Lo prometido... y bien, necesito aceitar un poco los engranes de la historia, como siempre casi al final y debido a todo debe de haber drama :3 y... "escenas" :3 pero digamos que esto es un poco transitorio entre esto y lo otro.
Francamente yo había decidido acabar con la historia de Ginny y Astoria, pero veo que a muchos les agrada así que... habrá un poco más.
No había absolutamente nada más tedioso que esa semana anterior al inicio oficial de curso. Nada. Hermionie quería pensar que era así para todo el mundo, de hecho estaba segura… no hay nada más estúpido que hacer filas y esperar para que te manden a hacer más filas, a pesar de ser bastante responsable y formal en casi cualquier asunto, su paciencia se iba bajo tierra cuando de hacer filas se trataba.
Revisó varias veces sus papeles, incluso los había separado en distintas carpetas. Por fin la fila terminaba y ante ella aparecía la ventanilla de servicios. Una mujer de mediana edad con gafas feas al otro lado la atendía.
-Buenas tardes… disculpe, vengo por el trámite de…
-Papeles por favor
-Sí mire aquí los tengo pero, le digo, vengo a solicitar el título por promedio.
-Mmm… sí, fuiste prefecta y premio anual. Necesitamos una carta firmada por dirección que acredite ambas situaciones.
-Pero eso es inútil… el resto de mis papeles están en regla.
-Ese historial aparece en tu expediente, las cartas son obligatorias como currículo... hay mucha competencia. Pasa a preguntar por el trámite a la ventanilla 7. ¡Siguiente!
Y con sus tres carpetas Hermionie caminó hasta la ventanilla 7. Encontró a varios de sus compañeros de prefectura, la mayoría le saludó con un gesto de cabeza… realmente no eran tantos. Una sensación extraña punzó un punto incierto en su estómago. Pansy. Ron… Las probabilidades eran muy, muy altas. Solo quería una rápida atención y largarse de ahí antes de que cualquier cosa sucediera.
-¿Prefectos graduados para solicitud? ¿Cuántos en la fila? Levanten la mano por favor-. Se escuchó gritar desde dentro de la ventanilla 7. Hermionie Granger alzó la mano para, con gran alivio, observar que avioncillos de papel salían de la oficina y llegaban a la mano de todos quienes solicitaban lo mismo. Sí, en los aviones estaban por escrito los pasos a seguir para la carta y demás documentación. La burocracia en el mundo mágico parecía ser similar a la de los muggles.
Ahora estaba a salvo, no habría ningún encuentro desafortunado. Caminaba ya por los andenes mientras leía las indicaciones en el papel. Todo hasta el tercer punto era sencillo, el cuarto fue interrumpido por un golpe que la obligó a soltar el papel.
-Deberías de fijarte a dónde van tus pasos Granger
Un poco de molestia seguida por una casi inmediata alegría fue reflejada en el rostro de la castaña.
-Pensé que no vendrías hasta… bueno… los últimos días de trámites.
-¿Y perder la oportunidad de verte? Jamás… es un excelente pretexto. Por cierto, tus facultades se atrofian, llevo siguiéndote un buen rato.
Podría sonar absurdo, pero como a medio metro alrededor de sus cuerpos podía sentirse que el aire flotaba entre sus células. Dentro de ese radio, el aire parecía haber cambiado su composición y era puro óxido nitroso. En sus rostros se pintaba esa sonrisa perpetua, de hecho, parecía haber magia pura dentro de ese radio. Tal vez nadie lo notara, pero dentro de ese radio se estaban creando unos cuantos universos infinitos entre juegos de palabras y ligeras bromas… con esa imagen cualquiera hubiera pensado que ese par tenían una fastidiosa amistad de años, ahí habían quedado todas esas agresiones de los años pasados.
-Eres un fastidio Pansy- Dijo sonriendo la castaña- No sé cómo es que no he tomado el primer tren para dejarte por aquí perdida.
-Por dos razones mujer, la primera es que no me puedes dejar perdida, soy una chica que sabe llegar- Giñó con coqueteo un ojo a Hermionie, dando a entender que eso bien podía tener unos tres significados-. Y la segunda… es que el tren que esperabas, el que te llevará a cualquier lado, está justo frente a ti. Deberías de subir justo ahora.
Pansy tendía una mano a la aún Griffyndor, ésta la tomó sonriente. El big bang fue poco perceptible, solo quien hubiera estado pendiente de sus pupilas lo hubiera notado.
La semana pasó sin más pena ni gloria, Párkinson y Granger se vieron unas cuantas veces más, unas con más público que otras, pero los asaltos nocturnos a la casa muggle se estaban volviendo tradición. Pasaron esas 7 noches juntas, varias de ellas hasta el cielo se estremecía y la luna envidiaba tanto brillo, otras tantas las estrellas se dedicaban a guardar el secreto de lo que soñaban.
Pero no todo era tan tranquilo, el paraíso de unos puede ser el infierno de otros. Al final de cuentas todos caminamos sobre el mismo planeta pero no en el mismo mundo.
Aparentes encuentros sin importancia sucedían en estaciones, en pasillos, en filas y en ventanillas. Daphne Greengrass había sido atendida apenas 4 personas antes que Ronald Weasley. No hubo palabras, un par de miradas esquivas que guardaban sentimientos confusos. Daphne no olvidaba lo que Pansy había dicho de su hermana esa tarde… los Weasley y su hermana. Con un mohín mal disimulado había terminado con el contacto visual. Ron no se dio por enterado de nada, simplemente afianzó su idea de que los Slytherin no cambiarían nunca.
No tenía ni idea del porqué del reproche que apenas había detectado en la mirada de Greengrass, llegó a la ventanilla y, como era debido, fue enviado de inmediato a la ventanilla 7.
Ambas hermanas menores hacían sus respectivas maletas. Ambas habían tenido un tiempo considerable para pensar, sentir un poco, extrañar, lamentar… Ninguna quería el reencuentro, ambas lo deseaban. ¿En qué momento se vieron envueltas en tanta contradicción? Todo se había terminado ya, era como un contrato llegado a su fin. Nunca habían definido bien qué tipo de relación sería, había absoluta libertad.
Ginny seguía en una desgastada relación con Harry cuando todo comenzó, había escuchado que una aventura a veces aviva la llama… y vaya que la había avivado, se suponía que no sería con Astoria… pero Astoria resultó ser demasiado agradable a su gusto y a su placer.
Astoria. Ella bien pudo haber buscado un tipo de refugio, muy en el fondo de su ser sabía que un contrato se firmaría con ella como moneda de cambio. Cualquiera hubiera deseado explotar unas cuántas veces antes de ser encarcelado en una vida que no le pertenecería más… y Ginny lucía tan bien esa tarde luego del entrenamiento. Un poco molesta, alterada, aún con la sangre caliente.
Ambas habían sido tanto víctimas como autores perfectos, era como si todo estuviera de acuerdo para que esa tarde rompieran un par de reglas morales en las regaderas del estadio.
Era el trato perfecto, Ginevra incendiaría los días de Astoria con esos roces indecentes y precoces mientras Astoria le daba un muy buen escape a toda aquella energía que repentinamente se formaba en la chica Weasley, esa energía que jamás hubiera imaginado que podría sentir… que jamás hubiera explotado así con Harry.
Nunca se dieron cuenta de que realmente se estaban entregando cada vez un poco más de todo.
La ya no tan pequeña Comadreja guardó sus guantes de Quidditch y bufó.
-Estoy harta…
No era para menos, mientras papeles iban y venían entre manos y ventanillas dos mujercitas jugaban a esconderse.
Cada columna de la estación fue un gran escondite para las dos, la velocidad y precaución un gran aliado. Sin darse cuenta aprendieron y aplicaron de inmediato unas cuantas leyes de la física, descubrieron que era impresionante la cantidad de objetos que reflejan imágenes y cuán útiles puede esto llegar a ser.
-¡Ginny! Qué sorpresa
-¡Oh! Herms… me has asustado como… no sé. Me has asustado, ven, tenemos que movernos… pensé que note vería nunca… anda, vamos, vamos.
Ginevra continuó hablando bajito mientras su recién graduada amiga intentaba seguirle el paso… terminaron en el único sitio seguro del encuentro con alguien ajeno: la sala común de Gryffindor.
-Ginny, ¿Me puedes decir de qué huimos?
-Ah… bueno… quería platicar contigo. Han sido unas largas vacaciones, no he podido hablar con nadie, supongo que tú tampoco… ¡Merlín! Creo que voy a enloquecer.
Miradas indiscretas les sugirieron que esos temas habría que tratarlos en un sitio un poco más privado, así que se movieron a la habitación de la menor.
-Y bien… creo que tienes más que contar ¿Qué tal las vacaciones?
-Horribles… no sé cómo podían ser peor. De verdad no sé qué le hiciste, pero Ron estaba insoportable, creo que ni Harry quería estar con él… ¡Oh! Harry.
-Lo han dejado ¿Verdad?
-…Sí
-Y…
-No… no quiero hablar de "eso" en cuestión.
Hermionie supo que eso se había vuelto un tejido sensible por la sombra que cruzó de inmediato al apenas insinuar algo sobre el tema.
-Entonces…
-Pues nada, me he pasado escondida, literal, en la madriguera. Volaba un poco por las noches esperando no encontrarme con Harry, a veces sentía que él me seguía incluso en el cielo, y cuando te siguen hasta el cielo has de saber que no es fácil escapar… igual creo que nos ignorábamos mutuamente. Creo que lo tomó ¿Bien?- Decidió que lo mejor era un relevo- Y ¿Qué tal tú?
¿Cómo decirle que había banqueado a su hermano por una casi mortífago? Si bien era cierto que aún no terminaba oficialmente con Ronald, también lo era el hecho de que no pensaba cambiar el nuevo infinito desbloqueado por algo que ya ni siquiera sabía cómo nombrar.
-Bueno… yo… ya sabes. Lo de siempre.
-Así que a ti también te siguieron hasta el cielo- No, Ginevra Weasley no era ninguna perdida.
-No sé cómo llamarlo… no supe ni cómo pasó. No quiero herir a Ron pero sería peor mentirnos a los… ¿tres?-.
-Vaya cara que pones
-Tres Ginny, esto no es sano… no puedo creer que te diga estas cosas ¡Es tu hermano!
-Bien, me da un poco de pena la verdad. Me siento… un poco enfadada pero creo que he hecho lo mismo. Ya no puedo decirte nada.
Poco a poco Hermionie caía en la realidad. Las vacaciones eran un mundo perfecto, un universo de dos. Desgraciadamente siempre llega la vida a hacernos ver que en la misma vida hay más de lo que podemos manejar. Pasó varias veces sus manos por la cara, como si eso pudiera hacer que la situación cambiase.
-Soy una porquería…
-No, no lo somos. Al menos… creo que tú sientes cariño o algo así… pero yo… igual ya todo quedó en nada.
La ex Griffindor no supo cómo interpretar, no había alivio en las palabras de su amiga, más bien lo sentía como pesadez. Luego de otras tantas palabras se decidió dar la conversación como terminada. Hermionie ahora debía regresar a la ventanilla 7 a entregar sus cartas firmadas y selladas.
Su mundo estaba aparentemente tranquilo.
Ginny se quedaba en Hogwarts, tratando de olvidar la ya no última… intentando no ser víctima de su parte más primitiva, intentando no regresar a buscar a Astoria. Ya no se trataba de ganar o perder, ni de orgullo ni de nada. Simplemente sabía que no tenía que volver a esa piel.
A Astoria ese falso triunfo le sabía a papel, tampoco había certeza de qué era lo que quería. Ella había puesto fin y había vuelto a poner fin esa ocasión en el callejón. No tenía a qué volver… pero había algo, ese mismo algo que a Ginny le decía "no vuelvas" a Astoria le decía "aún no termina".
Sin que se dieran cuenta comenzaron un nuevo juego, apenas a tres días de comenzado el curso ambas sabían los horarios de la otra. Planeaban estrategias para caminar por los mismos pasillos con apenas minutos de diferencia, ya fuera de ida o de vuelta, no importaba. Lo que importaba era estar ahí, observar algún compañero de casa o de clase para confirmar que la otra había estado ahí.
La física básica volvía en momentos críticos, nunca se miraron de frente, se observaban por algún reflejo, se miraban de reojo, enseñaron a sus pupilas a mentir. Los oídos parecían más despiertos que nunca, ya no había más voces perdidas, hasta los pasos habían aprendido a diferenciar.
Está de sobra decir que el método funcionó muy bien, pero ambas sabían lo que sucedía. No, no se vieron tal vez por una semana, quizá semana y media. Era tan preciso que no podía ser coincidencia.
"Si no la veo es porque se esconde de mí, es porque sabe dónde estoy. Si no la veo es porque me sigue buscando".
Y bien... aquí seguimos
Vamos a ponerle un verdadero fin a todo.
