En Las Sombras
Por Niteryde
Traducción: Mya Fanfiction
Capítulo 04: Llamando su atención.
Nota de Mya: si quieren leer mis respuestas a sus RWS, están al final, no contienen spoilers. Como siempre, luego de publicado el siguiente capítulo serán borrados para no incomodar la lectura a los rezagados ni abultar la extensión de la historia.
—¡Eres un idiota!
—¡No sabía que esto iba a pasar!
—¡Van a culparnos por esto, dirán que fue nuestra culpa porque le dimos alcohol a un menor de edad! ¿No sabes quién es su mamá? ¡Bulma Briefs comprará esta maldita Universidad sólo para que nos expulsen! ¿Y has visto esas fotos que los medios de comunicación captaron de su papá en el Tornero de las Artes Marciales? ¡Si no nos expulsan entonces ese tío nos matará! ¡Maldición, Masu, en qué estabas pensando cuando invitaste a Trunks Briefs a la fiesta! —siseó Dao furioso, andando de un lado a otro en el dormitorio de su amigo más tarde esa noche. Masu estaba sentado en la cama, tapándose el rostro enrojecido con las manos.
—El muchacho estaba bien cuando lo dejamos —sostuvo Masu débilmente, su voz se oía amortiguada por sus manos—. No tengo idea…
—La cagamos, viejo —dijo Dao en un suspiro, sacudiendo la cabeza en consternación mientras seguía con su andar incesante. Se quitó los lentes y se frotó un ojo—. Quizá sus padres ya saben lo que pasó, y si no, lo harán pronto. Esto está jodido.
Ambos guardaron silencio por unos segundos. Dao se quitó los lentes y miró por la ventana de su amigo, enfocándose en los dormitorios de los estudiantes de primer año, al otro lado del campo de fútbol. Las luces parpadeantes de la ambulancia y la policía se reflejaban en él, llenándolo de ansiedad.
—Necesitamos ir a visitarlo tan pronto como sepamos a dónde lo llevaron. Asegurarnos de que él estará bien. Demostrarles que nos importa, y decirles cuánto sentimos que esto le pasara. Con suerte, sus padres estarán menos predispuestos a colgarnos de las pelotas si hacemos eso.
—De ninguna manera, amigo —dijo Masu, negando tajantemente—. Yo ya no quiero tener nada que ver con Trunks Briefs. ¿Él está teniendo visiones de esa chica Xhao, y luego todo eso tan extraño pasó? ¡Tch! Mierda. Eso, y no me importa lo que digas, NO es coincidencia.
Dao gruñó y miró hacia el techo mientras cerraba los ojos. —Masu, no puedes estar hablando en serio…
—¡Amigo, lee los posts que están subiendo a las redes sociales! —insistió Masu, sacando el teléfono con manos temblorosas. Rápidamente abrió la página—. Esta es Lin. Ella duerme en el mismo edificio que Trunks. Oye su post «¡Acabo de oír gritar a un chico en el piso de abajo como si una manada de lobos lo atacara mientras los pisos se movían como si hubiese habido un terremoto! Ahora la luz se ha ido y estamos encerrados… SABÍA que debía salir de aquí cuando oí las historias de fantasmas…»
Dao puso los ojos en blanco. —Esa chica no sabe cuánto es dos más dos-
—Este es el post de Miken - «Pasaba por los sanitarios de la Universidad de la Capital del Oeste rumbo a los dormitorios de los novatos cuando los pisos se sacudieron, las luces se apagaron, y un muchacho gritó como si estuviesen asesinándolo. Ahora estoy atascado aquí y hay policías y ambulancias por todas partes… ¡demasiado genial!»
—Miken estaba hasta atrás cuando se marchó esta noche. Evidentemente sigue estándolo.
—Acá está el post de Furanku-
—¡Masu, basta! —gritó Dao en señal de exasperación, pasándose una mano por el pelo puntiagudo—. ¡Trunks estaba borracho! Por eso estamos jodidos– porque un menor de edad de primer año estaba en nuestra fiesta, quizá se involucró en una pelea con las personas equivocadas, ¡y ahora puede que no pase la noche! ¡No tiene NADA que ver con una leyenda de una chica que murió acá hace veinte años! ¡Así que no pierdas la cabeza, porque tenemos que ir a ver a ese muchacho y asegurarnos de que esté bien!
Masu tiró el teléfono a la cama, antes de limpiarse las manos sudorosas con sus jeans. Tenía un movimiento involuntario en la rodilla mientras murmuraba: —Dao, lo que pasó en ese dormitorio esta noche no es normal. Para ser sincero, no quiero ir a verlo. Vetú sólo-
—¡Por supuesto que no! —gritó Dao, avanzando hacia su amigo. Prácticamente le tiró el dedo en la cara a Masu mientras continuaba—: Tú invitaste a Trunks Briefs a la fiesta de esta noche, así que no te vas a escapar de esta. ¡Si tengo que ir a encarar a sus padres y tratar de hacer las paces, entonces más te vale acompañarme!
Masu desvió la mirada, enfocándose en la pared. Finalmente, después de breves segundos, se metió las manos en los bolsillos otra vez, y luego asintió.
—Está bien —cedió en voz baja.
—Bien. Ahora vamos a hablar con el equipo de emergencia médica antes de que se vayan para saber a dónde se lo llevarán.
Masu afirmó con la cabeza. Se puso de pie y siguió a Dao fuera de la habitación, rezando en silencio, y por primera vez en años, que todo resultara bien.
Confianza. Era algo con lo que Vegeta aún luchaba fundamentalmente, incluso después de tanto tiempo. Él confiaba en los Guerreros Z, sí, pero sólo en la batalla. Pero en un nivel más profundo, el sólo confiaba en su esposa e hijos. Así era. O al menos, así creía que era. Resultó estar equivocado.
Vegeta frunció y con gentileza le quitó el pelo de la cara con la punta de los dedos a su hija, la única parte de su mano que no estaba vendada. La pequeña estaba dormida en la cama que compartía con su esposa, con sus acostumbrados shorts y uno de los suéteres de su hermano. El príncipe suspiró al ver la prenda de vestir de Trunks, sintió un nudo en el estómago. Vio hacia el techo cuando sintió a Bulma comenzar a dejar el cuarto de su hija. Luego tomó a la niña en brazos lo mejor que pudo pese a sus manos heridas, y la sacó de la cama.
Bra se revolvió en sus brazos, echándole un vistazo. —¿A dónde vamos? —susurró cansadamente.
—Sssh. Duerme, princesa —susurró también, acunándola gentilmente mientras se tornaba para dejar la habitación. Bra se acurrucó a su pecho instintivamente, y se quedó otra vez dormida antes de llegar a la puerta.
Bulma los encontró abajo un momento después, cargando un bolso rosa de su hija que estaba lleno de ropa y juguetes. Chequeó a la pequeña en los brazos de su esposo, antes de sacar el teléfono y marcar un número.
Veinte segundos después, Goku apareció de la nada frente a ellos. Su apariencia mostraba mejor que ningún reloj que eran más de las tres de la mañana. Estaba en bóxers, su pelo era un completo desastre, y sus ojos estaban adormilados por el sueño. Era obvio que Chi-Chi, literalmente, lo acababa de levantar y que de inmediato se había teletransportado.
Sus ojos se enfocaron tan pronto como les echó un buen vistazo a sus amigos. El cabello de Bulma estaba atado en una cola desordenada, y aún llevaba la camiseta extragrande con la que había estado durmiendo, sólo se había puesto unos jeans para irse. El ojo izquierdo de Vegeta temblaba rítmicamente a causa del estrés, y las vendas en sus manos hacían parecer que había estado golpeando vidrios por horas. Ambos se veían completamente exhaustos.
—Siento tanto despertarte, Goku —susurró Bulma—. Pero tenemos que irnos de inmediato, y no podemos llevarla con nosotros.
—Está bien, Bulma. ¿Cómo está él? —murmuró Goku preocupado, tomando el bolso rosado de las manos de Bulma para después tirárselo al hombro.
—No lo sabemos. Acabamos de recibir la llamada —respondió Bulma, incapaz de ocultar la preocupación en su voz.
Goku asintió, y luego se tornó hacia Vegeta. Dio un paso hacia él, ya con los brazos abiertos para recibir a la pequeña. El príncipe arrugó la frente, mirando a su hija. No quería que se la llevaran, pero no tenía opción. Tenían que ir a ver a Trunks inmediatamente, y no era una buena idea llevarla con ellos cuando no sabían cuál era la condición en la que él estaba.
En ese momento de crisis, el príncipe se dio cuenta de que en realidad estaba equivocado, sí había alguien en quien confiaba absoluta y completamente más allá del campo de batalla. Era el único hombre con el que podía dejar a su hija y sentir la seguridad de que ella estaría a salvo. Era el hombre parado frente a él en ese momento.
Sin una amenaza o advertencia, el príncipe dio un paso al frente y se la entregó a Goku, quien la tomó con suavidad en sus brazos. Bra se revolvió pero no despertó durante la transferencia. Vegeta suspiró mientras la miraba, antes de hacer contacto visual con el otro saiyajin.
—No te preocupes, Vegeta. Estará bien conmigo —le aseguró Goku al hombre al que ahora consideraba un gran amigo.
Vegeta lo miró fijamente unos segundos, y luego se dio la vuelta y se retiró sin decir palabra. Goku suspiró, antes de enfocarse en Bulma. —Si quieren, puedo dejar a Bra en casa, regresar, llevarlos con Trunks, y luego volver a casa. Sólo me tomará unos segundos. O si les hace sentir más tranquilos, puedo llevarlos ya, para que Bra esté con nosotros todo el tiempo-
—Gracias por la sugerencia, pero voy a decir que no. Una teletransportación es más que suficiente para ella, y no quiero que te separes de su lado —dijo Bulma cansadamente, mirando fijamente a su niñita—. No te preocupes por mí y por Vegeta. Llegaremos rápido, te lo garantizo.
Voltearon cuando Vegeta se les acercó otra vez. Estaba sosteniendo el osito de peluche en su mano izquierda, apenas era capaz de asirlo. Lo dejó con gentileza en los brazos de su hija dormida.
—Si se despierta, no se dormirá otra vez si no tiene esta cosa estúpida —dijo Vegeta en voz baja, antes de dar un paso atrás. Goku asintió mientras Bulma se acercaba a su esposo. Ella se sujetó a su brazo por apoyo, aunque no estaba segura de si era más para él que para ella.
—Iremos a buscarla tan pronto como podamos. Muchísimas gracias por hacer esto, Goku —agradeció Bulma con sinceridad. Vegeta asintió, repitiendo en silencio sus palabras.
—No es problema. Avísenme cómo está.
Ambos asintieron. Goku cargó a Bra lo mejor que pudo con un sólo brazo. Luego se puso los dedos en la frente, y desaparecieron.
Bulma y Vegeta bajaron de inmediato sin decir palabra. Medio minuto después, y ya estaban volando en el aerocoche de ella. El saiyajin se asomó por la ventana para ver la noche oscura, enfocándose en el ki de su hijo como lo había estado haciendo desde que su esposa recibió la llamada. Era débil, pero estable. Esa era la única razón por la cual estaba remotamente calmado. El hecho de que su hija estuviese bien dormida también había frenado que entrara en pánico, sobre todo por parte de Bulma.
—Estaremos allá en unos minutos —le informó Bulma. Le echó un vistazo preocupada—, todavía puedes sentirlo, ¿verdad?
—Sí —respondió automáticamente, con los ojos fijos al exterior—. Su condición no ha cambiado desde la llamada telefónica.
—¿No sentiste nada antes? ¿Alguien con un gran poder que no reconociste o algo así?
—No —dijo Vegeta, arrugando el entrecejo.
Los dos guardaron un tenso e inquieto silencio, antes de que Bulma finalmente susurrara: —A Esto era a lo que Bra se refería.
Su esposo volteó a mirarla. —¿Qué?
—Ella dijo que el mayor iba primero, ¿verdad? Ese es Trunks. Vegeta, ¿y si alguien está acosando a nuestros hijos?
Él suspiró, sacudió la cabeza, y volvió a mirar hacia el exterior. —Mujer, no sabemos todos los detalles de lo que le pasó a Trunks está noche. Vamos a averiguar primero antes de saltar a locas teorías de conspiración.
Bulma suspiró, pero no dijo nada más. Esperaría y vería.
Tuvo que esperar más de lo que quería. Llegaron al hospital al que Trunks había sido llevado, sólo para que les informaran que aún no podrían verlo. Una buena amenaza de Vegeta había logrado que el equipo les asegurara que verían a su hijo tan pronto como fuese posible. El saiyajin cedió sólo porque era capaz de sentir a su primogénito. Se sentó en una de las sillas de la sala de espera de la Sala de Emergencias, y cruzó los brazos. Se unió a los demás presentes para ver en la televisión que transmitían un juego diferido, sin verlo en realidad. Bulma se unió a él después de encargarse del papeleo, y después comenzó la espera.
Después de treinta minutos, Vegeta siseó en un susurró con rabia: —Esto es absurdo. ¿Qué demonios le están haciendo?
—Se están haciendo cargo de él. Lo veremos tan pronto como podamos —le respondió Bulma en voz baja.
—Hn.
—Disculpen. ¿Son ustedes los padres de Trunks Briefs? —preguntó una voz ronca detrás de ellos.
Bulma y Vegeta miraron por encima del hombre para encontrarse con un oficial de policía ligeramente pasado de peso, de mediana edad, parado allí. Ambos se pusieron de pie, y Bulma le extendió la mano mientras Vegeta se quedaba detrás de ella.
—Sí. Soy Bulma Briefs, y él es mi esposo, Vegeta —dijo mientras tomaba su mano para estrecharla.
—Soy el oficial Estaulan. Siento conocerlos bajo estas circunstancias, y les prometo que no les quitaré mucho de su tiempo. Sólo tengo que hacerles unas preguntas relacionadas con su hijo.
—Está bien.
Vegeta siguió a su esposa mientras iban a un lugar donde pudiesen estar a solas con el oficial. Sus ojos se entrecerraron mientras oía los eventos que se conocían de esa noche: Trunks había ido a una fiesta de fraternidad y se había tomado unos tragos. Asumieron que el alcohol lo hizo vomitar en el baño. Lo que pasó después, sólo pudieron asumir que se trató de un ataque.
—La electricidad se fue en todo el edificio, y los estudiantes dijeron que sintieron los pisos temblar. Parece algo predeterminado, como si alguien hubiese querido generar una distracción durante el asalto. ¿Hay alguien con quien Trunks esté teniendo problemas en la escuela, quien ustedes piensen podría haber tenido algo que ver con esto?
—No —respondió Bulma, negando con la cabeza—. Trunks ni siquiera ha estado acá por dos meses. Sólo es un estudiante de primer año y todavía está haciendo amigos.
—Ya veo —dijo el oficial, tomando nota—. ¿Y qué de ustedes dos? —preguntó, mirando y examinándolos a los dos. El respeto de Vegeta por el hombre se incrementó un grado cuando el hombre hizo contacto visual con él sin una pizca de temor—. ¿Hay alguien que podría esta acosándolos a través de su hijo?
Bulma se movió incómodamente por la pregunta. Ella había estado cuestionándose lo mismo, y no tenía respuesta. Al verla titubear, Vegeta se acercó un poco.
—Nadie nos está acosando —gruñó furioso—. Es más, si incluso se tratase de alguien queriendo venganza, hay pocos lo suficientemente fuertes para lastimar a nuestro hijo.
El oficial asintió, tomando más notas. —Está bien. Seguiremos investigando qué pudo haber pasado esta noche; no queremos que esto le pase a ningún otro estudiante. Aquí tiene mi número directo —dijo, entregándole una tarjeta a Bulma—. Por favor notifíqueme si a alguno de ustedes se le ocurre quién podría estar detrás de esto. Además, tan pronto como su hijo tenga las fuerzas, nos gustaría hacerle unas preguntas también.
—Gracias —dijo Bulma, mirando la tarjeta. El oficial asintió y se retiró mientras Vegeta resoplaba en hastío.
—Trunks, atacado —se mofó, poniendo los ojos en blanco—. Dame un maldito respiro.
Bulma dijo en un suspiro: —No lo sé, Vegeta… —murmuró, evidentemente escéptica.
—No hay nadie lo suficientemente poderoso para lastimar al muchacho. Se oye como si hubiese tenido problemas para controlar su poder —razonó Vegeta—. Esa es probablemente la razón para el corte de energía eléctrica y el temblor en el piso, en lugar de que un humano lo tomara por sorpresa.
—¿Desde cuándo Trunks tiene problemas controlando su poder? —preguntó Bulma, desviando la mirada de la tarjeta a los ojos de su esposo.
Era una buena pregunta. No tenía respuesta para eso. Desvió la mirada con un frunce, intentando pensar en la situación con lógica. Pero se le estaban acabando las opciones. Antes de poder decir palabra, un médico bajito, con pelo gris, se acercó a ellos.
—¿Sra. Briefs?
—Sí —respondió Bulma, dándose la vuelta para mirar al recién llegado.
—Mi nombre es el Dr. Bison. Soy el médico de cabecera y responsable de su hijo.
—¿Como está?
—El muchacho sufrió de un ataque de ansiedad severo. Los paramédicos tuvieron que darle un sedante muy fuerte para poder tratarlo. Hemos hecho muchos exámenes para descartar ciertas condiciones, especialmente por la enfermedad del Código V, pero todo está volviendo a la normalidad. Al parecer fue una respuesta al ataque por el que pasó esta noche. Se recuperará por completo, y debería ser dado de alta mañana en la tarde o al día siguiente, como tarde.
—¿Entonces sí fue un ataque? —preguntó Bulma preocupada, mientras Vegeta se daba la vuelta para darles la espalda.
—Por la naturaleza de sus heridas, sí-
—¿Dónde está? —interrumpió Vegeta repentinamente.
—Recuperándose en la habitación 310B.
Apenas les habían terminado de dar el número de habitación, cuando Bulma y Vegeta se habían marchado en esa dirección. La urgencia por ver a su hijo terminó, aunque cuando finalmente llegaron a la puerta, se quedaron contemplándolo. Bulma pausó sólo un segundo, antes de correr hacia él. Vegeta, no obstante, permaneció en el marco. Su cerebro dejó de trabajar brevemente cuando lo vio.
Trunks estaba antinaturalmente pálido y frío, tenía el pelo bañado en sudor y alborotado. Tenía moretones visibles formándose en su cuello y manchas en el pecho donde parecía que había sido fuertemente golpeado. El príncipe se secó la frente con el revés de la manga, antes de acercarse lentamente. Bulma estaba pasándole la mano suavemente por el pelo mientras Vegeta estaba parado al otro lado de la cama.
El príncipe tenía los dientes apretados mientras le hacía un escaneo al cuerpo maltratado de su hijo. Se inclinó hacia adelante y examinó los moretones en su cuello más de cerca. La piel de Trunks estaba al rojo vivo y las marchas tenían forma de dedos. Dedos de una mano que evidentemente se habían apretado con fuerza alrededor de su cuello. Bulma no tuvo que decirle nada, porque no había espacio para dudas. Alguien se había acercado a su hijo y le había hecho eso. Vegeta apenas podía creer que hubiese alguien a parte de ellos que pudiese ser tan poderoso, y que él no lo supiese. Pero ya no había otra explicación.
Los ojos de Vegeta se llenaron de ira mientras luchaba con contenerse. Podía sentir que su ki comenzaba a ascender contra su voluntad en respuesta a su creciente molestia. Cuando descubriera quién había sido el responsable de lo que le había pasado a su hijo, que los dioses lo ayudaran…
—¿Qué demonios es esto? —preguntó Bulma en voz alta, sacando a Vegeta de sus pensamientos homicidas—. Vegeta, ven a ver.
—¿A ver qué? —preguntó, dando la vuelta para ubicarse al lado de su esposa. Se inclinó hacia adelante mientras Bulma volteaba con gentileza la cabeza de Trunks para poder ver con más claridad a un lado de su cuello. Vegeta parpadeó en sorpresa al ver la marca en el cuello de su hijo. Alguien literalmente había gravado una clase de símbolo directo en su piel. La quemada estaba cubierta de algo parecido a un gel que lo ayudaba a sanar, pero ésta aún era visible—. ¿Pero qué mierda es esta? —susurró Vegeta.
—¿Reconoces esto? —preguntó Bulma, sus ojos azules se llenaron de lágrimas de solo pensar que alguien le había hecho semejante daño a su hijo.
—Me parece familiar —admitió, frunciéndole a la marca. Luchó por reconocerla, pero después de unos segundos, sacudió la cabeza en frustración—. No puedo identificarla…
Vegeta muy suavemente pasó los dedos por la marca, las puntas de sus dedos apenas rozaron la piel de Trunks, cuando éste se sacudió en respuesta al contacto. El bip regular que había estado monitoreando su ritmo cardíaco se aceleró cuando el adolescente se levantó, jadeando en búsqueda de aire y mirando alrededor incoherente y completamente en pánico.
—¡Tranquilo! —dijeron Bulma y Vegeta al mismo tiempo. Trunks les dirigió una mirada desconcertada a sus padres, como si no los reconociera. Respiraba con dificultad mientras analizaba detenidamente el resto de la habitación, dándose cuenta lentamente de que estaba en el hospital.
—Tranquilo, cariño —le dijo Bulma dulcemente, masajeando su espalda y mirándolo preocupada. El adolescente estaba temblando—. Ya estás bien.
Trunks contempló la habitación débilmente iluminada, antes de ver a sus padres. Sus ojos comenzaron a enfocar lentamente mientras veía a su madre, antes de moverlos hacia su padre que lo observaba detenidamente. Trunks suspiró en alivio. Aunque aún estaba indispuesto por la sedación, sabía que la presencia poderosa de Vegeta significaba que estaba a salvo.
Gradualmente, su temblor cesó. Cerró los ojos, su pánico comenzó a disminuir poco a poco. Bulma se sentó en el borde de la cama, siguió masajeándole la espalda.
—¿Qué demonios pasó esta noche, Trunks? —preguntó Vegeta.
Trunks guardó silencio cuando Bulma estiró un brazo y comenzó a quitarle el cabello empapado de sudor del rostro. Normalmente, se habría opuesto completamente al agobio de su madre. Pero ahora, sólo la presencia de Vegeta evitaba que se abrazara desesperadamente a ella y no la dejara ir. Al carajo su bravuconería. Estaba verdaderamente aterrado, a un nivel al que nunca había estado en su vida.
Recibió el contacto de su madre mientras intentaba lidiar con sus pensamientos, los cuales estaban nublados e inconexos. Era difícil. Trunks frunció el ceño, antes de decir con una voz extremadamente ronca—: No lo-
Su voz se entrecortó antes de comenzar a toser bruscamente. Bulma miró alrededor de la habitación, antes de ver a Vegeta y señalarle la jarra de agua fría. El príncipe asintió. Se acercó a la mesa y vertió algo del líquido en una taza de plástico, forzando sus manos a cooperar mientras le ponía un sorbete. Se volteó hacia su hijo, y sostuvo torpemente la taza y el sorbete mientras Trunks bebía con avidez el agua para calmar la resequedad de su garganta.
Vegeta dejó la taza en la mesa después de que Trunks la terminó. —¿Y bueno? ¿Qué pasó? —insistió.
Trunks se enfocó en su padre con mirada nublada. Su voz estaba sólo un poco mejor cuando comenzó a divagar: —Había sombras. O fantasmas. Espíritus. No lo sé pero no pude pelear con ellos, papá. Me rodearon. Luego estaba esa chica. Era real. Sé que lo era. No estoy loco. Los vi, tenían ojos raros y rojos. Querían matarme. Iban a matarme-
—Okay, tómalo con calma —interrumpió Bulma cuando vio que la máquina detectó que su ritmo cardíaco comenzó a acelerar durante su diatriba. Cuando Trunks se tornó a mirarla, ella se inclinó hacia adelante y le dio un beso en la frente—. Hablaremos de esto en la mañana, ¿vale? Por ahora, acuéstate y duérmete otra vez.
—No estoy loco, mamá —insistió Trunks.
—Nadie está diciendo que lo estés, cariño. Has pasado una noche de perros, y ahora necesitas descansar.
El adolescente frunció y pareció considerar sus palabras, antes de volverse a enfocar en su padre. —¿Se van a quedar, verdad?
Vegeta estaba en otra parte, con el ceño fruncido y mirando a la distancia a un equipo médico. ¿Ojos rojos…?
—¿Papá?
El príncipe salio de su ensimismamiento y miró a su hijo. No había visto esa mirada en los ojos del muchacho desde que era pequeño y prácticamente le rogaba para que fuese a revisar debajo de su cama si había monstruos. Vegeta hizo lo mismo que había hecho en aquel entonces: sucumbir, sólo para que pudiese descansar tranquilo. Aunque esta vez, no le riñó.
—Sí, hijo —dijo Vegeta, asintiendo cortamente—. Aquí estaremos. Ahora descansa.
Trunks, pareciendo satisfecho con esa respuesta volvió a acostarse lentamente, haciendo una mueca mientras lo hacía. Se acomodó cerca de su madre mientras ella le acariciaba la cabeza.
—Dijeron que regresarían —murmuró, cerrando los ojos—. Regresarán.
—Shh, sólo duérmete —le susurró Bulma.
Trunks volvió a dormirse en segundos, y Vegeta desvió la mirada tan pronto como pasó. El príncipe miró por la ventana de la habitación, desde donde se veía el estacionamiento exterior y áreas residenciales más allá. La explicación de su hijo sólo lo dejó más confundido que nunca. Los vellos de la nuca se le erizaron mientras recordaba las imágenes de sus pesadillas. Los niños masacrados con ojos rojos.
¿Podría ser posible…?
Vegeta abruptamente sacudió la cabeza. Eso fue hace muchísimo tiempo, y todos estaban muertos. Se aseguró de eso. Él había masacrado a todos en ese planeta, y luego lo había destruido en pedazos por si acaso. No, no podía tratarse de un sobreviviente en búsqueda de vendetta.
Metódicamente, revisó los hechos: el muchacho había estado bebiendo. Había estado sufriendo de pesadillas, por lo tanto no durmiendo bien. Evidentemente, su extraña explicación era el resultado de su estado incoherente. En la mañana, discutirían otra vez los eventos, con lógica y razón.
—¿Vegeta? —El príncipe miró por encima del hombro a su esposa, quien estaba ahora parada detrás de él—. ¿En qué piensas?
—Creo que el muchacho estaba fuera de sí —respondió, mirando otra vez al frente—. Alguien le hizo esto, quizá tomando ventaja del hecho de que estaba ebrio. Hablaré con él cuando esté más coherente, y luego planeo asegurarme personalmente de que quienquiera que le haya hecho esto lo pague. —Pausó por un momento, antes de añadir—: A menos que quiera hacerlo él mismo.
Como sus hijos, Bulma también ganaba seguridad y fuerza con la presencia de Vegeta. Necesitaba sentirla ahora, porque sentía un nudo de temor en el estómago. Se pegó a su esposo, abrazándolo por la espalda. Él no respondió al contacto, pero tampoco se separó mientras continuaba mirando a lo lejos desde la ventana.
—Lo que Trunks describió… —le susurró Bulma al oído—. Es como lo que yo vi en la TV hace unos días.
Vegeta puso mala cara, sus ojos se movieron al reflejo apenas visible de su esposa en la ventana. —¿De qué estás hablando, mujer? —preguntó.
—¿Recuerdas? ¿Cuando te compré la medicación para dormir? Yo vi el reflejo de alguien en la TV.
Vegeta ladeó la cabeza. Ese día había tenido sueños difusos. Le tomó un momento antes de finalmente recordar de qué hablaba ella.
—¿Y qué hay con eso?
—Era igual a lo que Trunks describió. Una sombra con ojos rojos. —El príncipe frunció más el ceño y volvió a mirar por el vidrio al estacionamiento del hospital. No dijo nada en respuesta, y entonces Bulma continuó, su voz se oía preocupada—. Yo no le conté nada de eso. No hay manera de que lo supiera.
Cuando el silencio de su esposo se extendió por casi un minuto, ella habló otra vez. —¿Vegeta?
Su voz se oía casi mecánica cuando respondió:
—Son casi las cuatro de la mañana, Bulma. Descansa un poco. Hablaremos de todo esto más tarde.
—Supongo…
—Todo estará bien —afirmó con tono de seguridad. Levantó la mano derecha y en una ligera caricia, pasó la punta de sus dedos por las manos de ella que seguían en su pecho—. Le encontraremos una solución a eso en la mañana cuando el muchacho esté más despierto.
Bulma acarició su cuello con la nariz unos segundos, antes de decir en un suspiro contra su piel. —Está bien —cedió, finalmente separándose de él.
Vegeta observó por el rabillo del ojo como ella tomaba asiento en el viejo sillón reclinable de la habitación, cerca de Trunks. Cruzó los brazos y volvió a enfocarse en la ventana. Bulma eventualmente se quedó dormida, y el sol eventualmente salió, pero Vegeta no se había movido un centímetro, ni se había sentido un poco cansado. No sabía que demonios estaba pasando, pero iba a descubrirlo y a ponerle un final.
Si alguien quería llamar su atención, ahora la tenía.
Mientras tanto, en la Montaña Paoz, Bra estaba bien despierta y apretando su osito con fuerzas. Estaba envuelta a un edredón caliente, y Chi-Chi estaba a unos metros de ella, dormida. En el suelo, Goku estaba tirado en un colchón inflable entre sábanas desordenadas, roncando. La habitación estaba a oscuras, pero Bra estaba observando al tercero presente, al cual ella podía ver con claridad.
—Mi papi no haría eso —susurró Bra muy bajito para no despertar a los adultos mientras apretaba con fuerza a su oso de peluche.
Claro que lo haría. Es malvado.
—Nah-ah —susurró Bra con un frunce—. Él es un buen papá.
Tu padre es malo. Él morirá de último, para que aprenda.
Bra se estremeció y se escondió bajo las sábanas. —Es muy fuerte. No morirá —dijo mansamente, sus ojos se llenaron de lágrimas ante la mera idea de que algo le pasara a su padre.
Nosotros somos más fuertes.
—No más que él.
¿Quieres ver cómo es de verdad tu padre?
—Yo sé cómo es mi papi.
¿Sabías que él es un asesino?
—…él le disparó una vez a un pajarito… —cedió, frunciendo en descontento ante el recuerdo.
No te preocupes. Pronto te mostraremos la verdad…
—¿Bra? —murmuró Goku cansadamente, finalmente despertándose de su sueño ligero. Se sentó lentamente y le echó una miradita a la pequeña en la cama. Bra estaba temblando y aguantando las lágrimas mientras abrazaba con todas sus fuerzas a su oso—. ¿Qué pasa? —preguntó.
—Nada —chirrió Bra.
—¿Con quién hablabas?
—Con nadie —respondió la pequeña en voz baja.
—Bueno, está bien —concedió Goku con gentileza antes de bostezar—. Trata de dormir un poco, ¿okay?
Bra asintió mientras el saiyajin volvía a acostarse. Se apretó más a su oso y cerró los ojos, luchando por contener las lágrimas. Goku era fuerte, como Vegeta. Él le había asegurado la primera vez que se despertó en la noche que la cuidaría y que sus padres la recogerían pronto. Recordó sus palabras por mucho rato. No fue hasta que el sol comenzó a salir que ella pudo dormirse otra vez.
Pocas horas después, se despertó con un grito aterrador.
—¿Por qué demonios tengo que ser yo el que las lleve? —casi chilló Masu la mañana siguiente, dando vueltas por toda la habitación con un gran ramo de rosas con una tarjeta de «mejórate pronto».
—¿Quieres encargarte de hablar? —le siseó Dao. Masu negó con la cabeza—. Sí, eso mismo creí. Ahora sólo lleva las flores y cierra la bocota mientras yo me encargo de esto.
Los muchachos intentaron maniobrar alrededor entre en un montón de reporteros y paparazzi que estaban intentando obtener la información de lo que había pasado la noche anterior. Bulma estaba frente a ellos, e intentaba hacerles entender que Trunks estaba bien y que la familia quería privacidad en esos momentos. Sin embargo, las fotos se estaban tomando y el mensaje no estaba llegando.
De repente de la nada, todas las cámaras y filmadoras explotaron. Inmediatamente después, un hombre furioso con el cabello como una llama se paró al lado de Bulma y rugió con saña: —¡Todos ustedes lárguense de este hospital y dejen a mi familia en paz. YA!
Todos huyeron como ratas. Vegeta aniquiló con ojos fríos a los dos muchachos que quedaron, uno llevaba un ramo de rosas. Los jóvenes estaban completamente pálidos mientras lo veían aterrorizados. El príncipe vio a su esposa que le tocaba el brazo y le dijo algo en voz baja. Él asintió y volvieron a entrar a la habitación.
—Sí —dijo Masu, asintiendo—. Sí, definitivamente tú te encargaras de esto, amigo. —Dao lo miró sin esperanza. Masu le hizo un ademán para ir tras Vegeta—. Ven, vamos.
—Sí. Está bien —respondió Dao en voz baja.
Ambos muchachos entraron, impacientes de terminar con todo. Recibieron el número correcto de habitación de la recepcionista, y después subieron en silencio al ascensor para ir a ver cómo estaba Trunks, y con suerte, caerles bien a sus padres.
Dao tocó suavemente la puerta. Vegeta la abrió, y ambos muchachos dieron un paso atrás. El hombre frente a ellos era completamente amenazante, y Dao momentáneamente perdió su determinación.
—¿Quién demonios son ustedes dos? —reclamó Vegeta.
Dao se aclaró la garganta, antes de obligarse a decir—: Señor, mi nombre es Dao. Soy un estudiante de tercer año de la UCO, y vicepresidente de Beta Yhi. Este es mi amigo Masu, y él es estudiante de último año y presidente de Beta Yhi. Conocemos a Trunks, y vinimos a visitarlo para asegurarnos de que esté bien.
Vegeta miró fijamente al muchacho frente a él. Sus ojos se entrecerraron un poco y luego se movieron al más alto, y rubio que estaba sosteniendo las flores. Ese parecía que quería estar en cualquier lugar menos allí y evitaba hacer contacto visual con él. El príncipe lo estudió por un momento, antes de volver a enfocarse en el muchacho frente a él.
—¿Qué coño es Beta Yhi?
Dao movió su peso de una a otra pierna incómodamente, antes de decir en un susurro: —Es una fraternidad-
—¿Entonces ustedes son los imbéciles que embriagaron a mi hijo? —gruñó Vegeta furiosamente.
—Señor —dijo Dao dócilmente mientras Masu intentaba levantar las rosas lo suficiente para esconderlas a su espalda—, ciertamente nosotros invitamos a su hijo a una fiesta que tuvimos anoche. Estábamos interesados en que se uniera a nuestra fraternidad. Nosotros sólo admitimos a los mejores estudiantes, y tenemos el promedio de notas general más alto de todo el campus. Tomamos nuestro trabajo con seriedad, y nunca fue nuestra intención nada de lo que le pasó a su hijo-
—Ahórrate tu discurso ensayado para alguien a quien le importe —siseó Vegeta—. Voy a tener una buena discusión con mi hijo, y luego decidiré qué hacer con esa fraternidad tan prestigiosa que les da licor a estudiantes menores de edad.
Los dos muchachos no pudieron hacer más que asentir. El príncipe le echó un vistazo a Masu, y ordenó: —Trae esas flores. Mi esposa apreciará el gesto. —El saiyajin se hizo a un lado y dejó entrar a Masu, pero cuando Dao intentó entrar, extendió su brazo y lo detuvo—. No te di permiso, muchacho. Espera aquí —dijo Vegeta, antes de entrar en la habitación detrás de Masu.
Dao dio un par de pasos atrás y cruzó los brazos, observando la puerta con ansiedad. Esperaba que su amigo pudiese salir vivo de esta.
—Buenos días, señora —dijo Masu educadamente, estirando una mano para apretar la mano de Bulma—. Mi nombre es Masu. Conozco a Trunks de la universidad. Le traje estas flores.
—Oh, eso es muy amable de tu parte —dijo Bulma con una sonrisa cansada, tomando las rosas—. Está un poco gris esto. Estas flores avivarán la habitación un poco.
—Sí —respondió Masu, mirando por el rabillo del ojo a Vegeta con incomodidad, quien ahora estaba apoyado a la pared, asesinándolo con la mirada. El muchacho se metió las manos en los bolsillos y le echó un vistazo a Trunks, quien aún estaba dormido. Sus ojos vagaron por los desagradables hematomas, y se estremeció ligeramente—. ¿Él va a estar bien? —preguntó por lo bajo.
—Sí, lo estará. Es un muchacho muy fuerte, como su padre —le dijo Bulma mientras regresaba al lado de Trunks.
Masu asintió y tragó cuando vio la quemadura en el cuello de Trunks. Sus manos temblaron mientras daba un paso atrás. Vio hacia la puerta, murmurando incómodamente: —Necesito salir para hacer una llamada-
—Sabes algo.
Masu se sobresaltó cuando miró al saiyajin que lo observaba. Sintió que estaba completamente expuesto bajo su intensa mirada.
—¿Señor? —preguntó en voz baja.
—Me oíste, muchacho —gruñó Vegeta—. Estás ocultando algo, y no vas a dejar esta habitación hasta que nos lo digas. Y si no lo haces, entonces le diré a la policía que tú le hiciste esto a mi hijo.
—Yo-yo no lo hice- —balbuceó Masu, sacudiendo la cabeza—. Lo juro, no tenía idea-
—Vegeta… —interrumpió Bulma, mirando a su esposo con los ojos entrecerrados—. Sólo es un niño-
—Un niño que oculta algo, y yo quiero saber qué es —interrumpió Vegeta, sin apartar la mirada de Masu.
—Es… algo estúpido —susurró el muchacho, mirando otra vez a Trunks—. Creerán que estoy loco.
—Ponme a prueba.
—La marca —dijo Masu, su voz apenas se oía firme—. La he visto antes.
Bulma y Vegeta ahora le prestaron toda su atención. El príncipe dio un paso adelante. —¿Dónde?
—Está tallada en una de las puertas de los dormitorios en la Universidad —respondió Masu, obligándose a desviar la mirada—. Todos siempre tratan de averiguar qué significa, pero nadie sabe. La marca apareció una mañana. La chica que vivía en esa habitación murió la siguiente noche.
—¿Cuándo pasó eso? —preguntó Bulma en voz baja.
—Hace casi veinte años. La chica enfermó y murió, de un día para otro… —dijo Masu, encogiéndose de hombros, mirándose los zapatos.
—¿Cómo demonios sabes eso? —exigió Vegeta.
Masu se rascó la nuca, con los ojos aún fijos en el piso. —Au, bueno, ella es la única estudiante que ha muerto en el campus de la UCO. Los estudiantes inventaron cualquier cantidad de historias y ahora es como una leyenda urbana o algo así. Aunque los últimos años ha ido muriendo, porque elegimos una nueva rectora, y ella nos advirtió que dejáramos de regar esas historias. Al hablar de ello ahuyentábamos a los candidatos a nuevo ingreso e irrespetábamos la memoria de la chica. Te metes en serios problemas actualmente si cuentas algo y te atrapan, pero algunos igual lo hacen. Nuestra fraternidad no lo hace. Le decimos la verdad a nuestros compañeros. —Se encogió de nuevo y pateó suave e incómodamente el suelo.
—¿Cuál es la historia? —preguntó Bulma. Vegeta permaneció en silencio, también incapaz de ocultar su curiosidad.
—Bueno… dicen que ella no murió mientras dormía. Algunos dicen que sus padres la mataron en alguna clase de ritual; dicen que sus padres estaban locos. Otros dicen que ella enloqueció y se suicidó. Pero la verdadera historia que algunas personas siguen contando es que una fuerza maligna la sobrecogió y mató. A pesar de lo que creas, se rumora que la chica aún puede ser vista merodeando por el campus. Algunos muchachos juran haberla visto, y que ella siempre está esperando. Dicen que en el aniversario de su muerte, puedes oírla gritar en el campus mientras muere. Claro, un montón de chicas comienzan a hacerlo también ese día para asustar a los estudiantes de primer año.
—¿Cuál era su nombre?
—Kegan —interrumpió Trunks. Todos voltearon sorprendidos. Veía a Masu con ojos nublados—. Kegan Xhao.
—¿Xhao? —cuestionó Bulma, parpadeando en sorpresa. Su rostro se apretujó en confusión, y miró a lo lejos en consideración—. ¿Dónde habré oído antes ese nombre…? —murmuró.
—La vi —insistió Trunks, cerrando los ojos otra vez mientras Bulma estiraba una mano para pasarle una mano por el pelo—. La sentí. Sé que lo hice.
Masu sacudió la cabeza y respondió en tono sombrío: —No es posible.
—La vi.
Masu miró brevemente a Trunks. Finalmente, se dio la vuelta e intento salir, pero Vegeta bloqueó la salida. Alzó la mirada y se encontró con la de Vegeta. En ese momento, estaba más asustado de tratar con Trunks que con el príncipe saiyajin.
—Señor, le he contado todo, y de verdad me alegra muchísimo que Trunks vaya a estar bien. Para ser honesto, todo esto me está enloqueciendo, y yo sólo quiero irme a mi casa —casi rogó.
Vegeta lo estudió intensamente, antes de concluir finalmente que estaba siendo genuino. Se hizo a un lado y dejó pasar al muchacho, observándolo todo el tiempo mientras el teléfono de Bulma comenzaba a vibrar repentinamente.
—¿Hola? —respondió Bulma, dándole la espalda a Vegeta y a Trunks—. ¿Qué? —Preguntó en un tono de voz que de inmediato llamó la atención de su esposo—. No, está bien. Uno de nosotros irá a por ella. Gracias, Chi-Chi.
—¿Qué pasa? —preguntó Vegeta cuando ella colgó el teléfono y lo miró llena de preocupación.
—Algo le pasa a Bra.
Me tardé más en responder los Reviews que en traducir (kidding xD). Eso me pasa por floja y no hacerlo vía pm. En fin, gracias a todos por leer y comentar.
Jesever: D: Gracias, gracias, gracias a ti por acompañarme, emocionarte, comentar y alentarme a pesar de ya haberla leído.
Valen Minene: Hola, creo que es primera vez que te leo, gracias por comentar, Valen, y me halaga que te guste lo que traduzco. Aprecio que me lo hagas saber. Ciertamente, son pocos los fics que se encuentran de este género, y menos aún los que te atrapan y te tienen con el alma en un hilo, ahora mismo sólo se me viene a la mente la Dra Yanki Girl, si no la has leído te recomiendo leas todas sus historias, son increíbles, y tienen a los Briefs de protagonistas en la mayoría de ellas.
Coincido completamente contigo, Niteryde tiene una manera realmente sublime de usar a los Vegeta-Brief, así me los reimagino a todos, sabes? amo su trabajo y por eso la traduzco con tanta felicidad.
Siento haber tardado tanto en publicar, te mentiría si te dijera que tendré el próximo más rápido, pero es que por ahora esta historia sólo tiene 14 capítulos y no puedo alcanzar a la autora. Así que te pido me disculpes por eso, espero que sepas comprender.
Un abrazo, nena. Y gracias por tus bonitas palabras.
Hevit: Ay pues yo estoy en las mismas, esperando no quedar llorando a moco suelto o traumatizada al final de esta historia, porque me da mucha pena con Bulma y Vegeta, con ella porque dicen que los hijos son el punto débil de toda madre, de imaginármela sufrir por la pérdida de uno de sus niños se me arruga el corazón. Y con él porque, a pesar de haberse opuesto tanto a tener una familia, al final resultaron siendo lo más importante para él, Vegeta no tiene nada, lo perdió todo siendo muy pequeño, nunca tuvo apego a nada o nadie, y cuando por fin lo hace algo o alguien quiere arrebatárselo así? frente a sus ojos y sin poder hacer nada para evitarlo? :'( pobre.
BTW, de dónde eres? yo creo que tú y yo debemos ser vecinas o coterráneas :)
Ligh Hodel: A mí también me encantan! siento no poder actualizar tan rápido, hago lo que puedo :(
TaniaBet: Otra que lee historias de terror de noche, a mí no me culpen si no pueden dormir... culpen a la autora, yo sólo traduzco xD
Gracias por comentar ;)
Guest: por favor dejar un nombre para saber a quién responder.
Yan: Hola, no es mi fic, es mi traducción ;). La autora es Niteryde, quien también escribió Punto sin Retorno, Escala de Grises y Perfectamente Agridulce, entre otras. Verdad que es lindísima la interacción entre ellos? por fin comienza a hacerlo con Trunks, espero que también te guste. Un saludo.
Prl16: Ay, pero si has comentado tardísimo! no pegaste ojo, mujer! como escribí arriba, la escena de Bra despidiéndose de las sombras a mí también me pone así, me la imagino en un fanart y todo :S (de hecho, hay fanarts de esta historia, pero de más adelante, ya se los mostraré). Y como bien dices, ver a Vegeta en esta faceta de papá preocupado y entregado y sufriendo porque el bienestar de sus hijos está siendo amenazado hace que la historia tenga un tinte más dramático. Un abrazo, nena. Nos seguimos leyendo ;)
María Fernanda: Gracias! Me alegra que te guste la traducción. La escena del baño es aterradora, a veces, cuando estoy en el baño veo hacia atrás a través del espejo. No soy miedosa, ni creo en nada de eso, no más para imaginármelo xDDD Te mando otro beso, y también te mandara un corazoncito si fan fiction. net no me eliminara el simbolito de "menor qué"
Sonia Safiro: Gracias también a ti Sonia, me alivia saber que les gusta como va quedando la traducción, y que les gusta lo que escribe Niteryde. Ay la misteriosa novia de Trunks...
Marilú: pero lo estará, no ahora, pero lo estará, y si no llegara a estarlo, cosa que no creo, le pediré a Nite nos resuma lo que sucedería, me alegra que te gustara tanto como a mí. A que es increíble? Saludos,
lore: A que sí! yo pensé lo mismo la primera vez que lo leí, lore! la tía no me terminó de cuadrar, y no porque fuese la "novia" del nene, que ya sabe que nos da celitos, sino como se las arregló para que él no pudiese hablar con su papá. Luego que nadie la conocía, ni Goten! "gato encerrado", me dije, y mira! Y bueno, si está muerta, siendo utilizada, fue asesinada por Vegeta, me temo que es algo que sabrás más adelante, ya acá se comienza a especular sobre ella.
Me alegra que te haya gustado el capítulo, espero que éste también :D
Tamashi: Yo no fui! Fue Niteryde, ella tiene la culpa de todo, ese cliffhanger también lo sufrí yo, así que te comprendo :( Y qué va a pasar con Trunks? Recuerdas que al principio escribí que él no sería un mero espectador sino un coprotagonista? eso va a pasar con Trunks :3. Y coincidimos, mi amiga es lo máximo ^^. Gracias por leer.
BuraSaiyaan: Pregunta respondida con este capítulo. Gracias por leer, un abrazo!
Carxx: A mí también -_-. No me cayó bien desde el primer párrafo, y no porque pareciera una Sue, ni me dieran celos (xDDD), sino porque me daba mala onda. Tenemos una detective por acá, no? a ti te gusta el género crime? porque tu análisis va más a la búsqueda de sospechosos, evidencias, información...
locaDBZ: Bueno, yo también la tengo o tendré en mi top cuando esté lista. Bra en esta historia es perfecta, muy tierna, tanto que hasta se despide de aquellos que la están asustando. Pobre, qué inocente u_u Y Trunksie... ah, todo un galán.
Ginny: Te voy a contar un secreto, pero no se lo digas a nadie (cuac), está siempre atenta a los títulos de los capítulos, porque son claves para cada uno. No muchos le prestan atención, me alegra que tú sí lo hagas.
Con Kegan me pasó lo mismo, el novio tiene una pesadilla y no le da consuelo? ni siquiera le pasa un vaso con agua? raro...
Concuerdo completamente contigo en que Nite es una escritora multigénero, y se nota que su gusto por la lectura es bastante amplio, te cuento que justamente ahora está leyendo Games of Thrones y ya le picó el gusanillo, quiere escribir algo ambientado en esa época. Esperemos que no, que todavía tiene pendiente terminar esta historia, la tercera parte de la trilogía "serás mi causa de muerte" y lo que todos estamos esperando... el spinoff de Punto sin Retorno.
Te mando un beso y un abrazo,
SoldierNroses: Bueno, lamentablemente, Tori no nos dejó grandes indicios de las cualidades de Vegeta como padre, si era preocupado, indiferente, atento... a mí se me da que no, al menos hasta después de la saga de Buu. Cariñoso? no lo creo. Preocupado? sí. Abnegado? quizá, no mucho. Ya podemos ver que es firme con Trunks en esta etapa, recuerdas el: "Si no quieres que te quite la mesada". Una lástima que no lo viésemos interactuar con Bra, que se ve que lo idolatra, pero no pudimos ver si era apegada a él (tenía que llevarla él de la mano en la escena cuando están llegando al torneo. sigh). Nos seguimos leyendo ;)
Princesa Bulma: Un acertado y excelente resumen de todo lo que ha acontecido hasta el momento, amiga. Comparto tu ansiedad, sabes? porque como ya he adelantado, esta historia aún no culmina. Cuando has hecho tanto daño a inocentes, aunque estés arrepentido y hayas hecho tanto por enmendarte, mereces el perdón? si no lo hay, porque el lastimado está cegado por la venganza, por qué no acaba contigo y ya? por qué tiene que darte donde más te duele? Ojo por ojo... y terminaremos todos tuertos, decimos por acá.
Gracias otra vez por estar, nena, me hace muy feliz que te guste tanto la llave que hacemos Nite y yo, ella es la genia, pasa que yo tengo la dicha de entenderla y ser su amiga :D
Filonauta: Mi estimado lector favorito. Qué bueno que estés aquí!
Me parece amigo mío, que ud ha llegado al que será uno de sus fics favoritos... aunque sin Fuerzas Especiales Ginyu xD
Y bueno, te cuento que justo ahora estoy en la oficina, sola como todos los mediodías, según mis compañeros, acá en el segundo piso donde estoy hay una muerta, según ellos, tumba y / o arrastra cosas, no sé, yo o no le hago mucho caso o le caigo bien porque tengo 8 meses acá haciendo lo mismo y ná de ná. O será porque soy en extremo de escéptica... aunque al igual que tú amo el género! (Viste que se viene la precuela de El Conjuro, o mejor dicho, la historia de Anabelle? quierooo!)
Nos seguimos leyendo ;)
coneja: Sí continúa nena :D, pero poco a poco. No puedo ir más rápido. Fics donde te muestren un Vegeta protector hay muchos, que lo leas y te lo creas, pocos. Por eso me encanta esta autora. Saludos,
Casandra: Gracias por comentar.
18/08/2014
