Declaimer: Los personajes pertenecen a Cassandra Clare yo solo juego con ellos. La trama es mía.

Advertencia: cambié algunas de las personalidades de los personajes. Alec en esta historia no es gay, amo a Malec pero esta fue una idea que llegó a mí y quise probar, su personalidad es más dominante y romperá con el esquema del personaje del libro. Espero lo tomen con calma y le den una oportunidad. Dejaré que la historia fluya e iré incluyendo nuevos personajes según los necesite, así que no se extrañen.


Jace

La fiesta en casa de Clary estuvo genial. Luego del aviso de Jon le dije que hiciera caso omiso sobre lo que le conté y disfrutáramos; no hizo falta que le explicara nada, conociéndome sabía que nunca iba arriesgaba el juego al menos que el balón estuviese en mi posesión y a punto de anotar un gol. Por ello, sonrió ante mi propuesta, ambos sabíamos que ganaba más así que discutiendo con Alec.

Al cabo de un rato, le dije que nos llevara a nuestro lugar para buscar mi camioneta y que así nadie sospechara mí ya ida de casa, para ello dimos una excusa sobre ir a comprar tarta de chocolate. De vuelta y ya yendo solo para mi antigua casa, maquiné un plan para recuperar a mi Clary sin verme culpable. Aparqué en mi lugar de siempre y me subí al carro de Jon quien me esperaba para entrar en su casa y así nadie sospechara. Me bañe en la piscina, jugué y comí; en fin, disfruté a más no poder. No quería incordiar a Clary y ese no era el lugar para arreglar las cosas o en su defecto pelear con Alec.

Actualmente, estoy esperando a mis padres para realizar mi movida. Me encuentro en mi cuarto acostado y con mi maleta realizada. Sin que nadie me viera bajé algunas cosas a mi camioneta para así evitar una constante entrada y salida, puesto que pretendía salir como todo un rey, con la cabeza en alto. Ya lloré lo suficiente y ya estoy decidido, me voy de aquí.

— ¡Chicos… a cenar! — escuché el grito de mamá. Bajé con mi maleta, la dejé en la entrada y me dispuse a cenar — ¿te vas otra vez? — Opté por no responder de inmediato y miré a Alec — Pero si recién apenas llegas — me dijo mamá mientras fruncía el ceño.

— Primero cenamos y luego les cuento — dije serio. Mamá y papá suspiraron, se miraron entre sí y asintieron. La cena transcurrió tranquilamente, en realidad estuvo muy silenciosa, los únicos quienes hablaban eran nuestros padres y al ver que respondíamos de a poco se cansaron y dejaron de tratar sacar conversa. Una vez hubo terminada la cena, pasamos al salón para comer el postre (una tarta de limón), al finalizar y estando todos sentados, solté de golpe lo que haría — me voy de casa.


Alec

— ¿Quéééééé? — gritaron al unísono mamá, papá, Izzy y Max. Yo solo abrí mi boca pero nada salió, estaba perplejo; ni en un millón de años pensé que Jace tomaría esa decisión, aunque con lo que hice se veía venir pero después de la agradable tarde en casa de Clary no imaginé que se fuera.

— Mamá, papá — dijo mirándolos — Izzy, Max y... Alec — vio a los chicos y a mí se me quedó mirando con pesar y ¿regocijo?, debo estar viendo cosas demás — yo no sé cómo decirles esto y me duele hacerles pasar por esto pero ustedes son una familia, yo aquí soy un infiltrado y no quiero separarlos.

— Basta Jace, no me cubras — digo deteniéndolo, no quiero que se vaya, si algo malo le casa me sentiré culpable por siempre — verán — titubee — yo lo corrí.

— ¿Qué hiciste qué? ¿Quién te crees para hacer eso? — gritó Izzy defendiendo a Jace.

— ¿Te diste cuenta de lo que causaste Alec?, romper a tu familia por una chica y eso que te lo advertí — gruño enojado papá.

— ¡Basta! Jace tú no te vas, estás bajo nuestra tutela — dijo enojada/triste mamá.

— Lo siento pero ya tomé la decisión. Solo quiero pedirles una cosa — dijo mirándonos serio — no quiero que Clary se entere de esto y menos que fue por culpa de Alec, no quiero causar mal en esa relación y ser el culpable de su separación. Para ella sigo viviendo acá.

— No puedes hacer eso... — gritó Izzy.

— Si puedo — se adelantó él.

— ¿Pa… Para dónde te irás a vivir? No quiero que mueras o vivas en la calle Jace — dijo un lloroso Max.

— Me voy a casa de un amigo y por ahora no diré quién es, no quiero que me vayan a buscar allí.

— No seas terco y quédate. Nosotros somos tu familia — lloriqueó Izzy.

— Ya no más — dijo serio viéndome y eso de verdad me hirió — esto no es un adiós, los amo — diciendo eso, se fue. Quedé estático, bloqueado, no sabía que pensar; solo sabía que delante de mí, tenía a cuatro personas mirándome mal y odiándome. Antes de siquiera poder decir algo, se fueron llorosos a excepción de papá que me miraba enojado y en silencio. Me señaló con el dedo índice y me dijo fríamente:

— Tú causaste esto y tú lo arreglas — y se marchó dejándome con mi dolor.