soy un fraude total... estuve re-leyendo los reviews de la historia y realmente sentí culpa por detenerla siempre por tanto tiempo. Una disculpa por no contestarlos como debería y la verdad es que como que no se me da mucho eso, para qué decir que si el tiempo y estoy y lo otro cuando estoy subiendo la madrugada antes de examen... no es chantaje, es la vil muestra de que los estudios no son pretexto para no subir... si no subo es por que no me llega la insp.
un capi más... en éste maté a Ginny y a Astoria, no , la verdad no, pero no aparencen, así que no esperen sexo guarro, peeeeeero... poooorrrrr fin! porrrr fin los astros se alinearon para que las protas tuvieran su noche :3
A tods quienes has estado siguiendo la historia y comentando mil gracias, aquí tiene el siguiente!
Amaba la noche, eso no era un secreto, tan sólo con conocerla un poco cualquiera hubiese podido adivinarlo, no tenía muy en claro le porqué, pero había algo mágico en la oscuridad y frío en que se envolvía después de cada atardecer... ella podría vivir en un mundo eternamente nocturno y sería el ser más feliz de ese universo. Sentía que era como los secretos, de cierta manera, sin embargo había un momento en el que todas las noches terminan y todos los secretos se descubren... no todas las luces son buenas, hay veces que es mejor vivir en la oscuridad.
No podía recordad claramente cuándo fue que comenzó a sentir con esa fuerza, con ese poder... solo recordaba que quien la había hecho sentir había sido esa sangre-sucia sabelotodo, no sabía si fue antes o durante la guerra, no sabía si tal vez había sido un segundo después de verla por primera vez, o algunas semanas después de su primer encuentro fatal en los pasillos, solo sabía que ahora no había más futuro que no fuera al lado de esa misma persona.
Y al igual que todas las noches terminaban, una vez más el mundo comenzaba un nuevo día, sin aun nada predicho, y tal vez por eso amaba más que nunca las noches, Pansy Párkinson esperaba impaciente el ocaso para que su sombra se confundiera con la oscuridad y así llegar una vez más al balcón de Hermione Granger.
Sabía que aún no estaban atados todos los cabos entre ellas, había muchas cosas por decir, las cosas estaban hechas aparentemente, pero algo que no tiene pasado tampoco puede prometer un futuro… así fuese doloroso tenía que compartirse, había muchas cicatrices, pero también había heridas que seguían abiertas, heridas causadas en un pasado común y que en común tenían que ser curadas.
Por otro lado Hermione tampoco sabía muy bien de dónde había salido todo, de algún modo siempre existe cierta fijación hacia el némesis, pero sería mentirse a sí misma si dijera que nunca se preguntó el porqué de la forma de ser de Pansy Párkinson, nunca pensó que fuera una serpiente más del montón, había algo en ella que encerraba algo de encanto y misterio, cosa que nunca sintió con ninguna otra persona de ninguna casa, o inclusive fuera de Hogwarts. Hubo un tiempo en que se preguntó cómo sería su vida… Hubo un tiempo en que quiso ir más allá de ofensas y respuestas hostiles en los pasillos, luego vino la guerra y olvidó todo respecto a Pansy, lo único que le quedaba en mente era que estaba del lado del Señor Oscuro, así que era parte del enemigo a vencer… por mucho que no quisiera que las cosas no fueran así.
Una noche más y aquella serpiente envuelta en misterio se aparecía una vez más en el umbral de su ventana. Era extraño, porque a pesar de que tenían cierto tiempo viéndose en las madrugadas nunca había pasado mucho más que eso.
-Granger…
-Es que nunca te cansarás de llamarme así?
-No, me agrada como suena
Hermione rió ante el comentario y la media sonrisa que se mostraba en el rostro de Pansy, le agradaba estar con ella, sin embargo… la verdad era que no se conocían del todo.
Habían pasado algunos momentos, ninguna de las dos podría decir cuánto tiempo en realidad, cuando Pansy, después de un cómodo silencio, tomó la palabra.
-Hermione… recuerdas las primeras veces que estuve aquí contigo? esperó respuesta, simplemente miró hacia el cielo nocturno y continuó hablando.- Te dije que aún faltaban muchas cosas por decir, yo... yo creo que es tiempo de decirlas antes de que se las coma el tiempo, las escupa y terminen por dañarnos de nuevo
-Pansy...
Hermione mostraba cierto asombro antes las palabras y la actitud de Párkinson, no estaba muy segura de qué era lo próximo a decir u oír, sin saber a ciencia cierta por qué, se sentía ligeramente nerviosa.
-Mira Herm, sé que han sido tiempos difíciles para ti, para todo el mundo, y quiero que sepas que yo también fui parte de ese mundo, incluso más de lo que hubiese deseado siempre.
Pansy guardó silencio, volvió a mirar a Hermione a los ojos, después miró al suelo y dejó caer su túnica, debajo de ella usaba únicamente una ligera playera de tirantes, después de que la túnica cayó al suelo, la mirada de Párkinson volvió a los ojos expectantes de aquella quien ahora era su pareja… o algo similar, ya que nunca habían formalizado la relación que tenían ahora; un suspiro escapó de sus labios al tiempo que se giraba dejando sus hombros y espalda a vista de Hermione.
-Tu… tienes la marca del Señor Oscuro… eres… eres una mortífago.
Los ojos de la Gryffindor se habían abierto formando una clara expresión de miedo sorpresa y perturbación en su rostro, no había nada en una marca como aquella que pudiera significar algo bueno.
-Escucha, Granger… -. Pansy la había tomado de la muñeca como si hubiera intentado escapar en algún momento
-Casi suenas a amenaza
El ambiente había cambiado, había una ligera tensión en él… la dosis de drama se acercaba poco a poco.
-No intento amenazarte, quiero contarte lo que fue de mi vida mientras la guerra pasaba, quiero explicarte lo que pasó conmigo… Podríamos discutir esto dentro? Por favor.
Y a pesar de no estar del todo segura de querer saber la historia detrás de la marca, Hermione decidió que era peor quedarse con toda esa incertidumbre, dejando su historia a medias, que enterarse de todo lo que podría significar la calavera del mortífago tatuada sobre la piel de Pansy. Segundos después estaban una frente a la otra, la iluminación había dejado de ser la media luz otorgada por la luna para ser un cálido reflejo que dejaba caer sobre ellas la lámpara de noche que Granger tenía sobre el buró. Pansy parecía estar en búsqueda de las palabras correctas para comenzar a hablar.
-Hubiera sido peor que no lo dijera, en algún momento la ibas a ver y entonces… pero quiero que sepas que no fue fácil, la marca no está en mi brazo… no era como Lucius o Lestrange, se suponía que nosotros sólo informaríamos a Voldemort, por eso la marca está en un lugar poco visible.
Sonaba un poco desesperada, como si quisiera disculparse por haber sido marcada, a pesar de que no había sido por decisión propia.
-Que quieres decir con "se suponía"… Pansy, tu…
Los labios de Hermione temblaban ante la imagen que se formaba en su cabeza, no podía definir bien si se sentía intimidada, fascinada o qué ante la visión de Pansy sosteniendo la varita mientras sus ojos eran iluminados por aquel resplandor verde que tanto había visto en los tiempos aún recientes.
-Tenía que hacerlo… no era por gusto, me di cuenta de que estaba viviendo lo que siempre pensé, era una mortífago, de alguna manera sabía que en algún momento de mi vida eso pasaría, pero de ninguna manera fue como lo había pensado… es un gran poder el tener una vida en las manos, siempre pensé que sería una sensación embriagante… pero… no así. Al principio pensaba que después sería más fácil… pero no… no lo es.
Pansy se encontraba mirando al suelo, tenía los puños apretados y le costaba hablar, sentía que el aire se congelaba en sus pulmones, sentía cómo su estómago se encogía dentro de su cuerpo al recordar cada escena final antes de regresar con el resto de mortífagos. Levantó la cara mirando al techo, ahora las lágrimas que bajan por su rostro eran visibles para Hermione, soltó un suspiro y continuó.
-Ustedes no fueron los únicos que lo pasaron mal, cada noche era un infierno, nadie sabía que pasaría al amanecer, ni siquiera sabíamos si lo veríamos de nuevo… y no había premios, sólo castigos y remordimientos.- soltó una risa amarga, antes de continuar.- Sabes? Siempre pensé que la sangre era algo fascinante, y no sólo por los prejuicios con los que me criaron, y debes de saber que había momentos en que me veía igual que Lestrange, con aquella mirada febril al soltar tortuosas maldiciones contra el mundo… a pesar de todo, la sangre a la luz de la luna es una de las cosas más cautivantes que he visto en mi vida… y eso me espanta, nunca me gustó matar, pero… sé que debes de pensar que estoy loca…
-Yo… la verdad es que nunca pensé que los hubieran involucrado tanto… ahora entiendo… bueno, trato de hacerlo, aun así no justifico pero…
-Era la única forma de seguir respirando Leona.- Dicho esto se quitó la ligera playera que tenía, dejando a la vista su torso desnudo a excepción del sostén que cubría sus pechos.- Y quiero que sepas que hice muchas cosas en tiempo de guerra, pero de ninguna forma fue agradable para mí tampoco.
Gruesas cicatrices se cruzaban sobre la blanca piel de Pansy, esas eran las más visibles, había otras que parecían ser un quejido acallado por una mordaza, ya que eran finas pero no por eso menos profundas.
Hermione había quedado bastante impresionada ante tal vista, no sólo por la cantidad de cicatrices que presentaba el cuerpo de Pansy, sino que, por sí solo éste era un espectáculo bastante impresionante, su piel era tan blanca y tersa a la vista como lo había soñado, no pudo evitar el impulso de llevar su mano hasta una de las cicatrices, acariciándola todo lo largo que era con la punta de sus dedos, Pansy se estremeció ante el contacto.
-No me gusta hablar de esto, en serio que no… pero si en algún momento tu veías la marca y no me dejabas explicarte, te irías y yo… yo no quiero perderte… había noches que despertaba sobre las baldosas de piedra, y lo único que podía sentir era el frío de las piedras y el olor de la sangre sobre mí… había momentos en los que ya no sabía si la sangre era mía o de quién, lo único que quería era ir hasta Voldemort y matarlo y terminar de una buena vez con todo, luego miraba fuera, hacia la noche y pensaba en cómo lo estarías pasando tú.
Ahora era como si bajaran ríos delos ojos de Pansy a pesar de que los hubiera cerrado mientras hablaba, Hermione sostenía su mano mientras escuchaba palabras ahogadas entre el coraje con el que Párkinson las escupía. Cuando terminó de hablar apretó los labios, entonces Hermione soltó su mano para llevar la propia hasta el rostro de la serpiente que se había quebrado frente a ella, acarició su mejilla y limpió sus lágrimas con el dorso.
Cuando Pansy abrió los ojos se encontró con una mirada cargada de ternura y compasión, aún había restos de lágrimas sobre sus propios labios, pero sin importar esto Hermione se acercó para unirlos a los suyos en un beso, beso que se fue tornando más y más necesitado por parte de ambas, cuando separaron sus bocas Hermione se alejó dos pasos de Pansy y dejó caer la bata que cubría su cuerpo por encima del pijama que usaba para dormir.
-Todos tenemos cicatrices, algunas más profundas que otras, algunas más dolorosas y otras que tardan tiempo en sanar aunque parezca que han cerrado hace tiempo
Dicho esto Hermione le dio la espalda a su vez a Pansy mientras se recogía el cabello hacía adelante dejando libre tanto su nuca como parte de su espalda. Se podía ver claramente el inicio de una marca que comenzaba casi al lado de su nuca del lado izquierdo y conforme bajaba, se podía adivinar, cruzaba su espalda.
Pansy la tocó, justo igual que había hecho Hermione con anterioridad, pero a diferencia de ella, los dedos de la serpiente siguieron el curso hasta el final de la misma, el cual era la cintura pero por el lado derecho, incluso después de haber terminado de delinear la cicatriz, la pálida mano continuó su camino hasta posarse sobre el vientre de la castaña, la otra la acompañó, de modo de terminó abrazando a Granger por la espalda, acercó suavemente sus labios al sitio donde sus manos habían comenzado su recorrido para depositar un suave beso sobre su hombro, el suspiro salido de los labios de Hermione fue audible para ambas.
Teniendo a la Gryffindor en esa posición podía sentir claramente cómo su cuerpo se iba calentando a medida que el tiempo pasaba, a pesar de no haber cambiado de posición sus respiraciones comenzaban a acelerarse.
-Déjame curarme contigo… déjame sanar tu piel, quiero escribir una nueva historia sobre ella, quiero tener tu recuerdo tatuado sobre mí… yo…
-Pansy… mhmm…
A ambas se les dificultaba hablar, unas manos blancas y frías se habían colado por debajo de aquella delgada tela que cubría el cuerpo de Granger, ahora podían sentir nuevas marcas, más pequeñas, igual de dolorosas; sobre el abdomen de Hermione Granger, quien ahora se daba vuelta sin romper el abrazo en que se encontraba envuelta para quedar de frente a la chica de ojos oscuros y mirada vidriosa, cruzó sus brazos por detrás del cuello de la pelinegra descubriendo que incluso alrededor de éste se adivinaban al tacto heridas recientemente cerradas.
Volvieron a unir sus labios de forma suave mientras Pansy soltaba el cordón que sostenía el pantalón del pijama de Hermione, al caer éste al suelo comenzaron a dirigirse aún abrazadas y en medio de un beso, hacia la cama de la castaña.
En algún momento cayeron sobre las sábanas, a partir de entonces el dolor y el odio con el que fueron hechas todas aquellas heridas fue remplazado la sensación de labios curando la piel, cambiando el rumbo de la historia y el significado de dicha marca.
Las ropas quedaron mudas al lado de la cama dónde ambos cuerpos se envolvían y curaban mutuamente, suspiros escapaban de unos labios, mientras los otros gemían ante una caricia, un beso. Cada movimiento pedía a su vez más, más cercanía, más calor, más entrega, y así cómo sus cuerpos pedían más contacto sus almas se entregaban cada vez más.
Pansy besaba el cuello de Hermione mientras ésta le susurraba algún tipo de frase al oído, poco a poco esos besos bajaban hacia el sur, cubriendo cada parte, herida o no, de la piel trigueña que se tendía sobre ella, las caricias llegaron al pecho de la castaña, ahí fue donde las manos viajaron hacia su espalda para tocar y conocer todo lo que pudieran encontrar a su paso, se pasearon a libertad por piernas, cadera y glúteos mientras eran sus labios quienes amaban ahora la piel a disposición, quienes limpiaban los restos de locura que el sectusempra de cualquier mortífago había dejado sobre los pechos de la Gryffindor.
Nuevas marcas fueron puestas sobre la piel de cada una, marcas de chupones sobre el torso de Granger, marcas de uñas encajadas sobre los hombros de Párkinson, la sensación de finos dedos que vagaban por la piel quemándola a su paso, alientos que tendían alfombras sobre el cuerpo ajeno causando erizamientos y gemidos.
Hermione también besaba acariciaba y lamía cada rincón del cuerpo de Pansy que quedaba a su alcance, podía sentir el calor en sus dedos, sentía como si tuvieran vida propia al igual que sus labios para viajar por sobre aquella serpiente a quien se estaba entregando… quien estaba entregándosele.
Eran un solo cuerpo ahora, las manos había viajado hacia el sur, donde nacía el deseo y residía el calor más fuerte en sus cuerpos, dónde la humedad bañó sus dedos apenas anunciaron su llegada, aún hubo caricias en el interior de los muslos, besos regados en el cuello, sobre el pecho, cubriéndoles los hombros, pero sus cuerpos ya no se separaban, bañadas una en el sudor de la otra… perdidas una en el calor de la otra. Finalmente sus cuerpos sintieron haberse evaporado para condensarse en un torrente, una lluvia formada con el fuego en que se habían convertido.
Ahora eran cenizas, cenizas que poco a poco retomaban la forma corpórea de la cual se habían desprendido al alcanzar el punto máximo de placer.
-El tiempo es tan distinto contigo Leona…
-Quédate hasta mañana…
-No es como si acabara de llegar si te das cuenta.- volteó a ver el reloj que descansaba al lado de la lámpara que las iluminó en todo momento.- Al parecer nos tomamos nuestro tiempo… espera! Qué hay de tus padres!-.
Hermione no pudo evitar reír ante el comentario, sus padres… y hasta ahora le importaba!
-Y apenas caes en la cuenta de que vivo con mis padres Pansy?
-Bueno, pues… estaba hablando tan en serio… y lo que pasó… entonces, vamos Leona! No es que me hubieras dado tiempo de considerarlos en todo esto… aunque la verdad no es como si quisiera haberlos invitado o algo así-.
-Tienes arte para matar los momentos Pansy, no quiero esa imagen en mi cabeza, gracias…
-Bueno, pero lo que importa… nos habrán escuchado?
-Pues si nos escuchamos hasta Londres…
-No creo… no hicimos tanto ruido… espera! Londres dijiste?
-Salieron por asuntos de negocios… o algo así, entonces… te quedas conmigo?
-Me amarás al amanecer, Hermione.- Dijo sonriendo Pansy, después de eso la envolvió entre sus brazos para dormir lo que quedaba de la noche.
Pero el tiempo no perdona aunque nuestras vidas detengan su curso, al paso de las semanas el regreso a Hogwarts, por consiguiente la entrega de cédulas para practicar oficialmente y trabajar en el mundo mágico, llegó y junto con ello es reencuentro con personas que habían estado ausentes en el periodo libre.
pensaba seguirle con el reencuentro con Ron y su nuevo drama... con el asunto de Astoria y Ginny, que por cierto no tiene mucho futuro ya... pero, hay algo... algo que no sé muy bien cómo terminar... yo me voy... una vez mas gracias por llegar hasta acá...
nos leemos en la próxima
