Hola a todos. Aquí está la segunda parte del capítulo "El reencuentro". De nuevo quiero agradecer a los que apoyaron la idea del POV de Jill. Como regalo de navidad subí un one-shot de esta pareja sobre este festejo, espero que les guste. ¿Qué creen? Hoy es mi cumpleaños jejejeje, sí, dos días antes de Navidad, lo malo es que me dan un solo regalo por los dos XD. Sin más que decir, espero que disfruten del capítulo.


Capitulo 9: El reencuentro Parte 2

Punto de vista de Jill

No soporto más, esto es mil veces peor que estar en el infierno. Cada día es lo mismo, tengo que ser la marioneta de Wesker y Excella, hago todo lo que me ordenan; lo peor de eso, es que soy consciente de todo lo hago, de cada persona que mato, lo veo todo y no puedo hacer nada, mi cuerpo no responde, vaya ni si quiera puedo controlar los gestos de mi rostro.

Por lo que Wesker ha dicho, él me curó cuando quede gravemente herida por la caída que sufrimos los dos, claro que a él no le pasó nada. Él me tuvo criogenizada para después usarme como conejillo de indias. Por suerte no pudo hacerlo por unos anticuerpos que se formaron en mí gracias al virus T que se encontraba en mi cuerpo, creo que, después de todo, fue bueno que ese monstruo me infectara con el virus.

Él dijo que aprovechó mis anticuerpos para poder perfeccionar el Uroboros, no puede ser, usó mi cuerpo para poder crear un arma bio-orgánica muy peligrosa. Me siento sucia, me siento de lo peor. Estoy ayudando a matar a millones de personas en el mundo. Me siento tan miserable e impotente.

Desde entonces sirvo como esclava de él y de esa mujer, gracias a un aparato en mi pecho que me suministra una sustancia llamada P30. Llegamos a Kijuju e infectamos a casi todos los aldeanos. Ellos me ordenaron que utilizara el Uroboros en una persona, para eliminar al equipo de la B.S.A.A. que venía. Lamentablemente no pude negarme y lo hice. Ese pobre hombre me pedía clemencia, pero solo me aparte de él mientras el sufría la transformación.

Wesker y Excella me ordenaron que acompañara y protegiera a Ricardo Irving, un traficante de armas bio-orgánicas, estupendo ¿no? Fue en esos momentos en que lo vi, era él, Chris había venido a África, eso me alegró, me llenó de felicidad. Quería ir con él, decirle que estoy aquí, abrazarlo, sentirlo cerca mío y no dejarlo ir nunca, han pasado más de dos años que no lo veo, y lo extraño. Pero yo no podía hacer nada, mi cuerpo solo respondía a las órdenes de Excella y Wesker, no de mi mente.

Le di a Irving una plaga de control para que con eso matara a Chris y su compañera, mientras yo regresaba con Wesker y Excella. Afortunadamente, Irving no pudo contra ellos y murió.

Les pusimos varios obstáculos a Chris y a su compañera que, gracias a Dios, pudieron superarlos y salir ilesos. No pude evitar sentirme triste por verlo con una nueva compañera, es lógico pensar que Chris crea que estoy muerta y que ya no piensa en mí. Pero mi felicidad volvió al escuchar que Chris me estaba buscando. Excella y yo los estábamos viendo desde una cabina, nos encontrábamos en una sala de pruebas.

-Bien, me alegra que lo hayan conseguido- les dijo Excella, ellos trataban de encontrar de donde venia la voz. –Aquí arriba- le aclaró ella, entonces nos vieron.

-Excella… ¿Dónde está Jill?- me hizo muy feliz escucharlo preguntando por mí. Lástima que yo tenía puesta una máscara y una capucha.

-Jill, Jill, Jill… Pareces un disco rayado ¿sabes?- se burlo esa maldita mujer. Entonces no es la primera vez que pregunta por mí. –Tan testarudo como él dijo. Han hecho muchos intentos para encontrar a Uroboros, pues aquí está. Disfrútenlo-

Después los dejamos que se enfrentaran con una criatura hecha por Uroboros.

Luego de un tiempo Chris y Sheva, así es como escuché que se llamaba, llegaron a donde estábamos, yo estaba oculta para después emboscarlos.

-¡Excella Gionne! ¡No te muevas!- gritó Sheva mientras ella y Chris desenfundaban sus armas.

-Bravo…- se burló Excella.

-Maldita sea ¡¿Dónde está Jill?!- preguntó Chris, quise sonreír pero no pude.

-Hmp… ¿Jill? Tal vez te lo diga, tal vez no- se siguió burlando Excella.

Antes de que Chris pudiera hacer algo me lancé hacia ellos, los golpeé hasta que Chris me disparó justo en la máscara quitándomela, eso hizo que retrocediera dando vueltas esquivando las balas que me disparaban hasta que me detuve. Estaba muy asustada, Chris casi me mataba, si no hubiera tenido esa cosa puesta en la cara no quiero saber lo que habría pasado, que bueno que soy muy ágil.

-Basta de juegos. Queremos algunas respuestas- dijo Chris enojado.

-No has cambiado en nada- escuché la voz de Wesker.

-¡Wesker! ¡Estás vivo!- Chris sonaba muy sorprendido y muy enojado.

-¿Ese es Wesker?- le preguntó Sheva a Chris pero no le respondió.

-Nuestro último encuentro fue en la Mansión Spencer ¿verdad?- se me vinieron a la mente los recuerdos de esa noche. –Esta es una gran reunión familiar…- eso que dijo Wesker me sorprendió, no me digas que piensa… -Esperaba que te alegraras de vernos-

-¿"vernos"?- preguntó Chris confundido.

No puede ser, Wesker va mostrarle quien soy. Estoy emocionada pero a la vez asustada, cómo reaccionara Chris al saber que he sido yo la que hecho todo esto.

-Mira que eres lento…- al decir eso me destapó la capucha mostrando mi rostro. Mire a Chris, se veía sorprendido con un toque de felicidad.

-Jill…-

Punto de vista de Chris

No puedo creer lo que veo, entonces la mujer que ayudaba a Irving y a Excella era… era Jill. Estaba feliz por haberla encontrado pero también estaba desconcertado, ella nos dirigía una mirada fría, sin sentimientos ¿Qué le pasó? ¿Por qué Jill hacia todo esto?

-¡Jill! ¡Soy yo Chris!- le dije con la intención de hacerla reaccionar.

-¿Qué? ¿Estás seguro que es ella?- preguntó Sheva, entonces Wesker contestó.

-La única e incomparable- al decir eso Jill vino hacia mí dándome una patada que me mandó volando, pero me empujó de nuevo hacia el suelo con sus pies.

Pude notar como Sheva le disparó, quería decirle que no lo hiciera pero en eso Jill le tiró el arma y le agarró la cabeza con las piernas para después lanzarla. Yo me levanté y vi que Jill se dirigía de nuevo hacia mí, no quería herirla así que no pude defenderme, me bloqueó los brazos con una mano y me agarró el cuello con la otra, no podía respirar, de repente oigo a Sheva quejarse y luego Jill me libera, me da una patada en la espalda y me golpea en el torso, sacándome por un momento el aire. Sheva y yo preparamos nuestras armas para defendernos, no quería lastimar a Jill, en verdad que no quería pero ella va terminar matándonos.

-Ahora, acabemos con esto de una vez por todas. Creo que estamos igualados, dos contra dos, ¿verdad Jill?- Wesker dijo. Es un maldito, no sé que le haría a Jill para convertirla en esto, la Jill que conozco nunca haría esto. Veo que Jill no contesta, solo nos mira con esa fría mirada.

Yo me hice cargo de Wesker mientras Sheva controlaba a Jill, esperaba que no se hicieran daño ninguna las dos. Estuvimos luchando por algunos minutos hasta que Wesker se retiró.

-Esperaba más de un desafío después de tanto tiempo Chris. Que decepción.- se burló. En eso le entró una llamada. -¿Sí?- contestó mientras se iba.

No permitiría que se escapara de nuevo, esto tiene que acabar ahora.

-¡Vamos!- le dije a Sheva para seguirlo, no tardamos en llegar. -¡Wesker! ¡Alto!-

Él se detuvo y nos miró con una sonrisa burlona. En eso llega Jill y empieza a golpearnos de nuevo, vaya que tiene mucha fuerza. Jill lanza lejos a Sheva y a mí me agarra el brazo derecho, me golpea el pecho con su codo y con una vuelta me derriba. Para mantenerme ahí me presiona el cuello con su rodilla y me tuerce el brazo.

-¡Jill! ¡Vamos! ¡Soy yo, Chris! ¡Reacciona!- intentaba desesperadamente que entrara en razón y se detuviera, me dolía mucho verla hacer todo esto.

-Buen intento, Chris. Ahora que encontraste a tú "compañera" los dejare a los dos ponerse al día- se burló Wesker y se dispuso a irse. No pude contestarle nada porque Jill siguió torciéndome más el brazo y me dolía.

-¡Vamos, Jill!... ¡Tienes que volver en ti! ¡Jill Valentine!- grite su nombre en señal de desesperación para que volviera a ser la misma.

-Chr… Chris…- me sorprendí al escucharla, reaccionó al escuchar como la llamaba. Después me liberó y me senté en el piso. La vi retorciéndose, como si quisiera liberarse de algo.

-Jill…- la mire preocupado de lo que le pasaba, la voz de Wesker me hizo voltear verlo enojado.

-¡Sorprendente! Se sigue resistiendo en una fase tan avanzada- vi como sacó un control y le presionó a un botón y Jill se retorcía más. –Admirable pero inútil… No tengo tiempo para juegos, Chris. Tengo trabajo que hacer. Diviértete viendo sufrir a Jill- dijo despectivamente mientras se iba al elevador.

-¡Espera! ¡¿Qué le has hecho?!- le pregunté pero fue inútil, ya se había ido. Vi a Jill retorciéndose y, gritando, destapó parte de su pecho, vi una especie de aparato rojo pegado a ella. Jill nos miró con una cara de furia, salvaje.

-¿Qué tiene en el pecho?- me preguntó Sheva. Yo me preguntaba lo mismo.

-Tenemos que quitárselo- le contesté. Jill solo seguía mirándonos con esa cara llena de furia y salvajismo. En ese momento no había nada de la Jill que conocía. Ya no estaba esa sonrisa que la caracterizaba, esa sonrisa que tanto me gustaba ver, que me alegraba el día con tan solo verla. No importa lo que tenga que hacer, la salvaré, salvaré a Jill. Haré que vuelva a hacer la misma.

Sheva y yo estuvimos luchando contra Jill por varios minutos, tratando de quitarle ese dispositivo sin lastimarla demasiado. Yo intentaba hacer que entrara en razón gritándole y funcionaba, por unos segundos, pero eran suficientes para sostenerla y tratar de arrancarle esa cosa. Hasta que después de varios minutos por fin se lo pudimos quitar.

Jill se retorcía hasta que cayó al suelo. Yo la recogí en mis brazos para poder mirarla, estaba inconsciente.

-¡Jill! ¡Jill! ¿Estás bien?- le dije para que reaccionara. Ella despertó y me vio, el brillo en sus ojos había vuelto.

-Chris… Lo siento tanto…- su tristeza me dolía, sé que ella lamenta lo que ha hecho, pero ella no tuvo la culpa. Ya no estaba la Jill malvada, ahora estaba la Jill de siempre, la mujer noble y valiente que conozco. Mi Jill.

-No pasa nada- le dije quitándole su preocupación. Luego ella miró a Sheva.

-Tú eres Sheva, ¿verdad?- yo también la vi.

-Sí- contestó ella.

-No podía controlar mis acciones, pero… ¡Por Dios! Era consciente de todo. Perdóname- dijo Jill muy afligida. Maldito Wesker, como pudo hacerle esto.

-No pasa nada- dijo Sheva disculpándola.

-Gracias- dijo Jill contenta de no haberle guardado rencor. Nunca podría hacer eso. Yo nunca podría odiar a Jill. Ella es la mejor persona que he conocido.

Ayudé a Jill a levantarse y en eso se quita de mi agarre.

-Escuchen… estaré bien. Ustedes deben detenerlo- debe estar bromeando, ahora que la encontré no voy a dejarla otra vez.

-¡No podemos dejarte aquí!- repliqué.

-Tienen que hacerlo. Es su única oportunidad. Si Wesker se sale con la suya, Uroboros se propagará por todo el planeta. Millones morirán- lo sé, pero aún así no quiero dejarla, no quiero…

-Sí, pero…- no me dejó terminar.

-¡Estoy bien! ¡Tienen que detenerlo!-

Yo dude, me preocupaba lo que hiciera Wesker pero no quería separarme de Jill, sufrí tanto cuando la perdí que no quiero volver a perderla, esta vez no lo resistiría.

-¡Chris! ¡Tú eres el único que puede hacerlo! Antes de que sea demasiado tarde… ¿No confías en tu compañera?- me sorprendió que me preguntara eso. No sabía si se refería a ella o a Sheva. Bueno pero no importaba.

Veo a Sheva, claro que confío en ella, me ha demostrado que es una persona en la que le puedes confiar su vida, algo que no se ve en todas las personas. Luego veo a Jill, que decir de ella, es la persona en la que más confío, no hay nadie en este mundo en que confío más que en Jill. Es mi compañera ideal, y así como ella confía en mí, yo debo hacer lo mismo.

-De acuerdo- digo sin estar seguro, me le quedo viendo un poco más hasta que me volteo hacia el ascensor. Escucho a Jill decirle algo a Sheva. Llego al elevador y miro a Jill por última vez hasta que las puertas se cierran. No quería dejarla sola, ¿cómo va a escapar? Pero ya no puedo hacer nada.

El elevador se detiene y se abre, salimos, pero me quedo pensando en Jill, no puedo evitarlo, me preocupa mucho su bienestar, tenía ganas de devolverme sin importarme nada, pero no podía, Jill tenía razón, tengo que detener a Wesker.

-¿Chris?- preguntó Sheva al notar que no la seguía.

-Estoy bien- le contesté, avancé hasta poder ver un gran barco. Ahí vimos a Wesker y a Excella abordarlo.

Es hora de acabar con esto de una vez por todas. Wesker va a pagar por todo lo que ha hecho y esta vez no lo dejaré ir. Acabaré con él así sea lo último que haga. No le perdonare lo que hizo a Jill, nunca lo haré.


¡Listo! ¿Qué les pareció el capitulo? Ha sido el capítulo más largo de todos, fue por eso que decidí hacerlo en dos partes. En el próximo capítulo Chris y Jill confesaran los sentimientos que tienen por el otro. Bueno me despido. Les deseo una feliz navidad y que se la pasen muy bien. Hasta pronto.