¡Hola a todas! Aquí llego con una nueva entrega, otra vez algo corta pero es que no quise dejar pasar el día sin publicar el siguiente capítulo, y es que el tiempo me es muy limitado estos días, y como suelo darle una última revisada y edición al texto, pues mejor algo más corto; disculpas, pero el próximo capítulo es más largo lo prometo; también trataré de subirlo a más tardar el próximo miércoles.

Disclaimer:

Los personajes de CC y SS no me pertenecen, si no a sus respectivos autores y a quienes hayan pagado derechos sobre los mismos. Si fueran míos, las historias serían MUY diferentes X-D

Míos son los demás personajes, así como la historia aquí narrada; basada en el anime de Candy Candy, y que tiene ciertas modificaciones que me eran necesarias. Obvio las canciones tampoco son mías, sólo fueron una maravillosa inspiración.

No tengo fines de lucro, es sólo para pasar un buen rato y tener al menos un terryfic más.

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Aclaración:

Chicas, este capítulo es MUY corto, y quiero hacer notar con especial énfasis que la castaña NO tiene ningún interés romántico en nuestro adorado Terry, de verdad, para ella es como si lo acabara de adoptar como hermano; así que no se estresen por ese lado por favor. Y bueno, sus métodos de convencimiento son peculiares para lo que se acostumbra en el fandom de Candy Candy, por lo que la escena final de este capítulo puede resultar algo... mmm... molesta para quienes son más dulces y fieles defensoras de Terry; PEEEROOO aclaro muy enfáticamente también, que tiene la mejor de las intenciones de hacer reaccionar al bomboncito inglés; recuerden que en este momento, aunque ya no está con Susana, él sigue muy confundido; así que nuestra misteriosa ojiverde hará uso de sus muy poco ortodoxos métodos de persuasión. ¡No quieran matarnos por eso por fa!

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Habiendo especificado esto, ahora sí, aquí vamos...

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Capítulo 3

El viento meció las hojas de los árboles, y el cabello de los dos; había una rara competencia de miradas, una era despiadadamente bella, fría y azul; la otra, verde, inquisitiva e implacable; ninguno de los dos pares de pupilas se rendía.

- - Oh, entiendo… eres una admiradora y quieres mi autógrafo, o quizá una selfie para presumirle a tus amigas que te salvé ¿Verdad? – Y ahí estaba otra vez, todo pedante y burlesco. Sí, ese era Terry Grandchester…

Fue el turno de ella para molestarse, pero con el autocontrol adquirido a base de duro entrenamiento, solamente suspiró fastidiada, - Cómo se nota que eres un aristócrata, eres presumido y además famoso – Dejó de mirarlo para acomodarse el guante y agregar, divertida – Si no te comes el chocolate se te quedará pegado en los dedos – Terry lo soltó por reflejo, y en una gran demostración de agilidad y reflejos, ella lo atrapó al vuelo y se lo volvió a ofrecer. La bolita café había recuperado su consistencia firme, cuando el oji-azul la tomó lo notó de inmediato, pero nuevamente evitó decir algo al respecto. Se lo comió y empezó a caminar. – Eres extraña – Le dijo, cuando se volvió a mirarla, conminándola a seguirlo.

- - ¿Por? – Ya lo había alcanzado y caminaban despacio.

- - No parecías ni siquiera preocupada cuando esos infelices te molestaban, yo diría que lucías más bien… peligrosa. –

- - ¡Ja, ja, ja! – Soltó ella esa risa fresca y amigable que tenía. – Bueno cher*, no estoy tan acostumbrada como tú a que me sigan multitudes, pero la actitud de fulanos como esos, no me sorprende y sí me molesta mucho. De hecho, estuve a punto de darles su merecido personalmente, cuando tú tan galantemente lo hiciste por mí. – Ella sonreía con la mirada y lo veía amable y atenta.

Él se sorprendió un poco, pero cuidó de no demostrarlo demasiado, - ¿Y qué ibas a hacer? ¿Gritar hasta aturdirlos? – Se burló. – Te sorprenderías mon ami* – dijo ella, misteriosa; y algo en los verdes ojos de su interlocutora le dijo que mejor no seguía averiguando más sobre eso. De pronto él recordó las palabras de ella de un momento atrás "Cómo se nota que eres un aristócrata…" y se detuvo en seco, sujetándola del brazo con más fuerza de lo necesario, y con renovada furia.

- Espera, dijiste que se nota que soy un aristócrata ¡¿Tú de dónde sabes eso?! ¡¿Acaso eres periodista y montaste todo este show para embaucarme y conseguir tu nota?! – La castaña se lo quedó mirando, entre sorprendida y ofendida. - ¡Responde! – La zarandeó con rudeza y sus ojos centellantes casi la querían atravesar. Ella ni se inmutó, si no que con maestría y gracia liberó su brazo, en un movimiento que Terry no se esperaba.

- - ¡¿Periodista yo?! ¡Por Athena NO! – Ladró ella, mirándolo con intensidad. - ¿Y cómo te atreves a zarandearme de ese modo? ¡¿Hace un rato me salvas y ahora casi me arrancas el brazo?! –

Terry relajó un poco la expresión, aunque su mirada seguía sombría y emanaba rabia. –Explícame entonces cómo es que sabes un dato que nadie tiene. -

La chica suspiró, definitivamente no podía explicarlo, y aún si pudiera, el inglés no se lo creería si no demostraba con hechos sus palabras… - Escucha – empezó ella, pasando coquetamente un mechón de su cabello para atrás de su oreja izquierda – Sé que no me conoces y que no tienes por qué creerme, pero te aseguro que no soy periodista, y tampoco una acosadora. –

- - ¿Ah no? – Cruzó los brazos, mirándola con duda – Pues no negarás que sí lo pareces –

La mujer suspiró y dejó caer los hombros; esto no sería sencillo. – Te concedo ese punto – Y levantó el índice de su mano derecha, sonriendo. – Pero de verdad, sólo fue casualidad que yo llegara al bar de Kyllian cuando tú y tu grupo daban su presentación. El resto es historia, la conoces – Se encogió de hombros – Ven, te invito a esa banca – agregó, tomándolo del brazo y jalándolo firme, pero sin prisa.

- - Aún no me dices cómo es que tienes datos privados y ocultos sobre mí – Insistió el actor, recargándose y colocando los brazos detrás de la cabeza.

Sentada despreocupadamente, pero sin perder ni un ápice de elegancia, ella lo miró – Bueno, me gusta tu trabajo, eres un gran actor – Sus ojos brillaron emocionados - ¡Incluso vi el estreno de Romeo y Julieta! Una maravilla debo decir. – Enseguida tuvo un deje de tristeza por saber que Terrence había dejado la obra. – Y soy investigadora privada - agregó, consciente de que si bien no mentía, tampoco era totalmente cierto.

Los ojos del aristócrata se abrieron en clara señal de asombro; nunca se le hubiera ocurrido tal cosa y lo demostró, primero mirando a la susodicha con sorpresa, y después soltando una buena carcajada. Ella lo dejó reír a gusto, la verdad es que esa risa era tan hermosa como raro escucharla, una verdadera joya. Empezó por sonreír alegremente, pero eso sí, ni un atisbo de vergüenza en sus mejillas.

- - ¿Es chistoso mi trabajo, Sr. Grandchester? – Preguntó ella, entre divertida y sarcástica.

- - ¡Ja, ja, ja! No, tu trabajo no. – Respondió él aún entre risas. – Pero sí es gracioso que una mujercita tan delicada como tú, se dedique a eso. – Arguyó, limpiándose las lágrimas con el dorso de la mano. La chica se llevó las manos a la nuca, sacudiendo su espesa melena y lo miró, retadora - ¿Y según tú a qué debería dedicarme, sabelotodo? - Ladeó la cara y alzó las cejas, para dar mayor énfasis a su duda.

- - Mmmm… déjame pensar – Y entonces él la observó bien. Ella era alta, delgada, de buena figura, tez blanca y ojos verdes; pero en un tono distinto al verde de las esmeraldas de Candy. Llevaba el cabello suelto, largo, lacio y castaño. Se veía delicada, de movimientos y modales refinados; pero algo le decía que era poseedora de una gran fortaleza, de carácter y física. Ahora que lo pensaba, la chica no parecía frágil; y viéndola mejor, su carácter sí daba para ser lo que decía ser. Pero él era orgulloso y no daría su brazo a torcer tan fácilmente; así que fingiendo burla y con un brillo malicioso en sus pupilas, sonrió de lado al decir: - Pareces una vendedora de seguros – Dijo, con una sonrisilla traviesa.

- - ¿Vendedora de seguros? ¡Ja, ja, ja! – Se cubrió ella la boca un momento, ya que fue su turno de casi ahogarse de risa. ¿De dónde sacó semejante cosa? Cuando se hubo calmado (Camus pondría cara de circunstancias cuando le contara), carraspeó para recuperar el dominio de su voz – Por lo menos no dijiste que parezco vendedora de biblias – Se giró para verlo, y en el proceso dobló una pierna para quedar sentada sobre ella y ver a Terry de frente. Colocó las manos juntas entre las rodillas y se puso seria, pero con la mirada dulcificada. – Dime lord Grandchester ¿Qué hace un actor tan talentoso y carismático como tú, que además es famoso e hijo de un duque; cantando y tocando en una banda de garaje en una ciudad X? –

- - ¡Oye! No somos una "banda de garaje", tocamos en un buen lugar. – Se defendió, digno y cruzando los brazos en clara defensa.

- - ¡Ja, ja, ja! C'est bien*, no te ofendas. ¿Qué haces entonces en ese grupo y tocando en el Kyllian's? ¿No deberías estar de gira con la compañía Stratford rompiendo corazones como Romeo? –

Él no se movió y siguió mirando hacia el frente, a nada en especial. - ¿Rompiendo corazones? – repitió en un susurro. – Pareces estar muy bien enterada, señorita; tú dímelo – 'Porque yo mismo no estoy seguro' pensó para sí. El único corazón que no quería ni debía romper fue el más dañado.

Ella sonrió enternecida, y sin poder resistir el impulso, puso su mano en el hombro de él.

- - Estás huyendo mon ami* – Él se giró a verla, a punto de estallar por su atrevimiento. Sin embargo, la chica no se amedrentó, contrario a lo que él estaba acostumbrado. Vamos, si la misma Candy se llegó a asustar de él… Eso lo descolocó; además, tenía razón. Suavizó su expresión, pero se quedó en silencio.

Ella se volvió a sentar normalmente, recargando los codos en sus rodillas y apoyando la barbilla en el dorso de las manos – El problema trèsor*, es que no puedes huir de ti mismo, y allá a donde vayas, tu corazón te seguirá pidiendo paz. – Ladeó un poco la cabeza, mirándolo con ternura, casi deseaba acariciar su rostro y alejar al menos un momento la profunda tristeza que se dibujaba en las bellas facciones del joven. Él apretó la mandíbula y se levantó, empuñando las manos. - ¿Tú qué sabes? – Siseó molesto y dolorido.

La castaña, sin levantarse de su lugar, puso los brazos a ambos lados de sus piernas, mismas que tenía juntas, y dejó las manos apoyadas en el borde del asiento. - ¿Y tú qué sabes de mí como para asegurar que desconozco de lo que hablo? – Retrucó, calmada. El actor suspiró, sin relajar las manos giró la cabeza, bajándola. Guardó silencio, en una lucha interna por no derramar otra lágrima. ¿Qué tenía esa desconocida que veía a través suyo con tal facilidad? ¿Cómo estaba haciendo para que él no se hubiera retirado ya?

- - Tal vez Terry, si me permites llamarte así, hablar con una desconocida pueda ayudar en algo – Habló la mujer suavemente, como adivinando sus pensamientos. ¿Es que acaso se había vuelto tan transparente? Bufó cansado, quizá debería dejar de tocar y cantar ese repertorio tan nostálgico que tenía. – Además, la forma en interpretas tus canciones me transmitió muchos sentimientos e información. –

- - ¿Además de investigadora eres psicóloga? – Preguntó, sarcástico. Sin poder evitarlo, pensó en su pecosa ¡Igual de entrometidas! Quizá Candy en lugar de enfermera también debió ser investigadora o detective.

- - Mi trabajo requiere que sea observadora trèsor*; los detalles no me pasan desapercibidos (y menos unos taaaannn evidentes). Y debo interpretar señales. Si le agregas un lenguaje corporal tan notorio y la información que ya tengo… - Dejó inconclusa su explicación, al ser lógico lo que intentaba decir.

Él suspiró, relajando finalmente su cuerpo. De algún modo, la peculiar chica que rescató un rato atrás le inspiraba confianza, igual era porque le recordaba a su rubia adorada en cierta forma; quizá desahogarse con alguien ajeno a toda la situación le daría un punto de vista objetivo. O quizá no, pero qué más daba; ya no podía estar peor, y al menos sacaría lo que sentía.

Aún de pie, se giró para verla, clavando sus zafiros en los ojos de ella - ¿Tienes tiempo y ganas de aburrirte? – Su sonrisa triste asomó en sus labios; aun así, ahí estaba, terciopelo negro en la sonrisa de ese jovencito. – Claro cher*, soy toda oídos – le guiñó el ojo y palmeó la banca, invitándolo a sentarse nuevamente.

Terry le contó la historia completa, desde que conoció a Candy, hasta la despedida en el hospital. No omitió nada, ni las razones por las que él viajaba de regreso a Londres, ni la trampa de Elisa, y menos los sentimientos de culpa por lo de Susana…

La oji-vede lo escuchó atentamente, interrumpiendo lo mínimo y sólo para hacer alguna que otra pregunta clave. Cuando el relato hubo terminado, él se sentía con un peso menos encima, pero no con menos dolor y vacío. Agachó la cabeza colocándola entre sus manos, suspiró con ganas y así, encorvado, se giró para ver si su inesperada confidente no se había dormido, en vista de su silencio. Ella lo observaba crítica, levantó la mano enguantada y asestó un buen zape en la cabeza del actor - ¡TARADO! –

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Eeehhh... ok, aquí quedó por hoy, ojalá no odien a esta pobre mujer que lo único que desea es que Terry corra a buscar a la pecosa, pasa que en el mundo y el medio en los que ella se desenvuelve, un zape es una simple y dulce caricia; créanme, no querrán verla enojada en serio ;-)

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Y de nuevo agradeciendo infinitamente su tiempo para leer y comentar ¡GRACIAS DESDE EL FONDO DE MI CORAZÓN! (parafraseando a la misma Candy, cuando una vez agradeció la ayuda de Terrence en el colegio, ¿recuerdan?)

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Nally Graham: Al contrario linda, gracias a ti por leer y por tu comentario ;-) ¡Je, je! Me encanta que veas a la Susana del mismo modo que yo, ¡es que de verdad es insufrible! Y lo que le sigue… Veremos si esta chica consigue hacerlo entrar en razón, como bien dices, debe salir adelante primero por él; es muy inteligente, talentoso, irresistible y un laaargo etc. ¡Merece ser feliz! Gracias por seguir leyendo, y pues aquí tienes el tercer capítulo ¡Saludos!

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Betina C: ¡Gracias por leer! Espero que te siga pareciendo interesante, como ves no es un fic muy típico que digamos; pero aquí tienes el siguiente capítulo ;-) ¡Saludos!

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Ara: ¡Gracias por leer! ¿Aprender francés? Bueno creo que no me puedo dar tal crédito, pero si te gustan las frases que incluyo en ese bellísimo idioma, pues yo encantada, ojalá te siga agradando esta historia ¡Saludos!

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Guest 1: ¡Gracias por leer! Y por decir que mi historia es bella, aprecio de verdad tus palabras, creo que sí fue bueno que Gissa me diera ánimos para publicarla, al ver la tan hermosa respuesta que ha tenido; espero te siga gustando ¡Mil gracias por seguirme chere, te envío saludos!

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Aurora: Gracias por leer, ojalá te guste. Y no te preocupes, ya está terminado; sólo voy separando y publicándolo por capítulos ;-) ¡Saludos!

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Guest 2: ¡Gracias por leer! Qué lindo que te resulta interesante. Y sí, como ves en esta ocasión fue en un bar, me pareció más adecuado así, para lucir sus otros talentos ;-). No, no me gustan inconclusas, me frustran; por eso este fic ya está terminado, solamente lo voy dividiendo y publicando en capítulos; ojalá te siga gustando ¡Saludos!

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Blanca G: ¡Gracias por leer! Y que bien que te resulta interesante, como le decía a nuestra invitada del comentario anterior, en un bar me gustó más; además lo de que al inicio estuviera ebrio, es porque así anduvo en realidad luego de la horrenda separación; pero yo lo veo como alguien fuerte, y no me gusta que lo hagan sufrir tanto, por eso le di este pequeño giro. Me encanta que también veas a Susana como yo, ¡no es más que una aprovechada egoísta! Veremos si la irreverente castaña logra ayudar a nuestro héroe. Lo de Albert, sabes que a mí me parece un personaje lindo y con la mejor de las intenciones; creo que sí intentaba ayudarlos pero le faltó lo que ahora tratará de hacer la ojiverde de esta historia, y eso es convencer a Terry de no dejar ir a la pecosa ;-) ¡Saludos!

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Ani territana: ¡Gracias por leer! Es un placer para mí que mi historia te haya atrapado, ojalá te siga gustando. Yo también adoro los fics de Terry&Candy, y sí es triste que haya tantas inconclusas; por lo mismo es que este mío ya está terminado, solo lo voy subiendo en capítulos ;-) ¡Saludos!

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Elisa Lucia V 2016: ¡Gracias por leer! Que gusto que te gustara el primer capítulo, y si estás intrigada con el segundo es que no va tan mal ¿no? ¡Je, je! La chica de ojos verdes no es Tarzán pecosa, lo siento; pero es una desconocida que tratará de ayudar a Terry y convencerlo de buscar a Candy. Descuida, no tiene ningún interés romántico en el bello inglés. ¡Encantada de que te guste el fic! Ojalá siga así ¡Saludos!

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Dianley: ¡Gracias por seguir leyendo! La verdad también me pareció corto el capítulo 2, perdón por eso; intentaré que queden más largos los que faltan. Terry está de momento indeciso con el rumbo que tomará su vida, se dio un respiro de todo ya que está verdaderamente confundido; por esta chava tratará de ayudarlo. Y sí tiene novio al que adora ;-) justamente has dado en el clavo, la idea es que sea amiga de Terry, espero te siga gustando ¡Saludos!

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Ani 4941: ¡Gracias a ti por leer! Estos dos lindos rebeldes se merecen una y mil historias hermosas, tienes razón a mí también me frustra encontrar tantas inconclusas, uno que está todo interesado y nada, que te dejan así nada más, no es agradable; por eso te cuento que este fic ya está terminado, espero que te siga gustando ¡Saludos!

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Gissa A Graham: ¡Preciosa! ¡Gracias por tu apoyo en esta aventura! Y por tus comentarios y guía… ¡Ja, ja! Esa escena del chocolate salió solita, me reí mucho cuando la imaginé. Tienes razón, esta mujer encima le pregunta si esperaba un beso ¡se pasa ja, ja! Es cierto, el pobre Terry estaba todo indignado, pero como es todo un caballero pues se aguantó el coraje. Aquí sigo hermosa, ¡Te envío un gran abrazo!

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Sol Granchester: ¡Hola amiguita gracias por seguir leyendo! Efectivamente es la idea, que esta chica sea amiga de Terry y lo ayude y apoye en lo que requiere para ir por Candy sin dudar ;-) ¡Ah la muy odiada Gusana! Yo tenía ganas de poner por escrito lo que me parece que muchas pensamos sobre ella, con TODAS sus letras, igual por mí le daría adjetivos más… ¡ejem! fuertes, pero como nuestro adorado bombón inglés es muy elegante pues contuve mis ganas. Creo que tienes toda la razón en lo que dices, ¡ni siquiera me había percatado que imitó el peinado de Candy la muy mosca muerta! Por supuesto que Terry no podría sentir por ella nada más que agradecimiento… No te preocupes, no te sales de contexto, ¡si pensamos igual al respecto! Ojalá te siga gustando esta historia y nos sigamos leyendo. ¡Saludos!

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Phambe: Belle merci à toi pour continuer de lire! Il me donne beaucoup de goût de lire que tu suivras l'histoire, parce que naturellement, toujours je le donnerai à Candy le lieu qui appartient, à elle et quelqu'un d'autre, dans le coeur de Terry. C'est un honneur pour moi que tu prends le temps de me lire encore en l'Espagnol, il m'honore trop de recevoir tes commentaires et de beaux mots, je ne crois pas les mériter mais je t'assure que ce que j'écris est avec beaucoup d'affection. Je ne suis pas sûre que mes écrits sont si poétiques ou tendres, mais oui je te promets quelque chose de léger et amusant qui pourvu que ne te déçoit pas. Et ne te préoccupe pas, j'entends parfaitement ton appréhension et le motif de ta question originale, telle que merci pour suivre par-ci: je t'envoie des saluts!

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Darjeeling: Thank you to you to keep reading this honey! And thank you for your kind word, I love that you liked that scene, I think it was funny also, I laughed a lot when I wrote it. And I like that you think as me regarding Susana, I just cannot afford her argh! Thank you so so much for loving my story, you are right, music can express so much, actually, it is my inspiration. Hope you have enjoyed this chapter, and hope that you want to still reading, :-P Greetings!

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Eli: ¡Gracias por seguir leyendo! ¡Ja, ja, ja! No es requisito que la castaña te agrade no te preocupes, ya que tiene una personalidad nada convencional; pero te aseguro que no es mala, y sus intenciones menos. ¡Claro que Terry solamente es de Candy! Yo soy la más insistente en eso, descuida. Sabes que me encanta ver que muchas de ustedes ven a la Susana como yo, egoísta y sin dignidad, no sabes cómo odié la escena en que sale con su "todavía puedes alcanzarla, si quieres" ¿Qué iba a hacer el pobre hombre si la culpa se lo estaba comiendo? ¡Ella lo sabía y se aprovechó de eso la muy manipuladora! Pero verás que conmigo, no se sale con la suya ;- ) Y querida, creo que sí estás un poco celosa ¡je, je! Pero creo que no tienes motivos, la ojiverde sólo intenta ayudar; con métodos muy peculiares como habrás visto, pero con la mejor intención. ¡No la odies por fa! Ella tiene novio y lo adora, si ves mi avatar de perfil, él es el novio de la castaña; que no es tan coqueta, solamente es extrovertida, muy segura de sí misma y un poco metiche :-P ojalá sigas leyendo luego de este capítulo x.X ¡Saludos!

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Lili: ¡Hola linda gracias por seguir leyendo! Soy feliz de que a la mayoría está de acuerdo conmigo respecto a Susana, es cierto, es una loca obsesiva, ¿de dónde habrá sacado que Terry le tenía algún interés si en ningún momento le mostró algo más que amabilidad y educación? Lo dicho, está loca… En este momento de la historia, Terry sigue confundido, aún no decide el rumbo que tomará su vida; pero para eso está la irreverente ojiverde, para ver si lo convence de ir por Candy. Y descuida, no se le olvida que tiene novio ¡ja, ja! No te preocupes, como les he dicho antes, ella no tiene ningún interés romántico en Terrence, solamente quiere ayudarlo y quizá, ser su amiga. Espero que te siga gustando la historia ¡Saludos!.

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¡Gracias como siempre! Nos vemos en el próximo capítulo, espero que sigan aquí y podamos leernos con más historias y/o comentarios. ¿Besos!

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Ayame Du Verseau