Los minutos pasaban eternamente y el solo podía contemplar inmóvil a la chica en su cama, con ambas manos vendadas y un paño húmedo sobre sus párpados cerrados.
No entendía como todo llego a esto. Esa misma tarde estaban riendo y pasándola de maravillas y ahora todo estaba en silencio, la noche ya había caído y el no tenía hambre. No podía pensar en nada más que no fuera en la pelirrosa que estaba recostada frente a él.
Jewerly – repetía incansablemente en silencio.
La respiración de la chica, cambio radicalmente a una inhalación profunda, alertando al pelinegro. El lento intento de quitarse la venda le indicó que había despertado. Tomó la mano vendada que se movía torpemente entre las suyas.
-Tranquila, soy yo - pronunció cansado.
La chica inconscientemente giro la cabeza hacia donde provenía la voz reconociéndola de inmediato.
-Ace -susurró apretando suavemente su mano.
Recordó todo lo sucedido, sus ojos le ardían y ambas manos las sentía dolorosamente punzantes.
No quería pensar en nada de lo que la había dejado en ese estado, solo sentía dolor, pena y la angustia de no poder solucionar todo sola, el pesar de saber que involucrará a una persona más, la persona que ella había decidido proteger. Soltó la mano del moreno y las empuño fuertemente.
-¿Por qué sigues aquí? Pronunció con voz seca.
-Por si me necesitas- contestó tranquilo.
Sus ojos no pudieron evitar llenarse de lágrimas, al escuchar su estúpida respuesta.
Ella le había causado tantos problemas desde la primera vez que se vieron y él aún así, seguía ahí…Esperando alguna oportunidad para ofrecer su ayuda.
/¿Por qué cada cosa que hace, provoca que mi corazón se estruje?/ pensó irritada mientras lloraba.
-¿Qué paso Bonney? ¿Quién hizo esto? Trataba de hablar lo más calmado Ace, verla llorando y herida lo alteraba de sobremanera.
Solo quería saber quién fue el culpable e ir tras de él.
Al escuchar estas preguntas, cerró sus ojos fuertemente por unos segundos parando las lágrimas, respiro hondo y se quitó la venda. Se inclinó hacia adelante quedando semi-recostada abrió los ojos lentamente e intentó divisarlo cuando pudo por fin reconocerlo contestó:
-No te incumbe -dijo con la voz más fría que podía en ese momento pero sin mirarlo a los ojos.
-uffffff -soltó pesadamente el moreno hasta donde era de testaruda esta chica, frustrado se paso la mano por su cara tratando de relajarse pero la verdad es que ya se estaba exasperando.
El pelinegro poso su mano en la cara de ella haciendo que lo mirará.
/Nada sirve, aún si yo soy capaz de secar sus lágrimas no sé porque llora, nada tiene sentido si desconozco lo que pasa por su cabeza/ pensaba deprimido.
Cuando sus ojos se encontraron ella no puedo evitar sonrojarse, estaban tan cerca, pero de alguna manera se sentían distanciados, para ser precisos ella intentaba hacerlo a un lado, apartándolo.
-Estoy aquí, pero quiero estar a tu lado –pronunció el pelinegro.
Ella nunca quiso ser protegida ni acompañada pero seguramente pudo mantenerse firme hasta ahora, porque él estaba a su lado.
Aquellas palabras hicieron que su corazón saltará, sentía que iba a salir en cualquier momento de su pecho.
Con una mano tomo el rostro del moreno y sin más tomo sus labios en un beso lleno de necesidad y felicidad. Solo hizo lo que se le vino en gana, al final Ace tiene la culpa por enamorarla o ser endemoniadamente encantador.
El moreno cerró automáticamente sus ojos, sin embargo estaba un poco en shock. Ahora estaba más que seguro ella sería su chica.
Ella no sentía mariposas en su estómago sino una corriente eléctrica que la estremecía, el contacto con Ace era como un golpe de lleno en el corazón suave, caliente y tranquilizador, pero perturbador para su cuerpo. Nunca pensó que un chico la dejará knock out.
El moreno siempre había sido el quién besará a las chicas, y ahora que él había sido besado le resultaba tremendamente ardiente, mientras más la conocía más se cautivaba. No solo era su voz o su personalidad, se estaba enamorando inevitablemente de aquella chica.
Aún cuando no querían debían separarse, ambos necesitaban aire. Si bien solo fue un roce de labios, ellos sintieron que sus sentimientos chocaban como rompeolas entre sus corazones.
- Esta vez te daré un beso de verdad- advirtió el moreno acercándose peligrosamente hasta ella para unir sus labios.
-Ace!
Fueron interrumpidos para su mala suerte dejando ansioso al pelinegro y a la pelirrosa maldiciendo internamente.
-Ace!- se escuchó de nuevo casi instantáneamente.
Su mente dejo de maldecir cuando reconoció la voz de afuera.
-vamos- ánimo la chica.
Ella se levantó y caminó hacia la puerta, el chico por su parte desanimado y muy a su pesar la siguió.
Marco quedó estupefacto al ver las heridas de Bonney superaban el relato de su ahora novia Cana. Ace le abrió la reja permitiéndole pasar hasta su pequeño antejardín.
-¿Jewerly qué te hizo Teach? –ladró. Sin importar que aún estuvieran en la calle.
Dejando a la chica desconcertada.
/Cómo lo supo/ -se cuestionó inmediatamente en su mente la pelirrosa.
Había un tercero que ante esas palabras toda su paciencia se acabó de golpe. Apretó las llaves que seguían en su mano. La rabia que lo invadió súbitamente tensó su moreno cuerpo, arrugó su ceño y apretó sus dientes.
-Teach -repitió con la voz cargada de desprecio.
Llamando la atención de los demás. Bonney que apenas podía procesar las palabras de Marco vio como se alejaba la espalda del pelinegro lentamente y en un intento inútil por detenerlo estiró su maltratada mano buscando alcanzarlo sin éxito.
Él rubio quién entendió la intención de su amiga agarró velozmente el brazo de Ace.
El moreno agitó su brazo con fuerza tratando de liberarse y soltó amenazante:
-Suéltame! Tras un movimiento brusco logró zafarse. Y en el momento que se sintió libre empezó a correr.
-Ace! Llamó la chica desesperada. Todo su plan se arruinaría si él se involucraba.
-Maldición –maldijo el rubio mientras apresuró el paso para alcanzarlo.
El rubio tras unos metros más allá logró inmovilizarlo tomándolo de un brazo. El pelinegro en su desesperación por separarse, no pensó solo actúo. Golpeando con su puño libre el rostro de su amigo.
Este lo soltó por inercia al soportar el impacto. Velozmente el rubio respondió acertándole un golpe sólido al estómago que sacudió el cuerpo de su compañero. Provocando que se tambaleara y expulsara sangre de su boca. Marco lo sostuvo para que no cayera al piso, y le habló más tranquilo:
- Cálm…
Un susurró débil y sofocado por la sangre que se escurría por sus labios lo interrumpió.
-Déjame…pasar.
-Escúchame!
- Pero Jewerly! -Trató de explicar mientras buscaba aire desesperadamente para recuperarse.
- Fui donde Teach!
Con aquella afirmación el pelinegro al parecer volvió en sí y se devolvió con el rubio a su casa. Donde por fin Jewerly aclararía lo que había pasado.
La chica aún estaba en el antejardín al verlos regresar decidió ingresar al interior.
Las marcas en el rostro y cuerpo de sus compañeros, le indicaban que detener a Ace fue bastante difícil ya que si no se equivocaba terminaron en golpes.
/ Comedor de Ace/
Ambos chicos se sentaron frente de la chica, deseosos por escuchar su relato.
Mientras narraba como la había emboscado Teach, más inquieto se tornaba el pelinegro. Sus impulsos por aniquilar a ese bastardo lo estaban dominando, con cada palabra escuchada podía sentir como su sangre ardía de rabia.
Se paró de golpe votando la silla en el acto, ante esto la chica perdió la calma por la impulsividad continua e irritante que tenía Ace. Golpeó la mesa con ambas palmas atrayendo de nuevo la atención del moreno.
-Siéntate y déjame terminar! –bramó enojada.
-Tsk!- soltó fastidiado.
Recogió la silla del piso y a regaña dientes aclaró:
-voy al baño- Mientras se daba la vuelta y salía del comedor.
- Deberías serenarte tú también. Trata de comprenderlo, saber que te atacan no es fácil de tolerar. Le aconsejó el rubio mientras la miraba a los ojos.
-dímelo a mí-
-Solo piensa en lo frustrado que se siente ahora mismo, cuando le pides que se quede sentado.
Esto hizo replantarse a la pelirrosa, lo dura que estaba siendo con el pelinegro.
-Puede que tengas razón -contestó con voz neutra.
Y formando una sonrisa admitió que su amigo estaba en lo cierto.
La tensión que había en el comedor se había esfumado, con la pequeña charla entre ellos dos.
-También sería bueno que admitieras y confesarás otras cosas- le dijo en un tono pícaro Marco.
Haciendo sonrojar a su amiga, traer el tema tan de repente de Ace. La ponía nerviosa.
-Idiota -le retó dándole un suave golpe en el hombro.
El dueño de casa al volver al comedor, se sintió fuera de lugar, era el único tenso al parecer y con humor de perros que estaba allí.
Se sentó nuevamente más tranquilo, remojarse el rostro y sacarse el sabor a sangre que tenía en la boca lo había ayudado. Cargo su codos en la mesa y dobló su brazos en cruz dejando reposar su cabeza ahí, esperando que la chica terminara de hablar.
El plan que había oído le resultó fatal. No pudo disimular su desaprobación y habló:
-Jewerly, ¿Realmente crees que funcionará? Reclamó Ace tratando de hacerla entrar en razón.
-hmp, pues claro que sí. Respondió no muy convencida de sus palabras.
-Mejor, vamos contigo- agregó su amigo de la infancia.
-No, tengo que ir yo sola. Negó de inmediato.
- Pues, no irás sola -respondieron al unisonó los chicos.
-Entonces que Marco me acompañe.
-Ehhh, ¿Por qué él? –lloriqueaba como un niño pequeño el pelinegro.
-Bueno entonces voy sola
-Está bien- aceptó de mala gana Ace.
Después de afinar algunos detalles del plan de la pelirrosa, Marco decidió retirarse.
Respuestas a los review
Tania D. Agosto: *-* Me haces tan feliz hace poco revisé tu perfil que hizo morir de felicidad! Espero pronto terminar esta historia. Ojala no te haya matado el encanto con mi restraso u.u
Mcr77: Siento que un hombre así vale más que nada, son pocos los que pelean por uno y dejan el orgullo de lado. Ojala te guste este cap.
Valeria Luz de luna: Que la espera haya valido la pena, eso es todo lo que espero. No abandonaré este fic, jamás. :D
