18.- PLANES DE BODA
Shido había desaparecido de la sala, dejando a Bronwyn y Harry debatiendo sobre si colaborar con Tate o no, entonces fue cuando Harry inclinó la balanza completamente.
-¿Sigues enamorada de él?- el comentario petrificó a Bronwyn, que no supo que decir.
-¡No!- exclamó al recuperar el habla.- ¿Cómo puedes pensar eso?- preguntó ofendida.
-Tu negación a colaborar con él es lo que indica.
-Está bien, colaboremos con demonios, ya veréis que divertido es cuando nos traicionen, yo no quiero saber nada. Hablando de amores.- dijo Bronwyn con algo de burla en la voz.- Ya he descubierto quien te mandaba esos anónimos.
Hermione se despertó sobresaltada, tras tener un mal sueño, recorrió la habitación con la vista, pero allí no había nadie, esperaba que Shido estuviera por allí, se levantó sabiendo que no podía estar en la cama todo el día, se puso la ropa que Shido había dejado para ella, tuvo que luchar un poco, porque la ropa escocesa era bastante difícil de poner, pero finalmente se vistió y salió de la habitación, al salir estuvo apunto de chocarse con Ian que estaba tras la puerta.
-¿Quieres desayunar?- preguntó Ian a Hermione.
-Claro, me muero de hambre.- admitió Hermione, juntos se dirigieron al salón.
No volvieron a hablar hasta que llegaron allí, aún no había nadie desayunando, debía ser muy temprano, Hermione se preguntaba porque Ian iba con ella, en vez de ser Shido, no tardó mucho en preguntar.
-¿Dónde está Shido?
-No lo sé, dijo que tenía que hacer unos recados, vendrá pronto tranquila. Puedes preguntar lo que quieras.- dijo Ian ligeramente divertido por la cara de curiosidad de ella.
-Shido mencionó que vosotros, la mayoría tenéis magia pero no queréis usarla, ¿por qué?
-Supongo que no nos hace falta, en parte si la usamos, aprendimos a rastrear auras, así sabemos quien está en nuestro territorio, pero preferimos las espadas antes que la magia, mientras no la necesitemos nos vale así, si algún día nos hacen un ataque mágico sabremos defendernos tranquila, que no lo usemos no significa que lo desconozcamos.
-¿Todos tenéis magia aquí?- preguntó de nuevo Hermione.
-No, todos no, pero todos están al corriente de lo que hay.
-¿Y esa tal Tabita?
-Tiene poderes.- Ian miró a Hermione fijamente.- ¿No era esa tu pregunta no?
-No.- susurró Hermione, algo avergonzada por seguir preocupándose por la chica.
-Esa chica perseguía a Shido por todos los lados, Acair es el hermano de Tabita, él y Shido se llevaban bien y Tabita aprovechaba eso para acercase al chico, ella se ha acostado con la mayoría de los chicos de aquí solo para obtener su ayuda para acercarse a Shido, está obsesionada con él y tú tienes lo que ella quiere, así que ten cuidado, por supuesto Shido nunca a potenciado ese interés en él, pero esa chica está loca, solo ve señales de Shido hacia ella, da igual que no la haga caso, para ella es una invitación a perseguirle.
-No hace falta que tengas cuidado con ella, yo me encargaré de que no se te acerque.- habló Shido detrás de Hermione haciendo que saltase en la silla, la abrazó por detrás y la beso con suavidad en la nuca, la chica se estremeció pero agarró las mano de Shido alrededor de su cuerpo para que no cesara el contacto.- Esta tarde te llevaré a ver a tus padres ¿vale?
Ron miró de nuevo a SJ, la chica estaba dormida en su cama, se acercó un poco y la acarició la cara, la chica sonrió entre sueños, Ron se acercó un poco más, para olerla, la chica abrió los ojos y vio a Ron cerca de ella, se movió ligeramente, sus labios a la altura de los de él y se besaron.
Ron disfrutó de la proximidad de la chica, nunca se había besado con una chica, solo contaba con las descripciones de Harry y los comentarios de sus hermanos mayores para saber lo que se sentía y sin duda ninguno de ellos le había preparado para el calor que sintió en su pecho y las "mariposas" que se apoderaron de su estomago.
Se sintió algo torpe cuando sus dientes superiores chocaron contra los de la chica y pensó que debía estar haciendo algo realmente mal, pero ella no pareció preocuparse por su coche, se tumbó y le arrastró haciendo lo mismo justo encima de ella, Ron puso los brazos a los lados apoyados en la cama para no aplastar a la chica, aunque ella en ese momento no pareció para nada preocupada porque la aplastase.
-No creo que esto este bien, Ron.- susurró SJ separándose ligeramente de Ron, el chico la miró contrariado.
-¿Lo estoy haciendo mal?
-No, me refiero a tú y yo… no está bien lo siento, solo somos amigos, es demasiado complicado ¿vale?
-¿Por qué? Si me dejas probar seguro que mejoro…
Harry se disculpó con los presentes y salió del comedor, no tenía mucha hambre, en ese momento solo le apetecía ir a un sitio y no era precisamente a comer, sabía que Bronwyn se cabrearía con él si iba solo, pero realmente no veía el problema de ir allí.
No lo pensó más, simplemente desapareció de allí, porque si le daba más vueltas no se decidiría a ir, apareció fuera de la casa y rastreó las auras como solía hacer Bronwyn, dentro de la casa no parecía haber nadie, empujó la puerta desvencijada y se abrió despacio, miró a su alrededor, no tenía ningún recuerdo de esa sala, pese a que sabía que había vivido allí más de un año de su vida, la sala era ampliaba, pero estaba llena de polvo, suciedad y trozos del techo y las paredes que se habían caído, realmente prefería no recordar esa casa, así que subió las escaleras y recorrió presuroso el pasillo hasta la habitación que había visto en su sueño, empujó de nuevo la puerta, que colgaba de una sola de las bisagras.
La cuna estaba en medio de la habitación, pero esta vez no había bebé llorando, Harry miró la cuna, paseando los dedos por la pulida madera de esta, lo único que parecía intacto de la habitación era la cuna, el techo estaba derrumbado en gran parte y había juguetes quemados, el polvo se había apropiado de toda la habitación. La cama que debía haber pertenecido a Lily y James tenía quemaduras y tres de las cuatro patas estaban rotas, dejando el colchón sobre el suelo, parte del techo se había desplomado también encima de la cama.
Harry se arrodilló al lado de los pies de la cama, donde había visto caer el collar, levantó el colchón mediante magia, y lo vio allí, suspiró contento lo sujetó y lo examinó, parecía que le habían arrancado dos partes, dejando solo la central, el de Bronwyn y el suyo propio debía de ser el de los extremos, por eso parecía completo cuando lo habían juntado, pero ahora Harry sabía que al menos faltaba otro collar.
Harry iba a desaparecer de la casa, ya tenía lo que quería y realmente no quería seguir viendo aquel lugar, en el que una vez, quince años atrás lo había perdido todo y se había condenado a 10 años de malvivir con una familia que le odiaba simplemente por poder usar la magia y un montón de líos y problemas en Hogwarts que hubiese cambiado felizmente por poder seguir teniendo padres, pero cuando se preparó para desaparecer algo en el suelo llamó su atención, al otro lado de la cuna, caminó hacia allí, rodeando la cuna un peluche negro con forma de perro estaba tirado en el suelo, tenía algo de polvo pero parecía ser que estaba entero, Harry pudo recordar el momento de la muerte de su madre de nuevo y ese peluche en la cuna junto con él, lo recogió, estaba seguro que se lo había regalado Sirius, porque en la etiqueta del peluche ponía: hocicos.
Harry sonrió con suavidad, se lo iba a llevar a Sirius, se concentró de nuevo en salir de allí, pero el suelo vibró debajo de él rompiendo su concentración, una grieta comenzaba a formarse bajo sus pies, el suelo finalmente cedió y Harry cayó entre los escombros al piso de abajo, notó un líquido caliente recorriendo su cuello, debía haberse golpeado con el borde de algún escombro, de pronto todo se volvió negro.
Kiara se despertó sola en la gran cama, por un momento se asustó, pero Draco entró unos segundos después, al parecer venía del baño, el chico la sonrió al verla despierta, ella se estiró un poco en la cama y abrió la sábanas en una invitación silenciosa para que él volviese a la cama, Draco no se hizo de rogar y volvió a introducirse allí con ella.
-¿Cómo estás, Kiara?- preguntó Draco abrazándola para trasmitirla su calor, el clima de escocía no era demasiado cálido y menos aún en invierno.
-Bien supongo, me está costando un poco asimilar todo esto.
-¿Cómo te tendré que llamar ahora?- preguntó el chico sonriendo, tratando de quitarle importancia.
-Me puedes llamar como quieras.- dijo la chica acercándose a sus labios.
Pero fue Draco quien finalmente acortó la distancia que los separaba y juntó sus labios con los de ella, se dejaron llevar, abrazados en la cama, besándose, como en los viejos tiempos, todo el rencor y el odio había desaparecido, ahora solo quedaba el amor que sentían mutuamente. Como si nunca hubiese habido otra cosa. Se olvidaron de las peleas y los insultos y simplemente disfrutaron de nuevo el uno del otro.
Harry se despertó entre los escombros, se le clavaban en la espalda causándole pinchazos de dolor, trató de moverse pero la cabeza le dolía demasiado, desapareció como pudo y apareció en la casa de Susan, directamente en la enfermería, allí le atendieron rápidamente, y volvió a perder el conocimiento unos minutos después, al sentirse a salvo en el lugar.
Hermione salió de la casa, solo quedaban dos días para volver a Hogwarts, las navidades llegaban a su fin, por un lado tenía muchas ganas de volver, por otro lado, quería seguir en aquel arbolado paraíso con Shido, ambos pasaban mucho tiempo juntos, cuando él no estaba con Tate, aunque la chica no se lo podía reprochar, sabía el tipo de acuerdo que le unía al hombre y el hecho de que estaban empezando a colaborar con demonios para vencer a Tate.
Al demonio de mayor rango no le gustaba estar perdiendo protagonismo en la guerra, que Voldemort estuviese creando sus propios demonios y le estuviese excluyendo de las batallas no le gustaba nada.
Paseó entre las desoladas casuchas, un caballo raspaba el suelo y no sacó nada más que polvo de él, sabía que el matrimonio de la madre de Shido con Alex les había dado mucho dinero y aún así no lograban cultivar nada en esas tierras áridas, pero vivían de los animales, el dinero de Alex les ayudaba a sobrevivir, aunque sin lujos y aún así, a Hermione no le hubiese molestado vivir allí.
Tabita salió de su casa, y se la quedó mirando como se mira a un mosquito molesto que no deja de sobrevolarte, Hermione sabía que la chica era el único inconveniente a vivir en escocia, Tabita se había divertido humillando a Hermione en cada oportunidad que había tenido, Hermione cambió de rumbo para no tener que pasar demasiado cerca de ella, pero Tabita se acercó a ella, como si no se hubiese dado cuenta del cambio de dirección de la chica, aunque había sido muy consciente de ello.
-¿Cuándo vas a aceptar que Shido me prefiere a mí y vas a dejar de hacer el ridículo?- la preguntó Tabita con odio en la voz.
-Creo que la única que hace el ridículo aquí eres tú Tabita, Shido me ha traído aquí por propia voluntad, sin embargo a ti no te hace ni caso.
-¿Y por qué crees que te ha traído aquí? Solo para ponerme celosa. ¿Dónde crees que estuvo anoche si no?
Hermione no la respondió, Shido pasaba con ella cada noche, sin embargo la noche anterior no había aparecido, y cuando había aparecido por la mañana con una sonrisa de oreja a oreja no la había dicho nada, solo la había sonreído. Hermione ignoró a la chica, sabía por experiencia propia, que era mejor ignorar a la chica. Aunque ella se lo estaba poniendo muy difícil.
-Me dijo que solo eras una cría, que pensabas que eras algo para él, pero Shido solo quiere divertirse conmigo, con la única chica que vuelve es conmigo.
Hermione se olvidó de la magia, de que la chica solo quería provocarla, de que Shido se enfadaría y de que tenía un ejército protegiéndola por si la chica hacia algo más que hablarla, se dio la vuelta, pues Tabita había estado caminando detrás y la propino una sonora bofetada. Tabita saltó sobre ella y la derribó, trató de arañarla y golpearla, pero estaba golpeando el aire, Shido la tenía sujeta por la cintura sostenida en el aire. La susurró algo al oído y la dejó caer a un lado, la mujer se recompuso todo lo dignamente que pudo y se fue con la cabeza en alto, pero Hermione la vio hacerla una mueca burlona.
-Vamos a casa de Susan.- dijo Shido duramente, al parecer la alegría de esa mañana se le había evaporado.
-No.- dijo Hermione.- No quiero ir a ningún lado contigo.
-¿Qué dices Hermione?- preguntó el chico con un gesto de dolor.
-¿Volverás con ella cuando nos vayamos?
-No pienso volver aquí en mucho tiempo, igual que llevaba sin aparecer por aquí tantos años.
Hermione se levantó ignorando la mano que él la tendía y le dio la espalda, él la sujetó con cuidado del brazo y desaparecieron de allí. Ella se soltó en cuanto llegaron a casa de Susan y se fue a buscar a alguien conocido.
-¡Hermione!- la llamó Shido confuso.
-Vuelve con tu amiga.
-¿Qué te pasa?
-¿Me has traído aquí para protegerla no?
-No, te he traído para que no te haga nada, y para que pases unos días con tus padres antes de que volvamos al colegio.
-¿Volvamos?- preguntó Hermione.
-Sí, supongo que sigo siendo profesor.
Hermione no le contestó, se sentía confusa, estaba casi segura de que él había pasado la noche con Tabita, porque ella no podía saber que él no la había pasado con ella si no, y ahora la sacaba de allí cuando había pegado a Tabita y estaba segura de que era para proteger a la chica.
Los señores Weasley se habían ido a otra reunión de la orden del fénix, Ron por supuesto no había podido ir, sus padres le habían pedido que cuidase de Ginny, pero no era una tarea nada fácil, subió al dormitorio de la chica y golpeó en la puerta, dentro se oyó ruido, como de movimiento y se abrió la puerta lo justo para que se viese la cabeza de Ginny.
-¿Qué quieres?- preguntó en tono arisco la chica.
-¿Quieres cenar?- preguntó Ron con timidez, su hermana le asustaba.
-No.- dijo la chica cerrando de un portazo en la cara de su hermano.
Ron bajó de nuevo al salón con SJ, la chica le miró con curiosidad, él se encogió de hombros y le contó lo que había pasado.
-Está muy rara desde que Tate nos secuestró.- dijo SJ.- Yo creó que le gusta ¡Incluso le defiende! Solo es un asesino sádico.
-Retira eso.- dijo la voz de Ginny desde las escaleras.
-¿Qué retire el qué?- preguntó SJ.- ¡Nos hubiese matado si no nos hubiera sacado Draco de allí!
-Eso no es verdad.- dijo Ginny.- Draco es el malo, él siempre nos estaba humillando, Matt tenía un motivo para llevarnos y no nos hizo daño.
-Es un asesino sádico que disfruta del dolor ajeno.- le dijo SJ con los dientes apretados por la rabia.
Ginny levantó la mano hacia ella y de allí surgió una bola de energía, directa a la cabeza de SJ, Ron la apartó a tiempo para que no la diese, se estrelló contra la pared, rompiendo el espejo que hablaba.
Ron volvió a llamar a Bronwyn, por segunda vez en los últimos días, la chica apareció a tiempo de ver como Ginny volvía a lanzar otra de esas bolas a SJ, Bronwyn la desvió a tiempo para que no diese a Ron y SJ, Ginny la miró con sobresaltó y desapareció.
Bronwyn cada vez tenía más ganas de que empezasen las clases de nuevo, todo eran problemas desde que habían empezado las vacaciones, dejó a Ron y SJ en la enfermería, ya que al romperse el espejo se habían caído algunos trocitos de él, impactando a los chicos.
Solo quedaban dos días de vacaciones, salió de la enfermería, dejando ordenes estrictas de que los chicos pasaran allí la noche, más para que no volvieran a la madriguera que porque realmente pensase que tenían algo.
Comenzó a escribir una carta a los Weasley's, pero a mitad de ella cambió de idea, la rompió y escribió una más completa a Dumbledore, explicándole lo de Ginny, SJ, su situación familiar y la nueva costumbre de pasearse por el infierno de la chica pelirroja, finalmente le pidió que comunicase a los señores Weasley donde estaba su hijo y que cuando encontrasen a su hija serían informados. Pidió a Shido que buscase a Ginny y que cuando la encontrase se lo dijese.
Ante el insistente toque de la lechuza contra la ventana, Kiara se separó unos centímetros del chico, pero él volvió a abrazarla besándola el cuello con suavidad, había pasado mucho tiempo lejos de ella, insultándola para olvidar el dolor que sentía porque ella le hubiese dejado, pero ahora que la había recuperado no pensaba volver a dejarla ir.
-Draco, hay una lechuza.- informó Kiara en un vano intento por que dejase de morderla el cuello e hiciese caso a la lechuza que seguía llamando de forma insistente.
-Me da igual, solo me importas tú.
La chica se liberó de él con algo de esfuerzo, no es que quisiera separarse, pero la lechuza la estaba poniendo nerviosa, se levantó y abrió la ventana, la lechuza sobrevoló la habitación antes de posarse en la cama, Kiara estiró el brazo para coger la carta y la lechuza la lanzó el pico, como si fuese a morderla, la chica retiró la mano sorprendida y se dirigió a Draco.
-Creo que es para ti.- dijo riéndose un poco.
Draco la quitó la carta y la lanzó al otro lado de la habitación, sujetó la muñeca de Kiara y tiró de ella, haciendo que cayese encima de él, pero la lechuza era más persistente y empezó a picotearle, recogió la carta y se la volvió a dar. El chico maldijo por su mala suerte y Kiara se rió ligeramente. Draco abrió la carta sin demasiado interés. Pero cuando leyó su contenido hubiese deseado no haberlo hecho.
"Draco:
Tu matrimonio con la señorita Parkinson esta fijado para las vacaciones de semana santa, no nos decepciones de nuevo.
Lucius Malfoy."
La lechuza salió ululando satisfecha por sus resultados, Draco intentó romper la carta, pero Kiara la había leído a la vez que él, le miró con odio, al parecer entre ellos no podía haber paz.
-Por favor, ya has oído lo que piensan de ti, te matarán en cuanto te acerques.
-No, me necesitan para acabar con Voldemort, me matarán cuando él esté muerto, y entonces yo no dejaré que me cojan.
-Por favor, son unos traidores, no te acerques.
-Los necesitamos Ginny.
Tate dio por zanjado el tema, al principio la chica era útil, ahora empezaba a convertirse en un estorbo, pero aún la necesitaba para algo, su plan final, su obra maestra, de ella saldría algo muy bueno. Sonrió ligeramente, ella malinterpretó la sonrisa, pensó que la sonreía a ella y se lanzó entre sus brazos, él no la alejó de allí, pero tampoco la abrazó, simplemente esperó a que ella se cansara de abrazarle.
Shido bajó al infierno, tenía que darle la respuesta a Tate, realmente bajó por no estar cerca de Hermione, sentía que se había portado mal con ella pero no estaba seguro de que había hecho, así que pensó que sería mejor dejarla sola con sus padres, debía querer verlos, no estaba muy seguro de que sentía la chica hacia sus padres, él no recordaba haber tenido la necesidad de estar con sus padres, esos lazos habían quedado rotos cuando desapareció Elizabeth y si quedaba algún vestigio de cariño hacia sus padres había desaparecido al transformarse en demonio.
Entró en la cámara de Tate, se sorprendió al verlo abrazado a la chica pelirroja que Bronwyn estaba buscando por toda Inglaterra. Carraspeó para hacerse notar en los presentes. Tate finalmente tuvo que separar a la chica de él y miró a Shido esperando una explicación a su interrupción.
-Han aceptado, pero con condiciones.- Shido hizo un resumen de las peticiones de Harry y el hombre aceptó sin dudar, seguramente no las cumpliese, pero ese ya no era su problema. Además la principal preocupación de todos era librarse de Voldemort, una vez acabasen con él, ya decidirían que hacer con los demonios.
-No puedes, te traicionaran.- dijo Ginny de nuevo.
-¿Por qué la mantienes a tu lado?- preguntó Shido, sabía que si su "jefe" solo quisiera compañía femenina buscaría a otra persona, no precisamente a una Weasley, además el hombre quería a Bronwyn de su lado, la presencia de Ginny solo los separaba un poco más, si eso era posible.
-Todo se desvelará en su tiempo, querido amigo.- le dijo Tate con una sonrisa misteriosa, abrazando de nuevo a Ginny.
Shido le sonrió tratando estar sereno, pero no lo consiguió, no se sentía para nada bien, así que se disculpó y salió de la sala, no le apetecía volver a casa de Susan, paseó por el infierno, pasó por varias salas pobladas de demonios, haciendo diferentes cosas, entrenando, peleando, intercambiando magia, incluso pasó al lado de algunos que estaban bebiendo y jugando a las cartas, apostaban magia por supuesto, ellos no necesitaban el dinero, obtenían lo que querían con magia.
Pero alguien le sorprendió entre todo ese lío de demonios, alguien que no debería estar allí, hablaba entre susurros con otro demonio, Shido se acercó a ella y la separó del otro demonio.
-¿Qué haces tú aquí?
-¿Potter, puedo hablar contigo?
Harry se rió ligeramente y siguió a Draco, por la casa de Susan, le hizo gracia que le llamase Potter ya que solo le llamaba así cuando estaban sus compañeros de colegio delante, para guardar las apariencias, pero lo que más gracia le hizo fue la forma de decirlo, como si lo escupiera, demostrando que quería algo más que una conversación, ya habían hecho eso antes, durante su periodo de entrenamiento, incluso en Hogwarts se habían escapado un par de veces para descargar adrenalina.
Entraron en la sala de entrenamiento, Draco cogió una espada y le pasó otra a Harry que la aceptó con una sonrisa. No hablaron durante unos minutos, cada uno estaba perdido en sus pensamientos, Draco pensaba en Kiara y Harry en Bronwyn, la cosa entre ellos iba bien, pero desde que se había escapado a por el collar que había perdido Voldemort Bronwyn parecía un poco resentida con él, aunque no había comentado nada.
-¿Qué te pasa?- preguntó con curiosidad, según Hermione las cosas entre Draco y Kiara iban bien y Harry le conocía lo suficiente para saber que ella era la única que podía alterar tanto al rubio.
-Había conseguido arreglar todo con Kiara, entonces ha llegado una carta de mi padre diciendo que en semana santa me tengo que casar con Pansy y Kiara literalmente me ha echado de allí.
-¿Te vas a casar con Pansy?
-No, pero necesito tiempo para poder irme de casa, no puedo irme así como así, necesito información que mi padre puede proporcionarme, incluso una boda con Pansy puede resultar beneficiosa para obtener información, pero Kiara no lo entiende.
-Normal, pero no creo que debas casarte con ella hay más forma de obtener información, Kiara te necesita también.
-¿Mataremos a Voldemort?- preguntó Draco con una sonrisa, bajando la espada, hasta ese momento no habían parado de luchar ni durante la conversación.
-Juntos.- dijo Harry, cogió la mano que Draco le tendía y se echaron a reír antes de seguir con la lucha.
James y Sirius entraron en la sala, sorprendiendo a Harry que estuvo a punto de ser atravesado por la espada de Draco, por suerte el rubio pudo cambiar el rumbo a tiempo.
-Lo siento chicos pero nos gustaría hablar contigo Harry, puedes venirte si quieres Draco.- dijo James, pero el chico negó suavemente.
-Voy a anular una boda.- dijo guiñando un ojo a Harry y desapareció de la sala.
-¿Sí?- dijo Sirius divertido mirando a su sobrino.- Nosotros vamos a planear una venganza.
-Qué os divirtáis entonces.- dijo Draco.
-Igualmente.- contestaron James y Sirius a la vez, Harry se limitó a poner los ojos en blanco, Draco tenía mucho del carácter de Sirius, aunque no lo pareciese.
-No me delates por favor.
-¿Qué haces Elektra?- preguntó Shido en un susurro molesto con ella.
-Necesito hacer algo útil en la guerra, todos lo hacéis, no puedo quedarme de brazos cruzados viendo como morís por mí. Harry necesita ayuda, es mi cachorro.
Shido entendió perfectamente la necesidad de Elektra de proteger a Harry, él se sentía igual, pero Harry se cabrearía mucho de saber que la chica estaba allí, después de todo, le había cogido mucho cariño, era como una hermana, que le había protegido cuando él más lo había necesitado, Shido no podía hacer la vista gorda respecto a Elektra, porque sería como traicionar a Harry.
-¿Planear una venganza?- preguntó Harry a su padre y su padrino de camino al comedor que al parecer es donde iban.
-Claro, esa Chang no puede meterse con un merodeador y quedar impune.- dijo Sirius.
-No soy un merodeador, y no la vamos a hacer nada, simplemente hablaré con ella.
-Eres un merodeador moral, aunque no seas oficial, y tu nuevo cargo te obliga a vengarte de aquellos que tratan de humillarte, además, llevas seis años en Hogwarts y no has gastado ninguna broma, ya va siendo hora.
Harry puso los ojos en blanco ante el discurso de su padre y entró tras él a la sala, Remus, Lily, Susan, Selene y Bronwyn estaban allí. Le extrañaba que su madre estuviese de acuerdo con la venganza, sabía como eran los merodeadores, pero ella no era así.
-No voy a hacerla nada, y si se lo hago será asunto nuestro.- miró a Bronwyn con una pequeña sonrisa.
-Podemos darte ideas.
La sugerencia de su padre le hizo estremecer ligeramente, aún recordaba el pensadero de Snape como le habían humillado solo por el aburrimiento de Sirius, trataba de no pensar en ello demasiado, porque cada vez que acudía a su cabeza sentía aún asco y vergüenza ajena, entonces un interrogante llegó a su cabeza, algo que nunca le habían explicado.
-¿Por qué Snape?- preguntó Harry, al parecer nadie entendió la pregunta, o casi nadie estaba seguro de que Sirius y Remus sabía por donde iba.- De entre ¿cuántos? Seiscientos alumnos, porque elegisteis humillar continuamente a Snape.
-Porque era un asqueroso mortífago.- dijo James sin titubear, Lily se rió y le reprendió.
-Di la verdad James.
-Está bien, pero eso también es cierto, cuando cogimos por primera vez el expreso a Hogwarts, no sé como nos las apañamos que acabamos Lily, Selene, Sirius y yo en el mismo compartimento, entonces entró Snape y empezó a meterse con Sirius por estar con nosotros en vez de con los de "su clase".
-A mi me pareció más gracioso que ofensivo, llevaba toda la vida escuchando esos prejuicios por parte de mis padres y cuando me libraba de ellos me encontraba con un niño delgado y bajo que se atrevía a darme órdenes, le dije que ya estaba con los de mi clase.- explicó Sirius.
-Entonces dijo que Lily no era de nuestra clase, que solo era una asquerosa sangre sucia.- siguió James.
-Yo llevaba todo el viaje contándoles lo emocionada que estaba por ir a un colegio de magia, que era genial que me hubiesen cogido siendo de familia muggle, ellos me trataron bien y pensé que todo el mundo sería igual, pero cuando me llamó así, se me desinfló el globo, sentí que se me iba toda la felicidad.- les contó Lily.
-Yo vi como pasaba de la alegría a la extrema tristeza y pensé que no era justo, así que le cogí un poco de manía a Snape, durante las siguientes semanas observé como trataba con desprecio a todo aquel que le rodeaba, sobretodo a los más débiles, un día, Lily entró llorando a la sala común, porque Snape la había hechizado, a partir de ese día centramos a Snape como nuestro blanco principal.
-Nos portamos como niñatos Harry, aún así Snape no es tan inocente como parece, trató de amargarle la vida a Lily, a Peter e incluso a Remus, porque los consideraba inferiores, pero con nosotros no se atrevía, nos equivocamos pero ya te explicamos nuestros motivos.- dijo Sirius.- Es algo así como lo que te pasó a ti con Draco.
-No es lo mismo.- dijo Harry, pero luego recordó como Draco había insultado a Hagrid y había dicho que los nacidos de familia muggle no merecían ir a Hogwarts y eso había sembrado mucha inseguridad en él, recordaba como había insultado a Hermione y las ganas que tenía él de hacerle callar como fuese, así que aceptó que la relación de los merodeadores con Snape fuese como la suya con Draco, durante los cinco primero años de Hogwarts.
-No voy a casarme con Pansy.- dijo Draco a Kiara, la chica no le respondió, pasó de largo.- Si algún día me casara con alguien sería contigo Kiara. Pero tienes que entender que si me niego, en Hogwarts me mataran. Tenemos que pensar otra cosa.
-Cásate.- dijo Kiara, mirándole como si fuese una gran idea.
-No quiero casarme con Pansy.
-Con Pansy no, cásate con otra, si estás casado no te puedes volver a casar.
-No creo que sea buena idea.
-Si conoces a alguien de sangre limpia tu padre no te odiara tanto, en Hogwarts no se tienen porque enterar de todo.
-Pero hay un problema, te he dicho que solo me casaría contigo, y cuando quieras casarte conmigo será porque me quieras igual que yo te quiero a ti, no por esto.
-¿Y recordáis aquella vez con la poción que provocaba ladridos?- dijo Sirius riéndose, estaban contando algunas de las bromas más divertidas e inofensivas que habían gastado los merodeadores.
-Es verdad, veréis chicos.- James empezó a contar.- Teníamos pensado gastar una broma a todos, profesores incluidos, teníamos una poción que provocaba ladridos a todo aquel que la probaba, pero teníamos un problema, si todos empezaban a ladrar y nosotros no, sabrían que habíamos sido nosotros y yo no pensaba pasarme él día ladrando, le hubiese quitado gracia al asunto.
-Entonces a Sirius se le ocurrió una idea, estábamos en transformaciones con Mcgonagall, idea que debía haber compartido con los demás, porque nos sorprendió a todos.- dijo Remus al parecer divertido.- Empezó a gritar a decir que éramos los peores amigos que podía tener que le habíamos traicionado… No entendimos lo que pretendía, hasta que Minerva le castigó, entonces empezamos a discutir todos con él.
-Mcgonagall nos castigó toda la comida limpiando la sala de los trofeos, Fitch y esa estúpida gata vigilaban las salidas, así que James salió por la ventana y fue hasta la cocina, echó la poción en el zumo de calabaza y volvió a la sala de trofeos antes de que notasen que se había ido.- siguió Sirius.- Se pasaron el resto de la tarde ladrando y lo mejor es que no pudieron culparnos porque nosotros estábamos castigados, tuvieron que suspender las clases incluso, por desgracia duró muy poco el efecto, pero nos libramos de la tarde, la pasamos jugando al Quidditch.- se notaba la nostalgia en el rostro de Sirius.- Por desgracia la siguiente vez que tratamos de hacer una broma así para saltarnos las clases Fitch nos confiscó la poción.
-No es justo como acabaron las cosas.- dijo Remus poniendo una mano sobre el brazo de Sirius.- Para ninguno de nosotros.
-¿Creéis que volverá a pasar algo así?- preguntó Harry, tenía miedo de perder de nuevo a su familia.
-No, esta vez no dejaremos que Voldemort nos lo quite todo.- dijo Sirius tratando de consolar a Harry, aunque no estaba seguro de que fuera verdad.
-¿Y recordáis aquella vez cuando "trasladamos" el bosque dentro del castillo? Hicimos aparecer árboles en todo el castillo y llevamos a algunas criaturas del bosque allí, tardaron una semana en devolver todo a su lugar…
Las anécdotas siguieron aún un rato bastante largo, Bronwyn y Harry las escuchaban, tomando notas mentales de algunas cosas, después de todo habían encontrado cosas de los merodeadores que aún no sabían cual era su función.
-Lo siento padre, pero no me casaré con Pansy, no creo que de ningún modo ese enlace resulte beneficioso para mí.
-Insubordinación.- murmuró Lucius arrastrando las palabras como si fuese una verdadera serpiente.- Tu madre y yo decidimos que Parkinson sería una buena unión para los Malfoy.
-Se me ocurre una idea mejor.- arrastró las palabras Draco, apretando los dientes para no decirle que si los Parkinson eran tan buenos para los Malfoy que se casara él con ella.- ¿Qué tal la hija de un Montgomery y una MacArran?
-Nunca dejaran que su hija se case contigo.
-Me menosprecias padre, Elizabeth, la hija perdida del matrimonio Montgomery-MacArran fue secuestrada por mi querido tío, Régulus, nadie sabe donde está, nadie excepto yo.
-¿Accederá a casarse contigo?
-Ya lo ha hecho, ella no sabe quien es, no sabe lo valiosa que es su sangre y por supuesto avala nuestra causa.- Draco se contuvo de decir que era su propia causa la que Kiara seguía, no la de Voldemort ni la de su padre.
-Está bien, organizaré la boda, tú encárgate de que ella vaya.
-Estará allí, tenlo por seguro.
-¡Que vacaciones más cortas!- se quejó Bronwyn.
-bevaz bazon.- dijo Ron con la boca llena de pollo, estaban en el banquete de bienvenida después de navidades.
-¿Qué?- preguntaron Bronwyn y Hermione a la vez, Harry solo dio por imposible a su amigo y se echó a reír.
-Que llevas razón.- explicó Ron una vez hubo tragado.
-Deberías perder esa costumbre de hablar con la boca llena.
-Las buenas costumbres no se pierden.- dijo Ron encogiéndose de hombros aunque con una risita divertida.
-No es una buena costumbre, es una asquerosidad.
-Venga ya, no discutáis.- pidió Harry que sabía que sus amigos empezaban bromeando y terminaban echándose en cara lo sucedido en los seis años que se conocían.
-¿Cuándo vamos a llevar a cabo la venganza, Harry?- preguntó Bronwyn, ya habían puesto al día a Ron y Hermione de lo que pasaba con Cho.
-Me gustaría hablar con ella primero, ya te lo dije, pero me gustaría ir averiguando para lo que sirve lo que encontramos de los merodeadores.- les susurró a sus amigos para que solo ellos pudieran oírlo.- ¿Por qué no quedamos después del entrenamiento de Quidditch en la sala de los menesteres?
Sus amigos asintieron felices de poder hacer algo en contra de Cho Chang ya que la chica había asumido el papel de: "voy a amargar a Harry cueste lo que cueste" ahora vería lo que costaba meterse con el hijo de un merodeador.
Hermione salió de la biblioteca, aún quedaba un rato para que los chicos acabaran el entrenamiento, pero ya había acabado todas sus tareas y pese que había intentado leer la lección siguiente de transformaciones no era capaz de concentrarse, solo era capaz de pensar en Shido y de imaginárselo liándose con Tabita, así que finalmente había cerrado el libro de un golpe, ganándose una mala mirada por parte de la bibliotecaria, así que decidió salir de allí, antes de que la mujer la cogiese manía.
Se dirigió hacia la sala de los menesteres, demasiado distraída para ver el camino por el que iba, por lo que cuando Shido apareció en medio del pasillo ni siquiera lo vio, se chocó contra él, por suerte no iba rápido, así que no se hizo demasiado daño. Le miró unos segundos, feliz de verle, aunque luego recordó a Tabita y su felicidad se esfumó.
-¿Podemos hablar?- preguntó el chico.
-No.- susurró ella, miró a su alrededor asegurándose de que no había nadie.- Míralo por el lado bueno, así no tendrás que decidir entre tu trabajo y yo.- dijo Hermione agachando la cabeza, sentía las lágrimas arder en su garganta, pujando por escapar de sus ojos.
-¿Me estás dejando Hermione?- preguntó Shido, y por primera vez la mascará de frialdad había desaparecido de su rostro y su voz tembló ligeramente.
-Solo trato de hacer lo mejor para todos.
-Lo mejor para mí es estar contigo Hermione, pero si realmente quieres dejarme, respetaré tu decisión.
El chico se fue, al parecer demasiado dolido como para hablar más, Hermione dejó que las lágrimas saliesen de sus ojos, no se movió de donde estaba, no se sentía capaz de moverse, lo único que se movían eran sus hombros, movidos por las convulsiones que provocaban el llanto, se tapó el rostro con las manos y se dejó caer al suelo, de rodillas, los sollozos escapaban de sus labios entreabiertos.
Por supuesto que no quería dejar a Shido, pero sabía que siempre habría una Tabita, que tratase de separarlos y los celos la habían consumido demasiado, no soportaba que ella se interpusiera entre ellos y que él no hubiese hecho nada, sabía que entre ellos había habido algo en el pasado, lo había oído en escocia y aún así el había negado que hubiese tenido nada con la chica.
-¿Te encuentras bien, Hermione?- preguntó una voz arrastrando las palabras desde detrás de ella.
-Sí.- susurró, aunque los gemidos fueron más fuertes después de esa aclaración.
-Pues no lo parece, ven.- la pidió, la tomó de la mano y la llevó a un aula vacía que había cerca.
-Sé que no me tienes mucho aprecio, Hermione, y lo entiendo, yo tampoco me tengo demasiado aprecio, pero si tengo suerte, en unos meses habré roto con mi familia. Pero si necesitas hablar, te escucharé y ten seguro que lo que me digas quedará entre nosotros.- dijo Draco, aún con ella de la mano, más de forma reconfortante que por otro motivo.
-¿Por qué haces esto?- le preguntó la chica.
-Harry se ha hartado de comentarme lo buena que eres, y Shido es mi amigo, supongo que no quiero veros sufrir.
-¿Cómo…?- Hermione se cortó en mitad de la pregunta, era obvio que él sabía que estaba con Shido, todos los que los conocían fueran de Hogwarts debían haberse enterado.
-No te voy a presionar para que hables conmigo, Hermione, entiendo que me odies, pero si necesitas hablar con alguien que no sean tus amigos, estoy aquí ¿Vale?
Hermione apenas pudo evitar que las palabras escaparan como un torrente de sus labios, empezó a contarle lo que había sentido por Shido, como él había sentido lo mismo por ella, lo sucedido con Bronwyn y sus visiones, lo extraño que Shido estaba después de aquello, las idas y venidas del chico para no ser su profesor, la aparición de Krum, el ataque de los mortífagos a su casa, que Shido la había llevado a Escocia y Tabita, le habló largamente de Tabita y su escasa ropa y su poca vergüenza, de sus intentos de fastidiarla día tras día, y del poco empeño de Shido en protegerla de ella y finalmente de su discusión y de su ruptura.
-¿Le has dejado?- preguntó boquiabierto.- Enhorabuena eres la primera chica que le deja.
-No debí haberte contado nada, Malfoy.- dijo la chica mirándole mal y levantándose.
-Solo era una broma Hermione, eres la primera chica que le deja porque él no había salido con ninguna antes, te aseguro que nunca se ha liado con Tabita y nunca a tenido interés en ella. La única relación que ha aceptado tener con las chicas hasta ahora es sexual, tú eres la primera que se toma enserio, la primera de la que se ha enamorado.
-¿Qué se ha qué?- preguntó Hermione sorprendida, Draco se mordió el labio, sabiendo que había metido la pata.
Shido había visto a Ginny en Hogwarts, así que supuso que esta vez Tate estaría solo, bajó de nuevo a verlo, quería saber que pretendía con la chica, no es que le importase demasiado, pero quería saber que planes tenía con ella. Cuando llegó Tate estaba hablando con unos demonios, aunque pareció alegrarse de ver a Shido.
-Mi querido Shido.- dijo Tate con un tono demasiado rimbombante.- Tenemos que matar a Voldemort.
Shido se abstuvo de decirle que no era tan fácil como proponérselo, ir y matarlo, pero miró a Tate con una ceja alzada, esperando que le explicase el motivo o como hacerlo o algo.
-Ya ha torturado a cinco de mis demonios.
-¿Qué? Bueno es su forma de actuar, tortura a sus siervos como para no torturar a los demonios insubordinados.- comentó con una mueca divertida.
-Se me están rebelando a mí, Shido, él los tortura y luego no quieren trabajar más para mí, ¿puedes darle una advertencia de mi parte?
Shido asintió a él también le molestaba que torturasen a los demonios, ellos eran libres y Voldemort no tenía ningún derecho a torturarlos ni a mandarlos, así que aceptó ir a darle el mensaje.
-¿Y tú que tal con Kiara?- preguntó Hermione, algo más contenta después de la conversación sobre Shido que habían tenido.
-Bien.- dijo Draco con los ojos brillantes por la felicidad.- Nos vamos a casar.- dijo con una sonrisa de oreja a oreja.- ¿Te puedo pedir algo?- preguntó Draco.
-Sí.
-Es que verás, mi padre va a organizar una ceremonia, pero no estoy seguro de que no vaya a liar algo, entonces Kiara y yo queríamos casarnos antes, para que mi padre haga lo que haga no pueda fastidiarnos ni obligarme a casarme con Pansy ni nada parecido.
-¿Y qué me quieres pedir?- preguntó Hermione sonriendo al chico que estaba desvariando.
-Quiero que seas la madrina de nuestra boda, de la primera, en la que no esté mi padre claro. Shido me mataría si te arriesgara a algo.
-¿Por qué yo?- preguntó Hermione sorprendida, no es que no quisiese es que no se lo esperaba.
-Porque me caes bien Hermione, y no me imagino a ninguna otra chica a quien confiarle el puesto.
-¿Y Bronwyn? No me importa serlo, pero ella es tu prima ¿no?
-Por eso mismo, es mi prima, siempre va a ser alguien en mi vida, quiero que tu seas mi madrina para ser alguien importante en mi vida también, además, piensa como se pondrá mi padre cuando se entere de que una hija de muggles ha sido la madrina de mi boda.
-Entonces será un placer ser tu madrina Draco. Ahora será mejor que me vaya he quedado.
-Por cierto, dile a Harry que hace tiempo vino Cho Chang a pedirme ayuda para vengarme de ellos, quería humillar a Harry y Bronwyn como ellos la humillaron a ella dice, pero no ha vuelto a decirme nada así que a lo mejor se le ha olvidado el tema.
Hermione asintió, evitando decirle que no se le había olvidado nada, saliendo de la sala con una última sonrisa a Draco. Agradeciendo en silencio su ayuda.
Shido miró a Voldemort enfrente de él, los ojos inyectados en sangre, la nariz solo eran dos comisuras, como las de una serpiente, tomó aire una vez, tratando de no matar al hombre allí mismo, sabía que él quería matar a Hermione, y aunque la chica y él no estaban en su mejor momento, igualmente iba a protegerla de todo.
-Vengo de parte de Tate, él quiere darte un mensaje.
-¿Qué mensaje es ese?- preguntó con su habitual siseo. Shido trató de elegir bien las palabras, se jugaba una maldición imperdonable.
-Quiere que dejes de torturar a los demonios, así como de crearlos, los demonios no somos como los magos, tenemos leyes que tú no conoces, no puedes tratarlos como lo estás haciendo.
-¿Y qué me vais a hacer si lo hago?
-Romperemos el trato.
-¿Tu señor sabe que ayudaste a la sangre sucia?- Shido apretó los dedos, sabiendo que se refería a Hermione, sus ojos brillaron rojos un momento, por suerte lo pudo controlar.
-Claro que lo sabe, me mandó él a detener tu ataque sorpresa, el cual no debía haberse producido, porque te recuerdo que Potter es tuyo y sus amigos son nuestros.
-Vuestro señor debería castigaros más, sois unos insubordinados.- dijo Voldemort aferrando la varita con fuerza.
-No es nuestro señor, nosotros somos libres.
-No lo seréis cuando estéis bajo mi mandato.
-No vamos a estar bajo tu mandato ni bajo el de nadie, ahora me retiro, ya te he expresado los deseos de Tate, ahora está en tu mano hacerle caso o no.
-Crucio.- dijo Voldemort apuntando a Shido, parecía realmente cabreado.
Shido desapareció justo a tiempo para que no le tocase la maldición, volvió a aparecer junto a Tate, aunque para su desgracia no estaba solo. Estaba hablando con otro demonio, pero este estaba de espaldas, así que no pudo verle el rostro.
-Su respuesta ha sido lanzarme un cruciatus.- dijo Shido, tratando de ver a la otra persona que acompañaba a Tate.
-Genial, dile a Potter que los demonios estamos a su disposición.- dijo Tate resoplando, no le apetecía demasiado colaborar con Potter y Bronwyn.- Deja que te presente a nuestro nuevo colaborador.
El demonio que estaba de espaldas a Shido se dio la vuelta, y el chico pudo verle la cara, tardo solo un segundo en reconocerle, Krum le miraba con una sonrisa de suficiencia, Shido tuvo que resistir la tentación de atacarle.
-¿Sabes lo que estás haciendo no?- preguntó Shido, había visto la marca de Voldemort en el brazo del chico cuando había peleado contra él.
-¿A qué te refieres?
-Es de los de Voldemort.
Krum se vio molesto por que le descubriese, alzó la mano y le lanzó una bola de fuego a Shido, que no se la esperaba, y le rozó el brazo, causando un agudo dolor en el lugar.
-Desmaius.- susurró Tate, desmayando a Krum.- ¿Seguro que es de los de Voldemort?- preguntó Tate.
-Sí, será mejor que me vaya, tengo cosas que hacer, ten cuidado con él.
Harry, Ron y Bronwyn estaban sentados en una alfombra, al lado de la chimenea, con los pergaminos, libros y demás cosas que habían sacado del cajón de Fitch, aún faltaba Hermione, así que no estaban haciendo caso a las cosas que había entre ellos y estaban hablando del próximo partido. Hermione entró poco después, se sentó entre ellos y les contó lo que Draco les había dicho.
-¿Crees que se refería a lo que está haciendo?
-No creo que eso sea humillaros, creo que está planeando algo más.
-Entonces será mejor que se nos ocurra algo que hacerla.
Harry cogió uno de los pergaminos, que parecía tan viejo y usado como el mapa del merodeador, lo apuntó con su varita.
-Juro solemnemente que esto es una travesura.
Unas palabras comenzaron a dibujarse en el pergamino:
"La guía de hechizos del merodeador:
El señor Canuto espera que esa travesura sea en contra de los Slytherin en ese caso nos sentiremos gratamente satisfecho de ayudarles.
El señor Cornamenta la insta a dejar su huella en Hogwarts igual que lo hicimos nosotros, para ellos le presentaremos una cómoda guía de los hechizos más divertidos que hemos descubierto.
El señor Colagusano le invita a usar también la guía de pociones del merodeador.
El señor Lunático le ruega cuidado a la hora de llevar a cabo los hechizos aquí presentes, no queremos que expulsen a nadie de Hogwarts. No olvides borrarlo después de usarlo."
-Es raro imaginarse a Remus haciendo algo así ¿no?- preguntó Hermione con una sonrisa.
-Más raro es que tu lo hagas Herms.- dijo Harry con una sonrisa.
Una lista de hechizos surgió después de las palabras de los merodeadores, seguido de una descripción de lo que hacían. Hermione cogió otro pergamino, que se parecía bastante al anterior y pronunció las mismas palabras, después de unas palabras parecidas de los merodeadores, una lista de pociones apareció en el pergamino.
-Interesante, ¿Qué habrá en los otros pergaminos?
-Juro solemnemente que esto es una travesura.- dijo Ron señalando otro de los pergaminos, pero no reveló nada.
-Por lo menos han sido más originales con esos pergaminos.- dijo Bronwyn.
-¿Sabéis lo que hay aquí?- dijo Hermione.- Son todos hechizos y pociones humillantes, si usamos esto, Cho no volverá a acercarse a ti en la vida Harry. Además que estaría bien memorizar algunos de estos hechizos para usarlos cuando alguien nos moleste.- Hermione pensó en Tabita y en lo que la gustaría usar esos hechizos con ella.
-¿Dónde estás y que has hecho con Hermione?- preguntó Ron.
-Soy yo, pero he decidido no tomarme tan enserio algunas normas.
Draco se sentó cómodamente en la sala común, después de echar a dos niños de segundo que comentaban en voz baja las ganas que tenían que ser seguidores de Voldemort, suspiró con fuerza, por suerte en la sala común no había nadie más, así que se tumbó en el sofá tratando de relajarse.
Pero su tiempo de relajación se acabó unos minutos después, la pared de la sala común se corrió, mostrando una alegre Pansy, Draco se hundió un poco más en el sofá, esperando que la chica no le viese, pero no tuvo suerte, ella se dirigió feliz hacia él, al parecer no se había dado cuenta de los intentos del chico por ocultarse.
-¡Draco! ¿Cómo está mi prometido favorito?
-No sé, en cuanto le vea se lo digo.
-¡Qué tonto eres Draco!- la chica se lanzó a su estómago y le abrazó, Draco trató de librarse de ella, pero era bastante difícil luchar contra ella en esa posición. Le besó en la boca, provocando que Draco la empujase más fuerte para retirarla de encima.
Kiara apareció en ese momento, para ver el juego de los dos en el sofá, iba a desaparecer, con los ojos llenos de lágrimas, pero entonces vio que Draco la apartaba con fuerza, tirándola al suelo, ante las quejas de la chica.
-Hola.- dijo Kiara suavemente sobresaltándolos.
-¡Tú no puedes estar aquí!- exclamó Pansy señalándola con un dedo acusador.
-Y tú no puedes tocar, ni besar a mi novio, y lo estabas haciendo.- dijo Kiara con una "dulce" sonrisa, Draco sabía que estaba planeando algo.- Mejor aún,- sacó la varita con un movimiento airado.- a partir de ahora, no podrás ver, ni sentir, ni tocar a Draco aunque esté a tu lado.- murmuró unas palabras que Draco no alcanzó a oír y Pansy se quedó un momento mirando al vació.
-¿Pansy?- preguntó Draco algo preocupado por lo que podía haberla hecho Kiara, cuando se ponía celosa no controlaba demasiado lo que hacia.
Pero la chica no le miró, centró su vista en Kiara unos segundos antes de levantarse e irse a su habitación, Kiara frunció el ceño preocupada por si había lanzado un hechizo demasiado fuerte a la chica, al menos estaba segura de que no veía a Draco, porque ni le había mirado, sonrió satisfecha.
-¿Estará bien?- preguntó Draco, no es que le importase demasiado la chica, pero si la pasaba algo sería responsabilidad de Kiara. La chica solo le sonrió.
-Tranquilo, no podrá volver a verte, por lo demás…- se encogió de hombros, dando a entender que estaría bien.
Draco no respondió, no quería volver a discutir con ella, y aunque trataba de evitarlo no le parecía tan mala idea, así la chica dejaría de acosarle y Kiara estaría más tranquila con él, la cogió de la cintura y la besó con suavidad.
-Le he pedido a Hermione que sea la madrina de nuestra primera boda.- Kiara asintió satisfecha, le gustaba la chica.
-¿Cómo sabemos cual falta?- preguntó Ron rascándose la cabeza, estaban en la sala de los fundadores, habían descubierto que lo que tenían que meter eran los amuletos que Harry y Bronwyn tenían, estaba claro que Harry tenía el de Slytherin y seguramente el de Griffindor también, aunque no estaban seguros, pero seguía faltando uno.
-Es fácil.- dijo Hermione, aunque ninguno de sus compañeros lo consideraban así.- Ayudarme.- Hermione con ayuda de los demás volvió a mover los sofás, levantaron las tablas sueltas que había.- El de Bronwyn es el de Ravenclaw, el de Harry es de Griffindor y el que encontró es el de Slytherin, mirar las formas de los huecos, no entraría otro, creo que los únicos que se podrían confundir son los de Hufflepaff y el de Slytherin, pero si ese le tenía Voldemort tiene que ser el de Slytherin.
-¿Fácil no?- preguntó Bronwyn con una sonrisa.
-Me llevaré algunos libros de Hufflepuff a ver si averiguo que fue de su collar.- sugirió Hermione.
Los demás no pusieron ninguna pega, sabían que Hermione era la que más probable encontrase algo de utilidad. A ellos esas cosas no se les daban tan bien.
Ron salió de la sala de los fundadores mientras Hermione seguía recopilando libros con la ayuda de Bronwyn y Harry, él no encontraba nada de utilidad, así que había decidido ir a jugar un poco al Quiddich. Salió del castillo, y cuando estaba llegando al campo de Quiddich se chocó con SJ, a quien no tenía demasiadas ganas de ver en ese momento. Después de que la chica le rechazase.
-Hola, Ron.- murmuró la chica.
-Hola. ¿Cómo estás?- preguntó sin demasiado interés, nunca iba a entender a las chicas.
-Mañana hay visita a Hogsmeade, ¿Vienes conmigo?- preguntó SJ.
-Claro.- dijo Ron encogiéndose de hombros.- Ahora voy a entrenar un poquillo. ¿Vienes?- preguntó sin demasiado interés, solo por ser cortes. Pero la chica se apuntó tímidamente.
Hermione salió detrás de Harry y Bronwyn, los tres cargados de libros, se dirigieron a la sala común, por el camino se cruzaron con Shido que se sujetaba el brazo, dejando ver algo de sangre entre sus dedos.
-¿Estás bien?- preguntó Bronwyn. Hermione dio un paso hacia él sin querer.
-Sí.- miró dolido a Hermione, y pasó de largo.
-¿Qué ha pasado?- preguntó Harry mirando a Hermione sorprendido, no era normal ver a Shido triste o dolido, normalmente controlaba sus sentimientos y el aspecto que daba al exterior.
-Nada.- Hermione dudó un segundo, no sabía si seguir a Shido o ir a la sala común, pero solo duró un segundo la duda, enseguida decidió que tenía que hacer.
Hola! Bueno como ya dije solo quedan unos capitulos! jajajaj se ve el final ya, espero subirlo en poco tiempo, pero aunque tarde un poquillo voy a continuar y voy a terminar el fic, de momento no tengo pensado escribir continuación, pero a lo mejor escribo algún otro fic (lease de crepusculo seguro jajajaja) Y de nuevo quiero dedicarle el capitulo a: (Redoble de tambores) AlexZ, DaRkPotteR90 y Madrileño ya que han sido los que me han dejado Reviews! gracias! jajaja Espero que os guste, y dejad reviewss!
