Acá estoy de nuevo. Me parece que en el anterior capítulo me excedí en la longitud un poco (disculpen), de ahora en adelante tratare de dividir de mejor manera la historia…xD.
¡Gracias a los que me dejan un review, en verdad lo aprecio muchísimo!
También gracias a myownqueen por la corrección de cierto dato.
-La situación no podría ser peor- se escuchaba hablar a Lord Damon Marbrand con la voz ronca y fatigosa, evidencia de su edad avanzada. El ambiente se sentía tenso en el salón de la galería dorada. Sansa apenas podía ver nada entre los barrotes sin arriesgarse a que la vieran. Tenían que contentarse con lograr escuchar. –Corren malos rumores, muy malos y no veo que la situación en el oeste pueda continuar tranquila ante esto.
-No ha hecho más que decir eso desde que llego, mi Lord-. Las palabras de Lady Genna cargaban hastío y sarcasmo a la vez. Era increíble lo intimidante que podía resultar la señora incluso sin verla frente a frente.
Lord Damon se puso a toser inoportunamente sin lograr contestar. -Los hechos son innegables mi señora-, lo reemplazo en su alegación Lord Terrence Kenning con la voz fría y calculadora. –El señor de Marcaceniza no hace más que manifestar su profunda preocupación, la cual le aseguro, yo comparto. La división entre las casas es tan evidente que ante la mínima señal surgirá algo que no producirá beneficio a nadie.
Sintió a Tommen moverse con inquietud a su lado. La parte izquierda de su cabello dorado era iluminado por el resplandor de las velas de la sala a unos cuatro metros por debajo de ellos. Sansa quiso poder ver mejor su rostro y ver si él también lucía tan desconcertado y aprensivo como ella. ¿Qué significaba eso de una división entre las casas?
-Ciertamente, ciertamente. No me interesa volver a disputar una guerra otra vez, estoy demasiado viejo para ello. Fue por eso que me moleste en venir de inmediato aquí para comunicarles mi completo apoyo. Mi pobre esposa está muerta de miedo. Enfrentarse a ejércitos solos, es aceptable y hasta razonable. Pero enfrentarse a unos lagartos voladores es demasiado para cualquiera.
-Lord Damon, dudo mucho que la reina utilice los dragones en esta situación-. Sansa dio un respingo al escuchar por fin a Tyrion que había permanecido en silencio durante un buen rato. Con el corazón encogido deseo poder estar junto a él y ver su expresión ante lo que se estaba planteando. Se lo quería imaginar tranquilo y un tanto divertido ante la mención de que los dragones de la reina pudieran atacar Oeste. Eso era imposible. La preocupación seria lo último que quisiera ver en su rostro.
-El hecho es que la reina tiene asuntos más importantes que atender que un cisma de opiniones entre las casas vasallas de la familia Lannister. Supongo que habrá oído sobre la flota de las islas de Hierro, comandados por Euron. –Tyrion utilizo su voz más oscura para decir eso-. Se están reagrupando al otro lado del mar para avanzar inevitablemente a Poniente.
-Por supuesto –acotó Lord Kenning con el farfullo ahogado de Lord Marbrand por detrás, que seguía tratando de sofocar su tos. Sansa se estaba poniendo de los nervios con eso. –Y no es algo que desdeñar les aseguro. Kayce está muy en contacto con las Islas de Hierro y la estirpe de los Greyjoy. Euron es un ave de mal agüero se mire por donde se mire.
-Sí, y por eso lo llaman Ojo de Cuervo –intervino Lady Mariya sonando deseosa de contribuir y participar en la conversación-. Ciertamente yo no confiaría en alguien que asesino a sus dos hermanos sin inmutarse siquiera; la familia es la familia y es sagrada-. Ante un silencio en lo que duraba un respiro, el tono de la dama apresuradamente cambio. –Claro que no estoy diciendo que a veces ciertos familiares no se lo merezcan…es decir…usted disculpe, Lord Tyrion…no me refería de ninguna manera al hecho…
-Ya, no debe disculparse Lady Mariya –la interrumpió Tyrion con sequedad. –Tal vez tenga razón. A veces yo mismo no confió en mí a la hora de decidir quién debe morir. –Hizo una pausa maliciosa.-. Pero aprendí ciertas cosas de mi padre… y le aseguro que no me arrepiento de lo que hice, pese a quien le pese.
Sansa se tensó ante las palabras de su esposo. El tema de su padre era por demás delicado y comprendió que Lady Mariya había metido la pata. Con seguridad el ojo negro de su esposo estaría relampagueando de furia tal y el verde estaría presa de una gran pesadumbre, como solía suceder cuando se hablaba de Lord Tywin. Deseo con todas sus fuerzas que alguien más dijera algo para romper el paréntesis incomodo que se había instaurado en el salón.
-Mi madre no quiso ofenderle mi señor-, observo Amerei con suavidad-. Todos comprendemos la situación y es verdad que…
-Basta, este no es momento para traer a colación a los muertos –increpó Lady Genna, insufrible como siempre-. Estamos aquí para hablar sobre la lealtad de las casas vasallas a la casa principal de la región Oeste. Los Lannister son una familia antigua y honorable y no se permitirá que se mancille su nombre con falsos rumores de que nuestro Jaime está vivo.
-Los rumores son varios mi señora-. La atmosfera poco a poco recuperaba la calma. Lord Damon continúo, con el pañuelo en la mano sofocando el sonido de su voz. –Ser Jaime Lannister ha sido visto por la región del Risco. Se dice que viene de la tierra de los ríos, de Aguasdulces y otros dicen que desde lo más profundo de Bosquenegro. Dicen que viene con un ejército de condenados y proscritos. Otros, que viene con un caballero enorme y mortífero como única compañía. Y más cosas circulan por ahí. Lo único seguro mis señores, es que viene aquí, a Roca Casterly. Viene a exigir y a usurpar lo que le corresponde como derecho de nacimiento.
-No hay pruebas suficientes que digan que Jaime viene a tomar el castillo a la fuerza, ni siquiera es seguro que continúe vivo… -las palabras circunspectas de Lady Dorna se encontraban matizadas por la aflicción.
-Lady Dorna, no puede refutar lo que cientos de pobladores han visto. Ser Jaime Lannister está vivo, después de cinco años de estar desaparecido. Ahora, sus intenciones son el tema a discutir aquí y las medidas que tomaremos en caso que se cumplan nuestros temores-. Lord Kenning acompaño su alocución con un golpe en la mesa repentino-. No podemos permitir que tenga en sus manos el poder de la Roca. Sería la desgracia que marcaría Oeste. El "Matarreyes" es uno de los enemigos mortales de la actual reina Targaryen. Si él toma el control, los perjuicios vendrán contra nosotros y a la desgraciada plebe incauta.
Hacía tiempo que no escuchaba nada de Ser Jaime, el hermano mayor de Tyrion y primogénito de la principal familia Lannister. Sansa creía también que estaba muerto. Pero al parecer no. Y al parecer se dirigía allí, a Roca Casterly, ya sea con o sin buenas intenciones. El caso era que regresaba a casa después de todo ese tiempo.
El corazón le latía fuerte. Con suavidad se giró a ver a Tommen. El muchacho se veía tenso y pálido, lo cual se evidenciaba en los nudillos de la mano que mantenía en un puño, apretando con fuerza los barrotes. Era comprensible.
Su padre. Tommen se había enterado que su tío Jaime en realidad era su padre, en la época en que su reinado en Desembarco del Rey se desmoronaba y su madre caía en desgracia. Sansa estaba segura que uno de sus peores traumas era saber que su verdadero origen provenía del incesto de Cersei y Jaime. Nunca se tocaba ese tema en la Roca. Un velo oscuro se había corrido para esa parte indignante de la vida de Tommen. Con su madre muerta y su padre desaparecido, bien lograron aparentar completa indiferencia ante lo evidente, ante uno de los temas de cotilleo más frecuentes en el continente.
Pero ahora…que significaba que ser Jaime volviera a su hogar. Y porque todos estaban tan nerviosos ante la perspectiva de su llegada. Sansa no lo entendía. Tyrion era el lord Protector de Occidente por mandato de la reina y nada podría cambiar eso. Sansa no creía que ser Jaime llegara, sólo con el único fin de enfrentarse a su hermano y reclamar algo que abandonó por cinco años.
Quiso tomar de la mano a Tommen. O tranquilizarlo de alguna manera. Pero no se atrevía. No mientras se escondían de algo que en realidad no deberían estar escuchando, al menos él. Ahora Sansa se arrepentía de haberlo arrastrado irreflexivamente con ella, ante algo que podría lastimarlo profundamente.
Cometes error tras error, Sansa.
Con la culpa carcomiéndole se animó a levantar un poco la cabeza y echar un vistazo. Lady Amerei estaba sentada junto a su madre con el ceño fruncido y cuchicheaba algo con ella. Lady Dorna estaba a su lado pero sin participar en la conversación. Tenía el rostro preocupado. Lancel seguía en la ventana del fondo ajeno pero con la mirada fija en los demás, quienes, para Sansa, se encontraban fuera de su limitada visión.
-Insisto en que no se debiera hablar de esta cuestión sin antes tener una confirmación certera de que mi sobrino sigue con vida. Podría ser un embaucador, de esos que abundan por las tierras de los ríos, quien podría estar haciéndose pasar por él-, insistió Lady Genna, consternada por primera vez, para variar.
-Jaime está vivo tía, eso ya no se puede discutir-. Tyrion tenía la voz cansada y tensa al hablar de su hermano. Sansa compungida, sabia porque. –Ahora, el hecho de que venga con el único motivo de reclamar Roca Casterly todavía lo pongo en duda y no estoy seguro que esperar aún.
-Mi señor-. La suave voz de Amerei se hizo escuchar débilmente al principio para luego aclarar su garganta sonando mucho más segura. –Corren tiempos aciagos en los que uno no puede darse el lujo de confiar siempre. Ni siquiera en vuestro hermano Jaime. Menos cuando, y lo sé de buena fuente, él cuenta con el apoyo de los Westerling del Risco. Tuve la oportunidad de intimar con ellos una temporada, cuando una parte de la familia llego a Darry buscando a ser Jaime, cuando éste andaba desaparecido. Al parecer les prometió cosas que solo él puede hacer cumplir como señor de la Roca, después de la muerte de vuestro padre. Cosas como matrimonios, riqueza y la promesa de traer de vuelta la gloria de la casa Westerling. Entenderá que nada de eso se cumplió y la situación de la familia no ha cambiado, si no es que ha empeorado más.
-Se les ha hecho llegar el valor de lo prometido por mi hermano después de constantes y escabrosas visitas por parte de Lady Sybell Spicer-. Tyrion resoplo airado recordando a la desagradable mujer que Sansa había visto de lejos una sola vez en el patio de Roca Casterly. –Sin embargo me negué rotundamente a entregar a mi prima Gloria en matrimonio. Un Lannister siempre paga sus deudas…pero no comete estupideces. Si su situación no ha mejorado se debe a las acciones pasadas de la propia familia. Que no se diga que no cumplí con lo acordado.
Gloria Colina era la hija natural de uno de los tíos más queridos de Tyrion. Gerion, que había desaparecido en el mar hacía mucho tiempo. Cuantas historias había escuchado Sansa de él, de boca de su señor esposo.
-El caso es, Lord Tyrion, que los Westerling están difundiendo rumores y confabulando para poner a todas las familias de Oeste en contra vuestra. Tratan de crear una división con la propuesta de nombrar a Ser Jaime legítimo Lord Protector de Occidente y señor de Roca Casterly. Manifiestan que usted no tiene la…capacidad necesaria para gobernar y preservar la región-. De repente la voz de Amerei volvió a decaer convirtiéndose en un curioso balbuceo. Se podría decir que estaba avergonzada-. Mucho me temo que varios ya se encuentran creyéndolo…después de escuchar…y…con la evidente situación…me apena decirlo…pero, fue por eso que nos apresuramos a venir con Lancel y mi madre…para advertirle y…y decirle que no importa ciertas circunstancias si se toman medidas oportunas e inteligentes…
-Habla claro, Amerei- interrumpió Lady Genna impaciente y nada delicada, moviéndose en su silla que chirrió contra el piso de piedra.
Lady Amerei tomo aire antes de continuar. –Las convenciones dictan que un señor protector de una región siempre debe contar con un heredero. Es parte fundamental para preservar la paz de su región por años y mantener la concordia de sus pobladores en el futuro. Así se granjea la lealtad y apego de los pobladores y casas vasallas. La descendencia es fundamental para la protección de un reino. –Amerei tosió incomoda-. En vuestro caso, mi señor…se pone en duda…y en manifiesto que usted….usted no "planea" tener hijos en un futuro cercano con su esposa…
Un silencio lúgubre y denso inundo la estancia. Mucho más incómodo que el anterior. Roto únicamente por un dubitativo Lord Damon después de un rato -La región de Marcaceniza siempre ha sido leal a la casa Lannister y se deslinda por completo de pensar en apoyar a los Westerling del Risco, mi señor. Pero sus argumentos son potentes y certeros.
-El hecho es que usted no nos garantiza la completa protección del reino Lord Tyrion –dijo Lord Terrence más directo y decidido que su homólogo-. Sin ningún heredero no nos da razones para luchar por usted y apoyarlo, porque a futuro no quedara descendiente suyo y se tendrá que elegir a otro señor de Roca Casterly de todas formas, con lo que sobrevendría el caos para decidir quién sería. Con esta situación muchas casas solo entenderán que bien les valdría apoyar a Ser Jaime, porque a la larga eso se tendrá que hacer sin remedio. Que mejor hacerlo ahora y evitar los pleitos luego. Muchos creerán a Ser Jaime…en mayor capacidad de darles lo que quieren.
-¡Lo sabía!-rugió Lady Genna con la voz cargada de furia. – ¡Sabía que nada bueno saldría de continuar con esta farsa de matrimonio, Tyrion! Ahora todos quedaremos perjudicados por tu intento de ser comprensivo y bueno con la tonta niña Stark.
-¡Genna! –exclamo Lady Dorna escandalizada.
-Tía, te advierto que estás hablando de mi señora esposa y mi protegida. Te ordeno que tengas más respeto al referirte a ella.
Tyrion sonaba enojado y tremendamente tensionado al dirigirse a Lady Genna.
– ¡¿No ves el problema sobrino?! Por culpa de esa chiquilla que solo piensa en sí misma, corres el peligro de perder lo que te corresponde a ti por derecho ganado. ¡Bien saben todos que tú eres el mejor para regentar Oeste y estar a la cabeza del clan Lannister para devolverle y mantener el poco honor que le queda! ¿En que queda todos nuestros esfuerzos ahora? Cómo se puede dejar todo en manos de una muchacha que ni siquiera se considera una Lannister verdadera. –Lady Genna sonaba fuera de si-. Sí, la viste ahora…ahí, con esos colores Tully que son casi como un reproche o un reto a nuestra casa, no lo sé. Debiste anular ese matrimonio hace tiempo y devolverla a sus parientes, a los Stark o a los Tully, me da igual. Seguramente ella sería más feliz en su torre de cristal y su cabeza llena de estúpidos sueños y tú ya tendrías una mujer verdadera a tu lado y no tendríamos que afrontar estos problemas al grado de desconfiar de la propia familia.
-No metas a Sansa en esto tía. Si quieres puedes buscar culpables pero te aseguro que ella no merece tus insultos y desvaríos-, la voz de Tyrion era tajante como queriendo zanjar la cuestión de una vez por todas.
-Por Dios Tyrion por lo menos admite que ella es como un pajarillo tonto. Deja de defenderla de una vez. Conozco yo a varias doncellas con los pies bien puestos en la tierra, más valiosos y útiles que esa niña que lo único que tiene es su cara bonita y un buen apellido. Eso no sirve para nada en estos momentos.
-Tía…-impaciencia pura expresaba las palabras a través de los dientes apretados de Tyrion.
Pero Lady Genna parecía como si se hubiera tragado un loro enojado que no cesaría nunca de hablar.
–Si hubieras hecho caso mis consejos ahora podrías estar rodeado de varios niños alegrando el castillo. No como ahora se encuentra. Roca Casterly esta tan silencioso y monótono que casi da asco…
-Si lo único que te importa es que la descendencia Lannister se multiplique, yo creo que estamos bien provistos en el mundo de leones Frey… ¿porque no los traes y así hacemos una fiesta que se escuche en todo Poniente?
-No empieces con tus sarcasmos Tyrion, este asunto es grave.
-Claro, y no es como si no hubiera pensado en eso, te lo aseguro.
-¿De manera que no te afecta en nada el proceder de tu esposa?- el asombro y la incredulidad manaban de la boca de la dama-. La situación en que te pone…en que nos pone a todos… ¿Dime, que esperabas de ella en realidad? ¿Qué te amara? ¡No seas tonto, debiste tratarla como un esposo trata a una esposa, no ir con delicadeces y complacencias infantiles!, ese fue tu error desde el principio.
Sansa se encontraba casi desfalleciendo. Con la boca dolorosamente rígida y las manos aferradas fuertemente alrededor de ella misma, escucho como todo de repente desboco en ella. Cada palabra escuchada desfilaba en su mente y en sus oídos, como ecos retumbantes, crueles y certeros. Sentía punzadas en la cabeza y una opresión horrible en el pecho. Con pesar sintió los familiares picores en los ojos ante las palabras de Lady Genna y comprendió que tenía toda la razón del mundo.
…Sólo era una niña tonta que ni siquiera compartía un verdadero matrimonio con Tyrion. Todo era una farsa. Nada de lo que había hecho ni lo que hacia allí tenía sentido. No era una Lannister. No había madurado ni aprendido nada. Y ahora por culpa de ella…Tyrion se veía en peligro de perder todo lo que había logrado. Eso era lo peor. Estaba lastimando a Tyrion…
La presión la hizo marear. Se tambaleo y solo sintió los brazos de Tommen rodearla y sostenerla para evitar que caiga. La hizo sentar en el suelo y el muchacho busco su mirada con preocupación.
No quería verlo. No quería que viera sus patéticas lágrimas escurriendo por sus mejillas.
Agacho la cabeza. Abajo, Lady Genna continuaba con sus iracundas palabras, desahogándose de su profundo desprecio hacia Sansa. Ella lo sabía y también sabía que se lo merecía todo. Tommen acariciaba el dorso de su mano a manera de consuelo.
-Genna, por favor, no seas dura con Sansa. Sabes tan bien como yo que ella no tiene malas intenciones ni provoco esto-. Lady Dorna trataba de apaciguar a su cuñada que se había levantado de su sitio y caminaba de un lugar a otro. –Es una muchacha encantadora que ha sufrido mucho.
-Como todos, Dorna. Las cosas deben hacerse de una forma en estos tiempos. El amor es un cursilísimo infantil que pregonan las canciones y cuentos, y hay niñas tontas que se lo creen. Lo que todavía nos faltaba era que fuera contagioso. En este juego no se puede ser tonto. Vives o mueres…O no ves a Lancel, que a pesar de todo cumplió con su deber de tener un hijo…
-Es suficiente- dijo Tyrion cortante con la voz llena de advertencia; profunda y fuerte como un mazo. Lady Genna resoplo y se calló por fin al comprender que había ido demasiado lejos. De repente fue como si se diera cuenta de las cosas que se había dicho en esa sala frente a extraños. Se respiraba la incomodidad y el enojo por doquier.
-Hablar de mi vida personal no fue el objetivo de esta reunión. –Tyrion hizo una pausa tratando de modular sus palabras aun impregnadas de irritación. –Ahora, acepto los "delitos" de los que se me acusa. Sé que no es lo tradicional y que estas acciones pueden producir problemas en una región, donde el pueblo es tan manipulable en estos tiempos. Se ve que al final, todo queda reducido a quien es más capaz de engendrar un montón de hijos que la propia persona y lo que es capaz de hacer. Pues bien, todo eso lo sé. Pero también sé cómo arreglar esto. Es parte de mis obligaciones como actual señor de Roca Casterly encontrar una solución. ¿Alguno de ustedes ha vislumbrado proponer algo constructivo en lugar de venir sólo a quejarse y mascullar como niños? Creo que no.
-No mi señor, yo solo vine a daros mi apoyo y el de Marcaceniza…-empezó Lord Marbrand con su habitual zalamería de siempre.
-¿Cuál es esa solución Tyrion? –cortó Lady Genna rudamente a Lord Damon.
-Proponer a Tommen como Señor de Roca Casterly. A fin de cuentas es un Lannister también.
Un silencio profundo hirió el salón. Las palabras fueron recibidas con sorpresa durante un minuto para luego ser digeridas y analizadas como posibilidad. La mano de Tommen se quedó estática aferrando la de Sansa.
-Tommen…eso es absurdo.
-De ninguna manera tía, de hecho Tommen es el legítimo heredero de Roca Casterly si tomamos como premisa que es hijo del primogénito del difunto Lord Tywin Lannister-. En las palabras de Tyrion se podía adivinar una sonrisa amarga. –Pero muy aparte de eso, déjenme decirles que Tommen será sin duda un buen señor de Roca Casterly y Lord Protector de Occidente. En su estancia aquí le he enseñado varias cosas para que pueda desarrollar su razonamiento correctamente. Conoce la humildad y la bondad porque su ser innato es así. También es inteligente. Su experiencia previa como rey, del mismo modo, le ha enseñado los problemas que existen y la responsabilidad que conlleva gobernar una región. Sabe cómo confiar en las personas y alejarse de las falsas amistades. Y lo más importante de todo, tiene corazón, algo que muchos Lords no tienen.
Las palabras sonaron potentes, sinceras y reales. Tyrion hablaba de Tommen con aprecio y convencimiento. Todos los presentes calibraban la opción con leves murmuraciones de apreciación. Sansa, aún con las mejillas húmedas, sintió que todo lo dicho por Tyrion era cierto. Tommen era…
-Sin embargo mi señor – Lord Terrence carraspeo objetivamente –el chico Tommen es hijo de Ser Jaime. Eso dificulta la situación aún más. Vuestro hermano podría venir y tratar de regentar la región en nombre de su hijo, si usted lo deja a cargo. Es una peligrosa posibilidad aun mayor que la actual.
-Les prometo que Jaime no accederá a Roca Casterly de ninguna manera. Mi sobrino tiene 14 años pronto a cumplir los 15. Ya es un hombre. Además tengo algunas acciones más, en perspectiva. Pero por ahora es suficiente con que sepan lo que se hará. Debemos comunicar a las demás casas vasallas, si me disculpan. Los que de todas maneras vayan en contra y traten de buscar intereses personales se tendrán que enfrentar a mí, que aun soy Señor de Roca Casterly. Les deseo buenas noches mis señores, vayan a consultarlo con la almohada.
La reunión se dio por finalizada. Con ruidos sordos, las sillas y la mesa sonaron cuando todos se movieron en dirección a las puertas. Debiera ser pasada la medianoche. La luna estaba ya en lo alto emitiendo sombras a través de los vitrales de las altas ventanas. Tommen y Sansa parecían dos estatuas plateadas, sentadas en la oscuridad del balcón de música.
-Ese fue siempre tu plan, ¿no, Tyrion?- dijo Lady Genna con socarronería una vez todos los invitados salieron. –Desde el principio fue tu intención educarlo y prepararlo para que te sucediera en el cargo. Por eso insististe tanto a la reina para traerlo aquí.
-No quería decirlo antes, pero, sí. Ya me descubriste. Ese era mi plan a futuro. La llegada de Jaime…sólo acelero las cosas-. Tyrion todavía sonaba enfadado y un tanto agobiado, pero acostumbrado a fin de cuentas, a la forma de ser de la señora.
-Ya me imaginaba uno de tus jugarretas Tyrion. Por un segundo pensé que habías perdido toda lógica e inteligencia de un tiempo a esta parte.
-Espero que no creyeras en realidad eso.
-No me decepcionas Tyrion. A pesar de todo, Tommen será un buen Lord, lo reconozco. Le falta mucho, pero espero no equivocarme. Sin embargo creo saber lo que te propones. Dime, ¿qué piensas hacer tú después de todo esto? ¿Aceptaras el ofrecimiento de la reina al final?
La voz de Lady Genna sonaba curiosa. Tyrion pareció meditar su respuesta un momento.
-Eso…es algo que aún no te pienso decir tía.
El próximo capítulo…pronto.
