21.- EPÍLOGO

Un año después:

Harry miró el lago, probablemente sería la última vez que lo viese, acababan de salir de sus EXTASIS, pronto empezarían la vida fuera de la escuela y no se sentía para nada preparado, pero sabía que pasara lo que pasase siempre tendría a sus amigos.

En ese momento estaban sentados a su lado, despidiéndose con él de Hogwarts, Bronwyn les había dejado solos, porque aunque la gustaba Hogwarts no había sido su hogar durante siete años y no sentía hacia aquello lo mismo que ellos y Shido no quería acercarse a Hermione demasiado, porque la gente del ministerio estaba por allí y no quería que nadie supiese que estaban juntos, había sido su profesor durante dos cursos y si los del ministerio se enteraban de que Hermione había estado con un profesor podría enturbiar su futuro profesional, aunque en unos días podrían dejar de ocultarse.

-Será raro no ver esto cada día.- dijo Harry mirando al calamar gigante nadando por el lago.

-Empieza la vida real.- dijo Ron mirando al mismo lugar que su amigo.

-A mi todo esto me ha parecido muy real, Ronald.- dijo Hermione riéndose.

-Sabéis a lo que me refiero, un trabajo, una casa, un perro.- dijo Ron sonriendo a sus amigos.- Ya no habrá más visitas a Harrid bajo la capa de invisibilidad, ni ir a las cocinas a que los elfos nos agobien con comida.- Hermione miró mal a Ron por lo de los elfos.- Ni estar siempre tan cerca unos de otros…

-Piensa que empezaran cosas nuevas Ron, seguro que son buenas, y seguiremos cerca todos.- dijo Harry mirando a su amigo que parecía triste, entendía que Ron apreciaba Hogwarts porque allí no tenía continuamente a todos sus hermanos gastándole bromas y siendo mejor que él.

Le pasó la mano por el hombro, y cogió la mano de Hermione, pasaron largo rato mirando a la nada, aun agarrados unos a otros, sin hablar, unidos por la pena que les daba despedirse de aquello.

No estaban muy seguros del tiempo que pasaron allí, pero debió ser bastante, porque finalmente se acercaron Shido y Bronwyn, sentándose junto a ellos. Shido deseaba abrazar a Hermione, pero los examinadores estaban paseándose por allí, así que prefería mantener las distancias.

-Tampoco es para tanto, chicos, podéis mudaros al mismo barrio todos y seguiréis en contacto.- dijo Shido divertido, Hermione le miró con curiosidad, no la había querido decir si seguiría en el colegio o si se dedicaría a otra cosa.

-¿De momento que tal si pasáis el verano en nuestra casa?- dijo Bronwyn con una sonrisa.

-¿En la de tu madre?- preguntó Hermione.

-No exactamente, Sirius y mi madre han decidido regalarme una casa como premio por aprobar, así que había pensado que podríais venir allí unas semanas conmigo.

Harry la miró con dulzura, se quería quedar con ella no solo un par de meses, si no toda la vida, así que por él ya estaba aceptada la invitación, no hacía falta pensárselo. Los demás aceptaron también, el único que no contestó fue Shido, pero imaginaban que ya lo habían hablado.

-Por cierto, también se van a quedar Draco y Kiara.- dijo Bronwyn con una sonrisa, porque sabía que a Ron no le iba a hacer ninguna gracia. Pero para sorpresa de todos no se quejó, se limitó a sonreír.

Draco repasó por última vez la habitación, asegurándose de que no quedase nada allí de su propiedad, sonrió, parecía mentira pero estaba deseando irse de allí, había pasado los últimos años fingiendo ser alguien que no era, solo quería salir de allí con su mujer y irse a vivir lejos y olvidar la guerra y a Voldemort para siempre. Kiara apareció en la habitación y abrazó a Draco por detrás, el chico sonrió sin darse la vuelta.

-Estaba pensando en ti.- le susurró Draco a la chica.

-¿Enserio?- dijo Kiara soltando a Draco la espalda para abrazarle por delante.- ¿Y puedo saber que pensabas?

-Le he prometido a Bronwyn que pasaríamos un par de meses en su casa nueva, luego te llevaré muy lejos de aquí y viviremos felices y comeremos perdices.- dijo Draco con una sonrisa.- Y también pensaba en esto.- la sujetó por la cintura y unió sus labios con los de ella.

La puerta se abrió en ese momento, sobresaltando a Kiara, Draco rió con suavidad, imaginando que sería alguno de sus antiguos compañeros de los que estaba encantado de librarse. Se sorprendió al ver a Pansy, que miraba a Kiara con odio, aunque no podía mirarle a él, porque desde que la chica la había hechizado hacia un año no podía verle.

-Es un poco molesto ¿sabes?- le dijo Draco a Kiara con una sonrisa.- Me alegro de dejar de verla, porque me pone de los nervios que no me vea.

-Lo siento, lo había olvidado.- susurró Kiara y deshizo el hechizo con un gesto de la mano.

-¡Draco!- dijo Pansy y se lanzó a abrazarle, aunque él se alejó antes de que le tocase.

-No creo que sea buena idea Pansy. ¿Qué quieres?

-Buscaba a Blaise.

-Pues aquí no está.

Pansy volvió a salir, Draco volvió a abrazar a Kiara, besándola con suavidad, la levantó la camiseta y la acarició el estómago, la chica sonrió entre beso y beso y empujó a Draco a la cama que se dejó hacer, Kiara cayó sobre el chico, que la besó el cuello mientras la acababa de quitar la camiseta.

Hermione golpeó la puerta del despacho de Shido, aunque cuando la abrió tras golpear, sin esperar respuesta, manía adquirida de Bronwyn, se encontró a uno de los examinadores y a Dumbledore junto a Shido que la miró divertido esperando la excusa.

-¿Deseaba algo señorita Granger?- preguntó Dumbledore, que estaba al corriente de la relación de esta con Shido, aunque no iba a intervenir.

-Sí, no pasa nada, puedo volver después…- iba a salir, pero sabía que tenía que decir algo si no quería que el examinador sospechase.- Es que creo que respondí mal a la pregunta trece y quería que el profesor MacArran me la explicase, pero puedo esperar.

-Estoy seguro de que respondió bien a la pregunta señorita Granger, no hay razón para preocuparse.- dijo Shido divertido.

-Claro, será mejor que vaya a por mis cosas, el tren saldrá mañana y aún no he recogido todo.

Hermione salió de allí, era mentira por supuesto, lo tenía todo preparado, se dirigió a la sala de los menesteres y se tumbó en el sofá que había aparecido, se sentía furiosa con Shido, porque les quedaban unas doce horas y aún no la había explicado cuales eran sus planes, parecía tener muy buenas excusas para librarse de ella en todo momento.

Incluso había ido a escocia un par de veces durante horas sin explicarle porque, más tarde Bronwyn le había dicho que iban a esconder allí la daga, para que nadie pudiese aprovechar sus cualidades.

Se masajeó las sienes, en un intento de aclarar sus ideas, tal vez Shido quería dejarla y no sabía como, o tal vez… no se le ocurría otra opción, estaba raro, esquivo y estaba con ella el mínimo tiempo posible.

Se dedicó a rastrear el aura de Shido, para saber cuando se quedaba solo, necesitaba hablar con él, fuera como fuese, aunque tuviera que abordarle en mitad del gran comedor. Harry entró a la habitación, sobresaltándola, Hermione se levantó del sofá y le miró con curiosidad.

-¿Qué haces aquí Hermione?- preguntó Harry sentándose junto a ella.

-Me despido del castillo.- mintió encogiéndose de hombros.

-¿Qué ha hecho Shido ahora?- preguntó Harry divertido, sabía que era por el único motivo que la chica mentía.

-Lleva unos días ignorándome, y quiero saber porque.

-Hace dos años que conoces a Shido, Hermione y todo lo que hace lo hace con motivo, a lo mejor deberías dejarle un poco de cancha para que se decida a contarte lo que le pasa.

-¿Crees que seguirá enseñando al año que viene?- preguntó Hermione mirando seriamente a Harry.

-No. Solo enseña para estar cerca de ti, no tiene motivo para seguir aquí.

-Pues no lo parece.- Hermione seguía observando el aura de Shido, que salió con el examinador y Dumbledore a la calle el examinador se fue y Shido volvió con Dumbledore hasta el gran comedor.- ¿Vamos a cenar algo?- preguntó Hermione como por casualidad, Harry se rió con suavidad y la cogió de la mano.

-Vamos, pero procura esperar a que Shido esté solo para interrogarle.

-Es que si está solo puede huir.- susurró Hermione, Harry rió con suavidad y la guió hacia el gran comedor.

Llegaron juntos a la mesa del gran comedor, Hermione miró a Shido que estaba en la mesa de los profesores hablando con Dumbledore en susurros, Harry la empujó un poco hacia la mesa, frente a Elektra, Ron y Bronwyn. Elektra al igual que Kiara le habían pedido permiso a Dumbledore para pasar allí ese día y no se había negado ya que suponía que iban a acabar allí igual, además el hombre no era capaz de ser severo con aquellas personas que un año atrás habían derrotado a Voldemort junto con Harry y salvado el colegio y a los alumnos del desastre.

-Es nuestra última cena en el gran comedor.- la susurró Harry de forma que solo la oyese ella.- ¿Podemos disfrutarla sin preocuparnos?

-Esta bien, pero cuando acabemos de cenar me voy a acercar a él.- dijo Hermione también en un susurró.

Harry puso los ojos en blanco, decidido a no preocuparse más por lo problemas de la pareja, Shido era muy raro, pero lo era desde siempre, no sabía que le extrañaba a Hermione, cuando estuviese preparado le contaría lo que pasaba, mientras era una tontería preocuparse.

Draco entró en el gran comedor con Kiara en ese momento, la chica se dirigió hacia la mesa de Slytherin pero Draco la sujetó de la mano y la llevó hacia la mesa de los leones, empujó a Harry un poco y se sentó junto a él.

Algunos alumnos de la mesa de las serpientes abuchearon a Draco, mientras que las otras casas le miraban extrañados, pero él se limitó a tomar un vaso de zumo de calabaza y sonreír a su mujer.

-Que osado.- dijo Harry riéndose.

-Es que no quería pasar ni un segundo más allí y teniendo en cuenta que todos saben que declaré contra mi padre y algunos otros miembros de la familia, es una tontería seguir allí.

-¿Qué le pasa a Hermione?- preguntó Kiara mirando a la chica, que miraba fijamente a Shido.- ¿Qué le ha hecho el idiota de mi hermano?- la chica le había cogido bastante cariño a Hermione desde que había sido la madrina de su boda y se habían hecho grandes amigas desde entonces.

-Ignorarla un poco.- dijo Harry, tuvo que sujetar el brazo de Hermione de nuevo que iba a levantarse.

-Pero si lleva una semana hablando de… oh, vale.- se cayó ante el codazo de Draco y su mirada.- No lo sabía lo siento.

-¿De qué habláis?- preguntó Hermione mirándole fijamente.

-Eso tienes que hablarlo con él, Herms.- dijo Kiara. Draco la abrazó por la cintura, mientras no quitaba los ojos de encima a los Slytherin, que susurraban y le miraban entre risitas.

-Creo que los Slytherin están preparando un último golpe contra nosotros.- dijo Draco mientras los miraba con el ceño fruncido.

Hermione se levantó de la mesa ignorando esta vez a Harry que la sujetó la mano, se libró de él y se encaminó hacia la mesa de los profesores, las miradas del gran comedor se centraron en ella, pero no la importó demasiado.

-Espero que no haga ninguna tontería.- susurró Harry a sus amigos.

-¿Cómo cual?- preguntó Ron.

-¿Se puede saber que te pasa?- preguntó Hermione en voz suficientemente alta para que lo oyese todo el gran comedor.

-Como eso.- respondió Harry en voz alta.

-Señorita Granger no creo que sea el mejor momento.- le dijo Dumbledore.

-Lleva razón profesor Dumbledore, no es el mejor momento, pero ya le he dado muchos momentos y no me ha hecho caso así que solo queda este momento.

-Me temo que el profesor Dumbledore lleva razón, señorita Granger, podremos discutir el tema más tarde, ahora la agradecería que siguiera cenando, no querrá perderse la última cena con sus amigos.

Hermione se dio la vuelta y se encaminó a la mesa de los leones, oyó la risa de las serpientes a su espalda, pero fingió no escucharlas y se sentó al lado de Harry de nuevo. Kiara miró mal a Shido, solo ella y Draco parecían saber lo que le pasaba a Shido, y no le gustaba nada como estaba llevando el tema el chico. Vio los ojos llorosos de Hermione y no pudo evitar acercarse a ella.

-Ven, Hermione.- pidió Kiara, la sujetó del brazo con dulzura y la llevó fuera.- No vas a estar pasándolo mal porque mi hermano sea tonto.

Kiara miró fijamente a Shido unos segundos, para que supiera lo que estaba pensando, porque si Shido era bueno en algo era en saber que pasaba por la cabeza de los demás y sabía que estaba haciendo sufrir a Hermione por nada.

-¿Me vas a contar que pasa?- preguntó Hermione.

-No, lo va a hacer Shido, pero lo va a hacer ya mismo.

-¿Qué crees que haces, Kiara?- preguntó Shido sujetando a su hermana por el brazo.

-Lo que tú no quieres hacer, lo siento Shido, pero te dije que te ayudaría mientras todo estuviese bien, y no lo está.

-Vale, yo me encargo.- suspiró el chico.

Kiara asintió con suavidad y volvió al gran comedor con una sonrisa, se sentó de nuevo junto a Draco y este la volvió a abrazar de nuevo, aunque seguía pendiente de la mesa de Slytherin.

-¿Qué planean?- preguntó Kiara.

-Algún tipo de humillación.

-¿Con un hechizo?- dijo riéndose.- Espera yo me encargo.

Kiara susurró unas palabras aunque no pasó nada visible, cuando las serpientes empezaron su ataque, un rallo salió de sus varitas y rebotó contra un escudo invisible, que había hecho aparecer Kiara, y volvió contra los Slytherin, que quedaron cubiertos de una especie de moco verde.

-¿Tanto piensan para hacer esa tontería?- preguntó Elektra sonriendo, era la única que no había tocado la comida, porque le parecía bastante más apetecible el cuello de cualquiera de sus compañeros que la comida de su plato.

-No tienen muchas luces, por eso están en Slytherin.- dijo Ron, Draco le miró con cara de pocos amigos, pero luego pensó en Crabbe y Goile y sonrió, a lo mejor llevaba razón, aunque no se encontraba dentro de esa definición.

-Bueno nosotros os dejamos ya, me apetece pasar algo de tiempo a solas con mi esposo.- dijo Kiara sonriendo, se levantó y agarró a Draco de la mano, que no se negó en absoluto a seguirla, le encantaba llevarse bien de nuevo con Kiara, después de tantas broncas estúpidas como habían tenido.

-Mañana nos vemos en el tren, chicos.- se despidió Draco sin ni siquiera mirarlos, no podía despegar la vista de las caderas de su preciosa mujer.

Bronwyn miró a Harry de forma bastante clara, el chico enseguida se levantó y cogió a su novia de la mano. Se despidió de Ron y Elektra con un gesto y salieron del gran comedor.

-Vaya, nos han dejado solos…- dijo Elektra removiendo su comida con el tenedor, sin demasiado interés.

-¿No comes?- preguntó Ron.

-Sí, pero me gustan las cosas más líquidas, rojas y calidas.- dijo Elektra sonriendo.

-¿Quieres dar un paseo?- preguntó Ron, tragando saliva con dificultad, desde que había muerto SJ el año anterior, no había querido salir con ninguna otra chica, se había dedicado a estudiar y poco más, pero realmente Elektra le gustaba mucho.

-Claro.

Elektra se levantó apresuradamente, porque deseaba alejarse de ese sitio con tantas venas palpitantes y corazones acelerados, aunque cuando salieron fuera se dio cuenta de que Ron también tenía el corazón un poco acelerado. La llevó a los terrenos y se sentaron junto al lago.

-¿Echarás mucho de menos esto verdad?- preguntó Elektra sonriéndole.

-Sí, aquí he estado los últimos siete años y han pasado tantas cosas…- Ron la sonrió con algo de tristeza.

-Deberías relajarte, te va a dar un ataque.- dijo Elektra que oía su corazón cada vez más acelerado.- Sé que te gusto Ron, pero a lo mejor no soy la mejor opción, soy un vampiro y un licántropo, a lo mejor estarías más feliz con una chica que se pareciese más a ti.

Ron no la respondió, solo la besó, sabía que la quería, la daba igual lo que fuese, solo quería estar con ella. Elektra le respondió al beso, sabía que aquello no estaba bien, que no era justo para él, pero no la importaba y probablemente nunca la importaría, solo quería ser feliz y hacerle feliz a él.

Shido había llevado a Hermione a su habitación, la chica estaba sentada en la cama, esperando una explicación aunque Shido llevaba diez minutos paseando por la habitación sin hablar.

-¿Te vas a quedar?- preguntó Hermione tratando de que hablase.

-¿Dónde?- preguntó Shido desconcertado, no entendía de lo que hablaba.

-A seguir dando clases aquí.- dijo Hermione.

-Claro que no, nunca me lo he planteado en serio, solo me quedé este año para estar cerca de ti, Hermione, el puesto no me interesa.

-Pues no lo parece.- Hermione se levantó de la cama y miró por la ventana, Shido la abrazó por la espalda y la besó el cuello.

-Solo me alejé de ti para que no te afectara en tus exámenes, para que puedas conseguir un trabajo sin que te censuren por salir con tu profesor.

-Pero has estado ignorándome aún estando solos.

-Porque te quería dar una sorpresa y no quería que me descubrieses.

-¿Qué sorpresa?- preguntó Hermione dándose la vuelta. Se sorprendió al ver a Shido de rodillas.- ¿Qué haces?

-¿Te casas conmigo?- preguntó Shido sacando un brillante anillo.

-Sí.- susurró Hermione sin palabras.

-Aún hay otra sorpresa.- Shido sujetó la mano de Hermione con suavidad y le puso el anillo, luego desapareció llevándola aún de la mano.

Aparecieron en la puerta de una casa grande. Hermione nunca había estado por ese barrio, era un barrio elegante, con grandes casas blancas, Hermione miró la casa que tenían delante, tenía flores en el pequeño jardín delantero, Shido la levantó en brazos y caminó hasta la puerta con ella así.

-Bienvenida a tu nueva casa.

Juntos vieron la casa, era grande con tres dormitorios y un gran salón luminoso. Le faltaban varios muebles, pero lo poco que estaba amueblado tenía muebles caros y bonitos.

-Es muy bonita Shido.

-Por eso desaparecía, estaba amueblando la casa, pero no me dio tiempo a acabar.- Shido la besó con suavidad y la llevó hasta un gran ventanal.- Aquella es la casa de Bronwyn, esa otra la de Draco y aquella de Elektra.- dijo señalando las casa de alrededor.

-Siento haber desconfiado de ti.- dijo abrazándose a él.

Harry miró la carta que Fawkes, el fénix de Dumbledore acababa de dejar al lado de ellos, Bronwyn le miró a él mientras Harry la abría.

-Dumbledore quiere que pase por su despacho.

-Te espero en la sala común entonces.

-Puedes venir si quieres Bronwyn, no me importa que oigas lo que quiera decirme.

-Dumbledore te ha citado a ti porque quiere hablar contigo, Harry, pero luego me lo cuentas.- dijo Bronwyn con una sonrisa, encaminándose a la sala común, mientras Harry iba al despacho.

Harry llegó hasta la puerta del despacho para darse cuenta de que no sabía la contraseña, dijo todo el dulce que se le pasó por la cabeza, hasta que atinó con: "algodón de azúcar", sonrió al subirse en las escaleras, iba a echar de menos el despacho de Dumbledore.

-Ah joven Potter, no pensé que fuese a venir tan rápido.

-Hubiese llegado antes si me hubiese dicho al contraseña de la gárgola.- Harry sonrió, definitivamente iba a echar mucho de menos aquello.

-Me estoy haciendo mayor, Harry.- dijo Dumbledore mirando al chico.- Como ya sabrás Shido ha dejado el puesto y me gustaría que lo cogieras tú.

-¿Pero no debería estudiar para eso?- preguntó Harry desconcentrado.

-Normalmente sí, pero debido su experiencia esta sobradamente preparado para el puesto. Si lo quiere es suyo, señor Potter.

Harry guardó silencio un minuto, sabía que si no fuera por Bronwyn lo aceptaría sin duda, pero no se quería separar de ella durante nueve meses al año, así que iba a negarse cuando Dumbledore volvió a hablar.

-Por supuesto encontraríamos un lugar para la señorita Black, supongo que tendrá que hablarlo con ella, piénselo, y mándeme una lechuza cuando lo haya decidido.

-Gracias, profesor Dumbledore.

Harry salió de aquel conocido despacho y fue a buscar a Bronwyn para decirle lo que Dumbledore les había ofrecido. Bronwyn tardó solo dos segundos en aceptar, sabía lo que aquello significaba para Harry, después de todo lo que había sufrido con las artes oscuras, necesitaba explicarle a las generaciones futuras como defenderse, para que ninguno se encontrase en la misma situación que él.

-Lo bueno es que no tendremos que despedirnos de esto.- dijo Bronwyn dando un beso al chico.

-Pero antes de eso, pasaremos un verano genial, solos y sin preocupaciones.- dijo Harry abrazandola.

-No me puedo creer lo bien que va todo, cuando se lo cuentes a tus padres no se lo van a creer.- Bronwyn se dejó abrazar y le devolvió el abrazo con dulzura de verdad que todo salía bien por fin, sus padres eran felices, los padres de Harry comenzaban a acostumbrarse a vivir de nuevo y estaban más relajados y felices, tenían una buena relación con ellos y se veían a menudo, cosa que no cambiaría aunque trabajasen en Hogwarts, así que no les importaba trabajar allí.

Y por primera vez en diecisiete años Harry fue feliz de verdad, sin preocuparse de Voldemort ni de ningún tipo de mal, y lo que era más importante, sabía que por primera vez nada podría estropear esa felicidad, así que decidió aprovecharla lo máximo posible.

Acarició la silla donde llevaba horas sentada, pensando, no había querido hablar con nadie, pero nadie habría osado molestarla igualmente, pues su furia era temible, dejó de mirar a la nada y se levantó, paseando por la sala oscura, solo unas velas la iluminaban, pero no necesitaba más, el frió la hubiese calado en otro momento, pues la sala era poco más que una cueva, con techos bajos y completamente hecha de piedra, pero ya no la afectaba el frió, podía sentir el calor dentro de su cuerpo, inundándola, igual que los pensamientos la estaban provocando dolor de cabeza.

-¿Puedo?- preguntó una voz desde atrás.

-Claro.- dijo la mujer, sabía que él era el único que se atrevería a entrar, su nombre era Conner.

-¿En que piensas?- preguntó el chico sentándose en la silla donde ella había estado rato antes sentada, le miró mal, y él se levantó apresuradamente.

-Ni siquiera se acuerdan de que existo.- dijo la chica mirando fijamente a Conner.

-Claro que se acuerdan, pero sabes que les pone triste hablar de ti, igualmente sabes cual es mi postura sobre todo esto, Ginny.

-Sí, sé que por ti podemos iniciar una guerra, Conner, pero sabes lo que pienso yo, Tate nos usaba para su venganza personal y los demonios éramos infelices, quiero reinar mejor que él, quiero la paz y la felicidad para los nuestros, quiero que se olviden de que existimos para que cuando empecemos la guerra… quiero ser la reina del mundo, no solo del infierno.

-Y lo serás Ginny, pero si quieres que te olviden, deja que te olviden, no te preocupes por que lo hagan, porque cuanto menos se acuerden, antes reinaras el mundo.

El hombre le hizo una reverencia, la chica rió ligeramente, la había costado olvidar a Tate, la había costado no matar a sus "amigos" por haber matado a su novio, pero cuando le olvidó y fue consciente de todo el poder que tenía, prometió que tarde o temprano se vengaría, se había ido de Hogwarts y había exigido su lugar en el infierno, había tenido que luchar y pelear, pero al fin tenía lo que quería. Shido seguía apareciendo por allí, pero ella había conseguido engañarle, igual que a todos los demás, había fingido que solo quería que su gente viviese tranquila, pero no era verdad, quería venganza, y la tendría tarde o temprano.

Besó a Conner con dulzura, el hombre era un buen demonio, había estado con ella desde que volvió al inframundo, la había apoyado y la había ayudado con sus nuevos poderes y lo que era lo más importante, la había ayudado a llegar a lo más alto, y sabía que de una forma u otra la haría llegar a lo más alto cuando empezase la nueva guerra, porque sabían que la guerra llegaría tarde o temprano y los demonios iban a estar preparados…