Hola a todos, como verán soy nueva en esto de los fics y me gustaría compartir esta historia con ustedes. Soy una gran seguidora de Harry Potter y se me ha ocurrido está historia con la que no pretendo ganar nada, solo entretener. Harry Potter y sus personajes son propiedad de JK Rownling (ella toda fabulosa), yo solo he creado los eventos aquí presentados. si les parece bien a mi me gustaría que me dieran consejitos por si notan una que otra falla en la historia. si también lo desean sería muy feliz si dejarán comentarios para saber si les gusta la historia. Bueno sin más que decir, comencemos

Cuando Hermione recibió su carta de Hogwarts para cursar su último año en la escuela se encontraba en la cocina de la madriguera junto con la señora Weasley, quien canturreaba una melodía triste. Era comprensible y evidente que aún después de año y medio no hubiese superado la gran perdida que represento Fred.

Las dos mujeres lavaban la losa en silencio cuando una lechuza parda entro por la ventana y se posó en la mesa ululando para llamar la atención. Era todavía muy temprano en la mañana y la familia Weasley (junto con Harry y Hermione) acababan de tomar el desayuno y luego levantado para cumplir con sus responsabilidades.

Hermione se acercó sorprendida. Le quito la carta de la pata extendida a la lechuza y se sentó en una de las sillas para ojear la carta.

El colegio Hogwarts de magia y Hechicería se sentiría honrado de recibirte este año en la gran reapertura de la escuela...

La joven continuo leyendo el resto del comunicado (en donde se resaltaba que era una estudiante espléndida) y cuando termino sus ojos se empañaron un tanto por la emoción que la embargaba. Minerva Mcgonagall había escrito la carta a mano con una letra pulcra y maravillosa. Luego de la guerra Hermione se había escrito de vez en cuando con la profesora para preguntar cómo hiba la reconstrucción de la escuela, sin mencionar que en ellas también se ofrecía a ayudar.

- ¿quien es el remitente querida? - pregunto la señora Weasley con una sonrisa nerviosa.

- es de la profesora Mcgonagall - respondió Hermione despacio sin retirar la vista de la carta - me ha pedido volver al colegio para terminar los estudios.

La señora Weasley asintió.

- Ginny recibió la suya hace unas horas antes del desayuno, las de Harry y Ron llegaron unos minutos después, en ese momento tú estabas trayendo unas cosas del cobertizo - comento sentándose junto a Hermione. - Ginny lucía entusiasma con la idea de volver. Ron y Harry por el contrario no se mostraron muy ilusionados - la señora Weasley exhaló - dicen que no tienen una razón para volver.

A Hermione aquello no le impresionaba, ella al igual que ellos no había considerado posible regresar. No después de todo lo que ahí ocurrió. Pero ahora que recibió su correspondencia, y lo que es más importante, que la misma profesora, ahora directora Mcgonagall se lo pidiera de forma tan personal (o al menos lo más personal que una carta pueda ser) tenía que admitir que la idea no le desagradaba del todo.

- me pareció un poco raro que la tuya no hubiese llegado con las demás, pero Arthur me dijo que no era algo de lo que preocuparse porque últimamente el sistema de lechuzas está siendo revisado por el ministerio... tu sabes - su expresión se ensombreció - para rectificar que no haya ninguna actividad mortifaga luego de la caída de tu-sabes-quien... y dime ¿qué piensas hacer querida? - pregunto la señora Weasley refiriéndose a la invitación, después de un rato en silencio. - ¿volverás?

Hermione se lo pensó un momento pero cuando estuvo a punto de responder dos muchachos entraron corriendo a la cocina.

Eran Harry y Ron quienes regresaban de limpiar el jardín.

Harry ya no vivía con los Dursley si no que se alojaba en la casa heredada por Sirius: el número doce de Grimmauld place. sin embargo se la pasaba la mayor parte del tiempo en la madriguera, era evidente que no deseaba estar solo en un lugar que le recordaba constantemente lo que había perdido.

- ¡no seas injusto que te he ganado! - exclamó Ron - ¡he exterminado más gnomos que tú y me merezco ese último baso de jugo de calabaza! ¡además que...

Ron se interrumpió abruptamente al observar a Hermione. sus ojos vagaron de la carta en sus manos a su rostro de forma automática.

- hola Harry, Ron - inicio está cortésmente - ¿ya han terminado la labor en el jardín? nos vendría bien una mano en la co...

- ¿piensas volver? - Ron la interrumpió. su mirada era indescifrable.

- no lo sé - contestó honestamente Hermione encogiéndose de hombros - no estaría mal terminar lo que empecé.

- ¿estas de broma? pensé que habíamos acordado que no regresaríamos.

Hermione exhaló con fuerza y la señora Weasley miro reprobatoriamente a su hijo.

- eso lo has acordado tu solito Ron - le espeto Hermione - yo no he firmado nada y para ser honesta volver no seria lo peor que podría pasarnos.

Ron miro a Harry en busca de apoyo, con los ojos abiertos de la impresión.

- si ella quiere regresar no estaría tan mal - comento Harry naturalmente - Ginny me ha dicho que le gustaría terminar de estudiar y no me molestaría que Hermione la acompañará.

- ¡ella también quiere...!

-¡si Ron, ella también quiere! - le interrumpió una joven pelirroja.

Ginny bajo las escaleras con rapidez, en su mano llevaba la carta de Hogwarts que a diferencia de la de Hermione no estaba escrita a mano. Al pasar al lado de Harry le dio un beso en la mejilla y se acercó a la mesa donde su madre y Hermione estaban sentadas.

Su cabello rojizo se encontraba un tanto húmedo, la joven acababa de darse una ducha y por la ropa muggle que traía puesta era obvio que se disponía a salir.

- ¡tu también vas Hermione! -exclamo con alegría Ginny - excelente, entonces será mejor que vayamos al Callejón Diagon hoy mismo ¿no crees? solo falta una semana para el primero de septiembre.

- pero... - inicio Ron.

- no sería una mala idea -comento la señora Weasley como si Ron nunca hubiese hablado. - podríamos ir las tres juntas...ahora que lo pienso -agrego pensativa unos instantes - Arthur necesita túnicas nuevas.

- y podríamos visitar a George en Sortilegios Weasley - aporto Hermione.

- si, quisiera comprarle a Arnold una nueva jaula - dijo Ginny.

Ron las miraba un tanto atónito, pero luego decidió no decir más nada. Siendo honesto consigo mismo solo había una razón por la que no quería que Hermione regresara, y no era precisamente por la escuela en si.

Ron y Hermione habían iniciado una relación después de la guerra, y aunque el joven luchaba contra su inseguridad, aún le daba un poco de temor que la mujer que amaba se enamorará de alguien más.

- podemos ir Harry y yo - a Ron aquellas palabras le costaron un montón - si vas a hacer esto quisiera acompañarte.

El estaba determinado a confiar en ella y a no subestimar a su propia persona.

- ¡por supuesto! - exclamó Hermione radiante.

La joven de cabello castaño se levantó y sin importar que Ron estuviese sucio y sudoroso le planto un beso.

- entonces supongo que es mejor que nos demos prisa - dijo Harry finalmente incómodo por la escena - no vaya a ser que Ron cambie de parecer.

~•~•~•~

Malfoy Manor había perdido su encanto. Como si una maldición hubiese caído sobre el lugar, el sol pocas veces tocaba con sus rayos la imponente pero deprimente construcción en donde las plantas ya no crecían.

Draco Malfoy yacía sobre su cama jugueteando con una manzana verde. La lanzaba al aire y la atrapaba con tal concentración que pareciese que su vida dependiera de ello.

Encima de la mesilla de noche descansaba un sobre abierto, cuyo mensaje le invitaba a regresar al colegio que el mismo había ayudado a destruir.

- señor Malfoy - pronunció con delicadeza su elfina doméstica - la señora Narcissa le espera para tomar el desayuno.

- dile a mi madre que no estoy interesado - le contesto Draco con desdén - cuando tenga hambre bajaré.

La estancia se quedo en silencio por unos instantes.

- me temo señor Malfoy que debo insistir - la elfina le miraba con gesto de suplica.

Draco sabía que su madre no aceptaría negativas y que quizá su padre se pondría más gruñón de lo normal con los elfos domésticos si el se rehusaba.

- dile a mi madre que me espere un momento - dijo finalmente arrastrando las palabras - ahora lárgate por favor.

La elfa le miro sorprendida y a Draco le pareció ver el amago de una sonrisa en su arrugado rostro, luego se retiró. El joven de cabellos platinados había cambiado un tanto luego de la guerra. Había descubierto algo de si mismo, que hubiese preferido no haber conocido jamás: no le gustaba lastimar personas o cualquier tipo de criatura viviente.

Aún se le removía el estómago al recordar la vez que Naginni devoró en la mesa del comedor a la profesora cuya materia eran las costumbres muggles.

sin mencionar que el mismo se había odiado, cuando en sexto curso, el temor le invadió al pensar que podía haber matado a Katie Bell. Draco sabía que no era un santo, a él le gustaba causar daño y humillar, pero solo cuando en el fondo sabía que no era una real amenaza. El mundo de los mortifagos le había cambiado su forma de pensar y ahora prefería pasar lo más innadvertido posible.

Se levantó de la cama y libero el aire de sus pulmones con fuerza. Tomo la correspondencia de Hogwarts sobre su mesilla y la contemplo con añoranza: una pequeña parte de el quería volver.

Luego de llamarse estúpido salió de la estancia, pero aún llevaba la carta de Hogwarts fuertemente agarrada en la mano.

Hola de nuevo, me disculpo si quizás esto es un poco molestó pero es para aclarar algunas cositas. Este es un capítulo introductorio, se que aparecerá como el segundo pero es debido a que el primero es sólo la info de la historia un poco más larguita. Aún estoy aprendiendo a usar esta plataforma , así que pido disculpas si ha sido un poco enredado.

Gracias a todos los que hayan leído y si les gusto no olviden comentar que les parece. Quisiera saber que opinan sobre la historia, prometo que los capítulos siguientes serán más movidos (será un fic un tanto largo) y que responderé los reviews en cuanto le coja el truquillo.

Les deseo un buen día...

Ginn