Hola a todos, aquí les traigo el cuarto capítulo.

Como siempre les recuerdo que estos personajes no son de mi propiedad y que espero que disfruten la historia.

Capitulo 4: Noche intranquila.

Hermione salió a hurtadillas de su habitación cuando sintió que sus demás compañeras se habían dormido.

Por unos instantes agradeció a Merlín que Ginny estuviera en otro dormitorio, con los reflejos de su amiga le habría sido imposible escabullirse.

bajo con cuidado las escaleras y salió por el retrato de una muy molesta señora Gorda que le regaño un poco por haberla despertado.

Hermione recorrió unos pasillos con lentitud, observando el panorama y esperando no encontrarse con el señor Filch o su gata.

Por un momento se maldijo por no haberle quitado el mapa del merodeador a Harry y llevárselo cuando tuvo la oportunidad. Aunque ella realmente no esperaba necesitarlo, se prometió a si misma pedírselo por correo al día siguiente.

Cuando se introdujo por uno de los atajos que llevaban al séptimo piso se aplicó a si misma un hechizo desilusionador, al menos de esa forma seria más complejo descubrirla.

Cuando finalmente llegó a la entrada del séptimo piso escucho una voz proveniente de el y se escondió rápidamente detrás de una armadura.

La voz pertenecía a la profesora McGonagall.

- ¿estas seguro que no dejo rastros Filius?

- muy seguro - respondió el eterno profesor Flitwick con su voz aguda - además del desastre causado y el cadáver de Filch y la gata, no quedo ningún evidencia de que una criatura estuviese aquí.

¿el cadáver del señor Filch? se preguntó alarmada Hermione en su mente. Con razón le había sido tan fácil llegar allí. Pero más importante que eso ¿como era posible que estuviese muerto? ¿de que desastre hablaban ellos?

Hermione observo el piso y las paredes y vio que todo estaba igual, aunque luego razono que si hubo un desastre ellos lo habrían reconstruido en segundos.

- ¡así que no tenemos nada! - exclamó con amargura la profesora McGonagall - ¡hubo dos muertos aquí y no tenemos ni la más remota idea!

- bueno al menos sabemos que no fue una planta - opino la profesora Sprout.

- ni un animal - agrego rápidamente la profesora Grubbly-Plank - o no almenos uno que yo conozca y déjeme decirle que los conozco a casi todos.

Hermione supo que si la profesora Grubbly-Plank estaba ahí era por que Hagrid no se encontraba disponible. Quizás fue por que cuando se había bajado del tren estaba preocupada por Ginny, pero Hermione no recordaba haber visto a Hagrid en la estación, y alguien tan grande como el no se oculta con facilidad.

- mira Minerva - aquella era la voz de la profesora Bathsheda Babbling, la maestra de Runas antiguas - he colocado una gran cantidad de Runas de detección a lo largo de todo el pasillo. Si algo pasa a través de el, las Runas se activarán y tú podrás ver lo que ocurre a través de la vasija que te di.

- yo además coloque algunos encantamientos - menciono el profesor Flitwick.

- ¿estas segura que el contenido almacenado en la sala de menesteres no tuvo nada que ver? - pregunto Slughorn quien hasta ese momento había permanecido en silencio - recuerda que Sybill, cuando estábamos reconstruyendo el séptimo piso, dijo que una magia muy oscura y poderosa rodeaba la pared en donde se supone está la entrada a la sala.

La profesora McGonagall exhaló con cansancio.

- honestamente Horace no estoy segura. Solo se que desde que fue destruida la habitación no ha vuelto a aparecerse, así que por ahora, aunque no descarto el asunto de la sala de los menesteres, debo creer que el peligro proviene del exterior.

Hermione, que hasta ahora se había mantenido pegada a la pared sin ver nada, solo escuchando, quiso rodear a la armadura para poder observar lo que sucedía. Sin embargo los pasos de los profesores caminando hacia ella le hicieron retroceder y ponerse donde estaba.

Permaneció pegada fuertemente a la pared hasta que vio a todos los profesores bajar por las escaleras. Hermione tuvo la impresión de que la profesora Bathsheda le había mirado directamente antes de desaparecer escaleras abajo.

Se deslizó por la pared cuando se sintió fuera de peligro y se sentó en el suelo con las rodillas pegadas al pecho. ¿que se supone que debía hacer ahora? ¿debía contarle lo ocurrido a Ginny y a Neville? ¿hablar con la directora McGonagall sobre lo que había oido?

Recostó la cabeza sobre las rodillas y se sintió terriblemente desesperada. Fuera lo que fuese que hubiese ocurrido en ese piso había dejado cadáveres a su paso ¿debía sentirse en peligro de morir, acaso sus amigos lo estaban?

Se levantó sintiendo de pronto un terrible dolor de cabeza y lo primero que pensó en hacer cuando llegara a la sala común sería comentarle a Ginny. Si algo atentaba contra su seguridad lo mejor sería decírselo.

Bajo las escaleras apesadumbrada y sintiéndose llena de un montón de emociones. Por un lado estaba preocupada, por otro lado intrigada, por otro triste por la muerte del señor Filch (que si bien no era su persona favorita, no merecía morir) y en su interior unas fervientes ganas por ayudar y hacer algo al respecto.

A pesar de todo sonrió casi imperceptiblemente al sentirse un poco como Harry. Si él le hubiera mencionado que deseaba dar una vuelta por aquel pasillo, ella habría sido la primera en objetar. Pero ahora era ella la intrépida y poco precavida.

Que vueltas daba la vida.

~•~•~•~

Ginny se levantó temprano. Aquel seria su primer día de escuela en mucho tiempo y quería disfrutar de la experiencia de Hogwarts lo más que pudiera, es por eso que tenía la intención de hablar con la directora McGonagall para saber cuándo podría reformar el equipo de quidditch.

El año que la guerra se llevó a cabo, ella había sido la capitana del equipo, así que asumió que tal vez este curso,que seria su último, por que al igual que Hermione, estaba cursando séptimo, también sería ella.

Por un tiempo Ginny se había planteado repetir sexto, pero en cuanto le dieron la oportunidad de adelantarse de curso, la tomo. No quería sentirse tan sola como cuando Harry, Ron y Hermione aún estaban juntos un curso arriba de ella.

Salió del dormitorio de las chicas y se sorprendió al ver a Hermione durmiendo incómodamente encima de un sofá cerca de la chimenea.

- buenos dias - le saludo Ginny despertando la - ¿te dormiste tarde leyendo libros de nuevo?

Hermione parpadeo un poco mientras enfocaba a Ginny, luego le sonrió.

Ginny se sentó a su lado y le explicó por que se había levantado temprano.

- espero que esté año los que se ofrezcan sepan jugar de verdad - había dicho con el ceño levemente fruncido - la vez anterior ser capitana no fue una experiencia agradable.

Hermione se incorporó en el sofá y luego se limpio la baba seca de la boca con el dorso de su camisa.

- quizá tú podrías jugar este año Hermione - seguía diciendo la chica - se que dices ser muy mala pero este es tu último año y no quiero que te arrepientas de lo que no hiciste en la escuela, sin mencionar que...

-Ginny - la interrumpió seriamente Hermione -hay algo que debo decirte.

Y entonces le contó lo sucedido en la noche anterior.

- apenas llegué lo primero que quise hacer fue decirte, pero no quería despertarte - explico la chica del cabello castaño - así que me levanté muy temprano, me arregle para la escuela y te espere aquí abajo - luego sonrió un poco apenada - pero tenía tanto sueño que me dormí sin darme cuenta.

Ginny la escucho en silencio y aunque sintió el miedo discurrir por su espina dorsal lo disimulo perfectamente.

- no pasa nada Hermione - dijo tratando de sonar lo más despreocupada posible - tú misma lo escuchaste, los profesores parecen tener todo en orden...en cualquier caso -agrego más para si misma que para Hermione - podríamos tratar de investigar un poco.

Hermione asintió y se levantó.

- vamos a hablar con la directora McGonagall - comenzó Hermione - veamos que podemos hacer por el dichoso quidditch.

Ginny le sonrió y la siguió.

- quizás podrías ser buscadora ¿sabes? - comento Ginny mientras las dos salían de la sala común, riendo por el comentario - tienes un ojo excelente Hermione.

Las dos caminaron por los pasillos de la escuela, dirigiéndose hacia el despacho de la profesora McGonagall. Cuando estuvieron en frente de la gárgola, las dos muchachas cayeron en la cuenta de que no se sabían la contraseña.

- quizá solo debemos esperar - le comento Hermione a Ginny.

- ¿sabes? tal vez debería solo esperar a que nos toque clases con ella.

A pesar de ser la directora, la profesora McGonagall había decidido darle clases de transformaciones a los cursos superiores para compensar la mala educación de los mortifagos cuando se hicieron pasar por docentes de Hogwarts.

Al final decidieron esperar a las clases y se encaminaron al gran comedor. Cuando llegaron se dirigieron hasta la gran mesa de Griffindor.

Comenzaron a comer con ganas hasta que de pronto Draco Malfoy entro. Algunas estudiantes lanzaron grititos ahogados, pero otros (sobre todo de las mesas de Griffindor y Slytherin) carcajadas de orgullo acompañados de frases como "mira al gran Malfoy" o "se lo merece, es sólo un gran idiota".

Draco tenía múltiples magulladuras en el rostro, y por la forma de caminar (estaba cojeando), seguramente tendría la rodilla derecha herida.

Ginny le observo unos instantes, recordando la forma en que el joven había llorado en el baño. Sin embargo siguió comiendo tratando de ignorar sus pensamientos. Por su parte, Hermione no había ignorado la situación y se había levantado.

Ginny la observo asombrada, Hermione camino hasta Malfoy y le tomo delicada mente del brazo. Él la miro contrariado, pero por unos instantes (en los que toda la escuela parecía escandalizada) ellos se miraron y luego salieron juntos del gran comedor.

Hermione le dedico una mirada de disculpa a Ginny y se marchó.

Justo cuando ellos salieron todos los profesores entraron en el gran comedor, aparentemente ajenos de lo que acababa de pasar.

Y aunque McGonagall comenzó a decir un discurso, que según ella, era de suma importancia. La mente de Ginny se había ido con Hermione y Malfoy.

Ella reconocía esa mirada que se habían dado. Malfoy había usado la Legeremancia y Hermione lo había permitido.

Cuando ella, Neville y Luna comenzaron a gestar el plan para robar la espada de Griffindor habían practicado la Oclumancia, habían tomado libros de la biblioteca para tratar de guiarse, y si bien no había funcionado (por que todo había resultado en un inmenso desastre), al menos le había enseñado como reconocer cuando alguien aplicaba Legeremancia.

~•~•~•~•

Slughorn no se encontraba en su despacho cuando a Draco lo estaban atacando, pero esa fue precisamente la razón por la que no lo habían matado esa noche.

Cuando se encontraba inconsciente en el suelo, Slughorn apareció y detuvo a quienes le herían. Sin embargo estos huyeron y aunque el profesor sabía que debía buscar a los responsables, primero debía ocuparse de Draco.

Lo llevo a la enfermería con un hechizo levitatorio y la señora Pomfrey se encargó de curarle la mayoría de las heridas. Pero había en las magulladuras de Malfoy un tipo de magia oscura que ella nunca había conocido y que le impedía curar al muchacho por completo.

- ¿que es lo que pasó Horace? - pregunto la profesora McGonagall en cuanto llego a la enfermería.

- ¡un tropel de estudiantes indeterminados le atacó! - anunció alarmado el profesor - estaban camuflados por un hechizo desilusionador, más sin embargo era obvio que eran estudiantes... y me temo - la voz le tembló - que eran de mi casa.

La profesora tenía un gesto severo, estaba furiosa por todo lo que estaba ocurriendo en la escuela ¡solo habían pasado unas horas! ¡es que acaso todo estaba destinado a salir mal!

Draco ya se había despertado, pero fingía dormir para escuchar la conversación de los profesores.

- ¿es posible que... - inicio la profesora McGonagall - este incidente esté relacionado con lo ocurrido en el séptimo piso?

- ya se lo dije - contestó el profesor - a pesar del encantamiento yo vi que eran estudiantes y le recuerdo que cuando mataron al señor Filch aún no había llegado nadie... ¡créame que estoy terriblemente apenado por este comportamiento! ¡hablare muy severamente con los alumnos de mi casa!

- eso espero Horace - había replicado cansinamente la bruja - sin embargo me temo que el señor Malfoy no podrá seguir durmiendo en la sala común de Slytherin... supongo que - agrego pensativa la bruja - tendré que mandarle a dormir a alguna de las aulas vacías del noveno piso y no estaría mal - comento viendo al muchacho destrozado en la cama - asignarle a alguien que le cuide las espaldas.

Draco sintió el impulso de replicar, alegar que él podía cuidarse solo ¿pero de que valían sus palabras? Hasta ese punto todo el caos se había cernido sobre él.

Pero su mente no se enfrascó mucho en eso, por otro lado, acababa de obtener información valiosa. Filch había muerto a manos de lo que fuera que hubiese pasado en el séptimo piso. Tuvo que luchar con sigo mismo para reprimir las ganas de sonreír. En cuanto le dejarán marchar iría a investigar, aun no se le había olvidado el asunto del anillo.

Fue cuestión de tiempo que se quedará realmente dormido cuando los profesores se marcharon.

A la mañana siguiente se había levantado dolorido, pero sin importar el dolor no le daría el gusto a nadie de ver que le habían destruido, él no se dejaría amilanar y precisamente por esa razón se escapó de la enfermería en cuanto la señora Pomfrey se hubiese encerrado en su habitación.

De pronto haberse ido a la cama con las pesadas túnicas puestas no resultaban mala idea.

Camino lo más rápido que pudo hacia los baños de los prefectos, en donde se relajó bajo el tacto de esa refrescante agua. Luego de eso aplicó un hechizo para limpiar y componer su ropa y se vistió otra vez, decidido a enfrentarse a todo él mundo.

Como esperaba, las reacciones no se hicieron esperar por sus compañeros en el gran comedor. Todos fijaron sus burlas e inquisitivas miradas sobre él.

Pero lo que no se había esperado era que Granger se acercara y le tomara del brazo. Draco de inmediato había reaccionado, pero vio en la mirada de ella algo extraño, como si le invitará a hacer algo.

Él aplicó la Legeremancia y ella se dejó ver, entonces supo que podía confiar y le siguió.

~•~•~•~

Hermione no se lo había dicho a Ginny por que la profesora McGonagall le había hecho prometer que no lo haría hasta que fuera necesario.

Pero era obvio que luego de semejante espectáculo en el gran comedor ella debía darle una explicación.

Pero pensaría en eso luego, ahora tenía que encargarse de Malfoy.

- ¿La profesora te eligió a ti para que me vigilaras? - pregunto Malfoy mientras seguía a Hermione por el pasillo.

- tú lo has visto en mi cabeza - contestó la chica - no entiendo para que preguntas lo obvio.

Cuando Hermione se había escabullido la noche anterior y había logrado evitar ser atrapada por los profesores, regreso lo más rápido que pudo a la sala común de Griffindor. sin embargo, en el preciso instante en que el retrato de la señora Gorda se había cerrado tras de sí y ella estuvo a punto de subir las escaleras, la profesora McGonagall entró, y luego de preguntarle con desconfianza que hacía despierta, le explicó la situación de Malfoy y le pidió colaboración.

- ya, pero no tienes que hacerlo - comento el chico un rato después, arrastrando las palabras - no necesito una niñera y menos si es...

- ¿sangre sucia? - le interrumpió ella.

- no seas estúpida Granger - replicó el con fastidio - eso no era lo que hiba a decir, el asunto de la sangre es lo que menos me importa ahora, me refería a que no necesito la protección de la nueva favorita de la escuela.

Hermione río amargamente.

- ¿que te hizo cambiar el asunto de la sangre, Malfoy? pensé que defenderías tus ideales hasta la muerte.

Él permaneció en silencio un rato, pero luego dijo:

- esos malditos ideales no eran míos - sus palabras cargaban desprecio - he visto tanta sangre derramada como para darme cuenta que sangre es sangre y punto... además - su mirada se endureció - ya he visto tu sangre y es igual a la mía, quizá incluso mejor.

Hermione abrió los ojos sorprendida y le miró mientras se detenía a mitad de pasillo.

-¿eres tu Draco Malfoy? - las palabras habían sido pronunciadas con sorna - ¿se supone que eres hombre nuevo o algo así?

Draco se encogió de hombros.

- no me interesa disculparme por lo que pasó - él la miro a los ojos - pero hasta yo mismo me doy cuenta de que soy un cerdo.

Luego de eso siguieron caminando en silencio, dirigiéndose hacia el despacho de la profesora McGonagall, pero en cuanto giraron el último recodo, un olor fétido les pego de lleno, y en cuanto lo vieron, era el cadáver de la señora Pomfrey.

Gracias a todos los que leyeron el capítulo,

si lo desean no olviden dejar sus reviews, para saber que opinan de la historia.

Les deseo un día (o una noche) muy feliz.

Ginn.