Aizen vs el nuevo capitán, Shusuke Amarai. Parte 1
Más de un siglo planeando, investigando, entendiendo para vencer. Todo era casi inutil al momento.
Los clanes de Sociedad de Almas habían tenido cambios sustanciales de la realidad que el conocía. Había una nueva familia de la "realeza" y los boletines del Escuadrón 9 no eran suficientes para saciar su necesidad de información y seguía confinado al cuarto del hospital.
Después de Kurosaki, únicamente lo había visitado Hisagi para darle los boletines informativos mensuales retrasados y Matsumoto para decirle que Hinamori se estaba recuperando espléndidamente. Alguien la había dejado en coma un poco después de que Aizen colapsará misteriosamente dos meses atrás.
Sosuke se confortó con la idea de que sus signos vitales estaban en perfecto estado y que Unahana tenía que proteger su orgullo y hacer todo lo posible para que se recuperará, incluyendo dar un permiso para tener a Kyoka Suigetsu a su lado todo el tiempo.
El vínculo entre una zampakto y un shinigami era tal que una herida "fatal" podía sobrevivirse si los dos estaban juntos así que a un convaleciente como él le beneficiaría tener de vuelta su arma para recuperarse completamente.
Unahana debía estar hablando con el Comandante para permitir que Aizen portará de nuevo la zampakto, y el arrogantes viejo aceptaría pues incluso si Sosuke era un traidor, qué podía hacer él contra el Comandante.
Se sentó en la cama, su cuerpo aún pesado sobre sus huesos y una pequeña punzada en el pecho, dónde estaba la cadena del sueño. Era como si su propio riatsu lo estuviera atormentando, intentando dejarlo inmóvil e incapaz de movimiento.
En días así sólo quería quedarse sentado, observando y escuchando lo que pasaba alrededor como un espectador de la vida sin ser parte de ella.
Sin embargo, tenía que arreglar su cabello y acomodar su ropa, Unahana lo visitaría con las buenas noticias y él podría volver a las barracas del Quinto Escuadrón de nuevo a planear que hacer.
Media hora después la mujer llegó, su máscara de madre amable ocultando al monstruo sangriento estaba colocada en la blanca cara y Aizen mostró su mejor máscara de amable Capitán, pero a diferencia de ella, él no tenía un rostro que ocultar.
Sus dedos tocaron con suavidad la empuñadura de Kyoka Suigetsu, la energía intercambiada entre ellos con la suavidad de una caricia.
De nuevo estaba en su habitación y tenía su zampakto. Al principio había pensado en leer todos sus apuntes, ver que tanto se asemejaban a los apuntes de sus recuerdos, sin embargo, al desenvainar a su arma se sintió casi eufórico.
De nuevo los dos eran uno. Ya no estaba a la completo merced de nadie y podía enfrentar todo lo que el mundo lanzará contra él.
Se sentó en el suelo y contempló su reflejo en la hoja de la espada, sólo en ella podía ver su reflejo sin sentirse engañado, un hombre más sentimental hubiera llorado, el solo cerró sus ojos y respiró aliviado.
Sintió una presencia entrar por su ventana y abrió los ojos para ver cómo una mariposa negra volaba hacia él.
Alzó su mano y dejo que el mensaje llegará a él. Al recibirlo arrugó la frente en confusión... "Un nuevo capitán".. Eso no tenía sentido.
El nuevo capitán del tercer Escuadrón era...peculiar, con su barba medio rasurada y cabello negro desarreglado, recordaba a Urahara.
Sosuke jamás hubiera sobrevivido en el mundo si fuera incapaz de detectar peligro, y al igual que con Urahara, los instintos de Sosuke se activaron cuando sus ojos calleron en la figura del hombre. No lo suficiente para inmutarse o sospechar mucho, todos los Capitanes tenían un aura en ellos de peligro y muerte.
Pero el hombre no tenía el brillo sagaz oculto en la mirada de Urahara, en el peor de los casos era otro Kyoraku, listo y con cerebro pero no un científico que pudiera entender los secretos de la naturaleza al nivel de Kisuke, Mayuri e incluso Unahana.
El problema era cómo siempre, que no tenia idea de quien era. Le era una persona completamente desconocida y aún así todos esperaban que supiera de él.
Ahí estaba el sujeto, a su lado derecho, sonriendo nerviosamente cómo un conejo y Aizen se forzó a mantener su temple. Desde Urahara, Sosuke jamás había visto tanta falta de profesionalidad e inseguridad combinados. Casi extrañaba la presentación de Zaraki años atrás.
El Capitán del Escuadrón 11 podía ser un asesino serial que adoraba pelear, pero aún así podía mantener una actitud de decoro en la corte. Además Kenpachi Zaraki jamás había lanzando miradas nerviosas hacia Soi Fong.
Eso no era suficiente motivo para catalogar a Shusuke cómo prioridad. La mayoría de las personas cambiaban su comportamiento ante la líder del Escuadrón 2, incluso un siglo atrás todos sabían de los rumores que circulaban alrededor de esa sección del Gotei 13. El hombre, Shusuke Amagai, sonrió un poco a la mujer frente a él y Sosuke vio algo.
En la orilla de los ojos cafés del hombre había una sombra de ira contenida.
Sosuke contuvo la necesidad de sacudir su cabeza. Obviamente él era la única persona en ver el tremor en las manos del otro "traidor(?)", de entender que la risa nerviosa ocultaba dientes apretados en furia y que el hombre era un meticuloso extremista que trabajaba para sí mismo.
Le recordaba a Kaname, brillante, amable y lleno de odio. Era una injusticia poética que Shusuke ocupará el puesto de Gin y no el de Tousen.
Pensando en esos dos, Sosuke se preguntó una vez más cuándo sería su interrogatorio. La persona que tuvo a Gin de teniente durante casi medio siglo debía ser sospechoso en la conspiración (por algún motivo le habían negado la información total de lo ocurrido. Le estaban poniendo una zelada, de eso Aizen estaba seguro).
Shusuke volteó a ver al Capitán del Escuadrón 5, cómo si percibiera el peligro que Aizen presentaba para sus planes, pero en lugar de ver a un enemigo poderoso únicamente vio lo que los demás: Un hombre con un riatsu monstruoso pero un aura tan suave que parecía poder ser destruida de con una zampakto sellada.
-¿Puedo hablar con usted, Capitán Aizen?
Dos días después de la instalación del nuevo capitán, lo último que Sosuke esperaba era encontrarse con Kira Izuru. El joven rubio debería estar realizando el papeleo adecuado para el cambio en lugar de estar caminando hacía el Cuarto Escuadrón (para visitar a Momo).
-Por supuesto, siempre es un placer hablar con ex-miembros de mi Escuadrón -Sosuke mostró si mejor cara amable, una pequeña parte de él lamentaba seguir viviendo la farza del capitán amable, pero nadie era capaz de notar ninguna señal de amargura en él.
-Si no es mucha indiscreción...
Sosuke sintió la presencia de Shusuke antes de que el hombre apareciera gritando el nombre de Kira, los ojos del teniente se volvieron suaves y de nuevo el traidor se sintió fuera de su elemento. Por un segundo había creído que Kira preguntaría sobre el nuevo capitán pero si la interacción entre esos dos era algún indicador, la relación entre ellos estaba marchando bien.
- Kira, me alegro tanto de encontrarte...necesito ayuda para redactar el informe - Shusuke estaba frotando su cabello con manos temblorosas y sus ojos honestamente estaban viendo a Kira cómo si fuera un salvavidas.
La situación lo asqueaba por motivos que escapaban a su entendimiento, por eso fue incapaz de detener el gesto de reprobación que cruzó su cara. Para mala suerte de Sosuke fue justo en ese momento que el nuevo capitán decidió congraciarlo con un saludo formal.
Los ojos inquisitivos del otro hombre observaron de pie a cabeza a Sosuke de una forma tan obvia que era ofensiva. Ni siquiera lo había hecho con rapidez casi cómo si...
-¿Puedo ayudarlo en algo?- Sosuke preguntó antes de dejar sus pensamientos descifrar por completo la mente del otro hombre. Aizen sabía que era apuesto pero nunca nadie había sido tan descarado con sus intenciones respecto a su cuerpo. (Al menos que Shusuke hubiera actuado así para distraer a Sosuke de sus verdaderos motivos).
-¡Jaja! Bueno, ahora que lo dice, necesito ayuda para redactar mi informe al Capitán Comandante.
-Aún tiene cinco días más antes de dar su primer informe, no tiene de qué preocuparse.
-Bueno... Es que con la destrucción del Kotatsu, tengo que escribir un informe.
Sosuke lanzó una mirada a Kira, había vergüenza en sus ojos que miraban al suelo, pero ninguna señal de sorpresa.
-¿Le pasó algo al Kotatsu?
-Jeje...mmm...yo.. Lo destruí - Shusuke respondió con mejillas rojas.
-Seguro será una historia interesante para la próxima reunión. Si me disculpa, tengo que ver a mi teniente.
Sosuke dio una pequeña reverencia cordial de despedida y caminó con calma hacia las instalaciones del Escuadrón 4, sus ojos de vez en cuando cayendo sobre la envergadura de su zampakto.
Días atrás había descubierto que Kyoka Suigetsu no funcionaba en las personas, el mismo espíritu había revelado que ya no había nadie bajo su control. Pero aún así, tener a su espada le daba seguridad (eso y kidos de protección).
Dimensión alterna o el nuevo capitán tenía poderes que iban más allá de la lógica. Sosuke ignoraba cuál de las dos situaciones era, pero aún así se sentía más cansado y atrapado que nunca.
Había por lo menos cosas que trascendían dimensiones o eran prueba de que Sosuke no había perdido la cabeza. El joven Hitsugaya tomando su tiempo libre para ver el cuerpo inconsciente, pero vivo, de Hinamori era algo que Sosuke ya había contemplado.
La información del Kotatsu destruido significaba una desviación del plan de conversación inicial.
-Buenas tardes, Hitsugaya -Aizen saludo con cordialidad, los ojos del niño eran más fríos que de costumbre, el pequeño estaba tensó y su mano parecía estar preparada para desvainar la espada en cualquier instante.
El traidor se dio cuenta que su plan de conversar había fallado ya, así que mejor contempló a la teniente con una melancolía que era tanto una imitación de los sentimientos de Hitsugaya como un reflejo de los suyos mismos.
Sosuke detestó de nuevo no tener a nadie bajo el control de Kyoka Suigetsu. A tan corta distancia y sin el aura violenta de Gin o la dulce de Hinamori, todos podían percibir el riatsu de Sosuke como una amenaza simplemente por existir.
Con Kyoka Suigetsu podía engañar a las personas, hacerlos olvidar que el riatsu de Sosuke era monstruoso.Todos admitían que la presión espiritual del actual Kenpachi era aterradora y aún así lo seguían cómo moscas a la luz, pero él jamás los quemaba. El hombre más peligroso de todo el Seretei, el que había doblegado a mil hombres con un parche en el ojo, ese hombre seguía siendo...humano.
Cada uno de esos salvajes en el Escuadrón conectaba con Zaraki a ese nivel mundano de humanidad, formando ridículos lazos que se romperían con más facilidad que un hilo o los terminarían estrangulando un día. Tal era la naturaleza humana, retorcerse en las redes como insectos, sin reparar en el peligro de las arañas.
En cambio, Sosuke era fuerte. Él no necesitaba la admiración de Hinamori o el respeto de los arrancares. Ni siquiera la conversación con Tousen o el ácido humor de Gin.
-¿Han dicho algo de su condición?- Aizen preguntó, su voz en el perfecto tono que haría alguien realmente preocupado.
-Necesita tiempo -Hitsugaya contestó con brusquedad.
-Ya veo. Si hay algún cambio o necesitan algo, estaré en mi oficina. Un placer verte, Hitsugaya. -Sosuke lanzó una mirada triste a Hinamori antes de marcharse, el tono helado que el pequeño prodigio uso para despedirse se registró en la mente de Sosuke automáticamente.
El niño desconfiaba de Aizen pero al mismo tiempo tenía suficientes buenos recuerdos del capitan del Escuadrón 5 para evitar una abierta confrontación
Una batalla que el niño creía poder ganar, riatsu monstruoso no era sinónimo de fuerza de combate o habilidad. Era más posible morir en un combate contra un pequeño hollow que contra un gillian sin conciencia. Aunque Aizen era reconocido como un hombre perpicaz y amable, aun así la mayoría de los Capitanes lo miraban como un luchador debil, cómo siempre incapaces de entenderlo.
De camino a su oficina, Sosuke sintió la presencia de Ukitake y Kyoraku, por ello decidió tomar otra ruta e ir por un camino más largo. Ellos dos eran hombres demasiado listos y experimentados, lo suficiente para atrapar a Aizen en sus juegos mentales. Quizás si no desconfiaran de él, o si los tuviera bajo la ilusión de Kyoka, entonces podría hablar con ellos sin miedo de que cada una de sus palabras sería revisada en espera de descubrir la traición para encerrarlo o matarlo.
A la mañana siguiente Shusuke dio su informe de lo ocurrido y nadie pareció estar lo suficientemente sorprendido. Sí, todos parecían haber ganado un nuevo respeto por el poder del nuevo, pero ni siquiera Mayuri actuó cómo si fuera algo anómalo la destrucción del Kotatsu.
Sosuke y Kaname habían estudiado el Kotatsu, en secreto la mayoría del tiempo, pero aún así estaba seguro de que destruir al limpiador era imposible con ataques basados en simple riatsu. Destruirlo, detenerlo, controlarlo eran posibles, sí. Pero requerían fina manipulación del reishi que iba más allá de los alcances de un cegador particular.
Odiaba su nueva dimensión.
-¿Esta todo bien? -después de la reunión Shusuke siguió el paso a Sosuke y comenzó a entablar una pequeña conversación. Las mejillas del hombre estaban ligeramente rojas -¿Le note pálido en la reunión?
-Sí, estoy bien - la sonrisa amable de todos los días apareció cómo siempre, indispuesta a desaparecer sólo porque obviamente el otro tenía ese tipo de interés respecto a él.
En la noche anterior finamente había descifrado la mirada del otro, desconfíanza manchada por lujuria. Ese era el peor tipo de combinación porque significaba que Sosuke debía maniobrar con cuidado a la persona sin meterse por completo en la mente del otro.
El sexo es un arma dicen, y una que el traidor jamás usaba. Era algo demasiado íntimo para usar de una manera tan baja. Quizás a veces actuaba de manera sensual para manipular a la linda Secretaría de Contaduría para que le diera alguno de los libros, pero estaba implícito que la acción seductora no terminaría en nada relevante.
Si Shusuke no fuera un capitán (uno fuerte y peligroso además), Sosuke preferiría evitar ningún tipo de contacto. La situación lo obligaba a observar los detalles poco agradables en la cara del otro y las manos sudorosas sobre el yukata blanco.
- Me estaba preguntando... Todos dicen que usted es un increíble capitán... No sé si podríamos hablar después, si me daría algunos consejos.
No. Estar a solas con alguien peligroso sin ayuda de Kyoka Suigetsu era algo que Sosuke prefería evitar pero con Soi Fong vigilándolos a los dos y Sanji oyéndolos desde el otro extremo del pasillo únicamente tenía una opción.
-Por supuesto.
Tenía una imagen que mantener. Una persona demasiado amable cómo para rechazar a alguien que necesitaba su ayuda. Fue entonces que se percato que el también estaba atrapado en una telaraña, una mariposa que perdió su oportunidad de escape y moriría lentamente cada día, agitando sus alas torpemente en un intento de sentir la libertad una vez más.
En el otro extremo, en otra telaraña, las moscas intercambiaban zumbidos.
Noooo...qué he hecho... Jajaja, nunca vi este filler, sólo me baso en la Wikipedia... Shusuke parece gay y Sosuke..pues quién sabe a que bando tira, pero no le agrada que lo desvistan con la mirada y menos personas que están, institucionalmente en su rango.
Ahora, al momento de escribir esta parte recordé que el teniente de Sui Fong dijo que el Riatsu de Aizen era igual de monstruoso que siempre, además, nadie se sorprendió de su "muerte" y pensó " imposible, ¿cómo si era tan fuerte?" asi pues, Aizen era temido y subestimado al mismo tiempo. O algo así.
