(NO MORE) FEAR
Lore-chan
-TWO-
Se despertó asustada al sentir el timbre sonar tan insistentemente, tomó su celular para comprobar la hora y al ver que marcaban las 02.17 am se alarmó aún más. ¿Quién podía estar llamando a su puerta a esas horas? Se levantó en camisón saliendo de su cuarto, se aproximó a la puerta. Su cabeza comenzaba a dolerle de escuchar el sonido.
-¿Yamato? – fue lo primero que dijo al abrir la puerta y ver al rubio parado en el pasillo con cara molesta sosteniendo una maleta de mano - ¡¿Sabes qué horas son?! – reclamó enfadada. Del asombro de verlo había pasado al enojo - ¡¿Quién te crees que eres para venir a tocar el timbre de esa forma a estas horas?! … ¡Pudiste despertar a Daiki!
Pero el simplemente no respondió, pasó al departamento sin siquiera ser invitado, dejó la maleta a un costado de la puerta del baño de visitas y comenzó a dar vueltas en círculos alrededor del pequeño comedor. Mimi cerró la puerta y se acercó a él hirviendo en rabia.
-¡¿Me vas a explicar qué demonios haces acá?! – exclamó con los dientes apretados tratando de no perder la compostura. Su hijo de 9 años dormía en el dormitorio cruzando el salón.
Yamato rió ante la pregunta.
-¿Qué es tan gracioso?
-Oh Mimi… es muy gracioso – dijo el rubio sin poder quitarse una sonrisa sarcástica del rostro – es gracioso encontrarse al marido de la madre de tu hijo en el aeropuerto y que éste te pregunte si ya firmé los papeles de autorización para la salida del país de Daiki. Y MUCHO más gracioso enterarme que esa autorización no debe tener fecha de caducidad… ¡Eso es MUY GRACIOSO, Mimi! ¿Cuándo pensabas decirme que te vas a llevar a MI hijo a vivir a Estados Unidos?
La castaña se quedó helada frente al Ishida.
Había tomado la decisión de irse a Estados Unidos hacia tan solo 1 semana atrás. Michael había recibido una excelente oportunidad laboral en Nueva York para trabajar en un prestigioso buffet de abogados y después de meditarlo pensó que sí era una excelente oportunidad para ella y su hijo.
-¿Te encontraste con Michael? – fue lo único que pudo decir. Su marido había partido esa tarde a América con la misión de buscar una casa y de paso firmar contrato.
-Si… ¡¿o tienes otro marido que yo no sepa?! – escupió los ojos irradiando ira – Vengo llegando de una de las mejores giras que he tenido por Europa, llego a mi país con la única necesidad de ver a mi hijo y ¡me entero que pretendes quitármelo!
-¡Nadie te está quitando a tu hijo! – aclaró indignada - Y no vengas a hacerte el mártir conmigo Yamato. Si tanto quisieras ver a Dai lo llamarías más seguido. Ayer estuvo esperando horas a que te conectaras a Skype para contarte que aprendió a tocar una de tus canciones en la guitarra que le diste la navidad pasada. ¡Estuvo durante 2 meses practicando para sorprenderte y jamás te conectaste! Tu vida no es él… tu vida son las luces, el escenario, los premios… las fans – y recalcó la última palabra con dolor en su voz – ¡Estuviste 10 meses fuera!
-¡Estuve trabajando! – Respondió molesto con ella y consigo mismo ante la revelación que le había hecho Mimi de su hijo – ¡No paré durante esos 10 meses!
-Si, claro… - bufó la castaña por lo bajo siendo sarcástica es sus palabras – el trabajo del famoso Yamato Ishida. ¡Yamato Ishida está TAN ocupado que no puede llamar a SU hijo para saber cómo le fue en clases… Yamato Ishida esta TAN ocupado que no puede conectarse 10 minutos para hablar con SU hijo…! ¡La última vez que conversaste con Dai fue hace casi 1 mes! No vengas a mí a decirme que ahora soy yo la maldita insensible por querer llevarme a nuestro hijo a vivir a Estados Unidos donde podrá tener una mejor vida de la que tiene acá.
-No tienes ningún derecho…
-¡Tengo todos los derechos del mundo! – Interrumpió – Estando en Japón, estando en Estados Unidos va a ser igual…podría irme a la Antártida y todo seguiría igual. Vendrías por una o dos semanas te comportarías como un padre ejemplar para después ¡desaparecer por meses! ¿Sabes el daño que le haces a Daiki con tu comportamiento?... ¿Sabes el daño que me haces a MI con tu comportamiento? Me rompe el corazón verlo contigo y después saber que estará llorando por semanas porque te extraña… - finalmente la voz de Mimi comenzaba a quebrarse – quiero lo mejor para nuestro hijo y disculpa si no te conté antes… pero la decisión la tomé hace apenas una semana y pensaba contártela anoche por Skype para que la conversáramos cuando llegases.
Yamato se agarró el cabello tirando de el con tanta fuerza que podría haberse sacado mechones de la cabeza. Mimi tenía razón en todo. No lograba conciliar la fama con su hijo. No ahora que la banda era reconocida internacionalmente y las giras tomaban meses. Junto con las giras debía escribir nuevas canciones, grabar más demos para su próximo álbum, más las grabaciones de los videos de música, más las conferencias de prensa, las invitaciones a programas… ¡Demonios! Era un excelente artista y un pésimo padre.
Daba lo mismo donde estuviese Daiki, simplemente no lograba dar el ancho.
-Yamato… sabes que verás a Dai con la misma periodicidad estando el aquí o allá. Para las vacaciones no tengo problemas en que el viaje a Japón o en donde tu estés para que compartan tiempo juntos. No pretendo alejarte de tu hijo.
-Soy un pésimo padre… - susurró el rubio soltando un triste suspiro – Te he dejado toda la tarea a ti. Jamás hubiéramos podido ser una familia, tenías razón cuando me lo dijiste…
-No pienses en eso Yamato, cuando lo dije estaba muy molesta.
-Eso no quita que haya sido verdad. Si lo pienso bien… habrías estado sola. Habrías estado sola durante meses. Yo fuera del país y tu haciéndote cargo de Daiki por tu cuenta… me merezco que me hayas dejado y te hayas casado con Michael.
Mimi se abrazó a si misma inspirando profundamente todos los recuerdos de su ruptura definitiva con Yamato hace 3 años iban a su cabeza. Las peleas, los gritos, el dolor de ya no tenerlo a su lado, el llanto de Daiki al saber que su papá ya no volvería a casa.
-Si pudiera volver el tiempo atrás…
-No digas nada, por favor – pidió la Tachikawa.
-Si pudiera volver el tiempo atrás, Mimi – repitió acercándose a ella ignorando su petición y tomándola de los brazos – volvería el tiempo a cuando nació Daiki y lo tuve en mis brazos y cumpliría la promesa que les hice a ambos: no dejarlos nunca. Los primeros cinco años junto a ustedes fueron perfectos. No, desde el primer beso que te robé fue perfecto, mi amor…
-No me digas así, Yamato – cerró sus ojos no se sentía capaz de mirarlo.
-Pero fui estúpido… me cegué… te perdí, te casaste con Michael… y ahora que te vas y te llevas a nuestro hijo para criarlo a otro país y con otro… - dio una pausa para aclarar sus voz quebrada - Mimi, por favor, dime que algún día volveré a estar con ustedes, que algún día despertaré a tu lado. Eres el amor de mi vida, lo vas a ser siempre.
-Ya es tarde… - suspiró soltándose de su agarre - … yo no confío en ti, me engañaste.
-Mimi yo no te engañé, traté de explicarte tantas veces que todo fue un malentendido.
-No es un malentendido encontrarte desnudo en cama con otra mujer.
- ¡me tendieron una trampa! Te lo he dicho en innumerables ocasiones, desperté sin saber qué había sucedido, colocaron algo en mi trago. Me sacaron las fotos mientras dormía… ¡Jamás estuve con esa mujer! Te juro que esa noche no bebí alcohol.
-No quiero seguir hablando del tema – Mimi se alejó de Yamato y fue a apoyarse a la mesa del comedor cruzada de brazos – eso ya es parte del pasado. Sea como sea ya no estamos juntos. Yo estoy casada con Michael. Lo que debemos hacer ahora es concentrarnos en Daiki. Es lo único que nos une.
El rubio avanzó un par de pasos y se colocó frente de ella, casi pegando su cuerpo a la delgada figura de la trigueña. Ésta respingó ante el contacto y automáticamente le impidió acercarse más empujándolo del pecho con sus manos, pero él no cedió.
-Me niego a creer que Daiki es lo único que nos une. Lo nuestro fue… no, me corrijo, lo nuestro ES eterno.
-No digas tonterías… eso fue hace casi 10 años – Mimi estaba incómoda ya que no lograba alejar al Ishida de su cuerpo.
-Mimi, van a pasar 10 años más y me voy a seguir sintiendo exactamente lo que siento ahora por ti.
Y sin agregar nada más tomó sus labios, primero inseguro esperando que ella lo separara y le pegara una bofetada, pero no sucedió. Los brazos cedieron y él aprovecho de tomarla de la cintura y sentarla sobre la mesa quedando sus rostros a la misma altura, el beso de tornó apasionado, desesperado, sus lenguas se arremolinaban en una fiera danza.
-Te amo – susurró Yamato entre besos – te voy a amar siempre. Déjame enmendar mis errores…vuelve a mí.
Pero ella no respondió. No podía. Estaba tan confundida que si se ponía a pensar en una respuesta arruinaría ese momento.
Y ella quería que ese momento pasara.
La desesperación de ambos, que no se tocaban de esa manera hace ya tres, años acabó cuando tras minutos de caricias y besos, Yamato entró en Mimi rápido y con un solo movimiento. Podrían haber pasado años pero él la recordaba como si hubieran hecho el amor horas atrás. La castaña ahogaba sus gemidos mordiendo el hombro del rubio, Yamato apaciguaba los suyos contra los suaves cabellos de la madre de su hijo y aunque ambos trataban de que el ruido fuera mínimo la mesa en donde se producían las embestidas crujía y se deslizaba con cada movimiento.
-Más rápido… - gimió Mimi echando la cabeza hacia atrás y acto seguido sintió como Yamato aumentaba la velocidad.
-No voy a aguantar mucho así… - Jadeó él viéndose sobrepasado por el placer.
Mimi olvidó todo y se dejó llevar, olvidó que no estaban solos en el departamento y comenzó a gemir sin control, solo Yamato conseguía hacerla sentir de esa forma.
Ambos despertaron del momento cuando en la última embestida, en la que los dos llegaron al orgasmo, y que fue bastante violenta, la mesa chocó con un sonido seco y fuerte contra la pared.
-¡Mamaaaaaa! – escucharon gritar.
Yamato se abrochó el pantalón en dos segundos y la castaña se acomodó su pijama a medida que se bajaba de la mesa secándose el sudor de su frente y fue en ese momento que apareció en la sala un rubio niño de 9 años abrazando un gran almohadón. Estaba descalzo y vestía un pijama lleno de aviones.
Caminó hacia ella refregándose los ojos.
-Mamá, estaba soñando y hubo una explosión – dijo asustado.
-No fue una explosión Dai – Mimi se arrodilló para quedar a su altura – me pegué con la mesa y sin querer golpeó la pared de tu dormitorio. Disculpa por despertarte.
-Si, pero... – Daiki iba a hablar nuevamente cuando se dio cuenta que a su izquierda había alguien parado. Subió la vista y pudo distinguir a ese hombre rubio y de ojos azules igual a él que lo miraba con una gran sonrisa - ¡Papá! – exclamó con la felicidad saliéndole por los poros.
.
-¡Papá! ¡Papá despierta!
Yamato abrió sólo un ojo, sentía como si hubiera pasado por encima suyo un tanque de guerra. El JetLag lo golpeaba cada año con más fuerza… ya no era un veinteañero, debía sacar su pasaporte más seguido, mirarlo detenidamente y notar que ya tenía 34 años.
Volteó a su derecha encontrándose con su reflejo 16 años más joven que lo miraba divertido con su celular en mano.
-¿Qué pasó? – preguntó incorporándose sobre sus brazos. Miró a su alrededor y notó que ya había anochecido.
-Tio Taichi llamó – le pasó su celular y él pudo notar que tenía 2 llamadas perdidas de su amigo – alcancé a contestar la última vez. Me pidió que te dijera que lo llamaras en cuanto pudieras o sino él iba a llamarte de vuel…
Daiki no terminó la oración cuando el celular de su papá volvía a sonar con una roquera canción que a él le encantaba de AC/DC.
-Tai… - contestó Yamato dejándose caer en la cama una vez más.
-¿Hablo con el futuro suegro de mi bella Reiko?
Antes de contestar Ishida padre miró de reojo a su hijo que ya alzaba una de sus cejas coqueto. ¡Por Kamisama! si Taichi supiera que su hijo era un desvirgador y un adolescente irresponsable que tenía sexo sin protección ni siquiera lanzaría ese tipo de bromas.
-Reiko tiene 13 años Taichi… hablemos cuando cumpla los 18 – y al decir "18" lo dijo en tono autoritario y mirando acusadoramente a Daiki, el cual rodó los ojos.
-lo sé, lo sé… son bromas. Mi hija no tendrá novio antes de los 30, de hecho estoy construyendo una torre para encerrarla, no vaya a ser que algún idiota se quiera aprovechar de mi bella e inocente niña.
-Creo que tú eres un buen ejemplo de aprovechador de niñas inocentes – rio el rubio.
-El burro hablando de orejas –bufó el Yagami – Reiko fue planeada, el aprovechador aquí fue otro.
-Nadie planea tener hijos a los 21, cuando estas en la universidad…
-¡Estaba planeada, sólo que se adelantó un par de años! No como tú…
-Papá dile a Tío Taichi que le pida a Reiko que se conecte a Skype – interrumpió Daiki.
-¿Estas consciente que tiene 13 años y que si llegas a tocarla no estoy en edad para agarrarme a golpes con Tai? – le preguntó tapando el teléfono para que su amigo no escuchara.
-Papá estamos a miles y miles de kilómetros de distancia… sólo quiero saber cómo le ha ido, somos amigos. Además me dijiste que si hacia cualquier cosa tenía que usar condón y lo voy a hacer.
-¡Daiki, te lo prohíbo! ¡Tiene 13 años! – gritó alarmado.
-¿Yamato?, ¿estás ahí?
-sí, disculpa.
-Reiko me acaba de decir que se conectará a Skype y que le digas a Daiki. Admítelo Ishida, será un hecho… seremos parientes. Sólo voy a decirte una cosa: dile a tu hijo que mantenga su miembro bien guardado en el pantalón o iré al lugar en donde esté y se lo cortaré en pequeños pedacitos que luego daré de comer a los perros hambrientos que viven en la calle.
-¿Escuchaste? – preguntó Yamato divertido a su hijo. Éste alzó y bajo los hombros restándole importancia, aunque por dentro estaba temblando.
El muchacho salió del dormitorio. Ishida padre supuso que iba a conectarse a Skype.
-¿y a qué debo esta agradable llamada Yagami? ¿Sora se aburrió de hablar contigo?
-Ella jamás se aburre de mí… son más de 19 años juntos. Estamos tan compenetrados que ya nos comunicamos por telepatía. Te llamo para que me ayudes con mis vacaciones.
-¿Vacaciones?... ¿Qué, quieres que te las pague? – preguntó con burla.
-Si quieres hacerlo, yo encantado acepto – rio – pero es algo parecido. Sora quiere visitar a Mimi y bueno yo quiero ir a ver el Super Bowl. Voy a dejar el tema de que Reiko quiere ver a Daiki de lado ya que no estoy muy convencido de tener el gen Ishida cerca de mi niña pequeña. De hecho apenas toquemos suelo estadounidense le colocaré un cinturón de castidad.
Yamato dio una carcajada a lo último. Él mismo le colocaría uno a su hijo.
-Así que vienen a Nueva York y si me estas llamando es porque quieres quedarte en mi departamento.
-Deberías estar en un circo leyendo la fortuna Ishida porque es exactamente lo que quería pedirte.
-Eso no tienes ni que pedirlo. ¿Cuándo llega la familia Yagami para irla a recibir al aeropuerto?
-Hey!, Estas más linda que la última vez que hablamos – comentó Daiki a una hermosa pelirroja de ojos cafés que se mostraba totalmente ruborizada a través de la pantalla. Al rubio le encantaba verla con las mejillas en color. La muchacha le sonrió de lado tímida mientras se acariciaba sus largos cabellos rojos – Te ves preciosa, Reiko.
-No digas esas cosas – dijo ella casi en un susurro.
-Sólo estoy diciendo la verdad, eres la chica más hermosa que conozco.
-¡Daiki! – exclamó apenada – lo haces a propósito porque sabes que me pongo nerviosa. Yo no soy como tus compañeras americanas.
-Lo sé, por eso me gustas.
La pelirroja rodó los ojos a medida que negaba con la cabeza. Ese chico nunca iba a cambiar. Su papá tenía razón, debía ser cuidadosa con los Ishida.
-Iremos a Nueva York de vacaciones – comentó como que no quiere la cosa.
-¡¿en serio?! – preguntó en un grito levantándose de la silla en la que estaba. La última vez que había visto a Reiko hacía ya 2 años - ¡¿Cuándo llegan?!... wow, wow… ¡esta es la mejor noticia que he recibido en semanas! Al fin voy a verte.
-Llegamos el miércoles en la noche, nos quedaremos en el departamento de tu papá, bueno si es que tu papá dice que sí. Mi papa lo llamó para preguntarle– rio.
-Bah! Ese es un sí seguro. ¿Cuánto tiempo se quedaran?
-Sólo 2 semanas, mi mamá tiene mucho estrés con su última colección así que no puede tomarse muchos días. Además con el embarazo está histérica.
-Es muy poco tiempo – exhaló decepcionado – voy a hacer todo lo posible para que te quedes más tiempo. ¡Aunque tenga que pedirte matrimonio!
El color de la cara de Reiko de mezcló con la tonalidad de su cabello. Quedó totalmente cohibida con el comentario del rubio.
-Además… - siguió Daiki con toda la malicia en su rostro - … me debes un beso.
Okei. Eso fue suficiente para la avergonzada chica. Se disculpó con que tenía que ir ayudar a su madre con no sé qué y después de despedirse tartamudeando se desconectó prometiendo que trataría de entrar al día siguiente.
El joven Ishida estiró los brazos al techo con una gran sonrisa. La última vez que vio a la pelirroja tenía 14 años y ella 11. Él ya estaba con las hormonas enloquecidas y en cuanto la vio cayó rendido. Usó todas sus técnicas conocidas pero ninguna hizo caer a Reiko a quien no pudo robar ni un solo beso en la mejilla.
Ese viaje podía hacer cambiar las cosas. Volteó con la idea de ir al baño y se encontró de frente con su papá que lo miraba con una ceja levantada.
-Oh Daiki… tú y yo vamos a tener ese tipo de conversación que tienen los padres con sus hijos cuando el hijo podría ser asesinado por el mejor amigo del padre por querer sobrepasarse con la hija de él.
Cuando Michael entró en la habitación después de horas y horas en las que Mimi estuvo encerrada en la oscuridad ella pensó que algo grave había pasado. El rubio abrió la puerta sin importarle si ésta había quedado cerrada o no y fue directo a su armario a buscar su maleta de mano.
Una vez que la encontró la dejó caer sobre la cama y comenzó a llenarla con un par de pantalones, camisas, camisetas y zapatillas, entre otros.
Mimi lo observaba desde el umbral de la puerta del baño, con tijera en mano, había caminado hasta allí segundos antes para cortar su cabello tal cual como se lo había exigido su marido, pero ni siquiera alcanzo a entrar cuando Michael aparecía azorado en el dormitorio armando maletas.
-Vuelvo la madrugada del lunes – le dijo cerrando su equipaje.
-¿Me vas a dejar encerrada? – no tenía ni la más mínima intención de preguntarle a donde iba ya que sabía que él no le iba a responder.
En muchas ocasiones, aparecían imprevistos de la nada y él debía desaparecer por días e incluso semanas. En los buenos años de matrimonio que tuvo con él, Michael le comentaba que debía ausentarse porque un cliente muy importante le estaba pidiendo ayuda legislativa y debía viajar a otro estado, o no iba a estar para navidad porque se presentaba una oportunidad de negocios increíble al otro lado del país, pero desde aquella primera vez… en que la violencia física se hizo presente y su marido se había transformado en otro hombre y dejó de entregarle respuestas a sus ausencias.
-Te voy a dejar la luz conectada – fue su única respuesta la cual infería que iba a continuar en cautiverio - ¿firmaste?
La castaña desvió la mirada al lote de documentos que yacían en su mesita de noche y, con un nudo en la garganta, asintió.
-cuando vuelva quiero que estés lista – la miró con esos ojos que le producían temor – y a "estar lista" sabes a lo que me refiero.
Michael repasó con su dedo índice la tijera que tenía entre sus manos y luego su cabello.
El nudo en la garganta de Mimi se apretó aún más.
El rubio bajó la maleta de la cama y notó que el lugar en donde se había desparramado la bandeja que había llevado en la mañana, estaba limpio. La bandeja estaba en una silla a un lado del ventanal.
Esbozó una sonrisa y se acercó a su esposa.
-Ves que el estar sola ayuda… - le dijo colocando su mano en una de las mejillas de ella un poco más abajo en donde tenía el morado del golpe que le había puesto ayer – lo lamento tanto Mimi. Voy a cambiar, vamos a volver a ser la familia que éramos antes. Perdóname por todo el daño que te he hecho. No va a volver a suceder.
Ella no reprodujo ninguna expresión en su rostro. Había escuchado demasiadas veces las mismas palabras. Una y otra vez.
Cuantas veces no escuchó de mujeres que sufrían violencia física y sicológica, sus parejas pedían perdón y ellas volvían. "Eran unas tontas, no se tenían respeto a sí mismas" dijo en más de una ocasión. Y allí estaba ella siendo una tonta que no se tenía respeto a sí misma. Alguien que tenía terror de que mataran a su hijo.
Juzgó sin ponerse en el papel del otro.
-Te amo – y el rubio se acercó a besarla. Mimi se tensó completamente al sentir sus labios contra los suyos y por un microsegundo quiso enterrarle las tijeras que tenía en sus manos, pero Michael precavido y siempre un paso adelante que cualquiera, tomó las tijeras y las arrojó al piso del baño – Te amo, Mimi.
La tomó de la cintura y volvió a buscar su boca con fuerza a medida que la pegaba a su cuerpo. La castaña le correspondió, pero no por deseo, sino por miedo. Prefería que fuese delicado a que fuese violento. Porque iba a pasar quisiera ella o no.
A los pocos minutos se vio desnuda contra la cama mientras Michael terminaba de quitarse los pantalones y la ropa interior. En cuanto, el rubio se dejó caer encima acomodándose en su entrepierna amoratada el dolor físico de golpes anteriores era nada comparado al dolor emocional de sentirse tan poco mujer. De sentirse no amada. Porque Michael podría decirle una y mil veces que la amaba, pero ella sabía perfectamente que eso no era amor.
Michael, comenzó a embestirla lentamente mientras la llenaba de besos en su cuello, en el escote, en sus pechos… pero ella no sentía nada. Ella sólo sentía estando con Yamato.
El rubio comenzó a subir el ritmo provocándole dolor en la entrepierna y en su interior, anoche él estuvo durante horas y horas dentro de ella sin darle tregua castigándola por haberse visto con el padre de su hijo. Ahora no sabía si la estaba castigando o en realidad se lo estaba haciendo porque la deseaba. Cerró los ojos cuando la respiración y los jadeos de Michael aumentaban haciéndole entender que pronto acabaría, pero entre más se acercaba el clímax más dolor físico sentía.
"Por favor, ya termina" pensó con los ojos agolpados en lágrimas.
Finalmente, Michael se arqueó contra ella dejando escapar un gemido ronco de placer escondiendo su rostro en la curva que se formaba entre su cuello y su hombro.
Dos lágrimas solitarias rodaron por las mejillas de la castaña.
Antes de dar la vuelta la llave a su auto, Michael Phillips hizo repaso mental de todo lo que había hecho antes de cerrar la puerta de su casa.
Había dejado bien cerrada, como siempre, la puerta del dormitorio. Desconectó todos los teléfonos y el wifi. Conectó todas las alarmas y las cámaras de seguridad estaban en funcionamiento. Tenía en su poder el teléfono de su esposa, su laptop y su ipad.
Todo en orden.
Encendió el motor y sin más apretó el acelerador a fondo. Sintió como en la maletera su equipaje se golpeaba contra las paredes de la cajuela. Si el tráfico estaba de su parte no tardaría más de 20 minutos en llegar.
A mitad de camino, tomó su celular acercándoselo a su rostro para decirle "Casa". Luego lo dejo caer entre sus piernas y a través del manos libres sintió el tono de la llamada.
-Michael – sonó una voz femenina un poco acongojada - ¿Por qué demoraste tanto en llamar?
-Lo lamento, tuve problemas para salir de casa. ¿Cómo está Amy?
-Tiene mucha fiebre, Michael. Si no baja la llevaré a emergencias.
-No, llamaré a un doctor para que vaya a verla de inmediato – el rubio estaba preocupado – no quiero que la saques, puede empeorar. Los cambios de temperatura no le harán bien. Yo llego en menos de 10 minutos. ¿Necesitas que lleve algo?
-Sí, te necesito a ti. Te extraño.
El hombre de ojos verdes esbozó una sonrisa sincera.
-Yo también te extraño, Nana.
CHAN! Los leo : )
Este si fue un capitulo casi 100% en el presente. Ya en los próximos me iré al pasado a ver qué pasó después de la joven Mimi le diera vuelta aquellos jugos a Mae y profundizaré en la relación de Mimi y Yamato.
Pasando a Daiki, ese adolescente esta on fire! Como el papa a su edad. No perdona. Veamos si Matt y Tai quedan de consuegros, aunque dudo que Taichi deje que toquen a su hija.
Ah! y les dije que tuvieran ojo con Nanami… jojojo
Espero tu lindos RR's siéntase libres de enviarme PM que los respondo todos
Abrazos
