo Harry.
Shido les contó la historia evitando todos los detalles que incluían a Hermione, simplemente les dijo que el ataque a los Granger no había sido cosa de Tate, nada de que iban a Hermione ni nada parecido, para no alarmar más a los Granger.
-Ni de coña.- dijo Bronwyn cruzándose de brazos.
-No seas tan cerrada de mente Bronwyn, si Tate puede ayudarnos a acabar con Voldemort, tendremos un problema menos.
-Ya nos traicionó una vez, no volveré a arriesgarme.
-No te va a traicionar a él le interesa que Voldemort muera. ¿Harry?
-Colaboraremos con ellos mientras se adapten a normas como no matar a gente inocente, al menos mientras colaboremos.- dijo Harry mirando de reojo a Bronwyn que no estaba nada de acuerdo.- Tú dijiste que solos éramos débiles que teníamos que buscar apoyos Bronwyn.
-Sí, pero me refería a la orden del Fénix.
-Bueno cuando decidáis algo me avisáis.
Fin del capítulo
Lo he subido rapidito ¿no? para ser yo al menos jajajaa
Este capitulo se lo dedico a: DaRkPotteR90, Madrileño y AlexaZ
He de decir que queda poco para el final, unos pocos capítulos, me va a dar pena acabarlo jajajaja, pero ya tengo lo que queda casi pensado del todo jejeje Espero que os guste el capitulo!! dejad reviews!!!!!
