Declaimer: Los personajes pertenecen a Cassandra Clare yo solo juego con ellos. La trama es mía.
Clary
—Jon —le llamé. Ya íbamos de regreso a casa en su camioneta y extrañamente iba silencioso—. ¿En qué piensas?
—En nuestra familia —dijo serio.
—¿Pasa algo? —suspiró. Me asusté al ver su "calma".
—Nada —no le creí. Aunque sé que no me está viendo, no le creí.
—Jon dime —insistí—. ¿Les pasó algo a mis padres? —vi como Jon se tensaba y me imaginé lo peor.
—Noooo —gritó y suspiré de alivio.
—¿Entonces? —solté exasperada.
—Tendremos un nuevo hermano —soltó atropelladamente.
—¿Qué? ¿Un nuevo qué? —dije hiperventilando. ¡Qué rayos! Mamá y papá ya están demasiados viejos para tener un nuevo bebé.
—Un nuevo bebé Clarissa —dijo suspirando y tocando su sien con su mano izquierda—. Saber todo esto me provoca un dolor de cabeza.
—Mamá está embarazada —afirmé en un susurro.
—¿Qué? No, no lo está —soltó enseguida. Fruncí el ceño y le observé confundida—. Te explico, ellos adoptarán un niño o lo adoptaron aun no sé.
—Se volvieron loco es la conclusión valedera —suspiré resignada y Jon rió, lo que me hizo reír también—. Si nuestros padres están locos ¿qué quedará para nosotros?
—Considerando que tú has vivido más con ellos que yo, te pondrás loca rápido —y se carcajeó. Fruncí el ceño y le vi de mala manera—. Es broma tonta, te amo hermanita —y aparcó el coche. Andaba tan entretenida que no me fijé ni cuando entramos en la urbanización. Observé el puesto de al lado y vi que Jace estaba. Necesitaba hablar con él.
Jace
Clary pidió hablar conmigo después de la cena. Eso en parte me dejó algo nervioso y con ella ha pasado seguido. Parezco cobarde y eso no me cuadra pero desde que le decidí mentir debo andar alerta. Clary odia las mentiras.
Para cenar, Jon pidió pizza así que nos sentamos en la pequeña sala para "compartir" un rato, cosa que no pasó debido a que comimos en silencio, puesto que cada uno pensaba en sus cosas. Clary recogió con Jon todo y yo fui un momento a mi cuarto, los nervios me carcomían y en más de una ocasión ellos lo notaron. Tocaron la puerta de mi cuarto y presumí que este era mi fin. Sonará exagerado pero presentí que esta conversación cambiaría todo entre ella y yo, por eso quería evitarla.
—Jace —llamó Clary.
—Pasa, no te quedes allí —le dije.
—Pareces ansioso —afirmó y yo sonreí. Ella me conocía y eso en cierta parte me alegró. Suspiré.
—No es nada —dije—. ¿Qué querías decirme? —comenté casual. Se paseó por mi habitación. Suspiró pesadamente y se sentó en mi cama. Bajó la cabeza y negó. Observé que le costaba decir aquello pero igual lo dijo.
—Jace yo creo que deberías volver a tu casa —soltó.
—¿Qu… Qué? —tartamudeé. Me costó creer eso. No de ella. Caminé de un lado a otro, pensé que era una broma pero vi su determinada mirada y odié esa situación. La odié a ella—. Clarissa sabes que Alec no me quiere allí —le grité desesperado.
—Sí, si te quiere. Hablé con él y te extraña Jace, todos allí te extrañan. Ya es hora de que madures y regreses a tu hogar. No puedes esconderte siempre aquí.
—¿Qué? —me costó más aún creer que, mi supuestamente mejor amiga, me hizo esto. Me corrió.
—Asimismo Jace, regresa a casa. Haznos un favor a todos y deja la rebeldía para el colegio. Alec no lo ha pasado bien, de hecho él no lo ha pasado bien desde que tú llegaste a su vida...
—Clarissa —le interrumpí. Me andaba cabreando y le saldría con una de las mías si no la callaba—. Me conoces desde siempre, soy o era tu mejor amigo…
—Aun lo eres —argumentó interrumpiéndome.
—No lo pareces —joder ¿cómo se creyó toda esa mierda? Quedé en shock—. Alec te está mintiendo.
—No, no lo hizo. Con esta actitud quien ha salido dañado es él. Ni su familia ni yo le hemos dado el puesto que merece. Soy su novia y le traté mal, lo ignoré por ti, él también tiene sentimientos Jace. Él no es el malo.
—¿Entonces yo lo soy? —pregunté incrédulo.
—No, aquí no hay personas malas, sino que han habidos malas situaciones y malos entendidos —defendió ella.
—Rayos Clary te está manipulando —grité enfurecido. Jodido Alec ¿qué rayos le dijiste?
—Jace, él no me está manipulando. Entiende de una vez que lo más sano es que regreses con tu familia. Te quiero y amo, eres mi mejor amigo pero no quiero que una familia esté distanciada por riñas y tontos celos. Pero sobre todo por mi culpa, por haberlo elegido a él como novio. Él merece ser feliz y yo ser feliz junto a él.
—¿En serio crees eso? —susurré.
—Sí —afirmó. Se acercó a mí y tocó mi cara con sus manos. Una sutil caricia, una de despedida. Sentí como aquello era más que un adiós momentáneo, sentí que perdí a mi mejor amiga. Sentí y escuché mi corazón romperse en mil pedazos y no la tenía a ella para ayudarme a recogerlos. ¿Cómo te ayuda quien te dañó? Vi una solitaria lágrima bajar por su mejilla y cerré fuertemente mis ojos. No la quería ver—. Te quiero —dijo, me besó en la mejilla y se marchó.
—Yo también —susurré cuando ya no la vi. Por mi mente corría mil cosas a la vez pero sobre todo el odio inmenso hacia Alec. Siempre pensé que Clary era ingenua pero se pasó de estúpida. Se dejó manipular por él.
—¿Cómo la llevas? —me preguntó un Jon serio.
—Mal —contesté de mala gana.
—Ahora ¿qué pasó? —sonó cansado.
—El estúpido de Alec mintió y le metió cosas a Clary en la cabeza —respondí malhumorado.
Clary
—¿Cómo la llevas? —escuché claramente a Jon decirle a Jace. Sé que no debería estar escuchando conversaciones ajenas pero la curiosidad me picó y no pude evitarlo. ¿Debería irme?
—Mal —escuché un furioso Jace.
—Ahora ¿qué pasó? —dijo Jon ¿cansado? ¿Cuántas veces habrá encontrado así a Jace?
—El estúpido de Alec mintió y le metió cosas a Clary en la cabeza —respondió malhumorado. ¿Hasta cuándo se meterá con Alec?
—No me quedaré aquí para escuchar como insulta a Alec, cada día estás peor Jace —susurré para mí.
—Te dije que acabaras con todo esta mierda. Te dije que fueras de frente y mira lo qué pasó pero decidiste inventarte un jodido plan para atraer a Clarissa hacia a ti —¿un qué? Jace se volvió loco. ¿Qué mierda le pasó por la cabeza?
—Era un plan sencillo —dijo—. Solo debía creerse mi gran amor por Aline, ayudarme a conquistarla y pasar tiempo conmigo, así la alejaba de Alec —soltó exasperado—, no vi la falla —¿qué mierda? ¿Todo era una jodida mentira? ¡Idiota, perro mentiroso! No pude soportar más nada y me fui a mi cuarto. Encendí el equipo para no escucharlo.
—Ya no quiero saber más nada de Jace, es un cretino mentiroso y tanto que hablaba de Alec y quien miente y esconde verdades es él. Le odio arrrggg —susurré/grité molesta. Agarré mi celular y llamé a Alec. No me di cuenta cuando inicié a llorar, solo sentí mis mejillas húmedas y lo supe.
—Dime —respondió al quinto tono y con voz ronca.
—Alec te necesito —dije llorosa.
—¿Qué tienes? —dijo jadeando.
—¿Dónde estás? Te noto sin aire—respondí con otra pregunta.
—He estado jugando fút sin descanso pequeña —respondió.
—¡Oh cierto! Lamento interrumpir pero necesitaba hablarte mi vida.
—Tranquila pequeña, te llamo al terminar el juego.
—Está bien, te amo Alec —dije.
—También te amo. Hablamos luego —dijo rápido y colgó. Me acosté bocarriba y me dejé llevar por la música. No quería pensar nada y me dormí.
Alec
Me hallaba en la puerta del loft de Camille, después de la calentura que agarré con Clary necesitaba matar las ganas y ella nació para eso. Toqué el timbre y me recibió una molesta chica y recordé cuan molesto andaba yo con ella también— ¿qué haces aquí? —preguntó. Sin dejarme entrar, empujé la puerta y pasé rápidamente y subí hasta su habitación. Una muy molesta Camille me persiguió y hubo un enfrentamiento cara a cara por quien tenía la mirada más fuerte, ella trancó la puerta de golpe y la ventana se estremeció. Me acerqué a ella y la abofeteé, fue un duro golpe porque la tumbé incluso. Ella llevó su mano a su mejilla y con ojos llorosos se volteó a verme. No me gustaba ser tan hijo de puta con ella y mucho menos me gustaba pegarle en la cara por las marcas que esto dejaba pero odiaba que ella, precisamente ella me desobedeciera o subiera la voz. Ella era mía, de mi poder y con ella hacía lo que yo deseaba.
—¿Qué te he dicho anteriormente? —me acerqué a ella y la levanté del piso. La puse sobre sus pies y le fruncí el ceño.
—Lo siento Alec —dijo llorosa.
—Odio tus escenas de celos y lo sabes Camille.
—No puedo evitarlo —dijo exasperada y la entendí pero igual le haré sufrir si eso la mantiene sumida a mí.
—Trata de hacerlo —me acerqué. Quité su mano de su mejilla y se la besé, ella se estremeció—. Odio hacerte daño amor —la abracé y la miré a los ojos. Eso siempre la calma.
—Yo lo sé y sé porque me pegas —dijo.
—Pero no me gusta —susurré— (en realidad amo pegarle, el control que ejerzo sobre ella es mayor) —pensé, ni loco decía eso en voz alta. Sonreí "dulcemente" para ella o eso debía ver, cuando en realidad era falsamente. Detallé su cuerpo y le quité su albornoz de seda negro y la dejé en ropa interior de encaje negro. Suspiré—. Tengo que hacerlo ¿entiendes? —ella asintió— pero te dejaré elegir. ¿Qué prefieres: mi mano o la correa? —pregunté serio.
—¿Otro castigo?
—¿Cómo cuál? —pregunté sincero y deseoso.
—No lo sé —dijo llorosa y se apartó de mí. Estaba asustaba, la última vez que le pegué no salió en días.
—No te marcaré, solo pintaré tu cuerpo de rojo —dije sonriendo.
—Alec —suplicó— no me pegues, aprendí la lección. No lo haré más —me acerqué a ella y tomé su cara en mis manos.
—De haberla aprendido, hoy no me hubieses desobedecido ni hubieses montado tu escenita de nuevo —gruñí y ella lloró—. No llores —la solté. Me senté en la cama— ¿vienes tú sola o te busco yo? —dije pacientemente. Siempre elegía venir como buena chica. Le agarré las manos y la tumbé sobre mis piernas—. Ahora verás —lancé la primera cachetada en su trasero—. Esto es por la escenita.
—Arg —gritó. Le di otra.
—Esto es por lo celos —gritó nuevamente y le di otra—. Por los gritos —gritó nuevamente. Le di unos 20 y en cada uno gritó y lloró, eso me excitó y calentó más de lo que andaba.
—Alec… —lloró— ya no más por favor —suplicó.
—Si me detengo, ¿me harás caso? —ella asintió. Le pegué de nuevo— dilo.
—Sí, si te haré caso —dijo rápidamente. Me detuve. La coloqué sobre sus pies, me coloqué de pie y la besé ferozmente.
—Te quiero —dije. Siempre terminaba con eso y a ella le encantaba. La abracé y susurré— lo siento, sabes que odio pegarte —mentí.
—También te quiero y lo sé —me abrazó. Le quité su corpiño y pantis a juego de encaje. Ella se dejó. La llevé al espejo que tiene a cuerpo completo en su cuarto y la hice verse.
—Estás gorda —le dije. Ella bajó la mirada asqueada de su cuerpo—. Odio que estés gorda. Hoy vi a Clary desnuda —se alarmó e intentó hablar pero la detuve—, tiene un cuerpo de ensueño. Sus senos, su trasero, en fin todo su cuerpo está tonificado y sus curvas en sus puestos. Necesitas hacer dieta y ejercicio Camille —la regañé, al meterme con su cuerpo le bajaba el autoestima y eso la hacía quedarse conmigo—. No puedo engañar a mi novia, quien por cierto está jodidamente buena —gruñí al recordar su cuerpo—, por una chica gorda —le dije al oído. Obviamente mentí, Camille no estaba gorda, de hecho su cuerpo era de infarto pero necesitaba meterle todo esa mierda en la cabeza—. Ahora te haré el amor. La próxima semana te pesaré y ay de ti si aumentaste, ¿entendido? —pregunté.
—Sí —dijo cabizbaja. La besé ferozmente, metí mi lengua y jugué con la de ella. La llevé a la cama y saboreé el resto de su cuerpo. Ella se retorcía del placer. Le hice el "amor" o eso le hice creer hasta dejarla extasiada y yo calmé un poco mi calentura. Después de un rato de acción, la abracé y le ordené que durmiera un poco. Necesitaba pensar con calma mis próximos movimientos y aquí siempre me relajaba. El cuarto de Camille era tan relajante que amaba venir aquí aunque fuese solo a dormir. No siempre venía por sexo aunque si la mayoría. La habitación era grande, considerando que era un loft, las paredes iban de azul marino y púrpura; su juego de cuarto iniciaba con una queen, una mesa de noche, una peinadora y un vestier a juego. Aparte de la puerta de entrada, estaba la de su baño que en ese momento estaba cerrada. Lo magnifico de aquella habitación era que nada, absolutamente nada, estaba fuera de lugar; ella era maniática del orden y eso era admirable. Esa cualidad me gustaba de ella.
La primera vez que pisé esta habitación me maravillé. Yo aún era virgen y creí estúpidamente que ella también lo era. Me llevé el fiasco al fijarme que no era así. Ella dormía plácidamente y yo me paseaba enfurecido por su cuarto como un león enjaulado. Revisé su armario y tomé un cinturón de cuero negro que allí se encontraba. Le di tres correazos y la insulté, la llamé perra y zorra por no ser virgen. Aquello me encendió tanto que me la follé sin cuidado y en cada embestida dejaba mis frustraciones, ella lo disfrutó. Al pasar el tiempo, cosas así se repetían seguidas y por cada rabia, resentimiento o simplemente calentura le pegaba pero ella siempre ha sido mi escape de casa. Usaba su cuerpo para pasar la ira causada por mi padre o Jace.
Cuando le relaté a Clary sobre aquella vez que por culpa de Jace me quedé pintando su pared, no me quedé en casa pintando, no del todo. Papá si me castigó pero me escapé y vine aquí. Pasé la tarde con ella disfrutando de ella y su placer. Siempre que desaparecía era para venir aquí. Mi escapada favorita. Reí.
Decidí que era el momento para despertarla de su sueño. Empecé a besarla y toquetearla. Estimulé cada partícula de su cuerpo y me hundí en ella gruñendo por el placer. Empecé a embestirla fuerte y eso la despertó agitada, siguió mi paso hasta que obtuvo su orgasmo. Eso no me detuvo y seguí. En eso mi teléfono repicó y lo alcancé con mi mano. Vi el número de Clary en la pantalla y decidí responder.
—Dime —respondí bruscamente y la voz salió ronca. Temí que pensara lo que precisamente hacía.
—Alec te necesito —dijo llorosa. ¿Qué mierda le habrá pasado? Seguí en mi faena.
—¿Qué tienes? —jadeé. ¡Mierda!
—¿Dónde estás? Te noto sin aire—respondió ¿alarmada?
—He estado jugando fút sin descanso pequeña —mentí. Merecía el Oscar; mientras hablaba con ella la adrenalina subía, el saber que ella me escuchaba me excitaba sobremanera. El poder ser descubierto aumentó la intensidad.
—¡Oh cierto! Lamento interrumpir pero necesitaba hablarte mi vida.
—Tranquila pequeña, te llamo al terminar el juego —dije, necesitaba colgar. Ya no podía contenerme más
—Está bien, te amo Alec —dijo resignada.
—También te amo. Hablamos luego —colgué sin más y lancé el celular lejos. Solté un gruñido de lo más hondo de mi garganta y me vacié dentro de Camille—. ¡Joder que orgasmo! —exclamé. Sonreí y le di pequeños besos a mi chica quien me los respondió agotada pero sonriendo. Esa noche no volví a casa, amanecí entre los brazos de mi chica y no llamé a Clary. Pero me sentí extrañamente feliz, completo.
Algunas cositas:
1. Quedan como 10 capítulos a partir de ahora y el epílogo.
2. Este es el más largo que he escrito :O
3. Trataré que siempre salgan nuestros tres chicos siempre en un mismo capítulo así no es siempre sobre uno en particular.
4. Espero nuestra chica reflexione y se dé cuenta que Alec la anda manipulando, antes de que sea tarde.
5. Les recuerdo que Clary, Alec y Jace son populares y harán cosas que son típicas de esas personas así que espero no se alarmen.
6. Vienen los capítulos más fuertes: drogas, alcohol, sexo desenfrenado y ¿muertes? Ususú ya veremos.
¡Saludos!
PD: Perdonen la mala ortografía. Por favor, avisar ;)
