¡Buen día a todos! Decidí subir este capítulo enseguida para no dejar nada de spoilers y se animen un poco más a leerlo :) Espero que disfruten de este capítulo tanto o más como el anterior ^w^ Con gusto me encantará responder sus comentarios :') Los adoro 3
Disclaimer: Miraculous Ladybug no es de mi propiedad intelectual ni similar.
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EL DESTINO NOS UNIÓ
CAPÍTULO II
COMPAÑEROS DE LUCHA
La alarma de su teléfono sonaba a las 5:30 am como cada día escolar; y ese era el problema, hoy era sábado. La apagó con todo su pesar y fue al baño aprovechando que ya se había despertado. Todo el rato estuvo pensando en las últimas conversaciones que había tenido con su amigo virtual, recién había pasado una semana y se había enterado que ambos vivían en Paris. Eso la estaba emocionando mucho, ya que cuando tuviera más confianza esperaba que lo pudiera invitar a salir; además, con su actitud sentía que comenzaba a interesarse en él. Claro, no podía tomarlo tan en serio pues sólo era una amistad virtual –hasta el momento−.
Regresó a su habitación para sentarse frente a su computadora, tal vez podría aprovechar a pasar en digital algunos de los diseños que había hecho recientemente. La encendió enseguida y fue por su cuaderno de sketches, abrió el programa de edición junto con la plantilla que utilizaría; tomó su tableta digitalizadora pero el lápiz no estaba cerca, comenzó a buscarlo pero no lo encontraba hasta que notó que en uno de los ganchos donde colocaba sus bolsas y chaquetas estaba su bolsita de mano, entreabierta y con el lápiz sobresaliendo. Trató de tomarlo, pero algo se lo impedía. La examinó para notar que estaba atorado en la extraña cajita que le había otorgado el anciano ese día.
La sostuvo entre sus manos, observando detenidamente como es que ese aparato había quedado atorado de esa forma en la caja; simulaba las valvas de un ostión al cerrarse. La abrió de golpe haciendo que cayera el lápiz al piso y que algo parecido a un enorme insecto rojo también saliera.
− ¡Al fin has abierto la caja Marinette! – Alabó ese extraño ser a la chica que se había puesto pálida.
− ¿Qué cosa eres tú? – Apuntó la muchacha sudando frío. − ¿Estabas en esa caja? Seguro eres un bicho raro que viene del Amazonas y me va a comer.
− No digas tonterías. – Un suspiro de la criaturilla se escuchó en la silenciosa mañana. – Soy el kwami de ese Miraculous. – Explicaba señalando unos aretes que estaban dentro del mismo estuche. – Soy el ser que te permite activarlos para convertirte en una súper heroína que luchará contra los villanos. Tus habilidades se basan en el manejo del yo-yo y la creación de objetos para derrotar a los villanos, además de tener un sentido especial de deducción y mucha suerte.
− Okay, okay. Más despacio…
− Tikki. Un placer.
− Okay Tikki. – Respiró profundo la chica. – ¿Me estás diciendo que un anciano me dio estos aretes y a ti, con el propósito de que salve Paris de quien sabe que cosas?
− Efectivamente.
− Vale, creo que me falta dormir. – Expresó la chica metiéndose bajo sus sábanas.
− ¡Ma-ri-ne-tte! – Bufó la pequeña de cuerpo rojo. – Esto no es una alucinación o un sueño, es la realidad.
− Ahhh… − Suspiró pesadamente quitándose las cobijas de encima y sentándose. – Está bien, finjamos que te creo. ¿Qué debo de hacer para "cumplir con la misión"?
− Ponte los aretes y en cuando los lleves puestos deberás decir: Tikki, transfórmame.
No perdía nada con probar, así que hizo todo cuanto le dijo la kwami. Al instante en que terminó la frase que le indicó pudo sentir un hormigueo en todo el cuerpo además de observar como aparecía un brillo desde su cabeza en dirección a la parte baja de su cuerpo, eso la hizo poner más atención y notar como un traje ceñido con la temática de una catarina aparecía sobre su cuerpo. Al parecer esa criatura no estaba mintiendo en lo absoluto.
− ¿Tikki? – Preguntó en cuanto su transformación finalizó. Se acercó a su espejo de cuerpo entero para verse mejor. – Esto me está dando miedo. ¿Podré quitar…? Auch.
Probó quitándose el antifaz que llevaba en el rostro, pero sólo logró estirarse la piel pues parecía estar adherido a ella con algún pegamento demasiado fuerte. Volvió a intentar comunicarse con su nueva compañera, pero no obtuvo respuesta alguna. Bueno, no le quedaba más lo poco o mucho que le había explicado. Abrió suavemente la ventana superior de su habitación que le permitía llegar a una pequeña terraza para desde ahí desplegar su yoyo hacía algún techo, lo jaló como una forma de verificar que fuese seguro y se balanceó para llegar al punto que quería. Aquel objeto parecía soportar grandes pesos y tensiones, además de ser autoretráctil. Continuó avanzando por varios inmuebles más hasta llegar al techo del edificio que pertenecía a su área dentro de todo el campus de la universidad. De verdad eso parecía divertido, más de lo que podía imaginarse.
Sin darse cuenta, unos cuantos edificios atrás de ella, sobre otro de los lugares de la universidad se hallaba una figura negra y gatuna que la observaba perplejo.
– Esto se siente maravilloso. – Dijo estirándose. – Puedo ver todo el campus, los diversos edificios y todo un paisaje de los alrededores. – Era la primera vez que tenía una vista así, sin miedo alguno. – Bueno, si se supone que soy una heroína debería tener un nom… ¡Waaah! ¿Qué fue eso?
Frente a ella una nube de polvo surgía mientras que parecía temblar, al ver bien las cosas un extraño monstro hecho de piedra corría trayendo a una chica de rastas de colores en uno de sus puños. Al parecer este sería su primer trabajo y no tenía ni la menor idea de qué hacer. Estaba por destruir el edificio en el que estaba de pie, el miedo la invadió evitando que se moviera y fue ahí cuando sintió que la sujetaban de la cintura para quitarla del lugar. Cerró los ojos para que el polvo no entrara en ellos, los abrió cuando se sintió en un lugar seguro. La presión sobre su cuerpo cambiaba de posición y con cuidado era puesta de pie; abrió sus orbes marinos para encontrarse con un chico rubio de ojos verdes y traje negro que simulaba al de un gato de ese color. Era más alto que ella por casi 15 centímetros, con un cuerpo definido pero sin ser exageradamente musculoso. Al instante se apenó por ser salvada por él.
– Parece ser que tenemos trabajo. – Habló él para romper el silencio.
– Así es. – Respondió ella recuperando la compostura.
Aquel ser gigante había llegado a las canchas de atletismo donde estaba aterrorizando a los alumnos de deportes que estrenaban durante el fin de semana.
– Será mejor que vayamos y hagamos algo.
Marinette no tuvo tiempo de responder, pues su nuevo compañero ya había hecho uso de una especie de vara metálica que se alargaba y acortaba a su gusto para avanzar. Ella no debía quedarse atrás. Lo alcanzó para encontrar que aquel cuerpo de piedra enorme gritaba desesperado.
- ¡Por qué no me amas! – Bramó a todos. – ¡Tienes que ser mía!
La chica simplemente dedujo que esa cosa estaba enamorada de la chica que llevaba en el puño, ¿acaso era una persona que se había convertido en ese horrendo ser?
– Es una persona de verdad. – Interrumpió sus pensamientos el chico gatuno. – Alguien aprovecho sus emociones negativas y por medio de un objeto lo transformó en ese extraño ser. Tenemos que encontrar el objeto que utilizaron para controlarlo y destruirlo. ¿Lista?
– S-sí.
Ese chico sabía más que ella, incluso parecía que con lujo de detalles. Intentaban golpearlo pero al instante este crecía más y también su ira. En ese momento el ser intentó lastimarlos al mover su mano cerca del piso, alcanzando sólo al rubio. La joven corrió a auxiliar a su aliado quien parecía no estar realmente lastimado, sólo su traje se había llenado de polvo. Debía pensar. Si lo que decía él era cierto, algo tendría que ver con lo que decía; tal vez la chica lo había rechazado cuando le entregó una carta y eso le hizo enfurecer. Lo observó detenidamente cuando colocó por un momento a la chica asustada sobre el techo del gimnasio, la mano libre estaba abierta, pero la otra estaba cerrada. ¡Seguro ahí estaba el objeto!
– ¡Ayúdame! – Le dijo al ojiverde quien ya se levantaba para seguirla.
La chica comenzó a correr mientras pensaba. Tikki le había dicho que una de sus habilidades era tener buena suerte, si ese fuera un poder, ¿cómo lo llamaría?
– ¡Lucky charm! – Sobre ella apareció un megáfono, que tras unas cuantas miradas de aquí a allá adivinó como usarlo. – ¡Si la dejas ahí cualquiera te la robará! – Exclamó a través del aparato que tenía el mismo diseño que su traje.
– ¿Qué se supone que haces? – La cuestionó el muchacho que estaba frente a ella.
– Ya verás. – Volvió a hablar por el megáfono. – ¿No decías que sólo sería tuya?
– ¡Míaaaaaaaaaaaaa! – Gritó el monstro volviendo a sostener a la chica.
La heroína novata subió al lugar donde antes había estado la joven secuestrada, desde la cual comenzó a rodear al gigante pétreo, juntando así a mano que sostenía a la fémina y su rostro, hasta el punto en que se dieron un beso, sorprendiendo a ambos. Aquel ser descomunal abrió ambos puños, de uno caía una hoja de papel que tenía un color morado y de la otra la chica que era salvada.
– ¡Hey gatito, destruye esa cosa! – Le gritó la muchacha de traje rojo.
– A sus órdenes, my lady. ¡Cataclysm! – En la mano de aquel que portaba el traje negro un aura negra emanaba. Al alcanzar la hoja, se cuarteo dejando salir una mariposa del color que aquel objeto tenía previamente. – ¡No dejes que escape!
La chica de antifaz no estaba segura de que hacer, pero arrojó su yoyo que se abría al momento de estar cerca del insecto volador.
– ¡Te tengo! – Un brillo blanco se notó en su yoyo que después dejó escapar la mariposa pero ahora de color blanco. – Bye, bye pequeña mariposa.
– Un excelente trabajo. – Mencionó su compañero llegando a su lado.
– Sí. – Recogió el megáfono y lo lanzó sobre sí misma. – ¡Miraculous Ladybug!
Ahora ya sabía cómo sería llamada.
– Wow.
El monstro desapareció para ver a un joven robusto y rudo que ahora era atendido por la chica que anteriormente había sido capturada; los edificios regresaban a la normalidad y todo se limpiaba. Ese era un magnífico poder.
– Ha sido maravilloso. – Le sonrió el rubio. – My lady, perdone el atrevimiento pero, ¿puedo saber su nombre?
– Soy Ladybug. – Dijo con una enorme sonrisa. – ¿Y usted caballero?
– Llámame Chat noir.
"Está bien Marinette. Tú puedes decirme Chat Noir."
Una idea fugaz cruzó la mente de la joven mujer. Eso era una locura y una simple coincidencia.
– Por un momento me recordate a alguien. – Expresó sinceramente.
– Creo que prefiero que me recuerde a mí como la persona que soy, no por medio de otros. – Le respondió Chat noir de forma coqueta y seria. – Ya sabes, somos buena pareja…
– No abuses tanto de tu suerte, gatito.
– No lo hago, my lady. – Realizó una reverencia para tomar la mano de su compañera. – Espero que pronto nos volvamos a encontrar, pero hasta entonces… – Besó la mano que sostenía. – Este es un recuerdo de mi parte.
El ojiverde retrocedió sin despegar la mirada de Ladybug, al estar lo suficientemente lejos volteó y corrió para luego avanzar más rápido con su vara plateada. Ella estaba sorprendida, para ser su primer día como súper heroína, no estuvo tan mal. Había conseguido un compañero maravilloso y una nueva aventura en su vida.
Continuará…
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Yo sé que ustedes ya empiezan a imaginar ciertas cosas con el tema del fic, pero aún falta muchísimo por mencionar, ¿o acaso creerán que juntaré tan fácil a este par? -w- Gracias por leer, nos vemos en el próximo capítulo :D
