¡Hola a todos! Espero que se encuentren muy bien owo Esta vez les traigo un capítulo mucho más corto de lo habitual

Disclaimer: Miraculous Ladybug no es de mi propiedad intelectual ni similar.

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EL DESTINO NOS UNIÓ

CAPÍTULO III

CONVERSACIONES CASUALES

Sin darse cuenta, Marinette había dejado de lado los pensamientos de culpabilidad por lo que le había hecho a Nathanaël a sólo pensar en hablar con su amigo virtual, que aunque era parisino como ella, aun no tenía la oportunidad de conocerlo.

En los últimos diseños que había realizado para su clase se imaginaba como debía de ser aquel chico. ¿Se parecería en algo a su compañero de lucha? No estaba segura, pero suponía que la única característica que tendrían en común sería tal vez el cabello rubio; es por ello que su nueva línea de ropa estaba inspirada en un chico imaginario que se encontraba entre Chat noir y Adrien Agreste. Ese tipo de suposiciones sonaban lindas y divertidas.

– ¡Hey! ¿Podrías ponerme atención? – Una chica de tez morena pasaba su mano por el frente del rostro de Marinette.

– ¿Eh? – Parpadeo varias veces para después voltear el rostro y ver a su amiga. – Lo siento mucho, Alya. Estaba pensando en un nuevo accesorio que podría combinar con el traje que te mostré recién.

– Tú siempre con la mente ocupada. – Le sonrió de lado.

Alya Césaire era el nombre completo de la acompañante de la peliazul, piel canela, ojos color avellana, cabello castaño largo y ondulado con puntas rojo-naranja. Tenía un característico lunar en la frente que concordaba muy bien con sus anteojos. Ella y Marinette se conocían desde la secundaria, ya que estudiaron juntas y se sentaban cerca fue que se convirtieron en las mejores amigas. La joven morena estudiaba periodismo en la misma universidad que su amiga, pero en un edificio diferente aunque cercano, lo que les permitía verse en sus horas libres para tomar algún bocadillo o platicar.

– Lo siento, pero sabes que el viernes tengo que entregar la línea de ropa que presentaré a fin de cursos. ¿Si podrás ayudarme modelando?

– Sabes que sí. Cada año te ayudo, ¿no es así?

– ¡Te adoro, Alya! – Expresó junto a un fuerte abrazo a las puertas de la cafetería la ojiazul.

Ambas entraron y al instante escucharon un risa aguda, sus miradas se dirigieron a una mesa que estaba justo al centro de la cafetería, en ella estaba sentada una chica de coleta de caballo, rubia y con unos lentes de sol sobre su cabeza, su ropa era de colores blanco y amarillo con detalles en rojo y rosa, a su lado estaba una chica pelinaranja y el resto eran personas que no reconocían fácilmente, pero parecían clones de la rubia, excepto porque ninguno tenía los ojos de color azul cielo. Aquella chica se llamaba Chloé Bourgeois y la chica da su costado era su "amiga" Sabrina Weisz (!), la primera se había autonombrado la reina de la escuela aunque el año anterior no pudo ganar el concurso de belleza de la escuela, y la segunda era la fiel sirvienta de la reina.

Aquella chica había sido compañera de Marinette desde la primaria; incluso ahora había entrado a estudiar la misma carrera que ella, pero sin tener los resultados que ella esperaba. Chloé era bastante buena en el diseño de accesorios, sobre todo si se trataba de zapatos, bolsas y pulseras, aunque todo el trabajo solía hacerlo su sirvienta.

– Ahí está la reina con su "chacha" y su ejército de clones. – Evidenció su amiga de piel morena.

– Lo sé. Ya me imagino lo que estará diciendo. – Comentó algo incómoda la portadora del miraculous de Ladybug.

– ¿Qué cosa? – Preguntó curiosa Alya mientras obligaba a su compañera a caminar hacía la larga fila para comprar algo de almorzar.

– Bueno… Ya sabes perfectamente lo del desfile de modas de fin de cursos que solemos hacer nosotros.

– Claro.

– Como te dije, necesitamos conseguir personas que modelen nuestro trabajo. Usualmente ella contrata modelos profesionales y no hay ningún problema, pero esta vez anunció que su novio vendrá a ayudarla.

– ¿Esa cosa tiene novio? – La señaló la estudiante de periodismo discretamente con incredulidad.

– Se supone que sí. Nunca lo he visto, ni se quien sea. – Se cruzó de brazos mientras avanzaban en la fila. – Por lo que lleva diciendo, es más grande que ella, van a cumplir cinco años de relación justo el día del desfile. Igual, ella asegura que es un modelo famoso, pero si así fuera, ¿por qué ella no sale en revistas con él si tanto dice que se aman?

– Creo que está mintiendo.

– No lo sé, a pesar de cómo suela ser ella nunca he visto que mienta por algo de ese estilo.

– Bueno, en eso tienes razón. Y tampoco le conviene que diga algo así si piensa usarlo como modelo. – La muchacha de cabello castaño veía con emoción que el próximo sería su turno para comprar.

– Sería su muerte de alguna manera.

Se quedaron viendo como reía la rubia de la mesa central tratando de buscar alguna muestra de que sus palabras eran mentiras, pero no podrían saberlo, esa chica era buena actuando y no permitiría que la descubriesen tan fácilmente. Su turno llegó y cada una pidió algo diferente para comer.

Con todo el pesar del mundo la peliazul se dejó caer a su cama aplastando la bolsita de mano en la que ahora debía de transportar a Tikki, eso hizo que la kwami saliera enseguida de debajo de ella para no morir ahogada. Ninguna dijo nada, pues Marinette ya estaba quedándose dormida debido al cansancio que tenía. Sólo logró dormitar unos minutos hasta que su madre tocó la puerta de su cuarto para avisarle que ya estaba la comida. Seguía cansada, pero tal vez después de comer se recuperaría.

– Que bueno que bajaste, hija. – Habló su madre que estaba sirviendo la comida en los platos. Se parecía mucho a Marinette por el color de cabello y ojos, pero tenía un tono menos rosa en su piel, su cabello era corto, sus ojos rasgados, y claramente más baja que su niña. – Ya está tu plato en la mesa por si quieres empezar.

– Si, gracias mamá. – La joven Dupain tomó asiento a un lado de su padre. – Hola, papá.

– Buenas tardes hija. – Su padre la saludó, dejando de lado la revista de repostería en la que salía en portada. Era un hombre grande, bonachón, con un singular bigote y siempre usando su uniforme blanco. – ¿Ya viste que hicieron un artículo de nuestra tienda?

La muchacha tomó la revista y comenzó a hojearla para llegar al artículo que habían hecho sobre la panadería que sus padres. Aquel lugar fue fundado por sus bisabuelos y heredado hasta llegar a su padre, ese lugar fue el que le permitió conocer a su madre cuando ella llegó como estudiante de intercambio a Paris. Poco a poco fue siendo actualizada y dando la apertura a una combinación de postres chino-franceses que les dio muchísima popularidad en toda Francia; ahora eran un punto de visita obligada para los turistas y los mismos parisinos.

Marinette de vez en cuando ayudaba en aquel lugar que se ubicaba en la parte inferior de su casa, pero ahora había dos chicos que trabajan a la par de sus padres los cuales estaban en su último semestre de gastronomía en la misma universidad en la que estudiaba la hija del jefe de la panadería. Aun así, la joven de ojos azules se dedicaba a diseñar los adornos de algunos posters, renovar el logo del lugar y también se dedicaba a actualizar la página que ella misma había hecho para ayudar a que el lugar tuviera mayor contacto con los clientes.

El artículo se titulaba "Una herencia dulce que se renueva a diario", era un buen concepto para toda la historia que llevaba aquel lugar para la familia Dupain-Cheng. En el texto continuaba relatando esa misma historia de forma rápida y a continuación mostraba entrevistas con sus pares y los dos trabajadores del lugar, acompañado de fotos de cada uno y de los alimentos que se realizaban en el lugar. En un pequeño globo venían algunas curiosidades sobre la tienda, la que más le llamó la atención fue una donde su padre había mencionado que el logo, diseños de las cajas y de algunos postres eran de su hija, una futura diseñadora de modas que sería reconocida internacionalmente. La chica puso la revista a un costado y abrazó a su padre emocionada por la mención tan hermosa que le hizo en el artículo.

– ¡Gracias papá, eres el mejor! – Acompañó un beso con su agradecimiento.

– No tienes porqué agradecer, hija. – Su risa feliz se escuchaba en todo el lugar. – Yo soy quien debe agradecerte por todo tu trabajo con los diseños que nos ayudaron tanto. ¡Yo ni siquiera sabía hace unos años que las cajas se imprimían con una tinta especial para las que contienen comida!

– Bueno, también fue gracias a que recibimos un curso sobre mejoramientos de la producción. – Intervino su madre llevando los platos con comida a la mesa. – Claro que sin Marinette, no hubiéramos encontrado un lugar mejor donde mandar a imprimir nuestra publicidad y envases.

– Mamá, no exageres.

– Ya vez Marinette, eres una niña muy inteligente. Es una bendición para tu madre y para mí el tener como hija.

– Los amo. – La felicidad que siempre rondaba en ese hogar era inmensa y siempre se demostraba con un abrazo familiar.

Se sentaron a la mesa para comer y continuaron hablando sobre los detalles de la entrevista que había tenido lugar un mes atrás en ese mismo lugar. Al terminar pasaron a la cocina para guardar lo que habían colocado en la mesa, limpiarla y lavar los trastes, durante este momento la plática había cambiado, ahora Marinette llevaba las riendas ya que contaba el progreso de su trabajo para el desfile de modas donde sus padres también participarían. Para este año la peliazul se había inspirado en varios de los productos más populares; para sus padres serían un diseño nuevo de uniforme con sección intercambiable que también tendrá relación con los postres.

Apenas estaban terminando el quehacer cuando se escuchó la campaña de la puerta de la tienda y un par de voces que saludaba al unísono, los dos estudiantes habían llegado para continuar con la jornada laboral. La menor del lugar le indicó a sus progenitores que ella terminaría, así ellos podrían bajar a comenzar a atender el lugar, que seguro ya se estaba llenando. Ambos aceptaron retirándose para dejarla sola, eso le dio la oportunidad de que Tikki la acompañara con una pequeña plática antes de subir a coser los trajes que ya llevaba avanzados.

– Se nota que quieres mucho a tus padres. – Señaló felizmente la criatura roja.

– Bastante. Ellos me han apoyado cientos de veces y lo que ellos tanto me agradecen es lo mínimo que puedo hacer como pago de todos los sacrificios que han hecho por mí.

– Marinette, eres una persona ejemplar. – La kwami se sentó sobre la cabeza de su dueña. – Por eso creo que con el tiempo serás una excelente Ladybug, alguien que los demás puedan apreciar no sólo por salvarles sino también por lo que les puedes enseñar.

– No digas esas cosas, Tikki. – Rio nerviosamente – No creo que sea para tanto.

– Marinette, no dudo que tú eres una persona de buenos valores que fue elegida como Ladybug por su calidad como persona.

– Gracias. – Finalizó con un leve sonrojo. – También esto es por ti.

Ambas féminas rieron dulcemente terminando lo que se debía hacer en la cocina, haciendo que la muchacha subiera a su habitación aun con su diminuta acompañante usando su cabeza como asiento. Observó el reloj de pared que estaba sobre la mesa en la que se observaba su máquina de coser y recién marcaba las cinco en punto, aún era temprano para que aquel chico se conectara virtualmente.

Tomó asiento y lo movió –gracias a las rueditas– para tomar las telas que ya tenía unidas por alfileres; primero las hilvanaría a mano, puesto que quería comprobar que estaban bien las medidas al ponerlas sobre el maniquí que estaba adaptados a la talla de la persona que modelaría esa pieza, cuando hubiese corroborado esa información pasaría a darle la terminación con la máquina para que vinieran después a probarse las prendas. La tela que estaba usando no era realmente frágil o delgada, pero por su textura era fácil que se fuera deshilando, es por ello que prefería tardar un poco más en el proceso en vez de arriesgarse con que se le echara a perder y tuviese que comprar más tela, rehaciendo todo desde cero.

El tiempo pasaba rápidamente para la joven modista, todo debido a que amaba lo que hacía dando como resultado que su trabajo llevase todo su amor y pasión para ser los mejores. Se daba pequeños descansos para estirarse, ir por un poco de agua o darle algunas galletas a Tikki que la observaba curiosa.

– Sabes, una de las Ladybug con las que estuve era una hilandera. – Mencionó como dato curioso el pequeño ser.

– ¿Una de las Ladybug? ¿Eso quieres decir que ha habido más?

– Así es, los orígenes de los Miraculous provienen desde las primeras civilizaciones.

– ¿Miraculous?

– Bueno, tú sabes que además de Ladybug existe Chat Noir que son los más poderosos, pero hay otros cinco más que apoyan a los principales. Sus habilidades tienen menos impacto, pero son complementarías entre sí. – Tikki se sentó sobre el aparato que estaba ocupando su usuaria que le prestaba atención. – Los cinco no siempre han convivido con Ladybug o Chat Noir, ellos a veces están en otras partes del mundo o simplemente se encuentran inactivos. Tal vez algún día llegues a conocerlos.

– Eso significaría que tú has vivido por muchos siglos.

– Así es. – Respondió orgullosa.

– Seguro has visto muchas cosas y has vivido en tantas diferentes épocas que debes de tener muchos conocimientos.

– Algo similar. – Una mueca de dibujo en la criatura. – Ya que yo no soy humana, hay muchas cosas que no son mucho de mi interés así que no las recuerdo. Aun así siempre me llama la atención las relaciones que tiene mi portadora.

– Me encantaría que algún día me contaras sobre todas esas cosas que sabes. – Sonrió Marinette volviendo al trabajo.

– Puede que sí, puede que no… – Rio de manera bromista.

– Bueno, ¿te parece si primero me cuentas sobre la chica hilandera?

– ¡Está bien!

Mientras la estudiante trabajaba alegremente, oía con atención las palabras que su reciente amiga le decía sobre una de las anteriores usuarias de su Miraculous haciendo su trabajo aún más ameno de lo que solía ser. Cuando la historia terminó ya eran pasadas de las diez de la noche; como siempre, sus padres no había subido aun de su trabajo en la panadería y ella no había bajado a tomar algo para cenar, apenas se daba cuenta de que su cuerpo exigía comida de verdad y no bocadillos. Bajó, preparó algunos sándwiches, tomó galletas para Tikki (que recién había descubierto que era su alimento favorito y el que le daba mayor energía) y regresó a su habitación para encender la computadora esperando encontrarse a ese chico. Entro al sitio web y ya tenía un par de mensajes de él.

Chat Noir Agreste: Hola, buenas noches señorita.

Chat Noir Agreste: Supongo que estará ocupada para no encontrarse aquí ahora. Espero que esté todo en orden y usted se encuentre mejor.

Por un instante le entró un pequeño ataque de ansiedad porque sentí que le había provocado una molestia a su amigo virtual.

Marinette Dupain C.: ¡Hola! Perdona, el tiempo se me fue haciendo otras cosas.

Chat Noir Agreste: Hola. No tienes por qué disculparte, no has hecho nada malo. Si no habías podido conectarte será por algo más importante.

Marinette Dupain C.: Supongo… Estaba trabajando en algunas prendas.

Chat Noir Agreste: ¿Prendas?

Marinete Dupain C.: ¡Sí! ¿Recuerda que te conté que estudio diseño de modas?

Chat Noir Agreste: Así es.

Marinette Dupain C.: Bueno, cada año en el mes de junio realizamos un desfile de modas presentando una línea de ropa inspirada en algo de nuestra vida. Este año me estoy basando en el negocio familiar y desde hace un mes comencé los diseños, ahora ya que tomé las medidas de mis modelos estoy realizando la ropa que usarán.

Chat Noir Agreste: ¿Sabes lo feliz que suenas?

Marinette Dupain C.: Jajajajajaja, sí. El diseño siempre me ha gustado, sobre todo el de ropa y conceptos.

Chat Noir Agreste: ¿De qué es la tienda de tu familia?

Marinette Dupain C.: Es un panadería y pastelería.

Chat Noir Agreste: ¡Wow! Seguro que todo el tiempo estás comiendo cosas deliciosas.

Marinette Dupain C.: Jejejejejeje, algo así.

Chat Noir Agreste: Sabes, espero que algún día tenga la oportunidad de ver alguno de tus diseños. Apuesto a que les pones mucho empeño.

Marinette Dupain C.: Gracias, aunque no creo que sean tan buenos.

Chat Noir Agreste: No debes de menospreciarte, todo buen trabajo tiene sus puntos bueno y malos de eso no hay duda. Pero mientras más practiques tendrá unos más que otros.

Marinette Dupain C.: Suena a palabras de seminario de motivación, jajajajajajaja.

Chat Noir Agreste: Mmmmm… Creo que tienes razón. Tal vez deba volverme uno de esos locos que gritan que todo lo puedes.

Marinette Dupain C.: Ya te imagino.

La sonrisa de la joven se veía iluminada por todas las palabras que se iban mostrando en el monitor, su nuevo amigo sí que la hacía reír de formas únicas tan diferentes al tipo de bromas que tenía con Alya o sus compañeros de estudio.

Chat Noir Agreste: Por cierto, ¿ya sabes que tengo a un impostor que se hace pasar por mí?

Marinette Dupain C.: ¿En serio? ¿Quién? ¿No deberías de demandarlo o algo?

Chat Noir Agreste: No creo, tal vez el alcalde me demande a mí.

Marinette Dupain C.: Espera, ahora no te entiendo.

Chat Noir Agreste: Jajajajajajaja. Me refiero al nuevo héroe de Paris, Chat Noir.

Por un segundo parecía no captar la idea, pero como pudo hiló las cosas. Unos días atrás ella, transformada como Ladybug, había tenido una acción heróica junto con otro héroe de traje negro. Unas horas después su amiga Alya había subido un video donde se observaba claramente todo el suceso en que había salvado a Ivan y Mylène, en ese mismo video también se escuchaban los diálogos entre los superhéroes que se anunciaban sus nombres.

Marinette Dupain C.: ¿El compañero de Ladybug?

Chat Noir Agreste: Ese mismo.

Marinette Dupain C.: Por un momento pensé que serías tú.

Una pequeña mentira.

Chat Noir Agreste: ¿Y qué pasaría si en realidad yo fuera el verdadero Char Noir?

Marinette Dupain C.: Creo que si lo fueras no lo dirías tan fácil.

Chat Noir Agreste:Touchè, my lady. Es usted una excelente detective.

Marinette Dupain C.: Gracias, muchas gracias.

Chat Noir Agreste: Bueno, lamento decirle que debo retirarme. Este gato irá a maullar por las calles ahora que es la media noche. Descanse, señorita.

Marinette Dupain C.: Gracias, yo iré a dormir aunque espero que ese gatito no venga a maullar a mi ventana.

Chat Noir Agreste: Tal vez lo haga.

Marinette Dupain C.: En tus sueños.

Chat Noir Agreste: Buenas noches.

Marinette Dupain C.: Igualmente, dulces sueños.

La conexión terminó. La forma en que hoy se había comportado con su amigo virtual le dejó un poco pensativa sobre su deber como Ladybug; sería mejor consultarlo con Tikki.

– Tikki. – Llamó a su compañera que de inmediato salió a su llamado. – Quisiera preguntarte algo.

– ¿Qué pasa Marinette?

– ¿Debería hacer rondas de vigilancia?

– No es algo que se suela hacer, pero los tiempos son diferentes y puede que cuidar la ciudad de noche de vez en cuando no sea tan mala idea.

– Entonces, ¡Tikki, transfórmame!

Continuará…

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Entiendo que este capítulo pareciera relleno, pero no es tan así. Para avanzar más rápido en la trama posteriormente, necesitaba explicar varias cosas de este Universo Alterno que cree y este tipo de momentos me ayudan. ¿Qué tal les va pareciendo ese fic? Espero que comenten y dejen sus votos. Compartir mi fic me serviría mucho. ¡Gracias a todos y buen día!

Sobre la nota de este cap: Algunos sabrán que Sabrina no tiene un apellido oficial, así que utilicé el apellido de la persona que hace el doblaje de Nathalie en la versión al inglés de la serie :)