¡Lamento muchísimo el retraso! Tuve que trabajar en este capítulo rápidamente, así que lamento si tiene muchos errores n

Disclaimer: Miraculous Ladybug no es de mi propiedad intelectual ni similar.

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EL DESTINO NOS UNIÓ

CAPÍTULO IV

UN PASO MÁS CERCA

Viernes. Oficialmente se habían cumplido dos semanas de conocer a su amigo virtual. Aunque eso no era algo que importaba en ese día para Marinette. Aquello que la traía con la cabeza en las nubes se remitía a la entrega de sus bocetos y evidencias de sus diseños originales. Desde que había entrado a la universidad siempre ocurría algo que le retrasaba en sus entregas o que las dañaba, es por ello que sólo pensaba en que todo llegara bien, aunque eso sería un poco difícil.

Aquel día había sido reportado como uno soleado, pero estaba completamente nublado, con lluvia y un fuerte viento. No era opción irse en la motoneta que usualmente conducía para llegar a la escuela, hoy tendría que tomar el metro y asegurarse de ir bien abrigada y de que sus cosas no se mojaran en lo absoluto.

– Marinette. – La nombró su diminuta compañera de habitación. – ¿No crees que el clima cambió drásticamente?

– ¿A qué te refieres Tikki? – No entendía a lo que se refería.

– Bueno, ¿no crees que podría ser una persona akumatizada?

– ¿Algo así podría impactar de forma tan fuerte en la ciudad?

– Sí, incluso más.

La joven de ascendencia francesa y china se quedó pensando mientras metía su carpeta de diseños dentro de una bolsa y a su vez, metía ésta en su mochila. Volvió su mirada a la kwami y pensó que no sería justo que pudiese mojarse en su bolsita de mano; tomó una bolsa plástica con un diseño floreado y con gracia la fue recortando hasta que tomó la forma de un impermeable para su pequeña amiga, se lo ofreció y felizmente el ser rojizo se lo colocó.

– Así no me preocuparé tanto porque pesques algún resfriado. – Exclamó satisfecha la muchacha que observaba lo bien que a Tikki le quedaba el plástico.

– ¡Eres increíble Marinette! – Aquel ser mágico se lanzó a abrazarla en la mejilla derecha. – De verdad tienes dotes como diseñadora. Hiciste tanto en tan poco tiempo y sólo con una bolsa de plástico. ¡Muchas gracias, Marinette!

Ambas sonrieron ampliamente. La estudiante se terminó de arreglarle: portaba una gabardina rosada, ceñida al cuerpo que no llegaba más debajo de sus rodillas; debajo tenía una blusa amarillo claro y un pantalón ajustado pero recto de color negro. Al final su calzado era el más llamativo, se trataba de unas botas de lluvia de color amarillo con un estampado de pétalos rosas, rojos y azules. Tomó su mochila rosa pastel y un paraguas amarillo, disponiéndose a bajar a tomar su caja con el almuerzo –puesto que ya había desayunado– no sin antes permitir que Tikki se metiera en su abrigo.

Se retiró de su hogar con precaución de que nada de lo que portaba se mojase de mas, al llegar a las escaleras que la llevaban al subterráneo bajó con mucho cuidado para no resbalarse. Todo fue tranquilo, incluso cuando se subió a aquel enorme transporte pues había salido temprano para evitar la hora pico. El trayecto no era muy largo, sólo unos siete estaciones, lo cual equivalía a alrededor de quince a veinte minutos.

Parece que todo iba perfecto gracias a la cautela con que se desplazaba hacia su destino, pero claro algo malo, en algún momento, tenía que pasarle. Justo al salir de la estación, una limusina no muy grande de color negro pasó a gran velocidad lo que causó que no sólo ella, sino también las personas cercanas, fueran empapadas de pies a cabeza por aquel conductor imprudente. Aunque hubo un detalle, casi al instante la ventana trasera del vehículo descendió, dejando entrever una cabellera rubia que al parecer pertenecía a un joven que gritó "lo siento" a las personas de ahí, ¿pero qué importaba? El mal ya estaba hecho.

Trató de no molestarse demasiado y apresurarse a llegar a la escuela para revisar que las hojas de papel que tenían gran valor no se hubieran mojado. Si algo así hubiese pasado aún tenía un respaldo digital en su computadora, su correo, en el celular de Alya y en la nube. Más valía repartir mil copias que seguir arriesgando su calificación y habilidades.

El trayecto a la escuela fue relativamente bueno, excepto porque justo en la entrada del edificio de artes (el cual estaba anexo al de moda y diseño) se encontró con Nathanaël que parecía que quería ayudarle, pero simplemente prefirió ignorarlo e ir a la oficina de su jefa de carrera. Al llegar frente a la puerta que citaba claramente "Clarisse Bustier – Jefa de diseño de modas y alta costura", tocó y fue invitada a pasar.

– Perdón por interrumpir, Miss Bustier. – Habló al entrar apenada la estudiante.

– No te preocupes. – La catedrática levantó la mirada y vio el gran desastre que era Marinette. – ¿Qué te pasó?

– De camino a la universidad un automóvil me salpicó.

– ¡Marinette, déjame conseguirte algo de ropa! – Anunció poniéndose de pie. – Necesitas secarte ese cabello, sería bueno que pidiera una secadora a las chicas de belleza.

– No se preocupe Miss Bustier, traje ropa extra por lo de la presentación de mis diseños a la clase. – Colocó su mochila en la silla más cercana y sacó una bolsa plástica con ropa perfectamente doblada. – ¿Cree que pueda justificarme la falta a mi primera clase y me pueda cambiar aquí?

– ¡Claro, querida! – Caminó alrededor de la habitación bajando algunas cortinas para evitar que alguien viese a la parisina. – Aun así, iré por la secadora. Cambiate mientras.

– Muchas gracias.

La mujer salió del lugar, casi enseguida la ojiazul soltó un fuerte suspiró que pareció ser una señal para que Tikki saliera de su gabardina.

– Tienes una muy buena profesora.

– Si, es lo bueno. – La más grande vio a su amiguita con una gota de agua correr por entre sus grandes ojos. – ¿Te mojaste Tikki? ¡Lo siento mucho!

– Je, je, je, je, je. No es nada Marinette, el impermeable que me diste me sirvió mucho. – Se quitó el líquido del rostro. – Esto sólo cayó del gorrito.

Ambas se sonrieron para después retirarse ambas sus abrigos. La diseñadora colgó su gabardina en una percha junto al abrigo de su jefa, revisó que tanto se había mojado y ensuciado. No era tanto como lo pensaba, pero sería mejor no dejarse la ropa mojada o podría enfermarse. Sin muchos problemas cambió sus prendas por una blusa rosa pastel de botones que metió dentro de unos pantalones negros a la cintura con un trazo de pierna ancha, cambió sus botas por unos zapatos blancos de agujetas; en la cintura y muñeca portaba dos accesorios amarillos a juego y al final, sobre todo esto, se colocó una chaqueta negra de manga tres cuartos. Con todo eso se veía bastante profesional pero sin dejar su toque tierno que tanto la caracterizaba.

La maestra llegó poco después con el aparato de aire caliente, ayudó a la jovencita a secarse el cabello y le dijo que podía dejar sus prendas mojadas en la oficina, ella se encargaría de secar sus botas plástica y su gabardina para que cuando se retirará no tuviera frio o se mojase nuevamente.

Marinette agradeció propiamente para luego retirarse. Avanzó con algo de prisa por los pasillos, las presentaciones de los trabajos comenzaban oficialmente a las 9:20 a.m. Le quedaban alrededor de diez minutos que aprovecharía comprando un café en una máquina expendedora que estaba en el pasillo que separaba el edificio de arte con el de modas. Esperando a que se preparara su celular timbró, había olvidado quitarle el sonido; mejor que hubiese sonando ahora y no mientras las presentaciones o le hubiesen llamado la atención. Desbloqueó el aparato y observó tres mensajes: uno de en la aplicación de mensajería rápida que correspondía a Alya, un sms que se sorprendió al ver que provenía del número de Nathanaël y por último uno en el chat de la red social que usaba que provenía de Chat Noir Agreste. No revisó ninguno más allá de la previsualización que le daba su celular. Al final los tres tenían un objetivo similar, desearle éxito en la actividad que le esperaba hoy.

De la máquina se escuchó un pitido, tomo el café caliente que bebió enseguida y sonrió al caminar hacía la sala que correspondía.

. . .

La presentación fue mejor de lo que esperaba. Los profesores la felicitaron por el concepto que había usado y los diseños simples pero con gran significado que había realizado, aunque lo que más les agradó fue que cada diseño estaba realizado para cada uno de sus modelos, por lo que explotó las cualidades físicas de cada uno. Esa fue una de las razones del porque Chloé casi hace una rabieta, a ella no la había elogiado de la misma forma a pesar de que sus diseños también era lindos, pero eran demasiado sobrios y se enfocaban en demasía a los accesorios que portaban.

En ese momento ya era la hora de la comida, por lo que llamó a Alya para verla en la cafetería. Ella estaba más cerca así que mientras haría fila para comprar los debidos alimentos. Aún faltaba un par de metros para llegar pero podía escuchar perfectamente gritos agudos que provenían de la cafetería, corrió pensando que se trataba de algún problema que Ladybug debería de resolver, pero al entrar se dio cuenta que eran cientos de chicas rodeando la mesa de Chloé y gritando. ¿Qué era eso que las hacía chillar tan agudo?

Como pudo se puso de puntitas y sólo atinó ver una cabellera rubia que pertenecía a un chico y junto, la característica cola de caballo de su compañera de clase que tan mal le caía. ¿Ese tipo sería acaso su novio?

– ¿Así que tú también vas a hacerte fan del novio de Chloé?

– ¡Alya! – Anunció la joven diseñadora. – ¡Claro que no! Ni siquiera sabía que se trataba del tipo de su mentira.

– Pues parecer ser que no era una mentira. – La morena tomó del brazo a su amiga y la jaló a la fila que era corta pues casi todos estaban entretenidos con la mesa central. – El chico resulta ser estudiante de la universidad, si no me equivoco estudia una ingeniería y al mismo tiempo trabaja como modelo.

– Que raro. Si hubiese alguien así en la escuela, ¿no sería siempre acosado?

– Según lo que me dijeron sus compañeras casi no asiste a clases debido a su trabajo, pero saca muy buenas calificaciones. – La aprendiz de periodista sacó una libreta de notas. – No tiene muchos amigos. Conoce a toda la familia Bourgeois desde que era niño. Su padre es un diseñador muy reconocido. Parece ser que Chloé ha sido su única…

– No creo que saber todo eso tenga alguna relevancia para mí. – Dijo en seco Marinette mientras llegaba frente a la cajera. – Será un paquete dos con té de frambuesa, por favor. ¿Alya?

– Yo quiero el cuatro con un refresco de cola.

La señora recibió el pago que había indicado y justo cuando el par de chicas pasaba a la sección en que les entregaban la charola con la comida, se escuchó la voz de Chloé que pedía la atención de todos los presentes para anunciar que su novio participaría como su modelo en la pasarela de fin de cursos. Las voces de sorpresa no se hicieron esperar. Marinette solo rodó los ojos y le indicó a Alya que se fueran a la mesa más alejada de ese círculo para intentar comer en paz.

Ambas comieron algo más deprisa de lo usual, pues no les agradaba mucho todo el ruido formado en tan pequeño lugar. Ni siquiera podían ir a comer afuera como a veces lo hacía, ya que continuaba lloviendo y, tal vez, más fuerte en comparación a la mañana.

Al salir tras entregar los trastos vacíos, se separaron ya que aún tenían actividades que realizar. La muchacha de pelo negro con luces azules fue en dirección la oficina donde por la mañana dejó parte de sus cosas, las recogió agradeciendo a su jefa de carrera y se dispuso a ir a uno de los atelier (!) que correspondía al diseño de accesorios. Llegó sin problemas pues casi no había personas en los pasillos, algo que le extraño por un instante pero luego recordó el tema del novio de Chloé, por lo que esa idea le pasó rápidamente.

Se fue a una de las mesas del fondo, colocó sus pertenencias a un costado de donde trabajaría y fue a abrir uno de los lockers que estaba al frente del salón. Sacó el material con que iba a trabajar y su proyecto actual: el calzado que estaba diseñando para el traje que Alya portaría en el desfile. Sólo podía hacerlo en la escuela, ya que en casa no tenía los recursos necesarios para realizar la horma de aquel par de zapatillas. Esta era la parte más trabajosa para ella.

Mientras se disponía a comenzar el trabajo un enorme estruendo se escuchó en el edificio en que estaba, la luz se fue y poco después se escucharon montones de gritos de chicos y chicas, muy diferentes a los que estuvo escuchando mientras comía.

– ¡Marinette! – Su kwami había salido de su mochila e iba donde ella.

– Entiendo. – Corrió a cerrar la puerta del salón y se dispuso a transformarse.

Lógicamente no podía salir por la puerta principal, así que con cuidado salió por una de las pequeñas ventanas que daban hacía uno de los campos traseros de dicha institución. Casi enseguida pudo observar cuál era el problema, una chica con dos coletas blancas entre blanco y morado, vestido morado, botas blancas y un paraguas morado que le permitía sacar rayos; ella estaba atacando las instalaciones.

– ¿Dónde estás Mireille? – Llamaba con voz burlona la supervillana.

– No sé quién sea Mireille, pero será mejor que abandones la idea princesa de hielo. – Esa voz pertenecía a Chat Noir que usó su vara para golpear a la joven.

– ¡Estúpido gato! – Gritó ella en el suelo. Su sombrilla se abrió y una fuerte corriente de aire sacó volando al rubio. – ¡Stormy Wheater se vengará!

– ¡Chat noir! – Gritó Marinette transformada corriendo hacia él. – ¿Estás bien?

My lady, estoy bien siempre que tu estés trabajando conmigo.

Ladybug no quería extender mucho la pelea, pues aun debía de terminar su trabajo. Sin pensarlo dos veces corrió hacia ella, pero fue alejada de la misma forma que su compañero. Mala idea. Tenía que pensar en algo.

La joven malvada había subido al techo donde estaban las instalaciones de la radio de la universidad, tal vez eso la ayudaría a vencerla.

– Sígueme gatito.

– Como tú ordenes.

Ella subió con ayuda de su yoyo y el sólo se limitó en trepar con ayuda de sus garras aquel edificio de apenas tres pisos de altura. Llegando, la heroína uso su habilidad especial la cual le otorgó un slime (!) moteado, le pareció muy lógico lo que tenía que hacer. Stormy Wheater se comenzó a elevar muy cerca de la torre de radio con el objetivo de crear un tornado que arrasara con la ciudad, como respuesta Ladybug subió a su altura y cuando tuvo la oportunidad, lanzó aquella cosa pegajosa directo a los ojos de la chica.

– ¡Ahora! – Le gritó a su compañero mientras se soltaba de la estructura.

– ¡Cataclysm!

El chico gatuno colocó su garra derecha sobre toda la estructura metálica, causando que cayera sobre la chica. No llegó a aplastarla, pues la caída del gran objeto fue detenida por un pequeño cuarto que también estaba en el techo; aun así el impacto hizo que la malvada soltara el parasol y este fuera a dar directo a los pies de la mariquita que no tardó en destruirlo para purificar al lepidóptero que salía. Se acercó a la joven que parecía inconsciente para quitarle el objeto que conjuró, siendo enseguida arrojado al aire mientras ella recitaba "Miraculous Ladybug".

– ¡Lo hicimos! – Afirmó Chat Noir abrazando con emoción a su compañera.

– Sí. Gracias por la ayuda, pero ahora es momento de regresar.

– Pero…

– Nos veremos otro día.

El cielo comenzaba a despejarse y junto a aquellas nubes que partían, aquel joven tan feliz veía como su lady se marchaba a algún lado de esa universidad.

– Espera, ¿eso significa… Que ella también estudia aquí?

Al regresar de nuevo al taller no escuchó ningún ruido por los pasillos y mucho menos parecía que en aquel sitio hubiese entrado alguien. Su transformación terminó, permitiéndole ver a su kwami que se mostraba muy feliz.

– ¡Has hecho un excelente trabajo Marinette!

– No es para tanto, Tikki. – Respondió un poco sonrojada ante el halago. – Sólo hice lo que debía hacer.

– Sabes que no es así. – Danzaba la rojiza alrededor de la chica que recogía sus cosas y acomodaba todo de regreso al locker. – Trabajaste en conjunto con Chat Noir de forma excelente. ¡Ustedes se han logrado complementar muy bien en tan poco tiempo!

– En serio, no exageres. – Casi se tropieza por la emoción que los comentarios le causaban. – Es que él me entiende bien y… ¡Esas cosas!

– Vamos, debes aceptar que esta pelea ha estado muy bien.

– Algo así. – Hizo una mueca de dolor mientras regresaba a la mesa para tomar su mochila y bolso adicional. – ¡Auch!

– ¿Te lastimaste Marinette?

– Creo que sí. – Se tocó el tobillo izquierdo que se encontraba inflamado. – Fue mala idea saltar de tan alto.

– Marinette, debes de recordar que aunque tus habilidades y fuerzas aumentan cuando te transformas, tu cuerpo también tendrá ciertos límites si no te entrenas.

– ¿Eso quiere decir que quieres que haga ejercicio? – Más que una pregunta, era algo que reprochaba.

– Necesitas tener una buena condición si quieres resistir todo lo que vendrá.

El eco de su suspiro se escuchó por todo el sitio. No era muy adepta a ese tipo de cosas, pero tenía razón. Después de todo no quería sufrir heridas graves o muy notorias que haría que las personas que quería y estaban a su alrededor se preocupasen de más, y esos riesgos los disminuiría con aquel consejo.

Tomó sus pertenencias y salió del lugar. Cómo lo había supuesto, todo mundo se había retirado lo cual permitía observar el inmueble del tamaño que era realmente. Caminar le causaba molestia por ello cogeaba, como una manera de no poner tanto peso en su herida. Con cuidado logró salir hacía el departamento de arte y así poder partir con uno de los tantos accesos de la universidad; cuando llegó al lugar observó que esa salida estaba cerrada, por lo que tuvo que ir a la principal ubicada tres edificios más adelante en la sección de contaduría.

En aquel camino pudo observar que una ligera lluvia comenzaba a caer a pesar del sol que ya casi comenzaría a ocultarse. Llegando al fin a la salida sacó su paraguas amarillo y se dispuso a retirarse caminando con cuidado.

– ¡Disculpe!

Era la voz de un chico. Ella volteó su cuerpo al lugar de donde provenía la voz y ante sus ojos un muchacho bien parecido con cabellera rubia, se acercaba a toda velocidad a donde se encontraba. Portaba un traje blanco, casi impecable, con una camisa negra con botones amarillos, verdes y morados. ¿Quién era?

– ¡Lo siento mucho! – Se disculpó al estar frente a ella.

– ¿Ah? – No entendía nada en absoluto.

– Tú eras la chica que mojó mi chofer mientras salía del subterráneo, ¿o me equivoco?

Marinette hizo un pequeño puchero con ese comentario, ¡todo fue culpa de ese insensible! Bueno, de su chofer, que era casi lo mismo.

– Sí, pero no fui sólo yo.

– Lo sé. Y en verdad lo siento. – El joven se rascaba la nuca, apenado. – ¿Cómo puedo recompensarte?

– No tienes por qué hacerlo. – Y era la verdad. – Está bien con que me hayas recordado e intentases disculparte personalmente. Es un buen detalle.

De alguna forma el joven se quedó estupefacto permitiendo a la franco-china ver como sus mechones de cabello iban perdiendo forma, puesto que las gotas de la suave lluvia recorrían todo el trayecto que su pelo iba formando para que descendiera al suelo. Por ello se acercó un paso a él y le extendió la sombrilla para que ambos se cubriesen.

– Sé que ya estas algo mojado, pero así evitaremos que sea aún mayor la empapada que tendrás.

– Gra-gracias. – Parece que su nuevo conocido tartamudeo.

– ¡Mi amor! – Una voz chillona había interrumpido.

Se trataba de Chloé quien era acompañada por una sirvienta que cargaba un enorme paraguas blanco. Ella al ver a Marinette hizo mala cara y se lanzó a los brazos del chico que casi perdía el equilibro.

– ¿Qué haces con ella? – Dijo con cólera y lágrimas de cocodrilo, la rubia.

– Me estaba disculpando con ella, ya que en la maña…

– ¡No tienes nada de que disculparte con esta panadera! – Lo interrumpió para reprenderlo. – ¡Lo que haya pasado seguro es suculpa!

– Chloé, pero…

– ¡Nada! – Volteó a ver a su enemiga. – Será mejor que no te acerques a mi novio.

– Ni siquiera sabía que era tu novio. – Respondió de forma seca la peliazul.

– Como si te fuera a creer. – Se cruzó de brazos la rubia. – Seguro pensabas que podrías pedirle mis diseños para copiar algo y mejorar tu horrible colección.

– Cree lo que quieras Chloé. Create tus propias películas mentales y ve a llorar con tu padre y tu novio.

– Tú… – Chilló molesta la contraría.

– No necesitó nada de ti, así que como te dije cree lo que quieras. Yo me voy de aquí.

– ¿Pero que le pasa a esa tipa? – La chica popular veía como su rival se alejaba sin voltear atrás – ¡Me las vas a pagar maldita tonta!

– Cálmate, Chloé. – Intervino el joven modelo. – Estas exagerando las cosas.

– Pero Adrien…

– Creeme, no pasa nada.

Aquel joven la calmó con un beso rápido en los labios y un abrazo por el hombro a aquella mujer que se suponía se trataba de su amante. Aun así no podía evitar quitar la mirada de aquel paraguas amarillo que se alejaba por las calles de Paris.

Continuará…

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¡Dios! Siento que he escrito muy poco XD Sólo son nueve cuartillas de texto, no me siento muy satisfecha con ellos, pero bueno… :'v Vamos a los puntos que dejé marcados para poder explicarlos mejor owo

1. Clarisse Bustier como jefa de carrera. Bueno, invente el nombre de Miss Bustier, ya que en la serie original sólo se conoce su apellido. Por otro lado la marco como jefa de carrera ya que ella es la encargada de hacerse cargo de profesores y alumnos que estén cursando sólo esa licenciatura. Ese término es muy común por lo menos en las universidades mexicanas.

2. ¿Por qué no describí los diseños de Marinette? Bueno, he estado trabajando en los dibujos de cada ropa, cuando llegué el capítulo con el desfile de modas colocaré las imágenes con cada uno de los diseños :3 Es por eso que aún no los describo :B

3. Atelier: Es una forma francesa de llamarle a un taller. Son talleres de uso para artes o diseño de modas, pero todos se enfocan a un término más artesanal.

4. El slime: En Latinoamérica lo conocen como "moco de gorila" y en otros sitios tengo entendido que le llaman "goma" simplemente. Les sugiero que lo googleen para que ustedes mismos lo vean porque yo no tengo ni la menor idea de cómo describirlo.

5. Si alguno de ustedes vio How I met you mother entenderán el detallito del paraguas amarillo XD No se preocupen, será la única referencia :B

Y… ¡eso es todo! Espero verlos pronto en otro capítulo ;) No olviden votar, comentar y compartir :D ¡Saludos a todos!