Aizen vs Capitán Shusuke parte 2

Una vez, años atrás, Sosuke había planeado su huida. Al principio pensó en hacerla silenciosa: desaparecer a mitad de la noche junto a Kaname y Gin. Los tres serían considerados desertores y tendrían un botín en sus cabezas, pero nadie pensaría buscarlos en Hueco Mundo hasta que fuera demasíado tarde.

En lugar de ello, orquestó en su cabeza todo un teatro de fingir su muerte. Comprobar con sus propios ojos la reacción de los demás Capitanes y Tenientes. Únicamente Momo lloraría, la pobre niña lo amaba demasíado.

Inocente y tonta niña, queriendo una máscara de carne ciegamente. Por eso tenía que dejarle en claro, a ella y a la Sociedad de Almas, que él jamás la había querido. Manipular y engañar el corazón de la criatura tanto que o sus sentimientos hacia él se quebrarían o ella moriría en el esfuerzo.

Pero fuera de esa marioneta, nadie pensaría en él amablemente.

Algunos de ellos agradecerían que estuviera muerto y su riatsu lejos de ellos. Si por ellos fuera, la presencia de Aizen era mejor en el olvido. Fingir su muerte y desaparecer no era suficiente, tenía que golpearlos en el orgullo, hacerles ver, como a Shinji y su grupo, que Sosuke era más que una presencia vacía.

Ahora tenía que pensar como hacer ver a Shusuke lo mismo, hacer al hombre sufrir por ver a Sosuke como algo. El nuevo capitán, el traidor sentado frente a él hablando de su Escuadrón con comidas en la boca, ese hombre debía caer y saber que era Aizen el responsable.

Herir el corazón del payaso antes de matarlo. A Shinji le había clavado una daga cuando permitió que la niña, Hiyori, llegará hasta el área contaminada y después de que su querida amiga atacará al rubio, fue que Sosuke se reveló así mismo. Luego llegó Urahara, la persona perfecta para tomar la culpa del experimento y todo funcionó acordemente.

Los había destruido, ninguno de los dos hombres podían mostrar sus caras a la Sociedad de Almas, escondidos en sus grietas temerosos de la luz gracias a Sosuke.

Eso le haría al nuevo capitán. La pregunta era cómo.


Hay veces en las qué saber el plan del enemigo es la única forma de destruirlo sistemáticamente. Otras uno sólo podía ver la estrategia y tenía que realizar una defensa ante cada nuevo paso.

Sosuke no tenía idea de cuál era el plan de Shusuke, pero podía ver las cosas que el hombre hacía para asegurar su plan.

Detalles pequeños: Formar amistad con el teniente Izuru, ser amable con los demás capitanes, leer diariamente el periódico. Con ello Sosuke sabía que el otro hombre carecía de una red de inteligencia apropiada. Posiblemente carecía de un equipo grande así que al acabarlo no había ninguna preocupación por un vacío de poder demasíado grande.

Sin embargo, Sosuke tenía un pequeño problema, entre intentar encontrar la forma de ver qué estaba pasando en Hueco Mundo y re-plantear su vida y planes, Aizen tenía la mayoría de su tiempo ocupado, por lo cual a veces debía hacer espacio en su agenda para arruinar lo que fuera el plan de Shusuke.

Es solamente un hombre, déjalo y concéntrate en lo importante —Kyoka Suigetsu le recordó tras despertar de una siesta, su voz en eco de varias y su presencia humo en su mente.

Su zampakto no estaba feliz de esto, Shusuke apenas y los había ofendido por lo cuál cualquier daño hecho al nuevo capitan debía ser más una consecuencia del gran plan qué un motivo en sí.

En teoría Sosuke estaría de acuerdo con su Zampakto, pero Aizen estaba molesto por la increíble falta de control que tenía en la situación actual y su falta de información mientras que su peor enemigo se estaba reconstruyendo de nuevo.

La nueva Central 46, en cuanto estuviera trabajando, Aizen estaba seguro de que sería llamado, y con zero personas bajo el poder de Kyoka Suigetsu no podía usar algún doble para escapar.

Además, ¿podría pelear con los capitanes incluso sin su shikai? Seguramente enviarían a Kyorako y a Sajin para capturarlo, quizás Byakuya sería un refuerzo invisible mientras Zaraki estaría en otro extremo de la ciudad por si Sosuke escapaba.

¿Sería mejor dejarse capturar sin pelear? Después de todo, perdería contra ell equipo asignado de cuatro capitanes. Tomando en cuenta que los capitanes desenvainaran las zampakto los cegadores de bajo rango en las cercanías morirían en la contienda. Quizás unas docientas casualidades innecesarias. O miles si alguien como Kyoraku liberaba su Bankai.

Por lo tanto rendirse sin ofrecer resistencia sería mucho más sabio, la acción de un hombre más grande que sus miedos.

En cualquier caso, lo mejor sería continuar cómo si nada pasará, hacer lo esperado, cómo visitar a su teniente.


Hinamori seguía en coma, sus ojos cerrados y una máscarilla de oxígeno sobre su boca y nariz. Ella era una princesa en espera de un gallardo héroe que la despertará con un metafórico beso.

Hitsugaya era incapaz de entender eso, siempre observaba a la niña en un silencio tan frío como el invierno. Una capa helada se cernía sobre el cuarto con la llegada del niño, y había cierta belleza en ver la escena gélida.

La causa de que la princesa estuviera congelada en sus sueños era porque su héroe era un dragón de hielo. Sosuke presentía que él sí podría despertar a Hinamori, usar su voz amable para despertar a la niña, y sin embargo, al igual que Hitsugaya mantenía un silencio espectral cuándo la visitaba.

El pequeño capitán era demasiado listo. Era mejor que la mente del joven estuviera ocupada, por lo cuál el estado de salud de Hinamori era algo favorable.

Para Sosuke eso era ideal, pues había sentido la presencia del escuadrón de Soi Fong siguiéndolo, no siempre, pero si la mayoría del tiempo. Era de espera, pues Youruichi y la capitana eran de nuevo amigas, y aunque no hubiera ningún cargo comprobable contra Aizen, mantenerlo vigilado era la respuesta sensible.

Yamamoto lo habia permitido, así que también el comandante desconfiaba de él.

Sosuke caminó rumbo a las barracas de su escuadrón recorriendo diversos escenarios en su cabeza. La situación se había complicado un poco, pero eso estaba bien. Los obstáculos eran formadores de carácter y una oportunidad de crecer, así que de alguna forma creía poder solucionarlo.

—Buenas tardes, capitán Aizen- Sajin, el capitán del Séptimo escuadrón lo saludo a medio camino, sin su casco cubriéndole la cara, Sosuke podía ver los ojos amarillos en la enorme cara de lobo. Era de esperar que el licántropo dejará de ocultar su cara después de la revelación de los dos traidores. Y aún así, Sosuke aún no se acostumbraba al cambio aún.

—Buenas tardes, ¿en que puedo ayudarlo?

—Es sobre Tousen. Me gustaría hablar sobre él.

Sosuke ladeó su cabeza para ver mejor al capitán, no estaba sorprendido de que Sajin quisiera hablar sobre Kaname, contaba con ello. Sajin le sería útil para deshacerse del elemento extraño conocido como Shusuke.

El capitán Sajin debía haber formado un tipo de camaderia con Shuhei tras la traición de Kaname, y utilizando ese nexo en común, Aizen esperaba encontrar de nuevo un buen acceso a la información.

—Kaname era un buen hombre...—Sosuke dijo en un tono bajo, casi como si lamentara saber que era un traidor, pero en realidad tenía como única prioridad no ser escuchado por los micrófonos de Mayuri. Los hombres de Soi Fong se habían retirado porque espiar a alguien tan directo como Sajin era casi una declaración de guerra, pero el científico loco no era tan sensible —¿Podemos hablar de esto en algún lugar más privado?


En la noche, horas después de entablar la plática con Sajin, Sosuke no podía evitar sentirse melancólico.

La amistad entre Kaname y el otro capitán era digna de respetar, dos personas que seguían sus propios caminos, los deseos de sus corazones, de una forma tan abierta, y aún así la relación entre los dos era fuerte. Por mucho que Kaname hubiera intentado negarlo, Aizen sabía que el otro sería incapaz de matar a Sajin o a Hisagi. La lealtad hacía Aizen solo podía llegar hasta cierto punto.

Sosuke abrió la ventana para ver la luna, un blanco cuarto menguante. Casi podía imaginar estar en Hueco Mundo, con Gin planeando cosas funestas y Kaname revisando los parámetros de los distintos experimentos. Pero Sosuke estaba en la Sociedad de Almas, encerrado y bajó la mirada de los cazadores.

Él sabía que un hombre no debía pensar en escenarios presentes imposibles, el cambio estaba en el futuro.

Acomodó los anteojos en su mesa de noche y se acostó en el futon, viendo la noche desde su posición. Las estrellas eran iguales que en sus recuerdos, así que la posibilidad de un mundo alterno era mínima. Aún así, quizás debería realizar una visita a Urahara...


Aizen despertó al escuchar el revoloteo de una mariposa, sus ojos cafés escanearon su habitación hasta caer en el pequeño insecto que se posó encima de la sábana de Sosuke tras dar una pequeña vuelta en el cuarto.

Agitó su cabeza para quitarse el sueño y extendió su dedo índice al animal para escuchar el mensaje: un cegador del escuadrón tres había desaparecido y Aizen era requerido a presentarse en una junta de emergencia. Ciertamente, ese era un mensaje que era idéntico al entregado a los demás capitanes, pero Sosuke se sentía con derecho a estar paranoico.

Ser acusado de un crimen que no cometió estaba dentro de las posibilidades.

Se levantó y alistó rápidamente, listo para el nuevo día. Antes de ajustar a Kyoka Suigetsu en su obi, recorrió la empuñadura de la zampakto, sintiendo los relieves con la llema de sus dedos, el espíritu estaba durmiendo, cansado tras la noche de vigila sobre Aizen.

Era tanto una medida de protección a sí mismo como hacía los demás, la zampakto vigilaba que nadie se acercará a Aizen y mantenía el riatsu de este alrededor del cuerpo del cegador sin permitirle volverse un mar de energía capaz de matar a los más débiles. Sosuke consideraba que evitar matar hormigas era una labor extenuante pero necesaria.

Además, sin el uso de su hipnosis, tenía que intentar apagar su riatsu lo máximo posible para evitar preguntas curiosas.

El cegador termino de arreglarse, y con espada asegurada en su costado, se dirigió al Escuadrón Primero.


Un día después

—No ent..ent..tendo que pasó —Shusuke estaba balbuceando mientras agitaba una botella de cerveza.

Sosuke quería decir "igualmente", pues estaba más ocupado buscando entender cómo es que se encontraba en un bar tomando al lado de personas que le eran antipáticas en ese tipo de situaciones. Shusuke, Kira, Hisagi y Kyoraku. El olor de la cerveza en los labios de otras personas era repugnante a tan corta distancia y ninguno de los otros hombres había tomado un baño ese día o el anterior.

Sólo un día atrás el Capitán Comandante les había informado que tenían que estar alertas y Kyoraku no dudo en invitar a Sosuke y Shusuke a beber al día siguiente.

Sosuke aún se estaba recriminando su rápido "sí", pero su mente estaba demasiado agotada pensando en todas las formas que lo podían envoscar, que Aizen decidió aceptar para ver si lo espiaban incluso con Kyoraku viendo o no (efectivamente, los ninjas de Soi Fong dejaron de seguirlo en cuanto se junto a los otros dos capitanes)

En detrimento para Sosuke, por coincidencia los capítanes se encontraron con los tenientes. Kira y Hisagi tenían una decente tolerancia al alcohol pero no sabían dónde parar, algo que compartían con Shusuke, pues el hombre tenía ya los cachetes rojos y su apariencia aún más desalineada.

Para empeorar la situación, Sosuke estaba llegando al límite de energía que podía controlar, sin su shikai activo sobre la mayoría de las personas las reservas de su riatsu estaban al tope y mantener todo el poder bajo su piel le causaba jaqueca y dolor en el estómago.

El brazo de Shusuke cayo sobre el hombro de Aizen y este último suprimió el deseo de quitárselo de encima bruscamente, los ojos taciturnos de Kyoraku observando la situación le prohibían al cegador actuar de una forma que fuera menos que perfecta.

—Errraaa una fiesta...Y luego...No está...No entiendo Sosuke...¿Pur qué? —las palabras del nuevo capitán llegaban a Aizen cargadas del aroma del sake.

—Se están realizando los esfuerzos necesarios para encontrarlo; mis hombres están en ello y le puedo asegurar su eficacia —Aizen contestó con una sonrisa amable, buscando calmar al otro, por lo cual lo encaro a pesar de la cercanía de sus caras.

Lo lamentó unos segundos después.

Su mente quedó paralizada inmediatamente, con la mayoría de su atención enfocada en mantener la energía a un nivel sensible, no reaccionó a la acción de Shusuke a pesar de que debería haberla parado inmediatamente. O esquivarla, o levantarse, o algo.

La mano de Kyoraku lo devolvió en sí y finalmente Sosuke pudo ver al estúpido nuevo capitán sonrojado y con su boca abierta en una torpe sonrisa mientras los dos tenientes tenían sus ojos tan abiertos que parecían saltar de sus cuencas.

—¿Esta todo bien? —el capitán más viejo preguntó, la pequeña mueca en sus labios le indicaban a Sosuke que no estaba de acuerdo con lo ocurrido pero la mano aún permanecía en el hombro de Sosuke era un intento de mantener al otro en su silla sin hacer alboroto.

—Lo siiento..Yo..No..tsee —el estúpido traidor que era Shusuke comenzó a intentar disculparse pero Aizen se forzó a ignorarlo.

Sosuke se colocó de pie con calma, quitando la mano de su hombro con el actoa Kyorako y por sus ojos cafés, ocultos detrás de sus anteojos, cruzó algo similar al disgusto. Por una fracción de segundo perdió el control sobre su riatsu pero lo recupero inmediatamente, aunque por las facciones del teniente Kira, Sosuke dedujo no había conseguido suprimirla en su totalidad.

—Tengo cosas que hacer.


Kifune, el tercer asiento de Shusuke, sonrió para Aizen de una forma patronizante, un intento de parecer cordial pero con la personalidad apática de alguien creído.

Sosuke mantuvo un semblante serio mientras desenvainaban a Kyoka Suigetsu.

En el peor de los casos, el tercer escuadrón se encontraría con un hombre menos, y en el mejor sin dos. Shusuke moriría, preferiblemente a manos de alguien que no esperaba.


Se agradecen los comentarios y gracias por leer :-)