Bienvenidos, a partir de aquí comenzamos con la montaña rusa de emociones. Disfrútenlo.
Importante. Recordar que esto es un Au del mundo moderno.
You really got me
Capítulo 04 Exculpación
Despertó algunas horas después de que Jinx se fuera. Agradeció no sentirse con resaca porque hoy si quería aprovechar el día lo más que pudiera, se quito las sabanas de encima, saltó de la cama y fue directamente al donde abrió el agua caliente y fría a partes iguales. Espero a que el agua se templara mirándose en el espejo de cuerpo completo que había en la puerta del baño y que a su vez reflejaba el espejo del lavamanos así que podía admirarse por delante y por detrás. Sus ojos pasearon por su desnudo cuerpo, no podía creer que se hubiera quitado toda la ropa para dormir con Jinx ¿Qué creía que iba pasar? Se rio avergonzada, si era sincera consigo misma le hubiera gustado volver a tener sexo, pero también le gustaba el hecho de que Jinx no se hubiera aprovechado de que estaba muy drogada. En su cabeza esa mujer juntaba cada vez más puntos buenos.
Poso frente al espejo un poco, giro, se vio de lado y movió su cabello jugando un poco hasta que vio algo que llamo su atención en el espejo de atrás, había algo negro en su espalda, en la parte superior del omoplato derecho. Se giro un poco, apartando bien su cabello para poder verlo en el espejo de enfrente, fue difícil pero cuando al final se dio cuenta que era se petrifico.
En su espalda alta, casi en la parte del hombro estaba escrito con marcador negro la palabra "mía".
De inmediato, su mente trato de recordar si habían echo algo a modo de juego que justificara ese rayón en su piel. Sabía que no. Además, esa palabra lucía deslavada, no era de ayer.
Se metió a la ducha en modo automático, tratando de buscar una razón, una escusa, lo que sea porque no podía entender que Jinx, la zaunita encantadora que ella había conocido hubiera echo algo tan… tan raro. Sin embargo, estaba ahí una voz alarmada que repetía una y otra vez "Ayer te dejo encerrada".
Tenía que salir de ahí, luego trataría de hablar con ella, pero primero tenía que salir de ahí. Se vistió extremadamente rápido mientras esperaba que todo se tratara de un malentendido, solo era una palabra, seguramente estaba haciendo una tormenta en un vaso de agua.
Apenas estuvo lista, se dirigió a la puerta, tomo la llave que seguía colgada desde ayer. Se burlo de si misma, no tenía porque sentirse en peligro, introdujo la llave en la cerradura, estaba segura que era una broma de Jinx, era sólo una palabra, giro la llave y todas las escusas callaron en el momento en que la cerradura no se abrió. Volvió a intentar, estaba tan nerviosa que seguramente lo había echo mal, pero la puerta siguió sin abrirse, comenzó a temblar cuando ya estaba en el intento tres pero por más que trato la jodida puerta no se abría. Era obvio que era una llave falsa.
-Oh dioses…- murmuro dejando caer las llaves, a su mente vino la conversación que tuvieron ayer antes de dormir, esa conversación que le había echo sentir en especial ahora la asustaba.
"No quiero que esto acabe"
"No te preocupes, hare que no acabe."
Su mente empezó a analizar todo rápidamente, la zona del edificio, los candados de las ventanas, el supuesto olvido del día de ayer, el cargador dañado…
¡Su celular!
Corrió hasta la habitación para tomar su celular que Jinx había dejado cargando, estaba encendido, se dio cuenta de inmediato que no tenía tarjeta sim y no solo eso, habían borrado todas su información y aplicaciones, era como si lo hubieran formateado porque sólo tenía unas cuantas aplicaciones que de todas formas no podía usar ya que no tenía red wifi.
-Dioses…- no podía dejar de temblar, eso no podía estar pasándole, Jinx no podía ser esa clase de persona ¿Verdad? ¡¿Verdad?!
Como fuera, no podía quedarse a averiguar si era así, no tenía idea de a que hora volvía por lo que se apresuro a buscar en cada rincón una llave o algo que le ayudará a abrir la puerta, pero rápido cayo en cuenta de que la casa parecía haber revisada con anterioridad y que cada cosa que le pudiera ayudar a abrir la puerta hubiera sido removida con anterioridad. De echo también cualquier cosa punzo cortante, desde ayer se dio cuenta de que no había cuchillos en la cocina, por eso no había podido retirar adecuadamente las orillas de su sándwich.
A estas alturas su corazón latía muy fuerte, estaba echa un manojo de nervios. Fue a todas las ventanas, pero como ya había pensado, abrirlas fue imposible. No lo medito ni un segundo, tomo de la cocina uno de los banquillos y con toda la fuerza que tenía lo estrello contra la ventana de la sala cuidando la distancia para que ninguno de los vidrios que salieron volando le dañaran. Ayudada del mismo banquillo retiro los sobrantes que aún quedaban incrustados en el marco sólo para darse cuenta de que había otro vidrio. Sorprendida lo palpo, como si no creyera lo que sus ojos veían, pero era real, había otro vidrio detrás del primero. Volvió a alzar el banquillo, golpeo con más fuerza aún, pero esta vez el vidrio no cedió. – Por favor, no. – murmuro Lux con la voz quebrada, volvió a intentar, golpeo con más fuerza una, dos, tres, hasta diez veces y el maldito vidrio no tenía ni un rasguño.
Estaba al borde de un ataque de pánico, no podía dejar de temblar, respirar le costaba mucho, sentía una presión en el pecho y las lagrimas ya empezaban a brotar de sus ojos justo cuando escucho un ruido. Nerviosa alzó la vista, recordando a los vecinos que Jinx había mencionado.
-¿HOLA? – grito, entonces otro golpe se escucho devolviéndole todas las esperanzas. -¡AYUDEME POR FAVOR! ¡ESTOY ENCERRADA AQUÍ ABAJO! ¡AUXILIO! –
XXX
La sala de maestros estaba casi sola cuando Jinx entro para recoger sus cosas, sus horas de clases habían terminado.
-¡Hey! – desde el otro lado de la sala se le acerco uno de sus compañeros, un chico de su edad de tez oscura y rastas cortas y claras -Hoy en la noche hay tocada en el sumidero ¿Vas a ir? –
—No lo creo. – contesto Jinx, acomodando las cosas en su bolsa —Estoy saliendo con alguién y ya tenía planes. – sonrió, como si sintiera un poco de vergüenza.
—Oh… - el chico alzo ambas cejas en señal de comprensión y luego sonrió ampliamente con pillería – Entonces ¡Pásala bien! No dejes que se te escape. –
—Ten por seguro que no lo haré. -
XXX
Llevaba un buen rato gritando, tratando de que sea quien sea la persona que vivía arriba la escuchara, pero no lograba ni una sola respuesta, sólo había golpes secos de en cuando. Nadie, por más que se desgarraba la garganta, iba a revisar el departamento. Esto la frustro tanto que incluso comenzó a insultar a quien hacía aquellos ruidos, molesta de que no se tomara en serio su situación.
Desesperada se rindió, se agacho para hacerse un ovillo mientras lloraba sin entender del todo que demonios estaba pasando. ¿Estaban simplemente ignorándola? Había escuchado de eso en televisión, gente que no hacía nada porque pensaban que alguien más ya estaba ayudando. ¿Era posible que ella pudiera escucharlos, pero ellos a ella no? ¿Qué le hacía pensar que esos ruidos eran de una persona? Quizás tenían una mascota ¿Qué tal que no podían ayudarle?
No estuvo consiente del tiempo que paso pensando en esas cosas, registro más ruidos, pero decidió no prestarles atención porque para ese punto los sentía como burla, ya que eran repetidos, como angustiosos y de pronto, de golpe, no hubo más. Alzó el rostro, tratando incluso de no respirar para ver si podía lograr escuchar más, por más que trato de agudizar el oído no hubo nada.
De alguna forma eso la aterro más.
Lux no se movió ni un centímetro, cuando las piernas empezaron a temblarle y doler por la posición escucho que alguien introducía una llave desde afuera así que como si tuviera un resorte en el culo se levanto, corrió hasta la puerta decidida a salir despavorida en cuanto la puerta se abriera de par en par, sólo que esta se abrió apenas unos centímetros para dejar pasar la muy delgada figura de Jinx al interior sin darle oportunidad alguna de salir.
-O-oye…- comenzó a balbucear Lux, aún tratando de escabullirse -Me tengo que ir, pasare más tarde por mis cosas yo… -
Jinx simplemente la ignoro y volvió a cerrar la puerta con llave tras de si.
En silenció camino hasta la sala donde se dio cuenta del desastre que había echo la rubia. Se quito el bolso que llevaba al hombro, lo dejo en el sillón y volteo a mirar a Lux que se encontraba agazapada contra la puerta de entrada como si en algún momento pudiera atravesarla. La mirada que le dirigió Jinx era dura, severa y fría, nada que ver con como la había mirado hasta entonces.
—¿Qué mierda es esto? – su voz también fue fría, tanto que Lux se estremeció por completo.
-Yo… solo…- intentaba ofrecer una sonrisa conciliadora pero no podía pues sus labios temblaban, haciendo que se formaran hacía abajo, como una especie de puchero.
Jinx fue a la cocina dando largas zancadas, tomo la escoba y recogedor que estaban colgados a un lado del refrigerador. Fue hasta Lux tendiéndoselos – Limpia ese desastre. – ordenó empujando las cosas para que las tomara a la fuerza.
En ese momento Lux sintió que la diferencia de altura entre ambas era muchísimo más evidente, casi podía sentir que una sombra se formaba sobre ella, además aquella manera en que iba vestida la ponía más de nervios, no parecía para nada la chica que había conocido. Encima, no podía poner en orden sus pensamientos como pare decir algo, quería disculparse, quería preguntarle, quería gritarle…
-Anda, muévete. No pensarás que yo lo haré ¿Cierto? – apremió y aquellos ojos siguieron la figura de Lux acercándose al lugar del desastre, sólo hasta que comenzó a barrer fue que Jinx se dirigió a su habitación donde se comenzó a quitarse esas ropas – Ten cuidado, no vayas a cortarte – dijo desde la habitación, justo antes de salir vestida con sus habituales ropas.
La demaciana no dijo nada, se limitó a barrer mirando el suelo hasta que un pensamiento intrusivo le llegó ¿Qué tal si tomaba un vidrio? Con él podría amenazar a Jinx para que se dejara de tonterías y la dejará salir, en dado caso de que no lo hiciera podría… ¿En que estaba pensando? No iba lastimarla. No podría hacer eso.
-Si vuelves a hacer eso, ten por seguro que sellare todas las ventanas con madera y no volverás a disfrutar del paisaje. – la voz de Jinx se hizo presente de nuevo cuando Lux tiro la última tanda de vidrios en el cesto de basura.
-N-no lo volveré a hacer. – su voz temblaba haciéndola balbucear un poco –Lo siento, es sólo que... me asusté mucho. – trago saliva, acercándose a Jinx con cautela –Pero tú me dejaste una llave falsa. – esa frase salió con más seguridad, sus rubias cejas se juntaron –Además mi celular… me quitaste la tarjeta sim y lo formateaste. –
-No has comido ¿Cierto? – la zaunita parecía no escuchar nada de lo que Lux le decía, simplemente abrió el refrigerador y saco algunas cosas para ponerse a cocinar. - ¿Se te antoja algo en especial? –
Lux la miro entre sorprendida y furiosa, dio un par de pasos hacia ella sintiendo como con cada segundo perdía el control. - ¡Deja de ignorarme maldita sea! - grito ya totalmente fuera de control - ¡DEJAME SALIR! - sus manos se movieron sin pensarlo y le dio un par de golpes en la espalda a Jinx que cuando se giró para mirarla, se arrepintió.
La mano de Jinx viajo a una fuerte velocidad sólo para estrellarse con el dorso en la mejilla de Lux, el golpe fue tan duro que le hizo girar el rostro, además si dolió un tanto más de lo esperado fue porque tenía puesto el anillo que le había regalado. –Uno, no te estoy ignorando, simplemente no te respondo. – alzó un dedo, iniciando el conteo –Dos, deja de hacer un drama y gritar. De todas formas, aquí ya no hay nadie que te escuche. - puso los ojos en blanco, como si estuviera fastidiada –Y tres…- la tomo del cabello, de esta forma hizo que la mirara a los ojos -…no vuelvas a hablarme de esa manera, no soy un sirviente más princesita, eres mi invitada, pero tienes que tener modales si no quieres que me enoje. – apretó el agarre y la acerco más, de esa forma pudo hablarle al oído –Será mejor que no se te ocurra volver a golpearme porque soy como el karma, te lo regresaré tres veces. –
Lux miraba a Jinx con una expresión que decía claramente que no creía lo que estaba pasando, una de sus manos fue a la mejilla que acababa de ser golpeada para acariciarla. Trato de responder algo, pero las palabras estaban amontonadas sin poder salir de su garganta por el miedo que también se reflejaba en sus celestes ojos.
-No hay necesidad de tener miedo. – susurro Jinx, usando un tono de voz mucho más amable, como si no hubiera sido ella quien acaba de golpearla. Poco a poco soltó el agarre de sus cabellos, le aparto la mano de la cara para ser ella quien acariciara esa mejilla lastimada. –Al menos no si te portas bien. - Lux se estremeció porque al mirar sus ojos no era que estuviera arrepentida de lo que había hecho, Jinx estaba tocándola para admirar lo que acababa de hacer.
Jinx la soltó, se giró de nuevo dispuesta a empezar la cena. - ¿Se te antoja pasta? Mi pesto queda increíble. – la zaunita pretendía continuar con la plática que estaban teniendo antes de el "incidente".
Lux la observo sin moverse de su lugar. De pronto sintió la boca muy seca, decidió tratar otra táctica. - ¿Y si mejor salimos a cenar por ahí? - Jinx ni se dignó a mirarla, la rubia comenzó a jugar con sus dedos un poco intranquila –Aún me faltan muchos lugares interesantes que conocer como el club de ayer que estuvo…- la voz le tembló, estaba a punto de echarse a llorar -…estuvo increíble. – una parte de ella se negaba a aceptar que esto estaba pasando. Con valentía se acercó unos pasos más, quería verle el rostro, quería tratar de descifrar lo que estaba pensando, pero ella sólo estaba ahí, concentrada en llenar una olla con agua y ponerla al fuego - ¿Qué opinas? – insistió.
Jinx soltó un suspiro cansado, alzó la mirada hacía Lux y esta noto que su expresión era ¿Aburrida? –Tú no vas a salir de aquí en un largo tiempo, Lux. –
- Por…por favor. – alcanzó a balbucear la demaciana, las lágrimas comenzaron a asomarse.
-¿Por qué lloras, bonita?- Jinx se acercó a ella después de dejar la olla al fuego, abrazándola para acariciar su espalda, tratando de consolarla. Sonrió al notar que Lux no intento alejarla pese a que empezó a temblar muchísimo cuando la toco. - ¿No recuerdas que fuiste tú la que decidió quedarse por mí? ¿No dijiste que quería que esto no acabara? ¿Se te olvido que dijiste que yo te gusto mucho? – Lux alzó su rostro, mirándola directamente al rostro, se llevó ambas manos a la boca para acallar un gemido lastimero al tiempo que Jinx le besaba la frente y de nuevo, volvía a preparar la cena.
Aún conmocionada, Lux regreso a la sala donde estaba tirado el banquillo. Se quedó mirándolo. Su interior era una mezcla de emociones, viajaban entre la incredulidad, el miedo, la decepción y la furia. Seguía sin entender realmente lo que estaba pasando, no podía comprender cuál era su situación actual. Sí, había decidido quedarse para conocerla más, pero ella sólo pensaba que fueran unos días, cuando mucho una semana. ¿Jinx estaba secuestrándola? ¿Porqué? ¿Pensaba que no regresaría en cuanto se fuera? Eso era sin duda un error, quizás si hablaba con ella y le aclaraba que de verdad iba volver las cosas se resolverían. Pero… ¿Acaso no había estado ignorándola? ¿Quién se creía para retenerla así en contra de su voluntad? El enojo iba escalando en su interior y conforme lo hacía sus pensamientos se volvían más finos, recordando la ventana blindada ¿Cómo es que estaba tan preparada? Parecía como si esa no fuera la primera vez que hacía aquello. Trago saliva, debía salir de allí, pero para hacerlo necesitaba las llaves que le había visto poner en su bolsillo, para eso sin duda tenía que neutralizarla y de pronto recordó el cómo pudo quebrar sin problemas la ventana. Se agacho, tomo el banquillo, pero cuando se giro Jinx estaba apoyada con sus codos en la barra, su rostro descansaba sobre una de sus manos, la otra sostenía lo que a simple vista era un rectángulo de color gris oscuro. Sonreía de una manera que ahora percibía como maniaca.
- ¿Qué piensas hacer? - sus ojos, esos malditos ojos que no parpadeaban, la miraban como si pudieran leer su mente y Lux lo único que se le ocurrió hacer fue alzar el banquillo de manera amenazante hacía su captora.
-Déjame salir o…-
- ¿O qué? – interrumpió Jinx, burlona. - ¿Me golpearas? ¿Cuántas veces? ¿Una? ¿Crees derribarme con una sola vez? Vamos, dime tú plan que estoy muy curiosa al respecto. – ya que Lux no contesto Jinx comenzó a provocarla sólo para soltar una risa de hiena que hizo enfadar a la rubia lo suficiente como para alzar el banquillo y abalanzarse contra Jinx que sólo tuvo que disparar accionar el artefacto que llevaba en la mano, de este salieron disparados una especie agujas unidas cables delgados, estas se clavaron en la piel de Lux arrancándole un gritó que no fue nada a comparación con los que siguieron al momento que las descargas eléctricas comenzaron.
Lux gritó más agudo, el banquito cayó al suelo y ella le siguió al tiempo que su cuerpo convulsionaba debido a la electricidad que recorría su cuerpo. Definitivamente nunca le habían disparado con una teaser, pero estaba segura que ese nivel de descargas estaba demasiado alto para alguien como ella. Por su parte, Jinx reía con un gozo mórbido, la sonrisa de sus labios se había vuelto sádica, observaba atentamente como el cuerpo de Lux se contorsionaba y sus gritos parecían sólo incentivarla más.
No supo cuánto estuvo así, para Lux fue mucho más del tiempo recomendable, en cuanto paró se hizo bola en el suelo, buscando protegerse de algo que sinceramente no podía. Por pura diversión Jinx acciono el arma de nuevo, por un par de segundos, riendo tanto que hasta lagrimas se le asomaban de sus ojos.
- ¡Ya no!¡Ya no! ¡Lo siento! - Lux apretó sus rodillas, temblando en el suelo, aterrorizada y adolorida no podía dejar de llorar. - ¡Ya no más! -
De a poco, la risa descojonante de Jinx, fue mermando hasta que desapareció por completo. De pronto, su rostro cambió completamente, ahora la miraba con una fría indiferencia desde arriba, ladeando el rostro en una muestra genuina de curiosidad, ajena al dolor ajeno –¿Por qué haces que te lastime? – se había agachado, su mano se afianzo al cabello rubio, la alzó para que pudiera mirarla a la cara, Lux soltó un gritó, era un mar de temblores y con ambas manos intento que Jinx la soltara o al menos hacer menos doloroso el agarre.
-Yo…- Lux se sentía entumida por las descargas, por más que lo intentaba no podía dejar de temblar o llorar, su cara estaba completamente mojada por sus lágrimas y mocos -…lo siento, sólo quiero irme a casa, por favor. –
Apenas pronuncio esas palabras, Lux se dio cuenta de que se había equivocado pues Jinx frunció el ceño muy molesta –Está es tu casa. - puntualizo, enderezándose para luego comenzar a arrastrarla hasta la cocina que sólo estaba a unos pocos pasos.
La obligo a ponerse de pie, con fuerza la rodeo por la cintura para que no pudiera escapar y con aún más fuerza inclino su cabeza contra la estufa, ahí donde el agua hervía lista para recibir la pasta que Jinx planeaba cocinar, detuvo el rostro de Lux unos 15 centímetros antes de que tocara el agua caliente.-¡NO!- gritó la demaciana, asustada de que le fuera a hundir el rostro en el agua caliente pero también teniendo que soportar el vapor caliente que salía del agua. Su instinto de supervivencia le dijo que tomara la olla y se la aventará a Jinx, lo hizo, pero no había tomado en cuenta que al ser una olla de metal el mango estaba caliente y termino quemándose, lanzando un alarido que seguramente se escuchó por todo el edificio.
Jinx la soltó, lanzándola al suelo muy lejos de la olla caliente mientras Lux se agarraba la muñeca, gritando de dolor por la quemadura, notando que toda la palma de su mano estaba adquiriendo un color rojo intenso. –¿Acaso eres masoquista o estúpida? – gruño Jinx, tomando un secador que mojo en el fregadero, se agacho frente a Lux que retrocedió, arrastrando el culo como animalito herido queriendo alejarse de la razón por la que estaba tan lastimada –Ven acá. - Jinx la sostuvo del antebrazo lanzándole una mirada de advertencia –Quédate quieta- ordeno y a Lux no le quedó otra que obedecer, temiendo que le fuera peor. –No es nada grave. – murmuro Jinx tras observar la herida por unos segundos, envolvió el trapo mojado pese a la leve queja de Lux y se enderezo –Vamos al baño, hay que atenderla sino puede inflamarse y al reventarse te va doler un montón. – le dio la mano a la rubia, esperando pacientemente a que la tomara, pues a Lux le costó decidirse.
En el baño, Jinx le indico que se sentara en la tapa del baño mientras buscaba las cosas necesarias en el botiquín. Lux tenía la mirada perdida en el suelo, toda ella temblaba, no podía procesar todo lo que había vivido en menos de una hora. Trataba de calmarse, de dejar de llorar o cuando menos de que sus sollozos no fueran tan audibles, pero le era imposible. - ¿Por qué me haces esto? - gimoteó lastimeramente, necesitaba desesperadamente un por qué.
Jinx no respondió inmediatamente, solo le dirigió una mirada breve para después quitarle con cuidado el trapo mojado y comenzar a aplicar una pomada con extremo cuidado, no queriendo hacer más doloroso el proceso. –La pregunta aquí, princesa, es ¿Por qué me obligas a hacer esto? Pensé que nos habíamos enamorado, pensé que había encontrado a mi otra mitad ¿Sólo fui entretenimiento para ti? – coloco una gasa sobre la quemadura y la fijo con cinta de grado médico.
-N-no…- se apresuró a responder Lux, limpiándose con la mano sana los mocos –Pe-pero esto no está bien, yo tengo que regresar a casa. Pero no significa que no vaya volver…- trago saliva -…iba a decirle a mis padres que quería estudiar acá, porque no soportaba la idea de no volver a verte. – Lux pensó que ahora estaban tranquilas las cosas, podía conversar con ella, convencerla. Estaba bien segura de que todo era un malentendido.
Jinx en cambió alzó una ceja, luego soltó el aire ruidosamente -¿De verdad crees que tus padres te iban a dejar? ¿Esos mismos padres demacianos, conservadores hasta la medula que tú misma me contaste? – negó con la cabeza –Eres muy ingenua. – saco su celular, tecleo rápidamente para después mostrarle un artículo de una revista de sociedad muy prestigiosa en Demacia. –Ve, te tienen marido para cuando regreses a casa. - En el escrito se leía donde la familia Crownguard decía que su hija estaba teniendo un viaje antes de su boda con tipo al que ni conocía. - ¿Eso quieres? ¿Volver para convertirte la esposa de adorno de un imbécil demaciano? – guardó su celular.
Lux se quedó boquiabierta, era un artículo en una revista de chismes pero su familia siempre había cuidado mucho el no aparecer en páginas de ese tipo de publicaciones, pagando incluso para que así fuera. La verdad es que lo creyó completamente, ya se le hacía raro que le hubieran dado un viaje así tan fácilmente. El actuar era muy propio de su familia.
Sintió la mano de Jinx posarse gentil en su mejilla, alzó su mirada para encontrarse con la de ella. –Quédate conmigo, bonita. – la zaunita se inclinó, el acercamiento fue lento pero decidido, para cuando Lux acordó Jinx ya poseía sus labios. De nuevo, no supo cómo actuar, estaba tan confundida que simplemente se dejó llevar por ese beso arrasador.
La lengua de Jinx se las arregló para meterse en el interior de su boca, froto de manera provocativa su piercing contra la lengua ajena arrancándole un gemido involuntario a Lux que en el fondo estaba agradecida de ya no ser maltratada, pero no pudo evitar sentirse mal con ella misma de que ese beso comenzara a calentar su centro. Mientras sus lenguas jugaban, sintió una de las manos de Jinx amasar su seno sobre la ropa y la otra, meterse bajo el vestido sencillo, acariciando de una manera nada inocente su muslo. Pronto llego a las bragas, esquivo rápidamente la tela de estas para que su dedo pulgar se abriera paso y fuera directamente a su clítoris, apenas lo roso y Lux soltó un sensual gemido que la avergonzó muchísimo, pero de nuevo no hizo nada, simplemente se dejó hacer por miedo a que Jinx se molestara y decidiera que era hora de más maltratos.
-Me gusta tanto como te mojas para mí. - susurro Jinx contra los labios de Lux, haciéndola sonrojar y voltear hacia otro lado, no pudiendo hacer nada por todo lo que le estaba pasando, sólo gimiendo y estremeciéndose. Su dedo pulgar acariciaba en círculos esa zona tan sensible, esparciendo la humedad de Lux más y dejando que su dedo índice y medio se deslizara con sumo cuidado en el interior de Lux, con una gentileza que contrastaba mucho con lo que había pasado hace unos momentos en la otra habitación. Comenzó a meter y sacar sus dedos, disfrutando de los gemidos que soltaba la rubia que de pronto ya se encontraba aferrada a sus hombros, hundiendo el rostro en su cuello. –Mira cómo te retuerces por y para mí. - le susurraba al oído, besándole el lóbulo, sin dejar de follársela –Desde que te vi sabía que estabas destinada para mí. Y ahora eres mía, mía para siempre. – conforme hablaba el ritmo de su mano aumentaba y por cómo el interior de la rubia se contraía se dio cuenta de que estaba muy cerca del orgasmo por lo que decidió empezar un ritmo más frenético, no dejando tregua tampoco al pequeño botoncito de nervios, provocando que Lux alcanzara el orgasmo en un pequeño grito ahogado. –No importa si no lo entiendes o aceptas ahora, princesa. – le susurro, sacando lentamente los dedos del interior para luego llevarlos a su boca y probar a la rubia, que la miraba con una mezcla de vergüenza, sorpresa y hasta miedo –Hare lo necesario para que aceptes lo nuestro a partir de ahora. –
XXX
Notas de la autora: Bueno, ahora saben el porque de las etiquetas. Este es el capitulo que más me interesa leer su opinión, sea cual sea así que no duden en comentar, no importa el idioma yo siempre respondo. También sus kudos son muy importantes.
A partir de aquí las cosas se van a ir tornando más oscuras, más intensas, más... de todo. Lo siento, amo esta pareja y amo todavía más a Jinx así que no puedo evitar imaginándola con hacer cosas horribles a las personas que quiere 3
Hasta la próxima semana.
