¡Hola de nuevo!

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Aquí vengo con la cuarta entrega de esta historia, como lo prometí.

Me parece que esta ocasión el capítulo quedó un poquito más largo, creo ¡je, je! Espero que les siga gustando; mil gracias como siempre por regalarme su tiempo para leer y comentar, y a quienes marcan como favorito el fic o lo siguen, me honran en serio.

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Disclaimer:

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Los personajes de CC y SS no me pertenecen, si no a sus respectivos autores y a quienes hayan pagado derechos sobre los mismos. Si fueran míos, las historias serían MUY diferentes X-D

Míos son los demás personajes, así como la historia aquí narrada; basada en el anime de Candy Candy, y que tiene ciertas modificaciones que me eran necesarias. Obvio las canciones tampoco son mías, sólo fueron una maravillosa inspiración.

No tengo fines de lucro, es sólo para pasar un buen rato y tener al menos un terryfic más.

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Advertencia:

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Mmmm... pues nada, que esta castaña se empecinó en hacer entender a Terry y no cesará en su intento, ¡disfruten la lectura!

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Capítulo 4

La oji-vede lo escuchó atentamente, interrumpiendo lo mínimo y sólo para hacer alguna que otra pregunta clave. Cuando el relato hubo terminado, él se sentía con un peso menos encima, pero no con menos dolor y vacío. Agachó la cabeza colocándola entre sus manos, suspiró con ganas y así, encorvado, se giró para ver si su inesperada confidente no se había dormido, en vista de su silencio. Ella lo observaba crítica, levantó la mano enguantada y asestó un buen zape en la cabeza del actor - ¡TARADO! –

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- - ¡Oye! – Protestó el aristócrata, sobándose el área afectada y mirándola fiero, aunque con la lagrimita que asomaba por la esquina de su ojo derecho, la furia perdía unos cuantos puntos. La tipa golpeaba insospechadamente fuerte.

- - ¡Te lo mereces! Y juro que si tu Candy estuviera aquí le daba uno también como escarmiento ¡Par de brutos! Es más, ¡le daba doble a ella! -

Ella estaba verdaderamente molesta y sorprendida por la historia, por corroborarla en realidad. Se levantó y empezó a caminar en círculos manoteando en franca frustración y mascullando toda clase de cosas en francés. El aturdido oji-azul la veía ir y venir; pasmado por la reacción de la mujer (y todavía mareado por el tremendo zape recibido).

Ella detuvo sus despotriques y se plantó frente a él, con las manos en jarras y mirándolo como una mamá mira al hijo al que está a punto de sermonear; Terry lo notó y tragó saliva, estaba visto que no era buena idea hacer enojar a su nueva amiga.

- - De verdad es increíble, pensé que eran solamente rumores tontos – Dijo ella frunciendo el ceño de manera cómica.

- ¿Rumores? ¿De qué hablas? – Preguntó 'Romeo', todavía molesto y adolorido.

- - Cuando fui al estreno de la obra que originalmente protagonizabas con Susana, en el intermedio escuché a unas mujeres chismear respecto al accidente, y de cómo se decía que la Marlowe intentaba usar eso a su favor para obligarte a casarte con ella – hizo una pausa para apartar un poco el flequillo de sus ojos, y bufando, continuó – No di mucho crédito a las habladurías, y menos cuando el gran Terrence Grandchester abandonó la obra y desapareció. – Lo miró, con una expresión indescifrable en el rostro, naturalmente de marfil, pero enrojecido por la exaltación.

Terry la miraba entre enojado y asombrado; ¡así que de ese modo fue como Candy se enteró del accidente y por eso fue al hospital a ver a Susana! Maldita gente chismosa y entrometida…

Hasta ese momento, Albert era el único que sabía que había ido a buscar a la pecosa luego de desaparecer, y se había mostrado afable y comprensivo con él; pero esta mujer estaba enojada, y le había revelado sin saberlo, una parte de la historia que le faltaba. Meditó un poco en ello, antes de hablar nuevamente. - ¿Y ahora crees que es verdad lo que decían? –

La chica abrió enorme los ojos y puso cara de espanto, hasta abrió la boca, para un mejor y teatral efecto. Dejando la mano izquierda en su cintura, puso la otra en su frente, pasmada. - ¡Por Athena, trèsor*! ¿Es que no te has dado cuenta? –

- - ¿Cuenta de qué? ¡Explícate! – Ladró, confundido el inglés.

- ¡Bueno, pero de verdad es que la culpa te tiene atolondrado! – Se acercó a él, que seguía sentado, y lo sujetó firmemente de los hombros. – Escúchame bien, lord Grandchester, Tienes Qué Ir Por Candy – Acarició muy ligeramente la mejilla del joven, y sus ojos verdes, centelleantes, lo miraron con ternura. – Un amor como el de ustedes no puede terminar así ¡Es injusto! Antinatural ¡No es de Dios! (Ni de Athena, pensó para sí). Lo soltó y volvió a sentarse a su lado. – Y sí, ¡por supuesto que la güera desabrida esa los manipuló a ambos! Y no me mires así. - Agregó cuando él puso cara de circunstancias y entrecerró los ojos - - ¡Bah! La monita ya me caía mal desde antes – Bufó.

- ¿Cómo puedes decir eso? ¡Ella salvó mi vida! – Desesperado, el actor apretó la mandíbula.

- - Y bien caro que te lo está cobrando ¿No? – Espetó la castaña. – Mon cher*, es cierto, te salvó; hizo el sacrificio más grande que alguien puede hacer. Es admirable, pero pierde todo el valor y entrega real al momento en que utiliza eso para conservarte a su lado, sabiendo perfectamente que NO la amas ¿Me explico? – Levantó la vista hacia las estrellas, y así continuó – El verdadero amor, ese que es grande y verdadero, es absolutamente desinteresado; en todo momento. Esa clase de amor pone la felicidad del ser amado por encima de todo. Y eso, trèsor, Susana no lo hizo, ni lo hará; porque es un ente egoísta, débil y sin carácter. – Afirmó ella, virándose para verlo.

Él la escuchaba atento. Una parte de él anhelaba darle la razón, pero la otra (aunque cada vez con menos fuerza), le susurraba que la ex actriz lo necesitaba. – Ella me pidió que la cuidara, y Susana me dijo que si quería podría alcanzar a Candy, pero yo me negué porque le prometí a mi pecosa cuidar de Susy. - Respondió, cansado. Bajó la mirada, empuñando de nuevo las manos y girando la cabeza a la izquierda.

- - ¡Por eso te digo que son un par de brutos! Pardonnes-moi*, pero así es – Él arqueó una ceja, para ese momento como que ya se estaba haciendo a la idea de que ella era así. – Me acabas de contar que la desabrida de "Susy" (exageró la ironía al decir el diminutivo), te sugirió alcanzar a Candy, pero dime ¿lo hizo con fortaleza y energía? Casi como una orden, o, por el contrario ¿fue como un susurro débil y temeroso? – Observó la reacción del aristócrata, quién abrió un poco los ojos, en sorpresa. Él se giró para verla y admitió, casi como si acabara de tener una revelación – Fue… con miedo y sin fuerza… -

- - ¡Ajá! ¿Ves lo que te digo? – Exclamó ella, triunfante. – Lo dijo sin ganas, y usando tono lastimero, seguro que te miró con ojos llorosos y un puchero ¿me equivoco? –

- - Pues no, no te equivocas – respondió él, quedito.

- - Ahí tienes, manipulación y chantaje puros. – torció la boca, y empezó a actuar la escena; poniendo cara de mustia, ojos tristes y expresión desolada con puchero y todo, y hasta usando una vocecita aguda y débil. – "Todavía puedes alcanzarla… si quieres" – Y para mejor efecto, bajó la cara y los ojos, juntando las manos en su regazo. - ¡Mis polainas! – Gritó, logrando que el chico se sobresaltara. – Si supieras leer entre líneas, mon cher*, te darías cuenta de la verdadera intención tras su "dulzura" – hizo con las manos el además de entrecomillar la última palabra. – Es algo como: "vete con ella, yo aquí en silla de ruedas por tu culpa, pero déjame sola y sufriendo" – De nuevo actuó la escena. – Trèsor, sin decirlo textualmente, el mensaje llegó directo a tu subconsciente, grabándose a fuego y anulando tu voluntad. Ella no te ama realmente; de ser así, para empezar no le habría lloriqueado a Candy, pues sabía bien que a ella tú no le negarías nada, ni siquiera si te pidiera cuidarla. Lo que te dijo a ti fue sólo para reforzar su vil chantaje y su farsa de dulzura. –

Terry abría los ojos, los labios, y no decía nada. Procesando la información; la castaña aprovechó para arremeter nuevamente. - ¿Acaso Candy usó el mismo tono suplicante cuando, erróneamente decidió por ambos que te quedaras con la Marlowe? – Al no obtener respuesta audible, continúo – Lo imaginé – Suspiró.

- - Terry, mon cher*; entiendo lo que sientes, aunque lo dudes. Si bien es digno de admirarse tu sentido del honor y del deber, así como de agradecimiento; te aseguro que tu modo de demostrarlo no es el mejor. Si Susana se encaprichó contigo no es tu culpa, tampoco que las dichosas luces se soltaran y mucho menos, que ella decidiera lanzarse a salvarte. – Volvió a mirarlo, hablando suavemente. – No sé si eres creyente en Dios, o en una entidad suprema; en quien tú creas, te puedo jurar, con conocimiento de causa, que NO desea tal sacrificio de parte de ustedes. Y menos por una mocosa consentida y caprichosa disfrazada de enamorada abnegada. –

El inglés temblaba, era una perspectiva que no había visto la que la mujer le planteaba. Aun así, la duda persistía… - Cuando Candy se fue, ni siquiera se volvió para mirarme, y ahora… - hizo una dolorosa pausa, - está como si nada, feliz y creo que comprometida. – Una lágrima de rabia se le escapó. – Bien rápido que me olvidó – Añadió con tristeza e ironía.

El asombro llenó los ojos verdes de su interlocutora, quien rápidamente sacó su celular y tecleó un mensaje. La respuesta no tardó en llegar, ella la leyó y triunfante sonrió. – La Srta. Candice White Andley no está ni comprometida, ni casada, ni con novio siquiera cher*. Por mucho que hayas leído tal mentira en el periódico. –

Fue el turno del hijo del duque de asombrarse, abrió y cerró la boca sin atinar a decir nada. La mujer rio suavemente. – Si lo que quieres es saber cómo estoy tan segura, solamente puedo decirte que tengo fuentes y métodos "secretos", pero absolutamente fidedignos. – Dijo, autosuficiente. – Y respecto a lo otro… tu amigo Albert te mostró que ella siguió adelante, y bueno, el valor de Candice es remarcable, tiene una gran fortaleza. Pero el que siga con su vida no significa que te haya olvidado, solamente que no se deja ganar por la depresión. – Le sonrió. – y el que no se haya vuelto a mirarte por última vez en el hospital… trèsor, si lo hubiera hecho lo más probable es que le faltaran las fuerzas para dejarte. Así que hizo acopio de coraje y mejor no lo hizo. Estoy segura de que llevaba el alma hecha trizas. –

- - ¿Cómo puedes saberlo con tal certeza? – Preguntó él, no muy convencido todavía.

La joven suspiró profundo, hizo su cabello hacia atrás antes de responderle; finalmente enfrentó su mirada a los imposibles zafiros de su amigo. – Porque yo hice lo mismo una vez – Sonrió.

- - Yo… - el pobre hombre se sintió un poco mal. Estaba tan ocupado en su propio drama que no pensó que las demás personas también tenían sus propias luchas. – Lo siento – dijo, triste.

- - ¡Oh no lo hagas mon ami*! – Dijo ella tranquila, con un deje de diablura en los ojos. – al final todo salió bien, porque mi caballero fue valiente y no me hizo caso ¡Ja, ja, ja! –

- - ¿Quieres decir que…?

- - Sí, él y yo somos felices ahora – Le guiñó el ojo.

Terry meditó un poco lo que escuchó, tal vez sí se requería más valor para decidir ser feliz que para "hacer lo que se debe". La realidad era que él había huido, pero no aclaró las cosas con Susana, quien constantemente lo llamaba o le enviaba mensajes, diciéndole que ella lo esperaría siempre 'aquí sentada', agregaba. Arqueó una ceja…

- - ¿Crees… crees que Candy lo pasa tan mal como yo? –

- - Sí – respondió sin rodeos ni dudas. – Es más, me atrevo a asegurar que, bajo esa fachada de alegría y fuerza, espera cada día verte aparecer frente a ella, para arrojarse a tus brazos. Espera que por esta única vez te niegues a darle "gusto", espera que te rebeles de nuevo, esta vez contra ti mismo y contra ella, y hagas lo que verdaderamente debes hacer, no lo que creen ambos que tienes qué hacer. –

- - ¿Tú te sentías así cuando dejaste a tu caballero? – Preguntó, con un tenue brillo de esperanza danzando en sus hermosos ojos.

- - Sí, y lo que le sigue. Aparentaba estar bien por supuesto, pero la realidad era que sufría mil condenas a la vez. Sólo deseaba borrar lo que según nosotros nos separaba. – La nostalgia la invadió, y para aligerar el momento, sacudió la cabeza y volvió a revolver su bolso en busca de más chocolates. Luego de ofrecerle a Terry y comerse ella uno (zamparse, mejor dicho), continuó. – Terrence, sé que ustedes hicieron lo que creyeron correcto, que su corazón alberga una nobleza increíble; y piensan que lo hecho fue lo mejor. Admiro la bondad que ambos tienen, pero sé sincero y dime ¿Alguno de ustedes tres es feliz? – La chica hizo una pausa y miró al frente, recordando sus propias vivencias. Quiso darle un momento al joven para reflexionar un poco, pero luego siguió, sin darle tregua. – Piénsalo. Candy sufre, está sola, sin ti. Susana, sabe que no la amas y con su inexistente dignidad se aferra a quien sabe que no le pertenece y tú… mírate ¡Estás hecho una piltrafa! – Él arqueó una ceja, irónico, pero ella ignoró eso y siguió con su discurso. – Los tres son víctimas de las circunstancias, pero la única que ha sacado ventaja a pesar de todo, es la boba de Susana. Y te aseguro que, aun así, no es feliz. Se aferra y obtiene unas migajas con las que se conforma; y a ustedes dos que los parta un rayo ¿Te parece justo eso? ¿Te ve sufrir como un condenado y ni así se retira? ¡Qué poca dignidad! ¿Es justo eso? -

Él bajó los ojos y con voz ronca lo admitió – No –

La chica alargó su mano y quitó un mechón de fleco que ocultaba los ojos azules de él, con ello obtuvo su atención; recibió su mirada con la sonrisa más encantadora, y sus verdes ojos le decían que sí…

- - ¡Vamos! ¡Sé valiente y toma al toro por los cuernos! – 'Si Alde me escuchara', pensó ella, divertida. – En tus manos está la felicidad verdadera para ti y tu chica, y, aunque ella no lo vea, también la paz para Susana. –

El aristócrata sintió cómo poco a poco el hielo que apretaba su corazón se resquebrajaba, y lentamente la llama de la esperanza se volvía a encender. Cierto, tenía dudas; temor de que Candy lo rechazara… ¿Y si ella se negaba a volver con él? Al darse cuenta de que Terrence no reaccionaba, ella rodó los ojos y le dio otro zape, la paciencia no era una de sus virtudes precisamente.

- - ¡Aarrghh! – Exclamó él. - ¡Deja de hacer eso! ¿Quieres? – La miraba dolido y enojado.

- - ¡Pues reacciona! – Ladró ella - ¿Qué tienes que perder? El 'no' ya lo tienes trèsor. En el remoto, MUY remoto caso de que tu pecosa te rechazara, al menos lo habrás intentado, y seguramente encontrarás la muy ansiada calma para tu alma. –

El otro no se movía (con todo y zape); así, la oji-verde se desesperó y se levantó para jalar al chico. Una vez que ambos estuvieron de pie lo sacudió por los hombros. Mientras lo sacudía con energía le repitió un par de veces que despertara.

- - ¡Por Dios! ¿Dónde tienes metida tanta fuerza? – Se quejó él, frotándose los brazos.

- - ¡Eso no importa ahora! – Rodó los ojos y se sopló el flequillo. - ¡Anda! Ve y busca a mademoiselle* White, habla con ella, abre tu corazón y recupérala. Y obvio creo que antes deberías ser franco con la Marlowe. Porque insisto, aún si Candy se negara a volver contigo, tampoco creo que debas seguir atado a ella, que no te quiere de verdad, ni se quiere a ella misma ni un poco. – Apoyando su peso en una pierna y estirando ligeramente la otra sin despegar el pie del suelo, se cruzó de brazos y lo miró levantando la ceja izquierda; esperando, retadora. - ¿Y bien? Te recuerdo mon ami*, que si la nenita está en silla de ruedas es porque quiere darte lástima y manipularte; que yo conozco gente que sigue su vida normal con pérdidas tan severas como piernas, brazos, manos, pies… para eso se inventaron las prótesis ¿sabes? –

Grandchester le devolvió la mirada, esta vez con un brillo de determinación nuevo en sus zafiros. Sonrió torcido y se acercó a ella para abrazarla.

- Gracias – le dijo en un susurro cuando ella le devolvió el gesto. Se separaron y ella sonreía, al igual que él, con su preciosa sonrisa sincera. Terry carraspeó y se ajustó la chamarra. – Mañana veré a los chicos y a Kyllian para agradecerles y despedirme. – Dijo.

Ella de nuevo puso los ojos en blanco - ¡Ay no por Athena*! Olvida eso trèsor*, yo me encargo no te preocupes. –

Terry arqueó las cejas, pero asintió – Pues gracias nuevamente. Entonces iré ahora mismo a comprar mis boletos de tren, primero a Nueva York y después a Chicago – Afirmó, decidido. Parecía héroe rodeado por un resplandor, con su mirada brillante y determinada, una mano empuñada frente a su pecho y sonriendo ligeramente. Una escena preciosa de no ser por la risa de la oji-verde, que no podía creer lo que escuchaba.

- - ¿Dijiste tren? ¡Ja, ja, ja! ¡Por Athena! ¡¿Pero en qué siglo vives?! ¡Ja, ja, ja! –

- - ¿Eh? – el joven se quedó en su misma posición decidida, pero con una adorable expresión de desconcierto en el rostro; la sonrisa de antes se desvaneció más rápido que aprisa. Sonrojado, esquivó la mirada de ella que aún reía y se limpiaba las lágrimas de los ojos. - ¡Bah! Soy un romántico, y un caballero inglés chapado a la antigua – Intentó defenderse, girando la cabeza y cerrando los ojos al tiempo que cruzaba los brazos.

- - Pero MUY a la antigua guapo ¡Ja, ja, ja! – Se burló ella. Luego de un momento, en el que Terry la miraba ofendido, él finalmente se rindió y se unió a la risa.

Se sentía liberado, y estaba seguro de que las cosas serían mejores a partir de ese momento, pasara lo que pasara. Una vez tranquilos, se volvieron a mirar; ella se mordió los labios, feliz; ese era el Terrence Grandchester real…

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Black velvet in that little boy's smile (Black Velvet - Alannah Miles)

Black velvet with that slow southern style

A new religion that'll bring'ya to your knees

Black velvet if you please…

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Terry miró su reloj, era de madrugada, aun así, no tenía sueño y estaba emocionado. – Iré por mis cosas a mi apartamento y de ahí al aeropuerto, cuanto antes mejor – Afirmó. Ella asintió, encantada de haber podio ayudar. También miró su reloj, antes de suspirar.

- - Bien mon ami*, entonces te deseo suerte; ahora sí debo irme. – Se acercó a darle un beso suave en la mejilla. Sonrió de nuevo y dio un par de pasos hacia atrás, sin ganas de despedirse por completo, esperando algo más, aparentemente.

El inglés se despidió con la mano, y cuando ella finalmente se dio la vuelta e inició la renuente retirada, él recordó algo. - ¡Espera! – La alcanzó y le tomó la mano, ella se detuvo y se volvió a verlo, con la pregunta dibujada en las facciones. – No me has dicho tu nombre y ya me salvaste la vida. – Le sonrió agradecido y travieso.

La castaña sonrió nuevamente, y le tendió una tarjeta que él tomó y leyó. Con mirada pícara, ella empezó a retirarse, ahora sí. – À bientôt* lord Grandchester – le dijo, mientras se alejaba.

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Ok... es todo por hoy. Solamente falta una entrega más, la cual trataré de subir el viernes, si Chronos no me hace berrinche claro ¬¬ ¡Gracias por llegar hasta aquí! Esta vez no las cansaré con mil y un comentarios, solamente espero que hayan disfrutado de este capítulo y se hayan divertido. Y pues mis agradecimientos también a quienes leen de manera anónima, su tiempo es muy valioso para mí; y chicas, que me dejan tan hermosos reviews, les dejo su muy merecida respuesta.

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Sol Grandchester: ¡Amiguita gracias por seguir leyendo! ¡Ándale! ¿Tú crees que se hubiera podido confundir Terry? Ni siquiera se me ocurrió, :-S Aunque yo creo que más bien el pobre ya estaba al límite y como la castaña le recuerda un poco a su preciosa pecosa, pues por eso fue más abierto y comunicativo. ¿Confianzuda? ¡Ja, ja! Es la segunda vez que llaman así a la ojiverde; pobre, ella con tan buenas intenciones, :-P es que en serio, es tan extrovertida que a veces se le pasa la mano, pero no es mala gente lo prometo. Ojalá te siga gustando esto ¡Saludos!

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Phambe: Jolie, merci pour lire! Il me réjouit que tu comprends l'intention du fic et que tu m'offres de ton temps précieux avec tes beaux mots, j'aime aussi la musique et c'est ma meilleure inspiration, après les très beaux yeux de Terry naturellement. J'entends parfait ce que tu dis par rapport à la poésie, j'ai aussi trouvé ici des histoires avec une narration précieuse, impressionnants à dire une vérité. L'estime que je t'ai réjouie que Gissa m'animait, c'est vrai, elle est une marraine merveilleuse. J'espère que l'histoire continue de te plaire, des saluts!

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Ara: ¡Gracias por seguir leyendo linda! Y por tu opinión, me halaga realmente que te siga gustando. Es cierto, a veces uno necesita de la visión de terceros, que vean las situaciones de modo objetivo, aunque todavía no estoy tan segura de que la ojiverde sea tan objetiva en este caso ¡ja, ja! Pero la intención es la que cuenta ;-) ¡Saludos!

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Gissa A Graham: ¡Princesa muchas gracias por seguir apoyándome! ¡Ja, ja! Este proverbial primer zape, ¡sí que se lo merecía! Pobrecito, lo adoro pero qué desesperación, por eso te decía que esta escena también salió solita, para cuando me enteré ya estaba escrita y me gustó tanto que la dejé, al menos no se lo tomó TAN mal nuestro hermoso inglés; y estoy totalmente de acuerdo contigo, Candy se lo merece doble, por andarlo dejando solito. ¡Ya lo creo que al bello actor le queremos dar otra cosa, todas! Yo no pensaba solamente en besitos pero bueno ¡ja, ja! Como siempre, gracias por los ánimos y apoyo ¡te envío un montón de abrazos!

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Saharaloto: ¡Gracias por seguir leyendo! Y porque te gustó lo del zape, también amo a Terry y supongo que por eso me salió esa escena sin pensar, porque a veces uno necesita una buena sacudida para entrar en razón. Aquí tienes la actualización linda, espero te guste ¡Saludos!

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Nally Graham: ¡Gracias por seguir leyendo! Y bueno sí, esta mujer es realmente buena en lo que hace (modestia aparte ya que es un OC creado por mí, :-P ); y además si le agregas que nuestro amado actor ya estaba al límite, pues no le fue muy difícil que digamos convencerlo de contarle. Terry volverá a cantar pronto, lo prometo. Y Candy, pues de momento sigue en su mundo; extrañando mortalmente a su amor, y sin sospechar que alguien le está echando una mano n.n, ya la verás por aquí; espero te siga gustando la historia ¡Saludos!

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Eli: ¡Gracias por seguir leyendo! Y al contrario, gracias a ti por andar por aquí y regalarme de tu tiempo. Oye me alegra que veas la buena intención del tremendo zape que le dieron a nuestro bombón, pensé que querrías arrancarle el pelo a la castaña ¡ja, ja, ja! Pero es que sí requería una buena sacudida para que como dices, se le acomodaran las ideas, espero te siga gustando esto ¡Saludos!

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Lili: ¡Gracias por seguir leyendo y porque te gusta la historia! Eres como yo, si es de ellos dos, yo encantada de leer. Y sí, siempre es bueno desahogarse cuando tienes tan profundas tristezas, y un buen consejo o motivación para solucionar tus conflictos nunca está de más; al menos Terry se topó con esta peculiar chica, con todo y sus métodos de "choque" ¡ja, ja! Gracias por tus comentarios ¡Saludos!

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Dianley: ¡Gracias por seguir leyendo! Mira que un buen zape siempre te sacude las ideas ¡je, je! Estas simples, dulces y "delicadas" caricias de la ojiverde son bastante efectivas ¿no crees? :-P ¡Saludos!

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Vialsi: ¡Gracias por seguir leyendo! ¡Ja, ja, ja, ja! Es una tremenda esta mujer; pero de veras, para ella ese zape fue una ternura, para hacer reaccionar al inglés precioso, ¡Qué bueno que te cayó bien! Efectivamente hacerlo entender es el mejor favor que alguien nos puede hacer a todas las terrytanas n.n Y efectivamente linda; es Camus, caballero dorado de Acuario; y en mi mentecita, esta chica es su novia. Es mi propio OC para él, me emociona que lo reconocieras ¡je, je! Espero te siga gustando la historia. ¡Saludos!

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¡Muchas gracias y hasta la próxima!

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Ayame Du Verseau