Y a pesar de todo lo malo, aquí estoy escribiendo la continuación uvu)r Disfrútenla junto con mis otros fanfics :'D ¡Saludos!
Disclaimer: Miraculous Ladybug no es de mi propiedad intelectual ni similar.
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EL DESTINO NOS UNIÓ
CAPÍTULO VII
¿ADRIEN O CHAT?
Aquel sábado la chica estaba preparándose para salir con su mejor amiga, Alya y el novio de ella. Como aun no lo conocía, la morena le había pedido que salieran los tres en ese día que por suerte no era demasiado caluroso. Acordaron verse en el parque que estaba frente al instituto en el que estudiaron, el cual quedaba justo a una cuadra de su casa.
Se observó frente al espejo y dio una vuelta entera para observar su vestuario: una playera rosa que le quedaba algo grande del cuello, dejando ver los tirantes de su top deportivo negro; una falda circular de color menta, de una tela pesada, casi plástica; unas hermosas pantimedias blancas con detalles de encaje blanco y perlas de un color similar; finalmente unos zapatos rosas, con plataforma y tacón grueso. Aun había que mencionar los accesorios, tan pocos, pero tan notorios para él, como ese anillo gatuno en su dedo meñique y un par de pasadores –en forma de cruz– en su cabello, que tenían como objetivo detener su fleco. Y finalmente con su cabello lacio completamente.
– Perfecto.
Bajó con cuidado las escaleras de su cuarto y luego las de su casa, ya en la panadería de sus padres se despidió para salir a donde tenía la cita con sus amigos. Apenas llegó ellos estaban sentados en una banca, acaramelados. Se sintió incomoda y se hizo tonta unos minutos hasta que la pareja se separó para notar su presencia.
– ¡Marrinette! – Le habló levantándose, la azabache se acercó. – Como siempre, llegando tarde.
– Si, eso creo.
Era lógico que ella no había llegado tarde, sino que los vio tan ocupados con entre mismo que le resultaba extraño hablarles e interrumpir sus gestos de cariño.
– Sé que ya se conocen de vista, pero no los he presentado formalmente. – Le pidió a su novio que se levantara. – Nino, Marinette. Marinette, Nino.
– Un placer. – Pronunció el muchacho apretando la mano de la joven con falda.
– Igualmente, es todo un placer.
– Bueno, ¿qué les parece si vamos al antiguo centro de Paris? – Preguntó feliz Alya al sujetar la mano de su novio. – Dicen que hoy habrá varios eventos por ahí.
– Por mí está bien. – Respondió el joven.
– Supongo que por mí tan bien.
– ¡Entonces vamos!
Tomó también a su amiga y salieron corriendo para tomar el subterráneo para llegar lo más cerca a la Isla de la Cité y comenzar su paseo. Durante el recorrido que les tomó bastante tiempo acordaron que después de dar la vuelta por el lugar irían a la zona comercial y posiblemente el resto de la tarde la pasarían en el cine o en alguna buena cafetería de las que habían abierto con temáticas.
– Yo pensaba invitar a uno de mis amigos, pero Alya no me dejó.
– Bueno es que, aunque viniera alguien más, no podríamos juntarlo con Marinette.
– Ja, ja, ja, ja, ja, en eso tienes razón. No soy muy buena con esas cosas.
– Aunque si ese amigo fuera Chat Noir Agreste…
– ¡Alya! – La ojiazul se quejó con el rostro rojo. – N-no le cuentes esas cosas a Nino.
– ¿Chat Noir Agreste? – El chico se quedó pensando. – ¿Ese es su nombre en facebook?
– Sí, ella me lo ha enseñado.
– ¡Alya!
– Yo sé quién es. – Afirmó feliz el morocho.
– ¿De verdad? – Se mostró emocionada la morena mientras abrazaba a su amiga que aun con su sonrojo se veía pálida. – ¿Quién?
– ¡No! ¡Yo no quiero saber! – Por suerte llegaron a su destino y bajó rápidamente.
– ¡Marinette! – La siguió entre el montón de gente junto a su pareja.
– Él dijo que pronto nos conoceríamos. – Hizo un puchero viendo a los chicos. – ¡Sólo dejaré que él me diga!
– Está bien, no tienes por qué molestarte. – Le dijo su amiga
– No lo hago, es sólo que estoy ansiosa por eso…
– Es válido. – Intervino el muchacho. – Dejemos eso por un rato, vamos a donde queríamos. Aún falta un buen tramo por caminar.
Era cierto, el camino era un poco largo hasta su punto de partida además de estar lleno de muchas personas, entre ellas turistas que iban observando el paisaje, estorbando de tanto en tanto. Avanzaron más lento de lo que esperaban, pero al final llegaron al lugar que esperaban pasando por uno de los puentes que les daba acceso a la Catedral de Notre Dame. Cerca de ella, en lo que sería su atrio, había una gran conmoción, ruido por todos lados y montones de gritos de chicas.
Los tres jóvenes se vieron entre sí, como buscando que los otros aceptaran la idea de ir a chismoseas un poco lo que podía ser, seguro se trataba de alguna súper estrella trabajando. La primera en emocionarse fue Marinette, pues cuando fueron acercándose se dio cuenta de que se trataba de una sesión fotográfica de los trabajos de Gabriel Agreste. Giró para ver emocionada a la pareja que, suspirando al verse entre sí, siguiendo a la joven tratando de entrar a la multitud, pero les fue imposible.
Los gritos de emoción fueron cambiando a unos de desagrado, pero las personas no se iban y terminaron empujando a los universitarios lejos de ahí. Al final decidieron alejarse e ir de regreso para pasar a la zona comercial, sería mejor que eso, además el calor ya les estaba afectando y necesitaban alguna bebida.
– Bueno, supongo que no fue tan bueno si todas esas fans se molestaron. – Dijo Nino a modo de calmar las cosas, aunque vio que su novia torció la boca al verlo. – Eso creo…
– Si, tal vez. – La azabache caminaba delante de ellos. – Además, lo importante era ver la ropa y no a un tonto modelo que sólo atrae personas de ese tipo.
– Bueno, imagina si fuera Ladybug quien modelara. – Su mejor amiga la abrazó del cuello. – Eso sí que sería una exclusiva para cualquier marca.
– Su-supongo. – La chica de orbes cielo se comenzó a poner nerviosa.
– Pero es claro que tendría que modelar al lado de Chat Noir. – El joven de anteojos intervino. – Seguro ellos harían una pareja perfecta modelando y en acción.
– ¡Me robaría todos los posters publicitarios de ser posible! – Chilló la fémina de cabello ondulado. – ¡Es que son tan geniales! ¡Sobre todo Ladybug!
– ¿N-no creen que estamos imaginando algo imposible? – La chica de falda trataba de calmar los ánimos sobre el tema, pues se sentía bastante incomoda con todo esto. – No creo que con el tiempo que pasan salvando Paris, tengan suficiente para hacer trivialidades de ese tipo.
– Tal vez. – Alya se quedó pensando. – Aunque dudo que todo el tiempo estén a la expectativa de un villano, es claro que tienen una vida común y corriente a menos que sean una especie de seres mágicos que viajan por el universo salvando a todos los planetas.
– Amor, ¿de nuevo estás viendo Doctor Who?
– Ehh… No, claro que no. – La morocha tenía esa maña de enajenarse con series de sci-fi además de la heroína del país Galo. – ¡Miren esa cafetería tiene bubble tea!
Avanzaron para alcanzar a la joven Césaire que había entrado en el lugar. Ya dentro cada uno pidió uno de aquellos tés con bolitas de tapioca al fondo, para la temperatura del día eran bastante frescos y lindos. Continuaron su ruta para ir a la zona comercial, había mucho ruido pues el tráfico era terrible, algo no muy común para esa zona y fuera del rango de horas pico. No le tomaron menor importancia.
La aspirante a diseñadora de modas terminó con rapidez su bebida debido a la sed que su cuerpo sentía. Continuó caminando delante de sus amigos, ya que sin tener que verles podía saber que se encontraban en una situación muy juguetona y romántica que sería mejor no interrumpir en lo más mínimo. Todos esos pensamientos fueron acompañados por un suave suspiro de resignación.
Su camino estaba siendo tranquilo, agradable. No le molestaba que la pareja de morenos se entretuviera de vez en cuando, era válido si se trataba de una relación amorosa; bien podía decir que verlos actuar de esa forma la hacía sentir feliz y de paso le inspiraba para diseños independientes de accesorios, que era el área que menos dominaba.
A unos pasos observó una repostería fina, muy diferente a la panadería que tenía su familia, en la que sus aparadores estaban llenos de una gran variedad de galletas. Ahí recordó que Tikki llevaba todo lo que llevaban del día encerrada en el bolso de mano que llevaba, merecía darle un pequeño obsequio. Volteó a ver a sus amigos para hacerles señas de que entraría a comparar, ellos asintieron y la esperaron afuera.
Compró varias galletas de todo tipo. La mercancía era bastante curiosa, pues aquel producto tenía el doble del tamaño de las que habitualmente se hacía y, aunque eran firmes, tenían una cierta suavidad que al entregarlas tibias te permitía olerlas perfectamente. Le ofreció a sus amigos que con gusto aceptaron el delicioso postre, ella igual tomó una y el resto las guardó en la bolsa para que su pequeña amiga mágica pudiera degustar las que más le llamaran la atención. Sus compañeros dejaron los mimos para al fin entablar una conversación en que los tres fueran partícipes en partes iguales.
Giraron en la siguiente calle y ella notó que detrás de ellos, en la calle, transitaba una enorme limusina blanca. La jovencita apenas dio unos pasos y le pareció que alguien la llamada, se giró por completo para que, en vez de posar su mirada en sus amigos, terminara viendo hacía aquel vehículo en que un joven de cabellos dorados la observaba. Los zafiros y las esmeraldas se cruzaron por unos segundos, suficientes para que ella descubriera de quien se trataba. Sonrió involuntariamente, mostrando la enorme felicidad que le traía el ver a él.
– Chat… – Susurró ella sorprendiendo a los presentes.
– ¿Marinette? – Preguntaron los morenos al unísono.
Ella ignoró sus palabras, pues sintió como su teléfono vibraba por un mensaje de aquel que tanto anhelaba conocer de frente. Y ya lo había hecho.
Chat Noir Agreste: Te encontré…
Su emoción era tanta que se detuvo en el medio de la acera y comenzó a escribir, pero fuertes ruidos la sacaron de sus casillas. La multitud corría escapando de una villana de traje rosa muy llamativo, estaba comenzando a transformar a todos en reflejos de ella misma. Aquella fémina comenzó a reír y anunció que quería los miraculous de los superhéroes, también indico que su nombre era Reflekta.
Alya jaló a sus compañeros a un callejón que recientemente habían pasado. Desde aquel punto veían todo el caos que era generado, cuando la malvada pasó de largo ignorándoles la joven que los había ocultado salió para comenzar a grabar, su novio iba detrás de ella para intentar detenerla y justo al instante apareció Chat Noir en la escena. Marinette sabía que era el momento de actual y así fue.
– Parece que alguien se me adelantó. – Llamó a su compañero para que la notara.
– Buen día, my lady. – La vio y notó una enorme sonrisa. – Vaya, alguien está muy feliz hoy.
– Igual que tú, se nota en esos ojos gatunos. – Tocó su nariz y luego giró a ver al enemigo que estaba de espaldas. – Pero dejemos eso para después, es hora de acabar con la maldad.
– Claro que sí.
Poco a poco avanzaron hasta que corrieron para alcanzar a aquella mujer de ropa llamativa, se arrojaron a atacarla al mismo tiempo. La chica sujetó sus tobillos para jalarla mientras que el joven la golpeaba con su vara buscando que cayera, lo que no tomaron en cuenta es que ella buscaría defenderse de alguna forma y así terminó transformando al héroe masculino en un clon de ella.
– ¡Oye! – Se le podía distinguir por su voz.
La risa de Ladybug fue automática, haciendo que sin querer dejara libre al akuma. No soportaba lo que sus ojos veían, su compañero caminaba peor que un animal cuadrúpedo que recién nacido y todo eso debido a los enormes tacones que ahora portaba.
– Eso no es gracioso.
– Claro que lo es.
– ¡Jum! – Buscó su arma, pero no la hallaba por ningún lado. – ¿Dónde está?
– Parece ser que afecta en general ese cambio. – Limpiaba sus lágrimas mientras se acercaba al muchacho. – ¿Puedes usar tu cataclysm?
– ¡Cataclysm! – Hizo todo y la pose, pero no sucedió nada. – Creo que no seré de mucha ayuda.
– Tal vez…
– ¡Ladybug! – Varias personas transformadas en Reflekta se le acercaron rogando por su ayuda.
– Yo… – Se sintió muy nerviosa por ver todo lo que había hecho la malvada. – ¡Tengo una idea!
Solicitó que se acercaran a escuchar el plan que tenía y que se preparan para lo siguiente. Dentro de aquella multitud busco a sus amigos, divisó a alguien frente a ella que estaba grabando todo lo sucedido, era claro que se trataba de Alya. Estaban bien.
Comenzó a seguir a la de traje rosa por varias calles de Paris hasta que logró alcanzarle, ya que le llevaba bastante camino por delante. Cuando al fin la acorraló, ella trató de enfrentarle y transformarla para que no fuera alguien que pudiera batallar contra ella. Cuando uno de los rayos casi la alcanza uno de los ya afectado por los poderes de la malvada joven se interpuso en el camino.
– ¡Lo sabía! Aquellos que ya fueron transformados no sufrirán ningún daño nuevamente. – Sonrió triunfante. – ¡Ahora!
Todas las personas formaron un círculo para evitar que la heroína fuera dañada, dicho círculo fue reduciendo su tamaño para que se pudiera acercar más, pero fue peor pues en un momento el cúmulo de personas fue tanto que le permitió confundirse entre todo. No sabía que hacer ahora, por lo que invocó sus habilidades que sólo le otorgaron un tirachinas con sólo una munición. Un tiro o nada.
– Todos. – Llamó su atención. – Rompan el espejo de su mano.
Los ciudadanos hicieron caso a la instrucción y sólo hubo una persona que atendió a dichas palabras, la original. Gruñó mientras se veía descubierta. Ladybug apuntó a su rostro haciendo que instintivamente se cubriera y así rompiera el artefacto que la mariposa había poseído. Hizo su trabajo como siempre, purificando el akuma y regresando todo a la normalidad.
No dijo ni unas palabras, sólo se fue seguida de su compañero que a unas calles le llamó. Estaban sobre el techo de la cafetería que hacía un rato había visitado con Alya y Nino.
– My lady.
– ¡Chat! – Sus aretes pitaron mostrando que el tiempo para regresar a su forma civil se acercaba. – Tengo que irme.
– Ne-necesito un consejo. – Se mostró un poco nervioso. – Es sobre una chica.
– ¿Y crees que yo soy la adecuada para eso? – Rio entre dientes. – Apenas nos conocemos.
– La verdad es que no conozco muchas chicas.
– Oh… – Lo miró retadora y suspiró. – Tienes un minuto.
– Es simple: una chica que apenas conocí quiere conocerme, pero tengo miedo a que se decepcione de mí.
– Chat, lo poco que te conozco me deja ver que eres alguien que vale la pena como persona. – Una sonrisa cálida acompañó sus palabras.
– Gracias.
Su compañero la abrazó fuerte; ella pudo sentir por primera vez el cuerpo del chico que usaba un traje negro ajustado. Un escalofrío la invadió. Se separó de él para huir rápidamente al callejón donde se había quedado. Regresó a ser una parisina común y corriente.
Se recargó en la fría pared cubriendo su rostro con una de sus manos, mientras con la otra se mantenía apoyada en una tubería cercana. Estaba tratando de ocultar lo sonrojada que estaba por lo sucedido con Chat Noir.
– Marinette, suena tu teléfono. – Tikki le acercó su celular desde su bolso.
– Gra-gracias.
– ¿Marinette? – Se trataba de Alya. – ¿Dónde estás?
– Eh… – Regresó a la realidad. – E-estoy en el callejón de hace rato.
– ¿Estás bien?
– Sí, sí. – Se asomó a la calle. – Me quedé oculta aquí hasta que todo pasó. ¿Ustedes dónde están?
– Algo lejos, estuvimos grabando a Ladybug.
– Ya veo… Yo, los veo aquí.
– Sobre eso…
– ¿Quieres continuar el día sola con Nino?
– Bueno…
– No te preocupes Alya, está bien por mí. Este fue un día muy agitado. Nos vemos el lunes en la escuela, ¡juro que lo compensaré!
– Nos vemos, disfruten el resto del día.
– ¡Gracias, te amo Mari!
– Nos vemos luego.
Concluyó con la llamada con otro de los tantos suspiros que llevaba en ese día. Aquel héroe gatuno se estaba presentando mucho en su mente, pero pasó a un segundo, incluso un tercer plano, al leer el nuevo mensaje de su amigo: Veámonos mañana en la torre Eiffel.
Continuará…
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¿Hace cuánto no actualizaba el fanfic? No lo sé, pero me agradó este final, porque ya al fin se van a conocer frente a frente. ¿Han pensado que tipo de relación desarrollaran Marinette y Adrien? Falta poco para que su relación pase a otro nivel, pero aun así no crean que esas conversaciones nocturnas terminaran. Igualmente, algo está pasando en la mente de Ladybug sobre su compañero. ¡No se lo imaginan!
Nos leemos en el próximo capítulo mis hermosos miraculers 3
