Declaimer: Los personajes pertenecen a Cassandra Clare yo solo juego con ellos. La trama es mía.
Alec
—¿Cómo se encuentra él? —pregunté.
—Bien —murmuró y yo asentí.
—Me gusta cuando te estremeces con mi toque —reímos.
—Explícame nuevamente, ¿por qué debo andar con él? —bufé.
—Lo necesito alejado de Clary —dije tranquilamente.
—Eso explica mucho —fue sarcástica y reí. A la única a quien le permitía esta clase de libertad era a ella pero como en todo, tenía un límite. Giré sobre ella penetrándola lentamente, ella gruñó ásperamente y yo sonreí. Saboree su boca.
—Necesito más coca, ya se me está acabando la reserva —dije con el suave vaivén de mis penetradas.
—¿Por qué me lo dices ahora? —preguntó jadeando.
—Me gusta escucharte jadear —le besé el cuello—. Me encantaría marcarte —pasé mi lengua y bajé mi boca hasta su seno.
—No lo hagas, él se daría cuenta —jadeó y gimió.
—Lo sé —sonreí.
—Eres malo —jadeó nuevamente. En realidad no había dejado de jadear y eso me volvía loco—. Alec más rápido.
—¿Desesperada?
—Sí.
—Pídelo bien —ordené.
—Arrrg —gritó—. Alec más duro, cógeme más duro.
—¡Qué boquita tan sucia! —dije burlón. Hecha una furia me dio media vuelta y quedó sobre mí; en realidad me dejé. A su propio ritmo me cabalgaba, coloqué mis manos en su trasero y se lo apretaba. Fui llevando mis manos hasta su cintura y la atraje hasta mí, la besé fuertemente y pellizqué sus senos. Le di la vuelta y ya sobre ella, subí la velocidad de mis embestidas; ella temblaba, gemía y gritaba mi nombre. ¡Qué mujer! Ella se corrió y me dejé ir dentro de ella.
—¡OHHH! Eso fue jodidamente asombroso Alec —sonreí. Era el mejor haciendo esto.
—Debería lavar tu boca o follarla para callar tus groserías —dije con humor.
—¿Puedo? —preguntó y ambos nos carcajeamos—. Revisé el celular de Jace y no hallé no mensaje de tu Clarissa —dijo con sorna.
—Me alegra eso —acaricié su hermoso cabello.
—Pero vi una foto tuya con la rubia esa, saliendo de la clínica —me tensé. Ella odia a Camille—. ¿Cuándo pensabas decirme que te sigues acostando con esa furcia?
—¡Oh Reina basta! —exclamé molesto. Ella se paró y empezó a buscar sus cosas.
—Yo hago lo pesado mientras tú jodes con ella. Ya es suficiente con soportar a la Clarissa esa como para también que aguantar a Camille. ¿Qué pensabas? ¿Qué nunca me daría cuenta? —gruñó.
—Cada una de ustedes cumple un papel diferente en mi vida y lo sabes —bufó.
—Solo me buscas para que te consiga la coca —gritó.
—Mierda, cállate. Para mí vales más que eso —dije realmente cabreado y me le acerqué, ella retrocedió.
—¿Me vas a pegar también?
—Por eso necesito a Camille, a ti nunca te pegaría y a Clary menos pero no puedo pegarle sin darle una gratificación luego. ¿No comprendes eso? —dije furioso.
—Estoy harta de ser tomado como último recurso.
—No eres tomado ni serás tomada nunca como último recurso, siempre estás de primera en mis planes pero debes entender esto nena: Clary me da estatus, con Camille descargo mi frustración y tú eres mi… —no terminé.
—¿Tú qué? —gritó— ¿tu puta?
—No, ¿cómo crees? Eres mía, mi todo, mi mundo, mi verdadero amor —y me acerqué a ella.
—No lo parezco —dijo calmada, cosa que agradecí, ya no soportaba su altanería.
—Pues lo eres —la abracé—. Solo confío en ti. Por eso dejo que Jace te toque y sabes que odio que toquen lo mío —gruñí. Nos llevé hasta la cama; me senté primero, abrí mis piernas y la coloqué en medio; estábamos frente a un espejo. Besé y lamí su cuello, vi como cerraba sus ojos y susurré —: ábrelos, quiero que veas lo que te hago —coloqué cada mano en cada seno y los masajeaba, su respiración se ralentizaba y eso me hacía sentir como un dios. Pellizcaba sus senos y ella jadeaba.
—Alec —gimió mi nombre.
—Escúchame, me quedaré contigo esta noche —dije firme.
—Ajá —jadeó.
—¡Shh! Solo escucha el plan y disfruta —ella asintió—. Me quedaré contigo toda la noche y disfrutaremos uno del otro. Mañana, después de salir del Instituto llevaré a Clary para donde Camille, ella está en el hospital y frustraré cualquier plan que tenga Jace con esa foto. —Ella se estremeció bajo mis manos— te haré llegar de esta manera —solté una de mis manos y acaricié su cuerpo, fui hasta su sexo y pellizqué su botoncito provocando que se arqueara y gimiera fuertemente. Introduje un dedo dentro de ella y la empecé a follar así, era algo muy erótico, nos veíamos en el espejo, ella se veía en el espejo y eso en muchas maneras la ponía más. Gemía mi nombre, se tensó y luego se dejó ir en un fuerte orgasmo.
—Tú. Si. Que. Sabes. Como. Hacerme. Llegar —soltó lentamente. Sonreí.
—Ahora me toca disfrutar a mí —le agarré, la acosté y la penetré.
Anoche tuve una de mis mejores noches. Jodí hasta el cansancio y mi chica me dio mi bolsita de coca antes de irnos. Pasé por casa de Camille y la guardé donde siempre. Aproveché y organicé todo lo que se hallaba fuera de lugar, agarré su bolso y metí sus cosas personales para llevárselas al hospital y era lo menos que podía hacer pues está allí por mi culpa. Me sobrepasé al pegarle y sus heridas fueron más fuerte y si se le suma un mal aborto practicado, hasta mucho había sobrevivido. Secuestré a Clary en lo que llegué al Instituto, le pedí que nos saltáramos las clases pero se negó; entonces me tocó hacer una especie de trato, cosa que cumplió y ahora nos hallamos aquí en la entrada del cuarto de Camille.
Abrí la puerta y le indiqué que pasara primero— ¡Oh! —jadeó— Camille ¿quién te hizo esto? —preguntó horrorizada y una lágrima brotó de sus bellos ojitos.
—Su novio —dije y fingí tristeza—. Se enteró que estaba embarazada y la golpeó brutalmente; además le obligó a practicarse un aborto donde casi murió —gruñí para hacerlo más creíble.
—Es una bestia —susurró asqueada. Si supieras nena. Vi a Camille y no la vi tan mal, me encantaron los moretones que tenía y me alegré al saber que había decidido sacarse al bastardo. Felicidad plena para mí.
Le di un abrazo de consolación a Clary, estaba muy perturbada por lo que vio y decidí que era momento de irnos. Sabía que dentro de nada, Camille despertaría.
—Clary ¿aún quieres tener tu primera vez conmigo? —pregunté sin salir aún de esa habitación, ella se sonrojó y volteó a mirar a Camille avergonzada.
—Alec este no es el lugar para hablar de eso —me regañó.
—Ella está dormida —le apreté más y la besé tiernamente. Ella lo pensó por un momento y asintió.
—Sí, sí quiero —dijo sonrosada.
—Te tengo una sorpresa entonces —besé sus labios—. Vamos —ella se soltó y fue hasta la cama de Camille.
—Luego nos vemos, hasta pronto —dijo y besó su frente. Le agarré la mano y salimos. Necesitaba regresar a la habitación y mientras avanzaba por el pasillo pensaba en la excusa, necesitaba regresar sin Clary.
—¿En qué piensas? —me preguntó.
—Estoy preocupado por ella y ¿si él vuelve? No quiero que le haga más daño —mentí.
—Oww amor, qué tierno eres —dijo y me besó. Salimos de aquel lugar y llegamos al estacionamiento—. Alec —dijo frunciendo el ceño.
—¿Esa no es la bolsa de Camille? —me preguntó.
—¡Rayos! —exclamé— se me había olvidado, su mamá me dijo que se la trajera que ella vendría más tarde —mentí—. ¿Me esperas aquí mientras dejo esto en su habitación?
—Sí, claro, ve —me besó y salí corriendo. A veces olvidar las cosas resultan mejores que mentir, aunque mentí al decir que lo mandó su mamá.
—Pensé que ya te habías ido —escuché el susurro de Camille.
—Me alegro que despertaras —dije sincero—. Te traje algo de ropa y tus cosas personales —ella asintió y desvió la mirada. Me acerqué—. Lo siento —mentí y toqué su mejilla. Ella me miró y lloró.
—Ahora que tendrás a Clary en todos los sentidos, ¿te olvidarás de mí? —preguntó triste.
—No sé si deba existir un nosotros Camille. No quiero seguir haciéndote daño y sucederá así, ambos lo sabemos —dije.
—Yo te amo Alec —lloriqueó.
—Yo también a ti Cam —mentí—, pero no es sana esta relación.
—No me dejes por favor —lloró.
—¡Shhh! Está bien, no terminaremos pero mientras te recuperas, me mantendré alejado de ti.
—Está bien —respondió. La observé y la besé dulcemente.
—Clary me espera, te veo mañana —le di un último beso casto y me marché.
Clary
Cuando Alec regresó de donde Camille lo sentí triste y no era para menos, ver a una amiga en tal condiciones daba sentimientos.
—¿Cómo te hiciste tan buena amiga de ella? —él sonrió como si recordara algo alegre.
—Verás ella siempre ha sido considerada como la más zorra del Instituto y eso es mentira. Ella es dulce aunque se quiera mostrar como ruda. Cuando ella llegó de Francia, deslumbró a todo el mundo y todos querían con ella; una vez intenté ser parte de ese clan pero la encontré llorando. Magnus, su anterior ex, terminó la relación por la distancia y ella estaba vulnerable. Desde allí le empecé a hablar y le conté de ti, de mis sentimientos por ti. Ella me dijo que debía luchar por ti, que te conquistara y siempre que discutía en casa o con Jace, sobre todo con Jace, ella era quien me consolaba. Ella siempre ha estado para mí, hace días ella me dijo que me necesitaba, que dejaría a su novio pero que tenía miedo. Me pidió estar allí Clary y yo la abandoné —sollozó—, fui un mal amigo. Ella siempre me apoyó contigo y yo he estado tan al pendiente de ti, del fút, de mis otros amigos que me olvidé de ella y él la lastimó. Me odio por eso, le fallé. Cuando me llamaron de la clínica me asusté, sin pensarlo la fui a buscar. Ella quería tener a su bebé —suspiró— pero él la insultó, le dijo que ese niño era un bastardo y que nadie se haría cargo de él, la llamó puta. Ella me contó eso llorando y me dijo que necesitó de mi ayuda y que la abandoné. Fui mal amigo Clary. Mientras la llevaba a su casa se puso realmente mal, gritaba del dolor así que la llevé directo al médico y sus heridas realmente son fuertes. El doctor creyó que había sido yo y casi me detiene la policía, ella negó eso y dijo que solo éramos amigos. No sé si ella me perdone por dejarla a un lado —escuché atentamente aquel relato y el corazón se me puso chiquito. Por poco perdió a su mejor amiga y todo por andar conmigo. Pobre Alec. Permanecimos en silencio durante todo el viaje. Cada quien en lo suyo, de vez en cuando le miraba de reojo y lo veía perturbado.
—Llegamos —dijo. Observé aquel lugar y sentí calma. Respiré hondo, la naturaleza me calmaba. Alec bajó de su camioneta y me abrió la puerta— ¿te gusta?
—¡Oh sí Alec! Es precioso, gracias —lo besé. Se alejó de mí y abrió la puerta de atrás sacando un bolso addidas azul de manos. Me guió por un camino rocoso y entramos a una cabaña. Esta era toda de madera pulida pero rústica en algunas partes. Tenía una chimenea y una cama queen, la puerta de lo que debía ser el baño estaba cerrada. Andaba con la boca abierta, la decoración de aquel lugar era majestuosa. Rosas por todos lados, velas, amé todo allí—. ¡Wow! —no pude continuar porque me abrazó y besó.
—¿Estás preparada? —asentí. Siguió besándome, lentamente fue quitando cada pieza de mi uniforme y yo traté de quitarle la de él. Sabía que estaba roja y no me importaba.
—Te amo Alec —susurré.
—También te amo —y lo sentí invadirme.
—Arrg —grité. Me dolía. Él me besó y no se movió, me arqueé y el empezó a salir a moverse suavemente, me sentía increíble en sus brazos y le amé más todavía— Alec —gemí. Él se salió y se colocó un condón, luego siguió con sus besos y me sentí realizada. Llegué primero y luego él. Mi respiración estaba densa y me sentí increíble a pesar que me dolía. Quedé agotada y me dormí en sus brazos.
Jace:
Pasé una genial noche con Reina, excelente mujer en la cama pero no era Clary, quería y necesitaba era a Clarissa; me propuse olvidarla pero no se me daba y ya me estaba empezando a odiar. Seelie me trajo a una cabaña para hacerme olvidar del mundo, bebimos y ella quiso que tuviese un viaje pero me negué. Ya era de mañana y debía irme, no avisé que me quedaría afuera y no he querido causar líos en "mi casa".
Íbamos por el camino rocoso cuando escuché un par de voces conocidas. Seguí hacia donde estaban. Me asomé y los vi, me detuve y me escondí antes de que me vieran.
—Gracias Alec por esa maravillosa noche —dijo una Clary sonrojada. Me tensé y cerré mis ojos.
—No nena, gracias a ti —respondió la basura esa—. Siento que te duela, ¿quieres que te cargue?
—No, me da pena.
—Bebé te hice el amor por primera vez y ¿eso te da pena? En serio, puedo cargarte y así evitas la molestia al caminar.
—Yo puedo caminar —me cansé de escuchar y decido enfrentarlos. Los encontré besándose y me asqueé.
—¡Vaya, vaya… Mire a quien tenemos aquí! —exclamé.
—Jace —dijo una tensa Clary. Por su parte Alec estaba serio.
—Al fin tuviste lo que querías, ¿no? —dije asqueado.
—Jace ¿qué sucede? —dijo Reina.
—Jace ¿qué estás haciendo aquí? —dijo un Alec serio.
—Nada que te interese —gruñí. Andaba molesto. Clary no pudo ser más estúpida.
—No le trates así —lo defendió.
—¿Qué no lo trate así? Clarissa, él te es infiel —grité.
—¿Qué? —dijeron al unísono.
—Jace ¿qué te importa eso? —gruñó a mi lado Reina.
—Ella es mi mejor amiga o bueno eso era antes —respondí furioso.
—Deja de mentir Jace.
—¿Miento? Toma, ve esto —le dije pasando mi teléfono con la foto—. Él tiene algo con Camille. Les vi besándose…
—¿Dónde está la foto del beso? Aquí lo que observo es a un amigo, ayudando a una amiga y ya me sé todo el cuento. ¿Por qué no te detuviste a ayudarlo? ¿Sabías que ella anda hospitalizada y si no hubiese sido por Alec se hubiese muerto? —aquellas palabras me golpearon. No me creyó nuevamente.
—¿Queeé? Alec bastardo ¿qué le hiciste?
—Yo no le hice nada —gritó altanero.
—Jace deja de mentirme. ¿Querías hacerme daño? ¿Eso querías? ¿Acaso te importo? Déjame en paz. Madura Jace, madura —increíble. Clary no me creyó, Alec le hizo daño a Camille y ella lo ayudó a él. ¿Qué mierda le pasaba a este mundo? No respondí, no dije nada y vi como Alec se la llevó y la alejó de mi lado. Vi la decepción de Clary y me dolió, me dolió profundamente saber que la mujer que más he amado no me haya creído y por lo visto nunca me iba a creer. Las cenizas de mi corazón se siguen yendo como si no hubiese mañana.
—¿Estás feliz? —dijo Reina.
—Lo siento —dije avergonzado.
—¿Lo sientes? Jace yo estaba aquí y no te importé. Tengo sentimientos y por lo visto siempre me has utilizado.
—Yo…
—No, no digas nada. Olvídate que yo existo y no me busques —se fue. Me abandonó pero a ella no pude culparla, pasamos la noche juntos y yo la cagué. Mi alma se dividió y fue mi culpa. Ya no valía nada. Me senté en medio de aquel camino y golpeé el suelo con ambas manos hasta sangrar. La furia invadió mi cuerpo y salí disparado de aquel lugar, pensé que era hermoso pero era obscuro y siniestro.
—Te odio Alec, te odio y ahora sí pagarás todo lo que me has hecho —grité.
Lamento el retraso con el capítulo, fue un fin de semana de locos.
Pensé hacer 30 capítulos pero me di cuenta que ya llegué al quiebre de la historia y alargar sería incluir o cambiar mucho el final que deseo. Al hacerlos más largos, ocurrió eso; así que opté por dejarlos a 25 nada más; por consiguiente, solo quedan 3 para el final más el epílogo.
Basileia75, Alec es de lo peor pero me gusta que sea un malo de verdad y no un chico que se cree malo. Nuestro Jace debe madurar y hasta que no lo haga, Alec siempre le ganará.
PD: Lamento los errores, me avisan si ven alguno.
¡Saludos!
