19.- EL PRINCIPIO DEL FIN

Hermione les dio los libros a Harry y Bronwyn y siguió a Shido, estaba enfadada aún, pero le necesitaba, era algo que no podía negar. Y estaba claro que él necesitaba asistencia médica y no iba a pedir ayuda a nadie.

Hermione siguió a Shido a través de los tres pasillos que les separaban de la habitación del chico y entró tras él, el hombre la miró fijamente, con una ceja alzada, realmente no estaba muy seguro de si quería hablar con ella.

-¿Qué desea señorita Granger?- preguntó Shido, a Hermione le dolió profundamente que la tratase como a una alumna más.

-Disculparme por haber sido tan tonta.- susurró Hermione con la cabeza gacha, no se le daba bien rectificar, era algo que no acostumbraba a hacer, se acercó a él y trató de examinarle la herida, pero él se separó unos centímetros.

-Creo que esto esta fuera de lugar, señorita Granger, usted quiso ser solo mi alumna y así será, ahora me gustaría que abandonase mi dormitorio, no creo que eso este bien visto.

Hermione dejó que una lágrima se escapara de sus ojos, se dio la vuelta para que Shido no lo viese, abrió la puerta a la vez que un gemido escapaba de sus labios, no sabía que hacer para que él la perdonase, realmente quería estar con él.

-Lo siento.- susurró mientras lloraba ahora más abiertamente.

Shido suspiró, no soportaba ver a las mujeres llorar, la sujetó por la cintura y la obligó a darse la vuelta, no pudo evitar el gesto de dolor al mover el brazo.

-Si no confías en mí, Hermione, lo nuestro nunca va a funcionar, porque hay muchas mujeres que se sienten atraídas por mi, es parte de ser un demonio, y siempre habrá una Tabita que trate de separarnos y serás muy infeliz si estás conmigo y te dejas afectar por esos comentarios, no puedes pegarte con todas, y yo no voy a permitir que te pase nada y mucho menos por mi culpa…

-Te prometo que confío en ti, no dejaré que ninguna más se meta entre medias.


Harry y Bronwyn fueron a la sala común y habían empezado a leer los libros que Hermione había sacado de la sala de los fundadores, habían asumido que la chica no volvería pronto y sabían que pronto iban a necesitar todos los collares, podía parecer una tontería, pero sabían que algo gordo se acercaba.

Un par de horas después apareció Ron, sudando y con las orejas rojas, Harry y Bronwyn le miraron con una ceja alzada, Ron señaló la escoba como si valiese como explicación y subió al dormitorio a darse una ducha.

-¿Qué está pasando con nuestros amigos?- preguntó divertida Bronwyn, porque Ron tenía un gran chupetón en el cuello.

-Están creciendo.- dijo Harry limpiándose una falsa lágrima de la mejilla.

Ron bajó una hora después más o menos, se despidió de ellos con una sonrisa, el rostro y las orejas rojas y salió de la sala sin más explicaciones. Bronwyn y Harry se miraron confusos, Ron no solía ser así, algo le había pasado seguro, y nada malo al juzgar por la sonrisa de él.

-Harry.- dijo Ron volviendo a entrar.- Te he cogido el mapa luego te lo devuelvo.

-Vale.- dijo Harry aunque Ron ya no le oía porque había vuelto a desaparecer.

-No es justo.- dijo Bronwyn cruzándose de brazos.- Hermione con Shido, Ron con SJ seguramente, y tú y yo aquí estudiando.

Empujó el libro fingiendo enfado, aunque con cuidado, tenía demasiados años como para tratarlo mal.

-¿Y qué se te ocurre que podemos hacer tú y yo más divertido que estudiar?- preguntó Harry divertido.

Aunque no la dio tiempo a responder, comenzó a besarla ella sonrió un segundo antes de que sus labios fueran reclamados por los de él.


SJ sonrió al chico que tenía frente a ella, les había costado un poco reconciliarse, pero por fin todo estaba bien entre ellos y estaban juntos, el chico había ido a ducharse y había vuelto junto a ella, no quería separarse de ella nunca, era algo que nunca había sentido, pero le encantaba esa sensación.

Ginny entró en la sala en desuso en la que estaban acaramelados en un sofá que SJ había hecho aparecer, en medio de los pupitres, la chica se mordía un labio con nerviosismo, como cuando la preocupaba algo que sabía que cabrearía a sus hermanos o a sus padres y se debatía entre la necesidad de contarlo y callárselo para ahorrarse la bronca.

-¿Estás bien, Ginny?- preguntó Ron, podía atacarlos doscientas veces, pero seguía siendo su hermanita, aunque Ron se aseguró de tener la varita a mano y de proteger a SJ tras su cuerpo.

La pelirroja asintió ligeramente antes de palidecer notablemente, pese al blanco de su piel se notó el cambio de tono, se tambaleó ligeramente y cayó al suelo antes la sorprendida mirada de la pareja, que se acercó a ella preocupados. Solo parecía un desmayo, así que Ron recogió a su hermana en brazos y la llevó a la enfermería.


Draco sonrió satisfecho al mirarse al espejo, estaban en Escocia, era sábado, al día siguiente se casaría con Kiara, llevaba el traje que sería el de su boda, le sentaba como anillo al dedo, aunque a él todo le quedaba bien, sonrió con prepotencia, mientras giraba para mirarse de perfil. Shido entró en la habitación en la que estaba Draco, le sonrió con algo de burla, aunque Draco sabía que solo era la fachada.

-Siento decirte que no serás el centro de atención, deberías ver a Kiara, está preciosa.

-No se si me gusta que hables así de mi futura esposa.- dijo Draco frunciendo el ceño.

-Es mi hermana idiota.- dijo Shido riéndose de él.

-Cierto, lo había olvidado.- dijo Draco con una sonrisa, parecía más tranquilo.

-Por eso te quiero decir que si vuelves a hacerla daño, te mataré Draco.

Shido habló con una sonrisa, pero aún así le costó tragar saliva, sabía que Shido le mataría sin dudarlo por proteger a Kiara, trató de recomponer su rostro, que había perdido el poco color que tenía y sonrió al chico.

-Si le hago daño a Kiara, ella misma me matará.- dijo Draco con una sonrisa ahora verdadera al pensar en su futura esposa.

-Shido.- dijo Hermione entrando en la sala.- Tienes que irte a probar tu traje.

Hermione llevaba un vestido largo, de color azul cielo, que la sentaba muy bien, remarcando sus curvas donde era necesario y dejando un generoso escote a la vista.

-Vaya Hermione estas genial.- dijo Draco, ahora fue el turno de Shido de ponerse celoso.

-Tú también estás muy bien Draco.- Shido cogió a Hermione del brazo y la llevó fuera.

-¿Sabes? No quiero que te separes de mí hasta que no te quites ese traje, de hecho no quiero que te separes de mí hasta que volvamos a Hogwarts y es probable que allí tampoco quiera que te separes de mí.

Hermione se limitó a reírse de él, le gustaba que fuese Shido el que estuviera celoso, por variar un poco, ya que siempre era ella la que tenía celos "injustificados" según él, porque claro ver una clase entera de chicas babeando literalmente por su profesor más codiciado, eran celos injustificados.

-Venga ya Shido, te tienes que probar el traje, no voy a estar allí contigo mientras lo haces.

-Oh, sí, vas a estar allí conmigo.

Hermione se sonrojó, pese a todo el tiempo que llevaba con Shido, aún no habían… y es que ni siquiera podía pensar en ello sin sonrojarse, como para hacerlo, le había visto mil veces sin camiseta, pero nunca mientras se cambiaba, y no estaba muy segura de poder soportar algo así.

-Pero me tengo que quitar el vestido antes de que se me estropeé.- se quejó Hermione en un intento de irse.

-Después nos ocuparemos de eso.


-Así que una boda… lo que quiere decir que Potter no estará en Hogwarts en todo el día, atacaremos entonces, y cuando él llegue el castillo será nuestro.

-¿Informaremos a Tate?- preguntó el mortifago con la cabeza gacha.

-No, solo llevaremos nuestros demonios, mataremos a todos los que sean capaces de comunicarse con el exterior, no quiero que destruyáis nada, quiero tenderle una emboscada en el vestíbulo, es decir que todo hasta ese lugar debe ser absolutamente normal, incluso si hay algún Slytherin de confianza que pueda pasear por allí nos vendrá muy bien.


-¿Crees que Kiara querrá cambiarse el apellido por el de Malfoy? Porque habrá que cambiar su nombre de muchos sitios en los que aparece como Elizabeth, así que ya que está si quisiera cambiarse el apellido podemos matar dos pájaros de un tiro.- Bronwyn hablaba con Harry tumbados en la cama del chico en Hogwarts, con las cortinas cerradas y un hechizo de privacidad en ellas.

-¿Qué has dicho?- preguntó Harry que había tenido una idea.

-¿Qué si Kiara querrá cambiarse el apellido…?

-Eres un genio Bronwyn.- dijo Harry besándola con fuerza.

-Lo sé, pero ¿por qué exactamente?

-Vamos tenemos que encontrar a Hermione.

Bronwyn tomó de la mano a Harry y fue directamente a Escocia, sabía que Hermione estaba allí, preparando la boda, de la que ellos por suerte se habían librado. No les gustaba demasiado hacer ese tipo de cosas. Bronwyn deseaba saber que había pensado Harry así que le condujo por el castillo de los MacArran.

-¿Has visto a Shido o Hermione?- preguntó Bronwyn a Draco cuando se lo encontraron en un pasillo de la casa.

-Están probándose el traje para la boda, ¿ha pasado algo?

-No, tranquilo.- le dijo Harry, aunque Draco no estaba demasiado convencido.

Bronwyn se encaminó a la habitación de Shido, suponiendo que el chico estaría allí, llamó un par de veces a la puerta y entró sin esperar respuesta, siguiendo su mala costumbre, Hermione estaba allí sentada en una silla, con el rostro rojo, mirando por la ventana, mientras Shido se cambiaba de ropa.

-Hermione necesito aquel libro que me enseñaste a principio de curso, cuando estábamos en Grimmauld place.

-¿Para qué…?- empezó con curiosidad, entonces pareció caer en la cuenta.- ¡Claro! Buena idea Harry. Vamos, está en Hogwarts.

-¿Nos podéis informar a los demás del plan?- preguntó Shido ante el encogimiento de hombros de Bronwyn, que le dio que pensar que estaba igual de sorprendida que él, se giro hacia Hermione.

-Volvemos enseguida no os preocupéis.- dijo Hermione acercándose a Harry, le parecía un motivo perfecto para poder cambiarse de ropa a solas.

-¿Vas a ir así vestida?- preguntó Harry divertido.

-No.- dijo Shido.- Volved a Hogwarts, yo acompaño a Hermione a cambiarse y ahora vamos allí a daros el libro.

Hermione suspiró mirando a Shido molesta, salió de la habitación del chico y se encaminó a la que tenía su ropa, sin saber si el chico la seguía, no la importaba, en un principio la habían parecido graciosos los celos de Shido, pero no quería tener que llevar un guardián en cada paso que diese.

-¿Te has enfadado?- preguntó Shido siguiéndola una vez más.

-No.- dijo la chica pero no miró atrás.

-Hermione… No te sigo para molestarte, ni nada parecido, es solo que tengo un mal presentimiento y me da miedo que te pase algo, lo siento si te molesta, pero hasta que no se me pase ese presentimiento no voy a dejarte ir sola.

-Me voy a cambiar, espera fuera.- ordenó la chica con frialdad, había escuchado las palabras de Shido, y la habían preocupado claro, pero no pensaba reconocerlo y no se iba a cambiar delante de él.


Ron miró a la señora Pomfrey que había salido de entre las cortinas de Ginny, la chica llevaba allí un día entero, desde que Ron la había llevado en brazos hasta allí. La enfermera le miró con severidad.

-Ella quiere hablar con usted señor Weasley.- dijo la señora Pomfrey.- Cinco minutos.

Ron entró entre las cortinas en silencio, sabía que su hermana había cambiado y mucho, y le daba miedo que Pomfrey pudiese darse cuenta y quisiera separarlos o algo así, no quería que nada le pasase a su hermanita, quería mantenerla con él y a salvo todo el tiempo posible, aunque no estaba muy seguro de poder protegerla.

-Ron.- susurró Ginny cogiendo la mano a Ron.- Hay algo que quiero decirte.

-Dime Ginny.

-Estoy… estoy… embarazada de Matt.

-¿¡Qué!

-Baja la voz Ronald, por eso no podía controlar la magia, por eso os mandaba las bolas de energía, lo siento, ¿se lo dirás a SJ?

-Claro.

-Y diles a papa y a mama que les quiero, ¿vale?

-¿Por qué no se lo dices tú misma?

-Porque me está matando el bebé, se alimenta de mi magia, es más fuerte que yo, Matt me llevará al infierno para que el bebé pueda nacer y luego creo que voy a morir…


Bronwyn y Harry volvieron a aparecer en la sala común de griffindor, suponían que Shido llevaría allí a Hermione para que les diese el libro, Harry le había explicado su idea a Bronwyn, que no estaba muy segura de que fuese a funcionar, pero por probar no iban a perder nada.

Hermione y Shido aparecieron en la sala, Hermione subió las escaleras de las chicas, ya vestida con su propia ropa y bajó con un gordo y pesado libro. Se sentó al lado de Harry y le tendió el pesado libro, el chico buscó un rato, pero realmente no estaba muy seguro de que estaba buscando.

Hermione le quitó el libro de las manos con exasperación, estaba ordenado por orden alfabético, y sin saber a quien buscar había que ir buscando por el apellido, y a veces cambiaba cuando el descendiente era mujer y se ponía el apellido de su marido, lo que dificultaba bastante la tarea, después de media hora o algo más, Hermione dio con la respuesta.

-Selene Krause.- dijo sorprendida y sorprendiendo a todos.

-No… Elektra.- gimió Harry, no quería meter a la chica en eso, pero si Selene era la descendiente de Hufflepaff, Elektra era la que debía poseer el collar.

-Está en el infierno Harry, hizo un trato con Tate.- contó Shido.

-Genial, lo que faltaba, iré a hablar con ella, a ver si la encuentro.- murmuró Harry, se tocó el collar, ahora entendía por qué reaccionaba ante Elektra y Bronwyn, porque las dos estaban unidas a él en el destino. Suspiró antes de dar un beso a Bronwyn y desaparecer.

Ron entró en la sala común en ese momento, con los ojos rojos e hinchados, se sentó al lado de Hermione que le miró preocupada.

-¿Qué pasa Ron?- preguntó Hermione.

-¿No está Harry?

-No, ha ido a ver a Elektra.

-¿Puedo hablar con vosotras?- preguntó Ron, queriendo contarle a alguien lo de su hermana, pero no se fiaba de Shido.

-Lo siento pero me temo que no puedo dejar sola a Hermione.- Shido se encogió de hombros.- Estaré allí, no me interesan sus asuntos.- Shido se acercó a la ventana, dejándoles intimidad, aunque podía oír perfectamente lo que hablasen desde allí.

Ron las contó lo de Ginny, Bronwyn y Shido intercambiaron una mirada preocupada, Ron tenía la cabeza agachada apoyada en las manos, mientras contaba la historia.

-La salvaremos Ron, te lo prometo.- dijo Hermione poniéndole una mano sobre el hombro.- ¿Cuántas veces nos hemos metido en líos y hemos sobrevivido? Luego nos reiremos de esto.- Hermione dudo seriamente de que alguna vez se pudiese reír de la situación, pero quería tranquilizar a Ron.


Harry fue a la casa de Susan, suponía que allí estaría Elektra, debía estar, la encontró en su habitación, leyendo un libro, se sentó en la cama junto a ella, que le miró con curiosidad.

-Tengo que contarte algo Elektra.

Harry le contó la historia de los medallones, la sala de los fundadores y que ella formaba parte, se mostró entusiasmada de poder hacer algo útil.

-Encontré esto Harry.- dijo la chica sacándose un collar similar al de Harry y Bronwyn de debajo de la camiseta.

-¿Dónde lo has encontrado?

-En el infierno, hay algo que quiero contarte.


El domingo llegó antes de lo que Kiara hubiese querido, no es porque estuviera insegura o no quisiese hacerlo, es que hacia poco que había descubierto que allí estaba su familia, y todos parecían conocerla y apreciarla y ella no reconocía a nadie y la ponía nerviosa estar entre ellos, cuanto más para casarse delante de todos ellos.

Suspiró por última vez mientras se levantaba de la cama, al menos le hubiese gustado ver a Draco esa mañana, pero se habían tomado muy enserio lo de veinticuatro horas sin ver al novio, y no les habían dejado pasar juntos la noche. Se duchó lentamente, frotando y lavando todo su cuerpo con un jabón con olor a fresas.

Salió de la ducha y limpió el espejo con la mano, quitando el vaho, realmente estaba nerviosa y es que aparte de la boda, tenía una sensación extraña en el pecho, como si algo la apretase el corazón. Respiró con fuerza tratando de sacarse esa sensación.

Hermione llamó a la puerta y entró cuando Kiara la dio respuesta, era la primera vez desde el día anterior que se libraba del chico, pero claro solo mientras estuviese con Kiara y porque él estaba en la habitación de enfrente.

-¿Cómo estás?- preguntó Hermione.

-Nerviosa, preocupada, asustada y feliz.

-¿Te ayudo con el peinado?- preguntó Hermione sonriéndola.

-Claro, ¿has visto a Draco?

-Sí, está más nervioso que tú.- dijo Hermione riéndose.


Bronwyn y Harry se sentaron en primera fila, no querían perderse nada de lo que allí sucediera, no se veía a Draco Malfoy casarse todos los días. Harry miró al asiento vacío, en el que debía estar sentado Ron, el chico tenía pensado ir a la boda, pero después de lo de su hermana no se había encontrado de humor para ir, se había quedado en la enfermería con su hermana.

-¿Estás preocupado por Ron, verdad?- le preguntó Bronwyn acariciándole la cara.

-Estoy bien.- Harry trató de sonreírla aunque la sonrisa no le duró mucho.

-¿Algún día dejaras de mentir cuando te preguntemos eso?- preguntó Bronwyn.

-Algún día.- admitió Harry ahora si con una sonrisa real.

-Solo que Ginny siempre ha sido como una hermana para mí, o algo parecido, me preocupa que la pase algo.

-Tranquilo, la salvaremos, te lo prometo.

La marcha nupcial les interrumpió, así que se centraron en lo que pasaba a su alrededor, la boda fue corta, y la comida que la siguió fue copiosa y feliz, las risas se veían por todas partes, menos en cuatro de las personas presentes, Hermione, Shido, Bronwyn y Harry tenían la cabeza en otra parte, aún que fingían divertirse para no amargarles el día a Draco y Kiara, a los que se les veía continuamente abrazados deslizándose por la pista de baile.

Harry estaba apoyado al fondo, observando a Bronwyn que en ese momento bailaba con Shido, entre alguna broma de los dos, la veía sonreír, girando entre los brazos de su primo, el pelo brillando bajo el foco de la sala, se la veía realmente hermosa. Le picaban los ojos, pero no quería parpadear por si desaparecía de allí, se la veía realmente hermosa.

-Hola.- Elektra le sobresaltó. La había visto por la sala, pero no había tenido ocasión de hablar con ella.

-¿Cómo estás?

-Nerviosa.

-¿Por qué?

-Tengo la sensación de que va a pasar algo horrible, algo que me aplasta el pecho.

-Shido también ha dicho tener esa sensación.- Hermione les interrumpió, acababa de llegar para oír el comentario de la vampiresa.

-No os preocupéis.- Harry también había tenido ese sentimiento continuo desde hacia un par de días, pero no había motivo para preocupar más a las chicas.- Es normal, Voldemort está nervioso y el trato con los demonios nos hace pensar que va a pasar algo malo, no debéis preocuparos, hemos sobrevivido antes, volveremos a hacerlo.

-¡Bronwyn!- la voz de Shido se oyó entre un corro de gente.

Harry frunció el ceño, sabía que no tenía que haber dejado de mirar a la chica ni un momento, corrió hacia el lugar en el que estaba la chica, apartó a la gente a empujones, se asustó al ver a Bronwyn tumbada en el suelo, con la nariz sangrando y temblando ligeramente. Se arrodilló y la cogió de la mano.

Entonces todo cambió de pronto estaban en la floreada sala de baile y de pronto estaban en el gran comedor de Hogwarts, allí había varios alumnos atados y ensangrentados y otros tantos en el suelo, seguramente muertos, Ron estaba allí, atado, con sangre corriendo libremente por su cara mientras un mortífago parecía estar interrogándole, porque le preguntaba algo y luego agitaba la varita causando convulsiones en el cuerpo del pelirrojo.

Harry se apartó de Bronwyn bruscamente, no quería ver más eso, Bronwyn seguía inconsciente, seguramente imbuida aún en ese mundo de visiones. La agitó ligeramente, necesitaba saber cuanto quedaba para que Voldemort tomase el control de Hogwarts, tenían que hacer algo.

-Bronwyn…- la volvió a agitar, pero la chica no reaccionó. Así que se puso a la acción.- Creo que han atacado Hogwarts.- por desgracia Harry tenía la sensación de que esa visión era en tiempo real.- Averiguar quien está fuera y evitar que entre, no os acerquéis a Hogwarts, ni Hogsmeade, traer aquí a todo el que quiera luchar, la guerra a empezado.

-¿Harry?- preguntó Hermione arrodillándose al lado de él.- ¿Y Ron?- Harry la miró durante un segundo, la chica tenía los ojos llorosos, se temía lo peor.

-Está vivo.- "o eso espero" pensó Harry.- Tranquila le salvaremos.

-Harry, ¿qué podemos hacer nosotros?- preguntó Draco desde detrás de Harry.

-Siento haberos arruinado la boda.- susurró Harry.

-Tranquilo, no has sido tú, ha sido Voldemort.- le dijo Kiara poniéndole la mano sobre el hombro.- Yo ayudaré a Bronwyn a despertarse Harry, debes dirigir la guerra.

-¿Aún cuentas con la confianza de Voldemort, Draco?- Harry se alejó con renuencia de Bronwyn y se puso al frente de la gente que trataba de buscar algo que hacer para ayudar.

-Sí. ¿Quieres que vaya a Hogwarts?

-Sí, si tú quieres, no te voy a obligar a meterte allí.

-Procura mantener a Kiara aquí, ¿vale?- preguntó Draco mirando a la chica que estaba aún tratando de reanimar a Bronwyn.

-De acuerdo, pero Draco, no te fíes de nadie, sea quien sea, y si ves el más mínimo problema sal de allí.

Draco desapareció guiñándole un ojo a Harry, que siguió dando ordenes, Shido había ido a hablar con Tate a ver que sabía, los padres de Harry, Sirius, Susan, Remus y Selene fueron a averiguar quien estaba fuera de Hogwarts y el resto de la gente había ido a reunir el ejercito. Hermione entró en ese momento con agua fría, para Bronwyn, Kiara empezó a mojar a la chica, a ver si reaccionaba.

-Kiara, Hermione, ¿os podéis quedar en casa de Susan? Mandaremos allí a los heridos…

-Yo no me voy a quedar atrás Harry.- dijo Hermione.

-Sabes que Shido no te va a dejar venir, si estás allí arriesgaras su vida porque estará preocupado de salvarte y no de salvarse él.

-Entonces mejor que no sepa que estoy allí.

-Yo tampoco me voy a quedar aquí.- se quejó Kiara.

-Lo siento, Kiara, pero a ti te conocen de sobra, te mataran en cuanto te vean, no hay discusión posible, deberás quedarte a ayudar a los heridos. Además si apareces por allí, Draco me matará personalmente.

Bronwyn se despertó poco a poco, tardó unos minutos en saber donde estaba y unos minutos más en que Harry y Kiara pudiesen tranquilizarla, cuando la pusieron al tanto de la situación y Bronwyn estuvo tranquila al fin, empezaron a pensar el plan.

-Debemos ir a la sala de los fundadores.- dijo Harry.- ¿Dónde está Elektra?

-Estoy aquí Harry.- la chica estaba detrás de ellos, ni siquiera se habían dado cuenta de su presencia.

-¿Vendrás con nosotros?- preguntó Bronwyn, aún estaba sentada en el suelo, se intentó levantar pero se tambaleó un poco y Harry tuvo que sujetarla.

-Sí, alguien tendrá que salvaros la vida.

-¿Tenéis los cuatro collares?- preguntó Hermione.

-Sí. ¿Creéis que podremos entrar y salir sin que nos vean?- preguntó Harry.

-No.- la voz de James Potter les sobresaltó a todos.- Atacaremos el castillo, vosotros aprovecharéis el despiste para ir allí.

-Ellos me estás esperando a mí.

-Entonces les haremos pensar que eres tú.

-Entonces os matarán nada más entrar.

-Me lo pido.- dijo Selene con diversión, sacando de una mochila que llevaba un pequeño bote con un líquido marrón de aspecto farragoso.- Tranquilo a mi no es tan fácil matarme.

Selene se acercó a Harry que la miraba sorprendido, pensó que su padre lo haría porque se parecía más a él, pero no pensó que Selene tenía lo que a todas luces parecía poción multijugos, le arrancó un pelo ante la queja de Harry que se acarició el lugar adolorido y lo echó en la poción, agitándola un poco.

-Los demonios no estaban enterados del ataque a Hogwarts, quieren ayudarnos a matar a Voldemort.- dijo Shido que acababa de aparecer.

-¿Nos podemos fiar de ellos?- preguntó Harry.

-Tate tiene un grupo selecto de personas de confianza unos veinte demonios, son de fiar, no mataran a nadie que no esté con Voldemort y son muy buenos…

-¿Pero?- preguntó Harry que sabía que todo no terminaba así.

-Cuando muera Voldemort es posible que Tate quiera mataros también.

-Llevaremos la daga, le mataremos en cuanto tengamos oportunidad.- dijo Bronwyn.

Poco a poco fue llegando gente que quería luchar en contra de Voldemort, incluso algunos escoceses se sumaron, pese a que la de Voldemort no era su guerra, ellos quisieron defender a Shido hasta el final.

Después de algunas discusiones consiguieron ponerse de acuerdo, Selene y Remus iban a entrar los primeros, convertidos por la poción multijugos en Bronwyn y Harry, luego los verdaderos junto con Elektra iban a entrar con la escoba en el pasillo de la sala de los fundadores para poder entrar allí sin que les viesen, no se fiaban de entrar apareciéndose por si estaban pendientes de quien aparecía y desaparecía, así que iban a ir más allá de Hogsmeade a aparecerse e ir andando.

Una vez Selene o Remus diesen la señal de que estaban dentro, un grupo iba a entrar a través del tejado, y otros dos grupos por delante y por detrás del castillo y finalmente el último grupo iba a quedarse rezagado por si necesitaban apoyo entrar por el lugar que más se le necesitase, esperando en el bosque oscuro por si algún mortífago trataba de huir.

Kiara iba ir a casa de Susan para atender a los enfermos, y Harry y Hermione discutían en voz baja porque quería que la chica la acompañase.

-Vamos Harry.- dijo Shido desde atrás.

-Yo iré con ellos, pueden necesitar mí…- empezó Hermione, aunque paró de habla cuando vio el dolor en el rostro de Shido.

-No, Hermione, por favor, mantente a salvo.

-No Shido, no voy a dejar a Harry solo, llevamos seis años luchando juntos contra Voldemort, este año no va a ser diferente, iré con él y le ayudaré todo lo que pueda, lo siento.

Shido no contestó, miró a Harry durante un segundo, quería que todo saliese bien con Harry, pero si eso no pasaba le gustaría poder coger a Hermione e irse con ella lejos, pero si iba con Harry no podría salvarla. Asintió sin mirar a la chica y empezó a dar órdenes.

-Hermione, no hace falta que vengas, suficiente tengo con que Ron ya esté en peligro solo por ser mi amigo, quiero que estés a salvo.

-Harry, tenemos que ponernos en marcha ya.- gritó Selene desde la otra punta de la habitación.

-No hay discusión posible, Harry, voy con vosotros.- dijo Hermione, Harry asintió, sabía que Hermione iba a ir de una forma u otra, al menos había conseguido que Kiara no fuese.

Todos se pusieron en marcha, en un peculiar silencio, que ponía aún más nervioso a Harry, siempre que se había encontrado con Voldemort había sido de golpe, sin esperárselo, ahora iba voluntaria mente a encontrarse con él, lo cual le secaba la garganta y hacia temblar ligeramente.

Llegaron a Hogwarts antes de lo que le hubiese gustado, Bronwyn, Elektra, Hermione y él montaron en la escoba, ayudando a Hermione que no dominaba demasiado ese arte, pero no se quejó ni una sola vez, y entraron por la ventana justo cuando Selene y Remus entraban por la puerta fingiendo reírse de algo como si fuesen Harry y Bronwyn, iban de la mano, pareciendo lo más normales que pudieron.

Harry, el de verdad, estaba entrando en la sala de los fundadores con las chicas, alegre porque no habían tenido problemas para llegar hasta allí, por un momento pensó que la premonición pudo estar equivocada y aún no habían atacado Hogwarts, pero sabía que no era así.

Movieron los sillones y después de un último suspiró introdujeron los collares, el suelo tembló durante un segundo, se apartaron con miedo, pensando que pasaría algo malo, tal vez se habían equivocado de collares o algo, pero poco a poco el suelo se abrió, dejando ver unas cajas debajo de cada collar, o de donde habían estado los collares.

-Supongo que lo del collar es para que cada uno use lo que está debajo, así que mejor abrir las cajas que os corresponden.

Harry fue el primero en abrir la caja de Griffindor, donde había una espada que ya había visto con anterioridad, la espada que había salido del sombrero durante su segundo año, la acarició con suavidad, preguntándose de cómo había llegado hasta allí.

Después abrió la caja de Slythering, un montón de botecitos, con diferentes etiquetas de nombres que Harry no reconoció, Hermione se acercó a él, y empezó a examinarlo, mientras Bronwyn abría su caja, un libro gordo estaba dentro, de aspecto antiguo, de hecho a Bronwyn le dio miedo cogerlo, lo sacó con cuidado, abriéndolo con cuidado.

-Vaya, son pociones de veneno, y los contravenenos.- dijo Hermione mirando todos los botes. Esos de la izquierda son los contravenenos y los de la derecha los venenos.

-Mirad, es un libro de hechizos ofensivos.- dijo Bronwyn observándolo.- Vaya nos hubiera venido muy bien hace unos días para haberlo podido aprender.

Elektra mientras abrió su caja, sorprendiéndose al ver solo un escudo, así que Harry tenía una espada y un montón de pociones, Bronwyn un libro de hechizos y ella solo un escudo, cuando era considerablemente más fuerte que los demás, no la hacia falta eso.

-Vámonos.- dijo Harry.- Remus está dando la señal. Van a entrar todos ya.

Elektra cogió el escudo, esperando que sirviese de algo realmente, Harry salió el primero, tenían pensado atacar el gran comedor que era donde estaban todos, al menos en la visión que había tenido Bronwyn.

Comenzaron a bajar las escaleras, pero no llegaron hasta abajo antes de estar rodeado por diez mortífagos. Harry levantó la espada de Griffindor, al igual que Bronwyn y Elektra, que levantaron sus respectivas espadas, Hermione levantó la varita.

-Vaya, vaya Potter, ¿pensabas que somos tontos?

-¿Sí?- preguntó con una falsa sonrisa.

-Mandas a un falso Harry, a un mortífago traidor… Estás perdiendo facultades Potter.- dijo el mortífago riéndose.

Así que sabían lo de Selene y lo de Draco, pero no parecían saber que estaban atacándolos, o que iban a hacerlo en breves, si no se hubiese reído también por eso.

-Realmente si pienso que sois tontos. Pero no os preocupéis, que no vais a salir de aquí vivos, no tendréis que preocuparos más por eso.

-Coger a Potter y Granger a las otras podéis matarlas.- una voz con un marcado acento búlgaro les sorprendió desde detrás de una de las mascaras de los mortífagos.

Hermione retrocedió un poco, chocando con la espalda de Harry, al reconocer a Krum. Realmente era algo que por desgracia nunca iba a desaparecer de su vida, aunque visto lo visto no le quedaba mucho de vida.

-Herms, tranquila, ya hemos salido de esto antes, vamos a abrir hueco y quiero que corras, ¿Vale? Encuentra a alguien y pide ayuda.

La chica asintió mientras Harry lanzaba el primer hechizo, entonces la lluvia de hechizos comenzó, Elektra levantó el escudo a ver si servia para algo, pero no parecía que hiciese nada extraordinario.

-¡Crucio!- gritó uno de los mortífagos señalando a Bronwyn, pero una especie de barrera invisible absorbió el hechizo.

Entonces Hermione vio el hueco libre y salió corriendo, Harry trató de detenerla, había algo que los protegía, pero Hermione había desaparecido antes de que Harry pudiese hacer o decir nada.

Krum siguió a la chica, Harry trató de ir tras ellos, pero no le dejaron moverse, los hechizos no entraban en el escudo de Elektra, pero no dejaban de mandárselos, si salía de donde los cubría le darían. Así que avisó a Shido de que Hermione estaba sola y la perseguía un mortífagos, el chico iba a matarle, si no lo hacía antes Voldemort, pero algo tenían que hacer.

Entonces el castillo tembló y Harry supo que había empezado la batalla, en la que se pondría a prueba la profecía, uno moriría y otro viviría, y ya no había vuelta atrás.


Y hasta aquí el capítulo, solo queda uno, dos a lo sumo, y ya lo tengo casi escrito, así que creo que tardaré poco en subirlo, y acabar por fin la historia!

Espero que disfrutéis del capítulo! Hasta el próximo!