Capitulo 3: Preocupaciones
1 de Octubre de 1998
Las noticias están por todas partes, todos los noticieros dan el mismo reportaje, Racoon City fue destruida por un misil que el gobierno lanzó como un plan de contingencia, en las noticias se decía que una extraña enfermedad azotó a la ciudad matando a mucha gente. Yo sé que todo fue por culpa de Umbrella. Maldita sea, que habrá pasado con Jill, sabía que tenía que haber venido conmigo, no debí dejarla. No, no debo pensar así, conozco a Jill y sé que ella pudo haber sobrevivido, confío en ella. Por lo pronto debo seguir investigado a Umbrella para hacerla pagar.
Noviembre de 1998
Aún no me he puesto en contacto con Jill, a veces pienso que ella… no, no debo pensar en eso, debo confiar en que Jill volverá sana y salva. He investigado un poco sobre los experimentos de Umbrella y descubrí algo interesante. Había una isla que era como una ciudad, tenía sus habitantes y todo, pero lo malo es que esa isla estaba bajo control de Umbrella, ahí se hacían experimentos con humanos que secuestraban. Descubrí que en algún momento el virus-T se liberó convirtiendo a todos los habitantes en zombis, ese lugar fue destruido. No puedo aceptar que esto siga pasando, debo acabar con esa maldita compañía.
Diciembre de 1998
Yo estaba en mi apartamento en Europa, seguía investigando más sobre Umbrella, cuando me llego un e-mail a mi computadora. Por un momento creí que se podría tratar de Jill, he estado 3 meses sin saber nada de ella que estoy preocupado, cuando abrí el correo vi que no era de ella sino de un tipo llamado Leon, en el me decía que mi hermana Claire fue a buscarme en Racoon City y no me encontró así que vino a Europa a seguir buscando y se infiltró en unas de las instalaciones de Umbrella para conseguir información pero desafortunadamente la capturaron y se la llevaron a una isla que servía como prisión. Leon me dio las coordenadas de ese lugar. No dude en ningún momento para ir a buscarla, empaqué lo que necesitaba y deje mi cuchillo clavado en el suelo fue una forma de decir que seguía vivo, Jill lo entenderá cuando venga a buscarme. Me marché del apartamento para buscar a mi hermana.
Días después
Estos últimos días no he podido estar en paz, primero por no saber nada de Jill, me desespera que aun no me ha contactado, yo he tratado de hacerlo pero no la encuentro. Y para empeorar las cosas cuando fui a la isla Rockfort a buscar a Claire me tope con la sorpresa más desagradable de mi vida, Wesker sigue vivo, no podía creerlo, yo mismo lo vi cuando ese monstruo lo atacó en el laboratorio de la mansión. No he descansado en averiguar dónde está pero es imposible, sabe donde esconderse. Ahora me encuentro en un nuevo apartamento, debido a mi condición no debo permanecer en un solo lugar.
Alguien toca la puerta sacándome de mis pensamientos, tengo cuidado en abrir, agarro mi cuchillo y me preparo. Abro la puerta lentamente y la persona entra, mi rostro queda perplejo cuando veo quien es.
-Jill, eres tú…- le dije
-Chris…-
Ella me abraza y yo le correspondo con mucho gusto
-Jill… yo… escuche lo de Racoon City y creí que…- no podía hablar de la emoción.
-Sí, lo sé… no fue fácil sobrevivir pero lo hice- me dice con un aire bromista
-Qué bueno que estés bien-
Ninguno de los dos nos dimos cuenta que seguíamos en los brazos del otro mirándonos fijamente hasta que una voz gruesa nos interrumpe.
-A mí también me da mucho gusto verte Chris- dijo Barry entrando al apartamento.
Ambos nos separamos un poco avergonzados, vi como Jill se sonrojaba, que tierna.
-Que bueno verte Barry. Y tu familia ¿está bien?- le pregunte
-Sí, están en un lugar seguro-
Después los tres nos pusimos al día con las investigaciones que hemos hecho hasta que llego la noche.
-Bueno será mejor que me vaya- dijo Barry levantándose de la silla en la que estaba sentado
-Jill ¿te estás quedando con Barry?- le pregunte por curiosidad
-No, de hecho yo acabo de llegar a la ciudad, iba a alquilar un apartamento ahora mismo-
-Y ¿por qué no te quedas aquí en mi apartamento? Hay suficiente espacio para los dos- dije sin pensar
-¿Estás seguro?- me preguntó
-Sí claro, así nos hacemos compañía jeje- me empecé a poner nervioso
-No quiero molestar Chris-
-No es ninguna molestia, al contrario, me daría mucho gusto tenerte aquí- otra cosa que dije sin pensar, pero es que es la verdad.
-Bueno me quedare, gracias- vi su sonrisa que pocas veces veía.
Barry se fue, y Jill y yo nos quedamos solos
-Así que ¿cómo te ha ido?- le pregunté para romper con la tensión
-Bien, he estado muy ocupada-
-Me imagino. Me alegro que estés bien estuve muy preocupado-
-Sí, creí que no sobreviviría y menos cuando me infecte- esa confesión me sorprendió y me altere.
-¡¿Qué?! ¿Cómo que te infectaste con el virus?- le pregunte todo asustado
-Sí, es una larga historia pero no te preocupes, alguien me salvó de morir- me dijo con cara melancólica.
-¿Alguien?- pregunte intrigado
-Sí, un mercenario llamado Carlos; él me ayudo en todo lo que pudo-
Eso me molestó un poco, Jill hablaba de ese hombre como si fuera la gran cosa.
-Al principio no quise cooperar con él porque trabajaba para Umbrella…-
¡Espera dijo Umbrella!
-¿Dijiste Umbrella?, ¡¿Cómo confiaste en un tipo que trabaja para esos malditos?!- subí el tono de mi voz sin darme cuenta.
-Tranquilízate Chris, al principio yo tampoco confiaba en él, pero me demostró que no era malo, él no sabía nada de lo que estaba pasando, además me salvó muchas veces-
-Pues yo no confío en él- le dije en un tono algo berrinchudo.
Vi la cara de Jill y me estaba viendo con una sonrisa maliciosa.
-A mí se me hace que tú estás celoso- me dijo burlándose
-¿Celoso?, ¿Celoso de qué?- le pregunté algo indignado
-No sé, tu dímelo- me dijo cruzándose de brazos
-No sé de que hablas- dije dándole la espalda
-Bueno no me digas. Qué te parece si nos preparamos para dormir, estoy muy cansada- en eso bostezó
-Claro, yo todavía tengo que revisar unos papeles, pero puedes acostarte en mi cama, yo dormiré en el sillón- le dije aún sin verla.
-¿Seguro?-
-Sí, no hay problema- le dije ya cuando me había sentado en una silla para revisar los papeles
-De acuerdo, Buenas noches Chris- en eso ella me dio un abrazo por la espalda. –Me da mucha alegría volver a verte- se retiró y se fue al dormitorio.
Yo me quedé pasmado, aun sentía la sensación de su abrazo, tal vez Jill tenía razón estaba celoso de ese tal Carlos, celoso de que él si pudo proteger a Jill cuando estaba en peligro y yo no, de que ella lo viera a él como una persona muy importante.
Me deshice de esos pensamientos y decidí concentrarme en los papeles. Mañana seria otro día.
Terminé otro capítulo, espero que le esté gustando la historia. Si me tardo en actualizar es porque últimamente no estoy teniendo internet, pero me olvido de mis historias. No olviden dejar un comentario para saber si les está gustando. Hasta luego.
