Declaimer: Los personajes pertenecen a Cassandra Clare yo solo juego con ellos. La trama es mía.
Clary
No sabía qué cosa le había pasado a Jace pero verle tan maltratado, tan débil me dolía profundamente. Bruto el hombre quien le hizo esto, no lo merecía. Sabía que le debía dinero por las drogas pero no era necesario dejarlo así tan maltrecho. Ahora verlo así aquí era doloroso, y me entristece porque de ser amigos tal vez él nunca hubiese caído en ese mal vicio. La gravedad del asunto era tal que Jace aún no despertaba de su letargo. Recé por él, lloré por él y su familia estaba totalmente angustiada.
—Jace te quiero, siempre serás mi mejor amigo —confesé. Toqué su mano y todas las máquinas se dispararon, nunca olvidaré aquel ruido que hizo que enfermeras y doctores entraran corriendo aquella habitación. Me aislé a una esquina a llorar y un camillero me sacó de allí. Jace moría y yo nada podía hacer, me sentía inútil.
Después de ese día ya no le pude ver más, esa fue mi despedida y me odié por ello, lo quería conmigo, lo quería feliz. Jace ya no estaba.
Alec
Esa semana fue agotadora, preguntas, policía y yo mentí hasta más no poder. Estaba jodidamente asustado, nunca creí que esto se me saldría tan de la mano. Reina contó cómo conoció a Jace y cómo ella le había dado a probar LSD, contó como él se volvió más demandante y pedía cosas cada vez más fuerte. También dijo que las últimas fueron para olvidar y de yo no saber la verdad, me hubiese creído esa confesión. Izzy y el resto de la familia la sacó a patadas del hospital y no era para menos. Me costó hacer que se fuera pero era necesario que huyera de aquí. Estaba muy molesto con ella por su brutalidad y falta de inteligencia, matarlo no estaba en mis planes y sabía que la acusarían de asesinato. Cosa que a la larga papá hizo pero ya ella estaba ida. No podían relacionarme con ella para nada y sabía que si iba presa, yo también iría. Terminé quemando la cabaña donde lo torturé, lo hice parecer un accidente y nadie sospechó de nada, obviamente primero limpié y acomodé todo, no necesito más errores en esto.
—Clary ¿qué tienes? —pregunta necia.
—Jace no va a despertar más Alec —me tensé, la abracé y la dejé llorar en mis brazos.
—Jodida santa mierda ¿qué? —reaccioné gritando. Jace no podía morir, de hacerlo yo sería un vil asesino. Caí de rodillas y lloré amargamente.
Clary
Cada vez que recordaba a Jace mis ganas de llorar aumentaban, sabía que debía seguir viviendo mi vida como si nada pero después de haber convivido con él tantos años, era difícil el saber que ya no podría verlo, que ya no saldría con él, que ya nunca más seríamos amigos y que se había ido de mi lado molesto.
Alec trató de mejorar mi humor y trató de conseguir a la persona que arruinó a Jace, esa chica mató al joven que conocí y por años amé. La odiaba con todo mí ser. Lloré, lloraba y lloraré siempre por esta pérdida. Alec ha estado allí para mí pero mi tristeza lo consume y le he pedido que vaya a donde Camille, él necesitaba de una amiga también pero en ese momento yo no podría serlo. Izzy también ha estado triste, Max y todos allí en su casa, para todos fue muy duro el perderlo.
—Clary, Clary —gritó Jon— ¿cómo estás?
—Triste.
—Clary —me abrazó— ya ha pasado un mes, no puedes seguir así. No comes, no sales prácticamente, mamá está preocupada por ti, papá ni se diga. Ya casi no sonríes y Alec cada vez está más enojado contigo. Él te necesita, era su hermano.
—Lo sé —dije— es solo que no puedo hacer que la tristeza se vaya de mi lado Jon.
—Encerrada no saldrás adelante.
—Lo necesito a mi lado.
—Entiendo eso pero Jace no querría que dejaras de vivir. Él nunca hubiese querido verte triste Clary. Por favor, hazlo por él y vive tu vida.
—Está bien —dije resignada. Jon tenía razón, Jace hubiese odiado que me consumiera la culpa, la tristeza y el dolor.
—Nos vemos en cinco abajo, te tengo una sorpresa —asentí y él se fue. Extrañaba a mis amigos. Bajé las escaleras lentamente y ensimismada.
—Jon, Jon ¿dónde estás?
—Aquí pequeña —caminé hacia la terraza que conectaba la casa con la piscina y ahí me encontré a mi hermano con Magnus.
—Hola Clary —dijo sonriente. Nunca había tenido mucho trato con él y menos cuando supe que le había roto el corazón a Camille—. Te preguntarás que hago aquí pero vengo en son de paz y a traerte algo que te envió Cami —dijo sonriendo.
—Hola Magnus, ¿qué será? —pregunté.
—Toma —me cedió una carta. La miré extrañada y fruncí el ceño. Observé detenidamente a Magnus y a Jon pero este último se encogió de hombros—. Ella me dijo que la leas en privado y que por favor, no le comentes a nadie que ella te la mandó, sobre todo a Alec. También te mandó esto último —era un helado de tres sabores. Lo tomé y entré de nuevo a mi casa. Lo guardé en el refrigerador y subí a leer la carta. Cuando pude detallar el sobre me di cuenta que llevaba en él escrito unas indicaciones.
1. No dejes que Alec vea esto.
2. Dame un mes entero Clary, no leas aún esta carta.
3. Perdóname.
4. Finge ser feliz junto a él y complácelo mientras pasa este mes. Hazlo por mí.
¡Suerte!
Me sentía extraña y confundida pero en el fondo algo me hizo hacer caso y guardé celosamente aquella carta. Los secretos me invadían y quería descubrir todo ya. Pero ella merecía este favor, algo me lo decía. Cumplí con lo que me pidió, durante el mes fingí estar bien, fue amorosa y cariñosa con Alec. Vi su ánimo cambiar de la noche a la mañana, sus ataques de rabia, de celos… no lo entendía, ya Jace no estaba en medio de nosotros para que él actuara así pero lo soporté.
Camille estaba distante, se la pasaba con Magnus y alejada de todos, de vez en cuando nos miraba y fingía sonreír. Durante la práctica del escuadrón, Cam se me acercó y me comentó en secreto— hoy lee la carta Clary —me abrazó y se despidió con dos besitos en el aire. Se fue de manos de Magnus. Estaba nerviosa, muy nerviosa y Alec lo notó y me miró extrañado.
—¿Te pasa algo? —preguntó interesado.
—Sí, decidí decirle a mamá que ya no soy señorita —dije lo primero que se me vino a la mente.
—¿Qué? —gritó asustado— ¿estás loca? O quieres que Jon me mate. No le digas.
—Debo hacerlo, me cansé de mentirle Alec —seguí por allí. En realidad mi mamá ya sospechaba, prácticamente era afirmarle que sí.
—No, no y no —dijo firmemente.
—Alec ¿qué sucede? ¿Por qué te pones así?
—No le digas Clary. Jon me tiene en la mira, no le caigo bien, me odia, se entera que te desvirgué, me matará y lo sabes.
—Ya entiendo pero no seas tan alarmista —dije resignada.
—Clary prométeme que no le dirás nada —me dijo viéndolo a los ojos.
—No, no puedo prometerte eso Alec. Es mi mamá y entre ella y yo no hay secretos.
—Pero este no es un secreto que le compete a ella, es nuestro.
—Pero es mi mamá —grité enfurecida.
—Clarissa —gritó y me levantó la mano. Me alarmé y me corrí para atrás.
—¿Pensabas pegarme? —pregunté molesta.
—No, no soy de ese tipo de hombre Clary —dijo conteniendo la rabia. Le observé atentamente y entrecerré los ojos.
—Será mejor que yo me vaya por mi cuenta. Hasta pronto Alec.
—Clary no, ni se te ocurra irte y dejarme.
—Alec este mes me he portado bien contigo y al parecer no es suficiente para ti.
—Lo es.
—Entonces hablamos luego —le di un beso en la mejilla y me fui.
Corrí como loca a mi cuarto y solté todo mientras pasaba por el pasillo. Entré y busqué la carta de Cam y temblé, tenía miedo. Sabía que aquello marcaría un fin en mi vida y eso me dolería. Tenía ese presentimiento, le pasé la mano al sobre y leí la antigua advertencia. Siempre hacia eso para darme serenidad. Suspiré y cerré mis ojos mientras pensaba. Los abrí y abrí finalmente aquel sobre que contenía mil verdades.
Para: Clary
Hola tal vez después de leer esto me odies, tal vez después de leer esto no quieras saber más nunca después de mí pero necesitaba contarte y soy tan cobarde que te pedí un mes para asimilarlo. Fui tan cobarde que preferí escribirte una carta que darte la cara.
Clary yo soy más que una simple amiga de Alec, soy su amante. O mejor dicho si lo ves desde mi punto de vista lo eres tú. Yo ando con Alec desde hace años, mientras tú andabas tras Jace, él siempre venía a mí. Pero para él solo soy desahogo, solo soy esa con quien él se venga cuando le sucede lo que él no quiere. Los moretones, las dolencias y mi ida al hospital ha sido a costa suya, por su culpa perdí a mi bebé y por su culpa casi muero.
No quiero que te suceda eso a ti y por eso decidí contarte esto Clary. Alec es malo, muy malo, es cruel. Clary él tiene un vídeo tuyo donde sales haciéndoles cosas con el uniforme, yo lo vi y esa chica, Reina también es su amante, pero a diferencia de mí, ella le consigue la cocaína a él. Sí, Alec consume Clary. Él no es lo que aparenta ser, él no es el chico bueno que alegar ser, no confíes en él. Magnus me ha apoyado y ando viviendo con él, le conté quien fue quien me maltrató y me dijo que si un hombre me amaba no debía dañarme.
Lo siento Clarissa, sé que mis lágrimas para ti no valdrán nada y entiendo si no me perdonas pero debía decírtelo.
Post data: gracias por ser mi amiga.
Att. Camille.
No sabía que pensar, mis lágrimas corrían y no quería detenerlas. Alec me había mentido todo este tiempo y yo que me había entregado a él por amor. Jace, él tenía la razón y yo no le creí. Me sentía fatal, mis ganas de vomitar eran enormes. El asco me recorría y no podía hacer nada. Una puta, una zorra me sentía. Lloré, lloré y seguí llorando.
—Clary ¿qué te pasa?
—Es Alec, Jon —dije llorando.
—¿Qué te hizo ese estúpido? —gruñó enfurecido.
—Me engañó, me engañó —sollocé. Me sentía triste y enferma. Jon se tensó y sabía que quería matar a Alec y si le contaba o le dejaba ver la carta, iría inmediatamente. Aquello era más de lo que podía soportar. Me acurruqué en sus brazos y me permití llorar fuertemente.
—Lo mataré, lo mataré —gruñó Jon. Cuando sentí que me iba dejar, le abracé más fuerte indicándole que no debía dejarme sola. Amaba a mi hermano y temía por él. Sabía que Alec estaba implicado en lo de Jace y eso me hacía temer más. Debía hablar con Camille pero no podía soportar verla y saber que ella también me mintió. Mi relación era una farsa y estaba asqueada. Me paré corriendo y fui a vomitar, dejé todo allí. Jon agarró mi cabello mientras lo hacía, eso evitó que me lo ensuciara, dejé la bilis allí y con ello parte de mi corazón. La tristeza me consumía cada vez. No podía dejar de llorar, me sentía sola y triste. Desolada. Sin fuerzas.
—No dejes que se me acerque, no deje que se nos acerque. Cuídanos Jon, tengo miedo —dije hipando y moqueando. Me sentía triste. Jon me llevó con él a su lugar, realmente no me di cuenta cuando me sacó y menos cuando llegamos pero allí me hallaba. Me encerré en mi habitación y seguí llorando hasta que me dormí.
—Clary, Clary despierta —me movió—. Tenemos que irnos.
—¿Para dónde?
—Para la casa de campo de papá. Pedí en el Instituto tiempo para nosotros y nos iremos por un tiempo pequeña —ni dije nada, solo asentí.
Alec
—Buenas tardes Sr. Valentine ¿se encuentra Clary? —pregunté—. Es que hoy no fue al Instituto y quería saber si se encuentra bien —me excusé.
—Si ella se fue a pasar con Jon una temporada fuera —dijo seriamente. Valentine era de los pocos que me ponía los pelos de punta, siempre tan formal y distinguido. Aunque era sabido que él no me quería como novio de su hija, respetaba la relación—. Pensé que te había dicho —calló por un momento y se llevó la mano derecho a la barbilla—. ¿Problemas en el paraíso? —sonrió irónico. ¡Bastardo! Fruncí el ceño. El muy jodido estaba feliz de la escapada de Clary de mi lado.
—Para nada, feliz día —dije entre dientes y me fui. No había terminado de salir cuando escuché la carcajada de Valentine y eso me obstinó, mi mal humor aumentó y sabía a donde debía ir.
Manejé como loco por la ciudad hasta la casa de Camille, intenté entrar y mi llave no funcionó, aquello me desconcertó y toqué apresuradamente— Camille sé que estás allí, abre la maldita puerta —grité. Andaba de malas y esta perra no quería abrirme la puerta.
—Camille no está disponible para ti —escuché la voz de un tipo.
—¿Quién mierda eres tú? —gruñí.
—Magnus y no permitiré que te le acerques a Camille —respondió burlón.
—Camille si sabes lo que te conviene, abre la maldita puerta y corre a ese tipejo de tu casa —grité nuevamente tratando de contener mi ira.
—Alexander vete, es lo mejor que puedes hacer. Lárgate de aquí.
—Abre la maldita puerta —grité.
—Llamaré a los de seguridad.
—Esta me las pagarás maldita puta —y me fui de allí. Di media vuelta y me fui con la sangre hirviendo. Sin Clary, sin Camille y sin Reina me sentía ahogado, necesitaba coca y la muy puta de Camille tenía mi reserva. ¡Qué arrechera más grande! Arranqué con fiereza y me fui de aquel maldito lugar a no sé dónde. Entré a un bar y pedí una cerveza pero la sentí como agua. Pedí un brandy y sentí como quemaba mi garganta y me hacía bien. Visualicé a una chica que estaba vendiendo unas pastillitas azules y les pedí unas dos, aproveché y le ofrecí una noche juntos, me la llevé de allí a un motel. Quería descargar mi ira con sexo y droga, no sabía su nombre ni me interesaba, solo quería escuchar sus gemidos y verla retorcerse bajo mi piel. Fui condenadamente duro, no tuve piedad de ella pero eso no quería decir que Camille no me la pagaría. Observándola atentamente, me fijé que esta chica era trigueña, con la melena negra y ojos grises. Una belleza, lástima que era una puta. Terminé con mi faena, le dejé dinero y me largué de allí. Me sentía mejor y más calmado.
Decidí escribirle a Camille. Ella era mía y no entendía. Le juré y prometí más nunca pegarle, solo quería drogarme y tener sexo con ella. Sexo seguro, la deseaba a ella como a ninguna otra mujer y la muy perra se acuesta con otro. Eso me dolió porque aunque sabía que no era un santo, yo nunca la hubiese dejado por otra.
«¿Qué coño pasa contigo»
Quedé esperando su respuesta. Tardó quince minutos en responder.
«Alec lo siento pero temía por mi vida»
«Te juré más nunca hacerte daño»
«Alec estoy embarazada y no quiero que le hagas daño a mi bebé»
«No es solo tuyo Camille»
«Tú no deseas un bebé»
«Pero te deseo a ti y por ti aceptaría todo»
«Alec me harás daño»
«No te negaré que ando molesto contigo, me cambiaste por Magnus»
«No, no lo hice. Él solo me está apoyando»
«Vuelve a mí pequeña. Te amo»
«También te amo»
«¿Puedo ir para allá?»
«Tengo miedo de ti Alec»
«Prometo no hacerte daño bebé, te lo juro»
«Ven»
La convencí, esta vez no podía golpearla pero nunca estaba demás el sexo rudo con ella. No quería perderla, Camille si me gustaba y mucho. La quería de verdad. Reina era otra a quien quería pero andaba lejos por lo de Jace y si regresaba se metería en un tremendo lío. A quien quería en mi poder y así joderla lo más posible era a Clary pero la muy zorra se había escapado y por no faltar a mi palabra, no publicaría el vídeo de ella y eso que se lo merecía. Realmente odiaba a Clary, así como odiaba a Jace. Ellos siempre eran el centro de todo y la quería humillar, quería quitarle su reinado y acabar con ella. Fingir amarla me había costado mi relación con Camille, tuve que ser "fiel" y me costó no tirarme a quien sea que me pasaba por frente.
Llegué a casa de Camille y toqué el timbre. Andaba más calmado.
—Hola Alec —dijo inquieta Camille. La observé detenidamente y la abracé. La llevé a mis brazos y la besé. Metí mi lengua en su boca y jugué con ella.
—Te amo —dije— para mí siempre serás la única quien me llene tanto —la volví a besar. Me separé y le di un beso casto.
—También te amo pero ya me cansé de ser la otra Alec —se soltó de mí.
—Ya no lo serás —dije sentándome.
—¿Cómo me aseguras eso? —preguntó directamente.
—Porque nunca fuiste la otra Camille, Clary lo era.
—¿Reina? —suspiré.
—Reina solo era quien me proporcionaba la coca, me salía más económico —fui sincero después de mucho tiempo—. No me dejes Camille, te necesito —la abracé nuevamente y la volví a besar.
—Hazme el amor Alec —me pidió.
—No, no creo que eso sea apropiado ahorita Cami.
—¿Por qué no? —lloriqueó.
—Te amo y necesitas descansar.
—Después de eso descansamos —reí ante su comentario.
—Está bien —subimos a su cuarto y le hice el amor, fui suave y delicado con ella. Lo merecía.
—Te amo Alec.
—Yo también te amo Cami —y la besé.
Debido a que Camille estaba embarazada, el Instituto la envió a educación a distancia. Su mamá se puso como loca y tuve que llevármela de allí a mi cabaña. Hice los arreglos para comprarme una pero al menos que trabaje o robe, no podré pagarlo ahorita.
—Hola Alec —dijo una muy coqueta Kaelie.
—Hola Kae ¿cómo estás? —Kaelie era alta y delgada, tenía la piel blanca como la leche con las venas verdes visibles, su cabello rubio con destellos verdes y sus ojos eran azules. Como todos, ella usaba el uniforme del colegio, la diferencia era que usaba la falda más corta, toda una reina.
—Bien lindo y ¿tú?—me besó en la mejilla.
—Bien corazón —le sonreí. Sabía que estaba mal coquetear con ella pero era inevitable no aceptar cumplidos de chicas así.
—Debido a que Clarissa ya no estará con nosotros —dijo— y yo soy la porrista al mando por ahora, es vital que el capitán salga conmigo.
—¿Eso por qué?
—Porque soy divertida y —se acercó para que yo solo escuchara lo último— el sexo sería genial —reí. Me paré y le indiqué que me persiguiera, entré a los vestidores y ella un rato después.
—Kaelie pensé que eras virgen o ¿es que le has mentido a tus padres?
—Lo soy pero puedo dejar de serlo si eso me da popularidad.
—Eso es bajo hasta para ti.
—Ya me cansé de ser un cero a la izquierda Alec.
—No quieres darme tu virginidad a mí.
—Se la quitaste a Clary y ella se volvió más popular.
—Clary es mi novia.
—Pero ella no está aquí ahora y dudo que lo sean, ella te abandonó.
—Eso no te hace buena amiga.
—Esta es la segundaria, las amigas son contadas. Esto es la guerra.
—Entiendo —me acerqué a ella y nos besamos—. No será especial Kaelie.
—Lo sé —dijo jadeando— sigue por favor —eso hice, la besé. Lentamente le quité el uniforme y la dejé desnuda frente a mí. Ella se sonrojó, se veía preciosa pero solo me inspiraba una buena follada y ya. No sentía más que excitación el verla así. La llevé a una mesa y me coloqué encima, la masturbé hasta hacerla llegar, seguí con la faena y la penetré. Sabía que le dolía pero no tenía tiempo para ser delicado con ella, los muchachos llegarían pronto y quería disfrutarla antes. Ambos llegamos y la abracé. La besé pero no sentí más que vacío el hacerlo con ella. Me vestí rápidamente y agarré su ropa.
—Necesito algo de ti —le dije.
—Lo que quieras pero ahora dame mi ropa. Los chicos están por llegar y me verán así desnuda.
—De eso se trata, que ellos te vean así —ella palideció. Empezaron a llegar los chicos, algunos silbaban, otros pitaban y otros le decían cosas sucias.
—Alec creo que ella nos debe una mamada, tenerla aquí así y dejarla ir sin más, es un castigo para mucho de nosotros.
—Lo sé y ella lo sabe, por eso se ofreció a ser follada por todos, es una especie de bienvenida ¿cierto Kaelie?
—Alec —me susurró, no quiero hacer esto.
—¿Quieres ser popular? —ella asintió— entonces lo harás. No quiero quejas de los chicos después.
—¿Entonces qué? Manos a la obra —me preguntó uno de los chicos.
—Sí, que se diviertan —dije y me fui. Sabía que ellos abusarían demás de ella pero ella quería ser popular. Además mientras más usada mejor para mí. Ganaría dinero vendiendo su cuerpo y ella no se enteraría. Sonreí ante aquel pensamiento y me fui a mi siguiente clase. Al finalizar la jornada, fui a la cabaña donde estaba Camille y le hice el amor, me gustaba estar con ella y ella era totalmente mía. No la tenía que compartir. Aquello me alegraba y me hacía feliz. Por su bien y el mío, ella nunca se enteraría lo que hice con Kaelie ni lo que he estado pensado hacer.
Hace ya más de un mes que no he sabido nada de Clary y eso estaba bien para mí, di por terminada esa relación y genial. Tenía todo en mis manos en el Instituto. Adicional a eso, prostituía a Kaelie. La drogaba y le hacía creer que estaba manteniendo relaciones conmigo cuando realmente lo hacía con viejos verdes que buscaban niñas así como ellas. Ya de santa no le quedaba nada y eso era genial. Mientras más perra era ella, más dinero ganaba yo y eso significaba que podía seguir pagando la cabaña y las necesidades de Camille. Magnus había desaparecido y eso me alegraba, mi nivel de consumo bajó y mi relación con Cam se intensificó.
Mi popularidad subía y eso se debió a las chicas que se me acercaban y que terminaban siendo mis putas, las usaba a mi antojo y se las pasaba a mis compañeros de equipo. No solo chicas fueron las que drogué para follarlas, también hubo una profesora que recién graduada nos vino a hacer suplencia, le regalé un jugo y este tenía droga. Me la follé en el Instituto en el salón donde ella daba clase, la muy zorra gemía rico y eso me ponía a mil. Kaelie se volvió una de nosotros y nos llevaba pendejas que querían ser popular. Ella las arrodillaba y los chicos sacaban su paquete, estas solo debían darnos unas ricas mamadas y después dejarse follar por todos los chicos. Hubo quienes se negaron pero a esas las drogábamos y terminaban follando igual con todos.
—Hey chicos les traje esta nueva niña —llegó diciendo Kae al vestuario de los chicos.
—Yo pensé que esta putita tenía novio —y así era. Desde que esa chica entró al Instituto era conocido por todos que tenía novio de su antiguo colegio. Ella era menudita, tenía unos enormes ojos verdes y un cabello rojo largo liso. También se caracterizaba por tener buenas notas y ser una de la más tranquila del recinto.
—Pues al parecer ella quiere ser popular —los chicos rieron y se colocaron alrededor. Kaelie se acercó a ella y le dio un beso en la boca. La chica trató de alejarla pero Kae era mucho más fuerte que ella—. Sabe rico ella.
—Creo que no le gustó —dijo uno de los chicos.
—Pero fue jodidamente caliente eso —dijo otro.
—Eso es lo que importa —dijo otro tocándose el pene. Kaelie la abrazó y le susurró algo al oído. La chica se veía nerviosa pero de todas maneras asintió y se dejó hacer. Con la paciencia del mundo, Kae la empezó a desnudar y besar a la vez, cuando dejó sus senos al descubierto, los besó y la chica gimió. Esta se coloró y se veía preciosa, un ángel. Lástima que caería en manos de nos cerdos.
—¿Esto es lo que quieres? —le pregunté directamente. Los chicos callaron y Kaelie se apartó. La chica no me respondió. Fruncí el ceño.
—Agáchate —le ordenó Kaelie. Los chicos empezaron a bajarse los pantalones y se pusieron en posición para que ella hiciera lo que fue hacer. Quería salvarla de aquella humillación pero cuando vi su boquita abrirse y rodear mi pene, sabía que no podía dejar que otro la tocara.
—Para —gruñí—. Me la llevo de aquí, ustedes aprovechen a Kaelie y hagan con ella hoy lo que deseen. Me la llevo —nadie protestó, ellos sabían que mejor era hacer caso a calarse mi ira. Además, que no les convenía hacer escándalos tampoco. Me llevé aquella preciosura lejos de allí y me la llevé a un motel. La desnudé rápidamente y admiré su cuerpo. Metí un dedo en su sexo y la escuché gemir; llevé mi boca a su cuello y la marqué. Mordí, lamí y chupé cada uno de sus senos. Me sentía jodidamente poderoso el saber que tenía en mi posesión a una estudiante de élite. La tomé en todas las posiciones y de todas las formas, le hice sexo anal, vaginal y ella me dio unas buenas mamadas. Vi la hora y supe que era momento. Le indiqué que se bañara y me hizo caso. Gruñí frustrado porque aunque no quería hacer aquello, debía serlo. Tenía deudas que pagar. Cuando salió del baño, le sonreí y la besé en los labios.
—¿Confías en mí? —pregunté.
—Sí —afirmó. La llevé hasta la cama y le amarré las manos por sobre la cabeza, le vendé los ojos y le dije que ya venía.
—Confía en mí, esto lo hago porque quiero que sientas y te dejes guiar por eso que siente —mentí. Realmente aquello me aseguraba el venderla sin que ella tuviese miedo. Hoy un viejo gordo y rico, me pidió una chica con poco uso y ella me pareció perfecta pero me sentía sucio por hacerlo así, cuando ella se entregó a mí sin las drogas. Aquel tipo llegó y le dije que no podía hablar, que ella creería que sería yo quien le hiciera aquello. Él comprendió y no se quejó. Se la folló como le dio la gana y yo debí permanecer dentro de aquella habitación. Tuve que recurrir a la masturbación para poder soportar ver aquel acto. Ella gemía y se quejaba pues aquel hombre la maltrataba. Cuando el finalizó me depositó el dinero y se marchó dejándonos solos. La llevé al baño y allí maté mis ganas con ellas. Salimos y la dejé en su casa, me fui a la mía y le hice el amor a Camille.
Mis días han transcurrido de esta manera: drogas, sexo y prostitución. También he tenido que vender mi cuerpo a mujeres que desean probar carne fresca y por necesitar dinero he caído en aquello.
Aún no he sabido de Clary, he deseado verla desde hace tiempo pero la muy zorra ha sabido esconderse. Una paliza no estaría era lo que merecía y si no se la doy no me sentiré en paz. Mi amada Camille ha estado radiante, el embarazo la ha puesto más hermosa y cada día la amo más. Amarla era parte de mi día a día. Mi familia apoyaba el embarazo pero no aceptaron el llevar a Camille para allá y eso estuvo bien porque aquí en mi libertad, podía hacer lo que se me viniera en gana.
Lamento el retraso de dos días:
1ero: Después de 15 horas de viajes por carretera, lo que menos me apetecía era escribir.
2do: Llegué sin inspiración. Aún andaba eclipsada por el viaje y para nada quería sentarme a escribir. Además que el sueño y cansancio no me dejaban.
3ero: Empecé a escribir la historia y después de llevar una página borré el archivo porque simplemente no me gustó.
4to: Cuando por fin terminé el capítulo, me encontré sin Internet.
5to: Lo subí tal cual me salió, sin editar ni nada similar porque no sé cuando me quiten nuevamente el Internet. Así que si notan algún error me avisan y luego lo corrijo.
6to: No odien a Alec, él tiene problemas y lloren por Jace, merece ser llorado.
7mo: Falta poco para el final... Estén preparados :D
¡Saludos!
