Hola a todos, aquí les traigo un nuevo capítulo.Como es de su conocimiento estos personajes no me pertenecen. Espero que lo disfruten.

Capitulo 3: La llegada a Hogwarts.

Una inusitada figura se movía por los pasillos de una inhabitada Hogwarts que esperaba para abrir sus puertas al alumnado que no tardaría en llegar. Se arrastraba por el séptimo piso con una bestialidad tal que destruía los pisos, los techos y paredes.

El ruido alertó de inmediato al señor Filch, eterno conserje de la institución, quien se extrañaba de aquel alboroto siendo que no había nadie que lo causase.

moviéndose lo más rápido que podía, acompañado de su infaltable compañera (la señora Norris) comenzó a subir escaleras y a tomar atajos hasta que finalmente estuvo en el séptimo piso. Ya para ese entonces lo que fuera que estaba causando destrozos se había hecho enorme. El señor Filch no tuvo tiempo de hacer nada cuando de repente la gigantesca masa informe se abecinó sobre él con furia y le engulló.

La criatura, fuese lo que fuese, se disperso luego de que bajara y destrozará las escaleras. En el suelo quedaron tendidos el señor Filch y la señora Norris, cuyos cadáveres se encontraban irreconocibles. Ahora solo eran unas bolas de carne y sangre.

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Luego de aquel evento desafortunado en el tren, no volvió a suceder nada más fuera de lo común.

- es hora de colocarnos las túnicas - anuncio Hermione.

El panorama por el que transcurría el tren había cambiado, era evidente que ya estaban cerca de la estación de Hogsmeade.

- voy al baño - dijo Ginny después de colocarse la túnica encima - tengo que lavarme la cara o no voy a poder resistir el banquete sin quedarme dormida.

Salió del compartimento con rapidez. Al mismo tiempo salía del suyo Draco Malfoy, quien no le prestó atención y se dirigió con vehemencia en la misma dirección donde se encontraban los baños.

Ella le siguió siendo que el lavabo también era su destino y por un momento la imagen de Harry siguiendo a Malfoy se le vino a la cabeza. Hubo una época en donde su novio había decidió espiar a Draco y el hecho de estarle siguiendo (no de forma intencional) le causo un atisbo de risita.

Luego recordó que Harry había tenido razón en desconfiar y cuando el recuerdo de lo que pasó después la abrumó la risita se esfumó.

Seamus había tenido razón : Malfoy era un maldito bastardo.

El joven Malfoy entro al baño correspondiente a los chicos y se encerró tirando la puerta. Ginny se acercó al suyo y en cuanto puso la mano en la perilla del baño de chicas escucho el sonido desgarrador de alguien vomitando.

Movida por la curiosidad pego el oído a la puerta por donde había desaparecido Malfoy y se dispuso a escuchar atentamente. Era evidente que aquel sonido provenía de ahí: El joven estaba vomitando.

Ginny miro hacía el pasillo y al verlo desierto sacó su varita. Siendo que ya era mayor de edad pudo emplear el encantamiento deseado sin problemas.

La puerta blanca se difumino para que ella pudiese ver a través y sientiendose segura de que Malfoy no podía verla observo la escena.

Aunque después se arrepintió desde el fondo de su alma.

Draco estaba tumbado al lado del retrete, su brazo estaba apoyado en la vasija mientras el luchaba con el temblor de su cuerpo. Lloraba en silencio reprimiendo quizá cualquier tipo de sonido que aparentemente luchaba por salir de su garganta.

Ginny vio que Malfoy, quien aún llevaba su traje y no su uniforme de Hogwarts, se safo la corbata con rapidez. Luego comenzó a sobarse el puente de la nariz con los ojos cerrados y cuando esté los abrió Ginny deshizo el hechizo.

Se quedó de pie donde estaba. Atónita de haber presenciado semejante escena. Se sintió sucia por haberse dejado llevar por la curiosidad y en cuanto escucho un ruido de tras de la puerta del baño de hombres salió disparada hacia los compartimentos.

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Draco se habia quedado tendido sobre los asientos jugueteando con la pelota un rato más, luego de guardar el anillo que había pertenecido a Crabbe.

Un tiempo después se había quedado dormido.

El sueño había iniciado en él mismo dentro de una bruma que no le permitía ver ni escuchar nada. De pronto un grito desgarrador se abrió paso hasta sus oídos y desorientado cayó al suelo de rodillas. Tardó solo unos segundo en darse cuenta que el grito había salido de su garganta.

- si no obedeces mis ordenes - decía una voz aguda que le causaba repugnancia - son estas cosas las que suceden ¡Crucio!

El dolor se habría pasó y le hizo caer como un ovillo al suelo. Sintió que su cabeza se partiría a la mitad y que sus ojos explotarían.

El dolor se fue y el sueño se fue aclarando. De pronto estaba en la sala de su casa tirado junto a alguien que Voldemort le había obligado a torturar.

- ¿haz tenido suficiente? -pregunto Lord Voldemort divertido - creo que ahora te la pensaras dos veces antes de desobedecer una orden directa ¡la desobediencia se paga muy cara estúpido! ¡Crucio!

Fue en ese punto en el que sintió que uno a uno sus huesos se fueron resquebrajando, que despertó del sueño empapado en sudor.

El recordaba perfectamente ese día. La forma en que le habían marcado de por vida que la desobediencia en un régimen como ese era pagada caro.

Recordó que después, por miedo a que le hicieran sentir aquello, le infringió un dolor parecido a otros.

Su respiración se aceleró mientras el sentimiento de asco a si mismo aumento en su pecho. Se pasó las manos desesperado por el rubio cabello y la imagen de como quedaban las víctimas de Voldemort se le vino a la cabeza.

Las náuseas no tardaron en llegar. Justo en ese momento se sintió agradecido de estar solo en aquel compartimento.

Como pudo salió de él y tratando de controlarse camino hacia el lavabo de hombres sin fijarse siquiera en que alguien le seguía. En cuanto se encerró en el pequeño cuarto de baño se desplomó y comenzó a vomitar sobre el retrete.

Luego comenzó a llorar en silencio en uno de esos ataques de pánico que después de la guerra habían sido muy comunes en él, y de los que nadie sabía nada.

La imagen de su padre mirándole desde arriba cuando Voldemort le estaba torturando le partió el alma. Esa combinación de lástima por lo que le pasaba, miedo por la ira de su señor si trataba de evitarlo y decepción por haber deshonrado a la familia otra vez.

Se aflojo la corbata sintiendo que se quedaba sin aire y espero un largo rato hasta que su momento de debilidad cesó.

Saco su varita del bolsillo y se limpio la ropa y el baño con un hechizo.

- Fregotego - Había susurrado el chico.

Luego de que no quedará evidencia de su crisis salió del baño y se hecho el cabello hacia atrás con un movimiento rápido de la mano.

Camino lo más elegante y despreocupado que pudo y entro en el compartimento vacío para vestirse con las túnicas de la escuela.

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Hermione observo a Ginny muy extraña cuando está entro en el compartimento. Sin embargo no dijo nada, pensando que quizá era algo íntimo que no debía ser comentado en frente de Neville y Luna.

Después de la guerra Ginny había presentado momentos en los que se deprimía profundamente, momentos de los que solo Hermione conocía debido a que la pelirroja le había hecho jurar que no se lo comentaría a nadie más.

-¿te pasó otra vez? - pregunto cuando se habían bajado del tren y separado oportunamente de sus amigo en medio de la multitud.

-¿que?

Ginny parecéis desorientada.

- No te hagas la tonta conmigo Ginny - le dijo Hermione en un susurro - sabes perfectamente a lo que me refiero.

La mente de Ginny que trabajaba más lento de lo normal la miro encajando las piezas.

- si, tienes razón me pasó de nuevo en los lavabos - mintió Ginny - pero ya me pasará.

- si quieres hablar de ello puedes hacerlo conmigo ¿de acuerdo? siempre voy a estar disponible para ti.

Hermione fingió creerle y las dos siguieron caminando en medio de la multitud hasta que llegaron a uno de los carruajes, en el que estaban Dean y Seamus. Así que lo dejaron marchar.

Hermione y Ginny se acercaron a otro carruaje mientras en silencio. Cada una sumergida en sus pensamientos.

La joven de cabellos castaños sabía que Ginny no había sido sincera, a pesar de que la pelirroja era una mentirosa increíble. Pero no le había dicho nada más por que sabía por experiencia propia que Ginny no era alguien a quien debía presionarle. Esperaría a que ella, al igual que con los ataques repentinos de depresión, le contara abiertamente su problema. En ese caso la ayudaría en todo lo que pudiera.

Se montaron a un carruaje en donde solo habían dos chicas de Ravenclow, quienes al verlas llegar se callaron de inmediato. Hermione supuso que hablaban sobre algo relacionado con ellas.

El camino fue silencioso y solo cuando llegaron hasta las puertas del castillo y se hubieron bajado del carruaje fue roto por la pelirroja.

- Hermione, Malfoy es un maldito imbécil y creo que se merecía lo que Seamus le dijo.

Aquello le había tomado por sorpresa a la castaña.

- Es probable Ginny pero quien soy para juzgarle - dijo mientras de encogía de hombros. - como le dije a Harry alguna vez: el solo fue un chico con la mala suerte de nacer en un espantoso hogar.

- si ya, pero... sigue siendo un hijo de...

Se calló ante la mirada reprobatoria de Hermione.

- Hizo cosas malas - continuo luego la joven pelirroja - aún sabiendo que eran malas. Eso lo convierte en alguien atroz.

Hermione percibió en Ginny una ansiedad desconocida. Como si necesitara convencerse a si misma de que Draco era un bastardo.

- Mira Ginny, tú sabes más que nadie que el mundo no es ni blanco ni negro - comenzó la joven de cabellos castaños - es sólo un enorme gris y sus matices. Y cuando hablamos de Malfoy esa verdad se evidencia aún más.

Ginny le miraba atentamente.

- Harry nos contó que el había bajado la varita ante Dumbledore - comento Ginny.

- exacto - corroboro Hermione - Sin embargo, es obvio que no es un santo, a lo que me refiero es que no estoy contradiciendo a Seamus. Es sólo que quizá...tan solo quizá, Malfoy podría ser más de lo que se deja ver.

Y sin más las jóvenes se acercaron hacia la escalinata de mármol, que se encontraba abarrotada de personas, que daba entrada al colegio.

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Era obvio que Ginny Weasley en ese instante era la persona más confundida del planeta. Luego de ver a Malfoy de aquella forma, no había podido dejar de pensar en él. Sentía lástima, pero además sentía algo mucho más profundo y doloroso. Ella pudo verse así misma en Malfoy.

Y eso le asqueaba terriblemente, pero por mucho que había tratado de recordarse que le odiaba por ser un egocéntrico y muchos otros adjetivos poco amigables, no pudo dejar de pensar, que quizás, como había dicho Hermione, él fuera mucho más complejo que eso.

Había tratado de hallar en Hermione palabras que encendieran su odio hacia él, pero desafortunadamente la castaña solo la había confundido aún más.

Cuando llegaron ante las puertas del colegio, notaron que todo el alumnado se encontraba reunido ahí. En frente de ellos los cuatro lideres de las casas y la directora McGonagall.

No hizo falta mucho cerebro para saber que algo no andaba bien.

La directora había desarrollado varias arrugas en su rostro, producto tal ves del cansancio y el estrés, pero no había perdido su mirada dura y su aura intimidante. La mujer vestida con túnicas verde oscuro no hablo hasta que todo el alumnado hubiese llegado y ocuparán todo el espacio del vestíbulo (hubo incluso algunos que se quedaron de pie sobre las escaleras de mármol al no haber logrado entrar)

- seré breve con ustedes por que asumo que están cansado y hambrientos - comenzó la directora con voz firme - no habrá banquete está noche, cada uno de ustedes se irá hacia las salas comunes de sus respectivas casas y en ellas encontrarán una mesa llena de comida. Ha ocurrido un problemilla que no les incumbe - a Ginny le dio la impresión de que McGonagall buscaba con la mirada a Hermione quien enrojeció un poco con vergüenza - y por ello hemos aplazado el banquete para mañana. Antes de que partan les aviso que el séptimo piso está prohibido y qué si algún listillo quiere ir a allí a formar problemas hay quienes custodian el piso y les aseguro que les lanzarán hechizos dolorosos sin ningún miramiento - observo a todo el alumnado con su potente mirada - dicho esto bienvenidos a Hogwarts y los de primer año ( si es que los hay) sigan me rápido.

Todos comenzaron a dispersarse rápidamente y solo un pequeño grupito se fue con McGonagall.

- ¡vaya bienvenida que nos ha dado! - exclamó Ginny cuando se hubo sentado en una butaca junto a la ventana en la sala común de Griffindor - ¡con esa energía no me sorprende que ya nadie quiera estudiar aquí!

- calma Ginny, la directora debe tener sus razones para estar así - le comento Neville después de engullir su sándwich - sabrá Merlín que habrá pasado en el séptimo piso...a veces creo que este colegio está maldito o algo así - agrego en voz baja más para si mismo que para los demás.

Hermione y Ginny le miraron con asombro y luego un clima denso se posó sobre ellos

- lo bueno es que como estoy repitiendo curso quizá me vaya mejor en las materias y se me haga más fácil estudiar para los EXTASIS.

El chico les sonrió tímidamente pero luego bajo la mirada al percatarse que había metido la pata hasta el fondo.

- quizás tengas razón Neville - comenzó Hermione fijando su vista en la ventana. De repente había dejado de comer - pero me rehusó a creer que las cosas no pueden cambiar ¡somos el futuro! ¡de nuestra actitud y desicion depende el futuro del mundo mágico! asi que este año tengo la meta de no pensar de forma negativa.

Dicho aquello se levantó y se fue al dormitorio de las chicas.

- a veces me pregunto de donde saca tantas fuerzas - dijo Neville después de un rato, incapaz de contenerse mientras veía el lugar por donde había desaparecido Hermione.

- yo me he preguntado lo mismo desde que la conocí - reconoció Ginny recordando de pronto a Malfoy en el lavabo.

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Cuando Draco había escuchado las palabras de McGonagall se había sentido extraño. Él sabía que en el séptimo piso estaba la sala de los menesteres y aquello le estaba dando vueltas por la cabeza ¿que habría pasado allí? ¿estaba eso relacionado con que el banquete no se hubiese llevado a cabo? ¿era posible que quizás aquel problema dado en el séptimo piso tuviera algo que ver con que dos días después de haber mandado su carta de confirmación a Hogwarts le hubiesen mandado un paquete anónimo donde se encontraba el anillo chamuscado del difunto Crabbe?

No había forma de saberlo, no al menos sino hiba al séptimo piso y buscaba respuestas.

El joven de cabello rubio platinado pensaba en aquellas cosas tan concentrada mente que no presto mucha atención a las miradas de odio que recibió de sus compañeros al entrar en la sala común.

No comió esa noche, se fue directamente a su habitación. En donde lo único que le esperaban eran los problemas.

Cuando se acoso a dormir sintió un repentino golpe en el estómago que le quito el aire. Draco abrió los ojos de golpe en el mismo momento en que recibía un puñetazo en la nariz.

Se lanzó fuera de la cama como pudo pero en cuanto toco el suelo un hechizo aturdidor le rozo la oreja. Draco saco su varita de la túnica de dormir y asiendo un hechizo silencioso hizo un encantamiento protector. Aquello solo le dio margen para ver cómo los jóvenes camuflados por un hechizo desilusionador, se veían casi invisibles. Pero era obvio que el encantamiento estaba mal hecho por que algunas partes de los estúpidos se les distinguía.

Aunque no lo suficiente como para que Draco pudiera saber su identidad.

Sus atacantes comenzaron a lanzar maleficios hacia el escudo de Draco, quien supo que no aguantaría mucho. No resignados a perder la oportunidad de golpear a Malfoy las maldiciones se hicieron cada vez más potentes.

Draco supo que no había muchas opciones, entonces en ese preciso momento en que el escudo se rompió salto sobre la cama y rodó hacia el otro lado.

- ¡Reducto! - grito rápidamente mientras sentía como le sangraba horriblemente la nariz y le zumbaban los oídos.

La cama se hizo pesados y la explosión le permitió crear la distracción perfecta para salir corriendo por la puerta del dormitorio y salir lo más rápido posible de la sala común de Slytherin donde solo había algunos estudiantes que murmuraban " ¿y a este traidor que?" o "solo es un inepto que quiere llamar la atención"

Draco no se lo pensó dos veces y se dirigió hacia el despacho de Slughorn pero antes de si quiera llegara un maleficio le dio de lleno en la espalda y calló inconsciente en el suelo.

Hola de nuevo ;)

si les ha gustado el capítulo o tienen alguna duda pueden mandarme sus reviews. Ustedes saben que los reviews animan mucho para seguir las historias.

Que tengan un lindo día.

Ginn