Anuncio: Antes de que sigas con la historia espero puedas regresar y leer nuevamente los capítulos pasados, modifiqué algunas cositas y agregué otras más. Todo esto lo hice el 25/09/13; si eres nuevo leyendo no hagas caso a esto.
Declaimer: Los personajes pertenecen a Cassandra Clare yo solo juego con ellos. La trama es mía.
Advertencia: cambié algunas de las personalidades de los personajes. Alec en esta historia no es gay, amo a Malec pero esta fue una idea que llegó a mí y quise probar, su personalidad es más dominante y romperá con el esquema del personaje del libro. Espero lo tomen con calma y le den una oportunidad. Dejaré que la historia fluya e iré incluyendo nuevos personajes según los necesite, así que no se extrañen.
Jace
Mi ira no es nada normal.
No puedo creer que Clarissa se haya acostado con Alec, los quiero matar a ambos. Sé que Alec no la ama, mierda él solo está con ella para que yo no la tenga, odio esto. Odio haberme ido y perder al amor de mi vida. Quiero borrar esa estúpida sonrisa de su rostro. No puedo vivir aquí, me tengo que ir. Lo más patético es que no tengo idea de adonde.
A la final decido salir a la calle y distraerme. Tengo el corazón roto, no entiendo para qué debo tener sentimientos si la mujer que quiero está con otro. No la culpo a ella, él es quien es un malviviente hijo de su madre. Nunca pensé decir esto pero odio a Alec.
Todo esto me parece tan enfermo, el clima está tan perfecto que me dan ganas de vomitar.
¿Dónde estoy? ¡Qué ironía es la vida! Mis pies me han traído a mi lugar favorito el cual he compartido mucho con Clary, lo mejor de este lugar es la tranquilidad y la paz que me hace sentir pero hoy no la siento. Este pequeño arrollo con sus suaves cascadas y fuertes rápidos, sus árboles, un pequeño edén el cual anteriormente me traía paz ahora no calma mis demonios.
Grito de frustración, de dolor, de pesar, grito para sacar dentro de mí esos gusanos que se comen mi alma, grito para sacar a Clarissa de mi corazón, grito porque odio a mi hermano, grito porque odio su traición, grito porque la perdí, grito para no llorar, grito porque debo gritar y porque si no grito siento que voy a morir.
Mi alma está en mil pedazos, no siento más que furia y dolor. Las lágrimas no son capaces de llevarse este dolor tan inmenso de mi vida. Él me ha quitado todo, yo perdí no solo esta vez, he perdido siempre que juego contra él.
—Alexander Lightwood TE ODIO— fue ese mi último grito.
