20.- EL FINAL

Hermione salió corriendo, cuando vio el camino libre, rezó por encontrar a Shido rápido, quería abrazarle y que todo eso pasara rápido, pero no podía, necesitaba ayudar a Harry, quería que él viviese.

Llegó al vestíbulo antes de que la alcanzase Krum, era consciente de que él la seguía. Por eso se estaba esforzando en correr tanto, era consciente de lo que pasaría si Krum la alcanzaba, le vio al fondo del vestíbulo, Shido luchaba contra tres mortífagos, apretó el paso, pero una mano la sujetó por la cintura antes de que tuviese tiempo de hacerse ver, gritó y peleó contra Krum, pero la fuerza del hombre era superior a la suya, llamó a Shido repetidas veces, pero el chico siguió luchando, sin oírla siquiera.

Se dedicó a dar codazos, en un intento de dar en algún lugar doloroso a Krum y que la soltase, pero eso no pasó, la llevó medio en brazos medio a rastras, hasta un aula abandonada. Y la tiró contra una mesa, provocan un punzante dolor en el costado de la chica, que después de revotar contra la mesa cayó en el suelo, sujetándose el costado con la mano izquierda y buscando su varita con la derecha.

-¿Buscas esto?- preguntó Krum, sacando la varita de Hermione y lanzándola al otro lado del aula con una sonrisa maliciosa.

-Muérete.- dijo Hermione con odio.


Harry, Bronwyn y Elektra se habían librado de los mortífagos que les rodeaban, era fácil cuando a ellos no podían hacerles nada y ellos podían lanzarle hechizos. Bajaron rápidamente al vestíbulo.

-Quiero que tengáis cuidado ¿vale? Y no os separéis, protegeros las dos con el escudo.

-Estaremos los tres juntos.- dijo Bronwyn y Elektra asintió.

-No, os quiero lejos de mí, Voldemort irá a por mí y os matará si os encuentra por el medio, Tate ya no es aliado de Voldemort, Bronwyn, ya no le importará matarte, así que limítate a los mortífagos y con el escudo. Vamos. Estoy preocupado por Hermione.

Harry comenzó a hablar de nuevo, sabía que debía despedirse, solo por si acaso, pero no podía, le temblaba la voz y tenía miedo, así que se limitó a seguir andando, en un intento de acabar con todo cuanto antes, llegaron al vestíbulo, donde había comenzado la batalla, se oían hechizos, gritos y maldiciones por doquier, Harry se escabulló junto con Elektra y Bronwyn que le siguieron pese a lo que el chico había dicho, se metieron en el gran comedor, Harry sabía que Voldemort estaba allí, y sabía que si el moría se acabaría la batalla.

Se plantó en la puerta, había unos veinte mortífagos allí, y Voldemort estaba sentado en la silla de Dumbledore, aunque habían quitado las mesas, allí había gente muerta, antiguos alumnos de Hogwarts y alguno estaba inconsciente, Ron estaba allí y Ginny también, la chica era la única que parecía intacta, quizá por que Tate tenía un claro interés en ella y Voldemort la quería para negociar o quizá solo porque a fin de cuentas le tenía miedo a los demonios.

-¿Listo para morir?- preguntó Voldemort con una ceja alzada.

-Listo para que pase lo que tenga que pasar.- respondió Harry poniéndose frente a él.


Draco escupió la sangre que tenía en la boca, estaba seguro de que había perdido al menos una muela, tenía el hombro dislocado y al menos cinco heridas que necesitaban puntos, su hombro empeoraba porque tenía las manos atadas a la espalda, lo peor de todo es que era su propio padre el que le estaba golpeando y torturando.

-¿Te crees muy listo verdad?- preguntó su padre antes de asestarle de nuevo un puñetazo.

-No sé de que me hablas.- Draco volvió a escupir en el suelo, entendía que Harry le hubiese mandado allí, nadie sospecharía, pero Tabita había corrido a contar que Draco se casaba allí, por eso habían sabido cuando atacar, pensaba matar a la chica en cuanto la pillase. Y por supuesto su padre sabía que Draco era un traidor por casarse con Kiara a escondidas de su padre.

-Vas a dejar a una pobre chica viuda tan joven…

-Te mataré te lo juro.- Draco siguió luchando contra las cuerdas que le ataban, solo se le ocurría echar un hechizo de fuego, pero eso probablemente le quemase a él a la vez que a las cuerdas, así que trataba de librarse a tirones, y en cuanto lo hiciese mataría a su propio padre.

-Te intenté educar bien, pero por lo visto me equivoqué en algo ¿verdad? Desagradecido.- volvió a asestarle un puñetazo, abriéndole la ceja en una herida sangrante que le cegó durante un momento.

Draco no aguantaba más, así que hizo aparecer el fuego en sus manos, la subió un poco para quemar las cuerdas, se quemó la mano antes que la cuerda, pero la cuerda ardió también, liberándole al fin, le costaba mover el brazo izquierdo, pero hizo un esfuerzo sobrehumano, soportó otro puñetazo de su padre y cuando él estaba más distraído en una nueva perorata que Draco ni siquiera escuchaba le escupió la sangre que llenaba su boca en la cara y le dio un puñetazo. Lucius cayó hacia atrás, sorprendido por el golpe.

Draco aprovechó para desatarse los pies y se marchó de allí, dejando a su padre previamente atado e inconsciente. Se recolocó el hombro, con un grito de dolor y salió de la mazmorra, dispuesto a ayudar a Harry a matar a Voldemort, era lo que habían prometido.


Shido miró a su alrededor, volvía a tener ese presentimiento de que algo malo sucedía, entonces vio a Harry, Bronwyn y Elektra, sabía que Hermione había estado con ellos, así que se preguntaba porque ahora no estaba con ellos. Pensó en ir a pedirle explicaciones a Harry, pero tres mortífagos les cerraron el paso. Y Harry desapareció de su vista antes de que pudiese acercarse.

Entonces los demonios que Tate había prometido aparecieron junto a él, Tate fue el primero en acercarse a Shido y matar a los tres mortífagos con un solo movimiento de mano, Shido le miró con una ceja alzada esperando que diese instrucciones.

-Os ayudaremos pero mis demonios y yo nos iremos cuando recuperemos lo que me han robado.

-¿De qué hablas?- preguntó Shido realmente sorprendido.

-Di mejor de quien hablo.- dijo Tate antes de dirigirse hacia los demás mortífagos.

Shido supuso que hablaba de Ginny, aún no entendía el interés del demonio en la pequeña Weasley, pero ahora solo le importaba una persona e iba a averiguar donde estaba, solo necesitaba dos segundos de tranquilidad, algo que no tenía entre la lluvia de hechizos que había en la sala.

Salió de allí, metiéndose entre los pasillos, alguna pelea ocasional había por los pasillos, pero nada comparado con lo del vestíbulo, se metió en un aula en desuso, bloqueó las puertas y cerró los ojos, buscando entre las miles de auras presentes la de Hermione.

Después de descartar varias auras, la encontró, en un aula no muy lejos de donde se encontraba en ese momento. Salió rápidamente de allí, en busca de Hermione. Tuvo que abrir la puerta mediante magia, sabía que no la había cerrado la chica porque no le costó mucho abrirla. Y allí estaba Hermione, medio sentada medio tumbada, luchando entre la consciencia y la inconsciencia, mientras le sangraba la cabeza y se sujetaba el costado.

-Cuidado.- dijo la chica, aunque sin fuerzas, señaló detrás del chico.

Shido se apartó de allí a la vez que se giraba, para ver a Krum espada en ristre tras la puerta, la volvió a cerrar mediante magia y empezó a lanzar bolas en contra de Shido. Con la esperanza de que alguna golpeara contra el cuerpo del chico y aunque Shido era más rápido y ágil, cuando veinte bolas de fuego vienen hacia ti, es difícil evitarlas todas.

Shido le lanzó una bola, que dio en el blanco a la primera, golpeando en el hombro a Krum, aunque una de las bolas de Krum consiguió golpear a la vez en el estómago de Shido. Entonces Krum comenzó a atacar con la espada a Shido, que se defendía como podía teniendo en cuenta que le sangraba el estómago.

Entonces Krum cayó hacia delante, con los ojos muy abiertos, Shido tardó unos segundos en ver la espada que tenía clavada en la espalda y a Hermione de pie al lado del cadáver de Krum, la chica se echó a llorar, Shido estaba demasiado cansado como para preocuparse por la muerte del mortífago.

-Gracias.- le dijo a la chica mientras se sujetaba el estómago que aún sangraba y la falta de sangre le estaba mareando.

-He matado a una persona.- susurró Hermione mientras las lágrimas la resbalaban por las mejillas.

-Era un mortífago Hermione, el me hubiese matado y probablemente te hubiese violado.- Hermione tenía la mirada perdida.- Herms, mi amor, necesito tu ayuda, por favor.

-¿Qué quieres que haga?

Hermione se intentó concentrar en Shido, olvidándose de Krum muerto entre ellos, Shido se sentía demasiado débil como para desaparecer, se había sentado en el suelo y puesto la mano sobre su estómago en un intento de detener la hemorragia, pero no podía.

-Busca a Selene.- susurró, la mujer solía llevar encima una poción que curaba bastante bien ese tipo de heridas, y si no lo llevaba solo había una forma de sobrevivir.

-Ahora vuelvo…- susurró Hermione caminando hacia la puerta.

-No, Herms, búscala sin salir de aquí, rastrea su aura y mándale un mensaje con el anillo.

-No sé hacer eso, ¿por qué no lo haces tú?

-No me quedan fuerzas, me voy a morir si no viene Selene, Hermione, sabes hacerlo, yo te enseñé, es mi única oportunidad.


Remus y Selene no habían llegado muy lejos, en cuanto habían entrado en el castillo les habían detenido, por supuesto habían fingido ser Harry y Bronwyn solo el tiempo suficiente para que el ataque les pillase por sorpresa, pronto habían descubierto el engaño, aunque ya había sido tarde para prevenir y preparar el ataque de forma eficiente, ahora los efectos de la poción multijugos se estaban desvaneciendo.

Ellos se habían encargado de sacar a todos los alumnos posibles de allí, les había costado menos hacerlo como Harry y Bronwyn que como Selene y Remus, aunque los niños estaban tan deseosos de irse de allí que ni siquiera se planteaban de parte de quien estaban su exprofesor y la vampiresa.

Solo algunos, sobretodo de la casa de las serpientes había mostrado resistencia a fiarse de ellos, pero finalmente todos los alumnos vivos que no habían querido luchar contra Voldemort, habían desaparecido del colegio.

-¿Te encuentras bien?- preguntó Remus a Selene.

-Sí, siento no haberte dicho que estaba embarazada, iba a hacerlo, pero no sabía como, pensaba que Lily me ayudaría a contártelo, ella te conocía mejor que yo… y entonces pasó todo.

-No te preocupes Selene, los que nos pasó a nosotros y a nuestros amigos, fue muy injusto, pero ahora tendremos tiempo de remediarlo, todo volverá a ser perfecto, como en Hogwarts.

Selene se giró hacia Remus y le besó, el hombre la devolvió el beso como deseaba desde hacia tanto tiempo, al principio fue dulce y suave, pero poco a poco fue saliendo todo ese ansia, esa necesidad mutua, la empujó contra el muro y comenzó a besarla con fuerza, un beso de despedida pese a lo que le había dicho, porque no pensaba que todos pudiesen sobrevivir a la batalla, Voldemort había destruido su familia una vez y lo volvería a hacer probablemente, y quería llevarse consigo el dulce sabor de Selene, tan familiar para él, incluso después de tantos años y a la vez tan extraño.

-Te amo.- susurró cuando se separó.

-Y yo.- le dijo Selene dándole pequeños besos.- Hermione me está llamando, será mejor que vayamos a ver que pasa.- susurró Selene separándose sin demasiadas ganas, pero la chica llevaba un rato insistiendo y podría estar en apuros.


-Cuidado.- gritó Susan echándose sobre Sirius, una maldición imperdonable había estado apunto de darle, habían perdido a Lily y James rato antes, entre tanto hechizo y mortífago, aunque sabían que estaban bien.

-Gracias preciosa.- dijo Sirius lanzándole un hechizo al mortífago que les había atacado, desmayándole en el instante, rodó con Susan hasta tumbarse encima de ella y la susurró al oído.- ¿Crees que notarán nuestra ausencia si desaparecemos diez minutitos?- apretó su cadera contra ella de forma bastante sugerente.

-¡Sirius! Tu hija y tu ahijado están en algún lugar de este castillo luchando a muerte contra Voldemort y piensas en sexo.

-Confió en ella, además quiero tener unos veinte hijos contigo y ya hemos perdido mucho tiempo, no conviene perder más.- Sirius lanzó otro hechizo a un demonio que se acercaba, pese a su conversación no se había despistado, sabía todo lo que pasaba alrededor en ese pasillo del tercer piso.

-¿Veinte?- preguntó Susan con los ojos muy abiertos.- Estás loco, vamos a seguir buscando a Bronwyn y Harry.

Susan quitó a Sirius de encima de un empujón, aunque tenía una sonrisa divertida, igual que el chico, que no parecía para nada molesto por las palabras de su mujer, al contrario, estaba encantado abriéndose el paso con hechizos antes de que Susan pudiese siquiera pensar un hechizo, iba delante de ella protegiéndola continuamente.

Cuando ella preguntó el por qué de ese comportamiento se rió y dijo que no iba a permitir que la hiriesen, aun tenían mucho que hacer juntos, y aunque Susan no había respondido había escapado de sus labios una pequeña sonrisa que había encantado a Sirius.


El estado de Lily y James era bastante diferente del de sus colegas, ellos estaban en el vestíbulo, donde cada vez había más silencio, lo cual era bastante escalofriante, en un principio los gritos y hechizos habían inundado el lugar de ruido y luz, según iba pasando el tiempo e iban muriendo mortífagos, demonios y magos el ruido descendía notablemente, dejando que incluso algunos gritos produjesen eco, sabían que Harry estaba a unos metros de allí, pero no podían entrar, Voldemort había cerrado la puerta cuando Draco había entrado allí.

-Podríamos volar la puerta.- sugirió Lily.

-Si entramos ahora Harry se distraerá y será peor para él. Estará bien, es fuerte y ha sobrevivido antes a encuentros a Voldemort, y esta vez no está solo, Draco, Elektra y Bronwyn están con él, no se me ocurre una ayuda mejor.

-¿De verdad crees que está bien?- preguntó Lily mirando con preocupación la puerta del gran comedor.

-Sí.- pese a su seguridad hablando no tenía nada claro que el chico estuviese bien, pero no quería decírselo a su mujer, porque suficientemente preocupada estaba ya como para preocuparla más con sus dudas.

Un grito se oyó incluso a través de los gruesos muros, parecía salir del gran comedor, un grito femenino, que les heló la sangre, un grito que se prolongó durante unos segundos que les parecieron eternos, que pararon durante unos segundos todas las batallas, que hizo que los demonios se pusieran alerta, al parecer era algún tipo de señal que estaban esperando porque todos se reunieron en una esquina del vestíbulo.


Draco acababa de entrar en el gran comedor, cuando la puerta se cerró detrás de él, quedando bloqueada automáticamente, no le importaba mucho, ya estaba junto a Harry, hacia algún tiempo le había prometido que matarían a Voldemort juntos y aunque fuese algo que tenía que hacer Harry él iba a estar allí para ayudarle.

-Estás hecho una pena.- susurró Harry hombro con hombro de Draco, los mortífagos les atacaban y Voldemort se divertía viendo como luchaban, Elektra se había separado de ellos con el escudo, en un intento de llegar hasta Ron para liberarle.

-Gracias, mi padre se ha divertido torturándome al estilo muggle, entre otros modos…- dijo encogiéndose de hombros como si le diese igual, pero eso provocó dolor en el hombro que se había dislocado.

Entonces Ginny gritó, todo paró durante unos segundos allí, todos pararon de luchar, para centrar su mirada en la pelirroja, incluso estando atada se doblaba por la mitad, sin dejar de gritar, Ron miró preocupado a su hermana, luchando contra las cuerdas en un intento de librarse.

-¿Qué la pasa?- susurró Bronwyn.

-No lo sé, pero deberíamos hacer algo.

-¿Qué tal matar a Voldemort?- preguntó Draco con una media sonrisa.

-Me apunto.- respondió Harry aunque de vez en cuando miraba preocupado a Ginny.


Hermione estaba arrodillada junto a Shido, el chico temblaba y estaba ardiendo, le subía la fiebre y Hermione no sabía que hacer para ayudarle, estaba venga a llamar a Selene, pero la mujer no aparecía, acarició con suavidad la cabeza de Shido, el chico la miró con ojos febriles, sonrió débilmente y levantó la mano en un intento de tocar la cara a Hermione, aunque no llegó allí antes de volver a bajar la mano.

-Voy a buscarla.- susurró Hermione intentando levantarse.

-Va a venir, no me dejes solo, por favor.- susurró Shido temblando un poco.

-Te vas a poner bien, no te preocupes.- susurró Hermione llorando de nuevo, acariciándole de nuevo el pelo y el rostro.

El chico no contestó, si Selene no llegaba rápido no iba a poder salvarle, lo sabía, y aún así no quería que Hermione se fuera, sabía que era mejor que la chica no le viese así, que era un poco egoísta permitir que le viese morir, pero no quería estar solo, no quería dejar de sentir las calidas manos de la chica sobre su rostro.

-Te quiero, Hermione, más de lo que he querido a nadie jamás.- susurró Shido antes de perder la consciencia.

-Shido… Despierta, no me puedes haces esto, Shido…- Hermione le agitó varias veces, el chico entreabrió los ojos un poco, pero no tenía fuerzas para más.- No me dejes.- susurró Hermione llorando más fuerte aún.

La puerta se abrió en ese momento, Remus y Selene entraron y corrieron hacia ellos, el ex profesor sujetó a Hermione para separarla de Shido y que Selene pudiese curarlo, Hermione se abrazó a Remus, en un intento de encontrar consuelo, aunque sabía que nada la consolaría en ese momento.

-Selene…- susurró Shido, aunque no tenía apenas fuerzas.- ¿Tienes la poción?

-Sí, pero ha pasado mucho rato, tal vez no funcione.

-Hazlo ya entonces, no quiero morir.- susurró luchando por mantener los ojos abiertos.- muérdeme si hace falta.- susurró aunque no quería llegar a eso, pero estaba dispuesto a lo que fuera por estar con Hermione.

Selene no le respondió, sacó una pequeña bolsita de su cintura y vertió parte de los polvos que contenía sobre la herida de Shido, esta se cerró inmediatamente, aunque Shido no parecía estar mejor, había perdido mucha sangre y no era tan fácil de recuperarse de eso.

-Necesitas sangre Shido.- susurró Selene.- Yo te daría mi sangre pero no tengo.- dijo en un intento de animar el ambiente.

-Coge toda la sangre que necesites.- dijo Hermione levantándose la manga.

-No es tan fácil, hace falta el mismo grupo sanguíneo.

-Soy donante universal.- dijo Hermione.

-No lo hagas, Herms.- susurró Shido.

-Venga ya, le hace falta sangre y yo tengo sangre, para que vamos a discutir, si esto le salva, hazlo Selene.


Elektra notaba los hechizos golpeando contra su escudo, pero no tenía tiempo de mandar hechizos de vuelta, cortó las cuerdas de Ron con un hechizo y le obligó a mantenerse a su lado, pese a que él quería correr con su hermana.

-Lo siento Ron, pero si te acercas a ella estarás desprotegido, no te separes de mí.

-Es mi hermana.- susurró el chico, se sentía realmente mal, porque en el momento del ataque había estado con SJ a la chica la habían herido y no había vuelto a verla.

-Ron, te prometo que todo saldrá bien, pero no sé si este escudo durará eternamente y nos tenemos que acercar a Harry para ayudarle a que sobreviva. Tu hermana estará bien.

-¿Cómo puedes saberlo?- preguntó Ron.

-Porque cuando matemos a Voldemort todos estaremos bien.

Tate apareció en ese momento, para dificultarlo todo más, desató a Ginny e hizo un gesto a un demonio que le acompañaba, que hizo aparecer una cama y la tumbó en ella, mientras la examinaba el vientre, el pulso y demás, Ron trató de ir hacia ella de nuevo, pero Elektra volvió a detenerle.

-Tate es un gilipollas, pero por algún motivo se preocupa por tu hermana, no dejará que te acerques a ella, y la mantendrá a salvo.

-Pero es mi hermana…- susurró Ron mirando fijamente a Ginny sin moverse, Elektra le abrazó por la cintura y tiró de él separándole de Voldemort y los mortífagos y acercándose un poco más a Harry y los demás.

-Estoy harto de mortífagos.- susurró Harry.

Se acercó a Voldemort, sabiendo que sus amigos le cubrían las espaldas y miró a Voldemort con seriedad.

-¿Cansado Potter?- dijo Voldemort con burla.

-Sí, estoy harto de jugar con tus mortífagos, ¿quieres acabar con esto de una vez o no te atreves?- dijo Harry con burla.

Shido y Hermione aparecieron en ese momento en el gran comedor con ellos, ambos algo pálidos, pero Shido estaba bastante recuperado gracias a la sangre de Hermione y no querían perderse la batalla final.

Shido se acercó a Bronwyn y Draco, los mortífagos habían dejado de luchar y esperaban a las órdenes de su señor, Hermione fue tras Shido, quería asegurarse de que estaba bien, si no pensaba sacarle de allí aunque él no quisiese.

-Estás hecho un asco Draco.- susurró Shido divertido.

-No es que tú estés mucho mejor.- bromeó Draco de vuelta.

-¿Tienes la daga?- le susurró Shido a Bronwyn, Hermione se la había devuelto antes de la batalla, la chica asintió mirando fijamente a Harry.- Solo tú podrás acércate tanto Bronwyn, es importante que estés pendiente al momento justo.

-Si, claro, relájate, todo estaba controlado mientras tú estabas a saber donde.- se quejó la chica, aunque se arrepintió al ver el gesto de sufrimiento en cara de Hermione, suponía que no habían estado escondidos en un aula esperando a que todo pasase.- Lo siento, estoy algo nerviosa.

Harry miró a Voldemort mientras recordaba todos y cada uno de los enfrentamientos que había tenido con el hombre, buscando la clave para destruirle, buscando la forma de acabar de una vez con él, y todas las palabras de apoyo que habían pronunciado alguna vez para ayudarle no le consolaban ni lo más mínimamente en ese momento, cuando era un bebé una maldición imperdonable había rebotado contra Voldemort y solo le había debilitado, si volvía a pasar eso podría volver.

Durante su primer año con la piedra filosofal había logrado matar a Quirrell, pero de nuevo solo había debilitado a Voldemort, y este había vuelto, durante su segundo año había matado a un recuerdo de Voldemort y estaba seguro de que eso ni había afectado al Voldemort adulto, en cuarto durante su enfrentamiento en el cementerio solo había conseguido escapar, ni siquiera debilitarle, cada vez se le daba peor luchar contra él, en quinto de no ser por Dumbledore ni siquiera habría sobrevivido.

Recordó brevemente las palabras de Bellatrix, se había reído de él por no tener suficiente odio como para lanzarla una imperdonable, por supuesto que la odiaba suficiente, de eso estaba seguro, no era odio lo que le faltaba, si no ser despiadado, así que si en ese caso no había funcionado, tampoco conseguiría lanzarle un avada kedavra a Voldemort en esta ocasión, y aunque lo consiguiese nada le aseguraba que no pudiera volver, que esta vez le matase y no solo le debilitase.

-Avada Kedavra.

-Impedimenta.- dos voces gritaron a la vez la imperdonable, y el escudo Voldemort había aprovechado los segundos de distracción, y Harry había visto el mal en sus ojos y sabía que iba a hacer algo.

De nuevo como dos años atrás, sus varitas se conectaron y esa bola de energía se creó entre ellos decidiendo a que lugar ir, Harry luchó con todas sus fuerzas para mandarla a Voldemort, no quería que su varita empezara a escupir hechizos, no sabía lo que podía pasar en ese caso.

Y mientras luchaban por mandar la bola al contrario Harry pensó lo que podría usar en contra de Voldemort, Dumbledore le había estado dando la clave durante seis años, aunque el hubiera sido reacio a escucharla, el amor de Lily le había salvado de bebé, el amor era la fuerza más poderosa del universo, como se encargaba Dumbledore de recordarle a menudo, el amor era la fuerza más poderosa, más que el odio, si el odio podía crear una imperdonable, ¿qué podría crear el amor?

Harry usó aún más fuerza para llevar la bola a la varita de Voldemort, se movía lentamente y de vez en cuando retrocedía, haciendo pensar al chico que iba a perder la batalla, notaba la mirada de sus amigos, y la de los mortífagos, incluso la de Tate, que habían parado toda batalla para descubrir quien ganaba esa guerra, porque ese combate suponía el fin de la guerra, fuera del bando que fuese la victoria.

Entonces Harry miró a Bronwyn, que le miraba con temor, temía perderle, y luchó aún con más fuerzas por ella, finalmente aquella bola viajó hasta la varita de Voldemort haciéndole escupir los antiguos hechizos, muertos y más muertos salieron de la varita del hombre, gente del colegio y magos que Harry conocía de los periódicos, incluso algunos que le habían llegado cortesía de Cho Chang a través de una carta con el mensaje de: "Por tu culpa"

Harry dejó de mirar a aquella gente, de sentirse culpable y se concentró en Bronwyn, en Ron y Hermione, en sus padres, Sirius y toda la gente que conocía y a la que quería, se concentró en ese sentimiento y dejó que llenara todo su cuerpo, cerró los ojos y centró ese amor en su mano, soltó la varita, no la necesitaba, una bola brillante y blanca se creó en su mano, agradeció los poderes demoniacos que el propio Voldemort le había otorgado, porque si no, no hubiese sabido crear una bola de energía dejó que el amor la llenase completamente y se la lanzó a Voldemort, a quien los muertos salidos de su varita no dejaban apenas moverse y él los miraba aterrorizados.

La bola se estrelló contra el hombre, Harry al principio pensó que no pasaba nada, el hombre miraba se miraba el pecho, donde había chocado la bola de energía, que había estallado en mil pedazos en contacto con el hombre. De pronto se retorció y gritó, Harry dio un par de pasos hacia Bronwyn y la hizo un gesto, la chica asintió y se acercó a Tate con disimulo, que miraba como Voldemort se retorcía y convulsionaba, le parecía algo rastrero atacarle por la espalda, pero quería que eso se acabara, y no le iba a matar, solo a quitar su magia.

Bronwyn sacó la daga, con disimulo, por suerte los gritos de Voldemort impedían que Tate pudiese oírla acercándose, Harry volvió a crear una bola de energía como la anterior, hecha de amor y volvió a lanzársela, no es que creyera que iba a funcionar mejor que la primera, pero si Tate estaba pendiente de él, no se daría cuenta de lo que Bronwyn intentaba.

-Sabía que acabarías viniendo a mí.- dijo Tate, aunque por suerte no la miró.

-Siempre has sido muy listo.- dijo Bronwyn con burla. Entonces le clavó la daga en la espalda, el hombre se giró, sorprendido, con los ojos muy abiertos.

-¡No!- gritó Ginny que se levantó de la cama y corrió hacia Tate.

El hombre se había caído al suelo, Bronwyn sabía que no estaba muerto, solo inconsciente por todo el poder que había salido de su cuerpo de golpe, Ginny arrancó la daga de la espalda de Tate y se la clavó en su propio estómago.

-¡No Ginny!- gritó Ron, esta vez Elektra no le sujetó, dejó que corriese hasta su hermana.

Mientras tanto Voldemort gritó aún más fuerte, estaba tumbado en el suelo, y de pronto estalló, las bolitas blancas de la bola de energía salieron de su cuerpo, unidas a partículas negras, y cada una en su propia dirección. Harry se dejó caer de rodillas, no sabía como pero sabía que estaba muerto, que esta vez no volvería, se sentía agotado.

-¡No Ron!- oyó el grito de Bronwyn de lejos, se levantó como pudo y se arrastró hacia sus amigos.

Ron había arrancado la daga de estómago de su hermana, lo que había causado el grito de Bronwyn, Harry pudo ver la oscuridad rodeando la daga, extendiéndose hasta Ron, los mortífagos habían empezado a intentar escaparse, pero los miembros de la orden del fénix y "The Charmed" se lo estaban impidiendo, habían avisado al ministerio para que viniese a por ellos.

-Quítasela.- le pidió Harry a Elektra, estaba a su lado y no tenía fuerzas para pedírselo a alguien que estuviese más lejos.

Draco le sujetó del brazo para que no se cayese y Shido le sujetó por el otro brazo, en un intento de que se mantuviera erguido, pero sabía que había usado demasiada magia y que necesita descansar. Elektra tendió la mano a Ron, que la dio la daga aunque algo dubitativo.

Ron se agachó al lado de su hermana, retirándole el pelo de la cara, Elektra le sujetó del brazo y le separó de Ginny, que empezó a parpadear en ese momento, miró alrededor sorprendida, mientras la herida de la daga se cerraba poco a poco, como por arte de magia.

-¡Ginny! ¿Estás bien?- preguntó Ron intentando acercarse a ella.

-Ron… ¿Qué ha pasado?- preguntó la pelirroja mirando alrededor.

-¿Qué es lo último que recuerdas?- preguntó Bronwyn arrodillándose junto a ella.

-Recuerdo que él nos secuestró, a SJ y a mí y unos días después me lo encontré, y ya no recuerdo nada más.

Shido y Bronwyn intercambiaron una mirada preocupada. En ese momento los Weasley entraron en el gran comedor, y comenzaron a abrazar a sus hijos, Ginny parecía realmente desorientada y sabían que tenían que explicarla lo que había pasado antes de que comenzase a mostrar los poderes que había aceptado sin saberlo.

-¿Cuáles son las ordenes mi señora?- preguntó uno de los demonios que aún estaban allí, todos se arrodillaron en torno a Ginny.

-¿De que habla?- preguntó Ginny mirándole boquiabierta, aunque no era la única.

-No… has matado al bebé, el iba a hacer que yo conservase el poder, inútil.- dijo Tate que había despertado y miraba con odio a Ginny.

-Volved al inframundo y hacer balance de los daños, más tarde iré yo y trataremos de arreglar esto.- dijo Shido, que seguía sintiéndose sin fuerzas.

-¿Es eso lo que desea mi señora?- preguntó de nuevo el demonio mirando a Ginny, la chica asintió ligeramente, porque lo que quería es que se fueran.

-Me temo que tendremos que hablar Ginny, has aceptado ser su reina, y por primera vez en la historia podría empezar a marchar todo bien por allí abajo.- dijo Shido mirando a la chica que la miraba con ojos muy abiertos.

-Yo… no… no sé lo que pasa, no recuerdo nada.

James y Lily entraron en ese momento, y se dirigieron hacia Harry, le abrazaron con fuerza, Draco y Shido se separaron de Harry para que sus padres pudieran abrazarle. Además Draco tenía que asegurarse de que los aurores encontrase a su padre para que se pudriera en Azkaban, esta vez no iba a dejar que se librase, y luego quería ir a ver a su novia, en realidad, ahora era su mujer, a ver si podía curarle y darle unos mimos. Sonrió pensando en ello mientras salía del gran comedor.

Harry devolvió el abrazo a sus padres, sin dejar de mirar a Bronwyn, que a su vez le miraba entre preocupada y feliz, ambos sabían lo que la muerte de Voldemort y que Tate ya no tuviese poder significaba, tranquilidad y descanso durante unos años para ambos, hasta que el próximo fanático quisiera exterminar a los muggles, pero esperaban que tardase muchos años en aparecer alguien así de nuevo.

-¿Estáis todos bien?- preguntó James mirando a su alrededor a todos los presentes.

Todos asintieron con la cabeza, Ron salió con Elektra en busca de SJ, el chico estaba preocupado por ella, y Elektra había asumido el papel de protegerlo de forma desinteresada, los mortífagos habían dejado de pelear por Voldemort, pero seguían luchando por huir de Azkaban.

Ron fue hasta el pasillo de la quinta planta, donde le habían atacado con SJ los mortífagos, en los pasillos había heridos y muertos, que Ron trató de no mirar por el camino, hasta SJ, estaba tumbada en el suelo, con los ojos muy abiertos, Ron se arrodillo al lado de ella, y la cogió la mano fría.

Elektra parpadeó varias veces, no esperaba que la chica estuviese muerta, Ron lloraba sobre el cadáver frío de su novia, un mortífago corrió por el pasillo, en un intento de alejarse de cualquiera que le pudiese detener, Ron corrió detrás de él, seguramente buscando venganza, Elektra reaccionó rápido, y corrió tras ellos, había sido un error dejar que Ron fuese allí, pero realmente pensaba que SJ iba a estar viva.

Ron había alcanzado al mortífago y le estaba lanzando hechizos sin ton ni son, así porque sí, Elektra le dejó desquitarse pero le tapó con el escudo para que el mortífago no pudiese dañar al chico.

-Ron, esto no solucionará nada, avisemos a los aurores para que lo metan en Azkaban.

-Merece morir.- dijo Ron con rabia, mandando una imperdonable al mortífago, pero no salió nada de su varita.

-No quieres hacerlo, no seas como ellos, no dejes eso en tu conciencia Ron, eres mejor que ellos.

-Avisa a los aurores.- susurró el chico molesto porque sabía que Elektra llevaba razón.


Hermione volvió junto a Shido, le puso la mano en la mejilla, estaba muy pálido y tenía la piel fría, pero al menos estaba vivo y era más de lo que pensaba hacia unos minutos, Shido la abrazó con suavidad, sabía lo que la chica pensaba sobre la muerte de Krum y no quería que aquello la marcara de por vida.

-Te quiero.- la susurró al oído abrazándola con suavidad.

-Y yo.- respondió la chica abrazándole aún más fuerte.


Harry se separó de sus padres, y se acercó a Bronwyn que estaba también junto a sus padres, la abrazó por la cintura y la acercó a él, dejando salir eso que había contenido desde la visión del ataque a Hogwarts. La besó con dulzura, causando aplausos de la gente que tenían alrededor, se sonrojaron ligeramente pero no se separaron, cuando pararon de besarse para tomar aire, Harry acercó los labios a su oído y la susurró:

-No le habría matado de no ser por ti. Gracias.

-Te quiero.- susurró Bronwyn besándole con dulzura de nuevo, no podía separarse de él, no ahora que estaban a salvo por fin.


Y fin... casi, voy a hacer un epilogo para cerrar el final de todos los personajes, así que si tenéis alguna duda o sugerencia es el momento de decirlo jajaja así que si queréis ver algo especifico en el epílogo decirlo en un review y yo lo incluyo

Disfrutarlo! y gracias por leerme! y por los reviewsss.

Y este último capítulo quiero dedicarselo a AlexaZ! Gracias por tu review! besossss