Declaimer: Los personajes pertenecen a Cassandra Clare yo solo juego con ellos. La trama es mía.

Advertencia: cambié algunas de las personalidades de los personajes. Alec en esta historia no es gay, amo a Malec pero esta fue una idea que llegó a mí y quise probar, su personalidad es más dominante y romperá con el esquema del personaje del libro. Espero lo tomen con calma y le den una oportunidad. Dejaré que la historia fluya e iré incluyendo nuevos personajes según los necesite, así que no se extrañen.


Jace

Me siento terrible, nunca me imaginé que la persona a quien considero mi hermano, mi mejor amigo me dijera cosas tan feas. Me siento más solo que nunca.

Aquí ya sé que no me quieren y debería irme pero ¿cómo dejar a la mujer que amo sin luchar? Alec ¡rayos!, no me gustaría hacerte esto pero si ya me odias no creo que importe.

Con furia, dolor y desesperación agarro mi celular; escribo el remitente y el siguiente mensaje: «Necesito que nos veamos en nuestro lugar»

«¡Ok! ¿Todo está bien?»

«Te necesito»

«Vale, vale... Ya voy»

Leo la respuesta, dejo el celular en mi mesa de noche y decido darme una ducha para calmar mi alma. Entro en la ducha, me dejo ir y permito que la lluvia artificial drene todos mis sentimientos. Lloro amargamente, lloro para sacar todo el dolor de mí pero aun llorando no calmo ni la mitad de lo que siento.

Necesito poner en mí mi mejor cara, no quiero que piensen que soy débil pero lo soy, no quiero serlo y Dios sabe que lo soy. Alec has logrado romperme, me has quitado lo poquito que tenía, me has quitado a quienes consideraba mi familia. Terminé mi baño, sequé mi cuerpo y me vestí allí; entré a mi cuarto, terminé de arreglarme y perfumarme. Agarré mi celular, mi cartera, mis llaves y tomé una pequeña maleta; cuando estaba saliendo del que era mi "cuarto" y con una mano en la manilla, me di media vuelta y miré con nostalgia aquel lugar del cual me despedía. — Basta de sentimentalismo Jace — me regañé. Cerré la puerta y salí lo más silencioso posible de aquel lugar al cual llamé en algún momento hogar, subí a mi carro y me fui sin despedirme.


Alec

Soy débil y cobarde, opté por dejar que las cosas siguieran su propio curso, temo enfrentarme a Jace. Le temo a su mirada dolida y todo por mi culpa, mi jodida culpa. Desde que Jace llegó a esta familia, pasé a ser el hijo modelo y él el rebelde, de mí esperaban perfección y de él solo lo mejor. Aunque muchos dirían que es similar no lo es. Dar lo mejor es divertirte, si sale o lo haces bien te felicitan, de pasar lo contrario también solo por dar lo mejor. Ser perfecto indica que siempre debes ganar, que siempre debe ocurrir las cosas como se planifican, que siempre se debe decir sí, es una presión enorme. En este caso, si todo sale o lo haces bien no te felicitan, solo lo esperan y te dicen que aspectos debes considerar mejorar para la próxima vez, nunca es suficiente; así que, por nada del mundo se debe perder o serás el hazmerreír y la vergüenza familiar. ¿Presión? ¿Dónde?

No odio a Jace, solo ya no quiero ser el hijo perfecto.

Toc, toc, toc

— Alec ¿estás ahí?

— ¿Qué quieres Iz? — abre la puerta y pasa — no dije que pasaras — digo enojado.

— Calma pueblo... solo quiero saber si sabes dónde está Jace y si ya estás listo para ir a lo de Clary — frunzo el ceño y suelto un suspiro.

— No sé y sí, ya estoy listo. Ve bajando que ya te alcanzo.

— Está bien.

Veo como Izzy sale de mi habitación y me siento en la cama. Jace se fue y por mi culpa.

¡Rayos!