Gracias a todos por leer, como ya saben estos personajes no me pertenecen.
Capitulo 2: Un encuentro desafortunado.
La semana antes del primero de Septiembre se terminó tan rápido que incluso para los cuatro adolescentes ahí parados frente al tren escarlata les pareció un recuerdo borroso.
El andén nueve y tres cuartos se encontraba abarrotado de millones de familias que despedían a sus hijos. Hogwarts había reabierto sus puertas y a pesar de lo sucedido, seguía siendo una de las mejores escuelas de magia.
Harry y Ron contemplaban con nostalgia a las dos jóvenes que tenían en frente.
-dile a mamá que no llore por nosotras ¿de acuerdo? - comento Ginny - se que la razón por la que no quiso venir no era precisamente por que tuviera algo mejor que hacer.
Conociendo a su madre, Ginny sabía que la única razón por la que hubiese desistido de acompañarla a ella y a Hermione hasta el tren era por que le dolían los recuerdos.
- ya lo creo - dijo Ron compungido - ahora que solo quedaremos papá y yo en la casa, seguramente tendremos que aguantar los lloriqueos de mamá.
Hermione le miro con dureza.
- tienes que entenderla Ron ¡no seas tan insensible! - salto la joven.
- aunque bueno - continuo Ron pensativo como si Hermione no hubiese hablado - ¿Harry podría quedarme contigo en el número doce de Grimmauld place?
- ¡Ron!
El sonido del tren anunciando su partida ahogo el grito de la joven.
- creo que es momento del abordaje - comento Harry - recuerda lo que prometiste Ginny - dijo mirando a la chica - debes ganar la copa de quidditch en mi ausencia...no vaya a ser que pierdan por que ya no esté en el equipo - añadió divertido- ¡cuida bien de mi Saeta de fuego! - agrego finalmente ya no tan divertido.
- ¡discúlpame! - exclamó Ginny fingiendo indignación - hasta donde puedo recordar en sexto curso ganamos gracias a mi ¡y por supuesto que voy a cuidar...
- ¡y a mi! - objeto Ron interrumpiendo a Ginny - ¡yo detuve la quaffle varias veces!
- si, si como sea yo atrape la snitch.
Harry, Hermione y Ginny rieron mientras que Ron se puso colorado.
El tren volvió a sonar.
- es el momento de la despedida - dijo finalmente Hermione - hasta luego chicos, nos veremos pronto.
Hermione abrazo a Ron y a Harry, luego tomo su equipaje y abordo al tren. Ginny por su parte le dio un beso rápido en los labios a Harry y un golpe amistoso a Ron, para después seguir a Hermione junto con su maleta.
Las dos muchachas se quedaron al lado de la ventanilla despidiéndose con la mano de Harry y Ron, quienes les devolvían el gesto y cuyas siluetas se fueron alejando poco a poco hasta que el tren dio un giro y desaparecieron completamente.
- vamos Ginny busquemos un compartimento - comento Hermione mientras se alejaba de la ventanilla y se encaminaba por el largo pasillo.
- ¿no tienes que ir al compartimento de los prefectos? - pregunto Ginny mientras le seguía.
Al pasar todas las miradas de los estudiantes se detenían en ellas. A veces de forma disimulada y otras no tanto (estrechaban sus caras a la puerta de los compartimentos)
- se suponía pero en cuanto le envié a la profesora Mcgonagall la carta de confirmación de mi asistencia le notifique mi deceso.
Ginny no dijo nada. Hermione abrió con su mano libre la puerta corrediza de un cubículo vacío y entro rápidamente en el. Era evidente que las miradas de los demás le incomodaban tanto como a la pelirroja, quien le siguió dentro.
Cada una se ubicó al frente de la otra, Ginny se sentó luego de colocar su equipaje en la rendija de arriba, Hermione en cambio primero abrió su maleta y de ella saco una canasta en donde reposaba Crookshanks y luego una jaula pequeña en donde se encontraba Arnold el micropuff de Ginny, a quien se lo entrego.
- ese hechizo que aumenta el espacio es maravilloso - comento Ginny mientras recibía la jaula - ¡solo tuvimos que traer una pequeña maleta cada una! - exclamó contenta - por cierto gracias por llevar en la tuya a Arnold, temía que mordisqueara la Saeta de Harry.
- No hay problema - respondió está mientras se sentaba luego de colocar su maleta en la rendija - se lo obsesivos que pueden llegar a ser ustedes con el quidditch.
Ginny le miro ceñuda.
- ¡no es obsesión, el quidditch es un gran deporte! - salto está - si siquiera lo intentaras nos entenderías.
- yo en una escoba ¡por favor, sería peor que Cormac McLaggen!
- nadie puede ser peor que McLaggen, pero enserio Hermione deberías...
Ginny no pudo terminar la frase por que la puerta se abrió de repente y en el umbral se encontraban Neville y Luna quienes les miraban sonrientes.
- ves - dijo Luna con una mirada soñadora - te dije que que solo Ginny Weasley podría gritar de esa forma.
Ginny enrojeció y Hermione con una sonrisa divertida exclamó:
-¡que gusto verlos chicos! ¡Neville pensé que no volverías!
Neville se había ido a estudiar un tiempo al extranjero nuevas formas de Herbología.
- fue fantástico estar fuera un tiempo - contestó honestamente él - pero creo que a pesar de todo nunca habrá nada como el hogar... y ¿que pasó con ustedes? yo también que creí que después de todo no volverían.
- si bueno - Hermione tenía una sonrisa triste - tú lo has dicho...
- no hay nada como el hogar - completo Ginny.
Comenzaron a hablar sobre su vida fuera de Hogwarts tratando de evitar hablar sobre las pérdidas y la guerra mientras Hermione rascaba a Crookshanks (quien estaba sobre su regazo) detrás de las orejas, Luna leía el Quisquilloso al revés y Ginny jugueteaba con Arnold en sus manos.
- mi abuela estaba más encantada conmigo de lo normal - decía Neville con una pequeña sonrisa de bochorno - estuvo presumiendo le a toda la familia por que...
Pero nunca llegaron a escuchar el por que. Fuera del compartimiento se escucho un estruendo enorme seguido de gritos.
Ginny, Neville y Hermione se levantaron y salieron del compartimento rápidamente, Luna por su parte se quedo tranquila leyendo la revista como si nada hubiese pasado.
Fuera los chicos vieron como Dean Thomas y Ernie Macmillan agarraban fuertemente a un muy molesto Seamus Finnigan quien trataba de arremeter contra Draco Malfoy, quien mantenía la varita en alto.
Hermione pudo notar que aquella no era la varita que él siempre había usado.
- ¿¡como te atreves a volver! ? - gritaba Seamus a Malfoy mientras forcejeaba - ¿! es que acaso no has hecho suficiente!? ¡por tu culpa muchos de los nuestros están muertos!
El silencio se hizo sepulcral, era evidente que las palabras de Seamos habían puesto a pensar a todos los espectadores.
- no tengo por qué darte razones de nada Finnigan - respondió Draco arrastrando las palabras - al igual que tú la carta de Hogwarts me ha llegado y he venido.
El joven comenzó a alejarse despacio mientras todos le miraban, algunos con odio otros con curiosidad.
- ¿¡ si tienes que!?
De un tirón Seamus se soltó y cuando estuvo apunto de arremeter contra Draco que se encontraba de espaldas alguien se metió en medio.
-¡protego!
Era Hermione que con varita en mano había detenido a su furibundo compañero, quien rebotó por el escudo de magia.
- ¡pero Hermione el...!
- ¡la guerra a acabado Seamus! - le interrumpió una sombría Hermione - ¡es hora de que lo entiendas, así que vuelve a tu compartimiento! no quisiera descontarle puntos a mi propia casa antes incluso de poner un pie en el colegio.
Todos miraban asombrados la escena.
- ¡y ustedes! - exclamó a la multitud - regresen también o comenzaré a repartir castigos.
Nadie movió un músculo.
- ¡¿es que son sordos!? - grito Ginny apoyando a su amiga - ¡muevan el trasero y larguense!
Con un sonido conjunto de pies girando y puertas cerrando el pasillo quedó solitario, sin embargo antes de que Seamus entrara a su compartimento le lanzó una mirada de odio a Hermione y Ginny.
- pensé que ya no eras prefecta - comenzó Ginny con una risita maliciosa mientras entraban y se sentaban junto a Luna.
- pues no, pero ellos aún no lo saben.
Seguido de aquello Neville reanudó su conversación un poco nervioso pero todos siguieron hablando de forma animada. Sin embargo Ginny miro hacia delante y por el vidrio vio el brillo de una cabellera rubia en el compartimento de en frente.
~•~•~•~
El supo desde el principio que las cosas en Hogwarts no serían sencillas. Pero Draco no estaba dispuesto a amilanarse.
En cuanto pudo se metió en el primer compartimento que vio y se sentó exhalando con fuerza. Inclino un poco la cabeza y vio que había quedado en frente de el grupito de Granger y Weasley, quienes le habían ayudado a salir del apuro.
Cuando estuvo a punto de acomodarse en su asiento noto los marrones ojos de la comadreja menor en él. Solo fue un segundo, quizá un accidente.
Luego el se recostó sobre dos asientos y quedó mirando el techo.
Una sonrisita se formó en sus labios cuando recordó el día en que se había recostado sobre las piernas de Pansy. Aquella había sido una época en donde las personas le respetaban, ahora incluso sus compañeros de casa se alejaban de él, resentidos.
Saco de su bolsillo una pelotilla verde y comenzó a lanzarla al aire para luego atraparla y repetir aquel procedimiento sucesivamente.
No solo había vuelto por la nostalgia. Había un misterio que él quería resolver y solo en Hogwarts podría hacerlo.
Mientras lanzaba la pelota sintió en su bolsillo de la camisa el frío tacto de un anillo de plata chamuscado por el fuego, en donde apenas se distinguía la letra c.
