La muchacha de cabello pardo pelirrojo creyó que el tiempo se había cristalizado a su alrededor, deteniéndose; convirtiéndose en algo casi tangible en sus manos, frágil y propenso a romperse con cualquier leve movimiento de su paralizado cuerpo.

¿Qué había dicho?... ¿Qué había dicho su buen e inmejorable esposo que en ese instante la estaba mirando con atención, casi de manera curiosa, esperando su reacción?

Ella no podía responder. No podía hacer nada. Con la mirada perdida se debatía en si dar crédito o no al significado de las palabras que salieron aciagamente de la boca de Tyrion hace un momento.

-Debe ser una broma, Tyrion.

Apenas logró decir y una voz extraña salió enronquecida, apenas audible hasta para ella.

El pareció preparado para esto. Esbozó su gesto más amable y protector que reservaba exclusivamente para ella, acompañado de un toque fatídicamente determinado.

-Claro que no Sansa. Es tan real como todo lo que te conté hasta ahora. Sé que es una gran sorpresa, pero no tienes que sentirte cohibida en decir que te parece…

-No puedes estarlo diciendo en serio…

Se sentía completamente enajenada.

-Pensé que te gustaría- dijo el hombrecillo pacientemente, tomándole las manos, sosteniéndola suavidad-, solo tienes que pensarlo y asimilarlo un poco. Tommen es…

-Como te atreves pensar que yo iba a aceptar algo así. –interrumpió Sansa conmocionada. La indignación se hizo presente y no hacía más que incrementarse conforme Tyrion hablaba-. ¿Qué crees que soy…?

-No lo veas de esa manera Sansa –él la corto de inmediato. Se levantó de su sitio no pudiendo estar más en la misma posición por sus piernas y se dirigió a la mesa para tomar una copa y servirse el vino de la delicada botella que comprendía la vajilla. Una vez saboreo un trago se dio la vuelta para verla desde una altura relativamente más alta que antes -. No estoy tratando de ofenderte de ninguna manera. Es parte de la promesa que realicé hace tiempo para asegurar tu protección y felicidad. Eres pura e inocente, no has sido mancillada de ninguna forma y nadie cuestionara tu matrimonio con Tommen. –Tyrion respiró profundamente y continúo con firmeza -. Tommen está pronto a convertirse en un hombre apuesto, casi tan apuesto como mi hermano Jaime. Además es honorable, bueno, amable e inteligente. Posee muchas cualidades que en generaciones no se presenta en un Lannister y debo agradecer que las influencias de su madre o el trono de hierro no lo hayan cambiado. Es perfecto Sansa, tú lo sabes. Reflexiónalo. –Tomó otro sorbo de vino-. Ustedes se llevan muy bien y Tommen te quiere mucho. Y sé que tú también lo aprecias de una forma personal. Todos estos años juntos sirvieron para que ustedes se conozcan y cimenten la confianza por demás importante. –Lució una enigmática sonrisa que acrecentó la notoriedad de la cicatriz del labio superior-. Con tu conocimiento y experiencia en la administración del castillo contribuirás en gran manera a que el muchacho se adapte al cargo. Nada puede fallar.

Sansa respiraba con dificultad. Con Tyrion pronunciando esas palabras a poco de haber ocurrido todo el lio con Tommen, hacía parecer como si le restregara ese suceso bochornoso en la cara.

El temblor en la atmosfera solo podían deberse a que sus ojos estaban inundados en lágrimas. Lágrimas del dolor confuso y sordo por la impresión e incredulidad que le provocaba la noticia y de ver a Tyrion tan despreocupado y satisfecho frente a ella. Con una copa de vino en la mano como si todo fuera un gran negocio. Como si no le importara para nada sus sentimientos, solo el resultado.

¿Acaso no ve como me duele todo esto?

Fue como si algo se acumulara en su pecho hasta el límite. Sintió las penas y dudas de hace unos días, duplicadas; y luego las de toda su vida, reforzadas. Esa sensación horrible de ser alguien insignificante en realidad, de ser solo un pajarillo tonto, cuyo único objetivo en su vida era ser parte de una movida exitosa en eso que todos llamaban fríamente el Juego de Tronos.

Ese juego en el que su familia se había involucrado por honor…y cuyo honor, también, les había impedido sobrevivirlo.

Espantosamente fácil el dolor dio paso a la rabia y se hizo presente de una forma que nunca antes lo había hecho. Tensa, como cuerda de laúd, pronta a saltar. Nunca antes había sentido la imperiosa necesidad de gritar que ya estaba harta de todo eso. Nadie tomaba en cuenta sus opiniones o sentimientos, nadie se dignaba a preguntarle un momento si quiera que es lo que en realidad quería.

Y lo que era peor, Tyrion tampoco lo hacía.

Tyrion…

Se inició una lucha curiosa dentro de ella. Por una parte el creciente resentimiento amenazaba nublar su juicio y dar rienda suelta a su enojo e ira por primera vez, enturbiando así su cuidada y delicada educación. Por otro lado el nuevo sentido del cariño que sentía por Tyrion, ofuscaba su mente y sus acciones, no permitiéndole realizar cualquier acción precipitada de la que podría arrepentirse después.

Tyrion no sabe lo que siento por él ahora…

Eso era verdad. El reciente descubrimiento de sus nuevos e inexpertos sentimientos vibraba imprecisa y dramáticamente dentro de ella. Su corazón lastimado irradió con arrebato una onza de sosiego a su mente en llamas.

-Tyrion, por favor. No puedes hacerme esto. ¡No puedes! –Sansa deseaba no tartamudear pero el nudo en su garganta entorpecía su respiración-. Y-yo no quiero casarme con Tommen…no puedo dejar de ser tu esposa…

Se removió en su lugar y él se acercó a ella para que no se levantara. Se inclinó hacia él y miró con determinación esos ojos de tonalidades diferentes enmarcados por dos gruesas cejas rubias, una de ellas con una cicatriz de por medio. Lo tomó de las manos con torpeza y en su precipitación hizo caer su copa de vino que afortunadamente estaba casi vacía, haciendo un ruido metálico al golpear y derramar el contenido al suelo de piedra. Tyrion se sorprendió pero no dejo las manos de Sansa para recoger el destrozo. De tan cerca como estaban teniendo sus manos juntas, elevando ligeramente el rostro para verlo, una corriente la recorrió recordando la misma situación del sueño en el que había querido besarlo. Trastornada, el impulso de su deseo bamboleó en su cuerpo erráticamente.

¿Cómo podía ser que él no sintiera eso? Él se veía tan inmutable, con el ceño tenso, genuinamente preocupado por ella.

-…Tyrion…sé que no he cumplido con lo que se espera tradicionalmente de una esposa dentro el concepto del matrimonio. Lo sé –Sansa se mordió el labio inferior contra su costumbre-. Sin embargo te juro que ahora quiero intentarlo. Lo que te dije hace rato es cierto, desde ayer estoy tratando de decírtelo pero no se presentaba la oportunidad. -Trato de no sonar desesperada sin lograrlo-. Deseo lo que tú me prometiste la primera noche que pasamos juntos: Dijiste que no me tocarías hasta que yo quisiera…y ahora lo quiero. No tienes idea como lo quiero. Quiero que me tomes como lo hace un hombre con una mujer…con su mujer. Quiero acostarme contigo.

Por fin lo había dicho. Con el corazón latiéndole ferozmente, temblando ante su repentino valor, aguardo y observó la reacción de Tyrion ante su declaración. Si su esposo se sorprendió, no lo demostró aparte de enarcar una ceja como si viera lo más extraño y excepcional del mundo. Sansa por lo menos esperaba una reacción de duda, vergüenza, pena; o siendo muy optimista, resolución, con él tomándola por el rostro para besarla apasionadamente como sucedía en los cuentos y canciones ante una declaración así.

Pero jamás espero que él, luego de mirarla un rato que se hizo eterno, se echara a reír como si no hubiera escuchado algo tan gracioso en mucho tiempo.

Sansa no podía creerlo.

La furia y dolorosa confusión volvió a inundarla por igual, mientras Tyrion soltaba sus manos para secarse los ojos de la carcajada que estremecía su cuerpo y que poco a poco amainaba. Si Tyrion supiera lo que le había costado decir todo eso…no se estaría riendo así, se dijo trastornada, buscando explicar la reacción casi cruel del que era su esposo.

…Nunca había sentido tantas ganas de golpear algo o alguien con las manos…

Tyrion se esforzó por frenar su risa pronto, viéndola con disculpa y diversión mezcladas.

-Lo siento Sansa, disculpa mi comportamiento. Sé que no debería reírme de algo así, créeme que no lo he hecho con mala intención. –Exhaló sacudiendo la cabeza para serenarse al fin, mientras Sansa sentía sus emociones pender de un hilo-. Lo que pasa es que me resulta increíble el grado de sugestión y culpa que te has echado encima para llegar a una resolución así. Es admirable tu disposición a cumplir con tu deber, eso no hay que negarlo. Pero Sansa, todo esto es por la charla que tuviste con mi tía en el bosque el día anterior ¿verdad? No te preocupes…-añadió con rapidez al ver a Sansa palidecer tras su comentario-. No me dijo que hablaron, pero tía Dorna me advirtió ayer por la tarde que estabas un tanto alterada por ciertas palabras que lady Genna te había dirigido con inusitada fuerza. Durante toda su estadía me temía que hiciera algo así y comprobé que así lo había hecho en la cena de anoche, donde me pareció incomprensible su particular ataque directo hacia ti. -Tyrion aprovechó la mudez de Sansa para dirigirle una mirada astuta cargada de secretos. Continuó. -Sabía que te sentirías profundamente afectada…y más tras escuchar todo directamente desde el balcón de música, donde sin duda existe una buena audición desde el salón de la Galería…

Se hizo presente un silencio que dejaba lugar a que las palabras fueran comprendidas en el contexto que querían ser mostradas.

…Si –acotó Tyrion tras unos segundos, con un deje de diversión que Sansa no podía compartir horrorizada como estaba al comprender lo que significaba-. Sé que Tommen y tú estaban ahí arriba, justo encima de nosotros durante la reunión; pero si he de ser sincero solo lo sospechaba en ese momento. Sin embargo, después de hablar con él esta mañana y ahora contigo se me confirma que no podían ser ratas los que hacían ciertos ruidos en el balcón de música anoche. No soy tan tonto sabes.

Si antes había empalidecido con el comentario de Tyrion; después de toda esa cháchara argumental ahora únicamente sentía el rostro demasiado caliente.

La vergüenza coloreó su frente y sus mejillas por mucho que quiso evitarlo. Tyrion podía ser sarcástico con facilidad, esa era una de sus cualidades, o maldiciones según se viera, como ahora Sansa apreciaba. Su intento de apaciguar y minimizar el problema convirtiéndolo en un hecho por demás anecdótico, solo hería y lastimaba su corazón y la predisponían a la furia con suma intensidad.

Observó a su esposo, quien parecía satisfecho por haber resuelto un misterio más, con el gesto de dejar todo en una divertida situación y zanjar así cualquier problema o duda que quedara.

-Muy bien Tyrion- dijo con voz glacial y temblorosa-. Si piensas que nada se te puede escapar de control, estás equivocado. Eso no cambia en nada el hecho que yo no quiera casarme con Tommen…

-Sansa por favor, se razonable. Ya te explique lo que creo que ha pasado y por lo tanto no debes continuar sintiéndote presionada. El hecho que estuvieras con Tommen anoche ratifica más mi suposición de vuestra mutua confianza y aprecio. He hablado con él esta mañana…sé que te quiere…

-¡Yo no le quiero de esa forma! –le interrumpió airada, cansada de todo lo que Tyrion sabía, hacia y decía con álgido control y suficiencia-. Eres…tan tonto Tyrion. Yo te quiero a ti, ¿es que no lo ves? –Se sintió temblar sin control-...he descubierto que te quiero de una manera q-que no sé cómo explicar…

Volvía a sentir los párpados húmedos. Trato de no demostrar lo mucho que le abochornaba llegar a decir eso, apenas fijando sus ojos en él que permanecía de pie frente a ella, estático en su lugar.

-¿Y cuándo fue que lo descubriste, Sansa?

La pregunta la descolocó. Ni una sola reacción emocional se vislumbraba en Tyrion.

No pudo responder. Era obvio que sus sentimientos los había descubierto hacia poco, pero sería ridículo admitirlo para el pensamiento práctico de Tyrion. El desconcierto la inundó ante tanta seriedad manifestada por el que era su esposo.

-Eso no importa. Sé lo que quiero ahora…y no me casare…

-Sansa, no comprendes, escúchame. Te estoy ofreciendo algo que no siempre está a disposición de todos, menos de quienes su rango de sangre los sitúa a estar entre los de noble cuna al pertenecer a una casa ancestral de Poniente. Te ofrezco una nueva oportunidad. La oportunidad de ver realizados tus más profundos sueños, te obtener lo que siempre querías. ¿Cómo puedes tirar todo eso por la borda solo por querer mantener tu postura y cumplir con tu deber? –Tyrion caminó unos pasos de un lado al otro moviendo las manos con desazón -. Un deber que yo no te pido y nunca lo he hecho. Deja la cortesía y los modales una vez por lo menos Sansa… –añadió con sequedad, un tanto a la defensiva, mostrando por primera vez un gesto de malestar en el semblante-. Tú no me quieres de esa manera; estas demasiado confundida con las supuestas responsabilidades que tienes que cumplir. No necesito que me digas cosas para… –por un momento se vio que no daba con las palabras o no quería ni pensar en eso- …es decir…estos años jamás he esperado algo así por simple lógica y racionalidad. No debes pensar que me debes algo. Yo no te veo de esa manera, ¿entiendes? Eso debería bastar para que te sientas tranquila…

Sansa sintió el ambiente romperse a su alrededor al escuchar lo último, cayendo en la cuenta al fin. Su tiempo había terminado.

-Tú no me quieres.

Tyrion se detuvo y la miró como si fuera evidente.

-No de esa forma, así que no te preocupes- le dirigió una ligera mueca de alivio al verla entender, limpiándose la frente y haciendo a un lado su pelo dorado, como si nunca se hubiera enfrentado a algo tan difícil.

Sansa no podía cerrar los ojos para que su llanto no se derramara por sus mejillas. No quería lucir más patética de lo que ya era para Tyrion.

Que tonta había sido. Eso cambiaba por completo las cosas… ¿con que derecho había supuesto que todo sería igual? Jamás pensó…que él no la quisiera…

-Por qué me dices esto justo cuando yo…

El susurro rasgado murió en sus labios y calló, bajando la mirada sin saber que iba decir. Ella misma no lo sabía. Sentía la mente embotada.

-Sé que estas confundida, Sansa. Todo saldrá bien, te lo aseguro –las palabras optimistas de Tyrion se confundían con sus pensamientos-. Tommen es perfecto para ti. Ambos son jóvenes y han convivido bastante tiempo juntos. Nada tiene porque cambiar ni ponerse incomodo entre ustedes. Ya se llevaban bien desde siempre, sin duda serán felices...

Las brumas de su mente se iluminaron de pronto, con todas las piezas encajando cruelmente en la estructura de su comprensión.

-Fue tu plan desde siempre, ¿verdad Tyrion? –murmuró Sansa-. El que Tommen y yo conviviéramos juntos, tal vez demasiado juntos, para que sucediera…algo. Orquestaste todo esto. –Las palabras se las dijo a ella misma antes de verlo, formando puños sobre su regazo. A medida que empezaba a creer en lo que había descubierto, su corazón se sentía más destrozado y engañado-. ¿Dime, era tu esperanza que yo me enamorara de él y ahora aceptara felizmente lo que propones?

Tyrion pareció pillado en su obra y sorprendido ante la amarga acusación en el tono de voz de Sansa. Frunció el ceño, sin saber si sentirse satisfecho o no, por la manera que ella lo había dicho.

-Bueno, la idea era la unión de las casas Stark y Lannister definitivamente. Mi plan fue tomando forma gradualmente –pausó observándola, dilucidando con seguridad si sería prudente seguir o sabía que la unión de nuestras casas significaría un paso inteligente. Nadie se atrevería a enfrentarse a una alianza tan potente e imprevista- se detuvo de nuevo, mirándola con insistencia obligándola a levantar la mirada-, y…siempre tuve la esperanza de que vieras a Tommen con otros ojos de un tiempo a esta parte. Tal vez ya lo haces y no lo sabes, todavía.

Apretó los puños. La poca paciencia se le agotó y el dolor furioso emergió de lo más profundo de su ser. Su armadura de cortesía habitual se deshilacho dentro de ella en ridículos jirones. Sansa sentía como sus uñas le hacían daño en las palmas, de tan apretadas que mantenía las manos.

-¡Por lo visto fui solo un objeto más en un estúpido juego!

Casi nunca se permitía elevar la voz, pero esta vez ella no controlaba la frustración que pugnaba por liberarse por primera vez.

-Por los siete, no Sansa. –Tyrion denotaba impaciencia en su voz. A continuación endureció y recalcó sus siguientes palabras-. No logro entenderte. Te estoy dando la oportunidad de tu vida. Te estoy ofreciendo la realización de tus sueños, que como dije pocas veces ocurre, pero yo quiero dártelo: Casarte con un lord apuesto, alto, valiente e inteligente, que a pesar de todo y muy en contra de lo tradicional, es bueno y de cualidades inestimables. Es una oportunidad única y tú te pones terca como una chiquilla. ¿Es que no comprendes? ¿Qué más puedes querer?

Tyrion no podía haber encontrado otra palabra que ella detestara más que esa. Cerró los ojos y para su desgracia dos gotas se escurrieron por la piel de sus mejillas rápidamente. La dualidad de sus sentimientos hacía que su palpitante pulso resonara en sus oídos. Se sentía destrozada, herida, enojada, desesperada…

-¡Has jugado con nosotros todo este tiempo! ¿Con que maligna planeación esperabas que esto resultara cuando lo trajiste a Roca Casterly? Por dios, Tommen era solo un niño asustado y triste, Tyrion; la probabilidad de que se enamorase de la primera persona que tuviera cerca era obvia. ¿Cómo pudiste…?

-Si lo planteas de esa manera claro que suena mal, Sansa- alegó él, contrariado, con el ceño fruncido. El color de su voz era de un matiz que jamás había empleado con ella antes: tajante e irritado-. Mis intenciones en ningún momento fueron las perversas que supones, si es que se puede llamar así a mi propósito de que las dos personas que más aprecio y que son importantes para mí, encuentren la felicidad uno en el otro.

Sansa apenas notó la evidente amargura que cargaban las palabras de Tyrion. Por culpa de él había pasado lo inevitable entre Tommen y ella. Esa situación que la había sumido en un caos de pena desde la noche anterior. La situación que con dificultad había logrado amainar hacia unas horas en el bosque. Era tanta su rabia de sentirse como una pieza en el tablero una vez más, que no estaba dispuesta a atender razones.

-Y un hecho mucho más importante es que yo estoy casada contigo. Stark y Lannister…esa unión de la que hablas ya existe. Todo el mundo sabe que estamos casados. ¡Por más de seis años!

Tyrion tenía el rostro contorsionado en un abatimiento incómodo. Obviamente había visto las lágrimas de Sansa en continuo descenso. Modifico su semblante con más amabilidad pero sin ceder en la determinación de sus ojos. Movió las manos con la clara intención de volver a tomar las suyas, no atreviéndose al final.

-Sansa, nuestro matrimonio es la más grande pantomima interpretada en todo Poniente. No es real y nadie se cree que sea real. -Hizo un alto enfatizando cada palabra, tratando que ella comprendiera-. Mírame. Soy solo un pequeño hombrecillo retorcido, un enano, un gnomo, un asesino de mi propia sangre. Nadie cree que yo represente alguna importancia verdadera a largo plazo como señor de Roca Casterly. Soy bueno con la mente, eso nadie lo duda, pero en la vida se necesita ir más allá del cerebro, es una lástima. Nadie cree que yo vaya a lograr avanzar en ciertos aspectos. Y tienen razón –sonrió falsamente tratando de no evidenciar la típica amargura de su vida-, no tenía derecho, ni tengo derecho a exigirte algo que ninguna mujer quisiera por nada del mundo.

Sansa no pensaba desistir de expresar su frustración y furia. Sin embargo las palabras de Tyrion, junto con su mirada dura consiguieron callarla como siempre.

-Nunca te he pedido nada Sansa, porque no tenía el derecho- continuó-. Te obligaron a casarte conmigo de una forma cruel, sin tomar en cuenta tus sentimientos. Te he visto sufrir a manos de mi propia familia, ser la burla de la corte en Desembarco del Rey y ser tan infeliz cuando me observabas convertido en tu esposo. Yo era tu infierno personal y constante, lo sé. Escapar fue lo más lógico y acertado que hiciste en ese momento, ya que ese entorno te hubiera consumido en la tristeza y desesperación. –Tyrion la miraba sin rencor, sin culpa, solo deseando transmitirle lo que pensaba-. Cuando te encontré de nuevo, en ese nuevo infierno a manos de Meñique, me culpe de todas las maneras posibles. Me propuse cumplir mi juramento que, entre risas de la corte que asistió a nuestro matrimonio, pronuncie. Te protegería y buscaría hacerte feliz de alguna manera. Me asegure protegerte de todos hasta de mí mismo. Por eso te traje aquí, mientras me dedicaba a buscar a tus hermanos y a la familia que te quedaba. Sin embargo, cuando dijiste que no querías abandonar Roca Casterly me sorprendí gratamente al comprender que de alguna manera me había ganado tu confianza. Tenía que retribuir de alguna manera eso e hice cuanto estuvo en mis manos para que fueras tan feliz como pudieras llegar a ser. Y lo logre en cierta manera. Ver tu tranquilidad, me tranquilizaba a mí. Ver tu felicidad me hacía feliz a mí. Solo podía faltar una cosa y por eso exigí tanto a la reina que dejara venir a Tommen aquí. –Tyrion la encaró con un gesto que sin duda quería transmitirle seguridad, pero ella vio que más allá de todo se escondía una tristeza férrea cargada de indescifrables secretos-. Sansa, quisiera que entiendas y comprendas mis acciones ya que siempre han sido por…tu bienestar.

Sansa se mordió tanto el labio inferior que sintió el sabor de la sangre en la boca. Su respiración agitada demostraba lo dividida que se encontraba. ¿Cómo podía pelear contra algo así? Porque Tyrion tenía que ser tan…no sabía que. Tan bueno y noble o tan idiota como para no darse cuenta que la manipulaba de forma horrible e inconsciente.

¿Cómo podía enojarse con alguien que había actuado buscando su felicidad aun en detrimento de él mismo?

¡¿Cómo puede estar mal eso?!

-Sansa…por favor, dime algo.

Sansa lo observó y levantar la cabeza provocó que las enésimas lágrimas que derramaba ese día, descendieran hasta el borde de su mentón. Tyrion lucia preocupado y expectante, tratando de comprenderla.

¡Está mal!

No iba a comprenderlo en ese momento. Era demasiado fácil para él, pues. Él nunca había sentido nada por ella e indirectamente había manipulado sus sentimientos, alejándola de manera tan sutil de él que no se había dado cuenta nunca. Arrojándola prácticamente a los brazos de alguien más. A pesar de que ella…

Cerró los ojos con fuerza. No podía entender la locura de su corazón de las últimas horas.

-No llores por favor. Todo lo he hecho fue porque fueras feliz, Sansa. –Tyrion se acercó a ella y con sus dedos cortos limpió vacilante y torpemente su mejilla. Lo que quedaba de su corazón se alborotó de nuevo. Deseaba apartarse de esa mano que tan cariñosamente la tocaba.

Él nunca ha sentido nada por mí…

Se levantó no pudiendo soportarlo. El rechazo podía más con ella. El dolor y la humillación de su interior, nadie lo conocería o comprendería nunca aparte de ella misma.

-¿A dónde vas, Sansa? –La voz de Tyrion expresaba culpa al verla en ese estado, quedando a su lado como siempre más bajo que ella.

Enjugo sus últimas lágrimas mientras le daba la espalda y se dirigía a la puerta con pasos rápidos pero débiles, a punto de desfallecer.

-Solo sé…que te crees tan inteligente Tyrion, pero no lo eres. Eres…-irracionalmente deseaba lastimarlo tanto como ella se sentía lastimada -…eres casi tan malo como todos los que me manipularon antes. Eres igual que ellos. Creí que tú eras diferente…pero no lo eres.

No se volvió a verlo al salir.

Creo que este capítulo me salió muy angst y demasiado melodramático. O esa es mi impresión. Espero que no odiéis a Tyrion y comprendan porque hace todo esto. Sencillamente no creo que él se preste al juego de los sentimientos con facilidad después de todo lo que ha pasado en su vida. No sería muy lógico.

Me parece que la mesa ya está dispuesta para que se de alguna revuelta emocional en nuestro querido Lannister. Sabemos cómo es dentro de su apariencia astuta e indolente. Hasta yo me emociono de ya llegar a eso. xD

Saludos y gracias a los que dejan reviews, especialmente a Lucy Jano cuyas palabras son inestimables para mí; a los guest que aparecen, a los que siguen la historia y a todos quienes se pasan por la lectura. Les mando un abrazo tipo dothraki, jeje. :)